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EL CADUCO DOGMA DE COPÉRNICO


[Al siguiente artículo que reproduzco, se remite el autor, Michel Mottet, en un comentario de un post anterior, dando su enlace. Me ha parecido muy interesante porque trata de un tema tratado en el blog: La falsedad de la teoría de Copérnico, que su autor estableció sin darle categoría de certeza, y que Galileo elevó a la categoría de teoría demostrada. Las implicaciones de esta posición para un verdadero católico son manifiestas.

Yo no hago un juicio sobre las demostraciones aportadas por el Sr. Mottet, dado que no tengo cualificación para hacerlo. Con todo reproduzco el artículo esperando el asentimiento o disentimiento de algún lector cualificado.

También adelanto que es posible alguna impropiedad de lenguaje, en la traducción realizada por mí. En concreto uso la palabra estrella o astro en el sentido que creo usa el autor o sea de un cuerpo celeste que brilla en el firmamento, sin prejuzgar si el autor se refiere exclusivamente o no a los cuerpos celestes del sistema solar.

Las aplicaciones que hace el autor a conspiraciones de cualquier tipo contra la Iglesia, en general me parecen convincentes a la luz de otros hechos reseñados en el blog, pero tampoco me pronuncio, también por mi falta de cualificación, de una manera definitiva .

En todo caso, la lectura del post estoy seguro proporcionará a los lectores, momentos de disfrute e interés.]


EL CADUCO DOGMA DE COPÉRNICO 

Michel Mottet
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Si hay algún dogma firmemente establecido, éste es el de Copérnico (1473-1543), según el cual la tierra gira alrededor del sol. Dudar de este dogma, inmediatamente supone ser tenido por loco, por lo que el tema ni siquiera se plantea, por haber sido incrustado en el cerebro desde la infancia y por los cientos de millones y millones de mapamundis con una inclinación de 23 ° 27 ‘ que nos lo recuerdan constantemente.

 

Pero cuando examinamos la teoría de Copérnico, haciendo caso omiso de todo lo que se ha dicho y publicado sobre el asunto Galileo, es decir, si se examina desde un punto de vista estrictamente científico, nos damos cuenta de que este famoso dogma no tiene ninguna base. El cardenal Bellarmino (1542-1621), encargado de comunicar a Galileo (1564-1642) la decisión del Santo Oficio, le había pedido que demostrase esta teoría es decir, que diese la prueba de su realidad, añadiendo que dudaba de que tal demostración pudiese hacerse. Todos deben saber que ni Galileo, ni sus discípulos, no presentaron pruebas convincentes. Sin embargo, es muy fácil de demostrar la imposibilidad absoluta de esta teoría. El cardenal Belarmino tenía mucha razón para dudar de ella, porque es muy fácil demostrar que la teoría de Copérnico no puede explicar los movimientos celestes.

 

En primer lugar esta teoría, para explicar el cambio en la posición del sol desde un solsticio al otro, está obligada a asumir que el eje de la tierra se dirige constantemente hacia la estrella polar con una inclinación permanente de alrededor 23 ° 27 ‘ en su movimiento alrededor del sol. Esta es la única manera de explicar esa variación constante [de la posición del sol]. Pero el problema en este caso, para un observador atento, es que esta oblicuidad sólo afectaría a la estrella sol,  y ¡no tendría ningún efecto sobre todas los demás astros! Esto es lo que cualquiera puede constatar, sea astrónomo o no. Ahora bien, por elemental lógica, esta oblicuidad necesariamente debe tener los mismos efectos sobre la luna. Pero en la realidad no se da tal cosa: la luna, durante todo el año, desde un un lunisticio al siguiente, sigue la misma trayectoria y siempre a velocidad constante, cuando [en la hipótesis de la teoría] debería tener una aceleración y desacelaración constante, para coincidir con el movimiento del giro de la tierra sobre sí misma y en su movimiento alrededor del sol. Pero la luna, al igual que todas las demás estrellas, no se ve afectada por la inclinación del eje de la tierra, que elegiría solamente el sol, ¡para la variación de su posición! Por sí misma, esta evidencia es suficiente para demostrar que la hipótesis de Copérnico es falsa. Que esta prueba no sea evidente para cualquiera que considere el tema, es incomprensible.

