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TRES TEXTOS RELATIVOS A LA ORTODOXIA DE PÍO XII


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[Reedito el texto de la introducción con algunas modificaciones]

[Les dejo estos tres textos de nuestro amigo Michell Mottet, que alguno sin duda juzgará “iconoclastas” vale decir capaces de arruinar nuestras creencias más sagradas y nuestros afectos más encendidos.

No quiero que el Sr. Mottet diga que no le publico su artículo compuesto de tres textos en atención a sus frecuentes colaboraciones en el blog. Los textos en cuestión merecen una breve introducción que me dispongo a hacer, tanto más que nos servirá para aclarar algo de la infalibilidad de los papas.
Yo a veces he pensado de mí que si me viera en la imposible coyuntura de elegir entre Cristo y la Verdad, sin duda elegiría esta última. Gracias a Dios, es una eleccion imposible porque Cristo es lo que es para nosotros, porque es el Logos de Dios, el Hijo eterno generado pero increado, la Verdad eterna, que asumió desde el primer instante de la existencia de Jesús, su naturaleza humana, de suerte que hablar de Jesús es hablar de la Verdad eterna. No es que en Cristo no haya operaciones de la naturaleza humana, entre ellas las del entendimiento humano de Cristo, que posee la Ciencia humana de Cristo, infinitamente inferior a la Ciencia de Dios, sino que ambas operaciones, como bien lo explicó el denostado y calumniado y muy mal interpretado por sus enemigos hasta nuestros días, papa Honorio I, son operaciones de la Persona Divina. Son actos de Dios. Pero de suyo diferentes. (Véase el post de la traducción todavía inacabada del capítulo que San Roberto Belarmino dedica a refutar la supuesta herejía del papa Honorio que algunos, aún hoy día, repiten sin cesar (como ha hecho Mons Fellay – puede verse un post de este blog- la FSSPX, y algunos  neoconservadores, de nuestros días bergoglianos, como Roberto de Mattei y Sandro Magister) deseosos de ver triunfar su tesis de las supuestas herejías de papas válidos, quizás para salvar el naufragio de la iglesia conciliar)

Digo esto preparando al lector sobre los siguientes textos. Quizás nos interpelen, y nos hagan entrar en la angustia. Pero ésta es fácilmente superable si pensamos que nuestro único compromiso es con la eterna Verdad. Nosotros no adoramos a criatura alguna, no adoramos a María Santísima cuya distancia con Dios es infinita. Sí, adoramos a Cristo y su bendita Humanidad, porque aunque infinitamente inferior, en cuanto tal, a Dios, está perfectamente asumida en la única Persona Divina.
Nosotros sentimos por los papas, una sumisión y amor que participa del amor a Dios que nos manda el primer mandamiento de la primera tabla. Pero la sumisión al papa, tiene un límite, o mejor condición, y es su (del papa) adhesión a la verdad pura, íntegra e inviolada (como canta el Símbolo Quicumque) de la Fe católica. Creemos, como creía Belarmino y ha creído siempre la Iglesia, que un papa herético se depone a sí mismo. Ésto lo dijo asumiendo la hipótesis menos probable, de la posible defección herética del papa “in quantum hominem particularem”. Si, en este caso, la herejía fuera oculta (es doctrina de San Alfonso), si no hubiera trascendido a toda la Iglesia, el papa estaría depuesto. Pero si no influyera en su enseñanza no haria mayor daño. Si su enseñanza fuera herética, sería la confirmación de su herejía antecedente y por lo tanto tendríamos su ilegitimidad como papa. Pero incluso entonces, podría suceder que el hecho hubiera pasado desapercibido a la Iglesia. Éste es uno de los misterios de los juicios divinos que llegaría a permitir lo que supera nuestra comprensión. Pero esto no exime a las generaciones posteriores encarar el hecho.
Los tres textos siguientes podrian llevar este título: “Repensando la ortodoxia de Pío XII”. Si se diera una respuesta negativa, incidiría en su legitimidad como papa católico. En esta terrible hipótesis, quiero recalcar que no sería  una objeción de la divinidad e infalibilidad de la Iglesia. Incluso su magisterio podría salvaguardarse apoyándose  en realidades diferentes de su carisma papal. La bula “Cum ex Apostolatus”contempla implícitamente la posibilidad de esta hipótesis pues admite la ilegitimidad del cargo papal aun si hubieran pasado muchos años en su ejercicio. ¿Por qué no podría ser incluso después de du muerte?

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San Alfonso María de Ligorio escribió, en referencia a lo dicho por el propio Belarmino:

“Si el Papa, como persona privada, cayese en la herejía”, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia….”

“Que algunos papas hayan caído en la herejía, algunos han tratado de probarlo, pero no lo han probado, ni nunca lo probarán; nosotros vamos a probar claramente lo contrario en el capítulo X. Pero además, si Dios permitiese que un Papa fuese hereje notorio y contumaz, éste dejaría de ser Papa, y la sede quedaría vacante. Mas si fuera hereje oculto, y no propusiese a la Iglesia ningún dogma falso, entonces no causaría ningún daño a la Iglesia, pero nosotros tenemos que presumir con justicia, como dice el cardenal Belarmino, que Dios no permitirá jamás que ningún Pontífice romano, ni siquiera como hombre particular, llegue a ser hereje notorio ni siquiera oculto “ .

OEUVRES COMPLÉTES DE SAN ALPHONSE DE LIGUORI, Docteur de l’Église. Oeuvres dogmatiques, t. IX: Traités sur le Pape et le Concile: “Défense du pouvoir supréme du Souverain Pontifice contre Justin Fébronlus” 1881; réimpressiom 1975, Gent, Belgium).Sigue el Santo doctor a “apud Bellarmino: de Romano Pontífice, liber 4, cap. 3)».

Con lo anterior quiero decir que no es contrario a la teología católica avalada por doctotres, el que haya habido   papas ilegítimos por su oculta o no suficientemente conocida, en su tiempo, herejía, sin que esto suponga una desautorización de la doctrina de la Iglesia sobre la imposibilidad de papas heréticos.
Ahora bien, llama  la atencion en Pío XII el que se hubiera negado a leer el Secreto de Fátima. Es algo poco creible y que causó un inmenso mal a la Iglesia. Él se encargó de neutralizar este hecho con la aparente, como algunos piensan,  patraña de su visión del milagro solar y de su atribución del título de “El papa de Fátima”.
Otras acciones suyas que nos llenan de estupor fueron  la creación como cardenal del modernista (cosa que Pío XII verosímilmente sabía como era su obligacion) masón y rosacruz Juan XXIII (éste en Estambul bautizó a 24 000 judíos para librarles de la persecución nazi, lo que le procuraría si el hecho fuera cierto,  la excomunión inmediata). Siguiendo con Pío XII, él “alejó” a Montini a la Sede de Milán. Estos dos hechos fueron condición para la eclosión modernista del Vaticano II.
En el blog hay un importante estudio sobre la carta del Santo Oficio al Arzobispo de Boston en 1949, ” Haec Munera Sacra” que es una anticipación “avant la lettre” del herético concilio que se reuniría 14 años más tarde. Esa carta se aparta sustancialmente de la doctrina católica sobre el bautismo. Bien es verdad que no estaba suscrita por la firma del papa y no se añadió hasta tres años más tarde a la coleccion AAS.

Pero aún aceptando todo lo anterior, que bastaría para infligirnos una dolorosa decepción del papado de Pío XII, hay que reconocer que es cosa muy diferente aceptar que el papa Pío XII, hubiera caído en la herejía formal ( o sea contumaz y notoria, como dice San Alfonso) y que por consiguiente fuera un papa ilegítimo.

Como nos dice Juan V.P. en comentario, comentario que yo suscribo,

“Pío XII no contradice la doctrina tradicional. Simplemente evita pronunciarse de forma definitiva sobre la cuestión, dando libertad a los científicos para que investiguen. Esto ya ha ocurrido otras veces a lo largo de la historia, tanto en cuestiones de ciencia natural como en teología (Inmaculada Concepción, visión beatífica, etc.): el Papa evita emitir un juicio sobre el tema disputado, permitiendo que se manifiesten opiniones contrarias entre sí.

Pío XII, verdadero pontífice, nada tiene que ver con los falsos papas del Vaticano II. Estos últimos han enseñado oficialmente herejías y errores a toda la Iglesia, por medio de su magisterio ordinario y universal. Como este tipo de magisterio es infalible, la única explicación posible a las herejías presentes en él es que estos hombres no poseían la autoridad papal; de lo contrario

Hay  que tener en cuenta la enorme presión secular de aquellos años que yo recuerdo perfectamente, hecha por los partidarios del evolucionismo frente al creacionismo. Esta presión recuerda la causada por los partidarios del Heliocentrismo contra el Geocentrismo. Si entoces el papa Benedicto XV “sucumbió”a ellas en la carta “Preclara Summorum”

If the progress of science showed later that the conception of the world rested on no sure foundation, that the spheres imagined by our ancestors did not exist, that nature, the number and course of the planets and stars, are not indeed as they were then thought to be, still the fundamental principle remained that the universe, whatever be the order that sustains it in its parts, is the work of the creating  and preserving sign of Omnipotent God, who moves and governs all, and whose glory risplende ini una parte piu e meno altrove; and though this Earth on which we live may not be the center of the universe as at one time was thought, it was the scene of the original happiness of our first ancestors, witness of their unhappy fall, as too of the Redemption of mankind through the Passion and Death of Jesus Christ.”

 

… yo no pienso que en este párrafo haya un reconocimiento formal que desautorice la toma de posición del Santo Oficio en el caso Galileo. Es muy curioso que el párrafo anterior sea alegado,por quienes solo aceptan  el que ellos impropia y abusivamente  llaman “Magisterio  ex-cathedra” despreciando el magisterio ordinario  por ejemplo del papa Pío XII sobre el bautismo de deseo, así como el magisterio universal de la Iglesia, que reducen a la categoría de “tradiciones de hombres”
Creo que existe un paralelismo en los dos casos. Yo pienso que se requieren definiciones claras y voluntad de imponerlas para que se pueda hablar de un cambio formal de posición respecto de la doctrina anteriormente declarada.

Yo no acepto mucho de lo alegado en el siguiente estudio y creo sinceramente que Pio XII fue un verdadero papa, nombrado incluso por su nombre en el mensaje de Fátima, por nuestra Señora.

A continuación el  estudio sobre la enseñanza de Pío XII sobre las Sagradas Escrituras. Está en francés pero no descarto su traducción más adelante.

Con todo lo anterior uds. ya estan preparados para enjuiciar los hechos de ese decepcionante pontificado, que, voluntariarmente o no,  preparó lo sucedido más tarde, en los años aciagos en que la Institución Romana perdió su carácter de ser la Iglesia de Cristo. Ésta, como la “piedra desechada por los arquitectos, pasó a ser piedra  angular de la Iglesia remanente”, como antaño sucedió con la Iglesia judaica. Las lágrimas de Cristo a la vista del Templo que sería destruído, testimoniaban la defeccion judía de la Fe, que contaba también, como la Institución romana fundada sobre la sangre de los martires, con las promesas de indefectibilidad e infalibilidad y perdurabilidad hasta el fin del mundo. Pero eran promesas condicionadas, como muchas veces sucede en la Escritura. La Iglesia de Cristo no ha desaparecido, esto no ha sucedido y nunca sucederá. Simplemente ha cambiado de casa.
Los hechos son esos y el argumento de ” demasiado horrible para ser real” no vale nada en este caso.

Les traslado el mensaje y documento.


