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INFALIBILIDAD DEL PAPA


[En este precioso artículo dedicado a la “Infalibilidad del papa” personalmente considerado, que el autor distingue de la ” infalibilidad Pontificia” del papa en cuanto representante de la Iglesia, Mons.McKenna, recientemente fallecido, clarifica los conceptos de esta  materia controvertida casi desde los días de la definición dogmática contenida en la Constitución dogmática “Pastor Aeternus” del Concilio Vaticano I.

Mons.  McKenna concluye en su artículo que el Papa es infalible no sólo ejerciendo su magisterio solemne o extraordinario, sino también en su magisterio ordinario. Y no sólo cuando define temas relacionados con lo divinamente revelado en la Tradición o en la Escritura (enseñanzas que suelen calificarse “de fide“), sino también en cualquier materia que verse sobre la Fe y las costumbres. Y no sólo en materias directamente extraídas de la Revelación sino en materias conexas con la misma.

Lo anterior es lo que hemos estudiado en el blog, en numerosas ocasiones. Me remito a la categoría Infalibilidad Pontificia

Pero hay que hacer una importante distinción que constituye la divergencia que tenemos con el autor.

El autor hace la distinción entre las definiciones “ex cathedra” que son las que vienen avaladas por ías cuatro condiciones que constan en el muy conocido y citado canon sobre la infalibilidad que el autor reproduce, con que termina la Constitución dogmática “Pastor Aeternus” y las enseñanzas de los papas en las que no están explícitamente citadas las duchas  condiciones. Estas últimas constituirían  el Magisterio Ordinario de los Papas; al paso que las primeras constituirīan  el Magisterio Extraordinario o Solemne. El canon de la infalibilidad hablaría expresamente de las primeras y habría definido, como dice el P. McKenna, la infalibilidad del Magisterio “Ex cathedra”, llamado por el autor solemne o extraordinario, sin negar la infalibilidad del Magisterio Ordinario ” No- Ex Cathedra”, del que también puede predicarse la infalibilidad.

Reconociendo que esta es una distinción muy común en nuestros días, casi exclusiva, nosotros mantenemos que no está avalada por la interpretación que dieron los mismos Relatores de la Constitución, en el Concilio. Es más esta no es una distinción usada por autores tan importantes como San Alfonso. Este santo doctor ya utiliza, y quizás es de los primeros en hacerlo, la expresión ” Ex-Cathedra” y no lo hace en absoluto dándole el sentido que le da Mons. Mckenna y casi todos los  teólogos modernos y contemporáneos, sino con un significado equivalente a la expresión que también utiliza el Mons. McKenna de “Ex Oficio” o sea, en el ejercicio de su cargo.

Dice San Alfonso:  Si el Papa como persona privada, cayese en la herejía, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia….(Mąs abajo se da la referencia de esta cita)

Es obvio que en el texto anterior, San Alfonso utiliza la expresión ” Ex Cathedra” no en el sentido que le da el P. McKenna , sino como antónimo de la enseñanza en cuanto “persona privada”. Para San Alfonso pues el Papa en el desempeño de su oficio, es decir ” ex oficio” ejercitando su magisterio ordinario, ESTÁ DANDO DOCTRINA EX CATHEDRA.

Pero además, san Alfonso coincide totalmente con San Roberto Belarmino, que  aunque no usando tampoco la expresión ” Ex Cathedra”, en su época desconocida, opone el Magisterio del Papa a sus enseñanzas “ en cuanto persona particular“. Al primero califica el Santo Doctor de “infalible”. De la segunda sin decir que sea infalible, sin embargo “cree piadoso y probable” pensar, como también lo hace San Alfonso, que también es infalible. Ambos doctores coinciden con el denostado teólogo Pigius, que cree lo mismo aunque calificándolo como cierto. Se equivocan los que colocan a San Belarmino y San Alfonso como en el medio de las ideas de Pigio, y los que se van al extremo de negar la infalibilidad. La opinión de Belarmino está expresada en el capítulo 2 del libro cuarto y en el capítulo 6 del mismo libro. La traducción al español de ambos capítulos se las ofrezco, hecha por mí en el siguiente enlace: Libro IV, Capítulos II y VI

Los siguientes párrafos extraídos del post Catolicidad, Sedevacantismo, Infalibilidad son muy pertinentes a nuestro objeto por aclarar con precisión la posición de  San Alfonso.

