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MARCEL LEFEBVRE SEDEVACANTISTA


MARCEL LEFEBVRE SEDEVACANTISTA 
Anthony Cekada

 


El Rev. P. Anthony Cekada afirma que Monseñor Lefebvre hizo varias declaraciones a favor de la posición sedevacantista, pero en el extenso libro contra el sedevacantismo auspiciado por la FSSPX, “Verdadero o falso papa” se cubre ésta realidad con un manto de silencio. El P. Cekada ofrece una selección de afirmaciones de Monseñor Lefebvre sobre el tema poniéndolas en su contexto histórico.

 

MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE SEDEVACANTISTA - Anthony Cekada

Monseñor Marcel Lefebvre hizo muchas declaraciones que apoyan el sedevacantismo, posición teológica sostenida por los católicos tradicionalistas que creen que los papas del Vaticano II no son verdaderos papas, debido a su herejía pública.

El Padre Anthony Cekada, que fue seminarista de la FSSPX en los primeros tiempos y  conoció personalmente al arzobispo, en este vídeo ofrece una selección de esas declaraciones y da una perspectiva histórica del sedevacantismo en la FSSPX.

El Padre Cekada también habla de un voluminoso libro en contra del sedevacantismo:  “¿Verdadero o Falso Papa?”,  recientemente publicado y financiado por el fondo editorial del seminario de la FSSPX, ampliamente promovido por la Fraternidad, y profusamente elogiado por Mons. Bernard Fellay,  Superior General, así como por varios sacerdotes de la FSSPX.

Entre las preguntas directas que el P. Cekada plantea en este video se encuentran las siguientes:

  • ¿Qué declaraciones hizo Mons. Lefebvre en favor del sedevacantismo?
  • ¿Por qué faltan éstas declaraciones del Monseñor, en un libro sobre sedevacantismo que según Mons. Fellay y sus autores afirman es “exhaustivo” y “sistemático”?
  • ¿De todas formas, de dónde sacan los sacerdotes atacados en “Verdadero o Falso Papa”  la idea de sedevacantismo?
  • ¿Mons. Lefebvre trató a los sacerdotes sedevacantistas como no católicos y se negó a asociarse a ellos?
  • ¿Alguna vez dijo Mons. Lefebvre que, de considerarlo necesario y a pesar de ser un obispo retirado, declararía públicamente vacante la Santa Sede?
  • ¿Alguna vez dijo Mons. Lefebvre que antes de declarar al papa hereje público, había que someterlo a juicio?

Las respuestas van a sorprender sacerdotes, seminaristas y laicos de la FSSPX, y también serán de gran interés para otros católicos tradicionalistas, ya sean  indultados por Roma, o sedevacantistas.

Puede encontrarse un artículo que proporciona informes adicionales sobre el tema, haciendo clic aquí .

Marcel Lefebvre: Sedevacantist

Visto en Católicos Alerta

49 replies »

  1. Si como católico se somete uno a las declaraciones y condenas formuladas por la Iglesia contra la Masonería, que separa de la comunión de la Iglesia con la fulminación “ipso facto” a los que dieran su nombre a esta secta, y si fuesen clérigos, quedarían inhabilitados para ejercer el orden sagrado, y si no fueran clérigos pero pretendieran acceder a las ordenes sagradas quedarían también inhabilitados por excomunión, sin necesidad de declaración, deberíamos llegar a la conclusión coherente que el llamado “monseñor” Lefebvre, no es tal, y que nunca poseyó el Orden Sagrado, no por culpa propia, sino porque el “ministro” de su “ordenación” y “consagración” fue masón desde ANTES de ingresar al Seminario, es decir que desde los 17 años estaba EXCOMULGADO de la Iglesia y era INEPTO para recibir cualquier orden sagrada, porque dos intenciones distintas en un mismo sujeto no puede haber simultáneamente. O se es católico o se es masón.
    LLegados a este punto, no se debe considerar más ni a la FSSPX, ni a los “obispos” de ella, ni a los “obispos” Williamson, Faure y dentro de poco a Dom Tomás de Aquino, monje benedictino de Brasil, como legítimos y verdaderos, porque su fuente estaba emponzoñada: Liénart.

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  2. ESTIMADO SIMON: SEGUN LO QUE DICE, LOS OBISPOS Y CARDENALES DE LA LISTA PECORELLI, NO SOLO LIENART MASONES INFILTRADOS HABRIAN HECHO MUCHAS ORDENACIONES Y CONSAGRACIONES YA EN TIEMPOS DE S.S. PIO XII, Y EL PROBLEMA PARECE INSOLUBLE DE CANTIDAD DE PERDIDAS DEL ORDEN SACERDOTAL ANTES DEL CAMBIO DEL RITO SACRAMENTAL POR MONTINI. EN FIN, SERIA INTERESANTE QUE SE ESTUDIARA EN LO POSIBLE Y EN MEDIO DE ESTA CONFUSION PORQUE OBISPOS COMO MONSEÑOR MORELLO Y OTROS ESTAN EN ESTE CADO.

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  3. Mons. Marcel Lefebvre: les he transmitido lo que recibí. y eso nos ha permitido comprender el plan y la cumbre de todas las jerarquías de las religiones mas imprtantes del planeta reunidas en ciudad del vaticano, más un principe de la anglicana presente, que en el año 1983, se confabularon contra Dios y su Cristo, Salmos II, para que luego llegara el visible escándalo masonico de Asís, del cual nunca se recuperaron. Y Juan Pablo II cierra, pidiendo un nuevo orden mundial satanico, porque era el jefe. El resto respeto lo que explica Simón, porque ayuda a los sacerdotes, y estos deben ser se debidamente ordenados, no puede ser clero de satana, conviviendo con el verdadero Clero del Señor, porque no puede ser la iglesia catolica francmasonica romana, anti-cristica como lo es, desde el año 1958, a la fecha.

    Gracias a S.S. Pío XII, el último Papa católico romano.

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  4. Juan V.P.: Todo esto que usted cita está perfecto para alguien que DEVIENE masón después de ser clérigo: ya sea Sacerdote u Obispo, el cual conferiría ciertamente cualquier Sacramento, aunque ilicitamente, pues por su pertenencia a la secta hace ilegítimo su ejercicio y únicamente el fiel católico podría recurrir en caso de extrema necesidad, como por ejemplo, de muerte, y no habiendo otros ministros. Pero en el caso que alguien hubiera dado su nombre a la secta ANTES de obtener cualquier orden sagrada, de ninguna manera la recibe pues es INEPTO por excomunión, es decir no pertenece al gremio de la Iglesia, además de tener torcida intención, aunque su filiación sea oculta y no trascienda, pues para que haya Sacramento válido se necesitan tres condiciones: materia, forma e intención, igual para conferirlos que para recibirlos, por ejemplo, un demente no puede acceder al Orden Sagrado, una pizza no es materia para la Eucaristía, un masón no siendo miembro de la Iglesia no puede obtener cargo ni ser jerarquía legítima y válida,etc. Y en este caso la Iglesia NO SUPLE.
    Es vano argumentar que se siguió el Ritual o que hubo presentes otros obispos válidos en la colación. Un recipiente lleno no puede recibir más contenido, es decir que si la intención es contraria a la de la Iglesia, la Iglesia no puede suplir esa falta de intención, por tanto el Sacramento no se recibe. Y en el caso del masón Liénart, de ninguna manera podía dar lo que no poseía, por tanto Lefebvre no pudo obtener el Orden Sagrado.
    Lo que argumenta Morello, él mismo no lo siguió, pues se hizo re-ordenar sub conditione, pues dudaba de su “ordenación” sacerdotal conferida por Lefebvre, y no recibió la consagración episcopal, pues su “consagrante había sido “ordenado” sacerdote por Lefebvre. El Ritual para la consagración de Obispos es clarito y dice: “completa en este sacerdote”,por tanto se precisa serlo antes. y si no, ¿por qué dudó Morello y se hizo “re-ordenar” previa “consagración”?

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  5. Gracias Juan V P por los links que muestran la validez de la consagración de Monseñor Lefebvre:
    Copio y pego del último link.

    ¿FUE MONSEÑOR LEFEBVRE
    ORDENADO VÁLIDAMENTE?
    Fray Eusebio de Lugo

    Una persona que ha usado correcta y seriamente la materia y la forma requerida para confeccionar y conferir un sacramento es presumida por esa mismísima razón HABER TENIDO LA INTENCIÓN DE HACER (INTENDISSE) LO QUE LA IGLESIA HACE.

    … algunos afirman que, puesto que el ordenante del futuro Mons. Lefebvre, y su consagrante principal como obispo era el bien conocido Card. Liénart, obispo de Lille y muy probablemente perteneciente a la masonería, tanto su ordenación sacerdotal como su consagración episcopal eran inválidas…

    Tema de gravísimas repercusiones, puesto que afectaría a la validez de las ordenaciones y consagraciones conferidas a lo largo de su vida por el prelado francés.

    Por ello, conviene que nos acerquemos al documento de León XIII Apostolicae Curae, sobre las ordenaciones anglicanas que nos dará las claves de una verdadera y muy cierta solución.

    Declaró el Papa que esas ceremonias eran nulas por defecto tanto de forma como de intención.

    -De forma, porque el rito católico había sido adulterado en un sentido antisacramental y antipropiciatorio, que lo viciaba de raíz.

    -Y de intención, porque el rito, objetivamente considerado, según el sentido obvio de su texto y ceremonial, no expresaba ya la intención que tiene la Iglesia Católica. Queda claro que habla de la intención objetiva, y no de la subjetiva, la que guarda en el secreto de su mente y corazón el que realiza la ceremonia externa:

    33. “La Iglesia no juzga sobre la mente e intención, en la medida en que ésta es por su propia naturaleza cosa interna; pero en la medida en que se manifiesta externamente, ella viene obligada a juzgarla. Una persona que ha usado correcta y seriamente la materia y la forma requerida para confeccionar y conferir un sacramento es presumida por esa mismísima razón HABER TENIDO LA INTENCIÓN DE HACER (INTENDISSE) LO QUE LA iGLESIA HACE.

    Sobre este principio la doctrina según la cual un sacramento se confiere realmente por el ministerio de una persona herética, o incluso no bautizada (en el caso del bautismo ndr), con la condición de que sea empleado un rito católico. Mientras que por otra parte, si el rito ha sido cambiado, con la manifiesta intención de introducir otro rito no aprobado por la Iglesia y de rechazar lo que la Iglesia hace, y lo que, por institución de Cristo, pertenece a la naturaleza del sacramento, entonces, está claro, no sólo que falta la intención necesaria para el sacramento, sino que además, esa intención es contraria a dicho sacramento, y destructiva del mismo.”

    Ahora bien, en el caso de Liénart, tenemos que ha puesto seria y correctamente el rito de la Iglesia, y que jamás expresó la más mínima contra-intención.

    Es bien conocido el adagio: “De internis, neque Ecclesia judicat”, a no ser, como dice León XIII, en la medida en que se manifieste externamente, cosa que nadie ha sostenido.

    Ello significa que un ministro, en este caso obispo, perverso, subvertidor de la Iglesia, ateo, entregado al Reino de Satán, hereje, u otra cualquier depravidad moral-espiritual que le queramos suponer, si cumple las condiciones expuestas por León XIII, ordena y consagra, aún a pesar suyo.

    Queda un último argumento, que oí de boca de cierto obispo: “Puede ocurrir que el ministro en cuestión haga un acto de voluntad contraria, diciendo en su fuero interno, a la hora de imponer las manos y recitar el Prefacio: “No quiero ordenarlos”, como refería que lo había hecho cierto obispo brasileño, que lo había confesado en su lecho de muerte, a consecuencia de lo cual, los sacerdotes por él ordenados dícese que habrían sido reordenados bajo condición.”

    A lo que respondo, que aunque el pérfido sujeto haya retraído la intención subjetiva, aquí, supplet Ecclesia, es decir, que por la indefectibilidad general de la Iglesia, que no puede sufrir que pueda haber la mínima duda en los sacramentos que se confieren legítimamente con su rito, les sería conferido el sacramento. El mismo Señor que confirió el sacramento de la Unción real al Rey Ciro por ministerio de un ángel, y eso que era pagano, con toda seguridad, confiere el sacramento cuando el más indigno de los ministros lo confiere según el rito de la Iglesia, sin manifestar contra-intención.

    Todo esto se ve confirmado, además, por la actitud de la Iglesia ante ordenaciones realizadas por cismáticos, herejes o masones:

    Si se trata de masones, por ejemplo, es bien sabido que desde el S. XVIII, el clero francés estaba trufado de masones, hasta el punto de que en no pocos seminarios, abadías y otras instituciones, funcionaban logias masónicas constituidas lo más regularmente del mundo.

    Hasta tal punto que cuando nombraron a Loménie de Brienne como arzobispo de Toulouse, todo el mundo en la Corte decía que habían nombrado a un ateo.

    Por no hablar de figuras como Talleyrand, indigno notorio, nombrado obispo de Autun, que luego abandonó la clerecía, participó en la Revolución, y consagró a los obispos de la cismática y herética iglesia juramentada impuesta por la Revolución.

    Bastantes de esos obispos revolucionarios fueron mantenidos por Pío VI cuando cedió ante Napoleón y accedió a reformar completamente el mapa eclesiástico de Francia, al tiempo que despojaba de sus sedes a venerables confesores de la Fe, provocando con ello el cisma de la“Petite Église”.

    Pues en ningún caso se solicitó a esos obispos el ser reconsagrados, ni siquiera sub conditione, ni reordenar a los sacerdotes por ellos ordenados.

    En la segunda mitad del S. XIX, fuentes bien informadas afirmaban que al menos un tercio del episcopado francés tenía uno, o los dos pies, en una logia, proporción que siguió aumentando, hasta la Ley de Separación de 1905.

    Roma sabía perfectamente de la situación de esos obispos impuestos por la masonería francesa, pero nunca exigió que fueran repetidas las ceremonias realizadas por tales prelados.

    Sembrando dudas ilegítimas precisamente en la crítica situación en que se debaten muchas almas, ciertos “eruditos” le hacen un flaco favor a la Iglesia, y más bien le hacen el juego al enemigo. Parece haberse convertido en una especie de mal hábito intelectual-espiritual: Siempre dejar abierto un portillo a la duda, que pueda utilizarse como herramienta dialéctica en caso de necesidad, contra cualquiera o cualquier realidad que pueda venir a molestarnos, y a modificar la composición de lugar que nos hemos hecho.

    Y quien duda de esto, duda por supuesto de la indefectibilidad e infalibilidad de los Papas, acabando por repetir, corregido y aumentado, todo el argumentario galicano y jansenista, que les permita escapar de lo cierto, seguro y definitivo.

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  6. Creo que el gran meollo del asunto radica en la intención del Ministro y en el sujeto que recibe el sacramento. La intención suficiente para la validez.
    “la intención de hacer lo que hace la Iglesia al administrar los sacramentos” por parte del Ministro y ” la de recibir el sacramento” por parte del sujeto.
    No podemos poner en duda estas intenciones a menos que algo externo nos pueda hacer dudar razonablemente. Y creer que un mazón de grado 33 no tenga intención de conferir un verdadero sacramento, es creo lícito dudar, pues fueron ellos mismos los que años después cambiaron las fórmulas sacramentales. La Masonería no es tan solo una sociedad herética, sino que tiene como finalidad la destrucción de la iglesia. Y en mi opinión, un hombre afiliado a la masonería en los primeros grados, puede ignorar los verdaderos fines ocultos de la masonería, el que sepan un poco acerca de las técnicas de ella no lo puede negar, pero un miembro de los grados superiores no ignora los siniestros fines de destrucción de La Iglesia.
    Si la teoría u opinión fuese verdad,
    “la consagración per saltum” que es por otra parte la menos Aceptada y segura, y Lefevre recibió de los cocosagrantes el Episcopado, de igual manera deja alguna duda fundada.

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  7. Creo que este caso, es de aquellos en los cuales llegar a la certeza absoluta o por lo menos una certeza moral, por cualquiera de las partes, es un imposible. Si alguien en particular llega a algo más que a una opinión, sería difícil convencer a otros que piensan lo contrario y sienten tener motivos suficientes.
    Esta es una de las cuestiones que nuestro futuro Papa deberá resolver.

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  8. El cisma objetivo -por no definir nunca su posición católica- de Lefebvre, y sus ambigüedades con “los anticristos” de Roma -según decía- y los coqueteos interminables con la falsa jerarquía de parte de él y sus seguidores, incluídas las aberraciones de Williamson, con su nuevo”obispo” y el el próximo, de Brasil, no son frutos buenos de un árbol bueno. ¡Su raíz esta podrida y envenenada: Liénart!!!
    Ni Lefebvre ni sus seguidores se oponen al hereje, tienen trato con ellos y se les someten…en lo que creen conveniente, juzgando al que ellos creen autoridad, pero negando el principio que “la primera sede no puede ser juzgada”. Esto nomás NO ES católico! El Orden Sacerdotal que tiene la finalidad del bien de la Iglesia y de las almas, no brilla en éstos…porque no lo poseen!
    No hace falta un Papa para resolver lo que ya está expresado por la Iglesia, simplemente es NECESARIO en la Iglesia para APLICAR la Ley existente, como PRINCIPIO Y FUENTE de autoridad!
    Realmente tendrá “un cetro de hierro para apacentar a las Naciones” como dice el Apocalipsis en la Visión de la Mujer Parturienta y Coronada. Dice “APACENTAR”, que es lo propio del Pastor, conducir a las ovejas y protegerlas del alimento envenenado! Es lo propio de un Papa, pero el último tendrá “cetro de hierro” significando la fortaleza y la firmeza en sus decisiones y en su ministerio sagrado.
    Le esperan días muy difíciles con los de adentro y con los de afuera, realmente y visiblemente se mostrará en El la asistencia del Espíritu Santo, en cuanto válido y legítimo Papa Católico.
    Mientras tanto “en la duda, abstenerse”. Es más sano para no quedar contaminado ni con unos -los falsos tradicionalistas- ni con otros -la falsa iglesia idolátrica-.