 

Se puede añadir otra prueba igualmente convincente. Si un observador siguiese con un dispositivo el movimiento del sol desde un solsticio al siguiente, tendría que variar el ángulo de visión de la cámara durante todo el año, dado que la posición del sol está en constante cambio. Sin embargo, el mismo observador si siguiese a otro astro, Sirius, por ejemplo, por tomar una estrella particularmente fácil de localizar y visible durante varios meses, con un dispositivo, lo haría siempre con el mismo ángulo de visión. Esto prueba que la teoría de Copérnico tendría que admitir que la oblicuidad del eje de la tierra no tendría ningún efecto sobre el sol, ¡cosa bastante impensable!

Hay otra prueba decisiva para demostrar la falsedad de la teoría copernicana. Todo el mundo sabe que para ajustar el cálculo del tiempo, hay que recurrir a los meridianos, círculos imaginarios que pasan por los dos polos. Convencionalmente, fue elegido como meridiano-origen, el que pasa por Greenwich, GMT. El mediodía de Greenwich es el punto de referencia mundial para fijar el tiempo en los otros meridianos. Ni que decir tiene que es admitido por todos que es mediodía, al mismo tiempo en todo el meridiano norte y en el meridiano sur. Pero para cumplir esta condición, es absolutamente necesario que el plano vertical del meridiano corte en ángulo recto el plano horizontal en el que se sitúa el sol. Si nos fijamos en el diagrama de la teoría copernicana, uno se da cuenta de inmediato que este requisito esencial no se realiza plenamente más que dos veces al año, en los dos solsticios. Estos son los dos únicos días en que el meridiano de Greenwich y los demás cruzan en ángulo recto el plano horizontal que contiene el sol. En teoría, esto sería una variable constante para el mismo meridiano, ocurriendo la máxima variación en los equinoccios cuando el sol marca el mediodía en el norte o el mediodía en el sur, antes o después, por ejemplo, de marcarlo en el Ecuador. Piense que en la actualidad, con los medios disponibles, es fácil poner en evidencia estas diferencias, para el mismo meridiano, midiéndolas al mediodía en el norte, en el Ecuador y en el sur sobre la base de los Gnomons de los cadrans solares [relojes solares], en estos tres lugares, cuando marcan el mediodía. Ya es hora de hacer esta verificación que demostraría de manera concluyente, ¡quién tenía razón, Copérnico o Belarmino! Sin embargo, no hay prácticamente ninguna posibilidad de que este experimento se realice, porque los científicos desde hace tiempo saben que la teoría copernicana es falsa … Ha sido impuesta a los ignorantes para mantener viva la gigantesca mentira del caso Galileo con el fin de atacar a la verdadera Iglesia Católica. Todavía hay menos posibilidades de que se realice este simple experimento, porque equivaldría a arruinar por completo la teoría de la relatividad del demiurgo Einstein, lo que minaría en su base la actual física y demostraría que la supuesta conquista de la luna es también una gigantesca mentira … porque la velocidad de movimiento de la luna alrededor de la tierra es del orden de unos 100.000 kilómetros por hora, cosa que no habría permitido ¡un aterrizaje sin problemas!

Esto último es del tipo de prodigios engañosos admirados por todo el mundo, de que habla el Apóstol en la Segunda a los Tesalonicenses.

El capítulo XIII del Apocalipsis predijo exactamente lo mismo. Aquél hecho prodigioso [el aterrizaje en la luna] llegó a todo el mundo por la televisión; de él, el mismo capítulo XIII da la definición exacta: imágenes animadas que hablan.

Pero todavía es más incomprensible que no haya un solo católico u otro cualquiera, capaz de hacer el esfuerzo de entender el razonamiento anterior. Si fuese un católico verdadero, que creyera en la realidad de las apariciones de la Virgen María en Fátima, en 1917, reflexionaría en la importancia del gran milagro que autentifica las apariciones, al que se ha llamado la “danza del sol”, y se daría cuenta de que la Virgen María mostró claramente que el sol, lejos de ser inmóvil en un punto del espacio, está dotado de dos movimientos separados. Demostró que el sol giraba sobre sí mismo a un ritmo prodigioso. Por ello, mostró que la fuente de la tremenda energía de esta estrella puede explicarse por su prodigiosa velocidad de rotación y cualquier científico sabe que para producir energía se necesita movimiento y cuanto más rápido sea el movimiento mayor será la liberación de energía. También mostró que el sol se mueve a través del espacio a una velocidad igualmente prodigiosa. Esto es exactamente lo contrario de lo propuesto, contra toda lógica, por Copérnico.