“Si el Papa, como persona privada, cayese en la herejía”, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA  a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia. 

(cap. IX, pp. 262-263) de OEUVRES COMPLÉTES DE SAN ALPHONSE DE LIGUORI, Docteur de l’Église. Oeuvres dogmatiques, t. IX: Traités sur le Pape et le Concile: “Défense du pouvoir supréme du Souverain Pontifice contre Justin Fébronlus” 1881; réimpressiom 1975, Gent, Belgium).Sigue el Santo doctor   a “apud Bellarmino: de Romano Pontífice, liber 4, cap. 3)».

Nuestros adversarios objetan que muchos Soberanos Pontífices han errado en sus juicios en materia de fe. Pero nosotros podríamos sustraernos sin pena de esta objeción, respondiendo de una manera general con Melchor Cano y Belarmino, que esos Papas que han sido representados como habiendo errado, no han hablado como doctores universales de la Iglesia, sino como personas privadas, así como estos dos autores lo verifican manifiestamente por la historia” 

(Oeuvres  Complètes de S. Alphonse de Liguori, Traduites par le P. Jules Jacques, Extrait du Tome IX, Traités sur le Pape et sur le Concile, ed. Desbonnet, Gent-Belgium 1975 p. 322-323).

Nota importante. En la primera cita de San Alfonso se ve con claridad el alcance que se le daba en su época a la expresión “Ex Cathedra”, lo que San Roberto decía “in quantum pontíficem”.  Ella se opone al papa  como persona privada. En la cita siguiente el Santo habló del papa como doctor privado, que es lo opuesto a “Ex Cathedra”. Sin duda el Concilio Vaticano la usó en el mismo sentido pero desgraciadamente se ha interpretado tendenciosamente con el valor del papa hablando SOLEMNEMENTE (por ejemplo en la proclamación de los dogmas cada 100 años). En esto tiene gran parte de culpa la FSSPX, que se abona a esta idea que reproduce a partir del  Catecismo de San Pío X de 1905 traducido por ella, pero obviando el “Catecismo de la doctrina Cristiana”de 1912, que corrige los errores deslizados en el primero, en los números 199 y 200. 

Sigue San Alfonso María de Ligorio en el libro La verdad de la Fe escribiendo, en referencia a lo dicho por el propio Belarmino:

¿Que algunos papas hayan caído en la herejía, algunos han tratado de probarlo, pero no lo han probado,ni nunca lo probarán; nosotros vamos a probar claramente lo contrario en el capítulo X. Pero además, si Dios permitiese [Nota.:mera hipótesis] que un Papa fuese hereje notorio y contumaz, éste dejaría de ser Papa, y la sede quedaría vacante. Mas si fuera hereje oculto, y no propusiese a la Iglesia ningún dogma falso, entonces no causaría ningún daño a la Iglesia, pero nosotros tenemos que presumir con justicia, como dice el cardenal Belarmino, que Dios no permitirá jamás que ningún Pontífice romano, ni siquiera como doctor [hombre] privado, llegue a ser hereje notorio ni siquiera oculto “ .“ .

De los anteriores textos se obtiene con claridad el alcance de la expresión ” Ex Cathedra” en la tradición. El P. McKenna la usa en el sentido moderno y posterior al Concilio Vaticano I, que es el predominante hoy día.

