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  1. Primer comentario: Sobre la sentencia “Pedro sobrevive y preside la Iglesia en la persona del Romano Pontífice“.

    Tal sentencia se puede tomar según sentidos asaz diferentes. (Eso no se puede negar, ya que a cualquier sentencia le es propio ser tomada según diferentes sentidos. Sirva la explicación como argumento del comentario mismo. Etc.) Por no divagar mucho, me resumo a tres sentidos: 1) el literal; 2) el moral; 3) el místico. (Hay más.)

    1. Si tal sentencia se toma según su sentido literal, entonces las absurdidades lógicas, dogmáticas harán que salte por los aires cualquier fe y cualquier razón. No doy ejemplos porque no hace falta.

    2. Si tal sentencia se toma según su sentido moral, entonces no veo ningún problema. Al contrario: es así, o sea, moraliter, una sentencia cuyo valor doctrinal es innegable.

    3. Si tal sentencia se toma según su sentido místico, entonces las implicaciones lógicas y dogmáticas deberían ser reforzadas a través de otras sentencias más o menos diciendo éstas lo mismo. Por desgracia, el tema es tan profundo y yo tan ignorante que no me queda más remedio que proponerme estudiarlo. (Ignorante porque no recuerdo haber leído nunca nada al respecto.) Lo único que con certeza puedo afirmar es solo eso: Vicarius Petri, como sintagma conceptual teológico, no es vinculable con tal sentencia según el sentido místico de tal sentencia.

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  2. Se me olvido que ya hemos tocado el tema éste, claro, digo desde cuando hago yo de Thomas a Turrecremata. El sintagma clave, con respecto al sentido místico de la sentencia más arriba discutida, es IN PERSONA PETRI. (¡Cuidadín, cuidadín!)

    Para los interesados, los siguientes comentarios:
    https://moimunanblog.wordpress.com/2014/10/30/quienes-pueden-ser-electores-papales-en-las-actuales-circunstancias/#comment-10294

    https://moimunanblog.wordpress.com/2014/10/30/quienes-pueden-ser-electores-papales-en-las-actuales-circunstancias/#comment-10299

    https://moimunanblog.wordpress.com/2014/10/30/quienes-pueden-ser-electores-papales-en-las-actuales-circunstancias/#comment-10309

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  3. Segundo comentario: Sobre “Los que vivan entonces serán viatores, y aunque gozando de la felicidad de aquellos tiempos, tendrán la dicha de no estar sometidos al poder de Satanás en lo público y en lo manifiesto, como sucede actualmente“.

    Esa época “milenaria”, que precisamente —se dice—, tendrá éstas notas, es anunciada desde mucho tiempo. Se configurará gradualmente después de un escenificado Apocalipsis. Entre muchas cosas que ocurrirán, será lo siguiente: la Iglesia recuperará su esplendor, aunque en pequeño, o sea, en la intimidad de la fe, y entre pocos, en la comunidad de los verdaderos cristianos, que siempre fueron pocos. Tendrá papas de gran santidad, pero kenotica. Lo que suena raro es esto: en esa época se preparará, a través de un bien puramente humano, la llegada de Mesías o Cristo del que hablan los judíos, a saber, de Anticristo o Antimesías del que hablan los cristianos. Aquella época será históricamente perfecta porque será escatológicamente perfecta. Lo esencial de todo éste tiempo de desconocida duración será esto: se engañará a través del bien, el bien noáquida, y por eso los cristianos que vivirán entonces tendrán la dicha de no estar sometidos al poder de Satanás en lo público y en lo manifiesto, como sucede actualmente. Como no es Dios mismo quien nos deja caer en tentación —que así, según las palabras puede parecer que Dios mismo nos dejaría caer y así sería también absurdo para le fe según la divina dignidad de Dios—, tampoco será Dios quien dejará libre desde su infernal morada al ángel malo, el Lucifer, pues quien lo dejará libre será el hombre de aquella época, librándolo con su propia libertad, una libertad que ignorará por completo a Dios. Etc., etc. — Sin embargo, lo que estoy diciendo es solo mi opinión, y que hay que tomarla con precaución teológica. De hecho, nadie puede conocer el futuro, sea porque el futuro no existe, así como, cuando escribo éstas palabras, el punto que lo pondré al final aún no existe más que cuando lo pondré, o sea, ahora.