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  9. La primera ve que escuché a un masón contar que para ascender un escalón o grado, debían asesinar, como pueba de fidelidad a su logia y maestre, que para ellos es su dios, y luego los detalles que da el P- Luigi Villa que los muestra que además son caníbales, son obligados a comer las victimas, aberrante y degenerados, nos habla a las claras de un culto satanico y aborrecible a los ojos del Señor.
    Personas que sí han ingresado en esos lujosos palacios, dan más detalles de lo que pasa en esos templos, tienen siete libros religiosos para engañarlos, hasta que llegan a un punto que deben renunciar al único y verdadero Dios, sumado a lo que se va viendo en ciudades y todos los portales a demonios que abren, donde siempre la simbología esta presente, el conocer que haya clero franc-mason es tan triste e impensado, que ruego cada día por el gran juicio de Dios.
    Y cuando leo de montes donde se sienta la maligna ramera pienso en cada lugar del planeta que ha tomado, y el por qué necesitan de un anti-papado que funcione como unificador, ya que ellos se jactan de haber creado todos los cultos y religiones cuando es una clara mentira ya que son ellos y las sociedades secretas los autories ocultos del deicidio, y de todos los males de este planeta. miles de muertos han dejado en la historia, más la reciente, los dos homicidas más grandes sea Hitler como Stalin, porque la hydra y su simiente, es siempre quien decide las guerras.
    Y para cambiar el relato, los mismos, son los que prometen un mundo en paz y seguridad, y es tan visible en Bergoglio de su impostura que cuando, se le coloca lo que no desea, o no estaba en sus planes, se transforma.
    Es posible ganarles, cuando las sociedades le dicen a ese papado anticrístico, populistas castristas chardinistas, envenenadores de sociedades, ya es demasiado…el jugar a dos puntas que es tipico de algunos jesuitas para tener el poder, cuando se descubre la trama, me ha llevado a comprender mejor el por qué el Rey de España Carlos III, decidió con el Papa de Roma expulsarlos, ya que tanto España, como Francia, nunca admitieron la venta y el uso de esclavos, por eso los regimenes populistas multiplican la miseria, ya que de eso, a la esclavitud hay un paso.
    La agenda de des-hipanizar, des-culturizar y ese intento de re-escribir la historia y la agenda narco-destructiva, son pasos que fueron dando. a tal punto que tuvo que aceptar de mala gana y porque no tuvo otra, la visita del presidente de Argentina, y sus aduladores y servidores le organizaron un escrache, cuando quienes lo hicieron en Roma, son gente aun impune, porque son sus queridos, los queridos del sr. Bergoglio, que han destruído un país, en doce años.
    Hasta de eso son responsables, de la cultura del caos, el escrache, y la violencia, porque no gano su elegido, su candidato, lo mismo intentó hacer con Usa, y parece que quien se le opone, mejora en las encuestas.
    Le preocupa y se ocupa denigrar, el cristianismo de Trump, pero no el de Putin, ni el del genocida, Castro, ni el de otro dictador o dictadora, y hasta claros lideres de narco-bandas. Doble moral y mas grave, cuando afirma, que 2016, es el año de la misericordia.
    La justicia no tardó, y una simple película de casos de pedófilos en Boston, y el daño que han hecho los ha obligado a pedir publicamente, respuestas urgentes, y a dejar de esconder la mugre. que es el abuso de sacerdotes degenerados con niños, más los que se conoce de monjas, que ha debido ser silenciado, porque de lo contrario sería un escándalo mundial, sin dejar de reconocer, que en otras religiones y sectas, es tan aberrante, como real. Y con los niños, hacen rituales satanicos, la hydra ama destruir lo más querido por nuestro Señor, que son los niños.

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  10. El Magisterio con respecto a la Masonería ES concluyente.
    Usted se equivoca al pensar que Dios pueda “saltar” así porque sí, dando poder de ejercicio sacerdotal a quien no lo tiene. Yo conozco muchas personas de buena formación católica que podrían ser excelentes sacerdotes -sobre todo en este momento que hacen tanta falta- sin embargo instituyó el Orden Sacerdotal para transmitir ese poder válida y lícitamente según los cánones de la Iglesia, excluyendo a los INEPTOS para tal fin, como es el caso de los excomulgados, de los herejes y de los apóstatas. Un masón entra dentro de esas categorías.
    En el caso que el masón Liénart lo hubiera sido, es decir hubiera dado su nombre a la secta DESPUÉS de recibir el Orden, bien pudiera haber confeccionado cualquier Sacramento (siempre y cuando tuviera la intención de la Iglesia y no de la Masonería, ¿pero cómo saberlo?), pero era masón ANTES, desde los 17 años y siguió siéndolo hasta la muerte. SIEMPRE ESTUVO EXCLUIDO del Orden Sagrado porque -objetivamente- el que da su nombre a la Masonería queda IPSO FACTO EXCOMULGADO del seno de la Iglesia Católica, y Dios -por tanto- no haría una excepción gratuita. La verdadera Iglesia Católica es la que ahora -en estos momentos de apostasía- es la que está padeciendo la falta de vigilancia y la acción de sus enemigos -léase Masonería sinárquica y sionista- como acción purificadora de parte de Dios. Es parte de la Gran Tribulación.
    La Sucesión Apostólica desciende en la Iglesia por un desconocido y humillado Obispo legítimo y válido, que es Mons Thuc, quien a su debido tiempo le propuso a Lefebvre ORDENARLO y CONSAGRARLO en secreto -para que “su” obra: la FSSPX- no se viera herida de muerte, y el “obispo” francés (lo resalto porque al serlo se creería que lo protegía su nacionalidad, la de pertenecer a la Francia “hija predilecta de la Iglesia” y que la “salvación” de la Iglesia venía por ahí…Imagínese ¡cómo aceptar la propuesta de un “oscuro vietnamita!!!! y de hecho la rehusó). Las consecuencias de la negación de Lefebvre la conocemos por sus ambigüas actitudes y por los frutos mortales para las almas de “su” FSSPX, siempre coqueteando con el enemigo!!!!
    La Moral católica enseña que ante la duda hay que abstenerse, y recurrir a lo seguro. La sucesión de Mons. Thuc es segura, aunque algunos lo hayan “usado” para su propio interés. Esta excusa no vale para decir que la obra de Mons, Thuc esté viciada. Muchas eran las viudas de Israel en tiempos del Profeta Elías, pero sólo a una de Sarepta fue enviado. Muchos eran los soldados de Judas Macabeo, pero a Dios le bastaron 300. Muchos fueron los Obispos que se tragaron el veneno del “vaticano II” y siguieron bebiéndose la iniquidad como el agua y mantuvieron trato con el hereje y buscaron -en el caso de Lefebvre- componendas con el enemigo reconociéndolos como autoridad legítima, pero sólo uno declaró la vacancia de la Sede por herejía: Mons Thuc.
    Yo le recomiendo a usted y a quien quiera que apunte sus cañones para defender la sucesión de Mons Thuc, quienes no se atribuyen a sí mismos ser los “herederos”, al estilo lefebvrista, de la Tradición Católica ni los salvadores de la Iglesia. ¡Hacen lo que pueden! y en más silencio.
    De mi parte doy por cerrado el tema, y me abstengo de los lefebvristas y de sus ramas bastardas, estilo Williamson etc.- y prefiero quedarme sin Sacramentos que recurrir a “cisternas rotas que no pueden contener el agua” sobrenatural.

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  11. MONSEÑOR ALFREDO MENDEZ GONZALES

    Hubo un obispo que mantuvo silencio pero que colaboró cercanamente con la Sociedad San Pío V, ordenando sus sacerdotes: Monseñor Alfredo Mendez Gonzales, quien consagrara al Padre Clarence Kelly en 1993 obispo poco antes de fallecer.

    Monseñor Kelly consagró a su vez dos obispos para su Sociedad San Pio V.

    El problema es que Clarence Kelly fue “ordenado” por Lefbvre, no tengo noticias si Mons Mendez Gonzalez lo ordenó bajo condición antes de consagrarlo Obispo.

    La Sociedad San Pio V fue fundada por nueve “sacerdotes” que salieron de la FSSPX y fue regenteada por Clarence Kelly.

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  12. Juan V:P:
    Aunque no quería volver sobre el tema le digo esto para aclarar más:
    En el caso de defecto de intención, al hacerse manifiesto OBLIGA A LA ORDENACIÓN ABSOLUTA sí es categórico y a la ORDENACIÓN BAJO CONDICIÓN si es una duda objetiva y grave. Por eso algunos “”sacerdotes lefebvristas han solicitado la ordenación sub conditione, para subsanar la duda grave. Tanto Liénart, Agustín Bea y Batista Montini (alias Paulo VI), sabían perfectamente que es suficiente la “mala intención” del ordenante y fraguaron una mínima mutilación en el rito, ya que en el Nuevo Pontifical solamente suprimieron una sola palabra de dos letras: “UT” . Y con esta minúscula mutilación, introdujeron la gradual pérdida de intención sacramental válida. Al menos así es como lo declara el propio Liénart en su lecho de muerte:
    “una alteración del Pontifical con una fórmula “ambigua y dudosa, que disuelva poco a poco la INTENCIÓN de consagrar.”Por tanto si de viejo y siendo “cardenal” tenía esta INTENCIÓN, significa que la tuvo siempre.
    Si, como explica Liénart, y reconocen varios estudiosos, lefebvristas y no lefebvristas, la sola mutilación subliminal del rito que es tan imperceptible por el propio obispo hace inválida la ordenación, cuánto y más lo será la INTENCIÓN CONTRARIA Y ADVERSA DE UN MASÓN SATANISTA cuyo deseo en secreto es no solamente no hacer lo que la Iglesia hace, sino hacer lo contrario, lo que la Iglesia de Lucifer, la Masonería, desea.
    Por eso, podemos asegurar que si un Papa hubiese conocido la militancia masónica de Liénart, jamás hubiese permitido que fuese “”ordenado y mucho menos “consagrado”, PRECISAMENTE PARA EVITAR LA DUDA DE LA INVALIDEZ SACRAMENTAL y todas sus consecuencias.
    En las consecuencias se encuentra Lefebvre y su Fraternidad.
    ¿Por qué hay que pensar que Liénart -siendo masón hasta la muerte- tuviera recta intención, y no al revés? Es decir, ¿por qué no pensar más bien que un MASÓN NUNCA TUVO LA RECTA INTENCIÓN EXIGIDA POR LA IGLESIA para trasmitir el “orden sagrado” que, además, no poseía?
    Más aún: Estaba profetizado por San Pablo que la Gran Apostasía no se manifestaría hasta ser quitados los dos obstáculos -el Katejon- “lo que retiene” y “el que retiene”. La destrucción de la Iglesia es la obra preferida de Satanás. Ya había logrado la ruptura de la Cristiandad con Lutero, que había dicho: “destruyamos la Misa y destruiremos la Iglesia”. Pues bien,” lo que retenía” la Apostasía era el Santo Sacrificio, que Lutero no pudo destruir, pero que quitando de en medio “al que retiene”, es decir, el Orden Sacerdotal con su Cabeza el Papa, sí lo podían destruir. Y es lo que hicieron: cambiaron los Rituales de Ordenación y Consagración hasta la NULIDAD y obtuvieron ministros inválidos incapaces de ofrecer el Santo Sacrificio. De un plumazo quitaron los dos obstáculos para que se manifieste la Apostasía que tiene como culminación la aparición del Hombre de Pecado, el Inicuo, el Contra-Cristo.
    Para obtener esto trabajó Satanás, y Dios se lo permitió -a las pruebas me remito- para que -como dice San Pablo- sean patentes los de probada virtud, el resto fiel, el pequeño rebaño, la Iglesia Católica del período de Filadelfia: “debil” pero fiel y a la espera del Pastor que la apaciente “con cetro de hierro”.

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  13. Juan V. P…la contra-iglesia, para tapar la advertencia de Monseñor Marcel Lefevbre, en sus dos conferencias realizadas en Argentina que son documentos únicos y se encuentran en este sitio, y radio cristiandad, más otros que lo guardaron Cumbre vaticana y Asis, el mismo año, 1983, presentaron un documento posterior donde afirman que Monseñor Lefevbre les firmó el vaticano segundo…si lo hizo o no, los interesados pueden certificar, y supongo que por desconocimiento del Padre Luigi Villa, admite que se llevó secretos consigo, porque ya nada se podía hacer, ya que la contra-iglesia anticristica necesitaba un concilio para imponer un nuevo culto mun dial que es, satanico, y todos han sido falsos san Pedros.desde el año 1958 a la fecha. Y las puertas del infierno se abrieron y se coloco como cabeza, a un mason comunista y gay como Montini o Pablo VI, por nombrar uno, que es gravisimo.

    No estoy de acuerdo que el Señor permita esa aberración, porque es una clara guerra al Cordero.y lo encuentro similar a lo ocurrido en la sinagoga herodiana, con el golpe que dieron Caifas y Anás, con el isacariote y las diferentes sectas, con los cuales, el Señor en el juicio, no tuvo piedad.

    Y si no hay nadie que juzgue a estos impostores, y jerarcas de satana, por miedo o lo que sea,

    ¿suponemos que el Señor no juzgará?

    Me quedaron muy presentes unas palabras dichas por Su Santidad PÍO XII, cuando reprendió duramente, en la cumbre XXX, de la compañia del general Jenssen sobre desviaciones y los acusó haberse convertido en una “monarquía”…y esa palabra conectada al Apocalipsis, no fue usada por Su Santidad, como una casualidad, como tampoco que se haya colocado a un jesuita, que no tiene cargo, ni títulos, mas que el de ser jesuita de la marxista teología de liberación , al lado de un antipapa franc-mason en funciones, desde el año 2005, como es el nieto del mago y hechicero de Praga. Benedicto 16, y hasta parece que es familiar de Kerry. Todo queda en familia, calavera y huesos, siempre dice presente. Iluminati.

    Su Santidad PÍO XII, vio todo, y todo lo conocía…Lo que es seguro es que en tiempos de santos franc-masones de la ramera de babilonia, no habrá más santos padres apostólicos y si todos, de la ramera maligna, y como libro de estudio es su fallido concilio y ningún otro. Si se atrevieron a eso, nos habla a las claras que no temen a nada.

    A tal punto que en rosarios, los de petalos de rosa, de los mercaderes del vaticano, ya no es María Santísima, la única y verdadera Madre del Señor, la imagen sino la, del pseudo humilde y gran impostor, jesuita.
    Qué poder de engaño…comerciar a un idolo…del cual dicen sus aduladores, el es lider, que cambio el mundo.
    Fue muy triste tener que explicarle a quien recibio ese presente traído de la no santa sede, que debía tirarlo a la basura. y de mi parte le pedi al Señor justicia con los inocentes que gastan lo poco que tienen, suponiendo que es santo y católico cuando no lo es. Lo satanico no es bendición, y Chiesa Viva. certifica.

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  14. En mi pobre opinión, creo que la indefectibilidad de la iglesia reside, no en la naturaleza intrínseca de los sacramentos, pues ciertamente la intención de “hacer lo que hace la iglesia” es necesaria para la validez del sacramento. Por eso la iglesia ha tenido siempre cuidado de que lleguen a ser sacerdotes y obispos gente de probas costumbres. Y que haya tres obispos en la consagración de un obispo, y esta costumbre es inmemorial,para aquello de la intención. Digo pues, en mi humilde opinión, que la indefectibilidad de la iglesia reside en la procedencia divina, en una asistencia constantemente, la cual ha guardado la recta intención de conferir el sacramento del orden en cierto número de obispos, a través de los siglos, desde los apóstoles hasta hoy. Pues “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” ni toda la astucia del diablo y sus servidores podrán contra la providencia Divina, la cual no despega sus ojos y sus manos de ella. De que línea se ha de servir para restaurarlo todo? Es algo que ya se verá.
    Me abstengo de dar mi parecer con respecto a la línea de lefevre, y no se malinterprete mi abstención, dada mi condición no es prudente pronunciarme.

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  15. En mi pobre opinión, creo que la indefectibilidad de la iglesia reside, no en la naturaleza intrínseca de los sacramentos, pues ciertamente la intención de “hacer lo que hace la iglesia” es necesaria para la validez del sacramento. Por eso la iglesia ha tenido siempre cuidado de que lleguen a ser sacerdotes y obispos gente de probas costumbres. Y que haya tres obispos en la consagración de un obispo, y esta costumbre es inmemorial,para aquello de la intención. Digo pues, en mi humilde opinión, que la indefectibilidad de la iglesia reside en la providencia divina, en una asistencia constantemente, la cual ha guardado la recta intención de conferir el sacramento del orden en cierto número de obispos, a través de los siglos, desde los apóstoles hasta hoy. Pues “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” ni toda la astucia del diablo y sus servidores podrán contra la providencia Divina, la cual no despega sus ojos y sus manos de ella. De que línea se ha de servir para restaurarlo todo? Es algo que ya se verá.
    Me abstengo de dar mi parecer con respecto a la línea de lefevre, y no se malinterprete mi abstención, dada mi condición no es prudente pronunciarme.

