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POLIGAMIA EN EUROPA


He aquí entre nosotros una realidad que intentan ocultar. En mi opinión los gobiernos liberales europeos tienen perdida la batalla frente a alguien- las comunidades islámicas- que conocen el empuje arrollador de su guerra santa frente al decadente Occidente. Aquí se trata, como bien dijo el líder libio Gadafi- de la batalla de los vientres. Quizás entonces pocos pensaron en la poligamia que importan los islamistas como un efecto multiplicador de su ya exhuberante natalidad.
La poligamia no afecta solamente a las cuentas del “Estado del Bienestar” sino introduce un factor que presagia ya, con casi total seguridad, en las décadas inmediatas, el triunfo definitivo del Islam sobre Europa y el Cristianismo, con la imposicion de la Sharia.
La historia se repite. La apostasía de las florecientes cristiandades del Oriente cercano y del Norte de Africa, fue en parte hecha- además de por el empuje de la Yihad- con la colaboración de los cristianos varones a los que se mostró el señuelo de la poligamia. en el harén, la sumisión total de la mujer convertida en esclava dentro del matrimonio, y la promesa del botín de las campañas guerreras o, en caso de muerte, un paraíso sensual poblado de bellas huríes.
Pero la poligamia tiene un altísimo coste. Aparecieron generaciones criadas sin el cuidado de los padres, sin cultura, y educacion religiosa, fuera de la imposición por la fuerza del Islam, la explosion demográfica y en último término la devastación de tierras y bosques, y el pauperismo que hoy es moneda corriente en los paises islámicos. No fue ajena a esta realidad la obligada expansion por la espada y el pillaje de la piratería sarracena que infestó el mediterráneo durante siglos (en España lo sabríamos muy bien si no hubiera casi desaparecido la memoria histórica de las razzias hechas en las poblaciones costeras, con cautivos que después de una estancia en Argel ( cfr. “Los baños de Argel” de Cervantes que puede ilustrar a cualquiera sobre la cautividad a que fue sometido el escritor, rescatado por las órdenes religiosas de redención de cautivos ), eran liberados mediante el dinero recaudado por la limosna y las donaciones.
Pues esa civilización, es la que se vislumbra en nuestra Europa, quizás no para ahora, pero sí en el próximo futuro. El panorama es tan alarmante que no hay más remedio que ocultarlo, como también se ocultan la delincuencia brutal musulmana, el terrorismo, todo aquello que presagia la desaparición de una civilización que hace tiempo dejó de ser cristiana y que ahora vemos tambalearse ante nuestros ojos.
Cuando “los moros” irrumpieron en España lo hicieron no sólo con las armas sino con la colaboración de traidores a la monarquia visigoda, cuarteada por luchas intestinas, como fueron el obispo Don Opas y el Conde Don Julián sin minusvalorar los manejos del  pueblo que, al decir de los cristianos, ” entregó a los mahometanos las llaves de España.

El gesto de Bergoglio, multiplicado miles de veces en los medios, está teniendo un efecto ideológico notable, en obispos, curas, entontecidos fieles, ONGs, partidos políticos izquierdistas, que pugnan por ser los más ” acogedores” ante la invasión de refugiados y migrantes, que ya viene de años atrás.

 

Nadie nunca podría haber pensado que, no un mero obispo como Don Opas, sino un “papa” conciliar cuya voz se multiplica en casi todos los obispos españoles, se arrodillen literalmente ante migrantes musulmanes, asegurándoles en su holganza  los beneficios del “Estado de Bienestar” en una medida de la que no gozan los españoles. ¿Sabrán las señoras españolas que acogen en los comedores de Cáritas, a migrantes y refugiados, y que además “arreglan sus papeles” para que “reestructuren” sus familias haciendo venir a los otros miembros- a veces varias esposas y numerosos hijos- que un día se impondrán con sus leyes a sus vástagos?

Tiempos dramáticos los nuestros, que inducirían a la desesperanza si no fuera por la consolación que proporcionan los libros bíblicos, particularmente el libro religioso español por excelencia, el Apocalipsis, que acompañó a los cristianos españoles  en su sometimiento a los islámicos, acaudillados por esbirros del ” Anticristo” Mahoma.  Un santo español, San Beato de Liébana, refugiado en las inaccesibles montañas españolas del norte,  escribió un comentario al Apocalipsis (hemos hablado en el blog de él). Si alguno se pregunta por qué el Águila, formó parte del escudo de la monarquia española, la respuesta está en la devoción de la Reina Católica por el Águila de Patmos, cuyo Evangelio y Revelación, le acompañaron , como a muchos españoles medievales, en su discurrir terreno. Me pregunto si el Apocalipsis de San Juan, tiene también algo que decirnos en la terrible encrucijada que vivimos.

 

Poligamia: la estadística oculta en Europa

por Judith Bergman
9 de Junio de 2016

Hace unos años, el Partido del Centro de Suecia, uno de los cuatro partidos que formaban entonces la coalición de gobierno, propuso legalizar la poligamia. La idea causó indignación y la propuesta fue retirada. La sección juvenil del partido, sin embargo, se negó a dejarlo pasar: “Creemos que es importante que cada uno decida con cuántas personas se quiere casar”, dijo Hanna Wagenius, líder de las Juventudes del Centro, prediciendo que la poligamia sería legal en diez años, cuando su generación entrara en el Parlamento y se asegurara de ello.