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  4. Quisiera hacer un comentario sobre el parrafo:
    “Están muy equivocados los que creen que esta época de virtual desaparición de la Iglesia y de clara desaparición de los papas, en una “Sedes vacantes” prolongada (más de 50 años) cerrará la historia de la Iglesia, dando paso a la “Parusía”, y quizás a un verdadero Milenio (todo lo mitigado que se quiera), en el que no creo, porque esto significaría ni más ni menos que la derrota en el kairós histórico, de la Roca y de la Iglesia. Por mucho que siga la “Parusía” que es un tiempo metahistórico, la derrota hubiera sido flagrante…”

    Me pregunto ¿Cuando Jesucristo fue azotado, crucificado, muerto y sepultado, significó eso que fue derrotado? Según los criterios de “el Mundo” se diría que si. Sin embargo los fracasos en el mundo suelen ser las victorias para el espíritu. Por eso, opino que no se puede valorar la situación actual de la Iglesia como de derrota, será derrota si el criterio pasa por contar el numero de fieles o los metros cuadrados de los templos dedicados a la verdadera fe.
    No estoy de acuerdo con que la Parusía signifique la derrota de la Iglesia sino mas bien su victoria y su resurrección

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  5. La declaración solemne de Jesús no concierne al hades o el infierno sino las PUERTAS que conducen a eso: es decir las herejías innumerables. Jesús se dirige a los vivientes y no a los muertos y les señala que hay sólo una sola Puerta: Ego sum Vía, Veritas y Vita, Yo soy el camino, la verdad y la vida. (Joan 14, 6). Este texto está en relación directa con esta otra enseñanza de Jesús en Mat 7, 13-14: : Intrate per angustam portam: quia lata porta, et spatiosa via est, quæ ducit ad perditionem, et multi sunt qui intrant per eam. Quam angusta porta, et arcta via est, quæ ducit ad vitam: et pauci sunt qui inveniunt eam! Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.

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  6. Apreciado G:

    Si la expresión in persona Christi, cuyo sentido ya fue precisado en comentario anterior, y por Ud aceptado, le ofrece alguna dificultad, podemos prescindir perfectamente de ella, es cualquier cosa menos esencial.

    Acerca de los diversos sentidos en que puede ser entendida la locución Vicarius Petri,

    Nadie ha pretendido tomarla en sentido literal

    El sentido moral es verdadero, pero no suficiente para describir el papel de Pedro respecto de sus sucesores los Papas de Roma. Porque vicaría puramente moral, existe en cualquier obispo prelado en su diócesis, y así, los obispos y arzobispos de Burgos por ejemplo, pueden ser dichos vicarios del Apóstol Santiago, de modo únicamente moral espiritual, pero nada más.

    En cuanto al sentido místico, no estoy muy seguro de lo que pueda entender con ello, y si es adecuadamente distinto del sentido moral.

    Siendo los Papas moralmente, místicamente, Vicarios de San Pedro, y creo que ningún católico duda de ello, la cuestión que aquí planteamos es si existe además un sentido propiamente jurídico-canónico para esa expresión, que implique la posesión, por parte de Pedro glorioso en los Cielos, de un verdadero poder de jurisdicción soberana sobre la Iglesia, que el Apóstol entregaría a cada Papa legítimo en el momento de su aceptación canónica, y que volvería al mismo Apóstol San Pedro, como titular perpetuo, cada vez que muere un Papa, y en consecuencia de esa defunción, pierde el cargo y poderes papales que Pedro un día le confiriera.

    Entendido de esa manera, creo que por una parte, se salva el derecho de cada Papa, evitando las erróneas pretensiones de los enemigos del Papado, que pretendían que Vicario de Pedro significaba jurídicamente inferior a Pedro, y por ende, juzgable y deponible por él, (razón por la cual en los últimos siglos, se dió una persistente resistencia a usar del título Vicarius Petri),

    y por otra, se pone de relieve una verdad bien conocida desde muy antiguo en la Iglesia, y sumamente necesaria en nuestros días para mostrar que la solución preparada por la Providencia para terminar con esta larguísima Sede Vacante, a saber, la intervención directa de San Pedro para designar un Vicario y sucesor a quién entregarle las llaves, se ajusta perfectamente al orden jurídico-canónico de la iglesia, aunque sea excepcional.

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  7. Estimado James Stuart:

    No dudo que Usted no sabe que todas las sentencias teológicas son clasificadas o clasificables según el grado de pureza de la verdad que sentencian. Para los que ignoran eso y también para los que no lo tienen tan fresco en la memoria, he aquí un listado, más o menos exacto:

    1. Sentencias de fe.
    2. Sentencias próximas a la fe.
    3. Sentencias ciertas.
    4. Sentencias comunes.
    5. Sentencias probables.