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  16. Juan V. P. Su Santidad PÍO X vio el sufrimiento que tendrían dos sucesores que llevarían su Nombre.
    Se ha hablado muchas veces del sufrimiento del clero, Cardenal contra cardenal, porque es la espada de Cristo quien divide, y no se puede ser tibios, ni cobardes, ni temerosos , porque asi fue la Iglesia naciente y visible que si bien es desde el Genesis, aun no había llegado el tiempo del Nacimiento de Dios salvador, que es Hijo de Dios e Hijo de María santísima.
    No hay concordia porque los dioses de sectas no son dioses.
    Si tenemos pruebas dadas por el clero fiel, no podemos ni ignorar, ni callar.
    Porque eso mismo hicieron los verdaderos papas católicos apostólicos romanos, la enseñanza de la Iglesia no se puede reducir a un concillo anticrístico, ni a tener como referencia, a anti-papas franc-masones probados que además es claro que hicieron santos para darles títulos de autoridad. para de esa manera darle entidad, y autoridad a la contra-iglesia nacida en el año 1958.
    Cuando podía viajar al vaticano y veía como era ese mundo, no se habían atrevido a tanto y si comenté lo del rosario es para que todo aquel que visite ese lugar tenga la posiblidad de decirles en sus caras, a lo que han llegado, los mercaderes del Templo de Dios, nuestro Señor se lo dijo a la sinagoga, y es el mismo, en cuanto a la casa de Dios. Porque es el gran Juez y todo el juicio entregó su Padre, en su mano. Nuestro Señor es muy claro cuando habla de Concilio verdadero que es del Señor nuestro, de religiosos doctores etc, pecado, y de juicio.
    Ya comenté varias veces que la cruz, satanica que portan todos los anti-papas, desde el anti-cristo Montini o Pablo 6 es la imagen de la bestia o anti-cristo, que significa en el ocultismo de los misterios de la ramera babilonia, la derrota de Nuestro Señor, lo cual es imposible, y a ese amuleto maligno cuando ven los anti-papas les gritan santo.
    Como su par, el simbolo de la paz, en la nueva era significa lo mismo. La derrota del Señor.
    La oración de la paz, promovida por el vaticano segundo tiene su par, en la gran invocación de iucis o lucifer trust. Nueva era y vaticano juntos, bien visible.
    Montini o pablo 6 trabajó con la sacerdotisa satanica Alice Baylel, del mas rancio gnostisismo, que es luciferismo pagano, y si no estuvieran de acuerdo el que se disfrazó de Caifas en EE. .UU, ese año, no estaríamos hablando de un cristianismo falsificado. Teosofía demoníaca, no es teología DIVINA.
    Luego de eso llegó el homicidio del presidente de EE.UU. imposible es hacer una lista completa de todos los daños producidos por las sectas satanicas.
    El sepelio satanico del vice que lograron hacer presidente, esta claro en videos.
    Y las listas de franc-masones, del Padre Luigi Villa sacerdote fiel católico apostólico romano, son las mismas, de quienes fueron co-responsables junto a ese anti-papa mason marxista y gay pablo 6, que certificaron y dieron detalles de esa visita en EE.UU.
    La sala de meditación de naciones unidas, es un templo luciferino, y pablo 6 visitó… se puede ver la adoración de ese lugar y a esa bandera masonica, que hace Benedicto 16 anti-papa en funciones, en su visita. Cuatro llegaron, a ese lugar y eso no es bendición. Porque esa sala es de lucis o lucifer trust. Todos de acuerdo, para traer a su inicuo o hijo de perdición. ..y como trabajan desde el año 1900, ya que les era imposible si no se daban determinadas condiciones, necesitaban dar cada uno, de los pasos que dieron. y hoy es más claro, y por dar un nombre que si bien muy debilitado , y sufrido por la traición, que seguramente vio, el último katejón era S.S. PIO XII. Luego el Cardenal Siri o Gregorio XVII, que no dejaron asumir, más el envenamiento de Juan Pablo I. a los treinta y tres días de su papado, que no debemos olvidar. Más el resto, de martires y victimas, desde Klotilde, la madre María Amelia, doscientos cuarenta años, tiene el plan y pacto siniestro de la secta de la hydra. 1776-2016. Los iluminati no son una conspiración ni un invento ya que hasta la enciclopedia católica habla de ellos, enciclopedia virtual metapedia da detalles y entre ellos el simbolo, tanto en EE. UU como el encontrado en los documentos de Rusia y escrito en latin, significa que ese simbolo que es de la hydra y sus demonios, impedira la PARUSÍA. y les permitirá lograr su nuevo orden mundial satanico. Recordando que hasta firman los decretos de los sacrificados, con tinta invisible, para no ser descubiertos. Asi se firmo el homicidio del sacerdote español , y jesuita, Alberto Rivera. porque al final de su vida, se convirtió y predicó a Cristo, su salvador. Siete intentos de asesinato, tuvo el Padre Luigi Villa. Esos son sus justos y santos.
    No se si para los ocupas, de la sede de san Pedro, llegara el juicio del clero que ya ha hecho, Alto prelado, o de hombres, lo que es seguro que llegara cuando el Señor decida en sus tiempos, lo que esta escrito y es el tremendo Juicio de Dios.
    Saludos y como siempre deseo que nuestro Señor guarde a su Iglesia, su clero fiel, y a todos sus hijos por adopción, y por gracia de Dios, Bendito sea. Amén.

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  17. Juan v p.

    Estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación. Siempre que se observe el rito ha de presumirse la intención. Pues sería temerario dudar de alguien que no ofrece duda. Y los herejes y cismaticos en la confección de los sacramentos, si guardan el rito católico, podemos suponer que tienen la intención de aquello que el rito expresa, y el rito a su vez expresa aquello que quiere la iglesia al hacer ese rito sacramental, que es la de conferir ese sacramento, tal cual lo entiende y profesa la iglesia.
    Perdón pero no tengo a la mano el libro, es de teología de autores hispanos y está en Latín, lo tenemos en otra biblioteca, y mi memoria es muy mala. Después les paso la cita exacta del nombre de este Papa, el cual dice ser herejía lo siguiente. “si alguno dijere que, un ministro administrando el sacramento del bautismo, guardando la materia y la forma, guardando íntegro el rito del bautismo, sin embargo dijere, no tengo intención de hacer lo que hace la iglesia, confiere verdadero sacramento, sea anatema ”
    Es a lo que yo me refiero, esa se llama contra intención, y es lo que invalida el sacramento, aun observando íntegramente el rito de los sacramentos. Uno de los autores llama a esto, la intención externa, la del rito observado, e intención interna, la del ministro que intenta hacer lo que hace la iglesia en su interior, en su voluntad.
    Damos por descontado el caso del sacerdote que no tiene fe, pero que sin embargo tiene la intención interna de hacer lo que hace la iglesia al administrar los sacramentos, y guarda la materia y la forma. Pues, en este caso La iglesia suple la Falta de fe de uno de sus miembros, el cual no obra como un individuo particular sino como ministro de la iglesia, y es válido el sacramento. No hay una contra intención en este caso.
    Solamente les comparto lo que he aprendido, no estoy juzgando este caso en particular.

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  18. Coincido con su apreciación Padre Anónimo.

    Y aunque no lo entendamos esto es historia y fue llevada a cabo por Papas verdaderos:

    copio y pego un estracto de mi comentario anterior:

    Todo esto se ve confirmado, además, por la actitud de la Iglesia ante ordenaciones realizadas por cismáticos, herejes o masones:

    Si se trata de masones, por ejemplo, es bien sabido que desde el S. XVIII, el clero francés estaba trufado de masones, hasta el punto de que en no pocos seminarios, abadías y otras instituciones, funcionaban logias masónicas constituidas lo más regularmente del mundo.

    Hasta tal punto que cuando nombraron a Loménie de Brienne como arzobispo de Toulouse, todo el mundo en la Corte decía que habían nombrado a un ateo.

    Por no hablar de figuras como Talleyrand, indigno notorio, nombrado obispo de Autun, que luego abandonó la clerecía, participó en la Revolución, y consagró a los obispos de la cismática y herética iglesia juramentada impuesta por la Revolución.

    Bastantes de esos obispos revolucionarios fueron mantenidos por Pío VI cuando cedió ante Napoleón y accedió a reformar completamente el mapa eclesiástico de Francia, al tiempo que despojaba de sus sedes a venerables confesores de la Fe, provocando con ello el cisma de la“Petite Église”.

    Pues en ningún caso se solicitó a esos obispos el ser reconsagrados, ni siquiera sub conditione, ni reordenar a los sacerdotes por ellos ordenados.

    En la segunda mitad del S. XIX, fuentes bien informadas afirmaban que al menos un tercio del episcopado francés tenía uno, o los dos pies, en una logia, proporción que siguió aumentando, hasta la Ley de Separación de 1905.

    Roma sabía perfectamente de la situación de esos obispos impuestos por la masonería francesa, pero nunca exigió que fueran repetidas las ceremonias realizadas por tales prelados.

    Si Roma lo sabía, y no reordenó “sub conditione” a esos prelados revolucionarios, masones o no, si estos prelados fueron capaces de conferir los sacramentos sin ninguna duda para los Sumos Pontífices que sucedieron en el cargo a Pío VI,
    ¿Cual es el caso de seguir con la discusión?

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  19. Estos también me lleva a pensar, es solo una opinión particular, que Dios permitió el cambio que hicieron los modernistas en los sacramentos, porque muchos, no digo todos, ya no tenían la intención suficiente, o mejor dicho, por que tenían contra intención, y estaban engañando a la gente, aún con los ritos católicos. Hablo no de obispos tibios, pecadores, o sin fe, hablo de lo verdaderos enemigos de la iglesia, perversos, que buscan su destrucción, y que para asegurar que no se confiriera más la gracia y se privara a humanidad de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, había que cambiar el rito, y quebrantar de manera segura toda intención en todos los ministros, aun de los que tenían fe y buenas intenciones.

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  20. Gracias por la información, Adri.
    Sigue siendo un tema complejo y delicado.
    Hasta donde yo sé, el mismo Mons. Lefevre fue quien dijo que lienart era mazón, lo escuche de alguien que conoció a Lefevre. No me den crédito absoluto si no quieren, pues no estoy revelando la fuente.
    Y además en muchas ocasiones las reordenaciones bajo condición se hacían en privado, aunque el argumento que citas es bastante bueno, sin embargo cabe la posibilidad de que Roma haya obrado con discreción por aquello del escándalo como suele hacerce en casos parecidos. Aunque esto es una mera suposición mía.
    Creo que es mi último comentario al respecto.
    Gracias por sus aportaciones.
    Que Dios los bendiga.

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  21. En el caso de la Masonería no solo hay que poner la acentuación en la INTENCIÓN (o contra-intención), sino en la INEPTITUD en la MATERIA para recibir la FORMA del Sacramento, pues los masones -por excomunión IPSO FACTO (o sea no se necesita declaración) son INHÁBILES para RECIBIR O CONFERIR. Por tanto esa INHABILIDAD hace INVÁLIDOS en ellos y en los demás, por ejemplo, el ejercicio sacerdotal.
    Esto quiere decir que la INHABILIDAD entraña INEPTITUD en la MATERIA para que sea recibida la FORMA.
    Por tanto si cualquier persona es masón ANTES de pretender acceder a las Ordenes Sagradas, es INEPTO por Derecho, más claro: NO ES MATERIA APTA PARA RECIBIR LA FORMA DEL SACRAMENTO DEL ORDEN aunque lo oculte, además que se supone la FALTA de RECTA INTENCIÓN, sin necesidad que lo diga o manifieste, pues de suyo la Masonería NO TIENE LA MISMA INTENCIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA, sino al contrario, QUIERE SU DESTRUCCIÓN, y sus miembros participan de esa INTENCIÓN CONTRARIA.
    En el caso que cualquier persona que hubiera recibido VÁLIDAMENTE el Sacramento del Orden, y por TRAICIÓN a Jesucristo y a la Iglesia, se convierte en Masón, queda IPSO FACTO INHABILITADO para RECIBIR y CONFERIR cualquier Sacramento, salvo el caso de extrema necesidad en peligro de muerte Y NO HABIENDO OTROS MINISTROS, se podría recurrir a ellos, como a cualquier cismático o hereje. Pero en el caso de las “ordenaciones” y “consagraciones” hechas por él -me refiero a Liénart-, no había EXTREMA NECESIDAD de peligro de muerte, pero además y es lo más importante, ESTUVO EL MISMO SIEMPRE INHABILITADO (o sea NUNCA FUE MATERIA APTA) para RECIBIR EL ORDEN SACERDOTAL, por tanto SIEMPRE FUE UN LAICO DISFRAZADO sin ningún tipo de autoridad sobrenatural.
    Otra vez: Ya no se trata tan sólo de la INTENCIÓN, sino de la FALTA DE MATERIA APTA para RECIBIR -por él- LA FORMA DEL SACRAMENTO, y aunque -en sus ineficaces ceremonias- siguiera al pié de la letra el Ritual Católico NADA CONFIRIÓ.
    Conclusión (lamentable pero cierta) Lefebvre NO RECIBIÓ EL ORDEN SAGRADO, y eso lo sabía MONS THUC cuando le propuso re-ordenarlo y consagrarlo en secreto para no causar escándalo. PERO REHUSÓ.

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  22. Monseñor Thuc, no necesitaba el permiso de Roma Católica para consagrar Obispos. Era un privilegio especial concedido a él por el Papa…y Mons, Thuc que le propuso la reordenación y consagración a Lefebvre -en secreto para no causar escándalo- no era “cualquier persona”.
    La INEPTITUD de la Materia para recibir la Forma no está unida a la ilicitud sino a la validez. El vodka no es materia apta – es inepta- para convertirse en Sangre de Jesucristo en la Santa Misa. Para que haya VÁLIDO Sacramento se necesitan tres cosas: MATERIA, FORMA E INTENCIÓN. Fallando alguna de las tres NO HAY Sacramento. Cualquiera que sea masón ANTES de recibir el Orden Sagrado es MATERIA NO APTA, porque está separado de la Iglesia IPSO FACTO por excomunión. La Iglesia que ha pensado sus Leyes para que no sea contaminada, de NINGUNA MANERA puede SUPLIR la INEPTITUD JURÏDICA de una persona haciendo que sea válido un Sacramento FALTANDO la MATERIA para dicho Sacramento.
    La Iglesia NO HACE MAGIA. No puede hacer que “una piedra se convierta en hijo de Dios” ni que lo que Ella misma ha vaciado, quede lleno. Si declaró la INHABILIDAD por Derecho de recibir o conferir Sacramentos, no emplea la “varita mágica” para hacer que un masón sea ordenado y consagrado válidamente, SUPLIENDO la FALTA DE MATERIA E INTENCIÓN. No puede contradecirse porque estaría en juego Su Infalibilidad.

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  23. Quien era INEPTO para recibir las Ordenes Sagradas era Liénart, no Lefebvre, pero como Lefebvre “recibió” las Ordenes Sagradas por un masón excomulgado desde ANTES de pretender el Orden Sagrado, no recibió nada, pues nada era Liénart. La excomunión IPSO FACTO no sólo atañe al fuero externo sino también al interno y separa de la comunión de la Iglesia, a tal punto que si un excomulgado muere fuera del seno de la Iglesia -y no estamos hablando de cualquier excomulgado sino de uno que dio su nombre, su persona y su alma a la Masonería- sin convertirse, no se salva, porque “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Los Sacramentos son “ex opere operato” , es decir significan lo que representan por sí mismos, pero producen lo que significan de acuerdo a las disposiciones (“operantis”) del que los va a recibir, pero los excomulgados quedan inhabilitados para recibir cualquier Sacramento, por ejemplo el caso de uno que fuera masón.y la inhabilitación canónica genera en el masón excomulgado no solo ilicitud ( lo cual significa que cometería un sacrilegio si lo recibe) sino invalidez. De nada vale la imposición de las manos, seguir el Ritual al pié de la letra y tener la recta intención, si lo que se va a “ordenar” sacerdote o “consagrar” Obispo, es una estatua. NADA RECIBE. La Masonería INCAPACITA “PER SE” a sus miembros para la recepción válida del Sacramento del Orden Sagrado. Son “estatuas”. La Masonería es ENEMIGA DE LA IGLESIA. Podrán haberse infiltrado y “recibido” externamente las Ordenes Sagradas, pero su ejercicio es INVÁLIDO. NADA PRODUCE. SON INCAPACES – con incapacidad canónica y sobrenatural- de PRODUCIR SACRAMENTOS. NI DIOS NI LA IGLESIA PUEDEN SUPLIR ESA INCAPACIDAD, porque ni DIOS NI LA IGLESIA HACEN MAGIA.
    Usted confunde la “ordenación” de Liénart, con la “ordenación” de Lefebvre:
    “En este principio descansa la doctrina de que un Sacramento es verdaderamente conferido por el ministro que sea hereje o no bautizado, siempre que el rito Católico sea empleado.”, dice el Papa, pero DEBE SER MINISTRO, y en un masón no EXISTE ese “ministerio” por su incapacidad AL PRETENDER RECIBIRLO PORQUE NO PERTENECE AL GREMIO DE LA IGLESIA.
    Externa y aparentemente – debido a la ejecución de ministros válidos- podría pensarse que el Sacramento surtió el efecto deseado, PERO NO ES ASÍ en un miembro de la Masonería porque la INTENCIÓN del que lo va a recibir ES OTRA: la DEMOLICIÓN DE LA IGLESIA, y esa intención queda expresada desde el momento que dio su nombre a la secta. Por tanto es una ·”estatua” impermeable a la recepción del Orden Sagrado. Y no hace falta declaración porque la excomunión surte efecto IPSO FACTO. Que Liénart fuera masón está atestiguado y que muriera siéndolo, también, y si murió sin convertirse no se salvó, porque desde que dio su nombre a la secta, no pertenecía a la Iglesia. Y que sepamos, nadie que NO PERTENECE A LA IGLESIA POSEE LO QUE LE PERTENECE A LA IGLESIA: el orden sobrenatural, además de perder -si REALMENTE LO TUVIERA-, la jurisdicción y el cargo. Y no se podría recurrir a ellos ni siquiera en caso de extrema necesidad, porque NO SON MINISTROS, como dice el Papa.

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  24. El donatismo fue un movimiento religioso cristiano iniciado en el siglo IV en Numidia, que nació como una reacción ante el relajamiento de las costumbres de los fieles. Iniciado por Donato, obispo de Cartago, en el norte de África, aseguraba que sólo aquellos sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar los sacramentos, entre ellos el de la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y que los pecadores no podían ser miembros de la Iglesia. Este movimiento se denominó inicialmente Iglesia de los Mártires y tomó su otro nombre por Donato, al que eligieron obispo sus propios correligionarios en el año 312. Así, Donato afirmaba que todos los ministros sospechosos de traición a la fe durante las persecuciones del emperador romano Diocleciano, en las que se obligaba a los cristianos a abjurar de su religión o elegir el martirio, eran indignos de impartir los sacramentos.

    La Instrucción del Santo Oficio del 10 de mayo de 1884, dice:
    “…a fin de que no haya lugar a error, cuando haya que determinarse cuáles de estas perniciosas sectas están sometidas a censura, y cuales solo a prohibición, cierto es en primer lugar que están castigados con excomunión latae sententiae, la masónica y otras sectas de la misma especie…”

    Pena con excomunión latae sententiae:El efecto más notable de la excomunión es la exclusión de la recepción o administración de los sacramentos, incluso de la confesión, ya que no puede haber reconciliación de algunos pecados mientras no hay arrepentimiento de uno que sea mortal. (cf. Canon 1331.1.2)

    Se les prohíbe además ejercer oficios o funciones eclesiásticas. Si la excomunión ha sido impuesta públicamente, todo INTENTO de ejercer un oficio eclesiástico es inválido.

