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UNA IGLESIA MÁS HUMANA


Las lágrimas de la Virgen de La Salette

Virgen de La Salette ¡Restaura la Santa Iglesia!

Nuestra misión no es convertir a nadie ni hacer que se hagan católicos. Nuestra misión es hacer que la HUMANIDAD SEA MÁS HUMANA, más auténtica, más solidaria”

Muchos domingos acudo a renovar mis promesas bautismales al lugar donde está la pila de la parroquia en la que fui bautizado. Allí renuevo las promesas que en mi nombre hicieron los padrinos de mi bautismo. Renuevo mi adhesión a la Fe católica. Degusto la “sal” de Cristo que fue puesta en mi lengüecita. Vos estis sal terrae. Como dice un Padre de la Iglesia es la sal con que se sala a aquéllos del mundo que alcanzarán la inmortalidad gloriosa. La Fe en la doctrina que entonces enunciaron los padrinos, debe ser ahora vivida y hecha nuestra por nuestra vida y la confesión de ella. Después recito allí la letra de la Misa Tridentina. Me uno al Sacrificio que en las catacumbas de algún lugar hace un verdadero sacerdote de Jesucristo. Hoy he pensado  en el evangelio que se nos pone. El Evangelio de este Domingo de Septuagésima trae estas palabrasId a trabajar en mi viña. Dios nos impone a todos el precepto de servirle: Id a mi viña. Dios nos obliga a servirle. Servir a Dios es emplear nuestra existencia en hacer todo lo que fuere de su agrado, y esta obligación viene de que le pertenecemos como verdadera propiedad.  Pero qué diferentes acepciones se alzan en nuestros días de lo que es el servicio de Dios. En éste consiste la finalidad de la Iglesia: Trabajar en la Misión de la salvación de las almas.Salus animarum suprema lex.

En una pequeña capilla de la gran Iglesia, casi siempre vacía, se suelen decir las “misas” diarias y también las dominicales. Aunque se cierran sus puertas y yo estaba a considerable distancia junto a mi “pila” me llegaban las palabras de la homilía dominical. Fueron dichas por un “cura” joven. Hablaba deprisa sin dar énfasis a sus palabras. Era un hablar monocorde, sin unción ni detenimiento. Después de la homilía seguiría su “misa” casi precipitadamente. En menos de diez minutos ya estaba la pequeña congregación de la populosísima -en teoría- parroquia, acercándose a “comulgar”. Se acercaban de pie, extendían la mano y se llevaban la “hostia” a la boca. Volvían a su sitio rápidamente para sentarse. Un poco más tarde dejarían rápidos la gran Iglesia, y recibirían en el umbral, en la mano, un papel de no se qué “acción solidaria”.

Percibí entonces claramente las palabras con que encabezo la entrada. Me picó la curiosidad por conocer su continuación. El “preste” hablando en el día de la “Infancia misionera” descartaba el modo de la “Misión” tradicional. Supongo que lo hacía pensando que era una más de las derivas equivocadas de la Iglesia de otros tiempos. De hecho aludiendo a los que reprochan a los católicos el pasado de ls Iglesia, lleno de “equivocaciones“,  alentaba a “reconocerlo“. “Sí, nos hemos equivocado en el pasado“. “No pasa nada por reconocerlo y pedir perdón por ello”.  La mente me trajo entonces otras peticiones de perdón hechas por personas importantes, incluso “papas”. El cura reclamaba perdón por el proselitismo de otros tiempos. Ahora todo es distinto. La Misión de la iglesia ya no es ésa (en esto no hace más que repetir las consignas de personas que se traen entre manos dicasterios y congregaciones romanas).

Ahora “nosotros tenemos que mostrar nuestra solidaridad comprometida“. “Nuestra misión es trabajar por lograr una humanidad más humana, más auténtica, más solidaria“. “Cuando otros nos vean trabajar por ello se acercarán a nosotros y nos preguntarán ¿por qué hacéis esas cosas?”.  

