.................Ritos católicos

¿FUE MONSEÑOR LEFEBVRE ORDENADO VÁLIDAMENTE?


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Es algo corriente en los blogs tradicionalistas lanzar opiniones  que invitan a dudar de la ordenación episcopal de ciertas imagepersonalidades de renombre. Pues bien aquí tenemos un comentario que, en mi opinión, despeja cualquier duda al respecto.

Por Fray Eusebio  de  Lugo

Por cierto, hablando de la validez de las ordenaciones sacerdotales y consagraciones episcopales, ha resurgido en los últimos días en la blogosfera en lengua española una vieja polémica, por la que algunos afirman que, puesto que el ordenante del futuro Mons. Lefebvre, y su consagrante principal como obispo era el bien conocido Card. Liénart, obispo de Lille y muy probablemente perteneciente a la masonería, tanto su ordenación sacerdotal como su consagración episcopal eran inválidas…

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Tema de gravísimas repercusiones, puesto que afectaría a la validez de las ordenaciones y consagraciones conferidas a lo largo de su vida por el prelado francés.

Por ello, conviene que nos acerquemos al documento de León XIII Apostolicae Curae,  sobre las ordenaciones anglicanas que nos dará las claves de una verdadera y muy cierta solución.

Declaró el Papa que esas ceremonias eran nulas por defecto tanto de forma como de intención.

-De forma, porque el rito católico había sido adulterado en un sentido antisacramental y antipropiciatorio, que lo viciaba de raíz.

-Y de intención, porque el rito, objetivamente considerado, según el sentido obvio de su texto y ceremonial, no expresaba ya la intención que tiene la Iglesia Católica. Queda claro que habla de la intención objetiva, y no de la subjetiva, la que guarda en el secreto de su mente y corazón el que realiza la ceremonia externa:

33. “La Iglesia no juzga sobre la mente e intención, en la medida en que ésta es por su propia naturaleza cosa interna; pero en la medida en que se manifiesta externamente, ella viene obligada a juzgarla. Una persona que ha usado correcta y seriamente la materia y la forma requerida para confeccionar y conferir un sacramento es presumida por esa mismísima razón HABER TENIDO LA INTENCIÓN DE HACER (INTENDISSE) LO QUE LA iGLESIA HACE.

Sobre este principio la doctrina según la cual un sacramento se confiere realmente por el ministerio de una persona herética, o incluso no bautizada (en el caso del bautismo ndr), con la condición de que sea empleado un rito católico. Mientras que por otra parte, si el rito ha sido cambiado, con la manifiesta intención de introducir otro rito no aprobado por la Iglesia y de rechazar lo que la Iglesia hace, y lo que, por institución de Cristo, pertenece a la naturaleza del sacramento, entonces, está claro, no sólo que falta la intención necesaria para el sacramento, sino que además, esa intención es contraria a dicho sacramento, y destructiva del mismo.”

Ahora bien, en el caso de Liénart, tenemos que ha puesto seria y correctamente el rito de la Iglesia, y que jamás expresó la más mínima contra-intención.

Es bien conocido el adagio: “De internis, neque Ecclesia judicat”, a no ser, como dice León XIII, en la medida en que se manifieste externamente, cosa que nadie ha sostenido.

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Ello significa que un ministro, en este caso obispo, perverso, subvertidor de la Iglesia, ateo, entregado al Reino de Satán, hereje, u otra cualquier depravidad moral-espiritual que le queramos suponer, si cumple las condiciones expuestas por León XIII, ordena y consagra, aún a pesar suyo.

Queda un último argumento, que oí de boca de cierto obispo: “Puede ocurrir que el ministro en cuestión haga un acto de voluntad contraria, diciendo en su fuero interno, a la hora de imponer las manos y recitar el Prefacio: “No quiero ordenarlos”, como refería que lo había hecho cierto obispo brasileño, que lo había confesado en su lecho de muerte, a consecuencia de lo cual, los sacerdotes por él ordenados dícese que habrían sido reordenados bajo condición.”

A lo que respondo, que aunque el pérfido sujeto haya retraído la intención subjetiva, aquí, supplet Ecclesia, es decir, que por la indefectibilidad general de la Iglesia, que no puede sufrir que pueda haber la mínima duda en los sacramentos que se confieren legítimamente con su rito, les sería conferido el sacramento. El mismo Señor que confirió el sacramento de la Unción real al Rey Ciro por ministerio de un ángel, y eso que era pagano, con toda seguridad, confiere el sacramento cuando el más indigno de los ministros lo confiere según el rito de la Iglesia, sin manifestar contra-intención.

Todo ésto se ve confirmado, además, por la actitud de la Iglesia ante ordenaciones realizadas por cismáticos, herejes o masones:

Si se trata de masones, por ejemplo, es bien sabido que desde el S. XVIII, el clero francés estaba trufado de masones, hasta el punto de que en no pocos seminarios, abadías y otras instituciones, funcionaban logias masónicas constituidas lo más regularmente del mundo.

Hasta tal punto que cuando nombraron a Loménie de Brienne como arzobispo de Toulouse, todo el mundo en la Corte decían que habían nombrado a un ateo.

Por no hablar de figuras como Talleyrand, indigno notorio, nombrado obispo de Autun, que luego abandonó la clerecía, participó en la Revolución, y consagró a los obispos de la cismática y herética iglesia juramentada impuesta por la Revolución.

Bastantes de esos obispos revolucionarios fueron mantenidos por Pío VI cuando cedió ante Napoleón y accedió a reformar completamente el mapa eclesiástico de Francia, al tiempo que despojaba de sus sedes a venerables confesores de la Fe, provocando con ello el cisma de la “Petite Église”.

Pues en ningún caso se solicitó a esos obispos el ser reconsagrados, ni siquiera sub conditione, ni reordenar a los sacerdotes por ellos ordenados.

En la segunda mitad del S. XIX, fuentes bien informadas afirmaban que al menos un tercio del episcopado francés tenía uno, o los dos pies, en una logia, proporción que siguió aumentando, hasta la Ley de Separación de 1905.

Roma sabía perfectamente de la situación de esos obispos impuestos por la masonería francesa, pero nunca exigió que fueran repetidas las ceremonias realizadas por tales prelados.

Sembrando dudas ilegítimas precisamente en la crítica situación en que se debaten muchas almas, ciertos “eruditos” le hacen un flaco favor a la Iglesia, y más bien le hacen el juego al enemigo. Parece haberse convertido en una especie de mal hábito intelectual-espiritual: Siempre dejar abierto un portillo a la duda, que pueda utilizarse como herramienta dialéctica en caso de necesidad, contra cualquiera o cualquier realidad que pueda venir a molestarnos, y a modificar la composición de lugar que nos hemos hecho.

Y quien duda de ésto, duda por supuesto de la indefectibilidad e infalibilidad de los Papas, acabando por repetir, corregido y aumentado, todo el argumentario galicano y jansenista, que les permita escapar de lo cierto, seguro y definitivo.

 

39 replies »

  1. Hola, le agradezco a Fray Eusebio de Lugo este post que me parece muy esclarecedor. Aclaro que yo no soy lefebvrista, pero percibo que la intención en ciertos blogs al atacar las ordenaciones de Lefevbre es invalidar practicamente a todos los sacerdotes no concialiares. De hecho, yo pregunté en uno de estos sitios si para ellos existia actualmente algún sacerdote válido, me contestaron que los que estaban consagrados antes de 1968 (prácticamente jubilados), los ordenados por obispos que rechazaron la reforma de 1968 (sin mencionar cuales son esos obispos) y tambien aquellos que pudieran estar tras la cortina de bambú (totalmente fuera de alcance). Para mí que detrás de esto hay un objetivo turbio, un intento de sembrar el desconcierto y la duda entre lo que queda de catolicos.
    Saludos, Jorge

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  2. El Vaticano II se cerró en 1965, Lefebvre murió un cuarto de siglo después, en 1991. Todo ese tiempo no le bastó, con todos sus conocimientos, para llegar a la posición auténticamente católica que sostienen en este blog.

    Y qué valor, si se le puede llamar así, para morir excomulgado por alguien que se le concidera que es el papa.

    Pero si en su fuero interno no lo concideraba un verdadero papa, entonces su situación viene a estar igualmente comprometida con el error, por no ser sincero y decidido sabiendo que encabezaba la resistencia.

    Estaba en un callejón sin salida. Pero eso no importa a los que se sienten autosuficientes y casi infalibles.

    Si se fue o no válidamente ordenado no tiene tanta importancia para la salvación o condenación de un prelado, sino el seguir fielmente la Verdad en cuanto se la identifica y ser capaz de corregir los errores sustentados, así se encuentre uno cerca de las postrimerías. Por eso en la historia tenemos hasta un antipapa canonizado que supo someterse a la Verdad una vez que la vió.

    Sigamos fielmente lo que reza el título de este blog católico, Amor de la Verdad, y por consiguiente la defensa de la Verdad a ultranza.