    En cuanto a su acusación de que soy hereje donatista, la verdad que no veo en qué.
    Siempre he hablado y escrito y citado los cánones de la Iglesia en los que se muestra la licitud de recurrir a excomulgados, cismáticos y aún herejes -siempre y cuando sean ministros válidos- no habiendo otros o bien en caso de peligro de muerte.
    El caso de un masón -Liénart en el nuestro- que fue masón desde temprana edad y continuó siéndolo hasta la muerte, estaba EXCLUIDO de la recepción -no digo ya administración porque para ello se precisa ser ministro, y él no lo era- de los sacramentos, y en el caso de otros masones que hubieran recibido el Orden Sagrado y DESPUÉS se hicieron masones, les queda prohibido ejercer oficios o funciones eclesiásticas. E incluso hasta inválidos si la excomunión ha sido pública.
    Lo que yo estoy negando en Liénart NO ES SU EJERCICIO, (absolutamente ineficaz y sacrilego) sino SU CARACTER SACERDOTAL. Desde que dio su nombre a la secta quedo IPSO FACTO IMPEDIDO -por EXCOMUNIÓN latae sententiae- de recibir el Orden Sagrado, y en el caso que por ocultamiento -tal como se mueven estas sectas- lo hubiera recibido y como la condena a la Masonería es pública, su ejercicio es inválido. Entonces, como no ejerció -si lo hubiera tenido- las funciones eclesiásticas anejas al Orden Sacerdotal en ocasión de peligro de muerte o porque no hubiera otros ministros, podemos tener duda positiva acerca de la validez de las “ordenaciones” o “consagraciones” que haya hecho, por lo cual nos abstenemos de recurrir a Lefebvre y a “su” FSSPX, incluso sabiendo- para reafirmarnos en nuestra postura- que el mismo Mons. Thuc ofreciera reordenarlo en secreto.

    Es usted un poco ligerito en condenar a la hoguera.

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  25. Alexander VIII anno 1690 damnavit propositionem : “valet baptismus collatus a ministro, qui omnem ritum externum formamque baptizandi observat, intus vero in corde suo apud se resolvit : non intendo quod facit Ecclesia”
    (D 1318)

    Esta es la cita que mencioné arriba, se puede corroborar en el Magisterio de la Iglesia, “Denzinger” punto 1318

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  26. Exactamente Padre, tanto ésta como otras proposiciones son “condenadas, prohibidas como temerarias, escandalosas, mal sonantes, injuriosas, próximas a la herejía, erróneas, cismáticas y heréticas respectivamente” (Alejandro VIII).
    Traduzco la proposición condenada: “Es válido el bautismo conferido por un ministro que guarda todo el rito externo y la forma de bautizar, pero resuelve internamente consigo mismo en su corazón: ‘No intento hacer lo que hace la Iglesia’ “.
    Evidentemente si la Iglesia CONDENA esta proposición, también CONDENA el ACTO, y se ve que “guardar el rito externo y la forma” no es suficiente para la VALIDEZ del Sacramento.
    Traslademos esto al Sacramento del Orden Sagrado, y opongamos la INTENCIÓN de la MASONERÍA (la demolición de la Iglesia) a la INTENCIÓN de hacer lo que hace la Iglesia, y vemos que se oponen, porque la Iglesia Católica NUNCA quiere su propia demolición, ni podría siquiera porque “las puertas del infierno no pueden prevalecer”. Entonces tenemos que uno que ha dado su nombre a la secta que tiene la INTENCIÓN CONTRARIA, no puede administrar VALIDAMENTE el Sacramento.
    No se trata de LICITUD, la proposición condenada habla de VALIDEZ.
    Los masones, excomulgados del seno de la Iglesia, entran en esta condena, y de ninguna manera, condenar lo que condena la Iglesia es donatismo.¿En qué categoría la pondría usted Juan V.P., copio, “condenadas, prohibidas como temerarias, escandalosa, mal sonantes, injuriosas, próximas a la herejía, erróneas, cismáticas y heréticas…”? ¿Con cuál de estas acusaría usted a la Iglesia de “donatista?

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  27. Juan V. P. no soy ni documentada ni parte del clero, pero sinceramente ha sido tan claro nuestro Señor cuando le habló a lo llamado poder, en la sinagoga como asi todos sus dscípulos, que en mi mente no ingresa la posibilidad de ver bien un seudo sacerdocio que jure fidelidades a sectas demoníacas, y a ese falso dios de la franc-masonería, que pueden engañar a quien sea, pero al Señor es imposible y asi se entiende el estado putrefacto de la Iglesia por la contra-iglesia, y por los sacerdotes de la hydra maligna.
    Y en mi dificultar de entender las dos bestias, recien comprendí el por que es el falso clero unido a su falso profeta que puede ser un anti-papa, es la maligna bestia con dos cuernos.
    Por eso ese autor afirma. que al final de los tiempos será escaso el verdadero clero del Señor, que guarde a sus ovejas.
    Y por eso se entiende lo que más detesta el mundo inicuo, es que las personas comprendan el libro de Apocalipsis.
    El gran arquitecto del universo que asi llaman a su no-dios, que tiene un ojo, NO ES, es, es su identificación, no es el único y verdadero Dios y salvador, de la teología pura y santa, y si jura fidelidad a su maestre y a satana, es sacerdocio maligno de satana y es parte de la bestia de dos cuernos.
    Quien tome y acepte la marca de la bestia sea quien sea y más responsabilidad es del clero, va al infierno. La JUSTICIA DIVINA, no deja dudas. Si en el mundo normal no todo, da lo mismo, ¿cuanto más importante es, el reino de los cielos?

    Saludos P. Pío. gracias.

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  28. Juan V.P.
    Ya que ud. me lo pregunta le diré el resultado de mis indagaciones en autores de prestigio para este caso concreto o casos parecidos. Seré breve exponiendo lo que han expuesto autores reconocidos como Tanquerey. No digo que mi opinión sea cierta porque lo digo yo, sino que es la que nos impone la Iglesia y a la que estamos obligados. Resumo:
    Para recibir válidamente el sacramento del Orden sólo se necesitan de “jure divino” dos condiciones: Ser de sexo masculino y estar bautizado.
    Por consiguiente, ateos, simoníacos, sodomitas, brujos, masones altígrados, masones luciferinos, herejes, cismáticos, excomulgados simples y vitandos, personas que no creen en el sacramento, personas de otras iglesias no católicas, luteranos, protestantes, pentecostales que no tienen sacramento de Orden…TODOS pueden recibir vàlidamente el sacramento del orden. Pero no lícitamente.
    Hay una excepción y es cuando el que recibe el sacramento “pone un obstáculo positivo y absoluto” como si dijera “no quiero recibir el Orden sacerdotal o episcopal”. Pero no si meramente no cree en él, o no cree en la Iglesia, o cree en una Iglesia falsa o una secta. Pero debe estar bautizado. Se necesita para no recibirlo que ponga una intención contraria a su recepción, diciendo “No quiero”. Si ese tal ha sido obligado a recibirlo y él interiormente lo rechaza, NO LO RECIBE. Pero no basta si no cree en el Orden o se ríe de él o ha comprado el sacramento.
    Pero si ese ser masculino es un niño, lo recibe vàlidamente. Después cuando se hace adulto y se entera de ello sólo tiene que buscar un obispo que le acepte para ejercitar su sacerdocio, válidamente y lícitamente.
    En el caso de los masones puede haber quienes sin tener fe quieran recibir el sacramento para destruir la Iglesia o decir misas negras o satánicas, o quieren recibir el sacramento por conveniencias temporales sin creer en él ni creer en Dios. Habrán recibido el sacramento vàlidamente pero ilícitamente. Pero aquēllos a quienes consagren obispos u ordenen sacerdotes están vàlidamente consagrados y ordenados y si hay buena voluntad y cumplen las condiciones, están válidamente y lícitamente ordenados.
    Pero si algún masón por odio a la Iglesia formula la contraintención y pone voluntariamente el “obstąculo positivo y absoluto” de no recibir el sacramento, para lograr que todos los sacramentos, misas suyas etc.. sean nulas e inválidas y sus ordenaciones y consagraciones si llega a obispo sean inválidas, NO RECIBE EL SACRAMENTO DEL ORDEN.
    Puede suceder una de estas dos cosas:
    Que siempre quede oculto este hecho y entonces no queda más remedio que remitirnos Dios y a sus juicios. Habrá pasado muchas veces en la historia. Como también ha habido sacerdotes falsarios que han estado muchos años diciendo misa y confesando. Hace poco pasó en Sevilla. Engañó al obispo y la cosa se supo después de 7 años. Muchos se confesaron con él y acudieron a sus misas comulgando en ellas.
    Que alguna vez se sepa por propia confesión del interesado. Entonces hay que repetir las órdenes. Si no se puede hay que remitirse a la Voluntad de Dios y a sus juicios.

    Esta doctrina está mandada tener por la Iglesia. La Iglesia llegó a ella después de opiniones de teólogos encontradas durante largo tiempo y hechos históricos como las Simonías. Causaron mucho dolor y muchos males. Es la única doctrina que puede proporcionarnos paz y tranquilidad, quitándonos dudas y escrúpulos y lo que es peor la confianza en la Santa Iglesia.
    Yo rogaría que ya no se siguiera con este asunto. Pensemos que los cismáticos griegos excomulgados son tenidos por la Iglesia como verdaderos sacerdotes y obispos. Los anglicanos no, porque tienen un rito que no expresa la intención objetiva del sacramento y es algo declarado ex cathedra por León XIII.
    La Iglesia conciliar no tiene sacramento del Orden por las mismas razones que León XIII declaró para lis anglicanos.
    Algunos sedevacantistas se sospecha que han comprado su sacerdocio o episcopado como medio de vida y por ambición. Son válidos sacerdotes y obispos pero no ejercen līcitamente. Deben ser evitados si la cosa se sabe.
    Los lefebvrianos deben ser evitados por su teología del papado y la infalibilidad, heréticas. Únicamente podemos acudir a ellos en peligro de muerte. Además no se puede lícitamente oír misas “una Cum” Los presbíteros conciliares no tienen poderes sacerdotales. Se exceptúan los sacerdotes ordenados con los antiguos ritos por verdaderos obispos. Podemos confesarnos con ellos en peligro de muerte y este lo será si juzgamos que en las circunstancias actuales bien nos puede sorprender la muerte en cualquier momento sin tener sacerdotes válidos y lícitos a mano. Dios quiere que tengamos mucha fe en los sacramentos de deseo.. Comuniones espirituales, misas recitadas, y actos de perfecta contrición diarios y repetidos. Hay que hacer muchos actos de amor de Dios a lo largo del día, porque llevan implícita la contrición y nos hacen merecer el cielo.

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  29. En el caso de los masones puede haber quienes “sin tener fe quieran recibir el sacramento para destruir la Iglesia o decir misas negras o satánicas” , o quieren recibir el sacramento por conveniencias temporales sin creer en él ni creer en Dios. Habrán recibido el sacramento vàlidamente pero ilícitamente.

    Disculpa, hijo, pero eso de recibir el orden sagrado, sin fe y con la intención de recibirlo para profanar el cuerpo y la sangre de Cristo y dar con esto culto al diablo, creo que es una cosa que no está definida, como requisito suficiente para la validez del sacramento. E incluso suena muy poco piadoso.
    Yo he compartido mi información, no para atacar o defender tal o cual opinión acerca de la validez de la línea de Lefevre, dije que me reservo mi opinión. Sin embargo, no me parece el que algunas personas pasa salvaguardar una postura al respecto, hechen mano de argumentos nuevos y desconociendo y negando lo que enseña la Iglesia respecto a los sacramentos, rayando en un verdadero error doctrinal. Solo para que no se sostengan certezas con argumentos aparentemente lógicos pero no desde el punto de vista de la lógica teológica ya definida.
    Las voluntades toman parte en la confección y recepción de los sacramentos, no son sólo ritos externos, sino que obran en las almas y confieren la gracia, comunican la santidad. “no des las perlas a los puercos y lo santo a los perros” es doctrina salida de la boca del mismo que instituyó los sacramentos, “no sea que devorandolas se vuelvan contra ti” por estas palabras dudo que Cristo haya querido dejar la validez en manos de los puercos y perros, y sabemos que por estos dos animales se refería a dos clases de personas. Sobre las cuales hay precepto de no darle los sacramentos, pues con ellos mismos se quieren volver contra nosotros y destruirnos, destruir la Iglesia, en definitiva, pues es a los Apóstoles a quienes dirigió este precepto.
    Me he tomado el atrevimiento de escribirle, porque nuestras opiniones expuestas como doctrina cierta, pueden inducir a un alma menos instruida a un error.
    Esa afirmación no aparece en los manuales de teología, la del caso del satanista, y la del que quiere destruir la Iglesia. E incluso va en contra de la Finalidad del sacramento, la cual consiste en dar culto a Dios y edificar la Iglesia mediante la cual se salvan los hombres. Una cosa es no tener buenas o santas disposiciones y otra es tener diabólicas y perversas intenciones. Una cosa es no tener fe y otra querer destruir la Iglesia y… Mejor ni te digo como se profana una Hostia.
    Yo en lo particular, no creo que la Iglesia Tenga la intención de conferido el sacramento del orden a alguien así. Recuerda que la iglesia puede poner impedimentos al administrar los sacramentos.
    Por lo demás, dice El Santo Cura de Argentina, ” En el cielo hay muchos que han muerto sin sacramentos, pero ninguno que haya muerto sin una fe viva”
    Ciertamente Dios cuida de sus ovejas y nadie puede arrebatarlas de su mano.
    El sacerdocio ha de perdurar ininterrumpidamente hasta la consumación del siglo, pues, Cristo vive en nosotros los sacerdotes católicos, y El prometió que estaría con nosotros todos los días hasta la consumación de los tiempos.
    Hablando con otro sacerdote compañero, le preguntaba si también a Él le pasaba. Hay en nuestra vida sacerdotal muchos momentos en que percibes esa realidad de la gracia, de la eficacia de los sacramentos administrados, de la presencia real de Cristo en la Misa, hasta de una bendición dada con fe.
    Para mi, hasta el presente y creo será así siempre, nada más palpable en mi alma que mi sacerdocio. Nada más amado. Más gozado. Que mi sacerdocio.. Por el cual llevo a Cristo, en persona, en mi vida.

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  30. Ciertamente Dios puede conferir la gracia santificante sin intervención del sacramento, y que el alma alcance la salvación, cumpliéndose determinadas circunstancias. Y puede ser que alguien que haya recibido vàlidamente un sacramento, sin embargo no reciba la gracia santificante y finalmente se condene, hablo del bautismo y del sacerdocio.
    Los sacramentos están para comunicarnos la gracia, y la divina providencia socorre siempre al alma fiel, aunque no haya sacramentos. Queda claro.
    Si una persona se acerca al confesionario y arrepentida de corazón se confiesa, y el Padre siendo un hombre anciano en lugar de dar la absolución, recita otra cosa en Latín, y el fiel no lo advirtió ¿Recibió el sacramento? ¿Recibió el perdón? Por su arrepentimiento sincero y buenas disposiciones alcanzó el perdón, pero no recibió un sacramento. Con el bautismo igual, el Padre que le bautizó le engañó, no confiriendo verdadero sacramento por el tema de la intención. Pero el individuo aprendió su catecismo e incluso al fin de su vida arrepentido hizo muy buena confesión. ¿Recibió sacramentos válidos? ¿Recibió el perdón, la gracia santificante, se salvó? Recibió la gracia por la disposición de su alma, alcanzó perdón y se salvó, murió procesando la fe de la Iglesia e incluso hasta le dieron el Santo viático. Pero no recibió el sacramento del bautismo, según El Papa Alejandro VIII. (si el ministro dijo en su interior, no quiero hacer lo que intenta la iglesia)
    Si un sacerdote ejerció el ministerio sin ser sacerdote, más él no lo sabía. Todas las almas de los fieles que se acerquen a recibír los sacramentos, los bautizos valen si guarda la Materia la Forma y La Intención. Las confesiones, Dios dará su gracia en atención a la buena voluntad del feligrés que se confiesa bien. Más no será verdadero sacramento. En el caso de los matrimonios, los que se confieren el sacramento son los esposos, el sacerdote es tan solo el testigo calificado. De allí pues que siendo este defecto algo desconocido, no hace mella a la validez del Matrimonio, se considera testigo calificado. La sagrada Eucaristía ciertamente no sería confeccionada por Él. Y los que comulguen de buena voluntad, será una comunión espiritual, más no real.
    Esto a manera de información.
    Recalco, no estoy atacando a la línea lefevre. Y es verdad cuando se observa la materia y la forma del sacramento, y no hay algo exterior que nos haga dudar de la intención, “ha de suponerse la validez” ha esto se le llama “certeza moral” según santo Tomas y la teología. ” No es una certeza metafísica” como la luz del sol tocando la pupila en un hombre que puede ver, y como la certeza cada uno tiene de su existencia. Según las leyes que rigen el comportamiento humano, podemos suponer que tal ministro tiene la intención, podemos tener “la certeza moral” mora quiere decir ;costumbres. Se funda pues en leyes del omportamiento humano. Incluso, el sacerdote cuando confesamos a un penitente no tenemos la certeza metafísica de las disposiciones del penitente para recibí la absolución, sino una certeza moral de esas disposiciones y esto basta para que le de la absolución, si algo en su manera de confesarse, llámese su falta de enmienda, de huir de las ocasiones de pecar, me puede hacer dudar fundadamente de tales disposiciones, debo diferir le la absolución hasta que me de esa certeza moral de su arrepentimiento y propósito de enmienda.

    S.S. León XIII habla de que podemos tener esa certeza.
    Hay que entender que Pedro habla por boca de León y de Alejandro.
    No hay contradicción, pero no se confunda, León XIII no dijo que todo sacramento administrado según el rito católico es por el hecho Válido sin importar la intención, dice que podemos suponer que el ministro tiene la intención suficiente, y de esto podemos estar moralmente ciertos.
    Y Alejandro VIII dice que si el ministro observa el rito católico íntegro, más en su corazón dice “no quiero hacer lo que intenta la Iglesia” es inválido.
    No hubo Nada que nos hiciera dudar pues quedó en el secreto de su corazón, (se está yendo al infierno tal sacerdote).
    Bien, podemos estar moralmente ciertos de la validez de los sacramentos de ese sacerdote, si no deja lugar a duda, pero si paso esa contra intención, no fue válido, Dios concederá la gracia santifica según el caso, más no hay sacramento.
    Por favor, no me haga ver como un hereje. Creo que entiendo las dos sentencias de los dos Papas.
    Si ud. me dice que no hay nada que pueda hacerle dudar de las intenciones de lienart. Que ud. Está moralmente cierto de que tenía la intención de hacer lo que hace la iglesia al administrar los sacramentos, o que no hay un motivo para poner en duda su intención, entonces, quede tranquilo, puede acercarse con tranquilidad de conciencia. Perdón de allí a afirmar que porque abservó el rito externo es absolutamente cierto con certeza metafísica, de tal forma que es válido sin tener en cuenta la intención del ministro, porque la Iglesia suple. Ya es otra cosa.
    Si hay gente en la tradición que encuentra motivos para dudar de la intención de lienart, porque dicen que era mazón. Entonces creo que tienen derecho a retraerse, dejemos sus conciencias, si ud puede darles la certeza de que no era mazón, o que lo era pero tenía la intención de conferir el sacramento, pues debería de hacerlo así queda esto, cierto con certeza moral.
    Pruebe que son chismes.
    Lo de thuc loco, hay un argumento sencillo. Acá en México, Monseñor carmona era muy conocido, y era de gran prestigio moral y de preclara inteligencia, se hubiera dado cuenta que tenía a un loco demente que no sabía lo que era un sacramento delante de si. Y no se hubiera dejado consagrar por Él.
    Le ruego me disculpe si en algún renglón me muestro grosero, no es mi intención ofenderle. Pero puede parecer.