 

Es muy pertinente citar aquí el estudio expuesto en el post Los Catecismos de San Pio X. El error moderno de limitar la infalibilidad del papa al magisterio solemne con la consiguiente obligación del católico de aceptar SOLAMENTE la enseñanza solemnemente declaradas, tiene su correlato en los números 199 y 200 del llamado Catecismo Mayor de San Pío X.
Resumo el problema transcribiendo un extracto de un comentario mío sobre estos catecismos:

 

“… Acierta Ud., en mi opinión, cuando dice que la negación de la infalibilidad pontificia es la madre de todas las herejías. Y no sólo herejías sino de la caótica situación actual en todos los ámbitos.
Los papas  a quienes citan como herejes casi todos hoy día (Neocones, pseudo-tradis, modernistas, y en general casi todos los”católicos” actuales contaminados por una enseñanza deplorable y más en particular los que navegan en la estela de Lefebvre (que también erró en su concepto de la infalibilidad pontificia- reproduciendo la errónea enseñanza de su maestro el jesuita Le Floch, destituido de su cátedra por Pío IX, por su concepción herética de la infalibilidad- que por lo visto se reservaba para sí mismo); digo que esos papas son víctimas de calumnias de los herejes y cismáticos, a los que se ha unido increiblemente la FSSPX, que ha puesto en circulación el error que niega o restringe al magisterio solemne, la infalibilidad pontificia para defender su herética posición sobre el “papado” al que resisten desobedeciendo, interpretando, cribando su enseñanza, sustituyendo la jurisdicción hasta en tribunales como el que dice ser el sustituto de la Rota, el de la penitencia etc..

Yo creo que en el blog hay magníficos artículos sobre todo lo anterior.

… Él término “Ex cathedra” es usado hoy día en un sentido distinto al que San Alfonso- que fue de los primeros en utilizar ese término- da en el libro “La Verdad de la Fe”, oponiéndolo a ía enseñanza del Pontífice como doctor privado.
La infalibilidad del Papa está perfectamente definida en el Catecismo de la Doctrina Cristiana públicado en 1912 con la firma del Papa en carta anexa, que dice lo siguiente.

”Il Papa, da solo, non può errare nell’insegnarci le verità rivelate da Dio, ossia è infallibile come la Chiesa, quando da Pastore e Maestro di tutti i cristiani, definisce dottrine circa la fede e i costumi. El Papa, por sí solo, (da solo) NO PUEDE ERRAR cuando enseña verdades reveladas por Dios, o sea es infalible cuando como Pastor y Maestro de todos los cristianos define doctrinas acerca de la fe y de las costumbres” (Número  116)

Esta definición es contraria y corrige los errores de elo que ese lee en el Catecissmo Mayor de San Pío X, yo creo, por sus latentes errores sobre la infalibilidad. En los números 199 y 200 dice lo siguiente:

199 D. Quando è che il Papa è infallibile? R. Il Papa è infallibile allora soltanto che nella sua qualità di Pastore e Maestro di tutti i cristiani, in virtù della suprema sua apostolica autorità, definisce una dottrina intorno alla fede o ai costumi da tenersi da tutta la Chiesa.
200 D. Chi non credesse alle solenni definizioni del Papa, quali peccato commetterebbe? R. Chi non credesse alle definizioni solenni del Papa, o anche solo ne dubitasse, peccherebbe contro la fede, e se rimanesse ostinato in questa incredulità, non sarebbe più cattolico, ma eretico.

O sea en el número 199 se añade una palabra al canon de la infalibilidad: SOLTANTO=SOLAMENTE. lo cual es erróneo. Y en el siguiente número 200 se dice induciendo a creer su carącter exclusivo, que el católico debe creer al Magisterio Solemne. Es decir que este catecismo restringe la infalibilidad a la enseñanza del Papa avalada por las cuatro condiciones dichas. Y en el número 200 induce  a creer que sólo aquéllo a que se refiere el número 199, reviste obligatoriedad so pena de caer en la herejía.

