ALL POSTS

¿SOLO EL MAGISTERIO DOGMÁTICO ES INFALIBLE?


Ha habido un comentario que a propósito del reciente post de SISI NONO, en el cual se hace una cita de la Carta de Pío IX, ” Tuas Libenter” con ocasión del Congreso tenido en Mónaco, por algunos teólogos y doctos católicos de Alemania, sobre la enseñanza de la Teología, que es como sigue:

Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863).

La cita esta traída en una traducción del original italiano de SISI NONO, visto en Adelante la Fe y supongo que el traductor guarda una fidelidad sustancial al artículo original.

He ido a comprobar el texto de la carta pontificia, escrita precisamente por el papa que definió la infalibilidad pontificia, en el Concilio Vaticano I, precisamente en la Constitucion Apostólica  Pastor Aeternus. En esta constitución además  del conocido canon de la infalibilidad,

El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables.

 

Tiene bellas frases como

Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»

Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial. Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.

Algunos, del canon citado y sin tener en cuenta las afirmaciones de la Constitución sobre que  “la Sede de San Pedro permanece libre del error”  y de la “verdadera y nunca deficiente Fe divinamente conferida a Pedro y sus sucesores” extraen la errónea conclusión de que el magisterio ordinario de los pontifices no es infalible y por lo tanto puede contener errores contra la Fe y hasta herejías. Ellos abusan de la expresión “ex cathedra” suponiendo que sólo se da en el magisterio solemne. Es obvio, por otra parte, que las condiciones señaladas en el canon pueden darse en el magisterio ordinario de los papas, aunque estos no las repitan en su enseñanza ordinaria, tal como a veces sucede en el Magisterio Solemne o extraordinario.

La expresión ” ex cathedra ” es relativamente reciente en la Iglesia. No fue usada por San Roberto Belarmino aunque sí por  San Alfonso María de Ligorio, que significativamente la opone a las cosas dichas por el papa como persona privada  (san Roberto usa la expresión “in quantum hominem particularem”)

Dice San Alfonso:  Si el Papa como persona privada, cayese en la herejía, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia….(Obras Completas. Tratado sobre el Papa y el Concilio)

Es obvio que San Alfonso usa el término ex cathedra en un sentido distinto del que le dan algunas contemporáneos nuestros, que la reservan a las declaraciones solemnes del pontífice.

Viniendo a la cita de SISI NONO, que supuestamente está en Tuas Libenter, esto es lo más parecido que he encontrado en la carta que, al parecer no está traducida en castellano, salvo algún trozo recensionado  en el Denzinger:

Un meritato elogio va invece ai partecipanti al Congresso per il fatto che, respingendo, come riteniamo, la falsa distinzione fra filosofo e filosofia – della quale abbiamo trattato in altra Nostra Lettera a Te inviata – hanno riconosciuto e dichiarato che tutti i cattolici, nelle loro dotte discussioni, debbono in coscienza attenersi alle infallibili definizioni dogmatiche della Chiesa cattolica. Ma mentre tributiamo loro il dovuto elogio per avere professato la verità che necessariamente scaturisce dall’obbedienza alla fede cattolica, siamo intimamente convinti che quell’obbedienza, a cui sono tenuti i Maestri e gli Scrittori cattolici, non riguarda solo quelle verità che vengono proposte a tutti i fedeli dall’infallibile magistero della Chiesa come dogmi di fede. E quindi siamo anche intimamente convinti che essi non hanno voluto dichiarare che la perfetta adesione alle verità rivelate, da essi riconosciuta assolutamente necessaria per il vero progresso delle scienze e per la confutazione degli errori, si può avere se si presta fede e obbedienza soltanto ai dogmi espressamente definiti dalla Chiesa. Infatti anche se si trattasse di quella obbedienza che concretamente si deve alla fede divina, questa obbedienza non si dovrebbe limitare alle verità espressamente definite da decreti dei Concili ecumenici o dei Romani Pontefici e di questa Sede Apostolica, ma deve estendersi anche alle verità che dal magistero ordinario della Chiesa, diffusa in tutto il mondo, vengono trasmesse come divinamente rivelate, e perciò dal comune e universale consenso dei Teologi cattolici sono ritenute materia di fede.