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  31. Estimado padre: Ya he dicho que lo que expuse en el comentario no es doctrina mía, o un parecer mío más o menos fundado, sino que he repetido lo que la Iglesia ha permitido decir en manuales de amplio uso en el tiempo, recomendados, aprobados y con imprimatur de varios obispos y también con “Nihil obstat”. Lo que yo digo es una repetición o deducción lógica de lo que en ellos se dice.
    Todos hablan de una recepción válida y de una recepción lícita. La recepción válida del Sacramento del Orden, proporciona la “potestas spiritualis” es decir los poderes sobrenaturales para poder hacer determinadas acciones [confesar, decir misa, etc..].
    La recepción lícita requiere el estado de gracia y otros requisitos que en el Código se detallan, y hacen lícito el ejercicio del sacerdocio.
    Sobre lo anterior he consultado el manual de Ludwich Ott (que dice pocas cosas), el Tomo IV de “Sacra Theologia Summa” de Patres Societatis Iesu, que en el Sacramento del Orden escrito por F.Sola, habla por extenso de “De subjecto Sacramenti Ordinis” (pp. 711-711) y sobretodo la “Synopsis Theologíae Dogmaticae”, (Parisiis, 1929) de Tanquerey. Tomo III, “De Sacramentis” “De charactere per Ordinem impreso” (pp. 730-732) y “De Subjecto Ordinis” (pp. 735-738). Sería muy largo escribir todo lo que se dice en estos libros. Pero todos coincide en algunas cosas:
    1.Hay que distinguir el carácter de este sacramento que consiste en el poder espiritual; distinguirlo digo de la Gracia que proporciona este sacramento.
    2. Hay que distinguir la recepción válida (que otorga el poder del orden) y la recepción lícita (que supone algunos requisitos)
    3. Para la recepción válida todos coinciden que se requieren algunos supuestos en el sujeto del orden.
    4. Los supuestos necesarios en el sujeto son SÓLO dos: Que sea varón y que esté bautizado. Además se exige que tenga la intención por lo menos habitual de recibir el sacramento si es adulto, o sea que no ponga impedimento (obstàculo) positivo. “Obstaculum apponitur ab adultis qui positiva absoluteque DISSENTIUNT”: “Qui nunquam consentit sed penitus contradicit, nec rem nec characterem Sacramenti suscipit” (Inocentius III). o sea que un adulto que no ponga obstàculo o impedimento expresando (incluso interiormente) que no quiere recibir el sacramento no recibe el poder sacerdotal.
    4. Un niño sin uso de razón (aunque sea de pocos días recibe el carácter del sacramento sin tener, como es lógico, intención de recibirlo. Santo Tomàs excluye en este caso el orden episcopal, porque se requiere necesariamente la intención de procurar la cura y bien de las almas. Lo mismo pasa con un adulto demente si ha tenido previamente a su demencia intención habitual o virtual de recibirlo.
    5. No hay más requisitos ni impedimentos en orden a recibir el carácter del sacramento, esto es la potestad espiritual. Las clases enumeradas, excomulgados, ateos, satanistas, masones luciferinos si cumplen estos tres requisitos (varón, bautizado, intención de recibir el sacramento sin poner un obstáculo positivo) reciben válidamente el sacramento y su carácter, aunque no reciban la gracia del sacramento.
    6. Es parecido a lo que se requiere para recibir el sacramento del matrimonio que debe tener la intención de querer los fines del matrimonio y aceptar su indisolubilidad. Si esto lo cumple un sujeto aunque no esté bautizado, o no tenga fe, o sea de otra religión, el matrimonio es válido.
    7. En el caso de satanistas o masones altígrados o luciferinos, aunque quieran destruir la Iglesia o hacer cultos satànicos no se ve por qué no pueden recibir la potestad espiritual del orden si cumplen las tres condiciones. Ningún tratado excluye a estos sujetos. Es lógico pensar que tendrían que decirlo si estuvieran excluídos, y ninguno lo dice.
    8. La recepción lícita y la gracia que por ello se adquiere es distinta del carácter y potestad espiritual que se reciben en una recepción vàlida. También en otros Sacramentos se requiere el estado de gracia para recibir la gracia del sacramento, pero no para recibir su carácter.(Excluyo el bautismo de adultos que requiere fe)
    Ahora me gustaría exponer la conveniencia y hasta la necesidad de que esto sea así en vista de los avatares históricos que ha sufrido la colación y recepción del sacramento del Orden. En realidad si no fuera así probablemente se habría interrumpido la sucesión episcopal, y hoy no habría sacerdotes.
    En la Iglesia hubo épocas de “hierro” en las que el episcopado y el papado se obtenían ilícitamente mediante las armas, la compra, las amenazas, etc. Los sujetos a veces no tenían fe, ni intención recta, ni estaban en gracia de Dios. A veces eran concubinarios, sodomitas, brujos, asesinos, … Pero lo único que se les exigía era estar bautizados, y querer recibir el rito del sacramento. En el caso de obispos, después transmitieron el sacramento del orden en parecidas circunstancias. En otras épocas se daban y vendían obispados y el sacerdocio común, por razones temporales. Si negamos que hubieran recibido el carácter ¿dónde estaríamos ahora? ¿Tendríamos sacerdotes u obispos vàlidos? Por lo menos no tendríamos seguridad de tenerlos. Las dudas sobre TODOS los sacramentos serían razonables. Y por consiguiente no sería lícito recibir sacramentos dudosos. Algo así como el que duda del sacerdocio y episcopado Lefebvriano (si después se hubiera, separado de la Fraternidad, porque en otro caso habría que reconocer su ilicitud). Serían dudosos los sacramentos y no sería lícito recibirlos.
    La Iglesia reconoce el sacerdocio de los cismáticos griegos, excomulgados, heréticos y a veces, en la historia, enemigos frontales de la Iglesia católica de la que hubieran deseado su destrucción y desaparición.
    Los católicos no debemos dudar del sacerdocio y episcopado de “viejos católicos” otras sectas”católicas”, lefebvrianos, etc.. Pero confesamos la ilicitud de su ejercicio. No debemos acudir a ellos sino en circunstancias excepcionales.

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  32. Con todo respeto a los exponentes, me permito agregar a lo dicho por VP y Moimunan.

    1ero que los masones y comunistas infiltrados que recibieron los sacramentos del orden “si querían recibirlos”, ¿por qué lo afirmo? porque todos sabemos que ellos si creen en el sacramento, pues sabemos que robaban las Hostias Consagradas para profanarlas, su intención era tener “HOSTIAS CONSAGRADAS”, no les interesaba profanar un pan. Ellos si creen que esta plenamente Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.
    Ellos si creen en la Iglesia como lo que es, y también que sus constantes persecuciones y homicidios habían dado como fruto más y mejores cristianos, comprobando “que la sangre de los mártires es semilla de cristianos”, decidieron entrar para emponzoñarla con pestíferas doctrinas corrompiendo al clero y a los fieles para poderla destruir desde dentro y “misterio de iniquidad” alcanzaron, los más altos puestos de la jerarquía. (Fátima)

    2do Si bastaba con ser masones, para no poder conferir los sacramentos, ¿para que cambiarlos?
    Según lo dicho por SS León XIII, estos eran válidos en tanto nadie puede conocer la intención del consagrante cuando guarda la materia, y la forma del sacramento católico, se presume la intención. No así cuando se cambia el sacramento, como en las ordenes anglicanas.

    Y Ojo, aquí ya no estamos hablando solo de Mons. Lefebvre ni solo de todos los consagrados por Lienart, sino de todos aquellos que según nos refiere la historia (copio y pego)
    “desde el S. XVIII, el clero francés estaba trufado de masones, hasta el punto de que en no pocos seminarios, abadías y otras instituciones, funcionaban logias masónicas constituidas lo más regularmente del mundo.

    Hasta tal punto que cuando nombraron a Loménie de Brienne como arzobispo de Toulouse, todo el mundo en la Corte decía que habían nombrado a un ateo.

    Por no hablar de figuras como Talleyrand, indigno notorio, nombrado obispo de Autun, que luego abandonó la clerecía, participó en la Revolución, y consagró a los obispos de la cismática y herética iglesia juramentada impuesta por la Revolución.

    Bastantes de esos obispos revolucionarios fueron mantenidos por Pío VI” fin de cita

    (Confieso que no entiendo al Papa Pío VI, pero ninguno de sus sucesores Papa revocó su indulto, ni acusó, ni reordenó. Entonces mejor guardo silencio. Otro caso: Sabemos que el Secretario de León XIII, era el Card. Rampolla, a su muerte se supo que era masón, ¿acaso, San Pío X reconsagró sub conditione a los consagrados por Rampolla?

    Todos los sacerdotes y obispos consagrados por Roncalli, Montini y cia., antes de su elevación al pontificado, más los de todos los “amigos” de ellos que habían dado sus nombres a la masonería como Lienart (que no es el único) se presumen eran masones infiltrados en la Iglesia desde la Revolución francesa, haría imposible saber quien consagró y quien no, quien confirió ordenes y quién no, más los miles de fieles de África durante el ministerio de Mons. Lefebvre como misionero, Obispo y Arzobispo, y de todos aquellos que como él en cualquier parte del mundo confirieron Confirmaciones, Comuniones, Confesiones, consagraron sacerdotes y obispos en todo el orbe. Si la Iglesia no “suple” en estos casos, tendríamos duda de los sacramentos de UNA MAYORÍA incontable, que había sido “engañada” al recibirlos de ellos.

    Pero vuelvo a mi pregunta: Si ya estaba hecho, si por de fault ya no había sacramentos y la “Iglesia no suple ante la falta de conocimiento del interior de sus corazones”

    ¿Para que cambiar los sacramentos y dar a conocer sus intenciones?

    ¿Para que hacer todos esos cambios que alertarían a los buenos cristianos?

    ¿Si ya estaban en la Iglesia, en los más altos puestos gracias al “Papa Bueno” y su labor debía permanecer “oculta”?

    ¿entonces?

    No tiene sentido, o ¿suponen que ellos no lo sabrían?;

    Ellos se precian de ser eruditos, y conocedores de la materia, y saben retorcer las doctrina católica al extremo, de que diga otra cosa y aparente permanecer católica, y como nos enseña San Pío X, van directamente a la raíz de la fe, para corromperla toda.

    ¿Quién puede ir contra las raíz de la fe, sino alguien que la conoce plenamente?
    Ellos trabajan con ímpetu diabólico y saben lo que hacen, ¿para que comprometer y su labor de zapa si no era necesario cambiar los sacramentos para nulificarlos?

    ¿no les hubiera convenido mejor no hacer ningún cambio, si estaban plenamente convencidos de que los sacramentos que conferían no eran válidos?

    Muy otro es el caso, cuando nos enseñaron sus colmillos de lobos, pues en vez de balar, ahuyaron, y asomó su piel de lobos rapaces, bajo la de cordero que los disfrazaba.

    Cuando cambiaron los sacramentos (cayendo en la condena de León XIII) y mostrando abiertamente una nueva forma y su verdadera intención en todos los sacramentos, cuando en la Cátedra de Pedro que era Luz para las naciones, “pusieron el trono de la abominación, la impiedad y la blasfemia”, usurpando el Papado, para que se “dispersase la grey”*, cuando convocaron su concilio para “echar por tierra la verdad” “cambiar los tiempos y la ley”, y poner “la abominación de la desolación”, en lugar del “Sacrificio Perpetuo”, la Iglesia “Ya no suple” ante LA EVIDENCIA, PUES SE HIZO PATENTE, QUIENES ERAN Y CUALES SUS Intensiones. *(todavía en el último conclave se dice que fue otro el electo)

    Ellos, conocedores de la enseñanza de la Infalibilidad de Pedro, desde 1958, eligen uno al cual obligan a dimitir y ponen otro, para que “no vaya a ocurrir que Dios le confiera las promesas “al elegido” por ellos.

    Ellos creen, si que creen, y se las ingenian para que no suceda, ellos saben, si que saben, y se las ingenian para que todo vaya de acuerdo a sus Planes malignos.

    Rechinaron sus dientes. Bramaron y se multiplicaron
    Rompamos sus cadenas, sacudamos de nosotros su yugo.
    El que habita en los Cielos se RIE DE SUS PLANES.

    Él levanta de aquí y ayá a sus ovejas para que den la voz de alarma

    ¡Fuego, en la Casa de Dios!, ¡Fuego, en las almas! ¡Fuego hasta en el Santuario!
    ¡Socorro a nuestro hermano que asesinan!..
    ¡Socorro a nuestros hijos que degüellan!
    ¡Socorro a nuestro buen padre que apuñalan!

    Y claman cada día, con los ojos anegados en lágrimas al Señor:

    Vuestra Divina Ley es trasgredida, vuestro Evangelio abandonado, los torrentes de iniquidad inundan la tierra, toda la tierra está desolada, la impiedad está sobre el trono, vuestro santuario es profanado y la abominación está hasta en el lugar Santo.
    Dejaréis todo así en el abandono, Justo Señor, Dios de las venganzas?
    ¿Llegará a ser todo, al fin, como Sodoma y Gomorra?
    ¿Os callaréris siempre?
    ¿No es preciso que Tu Voluntad se haga en la Tierra como en el cielo Y QUE VENGA TU REINO?
    ¿no HABÉIS MOSTRADO DE ANTEMANO A ALGUNOS DE VUESTROS AMIGOS UNA FUTURA RENOVACIÓN DE VUESTRA IGLESIA?
    ¿No deben los judíos convertirse a la verdad?
    ¿No es lo que la Iglesia espera?
    ¿No os claman justicia todos los antos del Cielo “Vindica”?
    ¿No os dicen todos los justos de la tierra: Amen, Veni Domine?
    Todas las criaturas hasta las insensibles, gimen bajo el peso de los innumerables pecados de Babilonia, y piden VUESTRA VENIDA PARA RESTABLECER TODAS LAS COSAS.

    Levántese Dios, y sean dispersados Sus enemigos

    VINDICA
    AMEN, VENI DOMINE

    Cor Jesu adveniat Regnum tuum Adveniat per Mariam

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  33. Escribo desde mi celular, y por ahí se me cambian algunas palabras sin advertirlo, arriba quise poner, Santo cura de Ars, y me cambió a Santo Cura de Argentina.
    En el punto 6. La doctrina acerca del sacramento del matrimonio enseñanza que solo es sacramento el de la unión de dos bautizados, varón y mujer, y también hay impedimentos que hacen, unos a la validez y otros a la licitud y fueron puestos por la iglesia. La unión del varón y de la mujer no bautizados es solo un contrato natural, pues, el bautismo es el primer sacramento y la puerta de entrada para los demás, sin este sacramento no se reciben vàlidamente los demás.

    Muchos saludos, Sr. Moimunan. Dios bendiga su obra de apostolado.

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  34. Esta es una respuesta del blog Foro Católico a una pregunta sobre la validez de las oredenaciones y consagraciones de Liénart