Fue el mismo papa quien retiró ese catecismo escribiendo en la carta  que aprobaba con su firma, el nuevo catecismo, lo siguiente;

nonostante la brevità, più spiegate e accentuate quelle verità che oggidì, con immenso danno delle anime e della società, sono più combattute, o fraintese, o dimenticate…Questo Catechismo, pertanto, e i Primi elementi che da esso, per comodità dei fanciulletti, abbiamo disposto si ricavino senza mutazione di parola, Noi, con l’autorità della presente, approviamo e prescriviamo alla diocesi e provincia ecclesiastica di Roma, vietando che d’ora innanzi nell’ insegnamento catechistico si segua altro testo. Quanto alle altre diocesi d’ Italia, Ci basta esprimere il voto che il medesimo testo, da Noi e da molti Ordinari giudicato sufficiente, venga pure in esse adottato..

Ahora pregúntese Ud. por qué la FSSPX ha traducido, públicado y propagado el catecismo Mayor prohibido [vietando … altro testo] y rehuse propagar el único catecismo aprobado, prescrito y recomendado por San Pīo X [ approviamo, prescriviamo etc..]que es el públicado en 1912.
En realidad la batalla contra la infalibilidad viene de muy lejos y la FSSPX es su principal adalid.
Puede ampliar lo dicho leyendo el post de este blog Los catecismos de San Pío X” (fin de la cita)

Viniendo a la mente de los Padres que participaron en el Concilio Vaticano I, he aquí esta cita que reproduce un texto de un Relator del mismo:

Mons. D’Avanzo, relator de la Delegación de la Fe en el Concilio Vaticano I:
” El Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad permanece siempre en la Iglesia, la Iglesia también enseña todos los días las verdades de la fe, con la asistencia del Espíritu Santo. Ella enseña todas las verdades estén ya definidas, o estén contenidas explícitamente en el depósito de la revelación, sin estar aún definidas, o finalmente, las verdades que son objeto de una fe implícita. Estas verdades la Iglesia las enseña todos los días, principalmente por medio del Papa, y por los obispos en comunión con él. Todos, tanto el Papa y como los obispos en esta enseñanza ordinaria, son infalibles, con la misma infalibilidad de la Iglesia. Sólo difieren en esto: los obispos no son infalibles por sí mismos, sino que necesitan estar en comunión con el Papa, que las confirma, pero él no necesita de nadie sino de la asistencia del Espíritu Santo. Así que él enseña pero no es enseñado, confirma pero no es confirmado“(Dom Paul Nau.”Magisterio ordinario pontificio: ensayo teológico sobre la autoridad de las enseñanzas del Sumo Pontífice. “, en: Diario tomista )

Como conclusión de todo lo dicho hay  que afirmar los puntos siguientes:

  • La palabra ex Cathedra en el canon citado de la infalibilidad del papa, no tiene por qué excluir el Magisterio Ordinario. Todo lo que se enseña un papa, lo enseña Ex Cathedra.
  • Las condiciones enunciadas por el canon, no tienen por qué ser siempre explícitas, como en el Magisterio Extraordinario, sino que basta que sean implícitas tal como sucede en el Magisterio Ordinario, cuando un Papa habla con toda su autoridad a la Iglesia, definiendo una doctrina (no hace falta que diga “defino”), que debe ser seguida por todos los fieles.
  • Si es obligatorio el asentimiento y obediencia a lo enseñado por el Papa, es porque lo que dice es infalible, es decir libre de herejía y error. Si no lo fuera se seguiría que deberíamos prestar asentimiento al error o a la herejía. Iría contra la Santidad de Dios  el que nos exigiera eso. No hay poder en el cielo o en la tierra que pueda obligarnos a un asentimiento “obsequioso” al error o a la herejía.
  • Cuando Nuestro Señor dijo a sus Apóstoles  : ” Quien a vosotros oye a Mí me oye..”   estaba implícitamente prometiendo la Infalibilidad del Magisterio Ordinario de la Iglesia, y por lo tanto la del sucesor de Pedro, piedra sobre la que se efifica la Iglesia.
  • Los puntos anteriores han sido siempre profesados por los  católicos y los Papas y Maestros de la Fe SIEMPRE LO HAN EXIGIDO a los fieles.
  • La iglesia conciliar falla estrepitosamente en todo lo anterior, señal inequívoca de que no es la Iglesia de Nuestro Señor . Sus “papas” son falsos papas. Sus obispos son falsos obispos. Su sacerdocio promulgado está en oposición a la Bula de León XIII (cierto, explícitamente “ex Cathedra”),  Apostólicae Curae. Su misa es una misa   inválida, que no tiene nada que ver con la Misa Tridentina. Sus sacramentos son inválidos. Breve, es una falsa iglesia.

