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  1. Totalmente APOCALÍPTICO, NECIO ÉL QUE DUDE DE QUE FUE EL ÚLTIMO VERDADERO VICARIO DE CRISTO Y QUE ÉSTO HUMANAMENTE TENGA SOLUCIÓN, VEN PRONTO REY DE REYES SEÑOR DE SEÑORES APRESURATE YA NO TARDES PREPARANOS PARA TU PRONTA VENIDA.

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  2. Hay que repetirlo miles de veces, porque son los católicos los que obstruyen que la verdad de lo ocurrido, sea dada a conocer.
    S.S PÍO XII fue el último papa católico romano, y los satanistas necesitaban un concilio como el segundo para esconderse y hacer creer que son clero de CRISTO y son jerarquías y clero del anti-cristo.
    No enseñan el Apocalipsis porque si lo hicieran las personas sabrían que la bestia de dos cuernos es Benedicto 16, 2005-2016 el patriarca iluminati, con su cuidador jesuita, que hace lo que el otro “del otro” no puede hacer. No son bendición, la secta de la cruz partida que es la imagen de la bestia-ol anti-cristo, y a partir del vaticano segundo todos los vicarios de satana, la usaron. Maligna ramera y clero de satana quedarás sin hijos y veras llanto. Amén.

    Gracias a S.S. PÍO XII, al Padre Luigi Villa y al clero y fieles al Señor de la Vida.

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  3. Voy a hacer un comentario, que a lo mejor hace fruncir el ceño a muchos, pero lo debo hacer por Amor de la Verdad y porque no me parece justo quedarme callada cuando se desacredita a un justo.

    Muchos de nosotros alabamos la labor del Padre Luigi Villa
    Muchos también reconocemos la probidad del Cardenal Otavianni
    Igual algunos de nosotros y en este mismo blog leemos con atención la página y los libros de Tradition in action de Atila S. G.
    Como también reconocemos el arduo trabajo del Abbe de Nantes y su Liber Acusationis contra Pablo VI, Juan Pablo II, y el Concilio
    o Iota Unum de Romano Amerio, solo estoy mencionando a algunos.

    Pero ni el Padre Luigi Villa, ni el Cardenal Ottaviani, ni el Sr Atila S, G., ni el Abbe de Nantes fueron sedevacantistas, los 2 primeros se quedaron en sus puestos, Atila sigue el reconocer y resistir y sus excelentes libros en las Turbias aguas del Vaticano II, y ss. son una obra de investigación sumamente valiosa, igual que el Liber Acusationis del Abbe de Nantes, o la del teólogo Romano Amerio, quien que yo sepa, igual que el Padre Luigi Villa, permaneció “dentro”.

    Entonces
    ¿Por qué se lanza tanto lodo y descredito contra Monseñor Lefebvre?

    No es correcto, una cosa es que nosotros y muchos de los ordenados por él, hemos llegado a la conclusión de que “la sede esta vacante” y muy otra desconocer el valor de las acciones Mons. Lefebvre junto con Mons. de Castro M. enfrentando a toda la Curia vaticana, (¿muchos consideran un error el como lo hizo?, ¿entonces porque se es tan benévolo con los que ni siquiera rompieron?), sin dejar de mencionar que también la enfrentaron y cada cual a su manera, el Teólogo de Hierro, el Padre Carmona, al Abbe de Nantes, o a Mons Thuc, cada uno lo hizo lo mejor que pudo, pero desgraciadamente no estaban en consonancia de el como debían hacerlo, pero al único que se le lanza todo tipo de adjetivos es a Mons. Lefebvre, por no haber zanjado a la cuestión “es hereje por tanto no Papa”, pero SI MENCIONÓ LA POSIBILIDAD, como nos lo han dado a conocer Tanto el Padre Méramo, como M. Cekada, no se le perdona que intentó llegar a un acuerdo con Roma, pero no se desacredita a los que ni siquiera rompieron con Roma.