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  3. Armando, solo quiero comentar, ni Monseñor Lefebvre ni muchos que ahora defienden la tradición han llegado a la conclusión de este blog. ni a estas alturas, pero no puede quitársele el mérito como no podemos quitarle méritos a Monseñor de Castro Meyer y olvidar que casi todo el clero tradicionalista ha sido ordenado por estos dos Grandes Obispos, ahí tenemos la posición no menos aguerrida pero diferente del Abbe de Nantes, del Padre Joaquín Sáenz Arriaga, al Padre Luigi Villa, o al director del blog Traition in Action Atila, o al Padre Malachi Martin …, etc.
    El mismo Sacerdote que en paz descanse cuyo nombre ni puedo escribir de Virgo Maria, le tenía un gran respeto a Mons. Lefebvre tanto así que lo primero que escuchas al abrir su blog es una locución de Mons. Lefebvre, o los de Traditio que también son sedevacantistas.
    No perdamos el tiempo en descalificaciones y luchas estériles ellos ya han sido juzgados por Dios. Y espero que estén en su Gloria

    Los que son teólogos, no el católico de a pie como yo, deben acercarse sin acidez con los que disienten pero que aman a la Iglesia y defienden la tradición con el Magisterio en la Mano y la Caridad en el Corazón. Buscando la unidad EN LA VERDAD SUMAR Y NO RESTAR.
    porque LA UNION HACE LA FUERZA y todas estas diferencias deben ser bien aclaradas, para bien de todos.

    Dios nos lo conceda

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  4. Totalmente de acuerdo. Lo importante de verdad es abrazar la Verdad católica y actuar en consecuencia. De Mons. Lefebvre se ha escrito en el blog en el post “El Hereticismo”. Su posición era insostenible. Y los últimos acontecimientos de la Hermandad son sus lógicas consecuencias.
    Ahora bien, el mantener la sentencia católica sobre la validez de los sacramentos, tiene gran importancia. Una postura maximalista sobre ello, nos llevaría a trágicas consecuencias, como Serían La total desaparición de los sacramentos en la tierra, o a lo menos la duda absoluta sobre su validez, y la imposible restauración de la Iglesia. Yo creo en la Restauración de la Iglesia, antes del fin del mundo. El que dure breve o largo tiempo es irrelevante. Mi opinión personal es que será por un tiempo corto. A esto apuntan muchas profecías. El anticristo, según esto vendrá al fin del mundo. Ahora estamos en un tiempo de apostasía, quizás la anununciada en la Biblia. Nuestra meta es superarlo manteniendo y guardando la Fe católica, aunque muchos no tengamos sacramentos, excepto los de deseo. Creo que este tiempo terminará en el anunciado Castigo, que algún escriturista famoso, piensa que es el juicio de “vivos” tal como lo recitamos en el Credo. El juicio de muertos sería en el tiempo de la resurrección. La duración del intervalo no la conocemos. Cada uno puede pensar lo que le parezca, aunque mejor sería humildemente reconocer nuestra ignorancia.
    Resumiendo, acepto lo que dice, pero también me reafirmo en lo que dice el post que no es más que lo que siempre ha dicho y ha practicado la Iglesia y ha pronunciao ex cátedra, León XIII.

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  5. Tenía pensado escribir algo al respecto pero creo que Fray Eusebio lo ha hecho mejor de lo que lo hubiera hecho yo.
    Es de lamentar, en efecto, tanto empeño de algunos en poner en cuestión lo poco que aún queda firme, haciendo gala de un espíritu rigorista que poco tiene que ver con la búsqueda de la verdad y el amor a la misma.
    Pero, para quitarles a los tales el último argumento con relación a la supuesta invalidez de la ordenación sacerdotal y a la consagración episcopal de Mons. Lefevbre,a partir de la también supuesta pertenencia de Lienart a la masonería, traigo aquí la opinión de un teólogo contemporáneo, el P. Royo Marín, el cual, como buen discípulo de Santo Tomás, hace precisas distinciones sobre la materia en cuestión: la sagrada ordenación.
    En efecto, al hablar de los requisitos que han de reunir los postulantes a recibir cualquier orden sagrada, distingue: “cualidades positivas”, por un lado, y “ausencia de irregularidades e impedimentos”, por otro. Y entre las ocho clases de irregularidades, destaca como las más graves, aquellas “por delito”, a saber, las que “proceden de un pecado personal, grave, externo, consumado y cometido después del bautismo”. Y yendo a los varios tipos de irregularidades por delito (c.985), pone a la cabeza “los apóstatas de la fe, los herejes y los cismáticos”, ¡nada menos! Ahora bien, es de notar que, definida la irregularidad como “un impedimento canónico perpetuo que prohíbe recibir las órdenes o ejercer las ya recibidas”, el P. Royo señala tal prohibición como “efecto primario y directo de la irregularidad”. Y añade: “Nótese, sin embargo, que la irregularidad NO AFECTA A LA VALIDEZ DE LA ORDENACIÓN, sino sólo a su licitud; aunque de suyo obliga gravemente! [el subrayado es mío].
    Así pues, aun dando por cierto que Lienart era masón desde sus tempranos años en el seminario -como quieren algunos, aunque sin presentar pruebas que lo demuestren-, en el momento de recibir las sagradas órdenes, si de verdad pertenecía a las filas de la masonería, su pecado aún permanecía oculto, y acabamos de ver en Royo Marín, siguiendo a Santo Tomás, que para constituir una irregularidad tal pecado debe ser EXTERNO, es decir,manifiesto, que de haberlo sido ni pensar cabe que habría sido admitido ni aun a la primera tonsura.
    En todo caso podría admitirse, pero sólo a título de posibilidad, que sus actos ‘in sacris’ hayan caído bajo la sentencia de ‘ííicítos’, e incluso podrían haber constituido un sacrilegio (el ministro que lleva a cabo un acción sagrada estando en pecado mortal, la realiza indignamente y tratándose de un sacramento, comete un sacrilegio -enseña Royo Marín). Pero es evidente que estas circunstancias escapan a nuestro juicio. Aquí no puedo menos que rescatar el principio de “suplencia de la Iglesia”, como bien lo señala Fray Eusebio.
    Por lo demás, quiero aclarar que nunca estuve a favor de Mons. Lefevbre, cuyas ambigüedades, sus contradicciones manifiestas y sus ‘estrategias’ contemporizadoras han llevado a la Fraternidad y a todo su movimiento a la penosa situación de componenda con los peores enemigos de la Iglesia. Sin embargo, no comparto la opinión de ciertos sedevacantistas en el sentido de atribuirle una intención aviesa, como es la de servir de quintacolumna o de ‘diluyente’ de la reacción pro Ecclesia verdadera. Se me ocurre pensar más bien que no supo estar a la altura de la ‘hora’ y del ‘lugar’ que ocupó. Pero como dice muy bien Adri, el juicio sobre su responsabilidad, es de Dios

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  6. Existen por lo menos otras dos buenas razones por las que podemos estar absolutamente seguros de la validez de la ordenación sacerdotal y de la consagración episcopal de Mons. Lefebvre, y de otros clérigos en parecida situación.

    En primer lugar, si la Iglesia ha mandado siempre que la imposición de manos se realizara no por un sólo obispo, sino por más de uno, ordinariamente tres, que pronunciaban también juntos al mismo tiempo la fórmula, se debe, entre otras razones, a su deseo de asegurar lo más posible la correcta realización del rito, de modo que no pudiera caber la más mínima duda de su validez.

    En el caso de Mons. Lefebvre, los dos co-consagrantes fueron Mons. Fauret, superior del entonces P. Lefebvre en Libreville, y Mons. Ancel, también obispo misionero. Prelados ambos de reconocidas cualidades, y de los que nunca afirmó nadie que fueran cismáticos, herejes, o masones.

    (de la película The Cardinal 1963)

    Si (por imposible), el Card. Liénart no hubiese consagrado, sí lo habrían hecho estos dos obispos, sin duda alguna.

    En segundo lugar, la pertenencia de un prelado a la masonería, incluso en sus grados más claramente luciferianos, no implica necesariamente que esa persona sea un hereje, un cismático, o que haya apostatado de la Fe.

    Examinando la historia de los últimos tres siglos, más bien se llega a la conclusión opuesta: Hasta aquellos que fueron infiltrados en los rangos del clero desde la niñez incluso, con el fin de subvertirlo, formados ex profeso en el odio judaico más extremo hacia el catolicismo, o el filosofismo, el ateísmo científico, u otro cualquier desvarío de la mente humana, a medida que iban adquiriendo un mejor conocimiento de la Iglesia, confesaban espontáneamente, incluso a pesar suyo, que era una creación divina, que en ella residía la verdad sin mezcla de error, que era invencible, porque si no, sometida a tan fuertes ataques, habría caído hace mucho tiempo.

    Cosa que repitió, por ejemplo, el Card. Consalvi ante el ogro Napoleón, cuando éste amenazaba destruir la Iglesia: “Sire, si nosotros, los curas, no hemos podido destruirla desde hace tantos siglos, Vos tampoco podréis”.

    Muchos eclesiásticos han ingresado en la masonería, o en otras asociaciones parecidas, más o menos engañados, chantajeados, por presión familiar, social, gubernamental, por afán de conocimiento secreto, por ambición de poder, de riqueza, pero seguían teniendo Fe católica, seguían deseando la pervivencia de la Iglesia y la salvación de las almas.

    Más aún, no pocos de los prelados que ingresaron en ella creían que con esa iniciativa, estaban favoreciendo la reconciliación de la Iglesia con la civilización moderna, y estaban sirviendo de enlaces mutuos, as it were, entre dos “iglesias” en lucha, pero quizás no necesariamente opuestas.

    Estaban convencidos de que podían reconducir a la masonería hacia unas posiciones más moderadas, que permitieran un cierto “modus vivendi“, como ocurría, por ejemplo, aquí en las Islas, en que dignísimos prelados de la Iglesia de Inglaterra eran a la vez altos oficiales de las principales logias, o como ocurría, también, entre los obispos de las Iglesias ortodoxas, por ejemplo, el Patriarca de Constantinopla, Meletios IV (Metaxakis), o su sucesor Atenágoras, a quien hasta hicieron un entierro masónico en toda regla.