 

 

Cher ami, 

 

Vous êtes une personne…pour laquelle la Vérité est la seule norme de jugement. 

Voici un  texte que j’ai écrit et qu’une seule et unique personne a attaqué, alors même que ce texte a été très largement diffusé.  La revue allemande EINSICHT  l’a publié en français, comme elle publiera mon texte traduit en allemand sur la fausse LIBERTÉ RELIGIEUSE  du conciliabule que je vous ai déjà envoyé et qui mériterait d’être traduit en espagnol.

Il est particulièrement faux et dangereux de faire la promotion de la sainteté de ce pape qui a refusé de rendre public le « secret » du message de la Reine du Ciel qui annonçait L’APOSTASIE DU CLERGÉ…  

La puanteur de son corps dés son décès est le JUGEMENT DE DIEU  sur son prétendu vicaire… 

Je vous enverrai ensuite le texte de cette personne et sa réfutation dans la plus pure tradition des modernistes qui se basent sur un seul et unique mot, mal et faussement « interprété », pour tenter d’annuler l’ensemble de la condamnation. 

Bien cordialement à vous. Michel 



ENSEIGNEMENT DE PIE XII POUR DÉFENDRE LES ÉCRITURES. 

 

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Mais que déclare le Magistère récent de l’Eglise au sujet de ces premiers chapitres de la Genèse? Le texte le plus récent qui aborde cette question cruciale est HUMANI GENERIS, Lettre encyclique de Pie XII SUR QUELQUES OPINIONS FAUSSES QUI MENACENT DE RUINER LES FONDEMENTS DE LA DOCTRINE CATHOLIQUE. [12 août 1950] Il s’agit donc d’un document officiel émanant du Chef suprême de l’Eglise et censé apporter à tous les catholiques la véritable doctrine sans laquelle il n’y a pas de salut éternel possible. Les Lettres encycliques n’engagent pas L’INFAILLIBILITÉ PONTIFICALE, telle qu’elle a été strictement définie par le Concile du Vatican. Mais il est communément admis qu’un Pape ne peut pas apporter autre chose que la “Vérité vraie” dans des documents de l’importance des Lettres encycliques données en nourriture spirituelle au monde catholique tout entier. Pour bien souligner l’importance de ces documents, les Editions TEQUI que j’ai sous les yeux prennent bien soin de citer en lettres capitales sur la page de garde: 

 

“LE PAPE, C’EST LE CHRIST SUR LA TERRE; C’EST LE CHRIST AU MILIEU DE NOUS. OBÉIR AU PAPE, C’EST OBÉIR À JESUS-CHRIST, C’EST OBÉIR Á DIEU.”  Mgr de Ségur.

 

Que dit donc “le Christ sur la terre” des premiers chapitres de la Genèse ? Vu l’importance du sujet  et l’Autorité suprême du rédacteur, qui serait “le Christ au milieu de nous”, il y a lieu de citer in extenso son enseignement sur la question :

 

Comme dans le domaine de la biologie et de l’anthropologie, il en est qui, dans le domaine de l’histoire, négligent audacieusement les limites et les précautions que l’Eglise établit. Et en particulier, il Nous faut déplorer une manière vraiment trop libre d’interpréter les livres historiques de l’Ancien Testament, dont les tenants invoquent à tort, pour se justifier, la lettre récente de la Commission Pontificale biblique à l’Archevêque de Paris. Cette lettre, en effet, avertit clairement que les onze premiers chapitres de la Genèse, quoiqu’ils ne répondent pas exactement aux règles de la composition historique, telles que les ont suivies les grands historiens grecs et latins et que les suivent les savants d’aujourd’hui, appartient néanmoins au genre historique en un sens vrai, que des exégètes devront étudier encore et déterminer: cette Lettre dit encore que les mêmes chapitres, dans le style simple et figuré, bien approprié à l’état des esprits d’un peuple peu cultivé, rapportent les vérités essentielles sur lesquelles repose la poursuite de notre salut éternel, ainsi qu’une description populaire de l’origine du genre humain et du peule élu. Si par ailleurs les anciens hagiographes ont puisé quelque chose dans les narrations populaires (ce qu’on peut assurément concéder), on ne doit jamais oublier qu’ils l’ont fait sous l’inspiration divine qui les a préservés de toute erreur dans le choix et l’appréciation de ces documents. 

 

Mais tout ce qui a été emprunté aux narrations populaires et accueilli dans les Saintes Lettres ne peut absolument pas être équiparé aux mythologies ou aux fables du même genre, qui procèdent bien plutôt de l’imagination dénuée de tout frein que de ce remarquable souci de vérité et de simplicité qui éclate dans les Saintes Lettres, même de l’Ancien Testament, à ce point que nos anciens hagiographes doivent être proclamés nettement supérieurs aux écrivains profanes de l’antiquité. 

 

Ces deux paragraphes sont un monument de fourberie, de pharisaïsme et d’antivérité. Pie XII est donc censé proposer à l’Eglise des arguments imparables pour défendre “l’historicité” des premiers chapitres de la Genèse et prouver l’inspiration divine des Saintes Lettres. Comment s’y prend-il pour mener à bien cette tâche salutaire indispensable et combattre les ennemis qui se sont introduits dans les Saintes Lettres, comme les termites dans le bois, pour les détruire de l’intérieur?

 

Pour mener à bien sa tâche de démolition, Pie XII ne lésine pas sur les moyens. Non seulement il ne nomme pas MOÏSE, LE RÉDACTEUR DE LA GENÈSE, mais il lui substitue d’autorité de mythiques anciens hagiographes aussi anonymes qu’hypothétiques, qu’il faudra donc encore identifier, puisqu’ils sont restés totalement inconnus depuis plus de trois millénaires; et Pie XII confie cette recherche aux “exégètes”, c’est-à-dire à ceux qui dissolvent les Ecritures pour réduire à néant leur UNITÉ FONDAMENTALE et leur INSPIRATION DIVINE. 

 

Mais vers quel but occulte Pie XII dirige-t-il les catholiques? Moïse n’étant plus le rédacteur de la Genèse, ce n’est plus lui qui doit être considéré comme le GARANT de l’inspiration divine, mais une collection indéterminée de parfaits inconnus rédigeant chacun une ou plusieurs bribes du Texte, sans qu’on sache par ailleurs par qui ces bribes auraient été rassemblées. Certainement pas par Moïse puisqu’il n’est même pas nommé! Pie XII n’en affirme pas moins de sa propre et seule autorité que tous ces êtres mythiques étaient investis du charisme de l’Inspiration divine. 

 

Où, enfin, ces êtres mythiques, ou du moins totalement inconnus, ont-ils été puiser la matière de leurs différents textes? Pie XII l’affirme “avec assurance”: en partie “dans les narrations populaires”. Comment peut-il et ose-t-il affirmer avec assurance ce qui ne serait tout au plus qu’une hypothèse et le demeurera aussi longtemps que ses “anciens hagiographes” n’auront pas été identifiés et tant que la preuve n’aura pas été établie avec toute certitude que tel ou tel passage du texte de la Genèse a été écrit par tel hagiographe qui l’a emprunté à telle ou telle narration populaire, l’inspiration divine se limitant à indiquer au mythique hagiographe que telle ou telle narration populaire EST EN TOUTE CERTITUDE UNE VÉRITÉ RÉVÉLÉE. 

 

Le but recherché est donc parfaitement clair: nier implicitement, en ne le nommant pas, que Moïse est le Rédacteur de la Genèse, attribuer cette rédaction à des êtres mythiques restés totalement inconnus pendant plus de trois millénaires [et qui le resteront pour l’éternité], pour aboutir au véritable but si inlassablement recherché par la secte occulte qui triomphera au conciliabule de Vatican II: L’OECUMENISME PLANÉTAIRE BASÉ SUR LE FAIT QUE LA RÉVÉLATION DIVINE SERAIT DIFFUSE PARTOUT. Tel est le but de ce texte abominable, véritable monument de fourberie, de pharisaïsme et d’antivérité. Exactement à l’inverse de ce qu’affirme avec assurance Pie XII, tout catholique authentique doit affirmer que s’il se trouve dans les narrations populaires des bribes de vérité, celles-ci proviennent de la Tradition orale qui s’est transmise depuis Adam jusqu’à Noé, puis de Noé jusqu’à Moïse qui a reçu l’ordre de la Bouche même de Dieu – avec qui il s’entretenait face à face – de la mettre par écrit. Ce que Moïse a fait avec une science, une culture, un génie tellement au-dessus des capacités de l’esprit humain qu’il est possible d’affirmer en toute certitude qu’elle ne lui a pas été “inspirée” par Dieu, mais dictée par Dieu, puisqu’il s’entretenait face à face avec l’Arbre de Vie  sur le Sinaï, comme Jésus le remontrera lors de la Transfiguration sur le Thabor. 

 

Ainsi que le rappelle saint Jérôme dans son “Prologus Galeatus – Prologue casqué” [c’est-à-dire Prologue écrit pour la défense des Textes sacrés], la Genèse, l’Exode, le Lévitique, les Nombres et le Deutéronome “hi sunt quinque libri Moysi, quos proprie Thora, id est, Legem appelant – Ceux-ci sont les cinq Livres de Moïse que (les Hébreux) appellent en terme propre La Thora, c’est-à-dire Loi”. C’est effectivement ce Pentateuque qui constitue La Thora, La Loi, et nul n’a jamais contesté que Moïse est le Rédacteur de La Thora, de La Loi, le Christ l’affirmant à maintes reprises. Il s’agit incontestablement d’une vérité de foi que tout catholique doit croire fermement s’il veut être sauvé. Comme chacun peut s’en rendre compte, ce n’est pas exactement ce qu’enseigne Pie XII… qui jette Moïse aux oubliettes…

 

Il affirme que ces chapitres ont été écrits “dans le style simple et figuré”, ce qui est exact, “bien approprié à l’état des esprits d’un Peuple peu cultivé”, ce qui est totalement faux: un Peuple qui s’est précisément formé dans le sein d’une des plus brillantes civilisations de l’Antiquité, qui nous étonne encore aujourd’hui, était tout, sauf un “Peuple peu cultivé”… Il paraît inutile d’insister sur ce point. Mais il faut toutefois bien signaler que par la connaissance du VRAI DIEU, les Israélites surclassaient et de très haut l’extraordinaire civilisation dans laquelle leur Peuple s’est formé et développé jusqu’à former un Etat dans l’Etat avec toutes les conséquences tragiques racontées par Moïse, qui a lui-même été élevé à la Cour de Pharaon, l’une des plus fastueuses et les plus cultivées de l’Antiquité. 