Creo que el lector comprenderá, como yo lo hice, qué significa todo eso. Hay una nueva iglesia a la que puede aplicarse la palabras de la vidente del siglo 18 sor Natividad de Bretaña, hablando de los acontecimientos de los últimos tiempos:

“Esta herejía hará tal devastación, que yo no creo que haya habido antes una tan funesta… Ella será acreditada, encontrará partidarios, por todos lados, tendrá gran éxito, extenderá lejos sus conquistas, y parecerá envolver todos los países y todos los estados, en los que tendrá un aire magnífico y muy importante de bondad, de humanidad, de beneficencia, y hasta de religión, lo que será una trampa seductora, para un gran número. Sus sectarios, para tener mejores resultados, afectarán al inicio un gran respeto por el Evangelio...Tendrán altares y templos donde sus sacerdotes tratarán de imitar los ministerios, las ceremonias y el sacerdocio de la religión..se dirá muy alto que una Iglesia que produce semejantes milagros es mucho más santa que la anterior.. [y por la que se pide perdón añado yo]

Y yo, me atrevo a comentar, digo que es una iglesia,  la oficial, cuya doctrina se aparta “apertis verbis” de la doctrina de la Iglesia antigua que proclamaba que su misión principal era la “salus animarum“, la salvación de las almas. Sus sacramentos eran los 7 ya sabidos. Su palabra era la que un día pronunciara Nuestro Señor y la Iglesia por El fundada recogía con amor y fidelidad y la hacía llegar hasta los confines del mundo.

En su lugar, la Iglesia filantrópica que hoy vemos. En ella sólo hay el sacramento de la “solidaridad” relegando los otros a ceremonias sociales. Su fin ya no es el de la salvación de las almas. Sus métodos son los de la nuevateilhard_de_chardin
evangelización  
cuyo patrono es Teilhard de Chardin. Sus glorias las multitudinarias JMJ. Su afán es el número, la pompa, la riqueza, el carisma social. Atrás quedan la antigua Misión, el culto del Sacrificio del altar que reproduce el del Calvario. De él se hablaba como el Sacrificio de la Redención, dogma hoy silenciado, del género humano en el madero de la Cruz.

Ahora hay una Iglesia que definitivamente arrumbó todo eso. Es la Iglesia que renunció a la Misión y en su lugar da con el ejemplo, el gran sacramento de la  solidaridad, de la beneficencia, para lograr una humanidad más humana, para llegar a la transformación del mundo en alas de la Nueva evangelización,  en el Cristo total de la Noosfera, el Alfa y Omega de la Creación.

Muchos acuden a los documentos conciliares o magisteriales, tratando de probar la imposible “hermenéutica de la continuidad”.  Unos la niegan, aunque otros se hacen sus defensores.  Pero en mi opinión la tarea es más sencilla y más fácil de realizar. Sólo se requiere ir a una homilía en cualquier misa dominical, en cualquier iglesia, la de su barrio por ejemplo. Y vea la diferencia con el pasado. Ahora hay otros conceptos, otras reflexiones, otras consignas.  Hay otra Iglesia que se presenta mejor que la anterior, de la que se avergüenza y pide perdón. ¡NO HAY DERECHO A HABLAR DE CONTINUIDAD!

Por mi parte no puedo dejar de pensar en las palabras de quien llamando a la puerta  (Apoc.3,20) nos dice:

“Salid de ella pueblo mío para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis las plagas” [que la amenazan] (Apoc.18,4)

6 replies »

  1. No puedo sino adherir enteramente y sin reservas a lo dicho por el honorable blogger.

    Cuán verdad es lo que nos dice la Escritura, que Dios nada hace sin avisárselo a los profetas.(Amós, 3,7)!

    No se ha acortado el brazo de Dios en la Iglesia del Nuevo Testamento, puesto que Nuestro Señor, a través de muchos santos, ha mantenido el don de profecía, y les ha revelado trozos del gran mosaico de las situaciones futuras, entre ellas, muy señaladamente, la época de decadencia y eclipse de la Iglesia militante, y sus aparente sustitución por una falsa iglesia mucho más atractiva para los que han asumido el espíritu del mundo.

    Muy interesante, por exactamente acertada, la profecía de Sor Natividad de Bretaña, que denuncia, mucho tiempo antes de que ocurriera, el cisma consumado en la Iglesia a partir del 8 de Diciembre 1965, en que se aprobaron solemnemente los documentos del Latrocinio Vaticano II. Todos los jerarcas que se atrevieron a poner su firma abajo de documentos tan evidentemente heréticos y subversivos salieron automáticamente de la Iglesia visible, dejaron de ser ciudadanos del Reino de Cristo en la tierra, se pasaron con armas y bagajes al enemigo, y fundaron por ese hecho mismo un nuevo cuerpo eclesial, que YA NO era la Iglesia Católica, sino la Iglesia Conciliar, como la llamó el card. Benelli.