    No estoy diciendo aquí que estos eclesiásticos no estuvieran cometiendo un gravísimo pecado de alta traición, merecedor de excomunión, independientemente de su (posible, quién sabe) buena fe. Lo que digo es que la mayoría de ellos tenían tanta, o incluso una Fe Católica en cierto sentido más viva que los otros, aunque fuera al estilo de la fe que tienen los demonios, que creen, pero tiemblan. (Sant. 2,19)

    No podían dudar de la Iglesia, de su divina indefectibilidad e infalibilidad, porque en cierto modo, no necesitaban creerla, la VEÍAN todos los días, sobreviviendo a los peores ataques y envenenamientos sistemáticos a los que estaba siendo sometida.

    Era la versión prelaticia del conocido refrán popular: “poner una vela a san Miguel, y otra al diablo“, literalmente…

    O la realización desviada de la típica frase de diplomacia curial, escapada un día de los labios de Pío XI, cuando le reprochaban el mantener relaciones diplomáticos con los anticrísticos bolcheviques: “¡Hay que tener amigos hasta en los infiernos!” (Así nos ha ido…)

    En el caso del Card. Liénart, son muy significativas las palabras que pronunció en su última agonía, cuando el hombre se encuentra ante su verdad más esencial, y no se satisface de palabras cara a la galería: “HUMANAMENTE, la Iglesia está perdida”. ¡Si lo sabía él, gran artífice del triunfo del 1789 en la Iglesia!

    Pero ese humanamente implica necesariamente, conversely, que DIVINAMENTE, la Iglesia no muere, porque su divino Fundador y Fundamento la sostiene, según su Promesa.

    Desconozco su Si Eminencia se ha salvado, pero apostaría más de una buena pinta de cerveza en Palmerston Arms a que nunca perdió la Fe católica tan sólida de los Ch’tis de aquella época, aunque se hubiese pasado a las banderas de Lucifer.

    Más aún, hemos de tener en cuenta la peculiar psicología del Príncipe de este mundo: Él pretende el triunfo sobre la Iglesia, sobre la verdadera Iglesia, con todos sus medios espirituales funcionando normalmente, no sobre una Iglesia disminuida, despojada de verdadero episcopado, fuente de la vida espiritual que corre luego por sus venas.

    Satán será lo que sea, pero en ésto, se comporta como un gentleman, con fair play, peleando según las reglas, es decir, según las leyes que Nuestro mismo Señor ha impuesto tanto en el mundo natural, como en el sobrenatural-sacramental, como en el jurídico-canónico. Si no lo hiciera así, su pretendida victoria no tendría ningún valor ante sus ojos…

    Como se le concedió ver a León XIII,

    Visión de León XIII

    Exorcismo

    Satán se presenta ante Dios, lo reta, le lanza el guante, y exige, según las reglas, que el combate singular se desarrolle con armas parejas, por eso le dice: “Necesito más tiempo, y más poder”. Lo cual le concede Nuestro Señor, como Honrado Caballero.

    Mientras los oficiales del Rey del Cielo observaron la Ley de la Iglesia, ateniéndose al rito apostólico, Satán era el menos interesado del mundo en que hubiera invalidez, porque eso le hubiera quitado valor a su victoria, era como si hubiera hecho trampa, cosa que a un señor “comme il faut”, no se le pasa por la cabeza “Honni soit qui mal y pense”.

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    Ahora bien, cuando esos oficiales desertaron los colores de su Rey,
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    y se pasaron a las banderas enemigas,

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    al menos, oficial y públicamente, desde el 7 de Diciembre 1965, ya no había motivo para respetar las reglas, porque Lucifer, lo mismo que Roma, ni respeta ni paga a los traidores. Con el ritual “Pontificalis Romani” publicado el 18 de Junio 1968, podía despojar perfectamente a esos fallidos prelados de sus poderes sobrenaturales, sin romper él las reglas, puesto que ellos ya las habían roto antes…

    Rore Sanctifica

    Decía san Agustín que el demonio es como un perro atado (por las leyes impuestas por Dios a la Creación, incluso en el ámbito moral-espiritual).

    Mientras el cristiano no se acerque, neciamente, hasta ponerse a su alcance, el demonio es impotente. Pero si el cristiano, en este caso los obispos de los años del Vaticano II, abandonan el seguro refugio de la iglesia indefectible, huyendo de la sombra protectora del manto de la autoridad legítima,

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    y de la inquebrantable fiabilidad objetiva de los ritos apostólicos, se han expuesto a la invalidez de sus órdenes, cosa que efectivamente, ha sucedido, sin poner en tela de juicio el perfecto cumplimiento de las promesas de Nuestro Señor.

    ¿Ha triunfado Satán, quedando vencedor en el duelo singular que empezó hace ya más de un siglo? ¿Ha destruido la Iglesia, puesto que una Iglesia que invalida su sucesión apostólica dejaría de existir?

    Ciertamente no, porque lo único que ha conseguido el Adversario, es una apariencia de victoria. Ha logrado, sí, que casi todos los que siguen llamándose católicos, en realidad, hayan salido fuera de las fronteras de la Iglesia Visible, y se hayan constituido, autogenéticamente, en otro cuerpo eclesial, distinto de la Iglesia Católica, y que no goza, como ésta última, de las Promesas divinas de indefectibilidad e infalibilidad.

    Pero la Iglesia Católica, la Única e Inmaculada Esposa de Cristo, nuestra Patria definitiva, aunque reducida hoy día a proporciones casi domésticas y catacumbarias, sigue existiendo, en esencia, exactamente la misma que en tiempos de san Pedro, de Inocencio III, de san Pío V, o de Pío XII.
    Por eso me gusta tanto éste himno, cuya segunda estrofa parece escrita para nosotros:

    “And there’s another country, I’ve heard of long ago,
    Most dear to them that love her, most great to them that know;
    We may not count her armies, we may not see her King;
    Her fortress is a faithful heart, her pride is suffering;
    And soul by soul and silently her shining bounds increase,
    And her ways are ways of gentleness, and all her paths are peace.”

    Y existe otra Patria, de la que oí hace mucho;
    Lo más querido por los que la aman, lo más precioso para los que la conocen;
    Quizás no podemos contar sus ejércitos, ni podemos ver a su Rey;
    Su fuerza es un corazón fiel, su orgullo el sufrimiento;
    Pero alma tras alma, y silenciosamente, sus brillantes fronteras se ensanchan;
    Sus caminos son caminos de bondad, y todos ellos se enderezan hacia la paz.

    Y si saben leer los signos de los tiempos, (los verdaderos), se darán cuenta de que ya asoman las banderas del Rey legítimo,
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    y de que su Vicario no tardará demasiado en aparecer, para poner de nuevo al mundo bajo el manto protector de su autoridad legítima, quedando reducida a la nada la ilusoria victoria pírrica de nuestro adversario.

    “ Uno de más allá de las montañas [ alemán pues posiblemente] se convertirá en el Vicario de Dios. Los clérigos y religiosos tomarán parte en este cambio.. Fuera del verdadero camino, habrá sólo hombres de dudosa reputación ; yo me encojo de hombros (¿me asombro?)viendo la Barca de Pedro cómo se encuentra en peligro y no hay nadie que preste ayuda … El cismático [el usurpador]caerá en el desprecio de los fieles italianos … “ Alrededor de pasados doce años del milenio será cuando el resplandeciente manto de poder legítimo salga de las sombras en que se mantenía, por el cisma . Y más allá de [superando] los daños de aquél [el antipapa usurpador] que bloquea [a los fieles] la puerta de la salvación, porque su cisma y engaños han llegado a su fin. Y la multitud de los fieles se vinculará [se someterá] inmediatamente al Digno Pastor , quien tendrá que sacar todos los errores [de la Iglesia] y restaurar la Iglesia en su belleza. Él la renovará . “

    Profecía del digno Pastor
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  7. Estimado editor, deseo hacer algunas apostillas, a lo que aquí se está diciendo, pues es necesario establecer la doctrina verdadera sobre el asunto.

    1.-Nadie puede juzgar de la intención interna del Card. Liénart, al consagrar Obispo a Mons. Lefebvre.

    2.- Sin intención de hacer lo que intenta la Iglesia en la acción vicaria de Cristo, ningún sacramento ni consagración, es válida; de ninguna manera. Tal es así, que la Santa Madre Iglesia cuyo anhelo es la salvación de las almas, que en el sacramento por el que se entre en el Arca de la Salvación, el Bautismo, permite que en caso de necesidad hasta un no creyente pueda bautizar, siguiendo la petición de la imposibilitada madre, considerando el bautismo válido, pero sólo con la mínima exigencia de que tenga intención de hacer lo que intenta la Iglesia en ese sacramento.

    3.- Respecto al sacramento es clarísima la doctrina de la Iglesia:

    “Y como estos ministros humanos no obran en nombre propio, sino representando la persona de Cristo, de aquí que todos, sean buenos o malos personalmente, siempre que usen la materia y la forma prescrita por Cristo y usada tradicionalmente por la Iglesia, y tengan intención de hacer lo que hace la Iglesia, verdaderamente producen y confieren el sacramento” (Cat. Romano XI). Observe que no sólo pone como condición la materia y la forma, sino también la intención.

    Los moralistas han determinado las condiciones que se requieren en el que administra el sacramento:

    A) Potestad; diversa para los distintos sacramentos.

    B) Intención (D 854); de lo contrario, no obraría en nombre de Cristo.