Hay que saber en primer lugar que la famosa teoría de la relatividad de Poincaré (1854-1912), plagiada por Einstein (1879-1955), no es un “descubrimiento” científico informal sino una maquinación deliberada. Para entender esto hay que volver a Copérnico. Su teoria ha cambiado completamente la visión [tradicional ] del universo, [imaginando] un sol fijo en lugar de la tierra [quieta]. Hizo exactamente lo que Josué había hecho, excepto que Josué lo hizo por unas horas y mediante un milagro [obtenido] por su fe en Dios, mientras que Copérnico lo tenía que hacer para la eternidad. Otra importante diferencia: el sol se detuvo sólo momentáneamente por la fe de Josué, mientras que Copérnico, estableciendo un sol fijo, por fuerza, fija también todas las estrellas. En su tiempo esta nueva visión se consideró una hipótesis, que ya había sido propuesta en la antigüedad por Aristarco de Samos (310-230 aC.), que no suscitó ninguna refutacion o aceptación con base científica, porque tenía unas zonas tan oscuras, que no podía ir más allá de eso.

 

Un siglo más tarde, Galileo trató de transformar esta hipótesis en certeza cuidándose de no resolver los insolubles  problemas de esta teoría, a saber:

1. Cómo justificar científicamente que una única fuente puede generar dos movimientos diferentes, siendo el movimiento del sol diferente al de los otros astros.

2. Cómo justificar científicamente que el sol estando fijo, y por fuerza todos los astros, sin embargo, es una variable en su movimiento, mientras que todas las otros astros están fijos, no obstante haber sido generado por el mismo motor, es decir, la rotación la tierra sobre su eje y la constancia de su inclinación, no teniendo efecto ésta más que sobre la estrella sol, y no sobre todos los otros astros, tal como lo muestra la eclíptica de manera tan clara como irrefutable;

3 Cómo explicar científicamente que siempre es mediodía, en el mismo momento, en todo el meridiano, mientras que el eje de rotación de la Tierra está en constante cambio en relación al sol durante todo el año.

 

Las famosas “leyes” de Newton ( 1642-1727), también están en contradicción con las experiencias atribuidas a Galileo, pero han sido verificadas experimentalmente, a saber, que la masa no juega ningún papel en el movimiento de un cuerpo, siendo éste totalmente dependiente del motor que lo produce; obviamente no resuelven los problemas fundamentales mencionados anteriormente, pero ¡sólo han servido para “ahogar el pez”!

 

Extraña y misteriosamente todos los astrónomos (¿O astrólogos?) se han abstenido en dar una respuesta lógica a las realidades mencionadas anteriormente. Por lo tanto la teoría de Copérnico – después de la manipulación trufada de mentiras del “caso Galileo” y el bombo gigantesco organizado a manos de maestros a su alrededor- se ha convertido en un dogma interminablemente repetido, del catecismo de la masonería, rama secular del judaísmo, dogma que ha decretado que la Iglesia cometió un error al condenar a Galileo y a través de él la teoría de la Copérnico- ¡también se ha convertido en un dogma científico! Pero las tres preguntas anteriores aún siguen sin respuesta y muestran sobre qué base pretendidamente científica reposa este dogma.

 

El Cardenal Belarmino que aguardaba a que Galileo le diera esta demostración, sin duda ha sido la inspiración de este artículo que muestra la total falsedad de la teoría copernicana, que nunca ha sido probada científicamente y está en el origen de los prodigios mentirosos, admirados por todo el mundo, de los que también habla San Pablo en la dicha epístola y que son admirados por todo el mundo.

 

 
































 

 

 

6 replies »

  1. Un misil balístico intercontinental desde la larga distancia (entre 6.000 y 12.000 km), un apogeo 1200 km y un tiempo de vuelo de 30 minutos, hace que el vuelo sin deriva, es decir, independientemente de la rotación de la tierra durante los 30 minutos del vuelo.

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  2. En la teoría de Copernico, la tierra gira a una velocidad de 1.666 kilómetros à la hora aproximadamente en el Ecuador. Tal velocidad desarolla por consiguiente una fuerza centrífuga colosal. Para contrarrestarla haría falta una fuerza todavía más colosal que debería reflejarse no sólo en la balística sino sobre los océanos y todo que se mueve sobre tierra. Entonces todos los lanzamientos de proyectiles prueban que todo passa según la leyes de una tierra perfectamente estática. Entonces no comprabamos deriva ni efecto centrífugo en lanzamiento de cohetes.

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