Ma poiché si tratta di quella obbedienza a cui in coscienza sono tenuti tutti i cattolici che si dedicano alle scienze speculative per portare con i loro scritti nuovi contributi alla Chiesa, proprio per questo i partecipanti al Convegno debbono ammettere che per gli studiosi cattolici non è sufficiente che accolgano con venerazione i dogmi della Chiesa, ma è anche necessario che aderiscano sia alle decisioni che in materia dottrinale sono prese dalle Congregazioni Pontificie, sia a quei punti di dottrina che dal comune consenso dei Cattolici sono ritenuti verità teologiche e conclusioni certe, al punto che le opinioni contrastanti con esse, anche se non si possono definire eretiche, sono però teologicamente censurabili. Riteniamo pertanto che i partecipanti al suddetto Congresso di Monaco in nessun modo abbiano potuto o voluto mettersi in contrasto con la dottrina esposta sopra, costantemente professata nella Chiesa in quanto derivante dai principi dell’autentica teologia; anzi nutriamo ferma fiducia che essi, nello studio delle scienze esatte, si conformeranno scrupolosamente alle norme di tale dottrina. Questa fiducia è basata sulla Lettera che tramite Tuo, Venerabile Fratello, Ci hanno inviato.

El segundo párrafo se refiere a cosas enseñadas por las Congregaciones y al común consenso de los católicos. Sin embargo el primero habla de la obediencia que se debe a los dogmas expresamente definidos por la Iglesia, en oposición a las verdades del magisterio ordinario , al que debe extenderse la obediencia de la Fe.

A primera vista se observa una notable diferencia con lo dicho en la cita de SISI  NONO . En efecto en la cita leemos

”  Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición”. 

Es obvio que allí se introduce, el concepto de infalibilidad- de la que no habla la carta, que se limita a exigir obediencia a los dogmas de la Fe que debe extenderse al magisterio ordinario- y la afirmación de que éste SOLO ES INFALIBLE EN LAS ENSEÑANZAS CONFIRMADAS POR LA TRADICIÓN.

Nadie negará que la cita es abusiva y que probablemente haya sido hecha de memoria, introduciendo quizás la propia visión subjetiva del autor sobre la no infalibilidad del magisterio ordinario.

Un error común es mezclar el concepto de infalibilidad con el de obligación u obediencia del fiel católico a lo definido como obligatorio en la Iglesia, generalmente en Concilios o en el Magisterio solemne  de los papas. Pero son cosas distintas. El magisterio dogmático es obligatorio por lo que también es infalible. El magisterio ordinario reviste diferentes grados de obligatoriedad, pudiendo en ocasiones no ser en absoluto obligatorio, sin que esto quiera decir que no sea infalible.

Un ejemplo de ello es el magisterio de los papas sobre la Inmaculada Concepción. Fue infalible aunque no fue obligatorio durante mucho tiempo, hasta que fue declarado dogma de la Fe por el papa Pío IX. Anteriormente a la declaración dogmática la doctrina de la Inmaculada Concepción fue enseñada por el papa Alejandro VII  en la Constitución Apostólica  Sollicitudo Omnium Ecclesiarum, pero no revistió carácter de obligatoriedad dogmática la doctrina expuesta. En ella leemos:

Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado pero original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; 

Luego aquí vemos un magisterio que reviste una obligación inferior a la de los dogmas de la Iglesia (en la bula se expone la prohibición de publicar o predicar etc…lo contrario a la doctrina) pero que expresamente renuncia a su obligatoriedad dogmática.

Pero no por ello podemos concluir que la bula no fuera infalible. También observamos que es una doctrina que no está explícitamente en la Tradición (En la Iglesia hubo diferentes escuelas sobre ella]

Si la bula fuera “falible” tendríamos que en absoluto  hubiera podido suceder que una doctrina herética o errónea contra la Fe (esto es lo contrario de infalible) habría sido predicada, enseñada, contenida en la liturgia, y mandando que los libros que la contradijeran fueran incluidos en el Índice, etc..

¿Cómo hubiéramos podido hablar de que “la Sede de Pedro hubiera permanecido libre de error alguno” y de “la fe indeficiente de los sucesores de San Pedro”. Es más nos hubiéramos encontrado con que la enseñanza de santos doctores de la Iglesia, como Santo Tomás, San Roberto, San Francisco de Sales, San Alfonso, hubiera estado toda ella equivocada en lo referente a la infalibilidad de la enseñanza de los pontifices romanos. ¿Qué sentido tendría la condenación de la proposición de Pedro de Osma,  “Ecclesia Urbis Romae errare potest” , en la bula ex cathedra ” Licet Ea”?