    La intención incluye dos cosas:

    a.- Un acto deliberado de la voluntad, por lo menos de hacer lo que la Iglesia hace: que intenta la administración de la acción sacramental como acción vicaria de Cristo. El sacramente exige también el acto humano y voluntario:Por lo tanto, que se intente precisamente el rito como sagrado, pues el rito sacramental requiere la intención del mismo.

    b.- La atención, imprescindible para cualquier acto humano; siendo suficiente la externa

    4.- Sin embargo, aunque el debate se ha inclinado en el sentido sacramental, hay que recordar aquí:

    1º.- Que sólo hay un sacerdocio externo en la Iglesia.

    2º.- Que el sacerdocio externo reviste diversos grados.

    3º.- Que el segundo grado es el de los obispos, puestos a la cabeza de una diócesis para gobernar a los demás ministros de la Iglesia, cuidando con el máximo celo y diligencia de su eterna salvación (Catecismo de Trento). Es decir, es un oficio, no un sacramento.

    5º.- No consta que el card. Card. Liénart, fuera el ministro de la ordenación sacerdotal de mon. Lefreve, sino sólo uno de los que le consagraron obispo.

    6º.- En el supuesto de que el card. Liénart no tuviera intención de intentar en la consagración episcopal lo que la Iglesia, vicaria de Cristo quiere hacer, cosa imposible de demostrar, en dicha consagración impusieron la manos y recitaron la fórmula válida dos obispos más. Sería inverosímil que tampoco los otros dos tuvieran intención hacer lo que intenta la Iglesia en la consagración episcopal. Con uno sólo que tuviera la intención sería suficiente para la validez de ese rito al haber: materia, forma, ministro válido e intención.

    Luego, creo que estas serían las conclusiones a extraer:

    1.-º Frente a lo que dice mi estimado Fray Eusebio, afirmo que ningún sacramento- ni consagración- es válido sin la intención de hacer lo que Cristo quiere; esto es la clarísima doctrina de la Iglesia. Disculpo este lapsus debido, quizá, a que estamos muy centrados sobre las partes esenciales de materia y sobretodo, forma de los sacramentos, que son donde los modernistas han metido la mano, olvidándonos que tanto el ministro válido y la intención son partes esenciales, también de los sacramentos. Los ejemplos que trae de la Francia decimonónica no corresponden, porque no negaron ninguna doctrina sacramental, aunque sí muchas otras. Por eso no hubo que ordenarlos.

    2º.- Nadie es capaz de juzgar sobre el fuero interno del cardenal en ese acto; tal imposibilidad seguiría persistiendo aunque él mismo lo negara, transcurrido cierto tiempo- cosa que nunca hizo- pues la intención de esa hipotética negación bien podría estar informada por otras causas ajenas al acto pasado (valor del acto moral)

    3º.- El argumento fundamental de que está debidamente ordenado, nos lo ofrece muy bien el comentarista James Stuart, con el aporte, cierto, de que otros dos obispos impusieron las manos y recitaron la fórmula válida y lícita. Otros argumentos del citado comentarista son, sin embargo, mucho más discutibles.

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  8. Siempre es importante mostrar cómo el esclarecimiento que la Doctrina Católica da sobre cuestiones de vida o muerte eterna, no son pérdida de tiempo ni meras cuestiones académicas. No obstante para el caso presente, es mucho más grave para Mons Lefebvre ser obispo que no serlo, porque la responsabilidad que tuvo de aglutinar a toda la Tradición en oposición debida a la Roma Apóstata, la perdió por sus contínuas ambigüedades. En realidad, estamos peor porque la FSSPX cree que la iglesia conciliar apóstata e idolátrica, sigue siendo la Iglesia Católica, contraviniendo el dogma de “sociedad perfecta” “columna y fundamento de la Verdad”, etc. y no solo opone resistencia a cualquier intento de restauración de la Jerarquía, sino que creen que sin ellos no existe la Tradición. Es un mal y daño grande que hacen con su omisión en declarar la vacancia de la Sede, retardando con sus intentos interminables de componendas y dialogando con audacia y sin temor de Dios con la Serpiente, la Unidad y el Gobierno bajo un verdadero Vicario de Cristo. Esperan milagros que Dios no hará, porque en la herejía conciliar hay pertinacia, y por tanto voluntaria oposición a la acción de Dios. Despues de casi sesenta años no tienen otro intento que acabar con el Catolicismo…y lo que es evidente no cae bajo juicio. La FSSPX es heredera fiel de su fundador…

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  9. Muy buen post y mejor aun los commentarios de la gran mayoria de foristas.
    Como se ha expuesto en los comentarios esta clara y suficientemente demostrada la validez de la consagracion de Msgr Lefebvre.
    Anadiria que otra muestra de que Msgr Lefebvre era verdadero Catolico y validamente consagrado obispo, es el ataque que el mundo satanizado le hizo no solo en vida, sino aun despues de muerto. No es un secreto que la masoneria como buenos hijos del demonio que son, no perdonan ni en vida, ni despues de muerto. Desafortunadamente infiltrados masones, que haciendose pasar por catolicos, pero a todas luces se muestran como lo que son, insisten en calumniar y mancillar la vida y obra de Msgr Lefebvre. Ejemplo de esto lo vemos en foros mal llamados catolicos, desde donde se ataca la resistencia Catolica, se calumnia e insulta a verdaderos sacerdotes y obispos, causando confusion en unos, y grave pecado en otros que repiten los insultos que los profanadores publican.

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  10. Agradezco el comentario de nuestro caro Sofronio, que nos da ocasión de precisar la enseñanza de la Iglesia, y el pensamiento de los teólogos.

    1- Nadie puede juzgar de la intención interna del Card. Liénart, salvo en la medida en que ésta se manifestó externamente. Se manifestó externamente, en sentido positivo, poniendo seriamente el rito de la Iglesia; y en sentido negativo, en que no expresó la más mínima contra-intención.

    2- Es totalmente cierto que la Iglesia exige no sólo la posición del rito externo, sino también intención interna por parte del ministro, porque si no, no sería un verdadero acto humano. Esa intención mínima de hacer lo que hace la Iglesia puede entenderse de diferentes maneras:

    – Una es la habitual, que es la pronta facilidad para obrar; por sí sola, no basta para tener la intención requerida.
    – La actual, que es la aplicación y atención presente de ánimo a la obra que en efecto se está haciendo, por ejemplo, el sacerdote que piensa efectivamente, presentemente, en conferir el bautismo, y pone los medios para conferirlo.
    – Y la virtual, que proviene de la anterior, que consiste básicamente, en la ausencia de intención contraria en el ministro.

    Parecería que estamos hablando de si el Card. Liénart tuvo efectivamente ésta última, puesto que parece claro que sí tuvo las otras dos.

    Ahora bien, en el caso del bautismo, el Papa León X, y el Concilio de Trento han definido lo siguiente: “Si alguno dijere que en los ministros, cuando hacen, y administran los sacramentos, no se requiere intención a lo menos, de hacer lo que hace la Iglesia, sea anatema.” Esto se decía en contra de la afirmación de Lutero, que sostenía que un sacramento, en este caso el Bautismo, conferido como de broma, era también válido, por la simple fe del recipiendario.

    Más aun, el Papa Alejandro VIII condenó la siguiente proposición: “Válido es el Bautismo administrado por el ministro que observa todo el rito interior, y forma de bautizar, pero interiormente y en su corazón resuelve para sí: “No quiero hacer lo que hace la Iglesia”.
    Es decir, que únicamente si el ministro se opone, por un acto de clara y decidida voluntad, a lo que la Iglesia quiere hacer, aunque ese acto determinado de voluntad no se manifieste externamente, no conferiría el sacramento.

    Por lo que aplicando esta regla al sacramento del Orden, parecería que un obispo comprometido con las huestes de la contra-Iglesia masónica, podría haber dicho en su fuero interno: “Sé perfectamente lo que la Iglesia quiere hacer, pero como quiero su mal y la desaparición del verdadero sacerdocio, NO QUIERO, Y ME NIEGO A CONFERIR EL SACERDOCIO A ESTOS INDIVIDUOS QUE TENGO DELANTE”.

    Nos veríamos obligados a concluir, que estos pobres clérigos nunca se convirtieron en sacerdotes…

    Sin embargo:

    Cuando uno se acerca a los tratados De sacramentis, comprueba que luego de haber sentado la doctrina usual y admitida en la generalidad de los autores, éstos suelen incluir, al final, unos escolios, o problemas pendientes, entre los cuales se cuentan, el determinar de manera específica en cada sacramento, cuál es la intención mínima requerida para su validez, reconociendo que puede ser diversa de un sacramento a otro, por lo que no sería conveniente aplicar mecánicamente al Orden, lo que se ha dicho del Bautismo.

    Como es bien sabido, la vía ordinaria por la que se van resolviendo las necesarias disputaciones teológicas consiste en la intervención de la Santa Sede, que normalmente toma ocasión de alguna consulta, para definir lo que hasta entonces era libre, o más o menos dudoso.

    En el caso del Orden, esa ocasión la proporcionó la consulta a Roma sobre la validez de las Órdenes conferidas con el Ordinal anglicano del Rey Eduardo VI.

    La cuidadosísima y ejemplar reexaminación de todo el asunto, en que la Iglesia Católica se jugaba mucho, nada menos que la posible reconciliación con el entonces dominante Imperio Británico, dio como resultado final la Bula Apostolicae Curae, en que el Papa León XIII define la invalidez de las Órdenes anglicanas, y se toma el trabajo de reseñar exhaustivamente las causas de una decisión tan trascendental como dolorosa para muchas esperanzas a un lado y a otro del Canal.

