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LOS CAMBIOS LITÚRGICOS DEL PAPA PÍO XII


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Los cambios litúrgicos del Papa Pio XII

¿Un Católico puede rechazar las Leyes promulgadas por un Papa legítimo?

Por el Reverendo Padre Dominic Radecki, CMRI

Los modernistas, en su intento de destruir la liturgia Católica, gradual y astutamente introdujeron la “Misa Nueva”, también llamada “Novus Ordo”, los nuevos sacramentos y los cambios litúrgicos que resultaron del Vaticano II. Como consecuencia de eso los católicos se volvieron reacios hacia el cambio litúrgico. Desafortunadamente algunos tradicionalistas han ido más allá, hasta rechazar los legítimos cambios introducidos por el Papa Pio XII, el cual ellos lo consideran como Papa legítimo.

Ellos sostienen erróneamente que algunas de estos cambios, incluso la Semana Santa Reformada, fueros los primeros pasos hacia el Novus Ordo, debido al envolvimiento de Monseñor Annibale Bugnini, además a causa  de unos retoques hechos por otros Modernistas. Estas almas  fuertemente porfiadas no rechazan completamente a los cambios; ellos recogen y eligen lo que van a aceptar y lo que van a rechazar. Por ejemplo, ellos observan la reforma que hizo el Papa sobre el ayuno eucarístico y el permiso para decir Misas vespertinas. ¿Quién les dio la autoridad para determinar lo que hay que seguir respecto a los ritos litúrgicos, a los decretos y a las rubricas?

El Papa Pio XII promulgó varios cambios litúrgicos, entre otros están los siguientes:

1) Por muchos siglos la Iglesia Católica requirió que las personas estuviesen en ayunas desde la medianoche sin comer ni beber nada, incluso agua, antes de la recepción de la Comunión. En 1950 el Papa Pio XII cambió las leyes del ayuno para una hora para las bebidas no alcohólicas y tres horas para comidas y bebidas alcohólicas. Se puede tomar agua y se pude tomas medicamentos a cualquier hora antes de recibir la Sagrada Eucaristía. El resultado de esas mudanzas viene a ser que los católicos pueden recibir a Nuestro Señor en la Santa Comunión más frecuentemente. Los sacerdotes americanos que a menudo rezan varias Misas o Misas vespertinas en el Domingo apreciaron estos cambios.

2) Su Santidad permitió la celebración de la Misa a la tarde y a la noche – un cambio muy notable en comparación con la observancia anterior.

3) En 1955 él simplificó las rúbricas del Breviario Romano y del Misal cambiando la clase de algunas fiestas y descartando algunas octavas y vigilias. Él implemento  al Breviario las reformas el Papa San Pio X hizo para el Breviario Monástico.

4) En 1955 el Papa Pio XII aprobó la Nueva Semana Santa, en la cual se restauró algunas de las ceremonias que fueron alteradas a través de los años. Además él la hizo más fácil para concurrencia de los trabajadores en las ceremonias del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual volviéndolas a su tiempo original y apropiado. En los tiempos apostólicos la Iglesia Católica celebraba la liturgia del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual “en las mismas horas del día en que aquellos sagrados misterios ocurrieron. Así, la institución de la eucaristía tuvo lugar en el atardecer del Jueves Santo, la Pasión y la Crucifixión tuvieron lugar en las horas después del mediodía del Viernes Santo y la Vigilia Pascual ocurrió en la noche del Sábado Santo, terminando a la mañana del día de Pascua con el jubilo de la Resurrección de Nuestro Señor.”

“Durante el Medio Evo… [la Iglesia], a causa de varias razones pertinentes, comenzó a hacer en horas más tempranas las performances litúrgicas en aquellos días, luego hacia el final de aquel periodo todos esos servicios litúrgicos han sido transferidos a la mañana. Esto no tuvo ligar sin detrimento del significado litúrgico y confusión entre las narraciones Evangélicas y la ceremonias litúrgicas adjuntas a ellas” (Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, pp. 1-2, 16 de Noviembre, 1955).

Los servicios litúrgicos solemnes del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual eran llevados a cabo a la mañana en Iglesias casi vacías porque pocos podían atender a ellas. Colegiales tenían que suplantar a los hombres en la ceremonia del lavado de los pies en el Jueves Santo porque estos tenían que trabajar. Debido a la restauración de la semana Santa hecha por el Papa Pio XII las Iglesia ahora están llenas y los fieles vienen en gran número para asistir las ceremonias y recibir la Santa Comunión.

En 1951 el Papa Pio XII restauró la Vigilia Pascual para la noche, su propio tiempo:

“Por siglos la Iglesia ha visto la incongruidad de la celebración de la Vigilia Pascual – un servicio cuyo textos [v.gr. el alleluia] y simbolismos [v.gr. Lumen Christi] obviamente se inclinan hacia las horas de la noche – en tempranas horas de la mañana del Sábado Santo cuando ciertamente Cristo no había surgido todavía. Que esto no ha sido siempre así está probado históricamente fuera de toda duda. (John Miller, C.S.C, “The History and Spirit of Holy Week”, The American Ecclesiastical Review, p.235.)

El Papa Pio XII redujo el número de las lecciones recitadas de doce para cuatro, volviendo a la práctica de San Gregorio Magno. El Papa ordenó que el ayuno de la Cuaresma concluyese a la medianoche del Sábado Santo en lugar de a la tarde para que completase los 40 días de ayuno, y no 39 días de ayuno. Esta ley disciplinaria asegura que el Sábado Santo retenga su carácter de tristeza por la muerte de Nuestro Redentor que yace en el Santo Sepulcro.

5) En 1954 el Papa Pio XII hizo una revisión del Oficio Divino, omitiendo varias oraciones, como el Padre Nuestro, el Ave-María y el Credo antes de las horas, las preces en Laudes y Vísperas con algunas excepciones, el largo Credo Atanasiano, a excepción del día de la Santísima Trinidad, etc. De acuerdo con la Sagrada Congregación de Ritos, el objetivo propuesto de estas modificaciones era “para reducir la gran complejidad de las rubricas a una forma más sencilla”.

El Papa San Pio X ya había introducido algunos de esos cambios en el Breviario Monástico. A través de la influencia de los Benedictinos, el Papa Pio XII las extendió para todo el clero. Por la simplificación de las rubricas y la disminución de las oraciones, el Breviario pasó a ser más fácil para que los sacerdotes llevasen a cabo fiel y devotamente su obligación de recitar todos los días el Oficio Divino. El clero recibió de muy buena gana estos sabios cambios.

El Papa Pio XII aprobó y promulgó oficialmente estos cambios. Bugnini no tenía autoridad para promulgar nada. Referirse a la Nueva Semana Santa como si fuera la liturgia de Bugnini es cosa poco ingeniosa y hasta deshonesta intelectualmente hablando. Cualquier que sea el rol que haya tomado, eso no obscurece el hecho de que varios cardinales y liturgistas ortodoxos tuvieron envolvimiento en los preparativos de estos cambios.