 

Mais Pie XII ajoute que ces premiers chapitres “rapportent… une description populaire de l’origine du genre humain et du peuple élu”, dont certains passages auraient été “empruntés aux narrations populaires”. Avoir l’audace inouïe de prétendre que l’origine du Peuple d’Israël est une “description (ou) narration populaire” dépasse l’imagination… L’origine du Peuple d’Israël c’est la vocation d’Abraham, c’est le Pacte d’Alliance signé par la circoncision, véritable baptême de l’Ancienne Alliance, c’est la naissance miraculeuse d’Isaac, qui est le fils de la FOI d’Abraham, puisque le Père des croyants est totalement mort pour la procréation, tout comme Sara, sa femme, qui a nonante ans ! C’est ensuite par le rit de la circoncision la  transmission à tous les descendants d’Abraham, de façon individuelle et personnelle, de la FOI signifiée par ce rit charnel et qui est le véritable élément constitutif du Peuple d’Israël. Et si nous savons cela au vingtième siècle, est-ce grâce à des hagiographes inconnus? Si nous le savons encore, c’est parce que Moïse a mis par écrit ces faits dans ses cinq Livres, vénérables vieillards qui après trente-trois siècles n’ont pas pris la moindre ride, qui ont été traduits en plus de deux mille langues et dialectes et répandus à un nombre incalculable d’exemplaires, des centaines de millions! Incroyable réussite pour un texte “bien approprié à l’état des esprits d’un peuple peu cultivé”, comme le déclare Pie XII ! En outre, comment cette tradition est-elle parvenue jusqu’à Moïse ? Par des hagiographes inconnus ? Par des bribes de “narrations populaires” ? comme le prétend Pie XII. Cette tradition s’est transmise d’Abraham à Isaac, d’Isaac à Jacob, de Jacob à ses douze fils et ainsi de suite de père en fils dans chaque Tribu au point que saint Paul, après treize ou quatorze siècles, peut déclarer avec toute assurance qu’il est de la Tribu de Benjamin. C’est assez dire qu’il n’y a dans tout cela pas l’ombre du moindre et plus infime emprunt à des “narrations populaires” faites dans le paganisme et ses mythologies. Toute l’histoire exposée ensuite dans la Bible est une preuve éclatante que chaque fois qu’Israël a voulu emprunter quoi que ce soit aux fables et mythologies du paganisme, Dieu l’en a puni de façon terrible. 

 

Curieuse façon de défendre L’INSPIRATION DIVINE d’un texte en ne mentionnant même pas celui que toutes les Ecritures, toute la Tradition multimillénaire et Jésus Lui-même désignent comme étant L’UNIQUE RÉDACTEUR, dont le visage, lorsqu’il redescendait de la Montagne sacrée où il avait précisément reçu dictée de la Loi, rayonnait d’un tel éclat, qu’il devait le voiler pour ne pas aveugler complètement ses auditeurs. Or, c’est parce que nous savons que Moïse est le Rédacteur de ce texte, que nous possédons la garantie absolue de son Inspiration divine. Nier cette vérité et remplacer Moïse par des “anciens hagiographes” qui auraient donc “bricolé” le texte de la Révélation avec des bribes de narrations populaires glanées çà et là, est un inqualifiable forfait, car le nom de Moïse fait partie intégrante du Pentateuque (Thora pour les Hébreux) COMME GARANT INDISCUTABLE DE L’ORIGINE DIVINE DE CES TEXTES. Ce point de notre foi est d’une importance capitale et décisive puisque ce sont dans ces chapitres que sont rapportées toutes les circonstances de la catastrophe originelle avec leur cause et leurs conséquences. C’est le motif pour lequel Dieu a voulu que ces chapitres – les plus importants de toute la Révélation – soient garantis par un TÉMOIN INDISCUTABLE présentant même dans son corps mortel un reflet de la Lumière divine, afin que personne ne puisse contester l’origine divine de la Loi qu’il apportait au Peuple choisi pour préparer la Venue du Messie clairement prophétisé dans l’insondable texte de la Genèse. Voilà ce qu’un Pape authentique doit déclarer pour défendre l’inspiration divine des Ecritures. Pacelli préfère enseigner au monde que ce n’est pas Moïse le Rédacteur, mais des INCONNUS et qui resteront à jamais tels, car ils n’existent pas. Il n’en confie pas moins à ses “exégètes” la tâche “d’étudier encore et de déterminer” – après vingt siècles de christianisme – l’historicité des Ecritures, comme si l’Esprit Saint, depuis plus de trois millénaires, avait oublié de régler cette question fondamentale sur laquelle repose l’édifice complet de toute SA Révélation. Il faut en toute certitude être d’un orgueil démentiel pour mettre en doute le témoignage de tous les Prophètes et Saints de l’Ancienne Alliance, de tous les Pères, Docteurs et Saints de la Nouvelle Alliance et de Jésus Lui-même, la Vérité incarnée… Son but est donc de tromper les catholiques en toute connaissance du forfait commis, puisqu’il ne peut en aucune façon ignorer que Moïse est le Rédacteur du Pentateuque dont la Genèse est la partie fondamentale. Comme le nom de Moïse fait partie intégrante du Pentateuque, il est par conséquent indiscutable que le Décret du Concile de Trente doit s’appliquer à Pacelli : 

 

Sacrosancta oecumenica, et generalis Tridentina Synodus, in Spiritu sancto legitime congregata… ut sublatis erroribus, puritas ipsa Evangelii in Ecclesia conservetur… sacrorum vero librorum indicem huic decreto adscribendum censuit, ne cui dubitatio suboriri possit, quinam sint, qui  ab ipsa synodo suscipiuntur. Sunt vero infrascripti: Testamenti veteris: QUINQUE MOYSI, id est Genesis, Exodus, Leviticus, Numeri, Deuteronomium… Si quis autem libros ipsos integros cum omnibus suis partibus, prout in Ecclesia catholica legi consueverunt, et in veteri vulgata latina editione habentur, pro sacris et canonicis non susceperit, et traditiones praedictas sciens, et prudens contempserit, ANATHEMA SIT.

 

[De Canonicis Scripturis, Decretum ex Concilio Tridentino, sessione quarta.]

 

Le sacrosaint Synode oecuménique et général tridentin, légitimement convoqué dans l’Esprit Saint… pour que les erreurs ayant été éradiquées, l’intégrale pureté de l’Evangile soit conservée dans l’Eglise… a choisi les livres retenus par ce même Synode et qui doivent être inscrits dans la liste des Livres sacrés, et ce, pour que nul doute ne puisse surgir dans l’esprit de qui que ce soit. Cette liste est la suivante: Ancien Testament: LES CINQ LIVRES DE MOÏSE, qui sont la Genèse, l’Exode, le Lévitique, les Nombres, le Deutéronome… (suit la liste complète du Canon des Ecritures). Désormais si quelqu’un ne recevait pas ces Livres comme sacrés et canoniques dans leur intégralité et dans toutes leurs parties, tels qu’ils ont pris force de Loi dans l’Eglise catholique et tels qu’ils sont conservés dans l’ancienne édition latine appelée Vulgate, et méprisait sciemment et en toute connaissance de cause les enseignements publiés, QU’IL SOIT ANATHÈME.

 

Il est donc de FOI que les CINQ LIVRES DU PENTATEUQUE sont de MOÏSE et de personne d’autres, car c’est Moïse et nul autre qui nous donne la garantie absolue que ces Livres sont d’origine divine et ont été écrits sur la base de l’enseignement reçu sur le Sinaï où Moïse s’entretenait face à face avec Dieu. Mais comme “Humani Generis” fait désormais partie de l’enseignement officiel de l’Eglise, chaque catholique, s’appuyant sur ce texte, est donc libre de nier purement et simplement que Moïse est réellement le Rédacteur du Pentateuque, puisqu’il n’est même pas nommé par Pie XII : ce qui est UN COMBLE ABSOLU…

 

Extrait du texte intitulé LE PÉCHÉ ORIGINEL (suite) écrit en 1992 par Michel Mottet et envoyé au card. Ratzinger entre beaucoup d’autres !

 

Le pape Pie XII et l’hérésie de la filiation animale de l’homme.

 

Ceux qui ont lu le texte ENSEIGNEMENT DE PIE XII POUR DÉFENDRE LES ÉCRITURES se poseront certainement la question de savoir pourquoi Pie XII, jette Moïse aux oubliettes, niant par le fait même l’Inspiration divine des Treize premiers chapitres de la Bible. La réponse est simple : il y était contraint pour tenter de justifier la position qu’il adoptait dans la suite de sa démolition systématique de la Révélation, comme il sera démontré ci-dessous. Pour bien comprendre sa position, il faut se rappeler que nous sommes, au moment de la préparation et de la rédaction d’Humani Generis, en pleine campagne d’intoxication menée principalement par Teilhard de Chardin et ses innombrables admirateurs pour introduire comme dogme de foi dans l’enseignement de l’Église la filiation animale de l’homme

 

Comment le Magistère officiel de l’Eglise, représenté en la personne de Pie XII, a-t-il donc réagi au moment où la dernière et la plus monstrueuse de toutes les hérésies – c’est-à-dire l’évolution entendue dans le sens de filiation animale de l’homme – s’attaquait à la création même de l’homme, au fondement posé par Dieu à l’origine, sans lequel il est impossible de comprendre quoi que ce soit à toute l’histoire humaine? Quel a été l’enseignement proposé aux catholiques par celui qui faisait alors office de Docteur suprême, au moment où cette hérésie abominable se répandait comme une traînée de poudre dans l’Eglise, notamment par la diffusion sous le manteau des oeuvres démentielles et délirantes de ce faussaire de Teilhard de Chardin ? Cet enseignement a été donné par Pie XII dans la Lettre encyclique humani generis du 12 août 1950, Sur certaines opinions fausses qui menacent de ruiner les fondements de la doctrine chrétienne. Il y déclare notamment : 

 

 C’est pourquoi le Magistère de l’Eglise n’interdit pas que la doctrine [!!!] de « l’évolution », dans la mesure où elle recherche l’origine du corps humain à partir d’une matière déjà existante et vivante – car la foi catholique nous ordonne de maintenir la création immédiate des âmes par Dieu – soit l’objet, dans l’état actuel des sciences et de la théologie, d’enquêtes et de débats entre les savants de l’un et l’autre partis : il faut pourtant que les raisons de chaque opinion, celle des partisans comme celle des adversaires, soient pesées et jugées avec le sérieux, la modération et la retenue qui s’imposent ; à cette condition que tous soient prêts à se soumettre au jugement de l’Eglise à qui le mandat a été confié par le Christ d’interpréter avec autorité les Saintes Ecritures et de protéger les dogmes de la foi.

 

Tout d’abord, contrairement à ce qu’affirme Pie XII, le Christ n’a pas confié à l’Eglise le mandat d’interpréter avec autorite les saintes écritures. Nulle part dans les Evangiles on ne trouve trace d’un tel mandat que le Christ aurait donné explicitement ou implicitement. Il a promis l’assistance de l’Esprit Saint pour rappeler et conserver intact son enseignement et implicitement l’expliquer si nécessaire, cependant toujours sur la base du texte du Donné Révélé. C’est en se fondant sur cette assistance que saint Pierre a d’ailleurs pu interdire toute interprétation personnelle des Ecritures, tant il est vrai que nulle créature, quelle qu’elle soit, n’a le pouvoir « d’interpréter » à sa guise la Pensée de l’Esprit de Vérité, Garant des Ecritures. Il déclare en effet dans sa deuxième Epître : C’est aussi ce que Paul, notre très cher frère, vous a écrit, selon la sagesse qui lui a été donnée ; comme il fait aussi en toutes ses lettres, où il parle de ces mêmes choses, dans lesquelles il y a quelques endroits difficiles à comprendre, que des hommes ignorants et instables détournent de leur sens, comme les autres Ecritures, pour leur propre ruine. C’est ce qu’il avait déjà dit au début de l’Epître à propos des textes des Prophètes : Il faut tout d’abord comprendre que toute prophétie des Ecritures ne s’explique pas par une interprétation particulière. (II Pi 1, 20 et 3, 15-16). Ces directives s’appliquent évidemment à la totalité des Ecritures. C’est en se fondant sur cette même assistance de l’Esprit Saint, assistance promise par le Christ, que saint Paul recommande avec véhémence de garder le Dépôt Révélé, prophétisant d’ailleurs qu’à la fin des temps les hommes se détourneront du Texte sacré pour croire des fables, comme celle de la filiation animale de l’homme, par exemple, devenue une sorte de nouveau dogme pour la secte conciliaire… Il lui a confié le mandat de les garder avec un soin jaloux sans en changer le moindre iota. L’Eglise n’a donc pas reçu mandat “d’interpréter” les Saintes Ecritures, mais d’en donner le sens littéral, lorsque les Textes présentent des difficultés et pourraient devenir des sources d’erreurs, car les Ecritures n’ont et ne peuvent avoir qu’un seul sens littéral et celui-ci a été donné une fois pour toutes par l’Esprit Saint qui le fera découvrir au moment opportun, lorsque certains passages demeurent hermétiques. C’est uniquement dans les cas où il y a interprétation manifestement fausse que le magistère de l’Eglise est seul autorisé à déclarer le seul vrai sens acceptable pour un catholique. 