Dicho lo anterior me parece que estaremos en condiciones de poder leer el artículo del P. McKenna con provecho.P

INFALIBILIDAD DEL PAPA
S.E.R. Mons. Robert F. McKenna *
  
Pentecostés 1996

 

1. – Definición e interpretación

   La infalibilidad del Papa, como se sabe, ha sido definida por el Concilio Vaticano I en 1870. Los Padres del Concilio la declararon dogma divinamente revelado, formulándola de la siguiente manera:

   “El Romano Pontífice, cada vez que habla ex cathedra; es decir, cada vez que, cumpliendo con su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define en virtud de su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser creída por toda la Iglesia, goza, por la divina asistencia a él prometida en la persona de San Pedro, de aquella infalibilidad con la cual el Divino Redentor ha querido dotar a Su Iglesia, cada vez que ella define una doctrina sobre fe o costumbres. En consecuencia, estas definiciones del Romano Pontífice son irreformables en sí mismas y no en virtud del consentimiento de la Iglesia” (Denz. 1839).

   Comúnmente, la definición es entendida en el sentido que determina el límite hasta donde se extiende la infalibilidad pontificia; es decir, que el Papa es infalible únicamente cuando define una doctrina ex cathedra.

   Esta interpretación comporta a su vez una limitación a la misma infalibilidad de la Iglesia: “aquella infalibilidad con la cual el Divino Redentor ha querido dotar a Su Iglesia”. Si cuando no habla ex cathedra, el Jefe de la Iglesia puede equivocarse en materia de fe o de moral, la Iglesia estaría necesariamente implicada en cada error que cometiera.

   El Papa puede equivocarse cuando no habla ex cathedraciertamente es esta la interpretación que parece más extendida entre los católicos. Los manuales de teología sin embargo, son tan unánimes en negar que la Iglesia o el Papa puedan equivocarse en cualquier materia directa o indirectamente conexa con la Revelación divina, como inclusive en enseñar que tanto una como el otro son simplemente infalibles en sí. Basándose entonces en lo que enseña el Concilio Vaticano I, ellos hacen de la Revelación divina el objeto primario o directo de la infalibilidad, y de las verdades implícitas en la Revelación, el objeto secundario o indirecto.

   “Además, se debe creer con fe divina y católica todo aquello que está contenido en la palabra de Dios, escrita u oral, y que la Iglesia propone para creer como divinamente revelado, sea por un juicio solemne, sea por el magisterio ordinario y universal(Denz. 1792).

   En efecto, aquellos que ven en estas palabras una definición del mismo dogma son llevados a creer que un Papa no habla ex cathedra e infaliblemente sino cada vez que define un dogma, como el de la Inmaculada Concepción o el de la Asunción.

2. – Interpretación errónea

   Sin embargo, no es el objeto de la infalibilidad lo que el Concilio define aquí sino el objeto de la fe: “de la fe divina y católica”. Además, limitarse a hacer objeto de la infalibilidad solamente a lo que está divinamente revelado, directa o indirectamente, equivale a dejar abiertas a la discusión una cantidad de materias no claramente conexas con la Revelación, incluso materias relativas a la fe y a las costumbres, reglamentadas por las cartas encíclicas u otros documentos pontificios. Hay que decir más bien que en la definición de la infalibilidad del Papa dada por el Concilio el objeto de la infalibilidad está establecido; es decir, una “doctrina sobre la fe o costumbres”. No dijo: una doctrina “divinamente revelada”.