La Sagrada Congregación de Ritos fue establecida para dirigir la liturgia de la Iglesia Latina. Por Iglesia Latina se entiende aquella parte de la Iglesia Católica, de lejos la mayor, que usa el latín en sus ceremonias. El Papa Pio XII estableció una comisión “para examinar la cuestión de la restauración del Ordo de la Semana Santa y proponer una solución. Obtenida la respuesta, Su Santidad decretó, como la seriedad del asunto demandaba, que la cuestión en su totalidad fuese sujeta a un especial examen hecho por los Cardenales de la Sagrada Congregación de Ritos.”

[Cuando los Cardenales se reunieron en el Vaticano en 1950,] “ellos consideraron a fondo el asunto y votaron unánimemente que el Ordo de la Semana Santa restaurada fuera aprobada y prescrita, sujetos a la aprobación del Santo Padre. Acto continuo, habiendo sido detalladamente reportada al Santo Padre por el… Cardenal Prefecto, Su Santidad se dignó a aprobar lo que los Cardenales habían decidido. Entonces, por especial mandato del mismo Papa Pio XII, la Sagrada Congregación de Ritos ha declarado lo siguiente… [dando directivas específicas, incluso:] Aquellos que siguen el Rito Romano están obligados… a seguir el Ordo de la Semana Santa Reformada, expuesto en la edición oficial del Vaticano” (Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, pp. 1-2, 16 de Noviembre de 1955).

De acuerdo con el Papa Pio XII, la reformas litúrgicas que él promulgó fueron “un signo de la disposición providencial de Dios en la moción del Espíritu Santo a la Iglesia para los tiempos presentes” (The Assisi Papers, Procedentes del Primer Congreso Internacional de liturgia pastoral, Asís-Roma, 18 al 22 Septiembre, 1956, p. 224). Cristo dijo a San Pedro y a todos sus sucesores legales, “Aquel que os oye, a mi me oye.” (Lucas 10:16). El tema en cuestión es la obediencia a la legítima autoridad suprema de la Iglesia Católica. Un verdadero Papa aprobó estos cambios. Debemos aceptar estos cambios como legales y dignos de seguimiento salvo que podamos probar que el Papa Pio XII no fue un verdadero Papa.

El que diga que el Papa Pio XII no aprobó la Semana Santa Restaurada, lo dice sin fundamento. Es ridículo decir que el Papa Pio XII no tenía idea de que la Sagrada Congregación de Ritos y todo el mundo Católico estaban haciendo respecto a la Semana Santa. ¿No es este el mismo argumento que algunos usan para defender a los “papas” posconciliares – que desde la muerte del Papa Pio XII, los “Vicarios de Cristo” no han tenido idea de lo que pasaba en la Iglesia Católica? El argumento que dice que él era ya anciano o tenía cualquier otra discapacidad para regir la Iglesia es también completamente absurdo por lo claro de sus últimas encíclicas, directivas y discursos en el mismo año de su fallecimiento.

El Papa Pio VI estigmatizó como “al menos errónea” la hipótesis “de que la Iglesia podría establecer una disciplina que fuera peligrosa, prejudicial, conducente a la superstición o al materialismo.” (Dz. 1578). En la sección 22, canon 7, el concilio de Trento condenó a cualquiera que diga que las ceremonias de la Iglesia son un estimulo a la impiedad más que a la piedad.

Los cambios introducidos por el Papa Pio XII son legales, santos y conducentes a la santificación y salvación de las almas. La Iglesia Católica ha enseñado consistentemente que un Papa válido no puede promulgar una ceremonia o ley litúrgica que sea prejudicial a la fe y a la piedad y que desagrada a Dios. En tales decisiones el Papa es protegido por la infalibilidad.

Los teólogos enseñan que las leyes disciplinarias universales y los cambios litúrgicos son objetos secundarios de la infalibilidad. Esto está claramente explicado por Monseñor Van Noort: “El bien conocido axioma, Lex orandi est lex credendi (la ley de la oración es la ley de la creencia), es una especial aplicación de la doctrina de la infalibilidad de la Iglesia en materias disciplinares. Este axioma dice en efecto que la formula de la oración aprobada para el uso público de la Iglesia universal no puede contener errores contra la fe y moral” (Christ’s Church – La Iglesia de Cristo – p.116).

Los cambios litúrgicos del Papa Pio XII – la institución de la festividad de San José Obrero, la restauración de la Semana Santa, las leyes para el ayuno Eucarístico, etc. – no son pecaminosas. Se alguno dijere que ellas son heréticas o pecaminosas, éste estaría acusando la autoridad doctrinal infalible de la Iglesia de prácticas sacrílegas y errores doctrinales que corrompen la fe, comprometen sus doctrinas y perjudica a las almas. Tal acusación negaría que Cristo proteja a Su Iglesia y sagrada liturgia de ella del mal y del error.

El Papa Pio XII prohibió sin excepciones, en un leguaje más preciso, a los sacerdotes de usar la liturgia antigua. Él condenó también el anticuarismo (arqueologismo), es decir, la práctica de volver a las observancias litúrgicas primitivas por la no conformidad con las rubricas concurrentes y con las leyes eclesiásticas, que en tal ocasión sería implícita la no actividad del Espíritu Santo en la conducción de la Iglesia. Ni siempre lo más antiguo es mejor, especialmente cuando desafía las órdenes de un verdadero Papa.

El motivo por el cual nosotros seguimos los cambios litúrgicos del Papa Pio XII es la autoridad infalible de la Iglesia de enseñar. Los cambios fueron autorizados por un Vicario de Cristo infalible y fueron promulgados oficialmente para remplazar los antiguos ritos y leyes existentes. Ya que el Papa Pio XII era un Papa verdadero, debemos obedecer sus órdenes respecto a la sagrada liturgia. La obediencia es lo más seguro, lo más consistente y la regla de ortodoxia.

Por otro lado, aquellos que aceptan a Pio XII como un verdadero Papa mientras rehúsan aceptar sus decretos litúrgicos, demuestran rebeldía y desobediencia. Recogiendo y eligiendo lo que ellos quieren, ellos se ponen a sí mismos como la suprema autoridad de la Iglesia Católica. Ellos se adjudican el derecho de juzgar al Papa, cerniendo lo que él enseña y decidiendo lo que van a obedecer y lo que van a rechazar. Recoger y escoger lo que se va obedecer y lo que se va a rechazar es un error. Es un sello de rebelión le negar obediencia al verdadero vicario de Cristo; rebelión en materia de obediencia a la legítima autoridad es siempre un peligro para la Fe.

El Galicanismo fue una herejía contra la jurisdicción papal, que tendía a limitar los poderes del Papa. Comenzó al principio del siglo XV y se desparramó por toda la Europa. Acto continuo, muchos europeos perdieron su censo de obediencia al Papa. En 1682 el clero francés formuló los Cuatro Artículos que se hicieron obligatorios para todas las escuelas y para todos los maestros de teología. Los cuatro artículos estatuyeron que el juicio papal carece de valor sin el consentimiento de la Iglesia.  Los Papas  Alejandro VIII y Pio VI y el Concilio Vaticano condenaron el Galicanismo. Tristemente, el espíritu del Galicanismo prevalece hoy día.