 

Le Texte sacré donne avec précision l’ordre dans lequel les êtres vivants ont été créés. Il suffit de relire le texte de la Genèse pour le constater. Il y a tout d’abord la création de l’homme, Adam, tiré du limon de la terre. [A noter que la science dit exactement la même chose : tous les éléments formant le corps humain sont tirés des composants formant la terre désignée sous le terme de limon.] Il est donc créé en premier et seul, le texte sacré le précise en toutes lettres, ce que saint Paul rappelle d’ailleurs. Le Texte sacré dicté à Moïse affirme de façon claire et précise que ce sont tous les animaux qui ont été créés ensuite. Et pour qu’il ne puisse pas subsister l’ombre du moindre doute sur cette question d’importance primordiale, il faut citer le Texte sacré :

 

18. Le Seigneur Dieu dit aussi : Il n’est pas bon que l’homme soit seul : faisons-lui une aide semblable à lui-même. 

19. Le Seigneur Dieu forma alors de l’humus tous les animaux de la terre et tous les oiseaux du ciel et les amena à Adam, pour qu’il vît comment il les appellerait et le nom donné par Adam à chacun des animaux devint ainsi le nom de chacun d’eux. 

20. Adam appela donc tous les animaux d’un nom qui leur était propre, tant les oiseaux du ciel que les bêtes de la terre. Mais Adam n’y trouva pas une aide qui lui fût semblable.

 

Ce n’est qu’après la création de tous les animaux – processus qui s’est déroulé pendant une période indéterminée et certainement très longue – que la femme est à son tour créée non pas de l’humus comme l’avait été Adam et tous les animaux, mais à partir du corps d’Adam. (Ajoutons en passant que la durée pendant laquelle s’est effectuée la création des animaux et leur spécification par Adam – qui leur donne à tous un nom, ce qui veut dire qu’Adam dans l’état d’innocence en a une connaissance parfaite – ne joue aucun rôle pour la vérité du récit, puisque Adam jouit alors du don de l’immortalité et en cet état mille ans égalent un jour et un siècle mille millénaires !). 

 

On voit immédiatement que dans le cas de “l’origine du corps humain”, le Texte de l’Ecriture ne présente pas l’ombre de la moindre difficulté, et n’a pas à être « interprété » de quelque manière que ce soit, puisqu’il déclare que le corps a été formé à partir du limon de la terre, et non “d’une matière déjà existante et vivante”. Le texte de l’Ecriture affirme avec une clarté qui ne laisse place à aucune interprétation de quelques nature que ce soit que Adam a été créé avant tous les animaux, puisque c’est lui, Adam, qui, sur ordre de Dieu, leur donne à tous un nom, ce qui veut dire, selon le langage de l’Ecriture, qu’il en a la connaissance parfaite. L’Ecriture raconte ensuite de façon précise et qui ne permet aucune interprétation que Eve est tirée d’Adam par la Puissance créatrice de Dieu et non par une quelconque voie sexuelle animale. Ne tenir aucun compte de l’ordre de la création donné par l’Esprit Saint, Adam créé en premier et seul, puis les animaux et enfin Eve, n’est nullement une « interprétation » mais la falsification d’un des textes fondamentaux de la Révélation. Comme s’il appartenait à la créature de modifier à sa guise l’ordre de la création divine ! 

 

On voit clairement ici les astuces diaboliques employées par Pie XII. Tout d’abord, en ne nommant pas Moïse, le remplaçant par des « hagiographes » complètement inconnus, il ruine à la base l’inspiration divine des Ecritures. Ensuite, il s’arroge le droit d’interpréter à sa guise le Texte sacré, car il sait parfaitement qu’en écrivant ces mots « à partir d’une matière déjà existante et vivante » il ruine ipso facto l’ordre de la création, car il affirme ainsi explicitement et implicitement que cette matière déjà existante et vivante ne peut être qu’un animal créé AVANT Adam, puisque c’est de lui qu’Adam aurait été tiré. A croire qu’il se prend pour supérieur au Dieu Créateur pour se permettre de modifier l’ordre de sa création ! 

 

Vu ce qui précède il faut affirmer avec force que la foi catholique nous oblige à rejeter de façon absolue “la doctrine” de l’évolution, entendue comme filiation animale de l’homme car elle nie l’ordre de la Création donné par le Texte Sacré. Autoriser des recherches sur cette question – qui est d’ailleurs hors du domaine de l’histoire et des sciences car aucune personne humaine n’a assisté à la Création – est non seulement illusoire mais de la part d’une personne qui se prétend le Vicaire du Créateur un inqualifiable forfait. 

 

Il est certain que si un vrai pape, vrai Vicaire du Christ, Prototype d’Adam, avait proclamé la Vérité telle qu’elle est clairement formulée dans la Genèse et ne s’était pas arrogé le droit de bouleverser à sa guise l’ordre établi par le Créateur, la filiation animale de l’homme ne serait pas devenue une sorte de véritable dogme prétendument scientifique enseigné pratiquement dans toutes les écoles qui se disent catholiques ! Pie XII ne pouvait pas ne pas penser aux conséquences de sa prise de position sur une question aussi fondamentale que l’origine de l’homme. Quel but ultime recherchait-il ? C’est ce qui sera démontré clairement dans un texte ultérieur : LA NÉGATION DU PÉCHÉ ORIGINEL. Quiconque prend la peine de réfléchir déduit d’ailleurs immédiatement que dans la supposition de la filiation animale de l’homme le péché originel devient une contradiction, une impossibilité, une absurdité. 

 

Mais voici la représentation qu’un vrai catholique se fait et doit se faire d’Adam, créé en premier et seul dans l’innocence originelle, à l’image et à la ressemblance du Christ, Arbre de Vie, comme l’enseigne saint Paul. Nous avons la chance exceptionnelle d’avoir un condensé de tout l’enseignement des Pères, des Docteurs et des Saints de l’Eglise universelle fait par saint Louis Marie Grignon de Montfort au chapitre 3 de son admirable opuscule L’AMOUR DE LA SAGESSE ÉTERNELLE, montrant la splendeur de l’homme créé par l’Amour infini de Dieu et créé à l’image et à la ressemblance de son Fils unique, Jésus, notre Dieu Créateur, et montrant de même l’effroyable déchéance dans laquelle le péché l’a précipité. Ce texte devrait être connu de tout catholique et surtout être médité chaque fois qu’il est question de l’origine de l’homme. Il est hors de doute que Pie XII ait pu ignorer un tel texte d’une telle importance… 

 

« …Si la puissance et la douceur de la Sagesse éternelle a tant éclaté dans la création, la beauté et l’ordre de l’univers, elle a brillé bien davantage dans la création de l’homme, puisque c’est son admirable chef-d’oeuvre, l’image vivante de sa beauté, et de ses perfections, le grand vaisseau de ses grâces, le trésor admirable de ses richesses et son vicaire unique sur la terre: “Sapientia tua constituisti hominem, ut dominaretur creaturae quae a te facta est.” Sag.  IX, 2.

 

Il faudrait ici, à la gloire de cette belle et puissante ouvrière (la Sagesse), expliquer la beauté et l’excellence originelle que l’homme reçut d’elle lorsqu’elle le créa; mais le péché infini qu’il a commis, dont les ténèbres et les souillures ont rejailli jusque sur moi, misérable enfant d’Eve, m’a tellement obscurci l’entendement, que je ne puis que très imparfaitement en parler. 

 

Elle fit, pour ainsi dire, des copies et expressions brillantes de son entendement, de sa mémoire et de sa volonté, et les donna à l’âme de l’homme pour être le portrait vivant de la Divinité; elle alluma dans son coeur un incendie de pur amour pour Dieu, elle lui forma un corps tout lumineux, et elle enferma en lui, comme en raccourci, toutes les perfections différentes des anges, des bêtes et autres créatures. 

 

Tout dans l’homme était lumineux sans ténèbres, beau sans laideur, pur sans souillures, réglé sans désordre et sans aucune tache ni imperfection. Il avait pour apanage la lumière de la Sagesse dans son esprit, par laquelle il connaissait parfaitement son Créateur et ses créatures. Il avait la grâce de Dieu dans son âme, par laquelle il était innocent et agréable aux yeux du Très-Haut. Il avait dans son corps l’immortalité. Il avait le pur amour de Dieu dans son coeur, sans crainte de la mort, par lequel il l’aimait continuellement, sans relâche, et purement, pour l’amour de Lui-même. Enfin il était si divin, qu’il était continuellement hors de lui-même, transporté en Dieu, sans qu’il eût aucune passion à vaincre ni aucun ennemi à combattre. 

O libéralité de la Sagesse éternelle envers l’homme! O heureux état de l’homme dans son innocence ! 

 

Mais, malheur des malheurs ! Voilà ce vaisseau tout divin qui se brise en mille morceaux; voilà cette belle étoile qui tombe; voilà ce beau soleil qui est tout couvert de boue; voilà l’homme qui pèche et qui, en péchant, perd sa sagesse, son innocence, sa beauté, son immortalité. Et enfin il perd tous les biens qu’il avait reçus et est assailli d’une infinité de maux. Il a l’esprit tout hébété et ténébreux: il ne voit plus rien. Il a le coeur tout glacé pour Dieu: il ne l’aime plus. Il a l’âme toute noire de péchés: elle ressemble au démon. Il a des passions toutes déréglées: il n’en est plus le maître. Il n’a que la compagnie des démons: il en est devenu la demeure et l’esclave; il est attaqué des créatures: elles lui font la guerre. Voilà l’homme en un instant devenu l’esclave des démons, l’objet de la colère de Dieu et la victime des enfers !

 

Il se paraît à lui-même si hideux que de honte il va se cacher. Il est maudit et condamné à la mort; il est chassé du paradis terrestre et il n’en a plus dans les cieux. Il doit mener, sans aucune espérance d’être heureux, une vie malheureuse sur la terre maudite. Il y doit mourir en criminel et, après sa mort, être comme le diable, à jamais damné dans son corps et dans son âme, lui et tous ses enfants. 

 

Tel est le malheur épouvantable où l’homme, en péchant, tomba; tel est l’arrêt équitable que la justice de Dieu prononça contre lui. 

 

Adam, en cet état, est comme désespéré; il ne peut recevoir de remède ni des anges ni des autres créatures. Rien n’est capable de le réparer parce qu’il était trop beau et trop bien fait en sa création et qu’il est par son péché, trop hideux et trop souillé. Il se voit chassé du Paradis et de la présence de Dieu. Il voit la justice de Dieu qui le poursuit avec toute sa postérité; il voit le ciel fermé et l’enfer ouvert et personne pour lui ouvrir l’un et lui fermer l’autre. 