    Por supuesto, cada una de éstas sentencias puede tener varios grados y varias notas. Las sentencias contrarias, a su vez, se clasifican del mismo modo: son las sentencias heréticas. Ignoremolas.

    Ahora bien, la sentencia “Pedro sobrevive y preside la Iglesia en la persona del Romano Pontífice“, en sentido místico tomada: ¿que clase de sentencia será? ¿de fe? ¿próxima a la fe? ¿cierta? ¿común? o ¿probable?

    Yo, con toda seguridad digo que no es de fe, ni próxima a la fe. Me baso en mis lecturas, a no ser que me falla la memoria por completo. Si ha de ser cierta, común o probable queda por argumentar. Y la más sencilla manera de argumentar es argumentar que es probable, aunque así por poder juntarla lógicamente y dogmáticamente con otras sentencias, primero con las comunes, segundo, a través de las comunes, con las ciertas, tercero, a través de las ciertas, con las próximas a la fe, luego ya no será un problema juntarla con las sentencias de fe.

    Al final, para sostener públicamente esa idea —la de s. ap. Pedro que elige un Papa etc.—, hay que fundarla lógicamente y dogmáticamente con la sentencia en causa y así, a través de ella, con todas las demás sentencias —probables, comunes, ciertas, próximas a la fe y de fe—, que guían públicamente la fe del verdadero católico.

    No quiero ser tan torquemada, pero lo que estoy pretendiendo es de sentido común.

    Para los que quieren engancharse a éste labor, le sugiero que estudie el tema de la inspiración divina de las Sagradas Escrituras y la de la autoría de las mismas. Hay un parecido impactante.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  8. Sorprendente G:

    Del enunciado de su primera frase, se deduce que no le cabe duda de que soy un ignorante, que no conoce el sistema de notas teológicas corrientemente usitado. Mi humildad se lo agradece de todo corazón, me hace mucha falta.

    Vuelve a referirse al sentido místico, sin definir qué es lo que entiende con esa expresión, y además inútilmente, porque creía haber precisado en comentario anterior que no estábamos planteando aquí un sentido místico que no viene al caso, sino un sentido jurídico-canónico, orientado a saber con toda la seguridad posible si San Pedro tiene potestad para nombrar un Papa o no.

    En cuanto a fundar sólidamente la solución que propugno, con muchas ganas lo haré, si el Señor nos da tiempo, salud y buena cabeza, aunque me atrevería a sugerir que un comentario a un artículo de blog tal vez no sea el ámbito más apropriado para esa clase de tarea, lo que obliga a adoptar unos formatos menos ambiciosos.

    Dicho esto, cualquier crítica o sugerencia es bienvenida, como siempre ha sido el caso entre católicos sinceramente deseosos de llegar a la verdad y expresarla convenientemente.

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  9. Estimado James Stuart:

    De aquel enunciado yo quería que se deduzca que NO me cabe duda de que Usted NO es un ignorante. ¿Sería porque me fié y aún me fió demasiado en la doble negación que, sí, en mi idioma funciona como afirmación? Sea como sea, le pido perdón, si Usted lo dedujo como lo dedujo.

    Sobre el sentido jurídico-canónico: si éste es el sentido según el cual se debe tomar aquella sentencia, entonces ya hemos resuelto toda dificultad y malentendido, aunque a favor de mi punto de vista, punto de vista que es mío porque soy católico y es éste un lugar común en los libros de teología católica. Y si es mío, entonces debe de ser también suyo. (Le recomiendo que busque en Google Books esto: “in persona Petri”, y verá lo que estoy diciendo.)

    Yo he insistido respecto al sentido místico porque es el único sentido que haría que tal sentencia —“Pedro sobrevive y preside la Iglesia en la persona del Romano Pontífice“—, pueda ser vinculada con “si San Pedro tiene potestad para nombrar un Papa o no” o con lo que afirma el post en cuyo pos comentamos. — Y ¿por qué místico? Porque toca misterios. — Más: me gustaría que Usted u otro partidario de ésta opinión cuente como podría ocurrir eso, a ver si cumple lo que se cuenta con los requisitos técnicos del asunto, entre ellos los jurídico-canónicos.