    Todo esto sólo ha sido posible gracias a que primero faltó un Papa legítimo.
    Por eso dice Sor Natividad: “Hoy se ha COMO REVESTIDO de los poderes de nuestro Santo Padre el Papa, del cual ha menospreciado la persona y autoridad…”
    “En los últimos tiempos se levantará una falsa religión CONTRARIA A LA UNIDAD DE LA IGLESIA”, que es lo que deploramos hasta entre los resistentes al modernismo, ya que arrebatado el pastor, se han dispersado las ovejas…

    Hay otra santa religiosa, también dotada del don de profecía, y que describe maravillosamente bien nuestra situación, así como la futura restauración de la Iglesia, y su completo triunfo sobre sus enemigos.

    Estoy hablando, por supuesto, de la V. Ana Catalina Emmerich

    Tendría que citar todo, os pongo el enlace, y sólo entresacaré algunas cosas, para que os animéis a leer y meditarlo todo.

    http://www.capillacatolica.org/ProfeciasAnaCatalinaEmmerich.html#LA_FALSA_IGLESIA

    «Ella vio (habla Brentano; el transcriptor) con sus terribles consecuencias, las medidas que los propagadores de las luces tomaban por todas partes por donde llegaban al poder y a la influencia, para abolir el culto divino así como todas las prácticas y los ejercicios de piedad, o para hacer de estos algo tan vano como lo eran las grandes palabras de luz, de caridad de espíritu, bajo las cuales ellos se ocultaban a si mismos y a los demás el vacío desolador de sus asuntos en los que Dios no estaba para nada. (AA.III.16

    He visto personas de la secta secreta minar sin descanso a la gran Iglesia… (AA.III.113)»

    Aquí señala claramente a la masonería, y a su mandil blanco y azul:

    «Vi la iglesia de San Pedro y una enorme cantidad de hombres que trabajaban en invertirla, pero vi ahí también a otros que hacían reparaciones. Cadenas de trabajo ocupadas de este doble trabajo se extendían a través de todo el mundo y me quedé asombrada de la coordinación con la que todo ello se hacía. Los demoledores extraían grandes fragmentos; eran particularmente sectarios en gran número y con ellos los apóstatas. Estas personas, haciendo su trabajo de destrucción, parecían seguir ciertas prescripciones y una cierta regla: llevaban delantales blancos rodeados de una cinta azul y proveídos de bolsillos, con paletas de albañil en la cintura. Ellos tenían además vestidos de todo tipo: había entre ellos hombre distinguidos, altos y gruesos, con uniformes y cruces, los cuales sin embargo no trabajaban directamente en la labor, sino que marcaban en los muros con la paleta los lugares donde había que demoler. Vi con horror que había también entre ellos sacerdotes católicos» (AA.II.202)

    Aquí habla de la perpetuidad de Roma, a pesar de sus enemigos, y cómo ella ve salir de allí toda potestad espiritual en la Iglesia:

    «Yo me lamentaba al Papa y le preguntaba como él podía tolerar que hubiera tantos sacerdotes entre los demoledores. (…) Vi en esta ocasión porque la Iglesia ha sido fundada en Roma; es porque ahí está el centro del mundo y que todos los pueblos si vinculan con ella por diferentes relaciones. Vi también que Roma permanecerá en pié como una isla, como una roca en medio del mar, cuando todo, alrededor de ella, caerá en ruinas.»

    «Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejercito de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada» (AA.II.352)

    «¡Vosotros sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el redil arde por todos lados! ¡No hacéis nada! ¡Como llorareis por eso un día! ¡Si tan solo hubierais dicho un Pater! (…) ¡Veo tantos traidores! No soportan que se diga : «esto va mal». Todo está bien a sus ojos con tal de que puedan glorificarse con el mundo! (AA.III.184)

    «¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen en el sacerdocio»(AA.II.245)

    «¡Si algún día las almas reclaman lo que el clero les debe al ocasionarles tantas perdidas por su incuria y su indiferencia, sería algo terrible!» (AA.II.342)

    «… (por) las caricias hechas al espíritu de la época por parte de los servidores de la Iglesia» (AA.II.377)

    «… para una infinidad de personas que tenían buena voluntad, el acceso a las fuentes de la gracia del corazón de Jesús se encontraba impedido y cerrado por la supresión de los ejercicios de devoción, por el cierre y la profanación de las iglesias» (AA.III.167)

    «Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables pastores y la omisión de todos sus deberes hacia su rebaño» (AA.II.347)

    «Vi muchos buenos y piadosos obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a menudo la fuerza» (AA.II.414)

    «Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuales estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupados en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio: «Hay que vivir y dejar vivir. En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran». (AA.II.488)