 

N. B. La réfutation de cette monstrueuse hérésie a été faite en 1989 dans l’étude intitulée LE PÉCHÉ ORIGINEL, mais sans mention du texte de Pie XII. La réfutation de ce dernier a été faite en 1991 puis 1992 dans l’étude L’ANTI-CHRIST ET LE PÉCHÉ ORIGINEL. 

 

LE PÉCHÉ ORIGINEL SELON PIE XII

 

Ces hommes-là peuvent s’étonner que Nous les rangions parmi les ennemis de l’Eglise. Nul ne s’en étonnera avec quelque fondement qui, mettant leurs intentions à part, dont le jugement est réservé à Dieu, voudra bien examiner leurs doctrines et, conséquemment à celles-ci, leur manière de parler et d’agir.

Ennemis de l’Eglise, certes ils le sont, et à dire qu’elle n’en a pas de pires, on ne s’écarte pas du vrai. Ce n’est pas du dehors, en effet, on l’a déjà noté, c’est du dedans qu’ils trament sa ruine; le danger est aujourd’hui presque aux entrailles mêmes et aux veines de l’Eglise; leurs coups sont d’autant plus sûrs qu’ils savent mieux où la frapper. Ajoutez que ce n’est point aux rameaux ou aux rejetons qu’ils ont mis la cognée, mais à la racine même, c’est-à-dire à la foi et à ses fibres les plus profondes. Puis, cette racine d’immortelle vie une fois tranchée, ils se donnent la tâche de faire circuler le virus par tout l’arbre: nulle partie de la foi catholique qui reste à l’abri de leur main, nulle qu’ils ne fassent tout pour corrompre. Et tandis qu’ils poursuivent par mille chemins leur dessein néfaste, rien de si insidieux, de si perfide que leur tactique: amalgamant en eux le rationaliste et le catholique, ils le font avec un tel raffinement d’habileté qu’ils abusent facilement les esprits mal avertis. D’ailleurs, consommés en témérité, il n’est sorte de conséquences qui les fasse reculer, ou plutôt qu’ils ne soutiennent hautement et opiniâtrement.

 

Quiconque a l’amour de l’Église et en connaît l’histoire a immédiatement reconnu dans le texte cité ci-dessus le début de l’Encyclique Pascendi de Pie X par laquelle ce saint Pasteur dénonce et condamne le modernisme et ses auteurs. Croire que le modernisme et ses auteurs ont disparu après cette dénonciation et condamnation est une illusion mortelle dont nous vivons actuellement les dernières conséquences… Saint Pie X ne se faisait pas d’illusion à ce sujet car il déclarait que dès prise de connaissance de son Encyclique les modernistes s’étaient constitués en société secrète et continuaient leur travail de sape de l’Église catholique sous la bannière de l’ŒCUMÉNISME.

 

Pie XII a, lui aussi, écrit une Encyclique pour dénoncer les dangers encourus par l’Église, puisqu’il a publié à cet effet l’encyclique intitulée HUMANI GENERIS, SUR QUELQUES OPINIONS FAUSSES QUI MENACENT DE RUINER LES FONDEMENTS DE LA DOCTRINE CATHOLIQUE.

Ceux qui ont lu les textes Enseignement de Pie XII pour défendre les Écritures et Le pape Pie XII et l’hérésie de la filiation animale de l’homme se rendent compte immédiatement que la citation de Pascendi est la condamnation implicite et explicite de Pie XII. Elle acquière même une dimension prophétique, peut-on dire. S’il est une personne qui « trame la ruine » de l’Église depuis l’intérieur de Celle-ci, c’est bien Pie XII puisqu’il y occupe le Poste Suprême. Comme le déclare si justement Pie X ce n’est point aux rameaux ou aux rejetons que (Pie XII) a mis la cognée, mais à la racine même, c’est-à-dire à la foi et à ses fibres les plus profondes. Quelle est en effet la racine la plus profonde de la foi sur laquelle est fondée la Doctrine de l’Église ? Il n’est pas difficile de la trouver, puisqu’elle est le premier dogme si clairement rédigé par les Pères du Concile de Nicée : Credo in unum Deum, factorem coeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium. Et ce premier dogme n’est strictement rien d’autre que le résumé des premiers chapitres de la Genèse. Ceux-ci sont-ils une sorte de compilation d’auteurs inconnus et encore à découvrir, comme le prétend Pie XII ? Ils sont la Tradition orale transmise depuis Adam, de Patriarches en Patriarches jusqu’à Noé, de Noé jusqu’à Abraham et de fils en fils jusqu’à Moïse qui, sur le Sinaï a reçu de la Bouche même de Dieu de fixer cette Tradition par écrit pour qu’elle devienne par sa connaissance et son enseignement la Loi du comportement humain. Telle est la « racine de la foi » catholique « dans ses fibres les plus profondes » et le garant incontestable de cette Révélation divine est, de l’avis unanime et de Jésus en Personne, Moïse, que Pie XII a l’audace impie d’ignorer comme rédacteur du texte fondamental de la Foi, niant ipso facto l’Inspiration divine du Texte. Libre à chacun de croire ou de ne pas croire cette Révélation divine, puisque Dieu en créant l’homme lui a donné la liberté totale et que ses dons sont sans repentance. Libre donc à chacun d’accorder sa foi à cette Révélation divine ou d’imaginer l’origine de la création sous la forme d’un Big-Bang initial du néant, selon l’inepte fable actuelle, faisant office de science, pour tenter de contrer ce qu’ils dénomment avec mépris le « créationnisme », ce néant originel se muant en créateur évolutif de l’insondable complexité de tout ce qui existe ! Notons au passage que Pie XII avait été enthousiasmé par cette ineptie et déclarait dans un discours : Il semble, en vérité, que la science d’aujourd’hui, remontant d’un trait des millions de siècles, ait réussi à se faire témoin de ce « Fiat Lux » initial, de cet instant où surgit du néant avec la matière, un océan de lumière et de radiations, tandis que les particules des éléments chimiques se séparaient et s’assemblaient en millions de galaxies… Ainsi, création dans le temps; et pour cela, un Créateur; et par conséquent, Dieu ! Le voici, donc — encore qu’implicite et imparfait — le mot que Nous demandions à la science et que la présente génération attend d’elle. Comme chacun peut le constater, Pie XII réussit l’exploit inouï d’immerger l’Éternel ou l’Intemporel dans le temps, tout comme il a réussi celui d’expulser Moïse de la Genèse.

Quelle est la deuxième racine la plus essentielle et donc la plus profonde de l’Église catholique dont le pape est le garant principal puisque placé au plus haut poste de la hiérarchie ? Ici aussi la réponse est facile à trouver puisqu’il s’agit du deuxième dogme du Credo que tout chrétien connaît et affirme clairement chaque fois qu’il récite le Credo depuis sa formulation par le Concile de Nicée : Et in unum Dominum Jesum Christum ; Filium Dei unigenitum, c’est-à-dire l’affirmation de LA DIVINITÉ DE JÉSUS EN TANT QUE FILS UNIQUE ET CONSUBSTANTIEL DE DIEU SON PÈRE. Si la Genèse est la racine la plus profonde commune, l’Olivier fondamental du Judaïsme et du Christianisme, la DIVINITÉ DU CHRIST est incontestablement celle du Christianisme et plus spécialement du Catholicisme fondé sur Simon devenu Pierre fondamentale de l’Église par son affirmation TU ES CHRISTUS, FILIUS DEI VIVI. Lorsqu’une personne a gravi tous les échelons l’ayant conduit au poste de successeur de Pierre, il lui est impossible de passer sous silence Jésus, comme elle l’avait fait pour Moïse en lui substituant des hagiographes inconnus parce qu’inexistant. Il faudra donc biaiser et s’attaquer à la « figure de Jésus », c’est-à-dire à Adam, qui est forma futuri – qui est figure de celui qui doit venir, c’est-à-dire le Christ, comme nous l’a appris l’Apôtre Paul en Romain V, 14. Pie XII en est tellement peu certain qu’il autorise la recherche d’un autre « prototype » d’Adam dans l’animalité en ignorant sciemment l’ordre de la création des êtres animés donné dans la Genèse. Même le Talmud et tous les autres écrits rabbiniques n’avaient pas osé imaginer cette falsification de la Révélation faite à Moïse. Est-il besoin d’ajouter qu’une personne qui ignore volontairement l’existence même de Moïse, qui ignore tout aussi sciemment la claire affirmation de saint Paul disant que le premier père de toute l’humanité est créé à l’image et à la ressemblance de Dieu, faciamus hominem ad imaginem et similitudinem nostram – faisons l’homme à notre image et à notre ressemblance (Gen. I, 26) à l’image du Christ par conséquent et non à l’image d’un animal, ne peut être le successeur de saint Pierre, si ce n’est qu’à l’image de Caïphe comme successeur de Moïse ! 

Après avoir nié ipso facto l’inspiration divine des Ecritures, après avoir nié par la simple hypothèse de la filiation animale l’affirmation inspirée de saint Paul, injurié le Créateur, dont il se disait le Vicaire, en le contredisant formellement par le bouleversement de l’ordre de la création clairement indiqué à Moïse et en injuriant également Adam créé le premier et seul dans la splendeur et innocence originelles et créé à l’image et à la ressemblance de Dieu, Jésus-Christ en qui réside corporellement la plénitude de la Divinité, et non comme « évolution » d’un singe, grotesquerie inventée par le « Singe de Dieu », Lucifer, et inspirée par lui à ses adorateurs humains, il ne restait plus à Pie XII que de tenter de sauver les apparences en affirmant avec force l’existence du dogme du péché originel, si clairement affirmé dans la Genèse et si clairement mis en lumière par le Prince des Théologiens, saint Paul, qui a reçu la Révélation de la Bouche même du Seigneur, non plus comme Moïse sur la Montagne Sainte du Sinaï mais dans le Paradis. Voici le texte où Pie XII est censé affirmer ce dogme fondamental en tant que Docteur suprême de l’Église fondée sur Pierre, dont l’Autorité se transmet par force à tous ses successeurs légitimes, c’est-à-dire à ceux qui conservent fidèlement la foi de Pierre en la Divinité de Notre Seigneur et le prouvent par la conservation du texte de la Révélation sans en changer ou modifier le moindre iota et ne le falsifiant pas par des interprétations en totale contradiction avec le texte lui-même de cette Révélation. 

 

Mais quand il s’agit d’une autre vue conjecturale qu’on appelle le polygénisme, les fils de l’Eglise ne jouissent plus de la même liberté. Les fidèles en effet ne peuvent pas adopter une théorie dont les tenants affirment ou bien qu’après Adam il y a eu sur la terre de véritables hommes qui ne descendaient pas de lui comme du premier père commun par génération naturelle, ou bien qu’Adam désigne tout l’ensemble des innombrables premiers pères. En effet, on ne voit absolument pas comment pareille affirmation peut s’accorder avec ce que les sources de la vérité révélée et les Actes du magistère de l’Eglise enseignent sur le péché originel, lequel procède d’un péché réellement commis par une seule personne Adam et, transmis à tous par génération se trouvant en chacun comme sien. 

 

Ce texte semble de prime abord d’une orthodoxie parfaite. Il n’en est rien car ce texte est en fait un tissu de contradictions et aboutit fatalement soit à l’absurde, soit à la négation du péché originel, soit à la gnose luciférienne. En voici la preuve. Tout d’abord le texte de la Genèse est particulièrement claire concernant ce que Pie XII appelle le « polygénisme » puisqu’elle déclare en toutes lettres : « Il n’est pas bon que l’homme soit SEUL… . La Genèse exclut d’emblée l’hypothèse envisagée de la multiplicité des pères. 