Aquellos que rechazan los cambios litúrgicos del Papa Pio XII son inconsistentes. Si ellos aceptan a Pio XII como papa, deben reservar su propia opinión acerca de la liturgia de él, echar a un rincón sus gustos y disgustos litúrgicos y simplemente obedecerlo. La mentalidad católica es obedecer  a los superiores legales en todo, excepto en el pecado.

El espíritu de obediencia a la autoridad legítima fue expresada por la madre de Lucia, una de los niños de Fátima. Cuando la madre de Lucia fue cuestionada sobre el porqué el nuevo párroco no permitía danzar y el antiguo sí lo permitía, ella contestó: “Yo no sé porque el antiguo párroco permitía y el nuevo no. Si el nuevo párroco no quiere las danzas, mis hijos no danzarán.”

Concluiremos con un discurso del Papa San Pio X a los sacerdotes de la Unión apostólica:

“Cuando uno ama al Papa, uno no se queda a debatir sobre lo que él aconseja o manda, no pregunta hasta donde se extiende el riguroso deber de obedecer y no marca los límites de esta obligación. Cuando uno ama al Papa, uno no objeta que él no ha hablado con toda claridad, como si él fuera obligado a repetir su voluntad en el oído de cada uno lo que muy a menudo expresa no sólo viva voce, sino también por cartas y otros documentos públicos; uno no pone en duda sus órdenes so pretexto – fácilmente usado por cualquiera que no quiera obedecer – de que ellas no emanan de él, sino de sus legados; uno no limita el espacio en el cual podemos y debemos ejecutar su voluntad; uno no se opone a la autoridad del Papa porque otras personas, letradas quizás, difieren de la opinión del Papa. Además, no obstante su gran conocimiento, su santificación está en espera, porque no puede haber santidad donde hay discordancia con el Papa.” (AAS 1912, p. 695)

 

Acordarnos hemos de que todo esto incumbe  al legítimo y válido Papa elegido; esto no se aplica a un hereje o un “papa” electo inválidamente – un falso papa.

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24 replies »

  1. Los cambios litúrgicos del Papa Pío XII no tienen nada que ver, ni son preámbulo, de la apostasía perpetrada contrra la Santa Misa durante el que llaman concilio. Esto demuestra que no es cuestión de “modernización contra conservadurismo”. Hay cambios que son necesarios y si un Papa los hace, fin de la discusión. Pero un Papa verdadero no puede cambiar el sentido mismo de la Santa Misa. A ver qué cambio del gran Papa Pío XII afectó a este sentido. Para nada, en absoluto.

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  2. No sé si asombrarme más por la ineptitud del autor o por lo escandaloso de los argumentos y conclusiones.

    Con el mismo estilo y pensamiento de un Bergoglio que nos llama “testardi”, pretende él que somos muy porfiados, resistiendo los legítimos cambios ordenados por un legítimo Papa.

    Pues vamos a ver brevemente que aunque Pio XII fuera Papa legítimo, los cambios por él ordenados estaban muy lejos de ser legítimos, y que todo fiel de rito romano tenía y sigue teniendo el deber, y por ende el derecho, de oponerse a esas deformaciones de la auténtica liturgia romana, y de seguir los libros tradicionales.

    Toda su argumentación consiste básicamente en afirmar que un Papa tiene todo poder de modificar las liturgias existentes, transmitidas por tradición desde edades inmemoriales, y codificadas por sus predecesores en forma definitiva.

    “Lo que un Papa ha hecho, otro lo puede deshacer”, y en todos los casos, los fieles deben inhibir su facultad crítica, y aceptar los cambios, cualesquiera que sean, aunque tengan la evidencia de que son graves adulteraciones del culto de la Iglesia, y que inducen a fieles y pastores a otras modificaciones aún más peligrosas. A callar y obedecer, (y pagar) pues.

    Se ve que ignora por completo que no siempre un Papa puede deshacer lo que sus predecesores han establecido. No sólo en Dogma y Moral, sino también en derecho (Véase la Bula de Sixto V sobre el número máximo de 70 cardenales, en que manda a sus sucesores que jamás sobrepasen ese número so pena de nulidad), y también en las cosas litúrgicas.

    El Papa está obligado, como los demás, a respetar la realidad tal como es. En este caso, lo que es y no es el Rito de la Iglesia Romana, fue establecido y codificado definitivamente por los Papas postridentinos, en primer lugar San Pio V.

    A partir de ahí, los Papas subsiguientes podían aportar enriquecimientos, precisiones de pequeños detalles rubricarios que no alteraban la sustancia, pero nada más.

    Lo que en modo alguno podían, era modificar profundamente la liturgia romana, de modo que se transformaba en otra cosa, otro rito, y a pesar de ese cambio sustancial, querer obligar a los fieles a pensar que seguía siendo el mismo Rito Romano, y menos aún, forzar a los fieles a abandonar el Rito al que tienen derecho, para adoptar uno de nueva creación.

    Y ello porque todo Soberano, incluido el Soberano Pontífice, aunque estén por encima de las leyes positivas, que pueden variar, viene obligado por la naturaleza misma de su función a observar las Leyes Fundamentales de su Institución, en este caso, la Iglesia.

    Si infringen esas leyes, presumen gobernar como si no existiesen, o incluso planean suprimirlas, se dice que empiezan a gobernar de manera tiránica, y todo lo que decidan contra esas Leyes Fundamentales es nulo en raíz, y no puede obligar a nadie, por mucha presión e incluso opresión, que quieran imponer sobre sus súbditos para que acepten lo inaceptable.

    “Lex Orandi, Lex Credendi”, reza el adagio. Significando entre otras cosas que una parte de las Leyes Fundamentales que también los Papas están obligados a respetar se compone de los ritos litúrgicos legítimamente reconocidos por la Iglesia, en la forma por Ella codificados.

    Se ha pretendido, y el escribiente repite, que Pío XII “restauraba” la liturgia. Implicando por ahí, que a través de los siglos, se habían dado une serie de deformaciones de la liturgia, y que por fin, venía Pio XII a poner orden.

    Sin darse cuenta de que esa pretensión es totalmente falsa, repite los errores ya condenados de los jansenistas de Pistoia, así como los de sus sucesores bugninianos que el mismo Pio XII había condenado en su encíclica Mediator Dei.

    La Iglesia, cuando codifica un rito, no puede codificar deformaciones, porque el Espíritu Santo la asiste muy especialmente en ese trance. Y todos los que vengan a continuación, pretendiendo “mejorar”, o “restaurar” lo que la Iglesia una vez por todas declaró perfecto y acabado, se condenan por sus propias palabras.

    Si además comprobamos que esas reformas tiránicas han sido impuestas a la fuerza, valiéndose del engaño y la inducción a la prevaricación, desde luego no se podrá pretender que son el fruto del Espíritu Santo.

    Y digo engaño, porque afirmar que Pio XII restaura algo que existió en el pasado, sencillamente es mentira. Buena parte de sus modificaciones son completas novedades, y el espíritu que las informa es el mismo que producirá las revoluciones posconciliares en el culto.