    Aduce la insuficiencia de la forma, adulterada en el Ordinal eduardino, la insuficiencia de la intención objetiva, que ya, no sólo no expresa lo que la Iglesia quiere hacer (pero podría haberse quedado en estado simplemente indiferente, lo que no habría causado necesariamente una sistemática invalidez), sino que introduce una intención directa y diametralmente contraria y opuesta a la intención católica.

    Ahora bien, cuando habríamos esperado, conforme a la doctrina vista más arriba para el Bautismo, que León XIII afirmara la invalidez de las susodichas Órdenes, basándose también en un defecto de intención subjetiva por parte del ministro, nos damos cuenta de que el Papa no utiliza ese argumento, que sin embargo, habría podido ser de gran utilidad para asentar definitivamente el convencimiento de la invalidez de sus órdenes en los corazones británicos.

    Hubiera podido decir: “Siendo así que para la validez de los sacramentos, también es necesaria por parte del ministro la intención interna, subjetiva de hacer lo que hace la Iglesia,

    Y estando claro que los prelados originadores del actual episcopado anglicano compartían los errores swinglianos y calvinistas acerca de las Órdenes, conformando una intención no sólo diferente, sino claramente opuesta a la intención católica, que ellos conocían perfectamente, pero rechazaban, siendo por ello esta perversa intención suya, destructiva del sacramento,

    Debemos concluir que también por esta causa, deben ser tenidas por absolutamente nulas y completamente vanas…”

    Sin embargo, no es eso lo que dice:

    33. With this inherent defect of “form” is joined the defect of “intention” which is equally essential to the Sacrament. The Church does not judge about the mind and intention, in so far as it is something by its nature internal; but in so far as it is manifested externally she is bound to judge concerning it. A person who has correctly and seriously used the requisite matter and form to effect and confer a sacrament is presumed for that very reason to have intended to do (intendisse) what the Church does. On this principle rests the doctrine that a Sacrament is truly conferred by the ministry of one who is a heretic or unbaptized, provided the Catholic rite be employed. On the other hand, if the rite be changed, with the manifest intention of introducing another rite not approved by the Church and of rejecting what the Church does, and what, by the institution of Christ, belongs to the nature of the Sacrament, then it is clear that not only is the necessary intention wanting to the Sacrament, but that the intention is adverse to and destructive of the Sacrament.
    Apunta el defecto de forma, el defecto de intención objetiva, pero a la hora en que podríamos esperar lo mismo, dicho de un defecto de intención subjetiva, lo que afirma es que el empleo del mismo rito sana cualquier intención defectuosa, incluso si es directísimamente contraria a la intención de la Iglesia, con tal de que se quede en puramente interna, y no se exprese externamente.

    Se ve por ahí, que las condiciones mínimas de intención subjetiva son ligeramente diferentes, para el Bautismo o para conferir el Orden, como ya adivinaba el sano instinto teológico de los autores, cuando afirmaban en sus escolios que podían efectivamente existir tales diferencias, aunque ellos no se atrevían a decidir esta materia, y se limitaban a exponer la doctrina general y más segura.

    Más de uno preguntará entonces, con buena razón: ¿Y por qué iba Nuestro Señor a negar en el Bautismo, lo que sí concede en la Ordenación?

    O formulado de otro modo: ¿Por qué no sana del mismo modo el rito y fórmula bautismal la intención contraria del ministro, en la misma forma en que dice Ud. que lo hace el poner seriamente y sin contra-intención externa el rito y fórmula de Ordenación o consagración?

    A lo que contestaré, como simple, falible, y probable opinión personal, que en el caso del Bautismo recibido inválidamente por parte del ministro, o de la Comunión (recibida, por ejemplo, de un sacerdote que hubiese retraído la intención de consagrar ÉSTA hostia en particular, por enemistad hacia esa persona concreta que sabía iba a comulgar), u otros asuntos de éstos, novelescos, pero desgraciadamente posibles, Nuestro Señor suple por otro lado, dando la Res, que habrían debido recibir por la vía ordinaria del Sacramento, si ésta no hubiese sida impedida por la perversa intención del ministro. Son cosas que solo afectan a un individuo.

    Sin embargo, para la ordenación, y sobre todo, la consagración episcopal, no cabe tal suplencia. O se concede en el acto mismo, por el acto mismo, por la mismísima razón de poner seriamente el rito católico, como dice León XIII, o sino, es imposible que un laico o un simple presbítero pueda transmitir lo que él mismo no ha recibido.

    Porque el Orden confiere poder para el servicio y el Bien Común de toda la Iglesia, no puede depender de ninguna otra contingencia que las que marque el orden objetivo y externo de la Iglesia. Por eso, Nuestro Señor ordena directamente, incluso contra la voluntad oculta perfectamente contraria del ordenante, a los que van a servir a Su Iglesia.

    Nuestro Señor JesuCristo, Sabiduría encarnada, no habría consentido nunca en poner a la Iglesia en una tesitura como la siguiente:

    Es bien conocido que la inmensa mayoría de linajes episcopales de rito latino de los últimos cuatro siglos tienen un origen único: El Card. Scipione Rebiba, discípulo del gran Papa Caraffa, Pablo IV.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Scipione_Rebiba

    Imaginen por un momento que se pensara que pertenecía, por ejemplo, a la secta de los rosacruces, bien conocida por su odio a todo el sistema sacramental católico, y a la que pertenecía Lutero, o que formara parte de la misma cábala de los Morone, Pole, Contarini, que estaban infincionando Italia de protestantismo destilado, antes de ser enjuiciados por la Inquisición de Paulo IV y san Pío V…

    ¿Se pondrían también a dudar de la validez de su episcopado, poniendo en tela de juicio a casi todo el episcopado de rito latino, incluidos un buen puñado de Papas?

    Me parece que sería una gravísima irresponsabilidad…

    En cuanto a los prelados masones de la Francia de los siglos XVIII-XIX, creo que estaban en la misma situación que el Card. Liénart, supuesta su pertenencia real a la masonería. Si sus ordenaciones y consagraciones fueron siempre tenidas por válidas, las de este último no tienen por qué ser dudosas.

    Por último, aunque no de menor importancia, nuestro apreciado correspondiente afirma: “Que el segundo grado es el de los obispos, puestos a la cabeza de una diócesis para gobernar a los demás ministros de la Iglesia, cuidando con el máximo celo y diligencia de su eterna salvación (Catecismo de Trento). Es decir, es un oficio, no un sacramento.”

    Me temo que aquí, comete una confusión entre lo que pertenece al obispo por razón del sacramento, es decir, que es el summum del sacramento del Orden, y fuente del resto de los grados de ese sacramento, de lo que pertenece al aspecto jurídico-canónico, es decir, el poder de jurisdicción, que puede o no tener un obispo consagrado.

    Hay obispos consagrados, pero que no tienen jurisdicción, como los llamados in partibus, o los de la FSSPX, por ejemplo, y hay prelados que sin ser obispos, ejercitan una verdadera autoridad episcopal, incluso pueden ser obispos residenciales de una diócesis, sin haber sido consagrados. Tienen el oficio, aunque no el grado máximo del Orden.

    Traduzco aquí precisamente lo que dice León XIII sobre la sacramentalidad del episcopado:

    “No es relevante examinar aquí si el episcopado es una compleción del presbiterado,o si es un orden distinto de éste; o si, cuando es conferido, como suele decirse, per saltum, en la persona de alguno no previamente ordenado como sacerdote, sobre si tiene o no efecto. Pero el episcopado, sin duda ninguna, por la institución del mismo Cristo, verísimamente pertenece al sacramento del Orden y constituye el sacerdocio de primer orden, aquél llamado por los santos Padres Summum sacerdotium, sacri ministerii summa. …”

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  11. Jorge: Totalmente de acuerdo con Ud. Yo tambien hace tiempo le habia hecho a esa persona la misma pregunta y la respuesta que obtuve fue igual. Si ud insiste en la pregunta y les solicita le provean de datos donde poder confesarse o asistir a misa dada por sacerdotes validamente ordenados, ellos sin ninguna verguenza y con total desfachatez le responderan ( como me respondieron a mi ), que no dan esos datos a nadie “por seguridad”. Digame si eso es la conducta o respuesta que se esperaria de un verdadero Catolico, menos aun de quien presume enarbolar las banderas de la defensa de la Fe.

    Asuma Ud que va en un crucero en alta mar y el barco esta haciendo agua y empieza a hundirse. Ud busca en cubierta y camarotes pero no encuentra salvavidas para Ud y su familia, en esas escucha a un pasajero quien asumiendo un aparente liderato reclama en voz alta a la tripulacion por no tener chalecos salvavidas disponibles para los pasajeros. Cuando un pasajero le pregunta si el sabe si hay o todavia quedan chalecos salvavidas, el supuesto lider “caritativo”, “catolico”, que aparentemente quiere salvar las vidas de los demas pasajeros, le responde que el si sabe que todavia quedan chalecos salvavidas, y que sabe donde encontrarlos. En ese momento, Ud con afan le pregunta donde puede encontrar los chalecos para salvarse Ud y a su familia, y el le responde que aunque sabe donde los tienen guardados, y aunque el quiere que todos se salven porque el es muy “caritativo” y muy buen “catolico”; NO le va a decir donde estan por que teme por la seguridad del chaleco salvavidas mismo.

    Esto lo digo, para ilustrar que los hijos de las tinieblas, como correctamente los califico recientemente un valiente Sacerdote, actuan en diversas formas para deslizandose cual serpientes, insospechadamente atacar. Por eso siempre debemos estar atentos, analizar comportamientos, respuestas, actitudes, comentarios, etc., que nos lleven a ver si hay mala intencion, si hay sospechosa contradiccion, o si tienen actitud de verdaderos Catolicos.