    Fundamentar sólidamente es un deber cuando se afirma públicamente. Hacerlo con prisa y descuidar otros deberes no.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  10. Estimado g:

    Entendí lo que quería decir, y por eso lo tomé con una punta de humor, que viene bien al menos de vez en cuando.

    Me temo que aún no hayamos resuelto todas las dificultades.

    Porque si bien, por una parte, yo le concedo que la expresión “in persona Petri” crea más dificultades de las que resuelve, por lo que puede ser abandonada sin perjuicio, y por otra, estamos de acuerdo en que el punto central de la cuestión reside en si podemos tomar la expresión Vicarius Petri en sentido jurídico-canónico, y deducir de allí que Pedro sigue siendo a día de hoy detentador de los poderes que un día recibió de Nuestro Señor, aunque ordinariamente confíe su ejercicio a las manos de sus sucesores, abriendo con ello la posibilidad de que, en ausencia de sucesor legítimamente designado, pueda por sí mismo proveer a su sucesión,

    Ud. aún no nos ha probado que esa sentencia sea errónea.

    Los textos que hasta ahora ha aducido prueban que los Papas en acto gozan de todas las atribuciones concedidas por Nuestro Señor a Pedro, y que en su calidad de soberanos, los papas no son inferiores a él, y que el mismo Pedro entrega íntegramente a sus sucesores el poder de las llaves.

    Como no podía ser menos, comparto totalmente su enseñanza.

    Pero, ¿Qué ocurre en Sede Vacante? ¿Quién es el depositario de los poderes de la iglesia Romana mientras ésta no tiene titular legítimo?

    Muchos sostienen que ese depositario es el Sacro Colegio, y en cierto sentido, para lo necesario a la elección de titular, tienen razón.

    Pero no existiendo en acto dicho Colegio, ¿Quién es el depositario de sus prerrogativas?

    Yo sostengo que vuelven a su detentador originario, el Apóstol San Pedro.

    Pero si Ud puede encontrar argumentos en contra, que tanto yo mismo como los demás lectores podamos examinar, serán bienvenidos, siempre es así cómo las cosas han ido avanzando.

    Después del examen de esas objeciones, llegará el tiempo de intentar encuadrar esa sentencia en alguna de las notas, positivas o negativas, al que se refería antes.

    Y que el Apóstol nos ayude en nuestra tarea respectiva, que falta nos va a hacer…

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  11. Estimado James Stuart:

    A pesar de una pequeña inconveniencia de perfectibilidad dialogal —“Ud. aún no nos ha probado que esa sentencia sea errónea”, que nunca he dicho que es errónea y que la probaría como tal etc.—, me quedo muy satisfecho con lo que Usted escribe. De veras.

    Hoy estuve todo el día ocupado con la encíclica Ubi primum, la de Leon XII, en la cual, hacía el final, se da una cita muy interesante tomada de algún sermón de Leon el Grande, pues se utiliza allí un muy exacto sentido del sintagma in persona Romani pontificis Petri successoris que es bien diferente del otro in persona Petri etc. Pero veamos todo este lugar como fue traducido en castellano en el año 1824:

    Si alguno quiere indagar el verdadero orígen de todos estos males de que nos hemos lamentado hasta aquí, y de otros que hemos omitido en obsequio de la brevedad, se convencerá de que esto fué siempre, y es aun, el mismo desprecio obstinado con que se mira la autoridad de la iglesia, de aquella iglesia, que como nos enseña San Leon el grande, por una disposicion de la providencia, recibió á Pedro en la silla de Pedro, y oye, y reconoce, y honra á Pedro en la persona del pontífice romano sucesor de Pedro en quien reside siempre la solicitud de todos los pastores, y de la vigilancia sobre las ovejas que se le han confiado, y cuya dignidad jamas caduca en un heredero indigno. En Pedro, pues (como dice con mucha oportunidad el mismo S. Doctor,) tiene su apoyo la fortaleza de todos, y está de tal modo ordenado el auxilio de la divina gracia, que la firmeza concedida á Pedro por J. C. se transmite por Pedro á los apóstoles. Es pues evidente que este desprecio de la autoridad de la iglesia se opone á los preceptos de J. C. que dirigiéndose á los apóstoles, y en su persona á los ministros de la iglesia sus sucesores, les decia: Quien os escucha me escucha, quien os desprecia me desprecia; y á este aviso del apóstol S. Pablo: La iglesia es la columna y el fundamento de la verdad. S. Agustin contemplando estas palabras dice: Si se encuentra alguno fuera de la iglesia, será estrañado del numero de sus hijos, ni tendrá por su padre á Dios, el que no quiera tener por madre á la iglesia.