    Y aun si realmente hubiesen existido, la práctica posterior de muchos siglos, y sobre todo la codificación operada por los Papas, hace indeseable una vuelta a usos mucho ha desaparecidos, siendo esa sed de falsa restauración lo que la Iglesia condena como arqueologismo, que no es, como piensa el autor, resistir a un tirano que quiere arrancarnos de las manos el culto en vigencia hasta hoy mismo, para reemplazarlo por su propia y muy cuestionable elaboración.

    Y digo inducción a la prevaricación, porque Pío XII sabía perfectamente que los encargados oficiales del culto católico, su propia Sagrada Congregación de Ritos, los prelados a través de los cuales el Espíritu Santo aconseja ordinariamente a los Papas, estaban frontalmente en contra de las revolucionarias reformas de Pio XII.

    Por eso decidió confiar el trabajo de elaborar una revolución completa de la liturgia romana a una comisión secreta presidida por Bugnini, completamente a espaldas de los venerables prelados, que por cumplir su obligación en conciencia como defensores de la auténtica Liturgia Romana, y con el debido respeto y reverencia, se atrevían a decirle al Papa que sus reformas eran ilegítimas, peligrosas, y atentatorias al honor y Gloria de Dios, y a la salvación de las almas.

    Pio XII, que desobedeció hasta a la Virgen de Fátima, con las consecuencias que todos conocemos, y cuyo lema era “¡¡¡No quiero consejeros, sólo ejecutores!!!”, tampoco hizo caso de esos avisos, y llegado el momento, quiso forzar casi físicamente a los miembros de la Congregación de Ritos a que aceptaran sus proyectos, alguno de ellos murió de pena y arrepentimiento días después de haber firmado.

    Despedazar el corazón del más digno de los ritos recibidos por la Iglesia y canonizados por Ella, con el fin de abrir el camino a una reforma general de todo el culto de la Iglesia Romana, cosa en sí inconcebible, valiéndose para ello de un puñado de herejes antilitúrgicos, modernistas, subversivos, y vendidos a los enemigos de la Iglesia, y utilizando argumentos mendaces, haciendo caso omiso del aviso autorizado de sus guardianes oficiales, todo esto, desde luego, no parece provenir del Espíritu Santo, sino de la rebelión de un Soberano ante su deber claramente conocido, y de una voluntad de imposición tiránica que no retrocedía ante nada con tal de lograr la consecución de sus proyectos.

    Así pues, ¿Quién obedece, y quién se rebela? El que obedece la Ley perpetua, que tiene el deber de observar siempre, aunque sea contradiciendo una orden tiránica, o aquél que so pretexto de falsa obediencia, quiere imponer lo que es evidentemente contra derecho, justicia y verdad?

    ¿Quién es porfiado? Aquél que se acoge a la norma clara, permitida a todos los fieles para siempre, y que ha producido frutos innumerables para honor de Dios y santificación de las almas, o aquél que quiere imponer a través del terrorismo intelectual unas reformas que según confesión tanto de Pio XII. como de los revolucionarios litúrgicos conciliares, eran los primeros escalones importantes del cambio total que vendría poco después?

    El tal Radecki muestra bien que pertenece a la misma clase de rebeldes a la verdadera Tradición, estos siempre con la palabra obediencia en la boca, para aterrorizar a los fieles intentando forzarlos a una falsa sumisión, que jamás hubieran debido prestar.

    Ojalá esos fieles hubieran imitado a los zaragozanos del Siglo XVI, que organizaron auténticos motines cuando se dieron cuenta de que los canónigos de la Catedral de la Seo estaban intentando sustituir el verdadero Breviario Romano por el infame Breviario de Quiñones, por mucho que estuviera concedido su uso por un Papa

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  3. “Cuando uno ama al Papa, uno no se queda a debatir sobre lo que él aconseja o manda, no pregunta…”

    Ay hermano Fray Eusebio de Lugo, ay hermano Padre Dominic Radecki, autor del artículo…

    ¿Como el fiel habrá de saber que camino debe tomar? ¿habrá de esperar a ver lo que vemos hoy día y en el futuro cosas perores…? ¿Como saber si se está amando “al Papa” verdaderamente o…?

    Si Pio XII fue un auténtico Papa y… un auténtico Papa deja esto… que podemos esperar después de los que han ocupado la cátedra después de él?

    ¿Quién habrá de sacarnos de esta gran confusión y tribulación?

    ¿o, es que San Pio X fue el último Papa…?

    Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros….

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  4. Peregrino:

    En tiempos normales, así era y así debía ser, obedecíamos con toda alegría y contento de corazón, y sin protestas, porque los mandatos del Papa cualquiera que fuera, venían siempre dictados por la misma lógica y el mismo espíritu de la Iglesia.

    Lamentablemente, desde inicios del Siglo XX, ya no estamos en tiempos normales, como nos advertía San Pio X, estábamos en una fortaleza asediada, por unos enemigos pérfidos y desleales que desde el principio del S. XIX en los documentos incautados a la Alta Venta y mandados publicar por Gregorio XVI para que todo católico los leyera, ya planeaban rodear al Papa con toda una corte de malos consejeros que lo convencerían de que podía hacer cualquier cosa, y que un día, uno de esos consejeros con el espíritu ya moldeado por ellos, llegaría a Papa.

    Y sí, las decisiones desgraciadas de un Papa traen infaliblemente las peores consecuencias, como ocurrió desde su misma publicación, y siguen produciéndose hoy, como evidencia el malhadado artículo del Padre Radecki.

    Y no, San Pio X no fue el último Papa. Se puede ser Papa legítimo, y sin embargo tomar decisiones e iniciativas equivocadas, u omitir aquellas que el Cielo demanda como ocurrió con la Consagración de Rusia pedida en Fátima y que tanto Pio XI como Pio XII se negaron a realizar.

    ¿Quién nos sacará de esta confusión y tribulación? Pues con toda seguridad el Gran Papa anunciado por tantas profecías muy atendibles, y que será designado por el Cielo, muy probablemente por los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y enseguida acogido por todos los católicos que aún quedemos, y reconocido como Papa legítimo. Él será el encargado de poner orden en todo este lío. Y descuide que le obedeceremos.

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  5. Los cambios litúrgicos introducidos por Pío XII pueden agradar o no, pero no suponen un cambio sustancial del Rito, ni son contrarios a la doctrina católica. Cuando un verdadero Papa aprueba una ley litúrgica, ésta goza de la protección del Espíritu Santo: Dios garantiza que dicha ley es conforme con la fe y la moral, y no contiene elemento nocivo alguno.

    Un verdadero Papa es infalible en estos casos (esto es lo que enseñan todos los manuales de teología ortodoxos).