   Si la autoridad docente de la Iglesia: el Magisterio, no es así (absolutamente) infalible, hay entonces o puede haber, una enseñanza que emane de la Iglesia sobre la cual no se puede estar seguro en la medida en que no esté calificada como siendo de fide”. Pero, ¿cómo es esto posible si cada vez que habla, la Iglesia lo hace en nombre de Jesucristo, la Verdad misma: “Quien a vosotros escucha a mi me escucha” (Luc X, 16).

3. – Verdadera interpretación

   Lo que se desprende, y todo lo que se desprende, de la definición que hace el Concilio Vaticano I de la infalibilidad del Papa cuando habla ex cathedrano es que cuando no habla de esta manera es falible, sino que cuando no habla ex cathedra no es infalible ex cathedrano que no sea infalible formalmente hablando (simpliciter), sino que no es infalible bajo este aspecto (secundum quid), es decir, ex cathedra. No es que el Concilio reconozca o defina el límite de la infalibilidad; sino que la defiende contra aquellos que la someten a otros factores: el consentimiento de los obispos, o los decretos o cánones de un Concilio General.

   “En consecuencia, estas definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas, y no en virtud del consentimiento de la Iglesia”. En esta última frase de la definición del Concilio se encuentra la clave de su interpretación correcta. El no tenerla en cuenta está en la raíz de la creencia absolutamente no católica de un Papa susceptible de errar cuando no define una doctrina ex cathedraincluso si habla ex officio. Naturalmente, es evidente que puede equivocarse cuando no habla en cuanto Papa, sino en cuanto “doctor privado”. La frase que cierra la definición del Concilio expresa su verdadero objeto y finalidad; es decir, la infalibilidad del Sumo Pontífice, incluso cuando habla solo por propia autoridad.

   No se trata de la infalibilidad pontificia en cuanto tal, sino de la infalibilidad personal del papa. El Concilio definió que cuando el Papa habla ex cathedra es infalible por su propio derecho de papa, y no solamente porque habla en cuanto representante de la Iglesia.

   El Magisterio no está dividido. La distinción que hace el Concilio entre Magisterio “Solemne” y Magisterio “ordinario universal” no designa dos especies de Magisterio, y todavía menos un Magisterio falible o infalible, sino la manera o el modo en el que es ejercido el único Magisterio infalible. Que una definición ex cathedra implicando, como lo hace, la plenitud de la Autoridad Apostólica, sea por ella misma un ejercicio del Magisterio Solemne, incluso cuando no hay definición de un dogma, es reconocido por el canon §1323, 2 del Código de 1917 (el hecho de decir que una definición de este género se relaciona a la vez con un Concilio ecuménico y con el Papa hablando ex cathedra, no limita, ni viceversa por ley de consecuencia, las declaraciones ex cathedra a las definiciones dogmáticas). Afirmamos que la infalibilidad del Magisterio supone la infalibilidad del Sumo Pontífice cada vez que habla ex officio, no necesariamente ex cathedra

   Notemos que la misma infalibilidad del Magisterio ordinario no está limitada a las definiciones de lo que es de Revelación divina, como muchos lo creen implicado en las palabras del Concilio citadas más arriba. Muy por el contrario, si se considera representado por estas palabras, no la infalibilidad en sí misma, sino el objeto de la fe, realmente se refiere al mismo tiempo a la infalibilidad del Magisterio ordinario, como a la del Magisterio solemne.

4. – Confirmación

   Este análisis de la definición de la infalibilidad pontificia basada en un atento examen de los términos de la declaración del Concilio Vaticano I, está en conformidad con la enseñanza del Papa Pío XII en su Encíclica Humani Generis (§20). “Tampoco ha de pensarse”, dice, “que no exige de suyo asentimiento lo que en las Encíclicas se expone, por el hecho de que en ellas no ejercen los Pontífices la suprema potestad de su magisterio; puesto que estas cosas se enseñan por el magisterio ordinario, al que también se aplica lo de que ‘quien a vosotros oye, a mí me oye’, y las más de las veces, lo que en las Encíclicas se propone o se inculca, pertenece ya por otros conceptos a la doctrina católica”.