    Hay que estudiar a fondo este texto.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  12. Estimado James Stuart:

    El sintagma conceptual Vicarius Petri, en puro sentido jurídico-canónico quiere decir ni más ni menos que successor Petri. Ésto lo tengo aclarado según aclarado ésta en todos los libros que los estoy sobrevolando siguiendo sus índices, libros que, en cuenta tengamolos, pertenecen a unas grandes colecciones de textos teológicos sellados con nihil obstat, superiorum permissu e imprimitur. Si Usted u otro tan interesado como Usted quiere echar un vistazo a las páginas de aquellos libros que aclaran éste asunto, puede acceder a mi blog —que, de momento es solo un blog con función bibliográfica—, y, aunque están en latín —como en latín estarán escritas algo más tarde algunas observaciones mías—, al ser subrayadas las sentencias importantes, puede fácilmente entenderlas, o, si hace falta, bien podría yo traducirlas en castellano aquí, en éste blog, en la sección de comentarios.

    Sobre: “Yo sostengo que vuelven a su detentador originario, el Apóstol San Pedro”. —

    Primero: ¿en qué se apoya Usted al afirmar eso?

    Segundo: Todo poder terrenal en cuanto poder terrenal detenido por un personal detentador terrenal (Papa), dejando de existir el personal detentador terrenal del poder terrenal, si no se transmite directamente a otro personal detentador terrenal (Lino y Cleto elegidos directamente por s. ap. Pedro vivo para ser papas cuando él estará muerto), entonces, según la ley de transmisión terrenal del poder terrenal (ley eclesiástica derivada de la ley divina etc.), debe volver sobre un personal transmisor terrenal del poder terrenal (recientemente Colegio Cardenalicio), y si no vuelve sobre un personal transmisor terrenal del poder terrenal, entonces, por necesidad de la ley que impera la existencia terrenal del poder terrenal, vuelve sobre la ley misma (ley divina en éste caso), o sea, sobre la institución detentadora de tal ley fundadora de tal institución (el Papado). Ahora bien, yo estoy firmemente convencido que la solución jurídico-canónica reside en la relación jurídico-canónica que se da entre el Papado (algo abstracto) y el poder de jurisdicción episcopal sínodalmente tomado (algo concreto).

    Axioma: Lo terrenal celestialmente fundado no se refunda más que terrenalmente. (Por la perfección absoluta de la fundación.)

    Argumento: Si lo terrenal celestialmente fundado no se refunda más terrenalmente, así dejando de existir, entonces su fundación celestial a fracasado; pero si a fracasado, entonces nunca fue celestialmente fundado.

    Fraternales saludos en Cristo y María.

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  13. OBSERVO MUCHAS VECES EN LOS COMENTARIOS EL INCORRECTO USO DEL VERBO HABER POR EJEMPLO EL RECIENTE. HA FRACASADO. DISTINTO DE. ME VOY A CASA, POR LA PREPOSICION. A. CON TODO RESPETO Y AGRADECIMIENTO A ESTE BLOG TAN EXCELENTE Y A SUS MUY PREPARADOS COMENTARISTAS QUE TANTO ME ENSEÑAN. DIOS LES BENDIGA.

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  14. Quiero compartir esta información que quizás nos ayude a un conocimiento más claro de la cuestión ” El Papa, ¿ Vicario de Cristo? ¿Vicario de Pedro? ”

    Para empezar; ¿ que es vicario? Después ¿ quien es Cristo? ¿ quien es Pedro? ¿ quien es el Papa?
    Si Pedro es vicario de Cristo y el Papa vicario de Pedro. Porque no?
    El Papa es vicario de Cristo.

    Aquí va la información que quiero compartir. ” ¿ que es Vicario?
    Se denomina vicario a la persona que ejerce las funciones de otra, en todo o en parte por delegación y nunca con carácter propio; la sustituye por tiempo indefinido o determinado. Actualmente su uso es meramente eclesiástico.[cita requerida] De forma más sencilla se puede decir que un vicario es aquél que toma el lugar de otro, el suplente, el sustituto.

    Puede delegar en el vicario, bien la persona sustituida, bien aquella otra que tenga facultad para ello. En el derecho canónico, la voz de vicario toma carta de naturaleza en los primeros siglos del cristianismo, cuando se llamaron vicarías los tribunales de justicia y vicarios sus regidores.