    Yo como simple feligres, ignorante en estos temas, para no dejarme enganar trato de analizar en el blog/persona/comentarista, la recta intencion, la educacion, la bondad, la caridad, el amor, el verdadero afan de ayudar a mantener la religion, trato de buscar cualidades y condiciones de un verdadero Catolico. En el momento que vea arrogancia, falsa humildad, contradiccion malintencionada, ataque a verdaderos sacerdotes, calumnias o manipulacion de los hechos o las palabras, acciones deliberadas que no me cuadran con las de un verdadero Catolico, en ese momento veo que NO es un Catolico quien habla, sino un infiltrado y entonces me cuido.

    Hay grupos muy buenos de Catolicos, que teniendo los medios, si se unieran, podrian organizar una verdadera resistencia Catolica a nivel mundial. Si los verdaderos Catolicos actuan coordinados y ordenadamente, pueden aprovechar para llevar y mantener nuestra religion Catolica. Como ejemplo tenemos Amor de la Verdad, TIA, Radio Cristiandad, Non-Possumus, Syllabus, Ecce Christianus, y muchos otros en divesos idiomas que deben ponerse en contacto, agruparse, y todos remar en la direccion correcta, ayudandose y colaborandose.

    Agradezco a Amor de la Verdad por este post, ya que este topico hacia falta reforzarlo y aclararlo de una buena vez, debido a los muchos ataques del enemigo. Enemigo insidioso este que ha ido haciendo mella en el publico que de buena fe, pero indefenso e ignorantemente lee y llega a creer, y en muchos casos incluso repetir calumnias y ataques. Sobra decir que quienes sagazmente han lanzado esos ataques y calumnias no solo son culpables ante el Senor del mal que han hecho directametne, sino del mal que causan indirectamente a traves de terceros al hacer que estos otros en su ignorancia y confusion difundan las profanaciones.

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  12. Sr. Ruy Díaz, creo que no ha comprendido el tema que se trata en este artículo, pues no es lo mismo la validez de la consagración que la obra de cualquier obispo y su responsabilidad y frutos.

    Debería volver a leer el comentario del administrador del blog, así como el post que recomienda (el hereticismo) y el último de Simón del Temple. Los de Sofronio y Fray Eusebio no se los recomiendo, no por malos, todo lo contrario, sino porque no los entendería.

    ¿No se ha dado cuenta que los que usted llama “foros mal llamados católicos” son afines a éste?

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  13. Armando,

    Siempre leo con especial atencion los escritos de Fray de Lugo y de Sofronio. Igualmente me dejan siempre gratamente impactado los comentarios de quien escribe como Adri. Me parece de gran utilidad la informacion proveida por James Stuart ( si alguien tenia alguna duda sobra la validez de la consagracion, la informacion dada por el Sr Stuart complementa y deja bien claro su validez ). Adicionalmente lo que comenta Jorge Rodriguez es veridico, tanto que a mi me paso lo mismo y ahi lo comento.

    Lo que entiendo del post y mayoria de comentarios es que queda claro que la cosagracion de S.E. Msgr Lefebvre fue totalmetne valida, que su obra fue literalmetne titanica; y que como bien dice Adri, la gran mayoria de sacerdotes validamente consagrados hoy dia se le deben a su ingente labor.

    No veo nada afin entre el “foro” al que creo ud se refiere, y este foro. El “foro” al que parece ser ud se refiere, niega rotundamente la validez de la consagracion de Msgr Lefebvre y encima le calumnia, mientras que este post confirma y deja claro que la consagracion fue valida ( por si alguien todavia tenia dudas ). Igualmente, en este foro se puede comentar sin ser insultado ( ud es la primera persona que veo que lanza un ataque en este foro, lo cual no me extrana pues se ve que ud si es afin al otro “foro” ). Si uno tiene una opinion no valida, quienes colaboran con el foro ( i.e.: Fray de Lugo, etc. ) tratan de hacer la correccion fraterna a la que haya lugar, con la mayor cortesia, y caridad. Adicionalmetne nunca he visto que se ataque a ninguna persona en particular, y menos que se insulte a sacerdotes u obispos validamente cosagrados ( ni siquiera a los no validamente consagrados )

    Finalmente deseo sugerirle revisar la ortografia, ya que “considera” se escribe con “s” no con “c”.

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  14. Sr. Ruy Díaz, lo que usted no ha entendido es que en este foro no se alaba ninguna labor titánica de Lefebvre, sino todo lo contrario, su posición era insostenible, lo de su ordenación válida o no, es “peccata minuta”.

    Lea algunos de los artículos publicados aquí y trate de comprenderlos.

    Este blog sostiene la posición católica, bien o mal llamada, sedevacantista, posición correctísima y que Lefebvre solo se quedó en el “ya merito” por mucho tiempo.

    Gracias por la corrección ortográfica y usted anímese a hacer otras correcciones por su propio bien, que es lo que sinceramente le deseo.

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  15. Un hereje es un bautizado que rechaza un dogma de la Iglesia Católica Romana. Un cismático es quien niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Un apóstata es quien rechaza por completo la fe cristiana. Todos los herejes, cismáticos y apóstatas se separan automáticamente de la Iglesia Católica (Pío XII, encíclica Mystici Corporis, 29 de junio de 1943). Por lo tanto, quien es hereje no es católico (Papa León XIII, encíclica Satis Cognitum, 29 de junio de 1896). Y la mayoría de los herejes están convencidos que no niegan dogma alguno, cuando en realidad sí lo hacen.

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  16. Estimado Fray Eusebio de Lugo:
    Dice usted:

    <>

    Creo que hay que corregir y poner “que observa todo el rito externo”. Es también preciso suprimir la palabra “únicamente” por lógica. Quedaría así:

    <>

    Le rogaría aclarase cuidadosamente la aparente contradicción con lo que cita de León XIII:

    <>

    Pues aquí está el quid de la cuestión, como convendrá conmigo.

    Felicidades por su estimable trabajo,

    Lino

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  17. Ante todo, aclaro que dejo esta consulta en 2 entradas diferentes porque no sé en cuál de las 2 corresponde más hacerlo.

    Lo que deseo saber, y no puedo encontrar la respuesta a mi duda en ninguna parte (o se me pasó por alto), es si UN MASÓN (léase hereje) PUEDE SER CONSAGRADO OBISPO.
    Pregunto esto porque todos los comentarios que he encontrado sobre este tema están referidos a la validez o no de UNA CONSAGRACIÓN EFECTUADA POR UN OBISPO HEREJE, que es una cosa muy distinta a LA CONSAGRACIÓN DE UN HEREJE COMO OBISPO.

    Obviamente, esta consulta apunta a la validez de la consagración del propio Liénart, quien, según entiendo, se afilió a la masonería en el año 1920. Pero lo que no puedo saber hasta ahora es cuándo fue consagrado obispo, si antes o después de dicha afiliación, lo cual es fundamental para dilucidar la incógnita de fondo.
    En resumen, si la CONSAGRACIÓN de Liénart fue ANTERIOR a tal afiliación, la ORDENACIÓN (no digo consagración) efectuada por él en la persona de Marcel Lefebvre fue válida. Por el contrario, en el caso de que la CONSAGRACIÓN de Liénart haya sido POSTERIOR a su afiliación a la masonería, y de que un masón no pudiera ser consagrado obispo, la conclusión se caería por su propio peso: la ordenación de Lefebvre sería inválida. Va de suyo que, con mayor razón, también lo sería su posterior consagración.

    Asimismo, y para terminar, dejo 2 ó 3 interrogantes que, si bien no hacen a la cuestión de fondo, creo que no se deben dejar pasar por alto:
    1) Si no había dudas sobre la validez de la ordenación y posterior consagración de Lefebvre, ¿por qué entonces Monseñor Ngo Dinh Thuc le ofreció la reconsagración sub-conditione?
    A propósito, dejo el link con una supuesta carta que este obispo le envió a Lefebvre ofreciéndole tal propuesta:
    https://forocatolico.wordpress.com/2013/06/07/comentarios-de-foro-catolico-a-lectora-sobre-la-validez-de-ordenes-de-lefebvre-puesta-en-duda-por-disandro-y-otros/
    2) ¿Por qué Monseñor Lefebvre se negó a tal reconsagración sub-conditione por parte del obispo vietnamita?
    Si así lo hubiera hecho, ¡cuántas dudas, problemas e incertidumbres nos habría evitado, por Dios!
    3) Si no había dudas sobre la validez de la consagración de Mons. Lefebvre, ¿por qué algunos (no sé cuántos) sacerdotes provenientes de la Fraternidad se hicieron reconsagrar con obispos del linaje de Monseñor Ngo Dinh Thuc?

    Espero haber sido medianamente claro.

    Muchas gracias por alguna respuesta que pudieran darme.