    A Mons, Lefebvre le llueven epítetos desagradables, se duda hasta de su sacerdocio. Gracias a Dios, en este blog se ha probado con fidelidad por Moimunan, Juan VP, y F. Roque, que son dudas infundadas.

    Que hoy, a la vuelta de 50 años, hay casi unanimidad sobre la “vacancia de la sede”, como la única vía, que mantiene intacto el dogma sobre “la infalibilidad Papal”, NO LE QUITA MERITO a sus actos, como no se los quita ni se le pueden quitar al Padre Luigi Villa, que permaneció en su puesto, ni al Señor Atila Sinke G. su blog y sus libros,

    Se considera ahora a la vuelta de 50 años reconocer y resistir un error, Vale, está bien, pero hay muchos a los que respetamos que no les hacemos semejantes acusaciones.

    Honor a quien honor merece, y todos ellos lo merecen. No veo porque ahora el que está sentado en la picota pública, del descrédito y el deshonor, y que encima de todo ello se ponga en duda su sacerdocio, sea uno de los que primero se levantó contra ese sistema, cualquiera de nosotros no debíamos sino aplaudir y adjuntar nuestra firma a su famosa declaración de 1974.

    DECLARACIÓN DEL AÑO 1974

    LEÍDA POR MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE
    EN EL SEMINARIO INTERNACIONAL SAN PÍO X DE ECÔNE,
    EL 21 DE NOVIEMBRE DE 1974

    Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

    Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron.

    Todas esas reformas, en efecto, contribuyeron y contribuyen todavía a la demolición de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, al aniquilamiento del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis, enseñanza nacida del liberalismo y del protestantismo, condenada repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia.

    Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede constreñirnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos.

    “Si llegara a suceder, dice san Pablo, que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema” (Gál. 1, 8).

    ¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy? Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia.

    No es posible modificar profundamente la “lex orando” sin modificar la “lex credendi”. A la misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, Iglesia carismática, pentecostal, todas cosas opuestas a la ortodoxia y al magisterio de siempre. Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma.

    Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras.

    Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna.

    Y haciendo esto, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de mantenernos fieles a la Iglesia Católica y Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los “fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto”. Amén.

    Ecône, 21 de noviembre de 1974

    Sin dejar de mencionar sus inapreciables libros: Carta abierta a los católicos perplejos, Le Destronaron. etc.

    Lo bueno es que el que Juzga es Dios, pues si fueran los hombres estaríamos perdido.

    Deseo con todo mi corazón que Dios tenga en su gloria a Mons. Lefebvre, al Padre Saénz, a Mons. Carmona, al Padre Luigi Villa, y demás confesores de la fe en estos últimos tiempos. Aunque sus seguidores aquí en la tierra se den de palos unos a otros desgastando sus fuerzas, en vez de enfrentar al enemigo común.

    Señor ¡Ten Misericordia de nosotros!

    Te adoramos oh Cristo y te bendecimos
    porque por Tu Santa Cruz
    redimiste al mundo y a mi pecador. Amén

    Señor pequé+
    Ten misericordia de mí
    pecamos y nos pesa
    Ten misericordia de nosotros.

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  4. ¡Perfectamente de acuerdo, Adri!
    A nadie aplaudes tontamente, a nadie criticas injustamente, pones el dedo en la llaga y a nadie condenas. Te dueles de nuestra desunión de tontos y de no-buenos-del-todo; finalmente, pides perdón por tus pecados en primer lugar y luego dices lo mismo en plural. No se puede pedir ni desear más.

    ¿Es que almuerzas con el ángel de la doctrina, te has atiborrado de pildorines “Theologon” o le has puesto mil velas a Santa Rita?

    Mantenerse en lo de uno, el trabajo y la vida interior de uno, éste es una actitud sencilla, razonable, inteligente, tolerante ¡y necesaria! Caben en ella las dudas pero no el escepticismo, invita a la tolerancia pero no es laxa ni indolente. Ésta es una actitud madura, responsable que debe ser simplemente natural en un católico. ¡Sobre todo es una actitud rarísima entre los que hablan! Por tanto, habla.

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