    Dentro del término se pueden diferenciar:

    Vicario apostólico. Es quien tiene una dignidad eclesiástica que establece y fija la Santa Sede para el gobierno administrativo, la evangelización y demás funciones religiosas en los territorios donde no está aún instaurada la jerarquía eclesiástica ordinaria. En ocasiones se entiende por tal dignidad a todos los Obispos, que ejercen su función en nombre del Papa. Su tarea primordial es hacer presente la función apostólica de la fe católica.
    Vicario del Ejército o Castrense. Es aquél que ejerce la jurisdicción eclesiátisca en virtud de delegación plena sobre los creyentes cristianos integrados en el ejército de un país en periodo de paz (Vicario general). En tiempo de guerra los Vicarios generales se han distribuido ocasionalmente por los distintos Cuerpos de Ejército dentro de las mismas Fuerzas Armadas de un país. El Vicario General Castrense hoy en día se llama Ordinario general castrense. Se suponía que el ordinario de las Fuerzas Armadas era el propio Romano pontífice y que el Vicario actuaba en su delegación.
    Vicario general del Obispo diocesano. Actúa con la autoridad del obispo en todo el territorio y conjunto de personas de la diócesis. Es el clérigo nombrado por el obispo para ejercer en su lugar y de una manera general la jurisdicción ordinaria. Puede tener un “teniente-vicario” que le supla en caso de enfermedad o ausencia, también nombrado por el obispo. Casos excepcionales son el Vicario General de Su Santidad para la diócesis de Roma y el Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano, que actúan en nombre del Papa, siempre son cardenales y tienen todas las funciones propias de un Obispo diocesano.
    Vicario regional: se usa en el Opus Dei.
    Vicario judicial: es el antiguo Provisor eclesiástico.
    Vicario capitular: antiguamente elegido por el Cabildo catedralicio para regir la sede de la diócesis mientras esta se encontrase vacante o impedida. En la actualidad esta labor se adjudica a un administrador diocesano.
    Vicario parroquial: ayuda al Cura, Cura párroco, Párroco o Administrador parroquial. Es el sacerdote que colabora con el párroco y con su autoridad.
    Vicario de coro. En un convento de frailes era el encargado de cuidar del orden y del cumplimiento del oficio divino y otras fiestas, también tenía a su cargo la lectura en el refectorio.
    Vicario sufragáneo. El dependiente de la autoridad episcopal.
    Vicario episcopal. Se responsabiliza de una zona o sector de una diócesis en nombre del obispo.
    Vicario foráneo. Juez eclesiástico nombrado por el obispo para ejercer la jurisdicción ordinaria delegada en un partido fuera de la capital diocesana. Con frecuencia, no podían conocer las causas criminales, sustanciando los sumarios y remitiendo los procesos para su resolución al Vicario General.
    Vicario de monjas. Era el encargado de confesar a las monjas de un convento.
    Vicario visitador. Aforado letrado encargado de girar personalmente la inspección periódica a un partido eclesiástico por orden expresa de la mitra. Siguiendo unas directrices previamente estipuladas, el visitador es acompañado por un notario apostólico y auxiliado por uno o varios ejecutores asalariados. Estaba capacitado para dictar capítulos de visita de obligado cumplimiento, así como para resolver judicialmente en primera instancia las causas leves presentadas ante su audiencia itinerante.
    Vicario provincial. Usado en la orden de La Merced.
    Catecismo de la Iglesia Católica: Vicario

    Numeral 882 El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles “(LG 23). “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad” (LG 22; cf. CD 2. 9).
    Numeral 936 El Señor hizo de san Pedro el fundamento visible de su Iglesia. Le dio las llaves de ella. El obispo de la Iglesia de Roma, sucesor de san Pedro, es la “cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra” (CIC, can. 331).
    Numeral 1560 Cada obispo tiene, como vicario de Cristo, el oficio pastoral de la Iglesia particular que le ha sido confiada, pero al mismo tiempo tiene colegialmente con todos sus hermanos en el episcopado la solicitud de todas las Iglesias: “Aunque cada obispo es pastor sagrado sólo de la grey que le ha sido confiada, sin embargo, en cuanto legítimo sucesor de los Apóstoles por institución divina y por el mandato de la función apostólica, se hace corresponsable de toda la Iglesia, junto con los demás obispos” (Pío XII, Enc. Fidei donum, 11; cf LG 23; CD 4,36-37; AG 5.6.38)

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