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  18. Juan José:
    Liénart fue afiliado a la Masonería desde los 17 años, y NUNCA abandonó la secta. NO EXISTE en él el ORDEN SAGRADO porque IPSO FACTO con dar su nombre a la secta queda AUTOMATICAMENTE EXCOMULGADO, y un excomulgado de esta naturaleza ESTA IMPEDIDO de obtener el Sacramento del Orden, AUN HABIENDO OCULTADO SU FILIACIÓN A LA SECTA, pues la excomunión es “ipso facto”, no necesita sentencia declaratoria.
    Por tanto es inútil buscar a ver si se siguió el Ritual, si le impusieron las manos, si había intención en los consagrantes, etc, etc, pues Liénart NO ERA MATERIA APTA PARA RECIBIR LA FORMA DEL ORDEN SAGRADO; NI EN EL SACERDOCIO NI EN EL EPISCOPADO.
    Ahora bien, todos los actos en el ejercicio de un sujeto como Liénart son ABSOLUTAMENTE INVÁLIDOS, porque la Iglesia protege el Sacramento y NO SUPLE en quien NO POSEE EL ORDEN.
    Efecto de ésto Lefebvre no fue ni sacerdote ni obispo, por más que él mismo -Lefebvre- haya tenido la mejor formación y la mejor intención, porque el Sacramento no es de carácter SUBJETIVO. Ejemplo: por más que alguien pudiera creer que en la nueva misa hay consagración eucarística, OBJETIVAMENTE NO HAY, pues ni es el mismo Sacrificio de Cristo ni son verdaderos sacerdotes los que ofician ese nuevo rito.
    Así que por lo tanto están demás todas las elucubraciones acerca del Ritual o de la intención que haya usado o tenido Liénart, pues NUNCA poseyó el Orden Sacerdotal. Razón por la cual MUCHOS de los salidos de la FSSPX han ido en busca de la ordenación válida a algún obispo de la línea de Mons. Thuc.
    Efecto desastroso para las almas siempre ha sido la AMBIGUEDAD lefebvrista y la de sus continuadores. Nadie da lo que no tiene, la FSSPX NO TIENE EL ORDEN SACERDOTAL COMO NO LO TUVO SU FUNDADOR, luego….

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  19. Gracias, Simón, por su respuesta, aunque aun tengo mis dudas, dado que, siendo el tema por demás delicado, obliga a una cautela y seguridad extremas antes de llegar a una convicción absoluta y de adoptar la correspondiente actitud.
    Digo esto porque, de hecho, hay otras argumentaciones en contrario que no se pueden soslayar, como la que ahora traigo a colación, publicada en este mismo blog en la entrada “VALIDEZ DE LAS ÓRDENES DADAS POR MONS. LEFEBVRE”, sin fecha aparente.

    Pues bien, releyendo dicho artículo, y del cual ignoro quién es el autor, rescato el siguiente párrafo y argumento a favor de la validez de la ordenación y consagración de Lefebvre por parte de Liénart:
    “Se ha tomado un argumento de la bula Cum ex Apostolatus (1559) de Pablo IV con el propósito de demostrar que un hereje no puede ordenar. Este argumento está basado en un error de interpretación o de traducción. La bula dice que si alguna persona es elevada al episcopado después de haber incurrido en herejía, su elevación es “inválida e ilícita” y que (…) Esto anula los actos de prelados heréticos desde el punto de vista jurídico (…) Pero esto no tiene nada que ver con la validez sacramental.”
    Ahora bien, como vemos, el articulista alega que quien esgrima el argumento de dicha bula para tratar de demostrar la invalidez de ordenación/consagración de Lefebvre, incurre en un “error de interpretación o de traducción”, y que la correcta interpretación del documento pontificio es que el mismo está referido sólo al poder de jurisdicción, no al poder de orden.
    Pues bien, si esta última aseveración fuera correcta, creo que el tema de fondo estaría clarificado, pero la pregunta que a mí -no sé a otros- me surge es ésta: ¿en qué se basa el autor de la nota para afirmar con tanta seguridad cuál es la interpretación correcta y cuál la incorrecta de la bula papal? Es más, si ésta expresa taxativamente: “…su elevación es inválida e ilícita”, sin hacer aclaración ni disquisición alguna respecto de ambos órdenes, ¿es correcto dar por sentado que el papa Pablo IV sólo se refería con ello al poder de jurisdicción del hereje elevado al episcopado, excluyendo el poder de orden?

    Aclaro que no me opongo, ni mucho menos, a dichas afirmaciones por parte del autor, y de su supuesta interpretación correcta de la bula en cuestión, pero sí desearía conocer los fundamentos de las mismas, ya que no se exponen como creo que hubiera sido deseable que lo hiciera.

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  20. disculpen mi ignorancia , pero si la cum ex apostolatus dice que un hereje no puede ser miembro de la iglesia y un papa pierde su puesto por que cae ipso facto en excomunión ,
    no se aplica el mismo principio al obispo apostata o mason …..???

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  21. Y que decir que las ordenaciones requerian de tres obispos, los otros dos no tinen ningun impedimento por lo tanto estaria bien condagrado????

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  22. La Masonería cambia de tal manera las disposiciones del sujeto que lo convierte en INEPTO para recibir el Sacramento. De hecho la Masonería tiene fines distintos a los de la Iglesia Católica, y las INTENCIONES son contrarias.

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  23. Estimado José,
    La Bula “Cum ex Apostolatus” de Paulo IV es fundamental para comprender la posición sedevacantista. Ella declara lo que ya habían dicho muchos santos padres y era práctica común en la Iglesia y se aplica no sólo a los papas sino a cualquier cargo en la Iglesia y aún en la sociedad civil, en la época en que se reconocía cualquier poder como venido de Dios.
    Pero debe ud. tener en cuenta que en la Iglesia hay dos poderes netamente diferenciados. El poder de Orden y el poder de jurisdicción. A veces es obligado que vayan juntos (como en los papas que pueden recibir el poder de jurisdicción sin ser sacerdotes, aunque debe procederse inmediatamente a su ordenación)
    El poder sacerdotal se transmite por la imposición de las manos de los obispos, en sus diferentes grados. En el caso de ordenación de sacerdotes y consagración de obispos, se requiere como en cualquier sacramento, que se den materia y forma correctas. Esto es, la imposición de manos y la fórmula de la ordenación. También se requiere un ministro adecuado y un sujeto hábil. En el Sacramento del orden sacerdotal(en sus diferentes grados) el ministro es un obispo válidamente consagrado. El sujeto debe ser un varón (no importa la edad para la validez) y que estė bautizado. El sujeto no debe poner obstáculo, esto es que tenga intención de recibir el sacramento con la fórmula que la Iglesia tiene. Es decir haberse dado en la ordenación la materia y la forma requerida para confeccionar y conferir un sacramento, que es presumido por esa mismísima razón HABER TENIDO LA INTENCIÓN DE HACER (INTENDISSE) LO QUE LA iGLESIA HACE. La Iglesia ha reconocido que obispos cismáticos y heréticos tienen en algunos casos la “Sucesión episcopal”. Me refiero a griegos ortodoxos y rusos y a otras sectas heréticas. Aunque respecto a los “sacerdotes” y “obispos” anglicanos León XIII ha enseñado en una bula solemne que carecen de poder de orden y por ende de sucesión episcopal, no por su herejía o excomunión sino por defecto de la forma usada que no “significa” la gracia del sacramento, sobre todo por los adjuntos (ex adjunctis) de la fórmula completa de ordenación qúe señalan claramente que las palabras esenciales son insuficientes. Éste es también el caso del Rito conciliar (confeccionado por 6 anglicanos y protestantes, bajo el mando de un masón excomulgado, Bugnini). Por consiguiente en la iglesia conciliar – digamos mejor secta- no existe sucesión episcopal, ni poder sacerdotal. Lo que equivale a decir que sus misas y sacramentos (fuera del bautismo y del matrimonio) son inválidos.
    Pero además del poder de Orden que sí poseen algunas sectas heréticas como la Iglesia ha reconocido y León XIII implícitamente ha reconocido en su bula “Apostólicae curae” (puede descargarse en la barra lateral) al no negar la validez de las órdenes anglicanas por la herejía y excomunión de sus ministros, sino por defecto de la forma usada, existe el poder de jurisdicción que es algo distinto del poder de Orden. El poder de jurisdicción se pierde “ipso facto” por herejía. Gracias a ese poder que tiene el papa, los sacerdotes válidamente ordenados reciben del papa y obispos, el poder absolver los pecados. Ese poder no lo transmite el papa sino a los sacerdotes no heréticos y que le reconozcan como papa. Aunque lo da siempre a cualquier sacerdote en caso de peligro de muerte. (Esto puede tener una interpretación amplia).
    Por consiguiente es esencial hacer la distinción de poder de Orden y poder de jurisdicción. El poder de Orden no se pierde por herejía y se recibe a pesar de ella o de excomunión y otras condiciones negativas. Como se dijo en un post anterior:
    “en este caso un obispo, perverso, subvertidor de la Iglesia, ateo, entregado al Reino de Satán, hereje, u otra cualquier depravidad moral-espiritual que le queramos suponer, si cumple las condiciones expuestas por León XIII, ordena y consagra, aún a pesar suyo.” También un sujeto que tenga la intención de recibir el orden tal como es indicado en la fórmula que la Iglesia pone, lo recibe, a pesar de las muchas depravaciones que puedan existir al recibirlo. En el caso de un niño sin uso de razón también lo recibe sin esta condición (aunque no el poder episcopal como se ha explicado en su lugar). Un demente también recibe el orden si antes de caer en la demencia tuvo intención de recibir el Orden.
    Todo esto está dicho en manuales aprobados usados a lo largo del tiempo en diferentes lugares (lo que constituye un caso específico del magisterio infalible ordinario universal de la Iglesia) .
    Si lo anterior no fuera cierto equivaldría a que la Iglesia habría perdido, o por lo menos sería dudoso que la poseyera,su sucesión episcopal por los infinitos avatares en que el Sacramento del Orden ha sido conferido, en muchos lugares, a lo largo del tiempo. Negar lo dicho anteriormente equivale a negar la infalibilidad de la Iglesia y su indefectibilidad, pues ella ha actuado en conformidad con lo dicho y sabe que tiene sucesión apostólica (no la secta conciliar).