   Y Pío XII prosigue, y aquí hace referencia a los Papas hablando ex cathedra:Y si los Sumos Pontífices en sus documentos pronuncian de propósito sentencia sobre alguna cuestión hasta entonces discutida, es evidente que esa cuestión, según  la mente y la voluntad de los mismos Pontífices, no puede ya tenerse por objeto de libre discusión entre los teólogos”.

   De la misma manera que el Concilio Vaticano I definió que el Papa y no la misma Iglesia tiene el primado de jurisdicción, así reconoció su infalibilidad cada vez que habla ex cathedraindependientemente del consenso de la Iglesia. Lejos de ser infalible “únicamente” cuando habla ex cathedrael papa lo es, afirmamos, incluso en este caso. ¡Es bien distinto!

   Se encuentra una confirmación de nuestro análisis en lo que dice el Vaticano I previamente a su definición del Magisterio infalible del papa: “(…) la religión católica ha sido conservada siempre inmaculada en la Sede Apostólica”. E inclusive: “(…) la Sede de Pedro permanece pura de todo error, según los términos de la promesa hecha por Nuestro Señor (…)” Denz 1836).

5. – “Condiciones” mal interpretadas

   Cualquiera sean las llamadas cuatro “condiciones” para una declaración ex cathedra, éstas no son condiciones para que el Papa se pronuncie infaliblemente. Estas “condiciones” son solamente los elementos o factores implicados en esta declaración, que definen lo que se entiende por el término ex cathedra. Naturalmente, todo el mundo sabe que el Papa no habla ex cathedracuando no habla en ejercicio de su cargo: ex officio, “cumpliendo con su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos” (“condición” #1).

   Aquello de que “defina (…) como doctrina sobre la fe o las costumbres” (“condición” #2) designa el objeto evidente o materia de esta declaración, es decir, una materia de religión.

   Aquello que “defina” como doctrina debe “ser creído por toda la Iglesia” (“condición” #3), forma parte de la naturaleza misma de las materias doctrinales. ¡Nada es nunca doctrinal para solo una parte de la Iglesia! No es entonces necesario que un papa hablando ex cathedra proclame expresamente su intención de obligar a todos los fieles. Es evidente que esto se presume necesario por la solemnidad.

   Sin embargo, el término “solemne” no figura en la definición del Concilio. Hemos visto ya que la solemnidad es intrínseca al carácter ex cathedra de la declaración, emanando de la Suprema Autoridad Apostólica del Sumo Pontífice. Un documento oficial es suficiente, más una Carta Encíclica. Citemos una vez más “Humani Generis”: “Y si los Sumos Pontífices en sus documentos pronuncian [insisto, “no solemnemente”] de propósito sentencia sobre alguna cuestión hasta entonces discutida (…) esa cuestión (…) no puede ya tenerse por objeto de libre discusión (…)”.

   Existen grados en la solemnidad. Los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción de la Santísima Virgen fueron definidos con la más grande solemnidad, ya que estos dos dogmas pertenecían a la divina revelación y eran deseados universalmente por obispos y fieles. Sin embargo, al haber sido consultados los obispos en los dos casos, no pueden ser ejemplos típicos de definición ex cathedraya que como lo hemos visto esta excluye esta necesidad.

   Se encuentran ejemplos más precisos de estas definiciones [ex cathedra] en la Carta Apostólica de León XIII sobre la invalidez de las Ordenaciones anglicanas y en la Constitución apostólica de Pío XII en que determina la materia y la forma sacramentales de las Órdenes sagradas. En los dos casos, el Papa ha decidido sin hacer referencia a ninguna consulta de los obispos sobre la cuestión, y haciendo esto, ha respondido a la definición de una declaración ex cathedraLos Papas han hecho uso de su “Suprema Autoridad Apostólica”, es la #4 “condición”, para definir “que una doctrina sobre la fe y las costumbres debe ser creída por toda la Iglesia”.