Ahora les copio el comentario de un lector entresacando la cita abusiva de SISI NONO y la contestación por mi parte a su comentario, en el post  La Iglesia que quiere Francisco en el que se transcribe el artículo de Adelante la Fe, traducción del articulo de SISI NONO:

 

Dice Guillermo:

Creo que debemos hacer valer, entre otros, estos dos principios que nos enseñan en este blog, como herramienta de discernimiento ante tanto documento “innovador” y declaraciones aéreas y terrestres de Bergoglio:

San Vicente de Lerins ha formulado la regla más notable y común para definir la verdadera Tradición divino-apostólica: «Quod ubique, quod semper, quod ab amnibus creditum est» (Commonitorium, II) (Aquello que en todas partes, siempre y por todos ha sido creído).
La Tradición,  es tal que:

«Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863). 

Comentario  mío:

Sobre el principio enunciado por San Vicente de Lerins hay que decir que puede tomarse si se entiende bien.. En efecto si se toma a la letra habría que rechazar los legítimos desarrollos del Depósito de la Fe. ¿Es que acaso doctrinas católicas como las referentes a la Virgen, (la Inmaculada Concepción) la adoración eucarística, el Purgatorio…estaban dogmàticamente establecidas y constaron en la Tradición desde SIEMPRE?¿No hubo escuelas teológicas que negaban la Inmaculada Concepción?
Además si alguien quisiera establecer el principio, en el primer siglo, tendríamos que sólo habría doctrinas legítimas explicitadas en la Tradición apostólica, y muchos se sentirían justificados para rechazar otros desarrollos posteriores. Por ejemplo el culto de las imágenes.

Respecto del segundo punto que Ud cita y está puesto en el blog,
[los documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863).]

creo que es una falsa cita. Pío IX nunca pudo decir eso pues viene a decir, en oposición a la Constitución Pastor Aeternus, que los documentos del magisterio ordinario serían infalibles SÓLO si enuncian doctrinas que ya están en la Tradición. Fuera de ese caso podrían enseñar herejías y errores contra la Fe. Con eso todo el magisterio ordinario sería reducido a la nada. Habría que compulsarlo con la Tradición (como hacen los lefebvrianos) y ver si está confirmado en ella. En ese supuesto yo también soy infalible cuando enseño doctrinas “confirmadas” por la Tradición. Eso es una burla del magisterio de los papas.
San Roberto Belarmino no enseñó eso. Más bien dijo que la enseñanza de los papas goza del privilegio de la infalibilidad (Véase en el blog la traducción del cap. 2 del libro IV de las Controversias). San Roberto lo prueba por la enseñanza de todos los padres de la Iglesia.
Viniendo a la cita he buscado la carta “Tuas libenter” y en español sólo existe la cita de ella en el Denzinger, con otro motivo.
He visto la carta íntegra en italiano que puede encontrarse íntegra con Google aquí  y no he visto esa cita.
La cita tal como está es herética o por lo menos errónea en la Fe,  pues niega la infalibilidad de los papas en su magisterio ordinario (es decir que podrían enseñar herejías o errores contra la Fe) . La “Pastor Aeternus” habla de “la Fe nunca deficiente de los sucesores de Pedro” ¿cómo tendrían esa Fe si cometieran errores y hasta herejías en su magisterio ordinario?
Le invito a estudiar ese punto y ver dónde dice eso Pío IX en “Tuas Libenter”
Por otra parte el Catecismo de San Pío X “Catecismo de la doctrina cristiana” de 1912, dice textualmente lo siguiente:

Il Papa, da solo, non può errare nell’insegnarci le verità rivelate da Dio, ossia è infallibile come la Chiesa, quando da Pastoree e Maestro di tutti i cristiani, definisce dottrine circa la fede e i costumi. El Papa, por sí solo, (da solo) NO PUEDE ERRAR cuando enseña verdades reveladas por Dios, o sea es infalible cuando como Pastor y Maestro de todos los cristianos define doctrinas acerca de la fe y de las costumbres.