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  6. Totalmente de acuerdo con Fray Eusebio de Lugo. La misa se fue enriqueciendo con el tiempo y
    está estructurada para dar todas las gracias posibles a los fieles ¿Entonces se equivocó la Iglesia antes del papa Pacelli?
    Una cosa es amar y obedecer al papado y otra obedecer estúpidamente al ocupante de la sede de Pedro aun y cuando vaya contra la Fe y la Tradición.
    Pío XII fue el creador del concilia vaticano II, todas las comisiones y personas claves del concilio fueron promovidos por Pío XII, el concilio no en vano hace constante mención del papa Pacelli.
    ¿Acaso de manera espontánea sólo por ocurrencias de Roncalli de convocar a un concilio se pudo lograr el éxito de la deformación de la Fe sin una preparación dentro del seno mismo de la iglesia?
    Hay muchos mitos sobre Pío XII como llamarlo “el papa nazi” pues fue todo lo contrario, el vaticano fue un centro de espionaje a favor de los aliados, El papa Pacelli fue un gran amigo de Roosevelt, en carros y sedes diplomáticas guardaban artículos de sinagogas y ayudaba a los judíos dándoles pasaportes.
    Podría escribir mucho sobre el papa Pacelli, perro quiero ser muy breve.
    la gran pregunta es: ¿Es aceptable la liturgia de 1963?
    Para responder a esta pregunta lean:
    https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/05/26/el-misal-de-san-pio-v/
    https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/05/27/el-misal-de-san-pio-v-2da-parte-especial-de-radio-cristiandad-con-el-p-ceriani/
    https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/05/28/el-misal-de-san-pio-v-3ra-y-ultima-parte-especial-de-radio-cristiandad-con-el-p-ceriani/

    Hay tradicionalistas que están más cerca del modernismo que de la tradición de la Santa Iglesia Católica.

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  7. Ignacio Esquivel,

    Un verdadero Papa no puede ir contra la fe y la Tradición, como usted dice equivocadamente. El Papa podrá ejecutar actos de gobierno más o menos acertados, pero nunca podrá ir en contra de la doctrina, ya sea en su magisterio, o en las leyes disciplinarias (leyes litúrgicas) que él apruebe.

    Eso que dice usted de que Pío XII arremetió contra la fe y la Tradición, y creó el Vaticano II, es una calumnia muy grave contra un verdadero Vicario de Cristo. El magisterio de Pío XII es plenamente ortodoxo, por lo que sus acusaciones carecen de fundamento.

    Dice usted que “hay tradicionalistas que están más cerca del modernismo que de la tradición de la Santa Iglesia Católica”. Si usted cree que un verdadero Papa puede aprobar leyes litúrgicas contrarias a la fe y a la Tradición -usted lo afirma en su comentario-, entonces quizá usted esté más cerca del modernismo que de la Tradición de la Iglesia Católica.

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  8. Juan VP:

    Es verdad que un Papa no puede ir contra la Fe, en el sentido de que no enseñará nada heterodoxo, como efectivamente tampoco hizo Pio XII.

    Pero sí puede poner en peligro la Fe de los fieles cuando no es suficientemente vigilante en su lucha contra los herejes, se conforma con hacer documentos destinados a ser olímpicamente ignorados por los subversivos, mientras por otra parte, no los reprime con medidas eficaces de detección control y represión sino que en muchos casos los promovió incluso a la Sede de Milán.

    Similarmente, también es posible que tomen iniciativas que aun con la mejor buena intención, dañen objetivamente las tradiciones en este caso litúrgicas.

    Por ejemplo, en el Siglo XVI el Papa Paulo III aprobó el infame Breviario de Santa Cruz, que destrozaba toda la fábrica y detalles del genuino Oficio Romano, y que demás de significar una fortísima disminución del Honor debido a Dios, y de las gracias concedidas a la Iglesia Militante y Purgante, sentó un pésimo ejemplo y precedente, tenido en cuenta en todos los malhadados intentos posteriores de reformar (adulterar) el Breviario aunque gracias a Dios san Pio V, restaurador y codificador del verdadero Breviario Romano lo prohibiera definitivamente en 1568.

    Las Deformas de Pio XII suponen una herida todavía mucho más grave y desde luego, sentaron las bases de toda la revolución litúrgica posterior.

    Por esas y otras muchas razones, y reconociéndolo sin dudar como Pontífice legítimo espero que la causa de beatificación y canonización que tiene abierta no prospere jamás, a pesar de que le reconozca otros méritos señalados.

    Un Papa que por su mal gobierno prepara el camino a Vaticano II no debe en modo alguno ser canonizado, porque un Papa santo debe ser modelo no sólo en su vida privada, sino también en su gobierno.

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  9. Juan vp: Hay pruebas muy contundentes sobre Pio XII, no digo que no sea papa, pero fue responsable del CVII Y fue responsable de la caída del Tercer Reich (derrumbando el mito del nazismo del Pacelli) por lo que no podemos cerrarnos y mentir, más bien hay que escarbar para buscar la verdad pues de esta manera comprenderemos por que el tradicionalismo esta estancado y no logra arrancar, teniendo una resistencia hecha pedazos que cada vez esta más dividida y no me refiero a la falsa y hereje resistencia Williamciana con sus medios de propaganda como Non Possumus que son una mala imitación los mass media que distorsionan los hechos para hacer agradable al nefasto personaje de Kent o al obispillo Faure.
    Cuando nos demos cuenta de los errores de Pio XII y Pio XI sera muy tarde.
    Todo el tradicionalismo al parecer quedara como el Pusillus grex, un pequeño rebaño que luchara por mantenerse en la Fe verdadera.

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  10. Fray Eusebio,

    Creo que no está bien ponerse a juzgar sobre las verdaderas intenciones del Papa Pío XII.

    En los comentarios a este artículo, da la impresión de que se quiere situar a Pío XII a la misma altura que a los modernistas del Vaticano II. Eso no es aceptable.

    Las reformas litúrgicas de Pío XII, con sus posibles defectos, nada tienen que ver con lo que se impuso ilegítimamente a la Iglesia en 1969. La liturgia de Pío XII es plenamente católica.

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  11. Pío XII, fue un verdadero papa, aunque hubo acciones que no pueden ser tomadas como infalibles como la ‘‘liturgia’’, si bien hay que obedecer al papa, al menos cuando este reina,
    Pero, la infalibilidad Papal no se aplica a la liturgia, no todas las acciones de un papa son infalibles, (v.gr. la supresión de los jesuitas).
    Ahora, no debemos comparar ni siquiera a Pío XII, con los modernistas del Vaticano II, ya que si bien pudo cometer algunos errores como cualquier papa, la diferencia es que él pidió perdón por algunas acciones cometidas durante su pontificado.
    Creo que Pío XII, cometió errores inconscientemente, es decir, si hubiera sabido que eso podría ser tomado como argumento para los modernistas, nunca los hubiera hecho.
    Los reclamantes al papado desde 1958, nunca pidieron perdón por sus acciones, además de que ellos creo actuaron con intención de cambiar, y sabían las consecuencias que eso traería.
    Lo que a veces, creo a manera de opinión, es que tal vez Pío XII, después de su enfermedad iba a cambiar todo lo que pudo haber hecho mal, y tal vez, sea por esto, o bien por el 3 er secreto de Fátima – que tendría que revelarlo en 1960 – habría la posibilidad de que haya sido asesinado lentamente, como muestra este documento: https://www.dropbox.com/s/40uaphnko0ueh50/Giambatista%20Montini.pdf?dl=0

    Dejo el testamento de Pío XII, si alguien tiene información de que no es un documento verosímil, me lo hace saber…

    Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
    [Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran misericordia]

    Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.

    Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.

    Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.

    Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa

    15 de mayo de 1956
    PIUS PP. XII

    Traducción: https://es.wikipedia.org/wiki/Testamento_de_P%C3%ADo_XII
    Fuentes:
    *https://w2.vatican.va/content/pius-xii/it/speeches/1956/documents/hf_p-xii_spe_19560515_testamento.html
    *Acta Apostolicae Sedis, vol. L (1958), n. 16, p. 798.

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  12. En 1950 el Papa Pio XII cambió las leyes del ayuno para una hora para las bebidas no alcohólicas y tres horas para comidas y bebidas alcohólicas. Se puede tomar agua y se pude tomas medicamentos a cualquier hora antes de recibir la Sagrada Eucaristía. El resultado de esas mudanzas viene a ser que los católicos pueden recibir a Nuestro Señor en la Santa Comunión más frecuentemente.

    2) Su Santidad permitió la celebración de la Misa a la tarde y a la noche – un cambio muy notable en comparación con la observancia anterior.

    3) En 1955 él simplificó las rúbricas del Breviario Romano y del Misal cambiando la clase de algunas fiestas y descartando algunas octavas y vigilias. Él implemento al Breviario las reformas el Papa San Pio X hizo para el Breviario Monástico.

    4) En 1955 el Papa Pio XII aprobó la Nueva Semana Santa, en la cual se restauró algunas de las ceremonias que fueron alteradas a través de los años. Además él la hizo más fácil para concurrencia de los trabajadores en las ceremonias del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual volviéndolas a su tiempo original y apropiado.
    ,,,El Papa Pio XII redujo el número de las lecciones recitadas de doce para cuatro, volviendo a la práctica de San Gregorio Magno. El Papa ordenó que el ayuno de la Cuaresma concluyese a la medianoche del Sábado Santo en lugar de a la tarde para que completase los 40 días de ayuno, y no 39 días de ayuno. Esta ley disciplinaria asegura que el Sábado Santo retenga su carácter de tristeza por la muerte de Nuestro Redentor que yace en el Santo Sepulcro.

    5) En 1954 el Papa Pio XII hizo una revisión del Oficio Divino, omitiendo varias oraciones, como el Padre Nuestro, el Ave-María y el Credo antes de las horas, las preces en Laudes y Vísperas con algunas excepciones, el largo Credo Atanasiano, a excepción del día de la Santísima Trinidad, etc. De acuerdo con la Sagrada Congregación de Ritos, el objetivo propuesto de estas modificaciones era “para reducir la gran complejidad de las rubricas a una forma más sencilla”.

    El Papa San Pio X ya había introducido algunos de esos cambios en el Breviario Monástico. A través de la influencia de los Benedictinos, el Papa Pio XII las extendió para todo el clero.El Papa Pio XII redujo el número de las lecciones recitadas de doce para cuatro, volviendo a la práctica de San Gregorio Magno.

    …Los cambios litúrgicos del Papa Pio XII – la institución de la festividad de San José Obrero, la restauración de la Semana Santa, las leyes para el ayuno Eucarístico, etc. – no son pecaminosas. Se alguno dijere que ellas son heréticas o pecaminosas, éste estaría acusando la autoridad doctrinal infalible de la Iglesia de prácticas sacrílegas y errores doctrinales que corrompen la fe, comprometen sus doctrinas y perjudica a las almas. Tal acusación negaría que Cristo proteja a Su Iglesia y sagrada liturgia de ella del mal y del error.

    El Papa Pio XII prohibió sin excepciones, en un leguaje más preciso, a los sacerdotes de usar la liturgia antigua. Él condenó también el anticuarismo (arqueologismo), es decir, la práctica de volver a las observancias litúrgicas primitivas por la no conformidad con las rubricas concurrentes y con las leyes eclesiásticas, que en tal ocasión sería implícita la no actividad del Espíritu Santo en la conducción de la Iglesia. Ni siempre lo más antiguo es mejor, especialmente cuando desafía las órdenes de un verdadero Papa.

    El motivo por el cual nosotros seguimos los cambios litúrgicos del Papa Pio XII es la autoridad infalible de la Iglesia de enseñar. Los cambios fueron autorizados por un Vicario de Cristo infalible y fueron promulgados oficialmente para remplazar los antiguos ritos y leyes existentes. Ya que el Papa Pio XII era un Papa verdadero, debemos obedecer sus órdenes respecto a la sagrada liturgia. La obediencia es lo más seguro, lo más consistente y la regla de ortodoxia.

    Por otro lado, aquellos que aceptan a Pio XII como un verdadero Papa mientras rehúsan aceptar sus decretos litúrgicos, demuestran rebeldía y desobediencia. Recogiendo y eligiendo lo que ellos quieren, ellos se ponen a sí mismos como la suprema autoridad de la Iglesia Católica.

    Copio y pego los puntos esenciales de los cambios litúrgicos de SS Pío XII, y no encuentro las causas de las acusaciones y si mucho de la actitud actual de reconocer y resistir que tanto se ha denunciado en este post. como cisma, rebeldía al que se reconoce como Sumo Pontífice.

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  13. Jorgelsr,

    Es sentencia común de los teólogos, que el Papa es infalible en la liturgia. Cuando los teólogos ortodoxos concuerdan en una determinada cuestión, se considera que dicha conclusión es cierta.

    Copio aquí lo que dice el manual “Suma de Sagrada Teología”, de los Padres de la Compañía de Jesús:

    “703. C. Decretos dispositivos conexionados en cuanto a la finalidad con las verdades reveladas son las leyes universales dadas por la autoridad suprema de la Iglesia para ordenar debidamente la vida de los fieles respecto al fin de la Iglesia. Estos decretos no son leyes divinas, sino eclesiásticas, los cuales decretos se dice que están conexionados con las verdades reveladas en cuanto a la finalidad, porque están ordenados a que los fieles alcancen la salvación sobrenatural, según el modo establecido por Dios mediante una revelación positiva. Directamente conciernen en verdad a la potestad de gobierno, a la cual pertenece el dar, el urgir y el reclamar órdenes universales; sin embargo indirectamente pertenecen a la potestad de enseñar, en cuanto que presuponen ciertos principios doctrinales, los cuales no pueden estar en la Iglesia sujetos a error cuales son, v.gr. a) el dotar a la Iglesia de potestad para ordenar todos estos decretos, b) que la observancia de los decretos universales de la Iglesia está de acuerdo con la doctrina de la fe y de las costumbres y que es apta para alcanzar el fin de la Iglesia. Estos decretos han sido recogidos principalmente en el Derecho Canónico.

    704. 1) Los decretos disciplinarios en general son: bien a) jurídicos, los cuales han sido ordenados para determinar, urgir y reclamar los derechos y las obligaciones de los fieles; bien b) litúrgicos, los cuales han sido mandados para ordenar el culto divino y la administración de todo lo concerniente a lo sagrado; bien c) magistrales, los cuales han sido dispuestos para promover la instrucción eclesiástica y para regular la predicación de la doctrina evangélica.”

    “722. 3) En cuanto a los decretos disciplinarios en general que están conexionados en cuanto a su finalidad con las verdades reveladas.