 

Ensuite, on ne peut que s’indigner en constatant le cynisme de Pie XII à la lecture de cette phrase : en effet on ne voit absolument pas comment cette affirmation peut s’accorder avec ce que les sources de la vérité révélée et les Actes du magistère de l’Église enseignent sur le péché originel… LA source primitive et unique où nous est révélée la faute originelle commise par Ève tout d’abord sur tentation de Satan et par Adam ensuite sous tentation d’Ève est précisément LA GENÈSE, écrite par Moïse sous dictée de Dieu sur le Sinaï, ce Moïse jeté aux oubliettes par ce même Pie XII. La source primitive du Magistère de l’Église est l’enseignement de saint Paul dans ses Épîtres et notamment en Romains, chapitre V, ces points essentiels de notre foi ayant été tout particulièrement mis en lumière par les Décrets du Concile de Trente, auxquels Pie XII se garde bien de faire référence, tout comme à la citation essentielle de saint Paul, explicitant la déclaration de la Genèse. 

 

En outre, tout catholique sait que le péché originel se transmet par la génération charnelle comme l’enseigne le catéchisme du Concile de Trente sur la base des décrets dudit Concile. Tout le monde sait, et pas seulement les catholiques, que cette transmission de la vie par voie charnelle, c’est-à-dire sexuelle, est naturelle pour les animaux et cette voie a donc été instituée par le Créateur dans leur nature. Il serait donc absurde de dire que les animaux transmettent, en se reproduisant charnellement, sexuellement, un quelconque péché ! Donc, si l’homme était le fruit d’une hypothétique évolution d’un animal, les lois établies par Dieu, qui régissent les animaux, régiraient obligatoirement les hommes, y compris pour leur reproduction. La conséquence logique est qu’il est absurde de parler de transmission d’un péché originel pour les hommes, ce qui équivaut à nier l’existence d’un tel péché pour l’homme, évolution normale de l’animal. (Il est à noter que l’expression péché originel n’est employée ni dans la Genèse ni dans les Épîtres de saint Paul ni ailleurs dans les Écritures). 

 

Si l’on veut malgré tout sauver les apparences et maintenir comme dogme ce péché originel, ce que fait Pie XII, il n’y pas d’autre possibilité que d’en rendre Dieu responsable ! Il aurait été institué par Dieu, mais seulement pour les hommes. Ce qui est une absurdité doublée d’un épouvantable blasphème contre la Majesté, la Sainteté, la Justice infinies de Dieu qui ne saurait être l’Auteur d’un mal ! 

 

Tout lecteur attentif de ce texte découvre donc que l’expression « génération naturelle » est la clé permettant de comprendre l’intention de Pie XII écrivant un texte d’une telle importance. En proscrivant l’adjectif « charnel » intentionnellement, sciemment, en toute connaissance des conséquences de cette proscription, Pie XII sait en toute certitude qu’il affirme par là qu’il n’y aurait qu’un seul mode de création/reproducion des êtres et ce mode est donc celui employé par Dieu pour les animaux et exclusivement celui-là. Peut-on imaginer qu’il ne savait pas que Adam, puis Eve, puis la Vierge Marie et Jésus n’ont pas été conçus par ce mode ?! Certainement pas. C’est assez dire que dès l’instant où il est question du péché originel et de sa transmission l’adjectif CHARNEL doit obligatoirement être utilisé. Sans cette précision, Dieu étant le seul Auteur de la nature, il est impossible de ne pas conclure que c’est Dieu qui de façon délibérée a inscrit le péché originel dans la nature de l’homme. Mais une telle assertion n’est en toute certitude que l’expression de la gnose luciférienne. 

 

On le comprendra mieux si l’on reprend le début du texte analysé où Pie XII déclare au sujet des premiers chapitres de la Genèse qu’ils ont été écrits par des « hagiographes » dans le style simple et figuré, bien approprié à l’état des esprits d’un peuple peu cultivé. Une telle phrase appliquée à un Texte auquel se réfère en maintes occasions le Christ en Personne, en se référant à son Rédacteur Moïse, qui a suscité des milliards de commentaires depuis des millénaires, qui a été combattu, tourné en dérision, méprisé par tous les ennemis de Dieu et aujourd’hui plus que jamais, est vraiment quelque chose de tellement insolite et insensé sous la plume d’une personne qui se présente comme le Vicaire du Christ, que nous sommes bien obligés d’essayer de discerner la cause d’un tel mépris du Texte fondamental de notre Foi de la part de celui qui est censé la défendre, comme il le déclare d’ailleurs dans le titre en affirmant que Humani Generis a été écrit pour dénoncer quelques opinions fausses qui menacent de ruiner les fondements de la doctrine catholique. L’intention est tout à fait claire : faire croire que depuis sa rédaction, il y a des millénaires, par des « hagiographes », écrivant pour des esprits d’un peuple peu cultivéles esprits du XXe siècle ont évolué et ne peuvent plus se contenter d’un tel « simplisme ». Ce n’est rien d’autre que la thèse de base du modernisme qui permet ainsi de considérer comme caduc le texte fondamental de la Foi pour pouvoir la remplacer par leurs fumeuses théories. Pourquoi cet acharnement à démolir de toutes les façons possibles un texte prétendument caduc et tout juste bon pour des débiles mentaux n’ayant pas évolué au rythme des Sciences ? Une telle position est très exactement celle de Teilhard de Chardin et n’est strictement rien d’autre que la gnose luciférienne de mise en doute de tout comme Satan l’avait suggéré à Ève au Paradis terrestre qui en a persuadé Adam entraînant ainsi tous leurs descendants dans la mort. Ce point sera traité dans un texte ultérieur. 

 

Michel Mottet

 

 

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  1. Tiene usted razón en todo lo que dice, pero eso no quita que Pio XII fuera un gran Papa y de una depurada doctrina. Dicho esto, los errores que cometió fueron muchísimos, tanto en lo doctrinal como en los hechos de gobierno. En nuestros dias cualquiera puede comprobar la lista de Pecorelli, que en tiempos de Pio XII, ya estaba preparada toda la lista de prelados masones, que se iniciaron en sus años de gobierno. Pio XII hubiera aprobado el Concilio Vaticano II como puede verse por su entusiasmo por el movimiento “Para un mundo mejor” de Lombardi que prefiguraba proféticamente de manera impresionante al Concilio Vaticano II. Pero más impresionante aun, es que Pio XII tuviera por director espiritual a un judeomasón de la talla del Cardenal Bea. Si hablamos de doctrina en Pio XII, casi todas sus encíclicas ya preparan de algun modo las reformas litúrgicas, ecuménicas y biblicas.
    El espiritu del Concilio Vaticano II se inicia poco después de la Revolucion Francesa con la escuela Catolica de Tubinga, de la que Kasper se confiesa entusiasta seguidor.
    La eclesiologia de Mohler tiene más de Hegel, que del Espiritu Santo y esta es la base todo el Concilio Vaticano II.
    Un momento importante en el largo camino hacia el Concilio Vaticano II se inicia con Leon XIII, promotor de las finanzas vaticanas, del ralliement y del ecumenismo. Su ingenuidad le hizo victima de la burla masónica-satánica de Leo Taxil. Pero su mayor falta de perspicacia fue tener a Rampolla de Secretario de Estado, un alto iniciado de una sociedad secreta.
    La Iglesia desde la Revolución Francesa se halla en una situación muy bien descrita por San Juan Bosco en sus sueños, como un barco que sometido a una gran tempestad que va sin rumbo y busca donde asirse. Al final encuentra dos columnas a las que fijarse, significando una la Santísima Eucaristía y la otra la Santísima Virgen.
    Hasta ahora el que esto escribe podría parecer un tradicionalista demasiado radical o un sedevacantista pasado de rosca. Pues no, yo acepto el Concilio Vaticano II como no contrario a la fe católica y por tanto ortodoxo, que hay que asumir como magisterio de la Iglesia. Lo mismo diría de los Papas desde Juan XXIII a Benedicto XVI, porque son papas legítimos por el origen y la doctrina. Concedo que todos estos papas han cometidos muchisimos errores, muchos mas que los preconciliares sin comparación.
    Estos ultimos a pesar de sus errores fueron grandes y sabios papas.
    Ya con Bergoglio es otra cosa, porque no es Papa ni por el origen ni por el ejercicio. Juan XXIII es un caso aparte y se le puede comparar con Bergoglio, pero no expuso ninguna herejia, lo que lo legitima como Papa hasta donde yo sé. Realmente fue un “Pastor et Nauta”.
    Los progresistas y los modernistas están de acuerdo con los tradicionalistas y sedevacantistas en que hay un preconcilio, malo para los primeros y bueno para los segundos. Asimismo hay un postconcilio bueno para los primeros y malo para los segundos hasta el punto de la rebelión.
    Yo soy un ejemplo, de la no división o excesiva simplificación entre preconciliar contra postconciliar.
    Dentro de esta postura, cabe el ser muy critico con el concilio Vaticano II, pues su teologia sin ser herética es muy inadecuada, llena de equívocos pero no herética. Esta puede dar lugar a malas interpretaciones, dando ventaja a los destructores que están siempre al acecho. Si por mí fuera, el Concilio Vaticano II debería ser eliminado de un plumazo por un Papa Santo y Sabio del futuro y espero que eso ocurra algún dia.
    El Concilio Vaticano II ha estado inspirado en sus planteamientos por el modernismo moderado. Un modernista moderado no tiene porque ser hereje, aunque pueda serlo tambien, pero no son verdaderos teólogos sino charlatanes, en cuya charlatanería teologica puede haber exposiciones planteamientos sublimes en algunos casos, aunque la mayoria es charlatanería teologica o divagaciones. Entre estos podriamos situar a Henri de Lubac, Danielou, Von Balthasar, Louis Bouyer, Congar, etc.
    Yo por tanto no soy preconciliar ni postconciliar, aunque sí, tremendamente crítico con el postconcilio (tanto o más que los tradicionalistas y sedevacantistas). En esta línea están los teólogos de verdad como Santiago Ramirez, Victorino Rodríguez, Teofilo Urdanoz, Thomas Tyn, Garcia Vieyra, Julio Meinvielle, Pietro Parente, Carlo Landucci, y por supuesto los grandes teologos autenticos guardianes del Vaticano en tiempos de Pablo VI y en parte de Juan Pablo II, como Ottaviani, Siri y Luigi Ciappi. A mí no se me puede acusar de soberbio, de exquisito o de erróneo, porque tengo detrás de mí a los mejores teólogos, los teólogos de verdad, no charlatanes más o menos eximios y sobre todo al mismo Magisterio de la Iglesia.
    Desde que llegó Bergoglio yo me uno en el combate a sedevacantistas y tradicionalistas, si ellos me lo permiten, porque tenemos un enemigo común.
    Penthos 21-VIII-2016

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  2. Que temeraria afirmación la de Moimunan, cercana al cisma y a la herejía. Entonces, ¿el dogma de la Asunción de María es falso? ¿Cuando la Santísima Virgen en sus apariciones lo llamó Papa mentía? TENGA CUIDADO O PASARÁ A LAS FILAS DE LOS HIJOS DE SATANÁS POR CALUMNIAR AL PAPA PÍO XII.

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  3. Amigo Moimunan,

    Penthos es modernista, y su anterior comentario, repleto de falsedades, puede llevar a confusión a los católicos que empiezan a descubrir la verdad de lo que ha ocurrido en la Iglesia.