   Aunque el número de estos ejemplos en la historia de la Iglesia no son legión, su número no es ciertamente despreciable, contrariamente una vez más a la opinión comúnmente extendida. La condenación del Liberalísimo por el Papa Pío IX en el Sylllabus de errores y del Modernismo por San Pío X con el decreto Lamentabili,son otros eminentes ejemplos de definición ex cathedra

   Es en esta misma #4 condición que encontramos el corazón de la definiciónex cathedrael Papa ejerciendo “su Suprema Autoridad Apostólica”. Esto en la práctica viene a ser, para el Papa, como lo hemos visto, utilizar, “bajo la divina asistencia a él prometida en la persona de San Pedro”, la autoridad de resolver una controversia doctrinal, que desde ese momento, según las palabras de Pío XII, “no puede ya tenerse como objeto de libre discusión”.

6. – Frutos del error

   La comprensión errónea de la definición de la infalibilidad del Papa hecha por el Concilio Vaticano constituye el mayor obstáculo de la unidad de los tradicionalistas opuestos al “Vaticano II”. Para la mayoría de ellos la convicción general de que el Papa no es infalible más que bajo ciertas condiciones es un motivo para “tener a la vez la manteca y el dinero de la manteca…”, para reconocer al Papa cuando está de acuerdo con la tradición católica y no reconocerlo cuando no lo está.

   Pero ¿qué es esto sino poner el proverbial arado delante de los bueyes, poner la Tradición delante del Papa y el Magisterio vivo? ¿De dónde saca su autoridad la Tradición si no es del Magisterio que se la da? A falta de un verdadero, legítimo Sumo Pontífice, los católicos deben, en efecto, recurrir a “la santa tradición, intérprete y guardiana de la verdad católica”, como la designa el Catecismo del Concilio de Trento. Pero el recurso a la tradición no es hecho solo por uno. Cuando el Arzobispo Marcel Lefebvre, reconociendo en Montini la autoridad pontificia, intentó hacer un recurso a la tradición, él le respondió: “Yo soy la Tradición”.

   En efecto, la mala interpretación de la definición del Concilio ha mostrado no servir de nada, excepto de ocasión para el mismo, impropiamente llamado, Concilio Vaticano II, caracterizado por sus supuestos papas y sus lamentaciones por los errores cometidos por la Iglesia en el pasado, errores que han “ofendido a nuestros hermanos separados”. Después de todo, si el mismo Papa no es personalmente infalible, entonces la Iglesia por debajo de él tampoco lo será: pero esto es teológicamente cierto, como lo hemos demostrado. La puerta está bien abierta a la herejía del Indiferentismo (Ecumenismo).

   “Por sus frutos los conoceréis” (Mat. VII, 20). El éxodo masivo de sacerdotes, monjes y religiosos en la estela del Vaticano II, con además, la disminución de la mitad del número de fieles, gracias al “Aggiornamento” comenzado por Juan XXIII y la Nueva Misa de Pablo VI, todo esto muestra demasiado claramente al que tiene ojos para ver, que el rey está desnudo; que en realidad el Concilio es nada menos que la segunda Reforma protestante. Un ataque contra la Iglesia que, esta vez, no viene del exterior sino del interior.

   Pero si de hecho, como lo hemos demostrado, el Papa es infalible ex officio (en el ejercicio público de su cargo), como lo es la misma Iglesia, y esto, no solamente cuando habla ex cathedra, ¿qué se sigue sino que los papas del Vaticano II no son papas en acto, formalmente papas? Un verdadero Papa no puede contradecir a ninguno de sus predecesores aunque sea en una sola materia de fe o costumbres. El pastor ha sido herido y las ovejas se han dispersado (Mat. XXVI, 31).

De Católicos Alerta

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