    A. La finalidad del Magisterio infalible exige la infalibilidad acerca de estos decretos. En efecto la finalidad del Magisterio infalible exige que sea necesario regular la vida de los fieles sin error en orden a la finalidad de la Iglesia; es así que a fin de regular la vida de los fieles sin error en orden a la finalidad de la Iglesia es necesaria la infalibilidad acerca de los decretos disciplinarios conexionados en cuanto a su finalidad con las verdades reveladas; luego la finalidad del Magisterio infalible exige la infalibilidad acerca de los decretos disciplinarios en general, los cuales están conexionados en cuanto a su finalidad con las verdades reveladas.

    La mayor está clara, puesto que la finalidad del Magisterio infalible en último término debe estar ordenada a esto, a que los fieles sean dirigidos sin error a alcanzar la finalidad de la Iglesia.

    La menor consta por la definición misma de los decretos disciplinarios en general, los cuales están conexionados en cuanto a su finalidad y necesariamente con las verdades reveladas”.

    “723. B. La Iglesia reclama para sí la infalibilidad acerca de estos decretos.

    a) Acerca de los decretos disciplinarios en general consta esto que afirmamos, por PIO VI en la Constitución «Auctorem fidei», ala 1794, por la que condenó los errores del sínodo Pistoriense: D 1578.

    b) Específicamente, consta por la ley de la comunión eucarística bajo una sola especie, ley que fue dada solemnemente por los Concilios de Constanza y de Trento, que la Iglesia reclama para sí la infalibilidad acerca de los decretos litúrgicos: D 526 al final-568, 931, 935.

    Puede confirmarse abundantemente esto mismo por otros decretos, por los que el Concilio Tridentino confirmó solemnemente los ritos y las ceremonias, que se usan en la administración de los Sacramentos y en la celebración de las Misas: D 856, 879, 889, 942, 943, 954.”

    (PADRES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS. Suma de Sagrada Teología. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1964, Vol. I, capítulo III, tesis 17).

    Este manual está disponible en Internet.

    La infalibilidad del Papa en la liturgia, es una de las pruebas que confirman que los “papas” del Vaticano II no han sido tales. Ellos erraron al aprobar y mantener “vigente” el Novus Ordo Missae.

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  14. Juan V. P.
    Lo tomaré en cuenta su comentario sobre esto.
    Pero, recuerdo que si fuera exacto que todo cambio de la liturgia fuera infalible, entonces, no debería de haber contradicción con lo que había dicho San Pío X, sobre la ‘‘participación activa’’ y sobre la lengua vernácula y lo que hizo Pío XII.
    Ahora con respecto a los reclamantes al papado post-Vaticano II, ellos no solo modificaron la liturgia, sino que además modificaron las palabras de consagración, y esto implica un cambio total del rito, y por tanto su invalidez. Esa es la diferencia con Pío XII.
    Y con respecto al testamento de Pío XII, no he oído ninguna palabra sobre esto en su comentario. ¿Es verosímil? Sí creo que una ley disciplinaria universal, está libre del error.
    Como siempre diré no toda acción de un papa puede ser considerada ‘‘infalible’’, a excepción de las enseñanzas ex-cathedra del Magisterio ordinario y solemne.

    https://moimunanblog.wordpress.com/2014/08/05/responsabilidad-de-pio-xii-en-los-cambios-liturgicos/

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  15. Estoy de acuerdo con Fray Eusebio de Lugo en algunos aspectos, y también creo que la legitimidad de Pío XII en cuanto Papa es incuestionable, no cabe duda, y no hay que poner en tela de juicio, aunque acerca de algunas de sus acciones de gobierno no se puede decir el mismo, y que no tienen nada que ver con la infalibilidad, tal como la promoción del masonísimo Roncalli al Cardenalato, dándole, culposamente, la oportunidad para convertirse en el protagonista de la subsiguiente revolución en la Iglesia.

    Si Pio XII se disculpó en su testamento por posibles errores en su pontificado es porque, de hecho, existía la posibilidad de que tales errores podrían ocurrir. Y ciertamente Dios ha perdonado a Pio XII por sus actos equivocados de gobierno, pero las consecuencias de estos actos ahí están, y haran eco en la historia humana hasta el día del Juicio Universal, que revelará hasta las últimas consecuencias lo que cada uno de nosotros haya hecho de bien o haya dejado de hacer durante la vida terrena, instante en que tendremos que prestar cuentas y recibir la sentencia del Justo Juez.

    Ya la autoridad del Papa para conservar, reformar, corregir o derogar los puntos no esenciales en relación con la liturgia es legítima y indiscutible, puesto que está estrechamente ligada a la infalibilidad, basta con revisar los decretos de Trento y tantos otros (“Auctorem Fidei” Pio VI, “Quo Graviora” Gregorio XVI, “Testem Benevolentiæ” Leon XIII).

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  16. El testamento me parece verosímil, Jorge. Aunque también es posible que el Papa dejara algunas indicaciones importantes a alguien de su confianza, que no figuran en este testamento general.

    Un saludo.

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  17. Hay un gran trabajo periodístico de la Sra Mary Ball Martinez que mostro en su libro: se socava la Iglesia”
    Es uno de los libros más impactantes que he leído en mi vida.

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  18. Contestando a los últimos comentarios:

    Que los cambios pianos suponen una mutación del rito en otra cosa, lo evidencian las sentencias de la Congregación de Ritos así como los demás autores litúrgicos, que por cambios mucho menores aseveraban: “eso supondría cambiar de rito”. Discuta con ellos quién quiera, que ya sé yo a qué parecer debo fiarme.

    No juzgo las intenciones del corazón de Pio XII que sigo suponiendo quería el bien de la Iglesia la Gloria de Dios y salvación de las almas. Eso no quita para que a pesar de todas sus buenas intenciones, objetivamente, sean en sí mismas lesivas de esos fines y en la prácticas de nefastas consecuencias, como los hechos nos han probado hasta la saciedad.

    Es verdad que hay una diferencia entre las reformas de Pio XII y las siguientes. Él almenos era todavía la autoridad legítima aunque sus reformas fueran ilegítimas en sí mismas. Desde Juan XXIII, ni siquiera hay autoridad legítima.

    Normalmente, habríamos obedecido una orden injusta si sólo nos afectara a nosotros. Preferimos sufrir injusticia, a dar escándalo, aun sólo aparente, pareciendo que desobedecemos al Papa.

    Pero si de lo que se trata, ya no es de un bien privado al que podemos renunciar sino del Bien público de la Iglesia, la Gloria de Dios directamente promulgada, la autenticidad del culto divino, y el bien de las almas, entonces la inacción y menos aún, la obediencia a unas disposiciones in justas ya no son lícitas.

    En realidad,esa resistencia pacífica, humilde y respetuosa debería haber empezado antes, Al inicio primero de la revolución litúrgica, es decir, el día en que se decretó la adulteración del Breviario Romano, con la modificación total de la columna vertebral del Oficio Divino, es decir el orden en que se cantan los salmos, y su sustitución por otra ordenación completamente nueva, y que hacía tabula rasa de todas las características esenciales siempre presentes en la salmodia, algunas desde tiempos apostólicos , y otras, impuestas por directa intervención del Cielo.