Suecia no es el único lugar de Escandinavia donde los jóvenes “idealistas” han defendido la poligamia. En 2012, la sección juvenil del partido danés Radikale Venstre (“La Izquierda Radical”), que entonces formaba parte de la coalición de gobierno en Dinamarca, también propuso que se legalizara la poligamia en Dinamarca. La iniciativa llegó cuatro años después de que un solicitante de asilo iraquí, que había trabajado para el ejército danés en Irak como traductor y que después huyó a Dinamarca, llegara con dos esposas. Como Dinamarca no reconoce la bigamia y él se negó a divorciarse de su segunda esposa, regresó a Irak. “Es inaceptable que seamos tan estrechos de mente en Dinamarca, y que no ayudemos a un hombre que nos ha ayudado a nosotros. Queremos hacer algo al respecto”, dijo entonces Ditte Søndergaard, líder de las Juventudes de Radikale Venstre. Sin embargo, la propuesta no tuvo el apoyo de ninguno de los demás partidos políticos.

Por disparatadas que puedan sonar estas propuestas, representan los cambios que están teniendo lugar en Occidente en relación con asuntos éticos fundamentales como la igualdad de género y la voluntad de adaptarse a la ley islámica de la sharia. También son una prueba de una duradera ceguera voluntaria ante los nocivos efectos de la práctica de la poligamia, no solo en términos de coste económico para el Estado, sino también para las mujeres y niñas musulmanas, cuyos derechos afirman defender estos jóvenes políticos.

La poligamia musulmana solo se debate muy rara vez en los medios. Por lo tanto, dicha práctica, pese a su difusión en todo el continente europeo –ampliándose a, entre otros países, Suecia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Francia y Países Bajos–, sigue pasando muy desapercibida a la opinión pública. Como la práctica es ilegal en todo el continente, y por lo tanto se supone que no existe, no hay estadísticas oficiales de los matrimonios polígamos en ningún lugar de Europa.

Varios países, como Reino UnidoPaíses BajosSuecia y Francia, reconocen no obstante los matrimonios polígamos si se han contraído en el extranjero en determinadas circunstancias, como que la poligamia sea legal en el país donde tuvo lugar el matrimonio. Se calcula que existen hasta 20.000 matrimonios polígamos musulmanes en Gran Bretaña. En Francia, como la poligamia fue legal hasta 1993, el mínimo calculado ya en 2006 era de en torno a 20.000 matrimonios polígamos. En Alemania, se calculó en 2012 que, solo en Berlín, el 30 % de los árabes estaban casados con más de una mujer.

En abril, el profesor sueco Göran Lind dijo que era hora “de ponerse firmes” respecto a la poligamia en Suecia, después de que se revelara que Suecia había reconocido “cientos” de matrimonios polígamos contraídos en el extranjero. El profesor Lind señaló que la poligamia no es compatible con la ley sueca, especialmente con los principios de igualdad para las esposas, la igualdad de todos los seres humanos, y la prohibición de la discriminación por motivo de género, como está tipificado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Se podrían añadir los principios consagrados en el artículo 16 de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU, que dice:

Los Estados adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres:

a) El mismo derecho a contraer matrimonio.

b) El mismo derecho a elegir libremente cónyuge y contraer matrimonio solo por su libre albedrío y su pleno consentimiento.

Considerando cuánto tiempo han invertido los políticos europeos a convencer a sus electorados de su dedicación a los derechos humanos, resulta bastante peculiar su tácita aceptación de estas flagrantes violaciones de los derechos humanos de las mujeres, consagrados en las convenciones antedichas, como es el caso de la poligamia.

La gran cantidad de matrimonios polígamos atestigua el hecho de que dichos matrimonios también se introdujeron en Europa, en secreto, mediante bodas islámicas oficiadas por imanes. En la mayoría de los países europeos no se exige a los imanes que informen de estos matrimonios a las autoridades. Por lo tanto, a pesar del probable conocimiento de las autoridades, se permite que esta práctica ilegal prospere sin cortapisas. Como el matrimonio islámico no tiene validez jurídica en Europa, se deja a la mujer contrayente legalmente encallada y vulnerable, sin medios –más allá del imán local o el consejo de la sharia– para salir del matrimonio. Incluso si las mujeres pudieran en teoría ir a la policía o presentar denuncias, se arriesgan a recibir palizas, o posiblemente al divorcio. Los refugios para mujeres están “llenos de mujeres musulmanas”, como atestigua Ayaan Hirsi Ali, que ha trabajado en ellos.

Los matrimonios musulmanes polígamos están destinados a convertirse en un problema aún mayor tras la crisis de los migrantes.