    HECHOS:
    1. Es un hecho que si un obispo católico ordenante dice las palabras o fórmula correctas, con la intención de hacer lo que hace la Iglesia Católica, en un receptor capaz, hay sacramento de Orden.
    2. El problema radica cuando uno de los elementos es adulterado: el ministro, la forma, la materia o la intención sacramental de hacer lo que la Iglesia Católica hace. Si uno de estos elementos ESENCIALES es adulterado, no hay sacramento del Orden. Es un hecho.
    3. Es un hecho que el Papa jamás mandaría en forma consciente a un masón luciferino, como Aquiles Liénart, a ordenar a un diácono, menos a un presbítero, jamás a un obispo. La razón principal es que la intención del ministro sería objetivamente dudosa, porque es bastante probable que su intención no sería la de hacer lo que la Iglesia Católica hace, sino más bien lo que hace la Iglesia de Lucifer, que no solamente es una INTENCIÓN DIFERENTE como sucedió a los anglicanos, sino que además ES UNA INTENCIÓN TOTALMENTE OPUESTA.
    ¿Cómo lo sabemos?
    Lo afirma el Papa León XIII en la Humanus Genus:
    “…de la sociedad que llaman de los Masones, por doquier dilatada y firmemente constituida. Sin disimular ya sus intentos, con la mayor audacia se revuelven contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia, y esto con el propósito de despojar, si pudiesen, enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios conquistados por Jesucristo, nuestro Salvador.”
    ¿Cuáles son los “beneficios conquistados por Jesucristo, nuestro Salvador” sino los Sacramentos y su efecto santificador, el oro de la Iglesia Católica?, y de los cuales el Papa León XIII nos advierte que los masones pretenden despojarnos?
    ¿No es un hecho, que la intención de un masón luciferino, como Liénart, es contraria a la de hacer lo que la Iglesia Católica hace?
    Los objetivos de la Iglesia Católica y los objetivos opuestos de la Masonería:
    La Iglesia Católica quiere sacerdotes para perdonar los pecados, la de Lucifer para promoverlos y exaltarlos.
    La Iglesia Católica quiere sacerdotes para santificar a los fieles con los Sacramentos, la de Lucifer quiere destruir los sacramentos y condenarnos.
    La Iglesia Católica quiere sacerdotes para consagrar la Hostia Sagrada para dar alimento espiritual y vida a las almas, la de Lucifer quiere la muerte de las almas y la supresión del Sacrificio Perpetuo.
    La Iglesia Católica quiere sacerdotes para guiar a las almas por el camino recto al Cielo, la Iglesia de Lucifer quiere falsos sacerdotes para guiar a las almas al infierno.
    Lo anterior no es un invento nuestro, es la doctrina de la Masonería, la cual fue denunciada por nueve Papas y por cuya realidad fueron excomulgados, con excomunión mayor de latae sententia, es decir en el mismo acto y, que para ser levantada, sólo puede por la sede apostólica, previa abjuración y penitencia del culpable, pero con la perpetua pérdida de toda dignidad y oficio dentro de la Iglesia.
    “Para mayor claridad y para que nada haya que desear, venimos a exponer las disposiciones que la Iglesia, desde tiempo atrás, ha tomado contra la Masonería y los que a ella pertenecen, después de haber lanzado contra ella y sus adeptos la excomunión mayor (latae sententiae) reservada al Papa.
    “Según dichas disposiciones: 1º Ningún masón podrá ser absuelto en el santo tribunal de la Penitencia abjura de la Masonería y se separa de ella, cumpliendo por lo demás, lo dispuesto por la Congregación del Santo Oficio el 5 de agosto de 1898. 2º Ningún masón podrá ser admitido como padrino de bautismo ni confirmación. 3º Los matrimonios de los masones no se podrán celebrar en la iglesia, y el cura párroco sólo podrá presenciar tales matrimonios en la casa de los contrayentes, en su traje ordinario, sin ninguna vestidura eclesiástica, limitándose únicamente a oír su mutuo consentimiento ; y el masón deberá prometer bajo juramento que no impedirá que sus hijos sean educados en la Religión Católica. 4º El masón que muera en su secta masónica, no habiendo querido apartarse de ella, no podrá tener entierro eclesiástico. 5º Se prohibe hacer entierros a que asistan masones con alguna insignia masónica, sea ésta cual fuere. 6º Ningún masón podrá ser miembro de ninguna cofradía religiosa.”
    4. Podemos entonces decir que un masón luciferino, prácticamente sin duda, no tiene la intención de hacer lo que la Iglesia Católica hace. Y en el caso de Aquiles Liénart, quien según varios denunciantes era masón desde los 17 años, antes de entrar al Seminario, de haberlo sabido la Iglesia, no podía ser admitido a ningún sacramento, menos al del Orden. igualmente se ha denunciado su arribo al grado 30° de caballero Kadosh, en 1924, en un rito luciferino donde por regla se obliga al iniciado a cometer asesinato como prueba de su lealtad. Fue hasta 1928 cuando fue “consagrado” obispo.
    Ante tal circunstancia, surge la primera duda objetiva: ¿fue válida la ordenación en el diaconado y el presbiterado de Liénart?. La duda objetiva es una consecuencia lógica, y al saberse que él era masón, como mínimo lo obligaría a que él abjurase públicamente de la masonería -cosa que no hizo hasta su lecho de muerte cuando se afirma que se arrepintió y confesó sus delitos según el seguidor y amigo de Marcel Lefebvre, Max Barret. Pero aún abjurando y siendo perdonado, quedaría inhabilitado para ser ordenado, porque la consecuencia sería la duda de su intención sacramental.
    Pero nunca abjuró y fue “consagrado” obispo; lo anterior con grave sospecha de invalidez.
    Las denuncias provienen de Chiesa Viva, del Dr. Hugo Maria Kellner y de otros autores, incluido el propio Marcel Lefebvre quien les brinda todo crédito.
    Cabe señalar que además de las denuncias de su militancia masónica, para entonces era harto conocida su militancia modernista, por algo lo llamaban el “cura rojo”.
    Así lo aceptó Lefebvre:
    “¿Cómo puede pensarse que se publique en todas partes -ya se ha visto en algunas revistas de Alemania e Italia- el pedigree masónico del Cardenal Lienart? En la revista “Chiesa Viva”, revista muy moderada, uno diría de pensamiento católico, se han publicado fotos en Roma mostrando su pertenencia a los diferentes grados, su paso de un grado a otro, las logias a las cuales ha pertenecido. He aquí un hombre que ha dirigido prácticamente el grupo liberal del Concilio y que ha dominado el Concilio.” (Conferencia de Marcel Lefevbre dada a la Asociación San Pío V en febrero de 1976, cuya grabación fue confiada al Padre Guépin).
    5. Es una realidad que si Achille Lienart no tenía la intención debida, no fue realmente diácono por defecto de intención, y no podía tampoco ser presbítero por defecto de intención y de materia (ausencia de diaconado), y menos obispo, por las mismas razones (intención contraria y ausencia de presbiterado).
    6. Es un hecho, aunque los lefebvrianos se rasguen las vestiduras y profieran anatemas, que existe una duda objetiva y formal sobre la validez de las órdenes en Liénart, y por tanto en la ordenación diaconal, presbiteral y episcopal de Marcel Lefebvre.
    7. Esa misma duda la han expresado diversos autores y aunque los interesados como Lefebvre, Cekada y Morello le han dado una respuesta en favor de Liénart; muchos otros coinciden en la duda; como lo son el obispo Ngo Dinh Thuc, doctor en Teología, en Derecho Canónico y en Filosofía; profesor de la Sornbona; igualmente el Dr. Carlos Disandro, el Dr. Hugo María Kellner, el Dr. Eberard Heller, Hutton Gibson, y varios más.
    En síntesis. Todos coinciden en la certeza de la ordenación ilícita de Liénart, y varios dudan de la validez de sus órdenes.
    Para resolver toda duda, lo recto y católico hubiese sido que quienes fueron dudosamente ordenados por él, hubiesen recibido las órdenes subconditione como lo manda la Iglesia.
    Pero esa propuesta, hecha directamente por Monseñor Thuc a Lefebvre, fue rechazada por éste y sus sucesores, quienes jamás dieron oídos a esa solución que hubiera terminado con toda duda.

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  35. HAY MÁS DE 120 masones de la lista Pecoreli, Lienart no es el único, más todos los que nadie sabía que pertenecían a la Secta maligna, como este último papa, más todos los aceptados después de la Revolución Francesa, estamos fritos, “si la Iglesia NO SUPLE” en estos casos, PUES QUIEN RECIBIÓ LA ORDENACIÓN O CONSAGRACIÓN AL OBISPADO DE SUS MANOS y sus sucesores, durante todo su ministerio, ni fueron confirmados, ni recibieron las ordenes sagradas, ni recibieron la Eucaristía ni fueron aptos para confesar, entonces puede ser que hasta las confirmaciones, las confesiones, la Eucaristía que hemos recibido muchos de nosotros, este en duda, pues ¿quien nos asegura que no venimos de ese linaje de masones encubiertos?
    Tal engaño sería de proporciones MAYUSCULAS, pues esto se reflejaría en toda la cristiandad y en todo el orbe católico. pues toda su desendencia. “que no habrían recibido ninguno de esos sacramentos”, (Confirmación, Eucaristía, Ordenes Sagradas) TAMPOCO LOS PUDIERON CONFERIR.

    El caso de Rampolla reconocido mason en tiempos de San Pío X, y su decendencia no “reconsagrada”…???
    ¿No sabría más San Pío X que nosotros mismos y que Foro católico?

    Con respecto a la buena intención de Mons. Thuc, ¿No tenía más a mano a Mons. de Castro Meyer para “recibirla sub conditione” si alguno de los 2 hubieran abrigado la duda?

    ¿No había en la Iglesia todavía Cardenales católicos dentro del Vaticano , cuando se dió a conocer la lista Pecoreli, que pudieran haber “reconsagrado” o reordenado a todos los que habían recibido las sagradas ordenes de todos los nombrados en la lista?

    ¿Sabrían más que Foro Católico, al respecto, Mons. Lefebvre directamente afectado, Mons. de Castro Meyer, Card. Otaviani, Card. Bacci, el Abbe de Nantes, Padre Luigi Villa? por nombrar a algunos, ¿que ni siquiera mensionaron la posibilidad de que todos los ordenados por esos Obispos que se habia descubierto estaban afiliados a la masonería, no eran realmente obispos, o sacerdotes, pues habrían recibido las sagradas órdenes de masones?

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  36. ¿Y qué piensas que es la Gran Tribulación cual no la hubo nunca y nunca más la habrá, como dice Jesucristo? ¿De dónde piensas que surgió la Gran Apostasía? Dios no se agota en los Sacramentos y aquellos que hemos acudido a recibirlos de buena fe, seguramente habremos obtenido la Gracia del Sacramento, aunque no el Sacramento en sí. ¿Acaso ahora mismo no estamos en una situación peor? No solo rechazamos a los herejes, a los cismáticos y a los masones, sino que los denunciamos y no tenemos trato con ellos. Después de tantos años han salido al descubierto sus verdaderas intenciones y ya no nos pueden engañar. ¡¿Cuántos católicos -incluidos clérigos- habrán sido engañados?! ¿Cuántos quedaron después del Diluvio? ¿Cuántas familias se salvaron del fuego en Sodoma y Gomorra? ¿Qué pasó con el sacerdocio deicida que determinó la muerte de Jesucristo? No hay que sorprenderse que el Falso Profeta “tenga cuernos de Cordero” junto con la apostasía del clero en general. El derrumbe fue de a poco, y probablemente muchos creyeron ser lo que no eran y sin embargo Dios habrá aceptado su buena fe. La realidad es la presente: si hay Obispos, callan. Los fieles hacemos lo que podemos y la Iglesia está en el período de Filadelfia que es “debil”.Y de hecho si Lefebvre fue o no fue obispo es igual, cuando tenía que haber gritado la herejía no lo hizo y sumió en el cisma a los católicos que pusieron su esperanza en él. “Su” congregación siguió y sigue el mismo camino. La duda de si son o no clérigos persiste y es mejor abstenerse de ellos.
    ¡Dichosos los que “guardan firmemente lo que tienen y no niegan el Nombre de Jesucristo”!
    Esta es la “noche” oscura en la que está sumido el Cuerpo Místico, sin Cabeza ni guías! Dios nos proteja!!!!!
    Ya han quitado los obstáculos para que como culminación del Misterio de Iniquidad haga su aparición el Inicuo, ya okupan todo, sus siniestros planes inspirados desde el infierno se han cumplido con el permiso de Dios, ahora desembozadamente se muestran como lo que son, pero en el tiempo anterior a la muerte de PioXII, aún trabajaban en las sombras, y habrá sido tal el desconocimiento -si vencible o no yo no lo sé- que casi todo el clero sucumbió y se “bebieron la iniquidad como el agua” e hicieron beber de ella a los fieles. ¡Dios nos proteja!

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  37. Muchas palabras pero no aclaras específicamente sobre lo acontecido en los tiempos de UN SANTO Papa, San Pío X y el caso Rampolla, que daría mucha luz sobre los supuestos actuales
    Aquí no se trata de ver quien gana sino de decir la verdad.

    Su Santidad es San Pío X a quien se le confirió la promesa de infalibilidad, ni a mi, ni a Foro Católico, ni a Simón del Temple, pero sabemos que un hecho similar sucedió durante su reinado.

    Aparte de decir “miserable” cuando se le comunicó que habían descubierto entre sus cosas su pertenencia a la masonería.
    No dijo nada más
    O ¿alguien tiene conocimiento de que acto seguido mandó que se Re consagraran a los obispos ordenados por él, reordeno a los sacerdotes, ordenados por él, confirieron nuevamente la confirmación a los que no la habían recibido precisamente por tratarse de él y sus sucesores?

    Eso si sería de peso, no mis piensos ni mis dichos, ni los de Simón del Temple, o los de foro católico.

    Esta el doloroso caso que le antecede, como a SS Pío VI y sus indultados. pero quedémonos con el más cercano, no tenemos que ir tan lejos como la revolución francesa, ni tan cerca como el caso de la lista pecoreli pues aunque todavía teníamos cardenales católicos, (parece creer algunos que ellos no sabían nada al respecto de lo que se tenía que hacer) y en eso yo discrepo, pero concedo que la sede estaba vacante.

    Pero en el caso de Rampolla había un Papa y este ha sido canonizado.
    Si sus actos nos muestran que no hizo nada de lo que pretendemos debía hacerse, y muy al contrario, nos demuestra que hizo lo que Mons. Lefebvre y los card. y obispos contemporáneos a él (ni se inmutaron sobre la validez de las consagraciones y sacramentos conferidos por ellos); pues San Pío X ni desconoció a los obispos ordenados por él, (Rampolla) ni los reconsagró, etc. entonces el sostener una posición contraria a lo que hizo al respecto, no M. Lefebvre o M.de Castro Mayer, sino UN PAPA y un PAPA SANTO, como lo es San Pío X, tácitamente se le está contradiciendo, eso ya es temeridad y soberbia.

    El que tiene la promesa de infalibilidad es el Papa y los obispos en unión con él, no los fieles.

    Nosotros tenemos que acudir a la Historia, para no inventar lo que nos venga en gana, y reconocer que la vía más segura es ver como se comportaron y que hicieron los Papas en situaciones similares, y no andar diciendo nada nuevo, y estos sucesos están muy a la mano, si no los podemos refutar con hechos verídicos que estén conforme a lo que creemos, debemos reconocerlo.

    Lo que debe primar sobre cualquier discusión es NUESTRO AMOR POR LA VERDAD
    para Gloria de Dios y Bien de las Almas.

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  38. Lo de “acudir a la Historia”, me hace recordar aquello de Gamaliel: “…si esta obra viene de los hombres, será desbaratada, pero si de Dios viene, no podréis destruirla, no sea que os halléis peleando contra Dios.”. Entonces viene inmediatamente a la memoria lo dicho por Jesucristo: “todo árbol se conoce por sus frutos…el árbol malo da frutos malos”. Concretamente me refiero a la falta de definición en Lefebvre y en sus seguidores – lo que ha provocado “frutos amarguísimos” para la Iglesia: ha causado un cisma en lo “que quedaba” (Apoc.) no confirmó la Fe, sino que dividió al “pequeño rebaño” resistente a las doctrinas perversas de la obra de la Masonería (materializadas, que no nuevas ciertamente, caso Rampolla o Liénart por ejemplo) por el vaticano II. La enseñanza del “obispo” fue -y sigue siendo para sus seguidores” el “reconocer” en la Roma Apóstata, convertida en la Gran Ramera, a la falsa jerarquía como legítima autoridad,. a punto tal que intentan incansablemente de ser reconocidos por la falsa iglesia masónica, como parte “tradicional” de ella. Entonces si por los frutos se conoce el árbol, y vemos que la “obra- de Lefebvre-está desbaratada”, hecha pedazos en su núcleo, no podemos dejar de seguir dudando de él, porque -pensamos- Dios no se va a valer de un Obispo para mantener la Fe y la Tradición -como pretendía Lefebvre- y no inspirarle lo conveniente para no oponerse a la Apostasía con absoluta firmeza y claridad. Seguimos pensando que el “obispo” habrá tenido buena fe, pero nada más. Dios ya lo habrá juzgado según sus méritos. Nosotros no juzgamos, solo constatamos lo evidente, que no cae bajo juicio. Por cierto la Masonería transforma de tal modo las disposiciones morales y espirituales del sujeto, que nos genera dudas serias acerca de la INTENCIÓN que pueda tener para recibir el Orden Sagrado, si ni siquiera -como manda la Iglesia- puede ser padrino de bautismo, lo cual supone la Fe.
    En cuanto a lo que habrá hecho San Pio X con respecto a re-ordenaciones sub conditione de los ordenados por Rampolla y compañía, no podemos saberlo, aunque sí sabemos que San Pio X era prudente, y no convenía causar escándalo haciendo reordenaciones públicas, pero sabía que ante la duda había que hacerlo. Pensar esto no es ni “temeridad ni soberbia”, porque convenía hacerlo, y tal vez mandó hacerlo. No lo sabemos.

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  39. El problema es que las sectas franc-masónicas son muy fieles con sus afiliados, por eso guardan sus nombres , lo que ellos argumentan es que tener en sus filas, la procedencia Petrina o Joánica les mejora sus sectas, de ahi es entendible que se haya publicado una lista por el P. Luigi Villa. que si bien da nombres principales, faltaría el resto que es conocido que hay sacerdotes de esa secta de años anteriores.
    El Padre Leonardo Castellani ya en esos años denunciaba misas negras y seguramente fue quien le comunicó a su confesor el Padre santo Pío P. y este, a su autoridad que fue PÍO XII.
    La cumbre XXX donde PÍO XII, con el general Janssen donde los acusa de ser una monarquía, se ve que lo que más le preocupaba a ese general, o papa negro, es quienes habían informado a Su santidad el último papa católico romano.
    No lo que hacían, sino que hubiesen hablado.
    Y asi se comprende el terrible castigo de su orden, padecido en vida a tal punto que el P. Castellani fue suspendido a divinis, y recibio, mejor castigo o reprimenda que el jesuita de cuarto voto el sacerdote español Alberto Rivera.el cual fue asesinado, como su pobre hermana.
    El santo Pío .P, su confesor reconoce en sus escritos que el P- Castellani debía ser ayudado.
    El resto puede entenderse mejor y el clero fiel certifican que así como la Iglesia tuvo Vicarios del Señor nuestro, hay dos clarísimos vicarios de lucifer Montini Pablo 6, y Benedicto 16. patriarca máximo de los iluminati de baviera, dos satanicos en la sede que fue de san Pedro.
    El santo sucesor de san Pedro es infalible y el sucesor falso de Pedro es el jefe máximo de satana en la tierra.y su falso clero.

    Benedicto 16 máximo jefe de satana en la tierra, emerito de lucifer, Bergoglio es franc-mason y no es papa, o es anti-papa, menor, porque mayor responsable ante el Señor, es el vicario de satana Benedicto 16. 2005-2016-

    Se encuentra el detalle en italiano: APOCALISSE di S. Giovanni

    http://www.chiesaviva.com/491%20mensile.pdf

    SANTA PASQUA 2016!

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  40. No podemos basarnos en supuestos. Un tal vez. no dice nada.
    Los hecho dicen más que las palabras
    Si lo que supones es cierto, y como nos narra la historia, la Iglesia en Francia estaba plagada de masones, y estos fueron indultados por Pío VI, todo su linaje sería al menos dudoso sino vano y estarían siguiendo el tenor de tus deliberaciones en duda todas sus consagraciones, al punto de afectar no solo a los fieles, y esta “gran tribulación” habría afectado no solo a Monseñor Lefebvre sino también a Mons. Thuc, que nos cuenta Juan VP. fue consagrado por un francés; cito “Pero volviendo al tema de las consagraciones, ¿quién no le dice que el mismo Thuc no fue obispo? Él fue consagrado en 1938 por el arzobispo francés Antonin Ferdinand Drapier, OP. Hemos visto que, según parece, la masonería eclesiástica abundaba en Francia.”

