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AMORIS LAETITIA: CAOS PROVOCADO


Transcribo el post siguiente y lo hago preceder de dos comentarios muy ilustrativos del caos creado, como dice el artículo, y yo diría de la angustia y consternación que el documento Vaticano está creando:

Comentario de Macabeo, en el post original:
Va siendo hora de despertar. Esto no son interpretaciones equivocadas. La intención de armar lío es más que clara. Y el lío, en lenguaje porteño de Francisco es confusión. Este maldito personaje de aviesas intenciones no tiene fe en la Eucaristía (jamás se le ha visto realizar una genuflexión ante el Santísimo); no cree en la existencia del Infierno; y creo que tampoco cree en la inmortalidad del alma (solo le importa el bienestar material, aborrece el sacrificio y la penitencia); le importa un rábano la salvación de las almas, por tanto: no hay que hacer proselitismo. Esta destruyendo la moral de la Santa Madre Iglesia ante nuestros ojos y no hay una reacción proporcional por parte de los pastores. Es cínico hasta la náusea, diciendo que va a descentralizar la Iglesia, mientras destituye a quienes no le bailan el agua y promueve a lo peor de los obispos. Solo es comparable a gente como Maduro, a quien trata con guante de seda o Evo Morales, otro sujeto semejante. ¿Qué hay que hacer para desalojarlo del lugar que usurpa?…
Comentario de Azalea en el post original:

Me veo sola defendiendo la doctrina de la Iglesia y en contra de Bergoglio, porque miente y confunde y es un pobre masón comunista. Muchos quieren eso: que aniquile la Iglesia y cada uno que haga lo que quiera. Y cuánto más fácil y cómodo mejor. Es lo que está inculcando..Me duele porque ha hecho daño a los que quiero.

Amoris laetitia ¿Caos provocado?

francisco-caos

Desde Roma, para el Denzinger-Bergoglio

A dos meses de la publicación de la Exhortación Apostólica post-sinodal Amoris Laetitia se constata que no es el amor ni la alegría lo que va dejando como estela en la Iglesia de Dios. Como fruto de su publicación, se han encendido las polémicas y las divisiones. La confusión reina por doquier y las propuestas de relectura se multiplican en vano. ¿Es eso lo que buscaba Francisco con este documento post-sinodal… o mejor, post-moderno?

Entre diversos miembros de la Jerarquía (cardenales incluidos) y entre simples fieles de todas partes del mundo, vemos desacuerdos y enfrentamientos a su propósito. Cuando se valora a la familia que pasa por una crisis sin precedentes, y se sabe hasta qué punto esta institución básica es la esperanza de la Iglesia y de la humanidad, no queda más que lamentar la trágica situación creada.

Hay quienes dicen que no es un documento magisterial que obligue en conciencia, sería tan solo una pauta pastoral; que el lenguaje de la exhortación no es el propio de un documento doctrinal, sino de una reflexión personal, de la que se siguen unas orientaciones pastorales.

Pues lo cierto es que además de no ser doctrinal, ha resultado también anti-pastoral, pues el desconcierto se apoderó de la Iglesia entera, precisamente sobre asuntos tan candentes y graves, propios a ser definidos en cuanto revelados.

Además, ¿cómo es eso de que la doctrina y la disciplina hacen su camino propio, sin una sintonía, cada una por sendas diferentes?

Se juega con las palabras con una libertad asombrosa al punto de que se asocia la noble necesidad pastoral de atender a los divorciados vueltos a casar, con la posibilidad de que puedan comulgar. Ni más ni menos. Evidentemente, eso no está definido con palabras precisas… está terriblemente insinuado. ¡Entre no saberse excluido de la Iglesia y acceder a la comunión eucarística hay una distancia sideral! Es como decir que la atención pastoral a los presos por hurto exige, para mayor comprensión, permitirles quedarse en lugares muy frecuentados sin la menor vigilancia policial.

….

Pero en este caso, vemos católicos fervorosos que se desaniman tentados, inclusive, de desertar, y otros acordes con el espíritu del mundo que se entusiasman y se jactan, diciéndonos que ¡por fin! la Iglesia se pone al día. Pero hay más y peor: por causa de Amoris Laetitia hay católicos comprometidos que acaban reciclando su moral adaptándola a los tiempos presentes. Y hay otros pobres católicos alejados que, a pesar m los pesares, tienen la opinión de la Iglesia como una referencia válida, que ahora bajan la guardia y consuman su apostasía.El balance de Amoris Laetitia se revela nefasto por la confusión cosechada (¿provocada?) y por el desprestigio del magisterio petrino que acarrea. [Énfasis propios]

amoris-laetitia-CEE-2-G-2Sobre pronunciamientos episcopales, citemos apenas cuatro de los tantos que ha habido… en diversas direcciones. La Conferencia Episcopal Española se ha pronunciado en el sentido de una adhesión sin fisuras a Amoris letitiae pero advirtió que “hay que preparar a los pastores” para aplicar la exhortación. Cuando la disciplina está más que relativizada, no será fácil el encargo. ¿Los pastores españoles habrían dejado de cuidar al redil y serían compinches del lobo? Se puede medir el tamaño gigantesco del problema que pone esta exhortación para cuya aplicación los mismos guardianes del rebaño no están preparados… Es de risa al hablar de un documento pontificio.

Los Obispos de Filipinas, manipulando la exhortación, queman las etapas y concluyen alegremente: Hay que dar ya la comunión a los adúlteros.

GentesLivioMelinaPor su parte, y en sentido opuesto, Monseñor Livio Melina, Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, declaró: “Hay que decir claramente que, también después de la Amoris Laetitia, admitir a la comunión a los divorciados “vueltos a casar”, excepto en las situaciones previstas en la Familiaris Consortio 84 y en la Sacramentum Caritatis 29, va contra la disciplina de la Iglesia y enseñar que es posible admitir a la comunión a los divorciados “vueltos a casar” más allá de estos criterios va contra el Magisterio de la Iglesia”.

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A estas repercusiones, se suma una reciente y muy inquietante. Son las declaraciones del Arzobispo Bruno Forte, tenido por teólogo de fama y secretario especial de la asamblea de Obispos que recientemente trató sobre la familia; acreditado portavoz la Iglesia, por lo tanto. Fue durante una disertación sobre Amoris letitia en el Teatro Rossetti de Vasto, como refiere el noticiario en linea Zona Locale: “Si hablamos explícitamente de comuniones a divorciados y recasados –según refiere monseñor Forte refiriéndose a una broma del Papa Francisco– no sabes el lío que nos arman. Así que no hablemos de eso en modo directamente, procura que estén puestas las premisas, que después las conclusiones las sacaré yo”. “Típico de un jesuita”, bromeó Monseñor Forte.

 

“Quiero lío en las diócesis” sentencio Francisco en Rio de Janeiro en 2013, cuando estaba iniciando su pontificado. Dicho y hecho. Estos tres años han sido demasiado marcados por la confusión.

Extracto de Denzinger Bergoglio

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