[No vemos en ese punto del catecismo promulgado por el papa con su firma y con una carta prescribiéndolo, nada de lo que dice el autor del artículo de SISI NONO. Sólo se exige que enseñe definiéndolas doctrinas de Fe  o costumbres]

Lea el post Los catecismos de San Pío X, donde aparece claro que San Pío X corrigió el Catecismo Mayor que en los números 199 y 200 insinúa el error de que el magisterio del papa sólo es infalible si es solemne. Además añade la palabra “Soltanto”(solamente) al canon de la infalibilidad de la Pastor Aeternus.[Negando implícitamente que el papa fuera infalible en otras ocasiones , por ejemplo en el magisterio ordinario, como lo son todos los obispos unidos a él [Definicion de Dei Filius en C. Vaticano I]

Esa cita que tendré que quitar es una manipulación del autor. El autor profesa el error de Lefebvre, de Williamson y de los lefebvrianos como de casi todos los tradicionalistas de hoy día, (Particularmente de los blogs “Adelante la Fe” e “Infovaticana” y también de los neocon). Por no hablar de los progresistas.
La Verdad es que el papa es infalible enseñando en su magisterio ordinario, aunque pueda no ser dogmático u obligatorio, (en cosas de Fe y Moral) aunque enseñe doctrinas que no estén confirmadas por la Tradición [Otra cosa es que implícitamente estén en ella, así  como en el Depósito de la Fe]. Precisamente en eso se basan aquellos herejes sedevacantistas que niegan la salvación (en determinadas circunstancias) por el bautismo de deseo, que es una doctrina enseñada por el magisterio ordinario de la Iglesia durante siglos (aunque no SEMPER) y el magisterio ordinario de algunos papas (por ejemplo Pío XII). También fue enseñada por el Concilio de Trento, que algunos retuercen para negar la verdad del bautismo de deseo.

4 replies »

  1. No es la primera vez que SÍ SÍ NO NO cita equivocadamente la carta Tuas Libenter. Recuerdo haber visto esta cita errónea en otro artículo aparecido en Adelante la Fe.

    La cita es falsa: la carta Tuas Libenter fue tomada como referencia a la hora de definir el Dogma de la infalibilidad del magisterio ordinario y universal, dogma definido por el mismo Pío IX en el Concilio Vaticano I (Constitución Dogmática Filius Dei, cap. 3). Este dogma no habla en absoluto de que sea necesario que una doctrina tenga que ser enseñada repetidas veces y por un largo periodo de tiempo, como requisito para que dicha doctrina sea infalible. Si la cita errónea de la carta Tuas Libenter fuera cierta, significaría que esta carta contradice el Dogma del magisterio ordinario y universal, pero esto no es posible porque precisamente la Tuas Libenter sirvió para definir dicho dogma.

    Ésta es la definición del Concilio Vaticano I:

    “Por tanto, deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal. ”

    (Constitución dogmática Dei Filius, capítulo 3, “En cuanto a la fe”, Denzinger 1792)

    Cito a continuación el Manual de Teología Dogmática de Ludwig Ott (disponible en Internet), en la parte en la que se explica el Dogma de la infalibilidad del magisterio ordinario y universal. Como podrá comprobarse, este magisterio no tiene que ser enseñado repetidas veces y por un largo periodo de tiempo, para ser considerado infalible.

    “3. Los sujetos de la infalibilidad

    Los sujetos de la infalibilidad son el Papa y el episcopado en pleno, es decir, la totalidad de los obispos con inclusión del Papa, cabeza del episcopado.

    a) El Papa

    El Papa es infalible cuando habla ex cathedra (de fe; v. § 8).

    b) El episcopado en pleno

    El episcopado en pleno es infalible cuando, reunido en concilio universal o disperso por el orbe de la tierra, enseña y propone una verdad de fe o costumbres para que todos los fieles la sostengan (de fe).

    El concilio de Trento enseña que los obispos son los sucesores de los apóstoles (Dz 960); lo mismo dice el concilio del Vaticano (Dz 1828). Como sucesores de los apóstoles, los obispos son los pastores y maestros del pueblo creyente (Dz 1821). Como maestros oficiales de la fe, son los sujetos de la infalibilidad activa prometida al magisterio de la Iglesia.

    Hay que distinguir dos formas en que el magisterio oficial del episcopado en pleno nos propone una verdad: una ordinaria y otra extraordinaria.

    a) Los obispos ejercen de forma extraordinaria su magisterio infalible en el concilio universal o ecuménico. En las decisiones del concilio universal es donde se manifiesta de forma más notoria la actividad docente de todo el cuerpo magisterial instituido por Cristo.