    Sería una lástima que este pequeño espacio de Internet, se llenara de impugnadores.

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  4. ¿Podría alguien aclararme los siguientes puntos?:

    1. ¿Bautizó realmente Juan XXIII a miles de judíos? O más bien les extendió algún tipo de certificado de (falso) bautismo.

    2. ¿Era misión de Pio XII publicar el mensaje (tercer secreto) de Fátima? Tengo entendido que Lucía afirmó que La Sma Virgen le dijo que había de ser ABIERTO y publicado en caso de muerte de Lucía o, a más tardar, en 1960. Correspondió pues a Juan XXIII, antipapa, su apertura y su publicación.

    Ciertamente Pio XII conoció el tercer secreto por mediación de un jesuita que fue a recibirlo directamente de boca de Lucía. No quiso leerlo oficialmente. ¿Tal vez por respeto a la petición de la Sma Virgen de no abrir el mensaje hasta la(s) fechas señalada(s) por Ella?

    3. Siempre me he preguntado sobre la visión de Pio XII del prodigio del Sol desde los jardines vaticanos: ¿es una patraña?

    Muchas gracias a quien pueda aclararme estos puntos,

    Lino

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  5. Tal vez pueda ayudar a algún lector leer lo que sigue, como antídoto:

    http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_30091943_divino-afflante-spiritu.html

    y esta parte de

    http://w2.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_18111893_providentissimus-deus.html

    De CARTA ENCÍCLICA

    PROVIDENTISSIMUS DEUS

    DEL SUMO PONTÍFICE

    LEÓN XIII

    SOBRE LOS ESTUDIOS BÍBLICOS

    nada importa que el Espíritu Santo se haya servido de hombres como de instrumentos para escribir, como si a estos escritores inspirados, ya que no al autor principal, se les pudiera haber deslizado algún error. Porque El de tal manera los excitó y movió con su influjo sobrenatural para que escribieran, de tal manera los asistió mientras escribían, que ellos concibieran rectamente todo y sólo lo que El quería, y lo quisieran fielmente escribir, y lo expresaran aptamente con verdad infalible; de otra manera, El no sería el autor de toda la Sagrada Escritura.

    47. Tal ha sido siempre el sentir de los Santos Padres. «Y así —dice San Agustín—, puesto que éstos han escrito lo que el Espíritu Santo les ha mostrado y les ha dicho, no debe decirse que no lo ha escrito El mismo, ya que, como miembros, han ejecutado lo que la cabeza les dictaba»[59]. Y San Gregorio Magno dice: «Es inútil preguntar quién ha escrito esto, puesto que se cree firmemente que el autor del libro es el Espíritu Santo; ha escrito, en efecto, el que dictó lo que se había de escribir; ha escrito quien ha inspirado la obra»[60]. Síguese que quienes piensen que en los lugares auténticos de los libros sagrados puede haber algo de falso, o destruyen el concepto católico de inspiración divina, o hacen al mismo Dios autor del error.

    48. Y de tal manera estaban todos los Padres y Doctores persuadidos de que las divinas Letras, tales cuales salieron de manos de los hagiógrafos, eran inmunes de todo error, que por ello se esforzaron, no menos sutil que religiosamente, en componer entre sí y conciliar los no pocos pasajes que presentan contradicciones o desemejanzas (y que son casi los mismos que hoy son presentados en nombre de la nueva ciencia); unánimes en afirmar que dichos libros, en su totalidad y en cada una de sus partes, procedían por igual de la inspiración divina, y que el mismo Dios, hablando por los autores sagrados, nada podía decir ajeno a la verdad. Valga por todos lo que el mismo Agustín escribe a Jerónimo: «Yo confieso a vuestra caridad que he aprendido a dispensar a solos los libros de la Escritura que se llaman canónicos la reverencia y el honor de creer muy firmemente que ninguno de sus autores ha podido cometer un error al escribirlos. Y si yo encontrase en estas letras algo que me pareciese contrario a la verdad, no vacilaría en afirmar o que el manuscrito es defectuoso, o que el traductor no entendió exactamente el texto, o que no lo he entendido yo»[61].

    Lino

    Prefiero leer a Pio XII que a Mottet, a quien percibo un poco sobreexcitado.

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  6. Sorprende el anterior comentario de Penthos, por sus contradicciones y falsedades:

    1. Dice que Pío XII fue un gran Papa y de depurada doctrina, pero acto seguido dice que cometió muchos errores doctrinales y de gobierno (algo completamente falso).

    2. Dice que el Concilio Vaticano II fue un concilio ortodoxo de la Iglesia, cuyo magisterio hay que aceptar, pero luego afirma que si por él fuera “lo eliminaría de un plumazo”. ¿Se puede eliminar la doctrina de la Iglesia? Si el Concilio fue ortodoxo, ¿por qué quiere Penthos eliminarlo?

    3. Declara que los “papas” que produjeron el Vaticano II fueron papas de doctrina ortodoxa, pero luego desea que dicho concilio sea eliminado “por un Papa Santo y Sabio del futuro”. Si ellos fueron papas ortodoxos y aprobaron un concilio ortodoxo, ¿qué necesidad hay de que un Papa sabio lo elimine?

    4. Dice que los modernistas Henri de Lubac, Danielou, Von Balthasar, etc., no son teólogos, sino charlatanes y divagadores. Ahora bien, todo católico mínimamente informado, sabe que Ratzinger y los demás “papas” pertenecen a esa corriente herética (Ratzinger colaboraba con esos teólogos en la revista Communio, fundada por él, y durante el gobierno de Wojtyła esos hombres fueron favorecidos en las cátedras de teología). Penthos no los incluye a todos en el mismo grupo, aunque es público y notorio que pertenecen a la misma “escuela” neomodernista. Si estos teólogos son modernistas charlatanes y divagadores -Penthos los define así-, entonces Ratzinger y los demás no han podido ser papas de doctrina ortodoxa -como él afirma-.

    5. Dice que el Concilio Vaticano II no fue herético (algo totalmente falso), pero a la misma vez afirma que dicho Concilio estuvo “inspirado en sus planteamientos por el modernismo moderado”. El modernismo, sea moderado o no, es “la suma de todas las herejías” (San Pío X). Por eso mismo fue condenado infaliblemente por la Iglesia. Si el Vaticano II estuvo inspirado por esta herejía -como él dice-, necesariamente ha de ser herético.

    6. Luego dice Penthos que él mismo no puede ser acusado de “erróneo”. Por desgracia, él defiende la legitimidad y la ortodoxia del “magisterio” modernista de los falsos papas. Dice Penthos: “A mí no se me puede acusar de soberbio, de exquisito o de erróneo, porque tengo detrás de mí… al mismo Magisterio de la Iglesia”. El verdadero Magisterio de la Iglesia ha condenado el modernismo, y los documentos del Vaticano II están repletos de esta herejía. Si Penthos se afirmara verdaderamente en el Magisterio de la Iglesia, rechazaría como heréticas las enseñanzas del Vaticano II.

    No entro a valorar las falsedades que dice en relación a Pío XII. Tan sólo apuntar que las afirmaciones de Penthos de que Pío XII habría apoyado el Vaticano II, hacen agravio a este Papa y son falsas. Pío XII condenó en Humani Generis las doctrinas heréticas de la “Nueva teología”, movimiento modernista que años más tarde se impondría en el Vaticano II. Este Papa continuó con la lucha de sus antecesores combatiendo el liberalismo político y la herejía modernista. Afirmar, como hace Penthos, que las encíclicas de Pío XII “preparan de algún modo las reformas litúrgicas, ecuménicas y biblicas” del Vaticano II, es calumniar a este Papa e injuriar a la Santa Iglesia.

    Penthos dice por último que quiere unirse a la lucha de los “sedevacantistas” y “tradicionalistas” porque todos tenemos un enemigo común (Bergoglio). Curiosa manera de unirse a la lucha la de Penthos, pues él en sus comentarios rechaza como falsa y equivocada la postura de los católicos que aún no se han plegado al modernismo. Según su visión de la crisis actual, estos buenos católicos estarían en una situación parecida al cisma.

    En este blog y en otras páginas de Internet, hay abundante información que demuestra las herejías del Vaticano II (ecumenismo, libertad religiosa, colegialidad episcopal, etc.). También pueden encontrarse las pruebas que demuestran que los papas del Vaticano II no lo han sido en realidad. Si uno ora a Dios pidiéndole luz, y a la misma vez busca con humildad conocer la verdad, es posible llegar a entender lo que está sucediendo en la Iglesia.

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  7. Mas allá de los supuestos errores que se le quieren atribuir a Pío XII, es claro, que como cualquier papa pudo haber cometido errores, pero de ahí a condenarlo, sin tener una pizca de misericordia, es exactamente una conducta fariseica.
    Lo que no concuerdo, es que destaquen los supuestos errores, como si ese haya sido todo su Pontificado, y no mencionen las cosas buenas que hizo.
    No sé que tan cierto sea, pero creo que en el testamento de Pío XII, menciona y pide perdón por todas las ofensas que se hubiera podido cometer durante su Pontificado.
    Y esto, también se comprueba cuando se pone el tema de la Planificación Familiar Natural, muy difundida en el círculo ‘‘tradicionalista’’, basándose en el DISCURSO AL CONGRESO DE LA UNIÓN CATÓLICA ITALIANA DE OBSTÉTRICAS, un discurso que no contiene la infalibilidad papal, no está en la categoría…
    «… Si la práctica de aquella teoría no quiere significar otra cosa sino que los cónyuges pueden hacer uso de su derecho matrimonial también en los días de esterilidad natural, no hay nada que oponer; con esto, en efecto, aquellos no impiden ni perjudican en modo alguno la consumación del acto natural y sus ulteriores consecuencias.»
    (Discurso a la Unión Católica Italiana de Obstétricas, 29 de Octubre de 1951)
    Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, les dijo que vaya por todo el mundo y se multipliquen, es decir, la base del matrimonio, es la maternidad…
    Hoy con los sucesos actuales, muchos han creído que el acto conyugal en el Matrimonio, tiene otro fin diferente que de la procreación, eso en mi opinión es un error.
    Si tomamos en cuenta el Libro del Génesis, que dice: ’’Vosotros pues creced y multiplicaos
    y entrad sobre la tierra, y pobladla.’’
    Si tomamos en cuenta muchos conocimientos científicos acerca de los órganos reproductivos, se puede lle gar a la conclusión que tienen la misma finalidad, procrear, y es la única.
    Esto maravillosamente es producto del diseño inteligente de Dios.
    En otras palabras, Dios quizo que el Matrimonio tuviera esta finalidad, y además es cierto que todo matrimonio cristiano, debe ser castísimo. Con esto, dejo en claro, que el acto conyugal por el mero placer, es a lo menos un pecado venial.
    «El acto conyugal, ejercido con un fin legitimo, con espíritu cristiano y por un motivo sobrenatural, es no solamente bueno y honesto, sino que también llega a ser meritorio para la salvación, si se ofrece a Dios y se practica con la mira de hacer la voluntad de Dios y de llenar los deberes de esposos cristianos y castos como Tobías y Sara.
    Empero, desde el momento que el acto conyugal se aparta de este orden establecido por el Criador y de la linea trazada por la Iglesia, se convierte, por el ánimo dañado del hombre, en una acción mas o menos defectuosa, viciosa y mala, actus peccaminosus, como dicen los teólogos, en una palabra, viene a ser una transgresión de ta ley o un pecado.
    En primer lugar todo acto conyugal ejercido ob solam voluptatem, como dicen los doctores, es pecado , aunque venial solamente; Esto se prueba por la autoridad de Inocencio XI , quien condenó en 1679 la proposición siguiente: Opus conjugii ob solam voluptatem éxereitum omni penitüs carel culpa ac defectu veniali. La razón también apoya y sanciona esta verdad: el deleite no es sino un medio y no un fin. Si ese medio se separa o está privado de su fin natural, que es la procreación, viene a ser ilícito porque se convierte en fin , lo qué es un trastorno del orden y venialmente malo.» (Moechialogía, página 201) …