    «Como él (Satán) hablaba de su derecho y como quiera que ese lenguaje me sorprendía mucho, fui instruida que él realmente adquiría un derecho positivo cuando una persona bautizada que había recibido por Jesucristo el poder de vencerle se libraba por el contrario a él por el pecado libremente y voluntariamente». (AA.II.489)

    «Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los decretos, de las ordenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. (AA.III.148)

    «Vi cuan funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los heréticos de todas las condiciones venir e la ciudad (Roma)»

    «Vi acrecentarse la tibieza del clero local, vi hacerse una gran oscuridad»
    «De nuevo vi la visión en la que la iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas» (AA.III.103)

    «Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: «Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado» (AA.II.414)
    «Vi cosas deplorables: se jugaba, se bebía, se parloteaba, se seducía a las mujeres en la iglesia, en una palabra se cometían allí todo tipo de abominaciones» (AA.III.120)

    «Los sacerdotes dejaban que se hiciera cualquier cosa y decían la misa con mucha irreverencia. Vi pocos que tuvieran todavía piedad y juzgasen sanamente las cosas. Todo eso me afligió mucho. Entonces mi Esposo celeste me cogió por medio del cuerpo, como él mismo había sido atado a la columna y me dijo: «Es así como la Iglesia será todavía encadenada, es así como será estrechamente atada antes de que pueda revelarse» (AA.III.120)

    «El (mi esposo celeste) me mostró también en cuadros innumerables la deplorable conducta de los cristianos y de los eclesiásticos, en las esferas cada vez más vastas extendiéndose a través del mundo entero estando mi país incluido. Era un cuadro inmenso e indeciblemente triste que es imposible describir. Me fue así mostrado que no hay casi ya más cristianos en el antiguo significado de la palabra. Esta visión me llenó de tristeza. (AA.III.125)

    Efectivamente, QUEDAN MUY POCOS CRISTIANOS EN EL ANTIGUO SENTIDO DE LA PALABRA.

    « (12 de septiembre de 1820). Vi construir una iglesia extraña y al revés de todas las reglas. El coro estaba dividido en tres partes, de las que cada una era unos grados más alta que la otra. Por debajo había una sombría bodega llena de humo. (AA.III.104)

    (Nueva iglesia de Moneo en San Sebastián)

    « No vi ningún ángel asistir a la construcción: pero diversos espíritus planetarios (que se encargan de engañar a los hombres) de los más violentos arrastraban todo tipo de objetos al sótano, donde personajes en pequeños mantos eclesiales los tomaban para llevarlos con ellos. Nada venía de lo alto en esta iglesia: todo venía de la tierra (…) y de la región tenebrosa (…) todo en esa iglesia, era oscuro, a contra sentido y sin vida: no había mas que burla y ruina»

    «Sin embargo, la Iglesia tradicional (todo lo imperfecta u oscurecida que esté para no saber la luz que le espera) era como un árbol lleno de sabia en comparación de la otra que parecía un baúl lleno de objetos inanimados. Esta era como un pájaro que planea, esta como un dragón de papel, con una cola cargada de cintas y de letreros, que se arrastra en un rastrojo en vez de volar. Vi que muchos de los instrumentos que estaban en la nueva iglesia, como por ejemplo las flechas y dardos, no estaban reunidos más que para ser empleados contra la iglesia viva» (AA.III.104)

    «Todo permanecía en la tierra e iba a la tierra, y todo estaba muerto, artificial y hecho por la mano del hombre: es propiamente una iglesia de fábrica humana siguiendo la última moda, tan bien como la nueva iglesia heterodoxa de Roma, que es de la misma especie» (AA.III105)
    «12 de noviembre de 1820. – Viajaba a través de una comarca sombría y fría y llegue a la gran ciudad (Roma). Vi allí de nuevo la gran y singular iglesia que se estaba construyendo; no había nada de santo en ella; vi aquello de la misma manera que veo una obra católica, eclesiástica, en la cual trabajan en común los ángeles, los santos y los cristianos; pero aquí la colaboración se hacía de otras maneras más mecánicas. (AA. III. 105)

    (Vi) que se mina y se asfixia la religión tan hábilmente que no queda a penas más que un pequeño número de sacerdotes que no estén seducidos. No puedo decir como se ha hecho esto, pero veo la niebla y las tinieblas extenderse cada vez más. Sin embargo hay tres iglesias en las que no pueden pertrecharse: son las de San Pedro, la de Santa María Mayor y la de San Miguel. Ellos trabajan continuamente para demolerlas pero no lo consiguen. Todos trabajan para la demolición, incluso los eclesiásticos. Una gran devastación está próxima. (AA.III.122)

    ¡Qué gran verdad! ¡ Cuán pocos eclesiásticos íntegros nos quedan!