    En la Iglesia estuvo siempre viva la convicción de que las decisiones del concilio universal eran infalibles. SAN ATANASIO dice del decreto de fe emanado del concilio de Nicea: «La palabra del Señor pronunciada por medio del concilio universal de Nicea permanece para siempre» (Ep. ad afros. 2). SAN GREGORIO MAGNO reconoce y venera los cuatro primeros concilios universales como los cuatro Evangelios; el quinto lo equipara a los otros (Ep. i 25).

    Para que el concilio sea universal, se requiere: a) que sean invitados a él todos los obispos que gobiernen actualmente diócesis; b) que de hecho se congreguen tal número de obispos de todos los países, que bien puedan ser considerados como representantes del episcopado en pleno; c) que el Papa convoque el concilio o que al menos apruebe con su autoridad esa reunión de los obispos, y que personalmente o por medio de sus legados tenga la presidencia y apruebe los decretos. Gracias a la aprobación papal, que puede ser explícita o implícita, los decretos del concilio adquieren obligatoriedad jurídica universal; CIC 227.

    Los ocho primeros concilios universales fueron convocados por el Emperador. Éste tenía, por lo general, la presidencia de honor y la protección externa. Los concilios universales II y V se tuvieron sin la colaboración del Papa o de sus legados. Si consideramos su convocación, su composición y su orientación, veremos que, más que concilios universales, fueron concilios plenarios (asambleas de los obispos de varias regiones) del Oriente, y gracias al reconocimiento posterior por el Sumo Pontífice adquirieron sus decretos doctrinales validez ecuménica para toda la Iglesia.

    b) Los obispos ejercen de forma ordinaria su magisterio infalible cuando en sus respectivas diócesis anuncian unánimemente, en unión moral con el Papa, las mismas doctrinas de fe y costumbres. El concilio del Vaticano declaró expresamente que aun estas verdades reveladas que nos son propuestas por el magisterio ordinario y universal de la Iglesia hay que creerlas con fe divina y católica; Dz 1792. El sujeto del magisterio ordinario y universal es el conjunto de todo el episcopado disperso por el orbe. La conformidad de todos los obispos en una doctrina puede comprobarse por los catecismos oficiales de las diócesis, por las cartas pastorales, por los libros de oración expresamente aprobados y por los decretos de los sínodos particulares. Basta que conste una conformidad que sea moralmente universal, no debiendo faltar el consentimiento explícito o tácito del Papa como cabeza suprema del episcopado.

    Cada obispo en particular no es infalible al anunciar la verdad revelada. La historia eclesiástica nos enseña que algunos miembros del episcopado (v.g., Fotino, Nestorio) han caído en el error y la herejía. Para conservar puro el depósito de la fe, basta la infalibilidad del colegio episcopal. Pero cada obispo es en su propia diócesis, por razón de su cargo, el maestro auténtico, es decir, autoritativo, de la verdad revelada mientras se halle en comunión con la Sede Apostólica y profese la doctrina universal de la Iglesia.”

    (OTT, Ludwig. La Infalibilidad de la Iglesia. Manual de Teología Dogmática. Barcelona: Editorial Herder, 1966, p. 451 – 453).

    Como puede verse, para que una doctrina sea considerada infalible, no es necesario que tenga que ser enseñada repetidas veces a lo largo del tiempo.

    El Dogma de la infalibilidad del magisterio ordinario y universal, es una de las principales pruebas que confirman la posición sedevacantista, ya que por medio de este magisterio los “Papas” conciliares han enseñado el error (libertad religiosa, ecumenismo, etc.). Ellos tenían que ser infalibles en este magisterio, pero como no lo fueron, eso es prueba concluyente de que no poseían la autoridad papal.