    Si el caso contrario es el verdadero, no afectaron a nadie porque la Iglesia suple, al desconocer la intención de los consagrantes, basándose en el hecho de que se usaba propiamente la materia y la forma, desconociéndose por obviedad la intención, se la supone cuando se guardan las 2 primeras, según nos enseña León XIII.de León XIII Apostolicae Curae: 33. “La Iglesia no juzga sobre la mente e intención, en la medida en que ésta es por su propia naturaleza cosa interna; pero en la medida en que se manifiesta externamente, ella viene obligada a juzgarla. Una persona que ha usado correcta y seriamente la materia y la forma requerida para confeccionar y conferir un sacramento es presumida por esa mismísima razón HABER TENIDO LA INTENCIÓN DE HACER (INTENDISSE) LO QUE LA iGLESIA HACE.
    Por último añado un extracto del comentario de Moimunan:
    7. En el caso de satanistas o masones altígrados o luciferinos, aunque quieran destruir la Iglesia o hacer cultos satànicos no se ve por qué no pueden recibir la potestad espiritual del orden si cumplen las tres condiciones. Ningún tratado excluye a estos sujetos. Es lógico pensar que tendrían que decirlo si estuvieran excluídos, y ninguno lo dice.
    8. La recepción lícita y la gracia que por ello se adquiere es distinta del carácter y potestad espiritual que se reciben en una recepción vàlida. También en otros Sacramentos se requiere el estado de gracia para recibir la gracia del sacramento, pero no para recibir su carácter.(Excluyo el bautismo de adultos que requiere fe)
    Ahora me gustaría exponer la conveniencia y hasta la necesidad de que esto sea así en vista de los avatares históricos que ha sufrido la colación y recepción del sacramento del Orden. En realidad si no fuera así probablemente se habría interrumpido la sucesión episcopal, y hoy no habría sacerdotes.
    En la Iglesia hubo épocas de “hierro” en las que el episcopado y el papado se obtenían ilícitamente mediante las armas, la compra, las amenazas, etc. Los sujetos a veces no tenían fe, ni intención recta, ni estaban en gracia de Dios. A veces eran concubinarios, sodomitas, brujos, asesinos, … Pero lo único que se les exigía era estar bautizados, y querer recibir el rito del sacramento. En el caso de obispos, después transmitieron el sacramento del orden en parecidas circunstancias. En otras épocas se daban y vendían obispados y el sacerdocio común, por razones temporales. Si negamos que hubieran recibido el carácter ¿dónde estaríamos ahora? ¿Tendríamos sacerdotes u obispos vàlidos? Por lo menos no tendríamos seguridad de tenerlos. Las dudas sobre TODOS los sacramentos serían razonables. Y por consiguiente no sería lícito recibir sacramentos dudosos. Algo así como el que duda del sacerdocio y episcopado Lefebvriano (si después se hubiera, separado de la Fraternidad, porque en otro caso habría que reconocer su ilicitud). Serían dudosos los sacramentos y no sería lícito recibirlos.
    La Iglesia reconoce el sacerdocio de los cismáticos griegos, excomulgados, heréticos y a veces, en la historia, enemigos frontales de la Iglesia católica de la que hubieran deseado su destrucción y desaparición.
    Los católicos no debemos dudar del sacerdocio y episcopado de “viejos católicos” otras sectas”católicas”, lefebvrianos, etc.. Pero confesamos la ilicitud de su ejercicio. No debemos acudir a ellos sino en circunstancias excepcionales.

    Y me sumo a lo que dice en su primer párrafo:Seré breve exponiendo lo que han expuesto autores reconocidos como Tanquerey. No digo que mi opinión sea cierta porque lo digo yo, sino que es la que nos impone la Iglesia y a la que estamos obligados.

    No son los dichos de unos o los supuestos de otros, sino lo que la Iglesia nos enseña al respecto, ir más alla ni conviene ni nos toca.

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  41. Aquí estamos hablando de otra cosa, María, estamos diciendo que todos los consagrados por Mons. Lefebvre son realmente sacerdotes o no lo son, Mons. Morello, Antony Cekada que nos ilustra en este post sobre el sedevacantismo de Mons. Lefebvre que hoy por hoy se oculta a la fraternidad, el Padre Ceriani, el Padre Méramo, en fin todos los consagrados por él NO SON SACERDOTES, precisamente porque los consagró Lefebvre, yo he leído ambas apreciaciones y me quedo con lo que nos muestra la historia y nos dan a conocer en sus comentarios Moimunan y Juan VP

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  42. Aunque sobre este tema ya me había expresado en un comentario al post respectivo, aparecido en el 2013 -y que veo reeditado hoy-, y parece innecesario a estas alturas agregar algo más, máxime teniendo en cuenta la claridad que han arrojado los diversos comentarios, de entonces y de ahora, cedo no obstante a la tentación de trasladar aquí este estudio aparecido en Sodalitium, allá por 1989, que en mi parecer, constituye la mejor síntesis que he leído acerca de esta cuestión.
    Demás está decir que no desconozco la posición del Instituto Mater Boni Consilii acerca del Papa, con su tesis del ‘papa materialiter’, la que no comparto por cierto. Como tampoco ignoro que los sacerdotes de esta Sociedad han sido ordenados por Lefebvre, por lo que alguno pudiera tachar el presente estudio como hecho ‘pour le besoin de la chose’ (en defensa propia). Por mi parte, sin tales condicionamientos mentales, juzgando objetivamente y con libertad de espíritu, tomo lo bueno allí donde se encuentra.

    Posición del Instituto Mater Boni Consilii sobre la validez de la ordenación sacerdotal y de la consagración episcopal de Mons. Marcel Lefebvre.
    Recientemente ciertas publicaciones “tradicionalistas”, que se oponen con razón a la acción y al pensamiento contradictorios de Mons. Lefebvre y de su Fraternidad Sacerdotal San Pío X, han dado nueva resonancia a una cuestión que había agitado a los católicos fieles desde 1979: la presunta invalidez de la ordenación sacerdotal (1929) y de la consagración episcopal (1947) de Mons. Lefebvre, invalidez debida al hecho de que éste fue ordenado sacerdote y consagrado obispo por el Cardenal Liénart, el cual habría pertenecido a los más altos niveles de la Masonería. Si esta tesis fuera exacta, todas las ordenaciones sacerdotales y consagraciones episcopales realizadas por Mons. Lefebvre serían, por el hecho mismo, nulas. Enunciamos por adelantado nuestra conclusión, que luego probaremos: la ordenación sacerdotal y la consagración episcopal de Mons. Lefebvre fueron válidas. En consecuencia, las ordenaciones sacerdotales y las consagraciones episcopales realizadas por Mons. Lefebvre son también válidas, aunque haya que considerar ilícitas aquellas realizadas en comunión con (“una cum”) Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.

    I – Historia de la cuestión
    En 1970 André Le Sage, conocido como el Marqués de la Franquerie, publica un libro titulado “L’infaillibilité pontificale” (ed. Jean Auguy, D.P.F.), donde afirma que el Card. Liénart era masón desde 1920, e incluso luciferino (págs. 80-81). En marzo de 1976 el n° 51 de la revista “Chiesa viva” (ed. Civiltà, Brescia, dir. Don Luigi Villa) vuelve a lanzar la afirmación. El 27 de mayo de 1976 Mons. Lefebvre cita el artículo de “Chiesa viva” durante una conferencia en Montréal (Canadá), al denunciar la existencia de infiltración masónica en la Iglesia. Señala que los masones están ipso facto excomulgados, pero eso no vuelve inválidas las ordenaciones sacerdotales realizadas por ellos: “Malheuresement je dois vous dire, ce cardinal Liénart, c’est mon évêque, c’est lui qui m’a ordonné prêtre, c’est lui qui m’a sacré évêque… je n’y puis rien… heuresement que les ordres sont valides… mais c’est tout de même avec beaucoup de peine que j’ai appris cela” [“Desgraciadamente tengo que decirles ahora que este Cardenal Liénart es mi obispo, que es él quien me ordenó sacerdote, que es él quien me consagró obispo… No es culpa mía… Afortunadamente las ordenaciones son válidas… Pero pese a todo fue muy doloroso para mí enterarme de esto”]. En junio de 1976 la revista bimensual “Sí sí, no no” (entonces dirigida por Don Putti, Grottaferrata, Roma) retoma la noticia de la pertenencia de Liénart a la masonería. En 1979 el Dr. Hugues Kellner, norteamericano, es el primero en afirmar que Mons. Lefebvre, habiendo sido ordenado por el masón Liénart, no es ni obispo ni sacerdote. Esto explicaría, en su opinión, las desviaciones de Mons. Lefebvre (cartas nros. 72 y 75). En mayo de 1979, desde América del Norte la tesis llega a Francia, publicada por el boletín del Abbé Eugène Robin: “La légion Thébaine et ses cahiers non conformistes”. El 16 de junio de 1979 el Padre Guérard des Lauriers responde a la tesis del Dr. Kellner, refutando sus puntos principales, en una carta publicada por el Abbé Robin en el número de agosto-septiembre de 1979. En noviembre-diciembre de 1979 el Dr. Kellner repite su tesis en el mismo boletín (nros. 23-24). Desde entonces, algunos se han manifestado por la invalidez (como algunos obispos del linaje de Mons. Thuc) y otros por la duda (como el Sr. Heller en “Einsicht”), mientras que Mons. Guérard des Lauriers afirmó claramente que la ordenación era válida, de conformidad con el Código de Derecho Canónico (“Sous la bannière”, suplem. del n° 3 de enero-febrero de 1986, pág. 8; ver también “Sodalitium” n° 16, abril de 1988, pág. 30).

    II – Pruebas de nuestra posición.
    La tesis opuesta se funda en dos presupuestos, ambos necesarios para llegar a la conclusión de la invalidez de las ordenaciones de Mons. Lefebvre: Mons. Liénart era ciertamente masón, y un masón no puede conferir válidamente las sagradas órdenes. Nuestra respuesta examinará entonces los dos presupuestos:

    1) ¿Mons. Liénart era masón?;

    2) Si era masón, ¿podía conferir válidamente las sagradas órdenes?

    Terminaremos con:

    3) Respuestas a las objeciones.

    1) ¿Mons. Liénart era masón?
    Hagamos primero algunas consideraciones generales. La masonería es, por definición, una sociedad secreta, de la cual normalmente se ignora la mayoría de sus miembros. Es un método común en la masonería el filtrar falsas afirmaciones sobre la pertenencia de eclesiásticos (u otros) a su secta, sea para difamar a sus enemigos (como fue el caso de Benedicto XIV y Pío IX) [1], sea para confundir. También ha sucedido que católicos de buena voluntad se dejaran engañar por presuntas revelaciones de “masones convertidos”, inventadas intencionalmente por los mismos masones para desacreditar a los católicos. Recuérdese el caso de Léo Taxil. Por eso es necesario proceder con la mayor prudencia al hablar de estos argumentos y verificar bien las fuentes. Habiendo dicho esto, abordemos nuestro tema, preguntándonos precisamente: ¿cuáles son las fuentes? Aquel que sostiene con toda seguridad: “Liénart era masón”, afirma que hay varias fuentes para probarlo: el Marqués de la Franquerie, las revistas “Chiesa viva” y “Sí sí, no no”, y por último el mismo Mons. Lefebvre admite el hecho. ¿Qué puede haber más cierto? Pero si verificamos las fuentes, descubrimos que Mons. Lefebvre cita como fuente a “Chiesa viva”, que “Chiesa viva”, a su vez, cita como fuente al Marqués de la Franquerie, que éstas son también las fuentes de “Sí sí, no no”. Luego, el único testimonio es el del Marqués de la Franquerie (en el libro arriba citado, págs. 76, 80 y 81 de la 2da. edición). Sin embargo, en los lugares citados no aparecen las fuentes en las cuales el autor funda su afirmación (salvo una confidencia recibida en Lourdes de un cierto Sr. B, que se presentaba como luciferino… convertido). Esta carencia de documentación está agravada por informaciones similares inverosímiles (incluso el Card. Antonelli, Secretario de Estado de Pío IX, habría sido masón; cuando por el contrario Mons. Antonelli fue fidelísimo a la Iglesia y al Papa, cf. op. cit., pág. 76) y por un crédito acrítico concedido a apariciones ciertamente falsas (cf. pág. 104, 106, más la errata corregida en la misma pág. 106, Pablo VI, verdadero Papa pero prisionero y… ¡futuro mártir!). Esto bastaría para decir: “Testis unus, testis nullus”, y “quod gratis affirmatur, gratis negatur” (lo que es afirmado sin pruebas, puede también ser negado sin pruebas). Con mayor razón, habiendo un testimonio opuesto, según el cual Liénart no era masón: “Con respecto al Cardenal Liénart, aquellos que pretenden saber no son avaros en precisiones. Ellos afirman que fue iniciado en 1928 en un taller de la Gran Logia de Francia y que, en vísperas de la guerra de 1939-1940, había accedido al grado 30. Ahora bien, no solamente dicho prelado no figuró nunca en los registros de la calle Puteaux, sino que hoy se sabe que él debió a ciertos dignatarios de la Gran Logia de Francia el no convertirse en arzobispo de París a la muerte del Cardenal Verdier. Los hechos acaban de ser revelados por el Barón Yves Marsaudon, en su libro de memorias. El Barón Marsaudon sabía muchas cosas sobre las relaciones del Vaticano con la masonería, ya que fue a la vez ministro plenipotenciario de la Orden soberana de Malta y ministro de Estado del Consejo Supremo de Francia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. El Gran Maestre Charles Riandey pidió un día al Barón establecer relaciones discretas entre el Consejo Supremo y el Padre Berteloot. Este jesuita, amigo de masones, intentaba en aquella época sugerir a la Iglesia una nueva política respecto de la Masonería de tradición. Numerosos encuentros tuvieron lugar, sea en la calle Monsieur, domicilio del religioso, sea en la calle de Vanves, sede de la Acción Católica. “El Padre Berteloot –relata el Barón Marsaudon– me pidió una mañana una cita urgente. Fue poco tiempo antes del fallecimiento del Cardenal Verdier. Los jesuitas estaban bastante preocupados por lo que pasaría después de la muerte del arzobispo de París. Ellos no querían escuchar hablar del Cardenal Liénart, juzgado demasiado “rojo”; y todavía menos del Cardenal Grente, arzobispo de Mans, miembro de la Academia francesa, notorio maurrasiano, que planteaba su candidatura sin demasiada modestia”. Muy discretamente, el Padre Berteloot pidió al dignatario masón si podía hacer algo para evitar el nombramiento de alguno de estos príncipes de la Iglesia en la sede devenida vacante. El Barón Marsaudon prometió ocuparse del asunto. Él era entonces venerable de la logia escocesa “La République”, a la cual pertenecía el vicepresidente del Consejo, Camille Chautemps. Al día siguiente, el Secretario de Estado del Vaticano era alertado por el gobierno francés. Fue así que, gracias a la intervención concertada de la Gran Logia de Francia y de los jesuitas, el arzobispado de París fue concedido al Cardenal Suhard, arzobispo de Reims, el cual era el candidato de la Compañía de Jesús. Algún tiempo después, el Padre Berteloot no pudo evitar observar ante el Barón Marsaudon: ‘¡Realmente los masones son poderosos, incluso en el Vaticano!’ Sin embargo, conviene observar que, en este caso preciso, su influencia no fue ejercida por intermedio de prelados romanos, sino por la acción del gobierno francés y de la Embajada de Francia ante la Santa Sede”. Este texto no es de fe, como no lo es tampoco el testimonio del Marqués de la Franquerie.