    No puedo encontrar palabras para describir la acción terrible, siniestra, mortífera, de esta iglesia. Todo verdor se marchitaba, los árboles morían, los jardines perdían su aderezo. Vi, como se puede ver en una visión, las tinieblas producir su efecto a una gran distancia; por todo donde ellas llegaban, se extendía como una cuerda negra. No se lo que pasó con todas las personas que estaban dentro de esa iglesia. Era como si devorara a los hombres: se volvía cada vez más negra, semejaba totalmente al carbón de forja y se descamaba de manera horrible.

    No puedo encontrar palabras para describir la acción terrible, siniestra, mortífera, de esta iglesia. Todo verdor se marchitaba, los árboles morían, los jardines perdían su aderezo. Vi, como se puede ver en una visión, las tinieblas producir su efecto a una gran distancia; por todo donde ellas llegaban, se extendía como una cuerda negra. No se lo que pasó con todas las personas que estaban dentro de esa iglesia. Era como si devorara a los hombres: se volvía cada vez más negra, semejaba totalmente al carbón de forja y se descamaba de manera horrible.

    ¡Imposible resumirlo mejor! Una falsa iglesia sin Cruz, sin Redentor, sin fe, sin gracia, sin misterio…

    Todo es (en esta «falsa iglesia») fundamentalmente malo; es la comunión de los profanos.

    No se decir hasta donde todo lo que ellos hacen es abominable, pernicioso y vano. (AA.II.89)

    ¡Quieren ser uno solo cuerpo en algo diferente que el Señor! (AA.II.89)

    ¡Ahí tienen retratado al falso ecumenismo!

    Tuve una visión en la que vi a los otros en la falsa iglesia, edificio cuadrado, sin campanario, negro y sucio, con una cúpula elevada. Ellos estaban en gran intimidad con el espíritu que reinaba ahí. Esta iglesia está llena de inmundicias, de vanidades, de necedad y de oscuridad. Casi nadie de ellos conocía las tinieblas en medio de las cuales trabajaba. Todo es puro en apariencia: pero no es más que vacío. (AA.II.88)

    Puro vacío, igual que las “iglesias” de Moneo y demás modernidades…

    (La falsa iglesia) está llena de orgullo y de presunción, y con eso destruye y conduce al mal con toda clase de buenas apariencias. Su peligro está en su inocencia aparente

    Inocencia aparente…como la del turbomagno, o la del “pobre papa Benedicto”

    Ellos hacen y quieren cosas diferentes: en ciertos lugares su acción es inofensiva: además trabajan para corromper a un pequeño número de sabios, y así todos juntos desembocan en un centro, en una cosa mala por su origen, en un trabajo y en una acción fuera de Jesucristo por el cual únicamente toda vida es santificada y fuera del cual todo pensamiento y toda acción permanecen como el imperio de la muerte y del demonio. (AA.II.89)

    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)

    Hombre…si estaba viendo al teutón que hoy preside a la iglesia conciliar, y a los que dicen “Vie sind Kirche” (Nosostros somos la Iglesia)…

    Vi, bajo una imagen de varios jardines formando un círculo alrededor mío, la relaciones del Papa con los obispos. Vi al Papa mismo sobre su trono, colocado como en un jardín. Vi en diversos jardines, los derechos y los poderes de estos obispos, bajo forma de plantas, flores y frutos, y vi relaciones, corrientes, influencias, como hilos o rayos yendo de la sede de Roma a los jardines. Vi sobre la tierra, en estos jardines, la autoridad espiritual del momento: vi en el aire, encima de ellos, la cercanía de nuevos obispos. Así, por ejemplo, vi en el aire (en el futuro), encima del jardín donde se encontraba el severo superior (el obispo de entonces, severo porque era firme en la fe), un nuevo obispo mitrado, la mitra y todo lo demás. Vi alrededor de él protestantes que querían hacerle descender en el jardín, pero no con las condiciones que el Papa había exigido. (AA.III.128)

    Confirmación de que todo don espiritual pasa necesariamente por la Sede Petrina…

    Vi a continuación que cuando ellos introducían el obispo de la manera que se habían propuesto, él era intruso, introducido contra la voluntad del Papa y que no poseía legítimamente la autoridad espiritual. (AA.III.128)

    ¿Qué diremos hoy día de varios “papas” intrusos?