    Me gusta

  2. “Porque aunque se tratara de aquella sujeción que debe prestarse mediante un acto de fe divina; no habría, sin embargo, que limitarla a las materias que han sido definidas por decretos expresos de los Concilios ecuménicos o de los Romanos Pontífices y de esta Sede, sino que habría también de extenderse a las que se enseñan como divinamente reveladas por el magisterio ordinario de toda la Iglesia extendida por el orbe y, por ende, con universal y constante consentimiento son consideradas por los teólogos católicos como pertenecientes a la fe. (http://www.oocities.org/ar/magisterio_iglesia/pio_9/tuas_libenter_fragmento.html)

    Me gusta

  3. Señor MOIMUNAN: agradezco que haya reparado en el comentario y se refiera al mismo, lo hace de manera respetuosa y eso le abono, porque se nota que le interesa cada comentario en su individualidad y explica las implicaciones de los mismos; para quienes la vida eclesial hasta ahora había sido sencilla, porque vivíamos sin mucho sobresalto: los sacramentos, los mandamientos y la doctrina se asumían, el lenguaje era universal. Si bien reciente con Bergoglio nos encontramos con una ruptura total, puede que algunos sectores previeran las fisuras del Concilio Vaticano II, actitudes de los pontífices del mismo, etc., pero para la mayoría no eran cosas que evidenciaran que había un problema grave en la iglesia; yo si me escandalizaba por las posiciones teológicas que de hace un tiempo leía en algún libro, escuchaba en algún curso y me sorprendió cuando las escuche en las homilías, vinimos a sorprendernos cuando vimos el problema en la cima de la iglesia y observamos la situación en las conferencias episcopales nacionales. A partir de ahí empezamos a indagar, encontramos que había posiciones distintas, tradicionalistas de distintas posiciones, seguidores del Papa Pio V, del Papa Pio X, hasta Pio XII, hasta Benedicto XVI (llamados neocones), pero todos con muchas variantes, a Pio XII le critican el cambio litúrgico en la Semana Santa, de Pablo VI no se sabe si fue suplantado en su ejercicio pontificio, de los Papas Honorio I y Vigilio hay acusaciones de herejía desmentidas por otros, hay varias perspectivas sobre la sede vacante, en fin, hay cada cosa por analizar, cosas que no sabíamos que sucedieron y al momento actual no tenemos claridad de cuales efectivamente fueron hechos y cuales mitos o cuales si sucedieron pero no como lo presentan; no, no es un camino fácil, estamos buscando la verdad, buscamos y pedimos la asistencia del Espíritu Santo para poder discernir en medio de tanta circunstancias y posiciones para la mayoría desconocida.
    Este blog nos ilustra mucho, es serio, profundo y sustenta su pensamiento, es documentado, hay honestidad intelectual, hay amor de la verdad. Pero a nosotros, cuando escribo en plural, es porque muchos estamos pasando por las mismas, como se aprecia en los escritos en los blogs o en los comentarios que hacemos en nuestra cotidianidad con personas con quienes tenemos contacto; retomo, pero a nosotros quienes prácticamente acabamos de llegar a estas temáticas, procesar todo eso es difícil, tratamos de organizarlo y orientarnos lo mejor que podemos, no queremos equivocarnos, bueno, es más que eso, queremos ser fieles al Señor y lograr en Él la salvación. De mi parte le digo Señor MOIMUNAN, que le admiro, le leo y medito muchas cosas, me ayuda mucho en mi búsqueda; sinembargo en muchas cosas aún hay confusión dentro de mí, habrá cosas que son objetivamente herejías, pero es que encuentra uno que definir eso tampoco es tan llano, el mismo desarrollo de las verdades, la claridad y precisión de las mismas, yo simplemente las verdades de la iglesia las he aceptado con la fe del carbonero, solo ahora veo que tienen una complejidad y varios matices, incluso lo de ser necesario ser hereje en forma contumaz para que se sea realmente hereje, todo eso lo veo hasta ahora.
    Por eso agradezco que nos ilustre, que exponga su pensamiento y sus estudios, le repito, siento que lo hace con respeto; pero yo aún no puedo tomar una determinación definitiva en algunas materias, pero si me permite, en otro comentario, le escribo por qué pensé que los principios de discernimientos que se encontraban allí eran útiles, sin ánimo de controvertirle, esto lo digo de corazón, pero sí de aprender y de dialogar sobre el discurrir de la mente en dichos temas, máxime cuando hay argumentos tan disimiles.
    ¿Cómo llegamos aquí?, estamos aprendiéndolo, la masonería, el comunismo, un ecumenismo y un diálogo interreligioso que no llamaba sino entregaba, el no escuchar a la Virgen, especialmente en Fátima, el dudar de la revelación de Dios en su palabra, el dudar de la fidelidad en su palabra, negando la historicidad de los hechos, torciendo todo con una falsa teología, negando la infalibilidad de Dios en su iglesia mediante el magisterio petrino, aunque van más allá y niegan la infalibilidad de Jesús en la Biblia, diciendo que lo que allí aparece no se tiene seguridad que lo hubiera dicho, la unidad en la liturgia, que hasta ahora me entero de todos esos cambios y sus consecuencias, etc.
    En este momento a lo máximo que llego es a saber que lo que hay en este pontificado no es la verdad, ambigüedades, confusión o abiertamente contrario a las enseñanzas de Jesús y de su iglesia, creo que es apocalíptico y que no hay mucho tiempo, por eso hay que aprovecharlo con avidez, poniendo el empeño como Dios lo exige, con toda la mente, con todo el corazón, con todas las fuerzas.
    Perdone si soy extenso, pero en realidad necesitaba exponer y tratar de ordenar mi pensamiento, es casi como un desahogo intelectual. Gracias por todo, si publica este comentario, me gustaría que lo hiciera, por favor contésteme si le expongo como discurrió mi pensamiento sobre el texto que dio origen a este diálogo y otro sobre una reflexión sobre el sedevacantismo que me gustaría tratar con Ud., más cortos porsupuesto. Dios le bendiga