    2) Admitiendo que Liénart fuera masón, ¿las ordenaciones conferidas por él serían inválidas? Hemos probado que no hay indicios serios para afirmar que Mons. Liénart fuera masón. Esta prueba bastaría para eliminar toda duda seria (o “positiva”, como se dice en teología) sobre la validez de las ordenaciones por él conferidas. Sin embargo, queremos completar nuestra argumentación demostrando que, aunque Mons. Liénart fuera masón, no hay ninguna prueba para negar o tan sólo dudar seriamente de la validez de las órdenes por él conferidas. Todo el mundo sabe que para la validez [2] de un sacramento es necesario y suficiente que un ministro aplique la forma y la materia, teniendo la intención de hacer lo que hace la Iglesia (“cum intentione faciendi quod facit Ecclesia”, Concilio de Florencia, Dz. 695). En el caso que nos interesa, no puede haber duda: Mons. Liénart ordenó sacerdote a Mons. Lefebvre en 1929 y lo consagró obispo en 1947; utilizó entonces el Pontifical Romano tradicional, aplicando inevitablemente la forma debida a la materia prescripta. Luego, toda eventual duda se planteará sobre la intención. ¿Cómo un masón, que se opone a la Iglesia, puede hacer lo que hace la Iglesia? He aquí el problema que resta examinar: ¿Mons. Liénart tuvo la intención de hacer lo que hace la Iglesia, al ordenar sacerdote a Marcel Lefebvre en 1929? [3]
    a) La intención del ministro: diversas posibilidades. Es de fe que el ministro de un sacramento debe tener la intención al menos de hacer lo que hace la Iglesia, “saltem faciendi quod facit Ecclesia” (Concilio de Trento, ses. 7, c. 11, Dz. 854). ¿Pero qué significa esta expresión del magisterio? Hay tres interpretaciones posibles de la intención necesaria:
    A. “Intención solamente externa”: Es suficiente aplicar el rito. En este caso, Mons. Liénart habría ordenado a Lefebvre, ya que efectivamente realizó el rito.
    B. “Intención también interna” sobre la confección del sacramento: Es suficiente aplicar el rito y querer utilizar este rito, es decir, confeccionar este sacramento, aunque no se crea en el mismo. Es suficiente pensar: “Yo quiero hacer una ordenación sacerdotal”.
    La tesis C (intención de la finalidad del sacramento): Descartada la tesis A, que exige muy poco, ¿habría que abrazar la tesis C, que exige todo, y particularmente la fe en el ministro? En absoluto: “Una cosa es: la intención de hacer lo que hace (facit) la Iglesia, y otra cosa: hacer lo que quiere (intendit) la Iglesia. La Iglesia hace (facit) un rito externo sagrado instituido por Cristo; ella además quiere (intendit) que por este medio sea conferida la gracia. Ahora bien, para la validez del sacramento no se requiere de ninguna manera que el ministro quiera conferir la gracia. Todos lo afirman. Por otra parte, “una cosa es querer seriamente el rito que la Iglesia cristiana considera sagrado, y otra diferente es creer uno mismo que este rito es realmente sagrado” (Prümmer O.P., Manuale Theologiæ Moralis, tomo III, n° 69). En efecto, la tesis C presupone prácticamente que el ministro tenga fe para poder administrar válidamente un sacramento. Ahora bien, esta tesis es una herejía, ya que es de fe para el bautismo y próximo a la fe para los otros sacramentos, que su validez no depende de la fe del celebrante o de su estado de gracia (S. Esteban I, Dz. 46-47; Conc. de Nicea, Dz. 55-56; Conc. de Constanza, Dz. 584; Conc. de Trento, Dz. 860 y 855). Un horrible pecador, un “Judas”, un traidor a la fe (como son los masones), ¡puede entonces administrar válida, aunque ilícitamente, los sacramentos de la Iglesia! Este era ya el pensamiento de San Agustín: “Tened presente que a los sacramentos de Dios nada les dañan las malas costumbres, de tal manera que por ellas vinieran a ser nulos o menos santos” (Suma Teológica, III pars, q. 64, a. 9, sed contra). Santo Tomás lo afirma igualmente, precisando que esto vale aunque el celebrante no tenga fe: “infidelis potest verum sacramentum prœbere” (un infiel puede administrar un verdadero sacramento) (III, q. 64, a. 9, corpus)[5]. Nos avergonzamos de tener que repetir cosas tan evidentes, ¡pero la ignorancia de quien sostiene la tesis contraria es tal, que también tenemos que recordar el catecismo! Algunos, aún más ignorantes, han argumentado más o menos así: Un masón está excomulgado; ahora bien, un excomulgado no puede dar sacramentos válidos. Luego, un masón no puede dar sacramentos válidos. La respuesta es evidente: si se puede confeccionar y administrar sacramentos válidos sin tener fe, lo cual es posible; con mayor razón, si se está solamente ligado por una censura eclesiástica. En sí mismo, aunque cometa un sacrilegio, un hereje, un cismático, un excomulgado, irregular, suspendido o degradado, puede celebrar un sacramento válidamente (Conc. de Florencia, Dz. 701; Conc. de Trento, Dz. 967). También en este caso, la enseñanza de Santo Tomás es terminante: “Por el hecho de que alguien esté suspendido, excomulgado o degradado por la Iglesia, no pierde el poder de conferir los sacramentos, sino la licencia de usar este poder. Por eso confiere ciertamente el sacramento, pero peca confiriéndolo” (id. 64, 9 ad 3). Para concluir: no es entonces necesario que Mons. Liénart, al ordenar a Marcel Lefebvre, haya querido realmente darle la gracia y el carácter sacerdotal, que creyera en el sacerdocio católico, tuviera fe, estuviera en gracia de Dios, no estuviera excomulgado… Todo esto no tiene nada que ver con la validez de un sacramento.
    La tesis B (la intención de confeccionar el sacramento): En consecuencia, la doctrina de la Iglesia es la siguiente: es suficiente que el ministro quiera seriamente realizar este rito que la Iglesia (y no él necesariamente) considera sagrado. Para Mons. Liénart, bastaría que él haya querido realizar el rito de ordenación de Marcel Lefebvre. ¿Podía él retener su intención? ¿Lo hizo? La respuesta obvia es que no lo sabemos ni podemos saberlo, ya que no es posible saber lo que pasaba por su mente en 1929. La condición requerida, que ha sido establecida, o más bien definida, por el Concilio de Trento, es que el ministro debe “tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia” (ses. 7, c. 11). ¿Es posible para un masón tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia? La respuesta es sí. Es igualmente posible para él retener esta intención y tener una contra-intención, pero es igualmente posible para cualquier sacerdote u obispo hacer lo mismo con cualquier sacramento (cf. Abbé Egregyi, “Des fissures dans 6 Integrismo la maçonnerie”, “Cahier N.D. du T.S. Rosaire”, 162, pág. 6). Pero quizás el lector se alarme aún más: ¿entonces podemos dudar de cada sacramento que recibimos? La respuesta evidente es no. Podemos tener la certeza moral de la validez de un sacramento, de modo que la duda contraria no será una duda seria (“positiva”) sino una duda sin fundamento (“negativa”), un simple escrúpulo a rechazar. La Iglesia nos enseña el modo de hacerlo.
    c) ¿Cómo estar seguro acerca de un sacramento recibido? Acabamos de recibir un sacramento. La intención interna del sacerdote nos es desconocida. ¿Cómo podemos estar seguros de la validez del sacramento? ¿Cómo saber, por ejemplo, lo que pensaba Liénart en 1929? La Iglesia viene en nuestra ayuda. Ella nos tranquiliza diciéndonos: “No hay problema; cuando el rito ha sido respetado exteriormente, yo presumo siempre que existía también la intención interna del ministro, mientras no se demuestre lo contrario”. En suma, si hay A (rito externo) se presume que también hay B (voluntad de realizarlo); y esto es evidente, ya que los hechos normalmente manifiestan la intención. La Iglesia nos lo asegura por medio de León XIII y del Código de Derecho Canónico; y Santo Tomás nos lo confirma. El Papa León XIII trata de esta cuestión al estudiar las ordenaciones anglicanas: “De la mente o intención, puesto que de suyo es algo interior, no juzga la Iglesia; pero debe juzgar de ella, en cuanto que se manifiesta en lo exterior. Ahora bien, cuando uno pone en serio y rectamente la materia y la forma para realizar y conferir el sacramento, se supone, por ello, que tiene la intención de hacer lo que hace la Iglesia. En este principio se basa la doctrina que sostiene ser verdadero sacramento aun aquel que se confiere por un hereje o no bautizado [para la administración del bautismo], con tal de que se haga con un rito católico” (“Apostolicæ Curæ”, 13/9/1896). Es por eso que, por ejemplo, la Iglesia no se ocupa tanto de verificar si el obispo que consagraba en tiempos de la pseudo-reforma protestante era católico, sino más bien si el rito que utilizaba era el rito católico. León XIII no hace más que retomar la enseñanza de Santo Tomás: “El ministro actúa movido por la persona de la Iglesia entera, de la que es ministro, y las palabras que pronuncia manifiestan la intención de la Iglesia, y esta intención es suficiente para la realización del sacramento, mientras que el ministro o quien lo recibe no manifiesten externamente una intención en contrario” (Suma Teológica, III, 64, 8 ad 2). Según lo que acabamos de leer, es suficiente entonces que sea observado el rito para estar seguro de la validez del sacramento, “mientras que el ministro o quien lo recibe no manifiesten externamente una intención en contrario”. En consecuencia, ya que Achille Liénart fue ordenado y ordenó y consagró a su vez a Marcel Lefebvre con el rito católico, no se puede dudar de la existencia de la intención en Liénart, a menos que éste haya manifestado exteriormente lo contrario, admitiendo –por ejemplo– que no tenía la intención de recibir o de conferir a otro la dignidad del sacerdocio o del episcopado. Ahora bien, nadie ha presentado nunca una declaración de Liénart en tal sentido, ¡y con razón!
    d) La intención de recibir el sacramento: Hemos resuelto una última dificultad que nos parece honesto señalar al lector. Vimos que la intención del ministro es necesaria para la validez de cualquier sacramento. Pero para algunos sacramentos, es necesario que exista también la intención de recibirlo en el sujeto, sin la cual el sacramento es inválido. Esto puede resumirse de la siguiente manera: Podemos preguntarnos entonces si el Abbé Liénart tenía la intención de recibir el sacramento cuando fue ordenado, a la edad de 23 años en 1907, o cuando fue consagrado obispo en 1928. Según las “revelaciones” del Marqués, no hay nada que temer por el sacerdocio de Liénart: se habría inscripto en la masonería recién en 1912 (a los 28 años). ¿Pero habría que temer por su episcopado? En 1928, siempre según de la Franquerie, habría sido masón del grado 30 desde hacía 4 años. En esta hipótesis, ¿tendría la intención requerida para convertirse en obispo? Como hemos visto, el problema no existe, por el mismo motivo por el que no existe el de la intención del ministro: “La fe y la probidad del sujeto que recibe el sacramento no son requeridas para la validez de ningún sacramento, excepto para la penitencia. Por eso, aquellos que han recibido el bautismo o la ordenación como herejes formales, no deben ser rebautizados o reordenados” (Prümmer, op. cit., vol. III, n° 87). Esta no es solamente enseñanza de un moralista o la de todos ellos, sino la del Magisterio de la Iglesia. Aun recordando lo que el Padre Guérard llama “principio de integridad”, con dos documentos muy claros en los que el Santo Oficio intima a no dar los sacramentos a sujetos indignos (porque no creen o no conocen la finalidad de dichos sacramentos), la Iglesia ha precisado que estas disposiciones son necesarias –sí– para recibir lícitamente los sacramentos, pero no para su validez. Ella lo hizo mediante un decreto del Santo Oficio y del Código de Derecho Canónico (1917).
    El Santo Oficio:
    Se trata de una Instrucción del Santo Oficio al Vicariato Apostólico de Tche-Kiang, del 1° de agosto de 1860 (DS. 2837). El pasaje que nos interesa dice: “La fe y la penitencia [dolor de los pecados] se requieren para que el adulto reciba lícitamente el sacramento y sus frutos propios: la intención es necesaria para la validez del sacramento, de manera que el adulto bautizado sin la fe y la penitencia es bautizado ilícita pero válidamente, por el contrario, el bautizado sin voluntad de recibir el sacramento ni lícita ni válidamente es bautizado”. De este texto surge de manera clara que la fe y la probidad no son requeridas para recibir válidamente un sacramento. Liénart podía no creer en el episcopado (e incluso en Dios) y estar en pecado mortal y, no obstante eso, recibir verdaderamente el episcopado (y transmitirlo a su vez). Es verdad que podía también no querer recibirlo; pero, como vimos en Santo Tomás (III, 64, 8 ad 2) y en León XIII (DS. 3318), la Iglesia presume que la intención existe, ya que ésta se manifestó exteriormente, a menos que el sujeto haya manifestado lo contrario, también exteriormente.
    El Código de Derecho Canónico:
    El Código, iniciado por San Pío X y promulgado por Benedicto XV, habla del sujeto de la sagrada ordenación (es decir, de aquel que puede ser ordenado) en el canon 968. Allí, en el primer parágrafo, la Iglesia afirma: “El sacramento del orden sólo puede ser recibido válidamente por un bautizado de sexo masculino”. Para la validez, son requeridas en el sujeto solamente dos cosas: ser de sexo masculino y ser bautizado. Para la licitud, son requeridas muchas otras condiciones, sin las cuales no está permitido recibir las órdenes. Todos aquellos que han incurrido en sentencia de excomunión reciben válida pero ilícitamente las órdenes (can. 968 §1), entre ellos hay que contar a “los apóstatas de la fe, los herejes, los cismáticos” (can. 984, 1). Incluso un apóstata, si lo quisiera, puede recibir válida, aunque ilícitamente, el sacramento del orden; un masón entonces también lo puede. Este argumento era decisivo para Mons. Guérard des Lauriers (cf. “Consacrer des évêques”, op. cit., nota 27), a pesar del “principio de integridad” anteriormente invocado, que efectivamente prohíbe dar “las cosas santas a los perros” y que impediría a éstos últimos recibirlas válidamente, aunque sea sacrílegamente, si las cosas santas les fueran desgraciadamente confiadas.
    3) Objeciones:
    1) En materia de sacramentos debe aplicarse el “tutiorismo”, vale decir, ir a lo más seguro. Por lo que, si hay una duda, debe reordenarse bajo condición.
    Respuesta: Hemos visto que esto vale si hay una duda positiva (fundada, seria), y no una duda negativa (infundada, no probada). Ahora bien, hemos probado que se trata de una duda negativa, de un simple escrúpulo. ¡De otro modo, se podría dudar de todo!
    2) Un masón está excomulgado. Ahora bien, un excomulgado no tiene poder…
    Respuesta: Recordamos que un excomulgado no tiene poder de jurisdicción (no tiene autoridad), pero conserva (aunque de modo sacrílego) el poder de orden.
    3) El Código de Derecho Canónico que Ud. invoca… afirma falsedades, ya que fueron masones quienes lo redactaron (es la tesis del Sr. Kellner).
    Respuesta: “El Codex tiene autoridad porque la responsabilidad del mismo ha sido asumida por la Autoridad” (R.P. Guérard des Lauriers, carta al Abbé Robin del 14 de junio de 1979, publicada en su revista). Esto es tan verdadero que la Iglesia compromete su infalibilidad en su legislación (cf. Pío VI, “Auctorem fidei”; Salaverri, “De Ecclesia”, n° 703, ed. B.A.C., Madrid; Cartechini S.J., “Dal l’opinione al domma”; “Sodalitium” n° 13, ed. it., págs. 10-11), en el sentido de que nada puede filtrarse de opuesto a la fe o a las costumbres. Lo sucedido con la publicación del Nuevo Código por Juan Pablo II, prueba justamente que, al haber errores, no es la Autoridad, sino una pseudo-autoridad, la que ha pretendido “promulgarlo”.
    4) Si Mons. Lefebvre no es sacerdote, eso explica sus fallas.
    Respuesta: No es necesario imaginar esta circunstancia para explicar las fallas de Mons. Lefebvre. La historia nos muestra una multitud de sacerdotes y obispos infieles a su misión, sin que se haya dicho nunca que no eran sacerdotes u obispos.

    III. Conclusión:
    Hemos visto que no se puede probar, y ni siquiera dudar seriamente, de la validez de la ordenación de Mons. Lefebvre. Él era verdaderamente sacerdote y obispo, y la Iglesia siempre lo tuvo por tal. Las ordenaciones y las consagraciones que realizó son entonces válidas, aunque ilícitas y sacrílegas, ya que las realizó en comunión con Karol Wojtyla (“una cum”). Aquellos que atacan a Mons. Lefebvre en este punto se engañan, engañan a otros y –sobre todo– desplazan la atención de los lectores y de los fieles hacia un falso problema, minimizando los verdaderos errores del lefebvrismo. Estas personas dividen inútilmente a aquellos que se oponen al modernismo y al lefebvrismo y, por sus errores, perturban inútilmente a las almas, pues Mons. Lefebvre era –pese a todo– verdaderamente obispo.

    Notas:
    1) Ya había escrito este artículo, cuando tomé conocimiento, a través de la prensa “tradicionalista”, de un libro escrito por un masón mexicano (Sr. Jaime Ayola Ponce), en el cual se vuelve a lanzar el mito de un Pío IX inscripto en la masonería… Desgraciadamente, siempre hay católicos de buena fe que se dejan engañar por la propaganda enemiga, al punto de difamar a hombres de Dios como Pío IX, concediendo demasiado crédito a tales pretendidas “revelaciones” de origen masónico. En el caso de Pío IX, no solamente nunca fue masón, sino siquiera liberal, contrariamente a lo que se cree comúnmente acerca de una “conversión” de Pío IX en 1849. Léase al respecto cuanto escribe el Abbé Barbier en su “Histoire du catholicisme libéral et du catholicisme social en France” (vol. 1, págs. 204-213). Para no fatigar al lector, cito solamente lo que el Abbé Barbier escribe en el índice bajo el título “Pie IX”: “La falsa leyenda de un Papa Pío IX antes liberal” (tabla analítica, pág. 39). Era necesario recordarlo, por el honor de ese gran Papa.
    2) Para la validez y no para la licitud. Se repite más adelante en el artículo.
    3) El Abbé Liénart fue consagrado en 1947 por tres obispos: los dos co-consagrantes habrían podido suplir la ausencia de intención de Liénart. Pero si Lefebvre no hubiera sido ordenado sacerdote en 1929, sería dudosa la validez de la consagración de 1947. Ya que la ordenación “per saltum” es probablemente inválida, al menos con la forma del rito latino, que presupone que el candidato es sacerdote.
    4) Véase Prümmer, op. cit., III, 67-69. 5) He aquí el texto de Santo Tomás: “Puesto que el ministro interviene en los sacramentos en calidad de instrumento, no actúa por virtud propia, sino por la de Cristo. Y de la misma manera que pertenece a la propia virtud del hombre la caridad, también pertenece la fe. Por tanto, como la caridad del ministro no es requerida para la confección del sacramento, como se ha dicho más arriba, tampoco se requiere su fe, sino que un infiel puede administrar un verdadero sacramento, con tal de que no falten los otros requisitos necesarios. (…) Pero si la falta de fe es acerca del mismo sacramento que administra, aunque crea que el rito externo que practica no tiene ninguna eficacia interior, sabe, no obstante, que la Iglesia Católica intenta con el rito externo administrar un sacramento. Por lo que, a pesar de su falta de fe, puede intentar hacer lo que hace la Iglesia, aunque piense que aquello no sirve para nada. Pues bien, solamente esa intención es suficiente para la realización del sacramento…” (III, 64, 9, corpus y ad 1).
    6) Denzinger-Schönmetzer 2381 y 3333-3335.

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  43. El P. Juan Carlos Ceriani, ha dejado a la vista todas las causas de su renuncia, el P. B. Meramo hace estudios sobre el Apocalipsis que leo. No puedo dar detalles de personas que no conozco, ya que en los últimos tiempos, la Iglesia verdadera se apartará del mundo visible.Y el clero fiel seguira al Cordero. y no las ordenes de la hydra maligna con su patiarca iluminati Benedicto 16.
    El Concilio de Toledo ordenó enseñar y explicar a toda nación, pueblo lengua y raza, el libro del Apocalipsis de san Juan. Y radio cristiandad lo esta haciendo desde hace varios años…porque los que estudian tiempos, se van dando cuenta la hora. No puedo decir quien es sacerdote del Señor porque es Nuestro Señor quien los llama.porque conoce sus corazones y su fidelidad. Lo que para mi es inaceptable, que habiendo tenido personas, cercanas, que dieron todo y hasta su vida, por la Iglesia de CRISTO, venían de Europa con Cristo en sus corazones, se haya llegado a tanto…me refiero a ese clero franc-mason. que es del otro. Inaceptable. Van camino a crear una supra-religión mundial (satanica) Vaticano con todas las jerarquias religiosas del planeta, mas el principe´de la corona alemana que dicen inglesa y no lo son. El verdadero rey que debía asumir, parece que quedó en Portugal. Y luego el acto satanico de Asis. conferencia dada en Argentina 1983, Les he transmitido lo que recibi. Monseñor Marcel Lefevbre. Es todo y mucho para agradecer, a Francia, España y a Italia. y al P. Pío gracias.

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