    Vi todo lo que respecta al protestantismo tomar cada vez más poder, y la religión caer en decadencia completa. (AA.III.137)

    Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias).

    Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. (AA.III.179)

    ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! (AA.III.179)

    Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación. (AA.III.188)

    ¡Y luego dicen que no les habían prevenido!

    El santo jesuita P. De la Clorivière ya era capaz de prever, hace 200 años, justo al salir de la Revolución, en 1802, que la Iglesia sería casi totalmente destruida por manos de sus clérigos, y todavía quedan católicos, 50 años después del inicio de la Revolución conciliar, que son incapaces de ver lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo…

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  2. “Nuestra misión no es convertir a nadie ni hacer que se hagan católicos. Nuestra misión es hacer que la HUMANIDAD SEA MÁS HUMANA, más auténtica, más solidaria”

    “Data es mihi omnis potestas in coelo et in terra. Euntes ergo docete omnes gentes, baptizantes eos in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti”. Se me ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra; id por tanto, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

    Esto es doctrina de Cristo. Esto es mandato de Cristo. Y para que no quepa duda, comienza recordando que a Él se le ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Por eso después sigue el “ergo”, como si dijera: porque se me ha dado todo el poder, os mando… No pide ni recomienda ni sugiere, sino que manda, porque tiene todo el poder. “Docete” es un imperativo. Nada puede haber más opuesto que el mandato de Cristo y la posición de la secta modernista. Y no sólo del examen literal de ambos párrafos se sigue que la secta no es católica, sino que se delata acto seguido cuando afirma que su misión es hacer que la humanidad sea “más humana”. ¿Qué es ser más humano? Ser más humano es acercarse más a la perfección propia de nuestra naturaleza. Y lo que tiene de específico nuestra naturaleza es el espíritu, no la carne ni sus pasiones. El fin del hombre entonces es Dios. Pero la secta viene a decir implícitamente que puesto que el fin del hombre no es Dios, sino él mismo, no ha de mirar más allá que a sí mismo. La doctrina de la secta no es católica, en absoluto.

    Es imposible que estén ocupando la Iglesia de Cristo sin dolo ni maldad alguna, como si hubiese sobrevenido por sí misma esta situación. Hay culpa, hay intención de dañar, hay maldad y premeditación. Tanto es así, que tiene esta secta un pilar principalísimo en que se apoyan sus perversas enseñanzas. Y este pilar es la difamación de la Iglesia pre-revolucionaria. Yo también he oído a los neocuras difamando a la Iglesia histórica. Acusarla de triunfalismo. Acusación ciertamente fundada, pues hubo siglos en que la Iglesia triunfó en su misión, la encomendada por Cristo. Eso demuestra para quién trabajan estos neocuras. Para el mismo Satanás. Me maravilla que se empezase a teorizar con la destrucción de la Iglesia allá por los años 50 (arrasar los bastiones), y nadie levantara una voz potente, inconfundible, poderosa. ¿Había que arrasar los bastiones del catolicismo por el bien del catolicismo? No, por cierto. Lo que esos perversos hijos de Satanás buscaban no era el bien de la Iglesia, sino su destrucción. Pero parece que hipnotizaban a los fieles, a los sacerdotes, a los obispos. Como parece que siguen hipnotizándolos.

    De la boca de estos falsos pastores ahora no salen más que los eructos de los enemigos multiseculares. Ellos han asimilado el discurso de los enemigos y lo vierten sobre los fieles, quienes, por alguna razón, no se han percatado aún de que están frente a una anti-Iglesia. Una secta de dialéctica esencialmente gramsciana que no sólo no reconoce la Verdad sino que a través de la adulteración del lenguaje procura la adulteración de la doctrina y por ende de las almas. Es en el contexto de esa dialéctica donde únicamente puede entenderse que un mandato diáfano e imperativo de Aquél a quien se ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, id y enseñad a todas las gentes, se interprete en un sentido que es exactamente el contrario al literal y evidente. Son sólo los prosélitos de esta secta satánica los que leen “id y enseñad a todas las gentes” y entienden que “nuestra misión no es convertir a nadie”.

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  3. Fijémonos en que no dice Nuestro Señor “Data est mihi omnis auctoritas”, sino “data est mihi omnis POTESTAS”.