    Me gusta

  4. Como le escribía en el comentario, nos sentimos como naufrago en un remolino y hasta hacemos la negación de que estas cosas estén pasando, en ese contexto la mente busca una tabla de afianzamiento, entonces discurre, en el caso concreto en comento encuentra dos elementos, la institución misma de la iglesia y la tradición; dentro de un proceso lógico si se caería en un círculo como Ud. lo señala, lo que no estuvo desde el principio entonces no tendría validez, no habría principios nuevos, en el entendido no que se crean a partir de ahí, sino que a partir de ahí son definidos. Pero creo que la interpretación es que aunque se encontrarán nuevas definiciones, las que ya fueron sentadas permanecen para siempre, puesto que han sido creídas siempre por todos y en todas partes, lo cual da seguridad interpretativa, a partir de su definición o en la parte en que fueron definidas cumplen con haber sido creídas siempre por todos y en todas partes.
    En cuanto a la infalibilidad ordinaria del Papa, bueno, suponiendo que no estuviera alterado el texto como Ud. entra a mostrar, creo que el Papa en desarrollo de su ministerio ordinario podría decir o hacer cosas contrarias a las definidas , incluso por él mismo, por la tradición de la iglesia; dos puntos quiero señalar, uno, si bien el Señor acompaña a su iglesia y no permite que los poderes del infierno prevalezcan contra ella, también dijo que bueno solamente hay uno, solo Dios es bueno, el Papa como humano se puede equivocar en el giro ordinario de su pontificado, hablo de la buena fe, no de un ataque sistemático como veo en la actualidad, segundo, San Pedro aunque definió en el concilio de Jerusalén en su enseñanza actitudinal se equivocó y fue llamado al orden por San Pablo, el ejemplo contradecía las palabras de Pedro, el tema era sobre fe y costumbre; debido a estos pensamientos es lógico que la mente necesite principios para anclarse e iluminar la búsqueda de la verdad. Gracias Señor MOIMUNAN por el interés que tiene por la verdad, por enseñar y por escuchar.
    En cuanto al sedevacantismo a mí me cuesta el tema: El Señor Jesús nos promete que estará con su iglesia hasta el fin del mundo, en el antiguo testamento en el libro de Daniel y en el nuevo en el Apocalipsis se encuentra que si hay sedevacante, que le será entregado al anticristo la sede del vicario de Cristo, pero el tiempo está determinado y lo menciona en cifras concretas, tres años y medio, cuarenta y dos meses y mil doscientos sesenta días, el Concilio VaticanoII lleva más de cincuenta años, no me encajan las cuentas para una sede vacante tan larga, menos cuando habría la posibilidad de perder la sucesión apostólica. Lo que le digo son temas difíciles de analizar, pero hay que ponerle toda la voluntad para esclarecer. Pero en lo que todos parecen coincidir es que este pontificado o es inválido por haber sido su elección no canónica, por herejías previas y posteriores a la asunción al papado, por obedecer a un plan en contra de la iglesia y otras, una, varias o todas, pero no se escucha la voz del pastor.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s