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  24. Simón, para recibir el sacramento sólo se requieren las condiciones que pone la Iglesia sin poner obstáculo es decir con intención de recibir lo que la Iglesia intenta al pronunciar el ministro válido la forma del sacramento. No importan los fines del sujeto o del ministro. Sólo importa que se den las tres condiciones dichas (sólo dos en niños y dementes). Esta es la doctrina oficial de la Iglesia y no la que ud. intenta colar sin base ninguna y sin responder a las objeciones que se le han puesto. Por favor lea los comentarios y objete lo que quiera pero no imparta doctrina sin responder ni basarse en ninguna fuente sólida.

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  25. Estimado Moimunan, ….pero quiero ubicarme no en el momento de la consagración de lefebvre , si no en el momento de la ordenación de Lienart ….quien al ser mason no era católico , cosa que es condición para ser ordenado o consagrado , si no me equivoco…..gracias por la respuesta anterior

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  26. José, precisamente el comentario niega esa condición de “ser católico” : En el comentario y en otros anteriores se explican las tres únicas condiciones para recibir el Orden: varón, bautizado y que tenga la intención de recibir lo que la fórmula significa y dice la Iglesia. La Iglesia siempre ha admitido la validez de ja consagración de herejes y cismáticos. También excomulgados, masones, no católicos por no tener fe, y otros con fines perversos y diferentes a los de la Iglesia. Hubo inmensas infiltraciones de judíos que entraron en las órdenes sagradas para destruir la Iglesia. Muchos de estos llegaron a obispos y a su vez ordenaron a muchos. Lo mismo se diga de los masones y comunistas. La Iglesia reconoció sus ordenaciones. Esa teoría de que el sujeto tiene que ser católico destruiría el Orden en la Iglesia o lo haría extremadamente dudoso. Le ruego que lea comentarios anteriores y comprenda la importancia de tener ideas claras en este asunto. Va en ello el creer en la infalibilidad e indefectibilidad de la iglesia y en última instancia de que tengamos sucesión episcopal y sacramentos ciertos que no impidan su lícita recepción como sería el caso si hubiera dudas sobre los obispos y sacerdotes actuales.
    Otra cosa distinta es si se prueba de que el sujeto tuvo la intención contraria al recibir el sacramento diciendo interiormente, NO QUIERO recibirlo. Si él lo dice algún día, habría que repetir su ordenación o la de aquellos a quienes posteriormente ordenó como obispo. Pero siempre hay que pensar que Cristo y la Iglesia suplirán en ese caso. Hay un adagio “Deus Non alligatur sacramentis” O sea lo sacramentos no atan las manos de Cristo. No se inquiete por este tema. Confíe en Dios y en la Iglesia infalible e indefectible.

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  27. Es lamentable cada vez que trAen un ataque a Mons. Lefreve juzgandolo con ojos de la actualidad me parece peores que los historicista cuando critican otras epocas interpretamdo ideologicamente acciones del pasado.
    Ya Mons. Y otros hicieron lo suyo y que por lo muchos al sol de hoy deben de agradecer que sin sus actos mas alla de dudas y vacilaciones no habria nadie hasta con posiciones mucho mas clara como el sedevaxantismo.
    Leo todo modo los articulos y opiniones contra el Mons. Lefevbre pero no me deja de sospechar siempre de algo turbioo no tanto de el sino de algunos que incesantemente machacan a su persona ya no parece que tiene suficiente con loss posconciliares sino que se le suma a darle palo hasta algunos “catolicos”

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  28. Es muy buena esta aclaración, de ahí los atroces males que carcomen a la Iglesia y fieles que no podemos recordar sin dolor y lágrimas. Se ha perdido toda vergüenza; se ataca a los dogmas y preceptos más santos; se le quita su dignidad, y se perturba y destruye la poca calma y tranquilidad de que tendría la Iglesia tanto derecho a gozar lo peor es que directamente si fuera así las PALABRAS DE NUESTRO SEÑOR SERÍAN FALSAS., PERO ACÁ ESTÁ LA PROMESA Y NO QUIEREN ENTENDER QUE ÉSTO ES APOCALÍPTICO LA IGLESIA, LOS QUE SE MANTENGAN FIEL TENEMOS QUE PEDIR POR LA ÚNICA Y MAS GRANDE ESPERANZA,SU SEGUNDA VENIDA EN GLORIA Y MAJESTAD CON SU MADRE Y TODO EL EJÉRCITO CELESTIAL,el enemigo sabe donde atacar ,destruyendo por dentro, todos estas disputas por las dudas del sacerdocio , tengamos mucho cuidado quien las implanta y con que fin, muchos son los lobos pocos los pastores y menos las ovejas, están poniendo en dudas A TODA LA IGLESIA, EL TRIGO ES POCO LA CIZAÑA ES MUCHA , permaneced firmes en lo que se tiene armemonos DEL AMOR A LA VERDAD la PROVIDENCIA , DE LA PRONTA VENIDA DE CRISTO , HOY MÁS QUE NUNCA Y NO ME VOY A CANSAR DE DECIRLO, MEDITEMOS EN ESTO APARTANDO TODO LO DE ESTE MUNDO, TODOS TENEMOS COSAS QUE AMAMOS EN ESTE MUNDO, TODO ES VANO ES DIFÍCIL DESPEGAR APARTARSE LO DIGO PRINCIPALMENTE POR MI, NUESTRO SEÑOR SE LE APARECIÓ A UN GRAN SANTO, CANSADO DE LA LUCHA CONTRA LA CARNE. ,DEMONIO Y EL MUNDO, estas fueron sus palabras; “YO SOY LO SUFICIENTEMENTE PARA CONTEMPLARTE SIN TÉRMINO NI MEDIDA ” .PIDAMOS MÁS QUE NUNCA PORQUE NOS PREPARE PARA SU PRONTA VENIDA. ABRAZO EN CRISTO Y SU SANTA MADRE MARÍA MADRE DE DIOS. APRESURATE SEÑOR YA NO TARDES.

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  29. Estimadisimo Moimunan , gracias por tomarse el trabajo de aclararme tan fácilmente el tema , su respuesta es un bálsamo y su blog mi alimento espiritual diario….que Dios lo bendiga a Ud. y a todos sus seres queridos , estarán en mis oraciones….

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  30. Simón del temple, ustedes fue miembro de la MASONERÍA que tanto sabe, YO TAMBIÉN HE DUDADO DE SI JESUCRISTO LE DIO EL ORDEN A JUDAS Y NO HUBO NI HABRÁ OTRO MÁS TRAIDOR, Y DIOS ES EL QUE LO ORDENÓ APÓSTOL, TENÍA SÍ O NO EL ORDEN, USTEDES DETRÁS DE ÉL NOMBRE QUE DA TRABAJA CÓMO VERDADERO MARRANO Y SI NO ES ASÍ DE LA CARA Y NOMBRE A CUALES SACERDOTES SE LOS ORDENARON VÁLIDAMENTE Y QUE LA AUTORIDAD DE LA IGLESIA., LOS QUE QUEDAN, RESPALDEN LO QUE USTED DICE, DESDE YA CON TODA LA CARIDAD EN CRISTO DIOS NUESTRO SEÑOR Y MARÍA MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA.

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  31. Disculpe amigo Moimunan, pero ahora me invadió otra duda , si trasladamos esta situación de la consagración de mons. Lefevbre por parte de Lienart en donde siendo mason , no pierde el poder de orden , si lo trasladamos a la elección y reinado de los papas conciliares , no serian por lo menos validos esos papas?……..no son situaciones similares?…..gracias , que Dios lo bendiga…

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  32. Jose,
    El ser papa no es un sacramento ni tiene que ver con la potestad espiritual del orden. Es un cargo, un oficio que lleva consigo el poder de regir y enseñar a la grey. Para ello los papas están dotados de la prerrogativas de la infalibilidad en su magisterio. Todo ello pertenece al PODER DE JURISDICCIÓN. Se adquiere con una elección válida. Pero no será válida si el candidato es hereje o no católico, como dice la Bula de Paulo IV. También se requiere que sea varón y con uso de razón (no niños ni dementes). Vea como las condiciones son diferentes a las que se requieren en la ordenación y consagración episcopal (varón y bautizado, aunque puede ser no católico y excomulgado o hereje). Métase en la cabeza que en la Iglesia hay dos poderes distintos, el de Orden sacerdotal y el de jurisdicción, y tienen requisitos diferentes. Además el poder o carácter de Orden no se pierde nunca, ni cayendo en herejía ni con la muerte. El poder de jurisdicción puede perderse en cualquier cargo de la Iglesia, por ejemplo por herejía o por excomunión, o porque se lo retire el superior. En un papa si llega a serlo en una válida elección no puede haber herejía en su enseñanza y ejercicio de su cargo y probablemente tampoco como persona particular (esto sólo es probable y piadoso creerlo).
    Los papas conciliares no son válidos por su herejía antecedente a la elección y sus herejías después de ella (abrazan las herejías del Concilio y a veces su enseñanza ha sido herética).
    Así que no son situaciones similares.

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  33. Otra vez mi estimado ,debo agradecerle su claridad y sencillez con las que puedo evacuar rápidamente mis dudas , Dios lo bendiga y proteja….

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  34. Conozco a un obispo muy mayor que quizá pudiera ordenarme.
    Lo que ocurre es que un cura que lo ha investigado bien me dice que es masón grado 30, con lo que me entra la duda de si ordenarme con él o buscar otro.

    ¿Qué me recomiendan Uds.? Dado el fin de la masonería (destrucción de la Iglesia) ¿puedo tener certeza moral de que tendrá la intención de ordenarme, y por tanto, tendré certeza moral de que me ha ordenado bien?

    Por si Uds. saben algo, el obispo se llama Liénart (yo me llamo Lefebre).

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