    Y es que mientras estuvo entre nosotros en estado de viator, se sometió a los poderes religioso y político legítimos, de modo que tenía toda AUTORIDAD (fuerza moral para enseñar la verdad y el bien, y exhortar a cumplirlo), pero renunciaba a ejercitar la otra fuerza de la que dispone el gobernante cuando la autoridad por sí misma (la sola fuerza moral) no basta para que derecho y justicia sean cumplidos.

    Esa fuerza secundaria pero necesaria es la POTESTAD coactiva, que obliga incluso por la fuerza a cumplir el mandato legítimo, y castiga su violación con penas temporales.

    San Juan el Bautista tenía una inmensa fuerza moral, autoridad, con la que exhortaba a los judíos a la conversión a través del bautismo de agua, pero no se le había concedido ninguna potestad.

    Al contrario, Pilatos, representando la autoridad legítima, la del emperador romano, ejerce su potestad, reconocida por Nuestro Señor Jesucristo cuando le dice: “No tendrías ninguna POTESTAD sobre Mí si ésta no te hubiese sido concedida de lo Alto”.

    Sin embargo, luego de la Resurrección, al Hombre-Dios JesuCristo le ha sido concedida OMNIS POTESTAS, que Él entrega a sus Apóstoles para que vayan hasta los confines de la tierra, y prediquen no sólo con autoridad, sino con potestad, es decir, con un verdadero poder jurídico coactivo, al que todos los hombres estaban estrictamente obligados a obedecer en conciencia, so pena de recibir el castigo correspondiente, entre otros, el de verse sometidos aún con más intensidad a la esclavitud del Príncipe de éste mundo, Satanás, que antes de la predicación de los Apóstoles.

    Esa PLENITUDO POTESTATIS, como decía Bonifacio VIII en su Unam Sanctam, se la ha dado a Su Iglesia, pero no de manera indiferenciada, de modo que cada Apóstol fuera depositario de una misma autoridad, y sus sucesores los obispos después de ellos, sino que la entregó plena y entera a Pedro y a sus sucesores, para que éstos, como verdaderos soberanos, la entregaran ,según mejor conviniera, a los distintos pastores eclesiásticos y temporales.

    Esa es la razón por la que De iure, de derecho, todos los hombres, por el mero hecho de venir a este mundo, son súbditos de la Iglesia Romana.

    Lamentablemente, de entre todos ellos, la mayor parte ignora esa condición, mientras que otra gran parte, definiéndose cristiana, se designa a sí misma como hijos rebeldes a la autoridad de la Santa Madre Iglesia.

    Eso es lo que más repugna a todos los revisionistas seudo-católicos, que acusan a su Madre de todos los pecados imaginables, por supuesto, el de triunfalismo.

    Como sus antepasados herejes de todos los siglos, como los cátaros, iniciadores en Occidente del gran movimiento de apostasía que hoy vemos a punto de siega, no podían soportar a una Iglesia que no sólo tuviera autoridad moral para enseñar la Verdad, el Bien y la Belleza, sino que además estuviera armada con la espada espiritual de las excomuniones, y con la espada temporal de los Príncipes.

    Primero intentaron separar violentamente a los pueblos de sus pastores legítimos, hasta que fueron vencidos por la espada temporal de un Simón de Montfort, y por la espada espiritual de un santo Domingo de Guzmán (El Santo Rosario).

    Procuraron entonces separar a los Príncipes temporales del origen de su autoridad y potestad, la sede romana. Así, con Felipe el Hermoso de Francia, al tiempo que Bonifacio VIII recordaba la doctrina de la plenitud de poder y de las dos espadas.

    Más tarde, pretendieron que esa potestad de los Reyes no provenía de Dios a través del Papa, sino de Dios a través de un supuesto e inexistente “pueblo”, que podía entregar esa autoridad a quien quisiera, recortarle sus atribuciones, e incluso expulsarlo o matarlo, si estimaban que era “tirano”.

    Secularizando la autoridad temporal, era cuestión de tiempo que los Señores temporales olvidaran la finalidad espiritual sobrenatural de su función, y empezaran a pensar únicamente en términos de naturaleza pura, y que se bastaba a sí misma.

    En vez de SERVIR a la Iglesia, Señora, Madre y Maestra, empezaron a SERVIRSE de la Iglesia.

    De ahí hasta llegar a la iglesia montiniana sierva de la Humanidad, hay una línea perfectamente coherente, hasta convertir a la iglesia aparente en una animadora espiritual de la democracia universal, como decía el abbé de Nantes. La guinda sobre el pastel mundialista, perfectamente prescindible, y que se puede ignorar y despreciar olímpicamente, sin ningún temor a represalias.