    Si en aquellos tiempos los católicos y en primer lugar los clérigos, hubiesen cumplido con su deber de resistencia, como los zaragozanos del Siglo XVI, las reformas subsiguientes se habrían parado en seco, y no estaríamos llorando la desolación actual, de la que sin embargo, no parecemos capaz de asimilar las lecciones.

    Los Papas son infalibles en sus disposiciones litúrgicas es decir que no enseñarán el error en fe o moral en las cosas litúrgicas, pero otra es cosa es que siempre vayan a ser esmerados guardianes del tesoro de tradición litúrgica que se les entrega para su custodia, y no para que lo modifiquen según sus peculiares ideas personales en ese campo.

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  19. En fecha más reciente que este post, se trata sobre la postura de mons. Williamson que intenta, con maldad y descaro, invertir la procedencia de la infalibilidad: LAS ARGUCIAS DE MONS. WILLIAMSON PARA NEGAR LA INFALIBILIDAD DE LOS PAPAS. En el mismísimo error, no sé si intencionado o no, cae fray Eusebio de Lugo cuando lanza denuestos contra SS Pío XII. Habla de la “infalibilidad de la Iglesia ” versus las maldades de Pío XII. Nulos de nulidad absolutas son los análisis de esta persona, puesto que parten de un error.

    “La Iglesia, cuando codifica un rito, no puede codificar deformaciones, porque el Espíritu Santo la asiste muy especialmente en ese trance. Y todos los que vengan a continuación, pretendiendo “mejorar”, o “restaurar” lo que la Iglesia una vez por todas declaró perfecto y acabado, se condenan por sus propias palabras… ”

    “Y ello porque todo Soberano, incluido el Soberano Pontífice, aunque estén por encima de las leyes positivas, que pueden variar, viene obligado por la naturaleza misma de su función a observar las Leyes Fundamentales de su Institución, en este caso, la Iglesia.

    Si infringen esas leyes, presumen gobernar como si no existiesen, o incluso planean suprimirlas, se dice que empiezan a gobernar de manera tiránica, y todo lo que decidan contra esas Leyes Fundamentales es nulo en raíz, y no puede obligar a nadie, por mucha presión e incluso opresión, que quieran imponer sobre sus súbditos para que acepten lo inaceptable.”

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  20. Sin lugar a dudas el último Papa Santo fue San Pio X. Por publicar en mi página, Nacionalismo Católico San Juan Bautista, sobre las acciones de los Papas posteriores al gran Papa Sarto, recibí infinidad de insultos y argumentaciones ad hominem, pero en ningún momento se discutió seriamente la información. Las relaciones de Pacelli, Montini y Gasparri con Rampolla son innegables. En los libros a favor de Pio XII (muchísimos) y en contra (escasísimos) la información es la misma pero el enfoque es diferente. Bugnini reformador litúrgico de Pio XII y el Cardenal Bea probable marrano arquitecto de la nefasta Nostra Aetate, que fue confesor en los últimos años de Pacelli, son datos que no pueden negarse.
    Les paso un video en inglés con información más que interesante de Fray Hesse en el cual sostiene lo que a la luz de los hechos irrefutables, fue Pio XII quién sentó las bases para el perverso CV II, aunque sus predecesores inmediatos pusieron en sus acciones (No tanto en su magisterio) su importante aporte.

    Saludos en Cristo y María

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  21. “(…) Por certos índices que se observam, não é difícil constatar que, entre os católicos, certamente em razão da infirmeza do tempo, existem os que, pouco contentes com sua situação de súditos que têm na Igreja, crêem poder ter alguma parte em seu governo ou pelo menos *imaginam que lhes é permitido examinar e julgar à sua maneira os atos da autoridade*.

    Se isto prevalecesse, seria um grande dano na Igreja de Deus, na qual, pela vontade manifesta de seu divino Fundador, distingue-se no seu pessoal os que são ensinados e os que ensinam, o rebanho e os pastores, entre os quais *um é o chefe e o pastor supremo de todos*.
    Apenas aos pastores foi dado poder de ensinar, de julgar, de corrigir, aos fiéis foi imposto o *dever de seguir os ensinamentos, de submeter-se com docilidade ao julgamento e de deixar-se governar, corrigir, conduzir à salvação*.

    Assim é *absolutamente necessário* que os simples fiéis se submetam de espírito e de coração a seus próprios pastores, e esses com eles ao Chefe e *Pastor supremo*; é nesta subordinação e dependência que gira a ordem e a vida da Igreja; é nela que se funda a condição indispensável do bem fazer e tudo levar a bom porto. Ao contrário, se ocorre que os simples fiéis se atribuem autoridade, se eles a pretendem como juízes e senhores; se os subordinados, no governo da Igreja universal, preferem ou tentam fazer prevalecer uma *diretriz diversa daquela traçada pela autoridade suprema*, é uma subversão da ordem; leva-se dessa forma a confusão a muitos espíritos, e sae-se do caminho.

    E não é necessário, para faltar a um dever tão santo, fazer ato de oposição manifesta, seja aos bispos, seja ao chefe da igreja, é bastante que tal oposição se faça por meios indiretos, tão mais perigosos quanto mais ocorre a preocupação de escondê-los por aparências contrárias. Desta forma, falta-se a esse dever sagrado desde que, ao mesmo tempo que se manifesta zelo pelo poder e as prerrogativas do Supremo Pontífice, não se respeitam os bispos que a ele estão unidos, não se tem em conta suficiente a sua autoridade, e se interpretam lamentavelmente seus atos e suas intenções sem aguardar o julgamento da Sé Apostólica.

    Da mesma forma, é *prova de uma submissão pouco sincera, estabelecer uma como que oposição entre um Pontífice e outro*. Aqueles que, entre duas direções diversas, *repudiam o presente para prender-se ao passado, não dão prova de obediência à autoridade que tem o direito e o dever de guiá-los*: e sob um certo aspecto se assemelham aos que, condenados, quisessem apelar ao Concílio futuro ou a um Papa melhor informado.

    Sob esse aspecto, o que é necessário fixar é que no governo da Igreja, salvo os deveres essenciais impostos a todos os Pontífices por seu cargo apostólico, *cada um deles pode adotar a atitude que julgar a melhor, segundo os tempos e outras circunstâncias*.

    Disto é ele o único juiz; considerando que para isso ele tem não somente *luzes especiais*, mas ainda o conhecimento de condições e necessidades de toda a catolicidade a que convém que condescenda sua previdência apostólica. É ele que cuida do bem e todos os outros que são submetidos a esta ordem devem secundar a ação de um *diretor supremo* e servir ao fim que ele quer atingir. Como a Igreja é uma e um o seu chefe, assim é uno o governo a que *todos devem conformar-se*” – Papa Leão XIII – Carta Epístola Tua ao Cardeal Guibert, 17 de junho de 1885; em Papal Teachings: The Church, p. 263 [em francês: “Lettre de Sa Sainteté a Son Em Le Cardinal Guibert]” –

    http://ia600308.us.archive.org/21/items/cihm_56618/cihm_56618.pdf

    (a partir da página 12)

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