    *** Ahora, pudo Pío XII haber tenido errores, como el anteriormente citado, pero hay cosas con las que no concuerdo con el autor de la publicación. Además, no veo que el autor muestre su desacuerdo con la PFN, tal vez, él como otros tradicionalistas, están de acuerdo en este punto, demostrando sí asi fuere, una total deshonestidad [del autor]…

    Recordando que la Infalibilidad Papal, no se aplica en discursos, opiniones, etc.
    Es decir, pudo haber cometido errores con sus palabras y hechos, pero decir que el era un demoledor de la Iglesia, eso es absolutamente falso.
    1.-Se dice que Pío XII, se negó a revelar el Tercer Secreto de Fátima.
    A lo que respondo, esto es una calumnia falsamente atribuida, en ningún se momento se opuso.
    El Papa Pío XII, por respeto al pedido de la Madre de Dios, prefirió publicarlo el Tercer Secreto en 1960. La Masonería, sabía que si se revelaba, sus planes se detendrían, y el Vaticano II, no podría realizarse. Y si ese secreto hablaba de la apostasía del clero, eso si consta.
    Voy a dejar unas citas interesantes sobre esto:

    «Nosotros pensamos que Pío XII fue asesinado por dos razones: Si Pío XII hubiese vivido todavía un año y medio, el plan de la Masonería mundial de poner como cabeza de la Iglesia a su hombre Montini, habría naufragado. Pío XII, en 1960, habría seguramente publicado el Tercer Secreto de Fátima que contenía la frase: “Satanás efectivamente logrará introducirse hasta la cima de la Iglesia”; así mismo, la Masonería no habría podido imponer a Roncalli, como su “papa de transición”, porqué en aquel entonces ya se había enfermado de cáncer y le habían dado sólo cinco años de vida. Si Pío XII hubiese permanecido con vida por otro año y medio, Roncalli nunca habría podido ser elegido papa, porqué la noticia de su enfermedad se habría difundido y le habría impedido de reunir los votos necesarios para su elección al trono pontificio. Y Montini nunca se hubiera convertido en Cardenal y por tanto ni siquiera en Papa». (Chiesa Viva N 486, El cardenal Siri elegido tres veces papa, p.7)

    ‘‘El 16 de Abril de 1957 llegó el Tercer Secreto a Roma, la evidencia parece indicarnos que el Papa Pío XII iba a esperar hasta 1960, pero resultó en que murió el 9 de Octubre de 1958…’’
    (Video: El Tercer Secreto de Fátima | “Hermana Lucía” | Fin del Mundo |, minutos 12:12 – 12:25)

    Además, veo en el post, que se dice que el Papa Pío XII, elevó como cardenal a Roncalli.
    En primer lugar, la Masonería quería poner como sucesor de Pío XII, a Montini, no a Roncalli. Lo que sucedió realmente fue que ese plan tuvo que cambiar después de que Montini fuera echado de la Secretaría de Estado, por su supuesta traición a la política anti-comunista de Pío XII…

    Luego, se dice que Juan XXIII, había bautizado a 24 000 judíos, no puedo descartarlo como falso, pero veo que también es inútil usarlo como argumento en contra de Pío XII.

    Como la mayoría saben, el Papa Pío XII, se caracterizó de ser una persona que buscaba la paz, y no es de extrañarse, pues en su pontificado, se probó la Bomba Atómica, en el Japón.
    Así también era una persona muy solidaria, incluso con los judíos víctimas del Holocausto…
    Además de su buena acción, que hizo cuando ocurrió el Bombardeo de la Catedral de San Lorenzo, envió comida, refugio, y toda clase de ayuda humanitaria para las víctimas…

    Por eso, Juan XXIII, según lo que se dice había bautizado a 24 000 judios, para evitar que fueran llevados a los campos de concentración, recordando que los enemigos principales de Hitler, eran los judíos…
    Creo, que este hecho, pudo haber ganado la confianza de Pío XII, recordando que él, quería que se salvase las vidas de tantas personas.
    Para los que estén interesados en saber un poco de su pontificado, pueden leer el libro del Padre Villa: Pío XII:‘‘El vicario’’ de Hochhuth y el verdadero Pío XII’’
    http://www.chiesaviva.com/pio%20XII.pdf

    Aquí dejo una noticia, para los que estén interesados:
    http://noticiaaldia.com/2014/04/juan-xxiii-salvo-a-mas-de-24-000-judios-de-ser-enviados-a-los-campos-de-concentracion-durante-la-ii-guerra-mundial/

    Ahora, para acabar veo que en el post se dice:
    ‘‘La puanteur de son corps dés son décès est le JUGEMENT DE DIEU sur son prétendu vicaire…’’
    ’’El hedor de su cuerpo a su fallecimiento es el Juicio de Dios sobre su presunto vicario’’
    De todas las afirmaciones esta me parece escandalosa y temeraria.
    Según esta afirmación, el autor quiere insinuar que Pío XII, habría caído en la herejía, diciendo ’’su presunto vicario’’, es decir se había convertido en un antipapa o al menos había perdido su oficio, además se deja ver que tal vez se estaría afirmando que el está en el infierno, cuando dice es el Juicio de Dios, sea como sea, me parece que es cismática esta opinión…
    Además, si ocurrió eso fue por la inexperiencia de Galeazzi, que según muchos lo había estado lentamente envenenando a Pío XII…
    Agrego, cuando digo que hubieron errores me refiero a cosas que pudieron haber cambiado, yo no lo condeno, porque creo que su testamento probaría que si tuvo un verdadero arrepentimiento. Sea como sea fue nuestro verdadero papa que a pesar de muchas acciones o hechos desafortunados, si hubiera vivido hasta 1960 la situación habría sido diferente.
    Asi también, en el mismo Vaticano ya estaban los masones, él fue traicionado por sus personas mas cercanas…
    Además recuerdo, en lo visto en la biografía de Don Villa, que él quería al Padre Pío y al Padre Villa, tanto así que sería él, quien encargaría el mandato a Don Villa, para luchar contra la masonería por orden del Padre Pío…
    Pero de ninguna manera comparemos estas acciones con el satánico magisterio de los antipapas post-Vaticano II, ellos si fueron antipapas.

    Bueno, no quiero seguir extendiéndome, creo que es suficiente esto y basta para todo católico sincero …

    Por último dejo como anexo el Testamento de Pío XII y algunos videos.

    Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
    [Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran misericordia]

    Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.

    Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.

    Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.

    Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa

    15 de mayo de 1956

    Traducción: https://es.wikipedia.org/wiki/Testamento_de_P%C3%ADo_XII
    Fuente: https://w2.vatican.va/content/pius-xii/it/speeches/1956/documents/hf_p-xii_spe_19560515_testamento.html

    Biografía de Eugenio Pacelli

    Biografía de Eugenio Pacelli (II)

    Biografía de Eugenio Pacelli (III)

    Elección de Pío XII.

    Coronación de Pío XII

    Los últimos años de Pío XII

    Funerales de Pío XII (1)

    Funerales de Pío XII (2)

    Omaggio al Venerabile Pío XII.

    Los que deseen conocer más de Pío XII, pueden visitar
    http://www.catolicosalerta.com.ar/videos/pio12-00-homenaje.html

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  8. Comparto en buena parte la respuesta de Juan VP, así que no repetiré sus argumentos.

    Me conformaré con apuntar aquí mi convicción personal, tras no poca reflexión y estudio.

    Creo que Pio XII no fue nunca hereje, y desde luego nadie puede decir con fundamento que enseñara como tal el error doctrinal en su magisterio público.

    Creo que fue Papa legítimo, desde el principio hasta el fin de su Pontificado.

    Creo que albergaba un genuino amor por la Santa Iglesia Romana, y que en modo alguno tuvo intención de dañarla, adulterarla, o menoscabarla.

    Creo que su educación, tanto familiar como clerical, dejó mucho que desear, y sembró en él una propensión ideológica a la modernización, que si bien no llega a ser modernista, de algún modo dificultaba su comprensión del enemigo, e impedía una lucha eficaz contra él.

    Esa misma mala formación será la causante de su incapacidad en discernir a los taimados modernistas revestidos de “tridentinos renovados”, como Roncalli, o de místico político-social, como Montini, y su elevación a las mayores dignidades, haciendo caso omiso de todas las alarmas que a su debido tiempo sonaron en el Vaticano.

    Mala educación familiar, puesto que en vez de enviarlo a un Liceo católico, sus padres lo enviaron al Liceo Visconti, uno de los más anticlericales de Roma y de Italia.

    Luego estudiando con preceptores harto sospechosos, tanto por su moralidad como por su doctrina.

    Y mala educación clerical, hecha básicamente en casa, y no en Seminario, y cuando al fin residió en uno, fue en el Colegio Capranica, tan aristocrático como modernizante.

    Y ya ordenado, lo toma bajo su protección y servicio el Card. Gasparri, sucesor ideológico del Card. Rampolla, posiblemente masón y satanista, que imprimirá a la política de la Santa Sede un giro demócrata-cristiano, que preparará Vaticano II así como toda la ruina del Sacerdocio y el culto divino.

    No era el único. Estaba rodeado de clérigos malformados, de lo cual ya habían avisado los Papas antiliberales, aunque sin mucho resultado práctico.

    Todo esto corresponde punto por punto a lo consignado en los papeles de la Alta Venta, en que los subversivos de principios del S XIX ya planeaban formar a las generaciones clericales futuras de tal manera, que llegaría un día en que la mayor parte de las élites clericales estaría tan intoxicada con la presunta “necesidad” de reformas, que naturalmente un Papa salido de su seno las propondría de la manera más cándida y natural, y pocos se atreverían a protestar y avisar de sus nefastas consecuencias.

    Creo que él estaba sinceramente convencido de que con sus reformas, y sus “aperturas” doctrinales, estaba obrando para la Gloria de Dios y la salvación de las almas.
    Pensaba con toda buena fe que cabía una conciliación entre el dogma, moral, culto y disciplina de la Iglesia, y algunas reformas a su parecer moderadas y que no entrañaban demasiado peligro. Esa misma convicción será la que hará posible el Concilio después de su muerte, un Concilio que él hubiera querido convocar, cosa que los acontecimientos internacionales, y sus propias enfermedades impidieron.

    Pero me veo forzado por la realidad de las cosas a reconocer que a pesar de tan buenas intenciones, el resultado ha sido catastrófico, como era previsible, y efectivamente predijeron los mejores entre el clero, desde hace ya siglos.

    Sólo Dios puede conocer la parte de responsabilidad y/o culpa de Pio XII, y cuántos hayan podido ser sus atenuantes.

    Así pues, no entraré yo a juzgar, pero desde luego, sí expresaré aquí mi honda simpatía por este augusto personaje, y mucha comprensión, porque entiendo a qué inabarcables contradicciones estuvo sometido durante toda su vida, intentando sostener la Iglesia de Roma, sin renunciar a lo que él entendería era “sana modernidad”.

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