En estos días, Daham Al Hasán está generando algunos titulares en Dinamarca. Tiene veinte hijos con tres esposas, pero hace dos años huyó él solo de Siria a Dinamarca, y dejó atrás a sus esposas y sus hijos. Hace poco, con las normas danesas sobre reagrupación familiar, una de sus mujeres y ocho de sus hijos se han reunido con él en Dinamarca. Pero Al Hasán quiere que todos sus hijos estén con él, y también sus esposas. Se le ha concedido permiso para que se le unan otros nueve hijos más, pero como en Dinamarca la poligamia es ilegal, no permite que, bajo las mismas normas de reagrupación familiar, se le unan las dos mujeres restantes. Sin embargo, algunos abogados creen que las restantes esposas podrán unirse independientemente a sus hijos en Dinamarca, una vez que estén allí.

El caso ha causado bastante conmoción en Dinamarca, no solo por el extraordinario tamaño de la familia, y por lo que costará al Estado danés solo en subsidios por hijos, sino porque Al Hasán afirma que está demasiado enfermo para trabajar, e incluso para aprender danés. “No solo tengo problemas psicológicos, sino también físicos”, dijo a modo de explicación. “Me duelen la espalda y las piernas”. Ha admitido que esta “enfermedad psicológica” se debe a que echa de menos a los niños que abandonó voluntariamente. Esto significa que él y su familia viven exclusivamente del dinero de los contribuyentes daneses.

Lo que vale la pena destacar sobre el actual debate es precisamente lo que no se está debatiendo: en concreto, que Al Hasán es un polígamo. Aunque es natural que los políticos y los ciudadanos se sientan invadidos y agraviados por los costes económicos para el Estado danés, también deberían preocuparse igualmente por la práctica de la poligamia. En cambio, no ha habido ni una sola feminista danesa que se haya pronunciado al respecto.

En un documental televisivo,La sharia en Dinamarca, se grabó a varios imanes con cámara oculta que respondieron afirmativamente y sin la menor vacilación a la pregunta de si el marido de una mujer tenía permiso para tener otra mujer contra el deseo de la primera esposa. Lo cierto es que para ellos, a pesar de que viven en un país donde la bigamia y la poligamia están prohibidos, que un hombre tome a una segunda, tercera o cuarta esposa al margen de lo que cualquiera de ellas opine es perfectamente natural.

Un estudio cualitativo sobre las mujeres en Dinamarca de 2009, llevado a cabo por Tina Magaard para el Ministerio de Bienestar danés, documentaba la práctica de la poligamia entre los musulmanes daneses. Una mujer turca le dijoa los entrevistadores:

Hay cada vez más mujeres que se casan con un hombre que ya está casado. Se casan mediante un imán, porque creen que serán más aceptadas. Al parecer, no tienen alternativa. Si se divorcian o viven por su cuenta, son condenadas al ostracismo. Muchas preferirían vivir una vida donde puedan tener una identidad, y pertenecer así a algún sitio y ser después aceptadas. Y es triste que eso suceda en Dinamarca. Creo que si tuviésemos las cifras, lo cual es muy difícil, serían probablemente mucho más altas de lo que pensamos.

Otra mujer, una musulmana conversa, dijo:

Esto [la poligamia] es algo que he visto muchas veces, hubo una época en que se puso de moda. Creo que fue hace cinco o seis años, era una locura, y creo que en todas las segundas parejas que he conocido, el hombre se había buscado una esposa más. Pero después, al cabo de un año o así, se arrepentía o se divorciaba de la primera mujer. En realidad, creo que en mi círculo de amigos había unas doce parejas donde el marido se había casado con otra mujer más.

En un documental alemán de 2013, los periodistas descubrieron que los hombres musulmanes utilizaban la poligamia como medio para defraudar y obtener más prestaciones sociales. La táctica era que sus esposas dijeran al Centro de Empleo que eran solteras y que no conocían al padre de sus hijos. El truco funciona porque Alemania, como cualquier otro país europeo, no tiene forma de comprobar la existencia de un matrimonio islámico, sobre todo porque la ley alemana no obliga a las mujeres a informar a las autoridades de su estado civil.

En el documental, los periodistas le preguntaban a la portavoz de la Agencia Federal de Empleo –supervisora de las agencias de empleo locales responsables de pagar las prestaciones sociales– si la Agencia Federal de Empleo era consciente de muchos de esos ejemplos de fraude. Respondió que eran conscientes de la poligamia y del consiguiente fraude, e incluso citó los lugares donde estaba más extendido: en Alemania Occidental, por ejemplo en Berlín, y en Colonia y Frankfurt. El periodista le preguntó después por qué no se había hecho nada al respecto. “Creo que estas diferencias culturales son muy delicadas, y somos un país muy tolerante”, dijo la mujer. Cuando se le preguntó si la Agencia Federal de Empleo estaba siendo tal vez demasiado tolerante, dijo que ella misma se estaba preguntando cómo iba a acabar todo esto.

La mujer dijo después que la creación de un registro central de matrimonios islámicos sería muy útil y conveniente, ya que permitiría investigar las denuncias de fraude, pero que eso es un asunto para los políticos.

“¿Cómo acabará todo?”. No muy bien.

De

De Gatestone Institute

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