    La seudo-Iglesia conciliar es el negativo exacto de la Iglesia verdadera.

    Los eclesiásticos y laicos aprisionados en su seno son capaces de confundirla con la verdadera Esposa de Cristo, porque reconocen sus rasgos, pero están tan ciegos, que no se dan cuenta de que están completamente invertidos.

    Como el Santo Sudario de Turín, sólo cuando Secondo Pía, a fines del S. XIX, se dio cuenta de que era un negativo fotográfico perfecto, se pudo asegurar sin ninguna duda que no estaba hecha por mano de hombre…

    Los enemigos han hecho la misma transmutación, pero al revés, tratando a la Iglesia como un fenómeno puramente humano, reformulable, como bien dice nuestro amigo Frisgo, a través del análisis Gramsciano, sin que los tontos útiles quieran darse cuenta de nada hasta que es demasiado tarde…

    Bajo esa luz hay que entender cierta “hermenéutica de la reforma en continuidad con una Tradición redefinida según las necesidades de la causa…”

    Y también bajo ella, hay que entender la renuencia de muchos sedicentes católicos, cuando se niegan a reconocer a la Iglesia su autoridad SIEMPRE infalible en su principio y fundamento, el Papa, y pretenden obligarla a usar siempre de la llave de la potestas, de la fuerza coactiva, y ello, en su mayor grado, para que por fin,consientan en aceptar sin demasiados remilgos lo que ella enseña.

    No se dan cuenta estos anti-infalibilistas de que comportándose así, reclamando siempre el bastón en vez de bastarles la dulce y virginal voz de su Madre, demuestran que ya no son hijos fieles, y honestos ciudadanos de ese Cuerpo Visible y jurídico, sino hijos degenerados, súbditos rebeldes y pervertidos, merecedores de las maldiciones de Dios.

    Los que pretenden que el Papa puede creer y profesar el error, y peor aún, enseñarlo a la Iglesia, deben saber que no actúan según la voluntad de Dios, y que están en grave riesgo de salir de la Iglesia visible, perdiendo la ciudadanía plena de la que únicamente gozan los que profesan la Fe íntegra, se niegan a participar de culto no-católico, y rechazan los pastores usurpadores de la nueva seudo-iglesia conciliar.

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  4. Y pensar que todos los que se presumen católicos, asumen que verdaderamente estamos en el año de la Fe.
    Bastaría que pusieran atención a lo que dicen sus pastores,
    pero…
    PARECE QUE TODOS DUERMEN
    ¿cómo es que no se dan cuenta?
    ¿Qué hace falta que les digan, que hace falta que hagan para que se enteren?
    ¡ LO HAN CAMBIADO TODO!
    Hace unos días con dos interlocutores diferentes, en edad y extracción social, pero muy “católicos”, que son de misa y rosario diario, al descubrirles un poco la situación actual de la iglesia, me dijeron tajantemente: cada uno por su lado . “No quiero saber nada más, porque implicaría dejar de ir a Misa a donde voy, y dejar de confesarme con quien me confieso, y yo no voy a ir a sabe que lugar que no conozco a recibir los sacramentos o a quedarme sin ellos, mejor ya no me digas nada.”
    No sé de donde sacas o como te enteras de estas cosas.
    Es difícil entender, que se prefiera vivir en la ignorancia. y para mi asombro me doy cuenta que aunque pareciera que aman al Papa y a sus obispos, ni siquiera les importa lo que dicen o hacen, los consideran una figura que debe estar ahí, un adorno, del que quieren recibir la bendición Urbi et Orbi cada año aunque prefieren saltarse todas sus homilías y alocuciones porque son de dar flojera, y ni les entienden ni les importa lo que dicen o hacen-
    Ahora entiendo como es que fueron tan Pocos los que se opusieron a los cambios.

    Dios mío, Tú que cuando salvas, salvas por pura bondad
    ¡SALVANOS FUENTE DE PIEDAD!

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  5. … hoy sentí por primera vez que Bergoglio empieza a enredarse en su propia trama. Le exigirán que cumpla lo que promete, o será desechado con todo y palabrería. Unos aplaudirán y los otros intentarán volverse lo más rápido posible a sus casitas y sus carguitos episcopales o cardenalicios de fantasía de la neocatólica. Esto va a ir más allá de lo que pensamos, fijémonos que ya en los prolegómenos el “lío” está instalado. Yo no sé quién le “Aconsejó” a Mons. Sanata salir del armario justo ahora. Parece otra puesta en escena del conciliarismo.

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