[Traigo del blog Sursum Corda un interesante artículo que resume bien la situación de quienes militamos en el campo disidente respecto de la Iglesia Conciliar. Ahora bien, esta disidencia tiene distintas adscripciones, siendo una de ellas las de la FSSPX o asimilados que en realidad militan de derecho en la Iglesia Conciliar, si bien tienen distintas ideas propias (la última es aceptar plenamente  la posibilidad de que haya papas herejes- algún blogger ya había admitido hace tiempo que el papa podía ser muy bien ateo (y AntiCristo ¿Por qué no?)- En este grupo hay un arco iris de matices y coloridos que los hacen distinguirse entre sí siempre dentro del orden sagrado de la Iglesia conciliar que consideran la auténtica Iglesia, bien que presidida por un Papa, digamos peculiar, del que conviene cribar su enseñanza y sus leyes, quedándose con lo que se identifica con la “Tradición” ( esto lo devidiría un “papa” de ellos (Fellay, Willianson, algún blogger).

Dentro de las adscripciones podían estar las denominadas sedevacantistas, de las que el autor hace una disección.

El autor se proclama “católico” a secas, sin adjetivos. Respecto de la Sede afirma que esta USURPADA por el actual papa y los anteriores conciliares. Ahora bien, aquí hay una implícita confesión que demuestra lo equivocado del adjetivo que reclama para sí. La “usurpación” sólo puede darse si se entiende que la Sede en la que se sienta Francisco pertenece a la verdadera Iglesia de la que el autor reclama ser un fiel. Un Rey sólo puede ser un “usurpador” de un trono de una monarquia legítima. Pues bien esto lleva a un absurdo. La Iglesia Conciliar no es la verdadera Iglesia, por eso es acertado llamarla Secta Conciliar. En ella no hay ninguna Sede susceptible de ser usurpada por  ningún usurpador. Éste será un “impostor” o simulador o falso reclamante al papado, ni más ni menos como lo son los papas de Palmar de Troya, o el papa Miguel, a quienes nadie en su sano juicio llama “usurpadores”.

En realidad hablar de Sede Vacante es acertado siempre que nos  refiramos a la vacancia no de la Institución  romana, sino de la Iglesia remanente o “pequeño rebaño” que en la actualidad es la verdadera Iglesia de Cristo, aunque desgraciadamente, quizás por propia culpa, esta descabezada o sea sin Papa y Pastor.

Con eso queda demostrada el vicio lógico en el que incurre el autor que no tiene reparo en confesarse “católico, miembro de la iglesia Católica, Iglesia de Jesucristo” y al mismo tiempo llamar usurpador a quien no usurpa la sede de esta Iglesia sino la silla presidencial de la Institución romana.

Yo reclamo en el sentido dicho, el término sedevacantista, que en realidad no abarca la tragedia de la situación que vivimos con una falsa iglesia, que fornica con los reyes de la tierra, como lo haría la ramera apocalíptica; con falsa doctrina; con sacramentos inválidos y sin verdadera misa. A falta de un término mejor sólo nos  queda llamarse “católico” a secas pero dando lugar a los obvios equívocos, o llamarse sedevacantista. Le guste al autor o no le guste. Siempre queda usar otros términos  como “católico  semper ídem” o “verdaderos católicos, o cualquier otra denominación que contribuya pintorescamente a dar un nombre más a una situación llena de equívocos.

A continuación el artículo]

 

respuesta a un lefebvrista
Hoy he leído en el blog “Legión Católica” un comentario muy interesante sobre la nota publicada en el blog lefebvrista “Verdadera Cristiandad” un breve escrito titulado “Identidad y confianza” que dice lo siguiente:
En estos días,  los “sedevacantes” y los “seudo-resistentes” están muy alborotados. La posibilidad, quizás próxima, de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío  X reciba un muy merecido reconocimiento canónico, los tiene sobre ascuas.
Carecen de identidad propia y viven a la sombra de la Fraternidad. Es por eso que los afecta cualquier suceso que se refiera a ella, sobre todo el que pueda respaldarla, afianzarla como una institución de la Iglesia.
No tienen una identidad positiva y punto.
Los feligreses reunidos en torno a los prioratos de la Fraternidad tenemos identidad positiva y, consiguientemente, otra actitud. Confiamos en el Superior General y en quienes lo asisten en este momento tan relevante. Sabemos que cualquier decisión al respecto no responde a otro interés que el mismo apostolado fiel a la Tradición católica, que la Fraternidad sostiene al servicio de la Iglesia.
Mantengámonos unidos en oración,  y ofrezcamos sacrificios para que una definición llegue pronto, y sea la que verdaderamente sirva a la Gloria de Dios y a la salvación de las almas.
Varios grupos católicos ya han advertido a estos lefebvristas sobre sus fantasías respecto a quienes no adherimos a la posición semi-modernista de la FSSPX, ni la de los (auto)expulsados de dicha unión pía (la llamada “resistencia” o los seguidores de la rabínica y anglicana tesis de Casisiacum). No lo haremos aquí ahora en Sursum, pero sí creemos que es necesario realizar ciertas respuestas y observaciones ante tan banal nota, que hacen evidente la toma de postura, clara y evidente, que desde la fundación misma de la Fraternidad Lefebvrista, ha caracterizado a ese grupo.
El siguiente ensayo no busca el dañar a las personas que están en la Fraternidad, bien como presbíteros o bien como feligreses, sino llamarlos a la reflexión y realizar ciertas aclaraciones que, muchas veces, en virtud del espíritu soberbio, sectario y ritualista que ha caracterizado a la obra de Lefebvre (“salvadores de la Iglesia”, “único valuarte de la Tradición católica”, “no somos ni herejes como los modernistas, ni cismáticos como los sedevacantistas”, “los sedevacantistas son todos locos”). Es una aclaración necesaria ante el insulto continuo y basado, no en la doctrina, sino en un espíritu que no es de Dios. Es la respuesta a quienes niegan lo evidente y un llamado a nuestros hermanos que están en el error, a seguir a Dios, al Señor, al Único y a permanecer fieles dentro de su pueblo. Por ello, como veremos líneas más abajo, hemos dado a este escrito el título de “El mensaje de Elías”.
Nuestra intención es ir contestando párrafo a párrafo, y luego, presentar una reflexión general, tanto sobre el lefebvrismo como el de los grupos filo-lefebvristas y por lo tanto, semi-modernistas. Finalmente, deseamos aclarar que nuestra postura ante la presente crisis de la Iglesia no está basada en las ideas de ningún hombre, de ningún iluminado. No nos reconocemos como “disandristas”, ni como “seguidores del Profesor Corbi”, ni como “lefebvristas” o “thucistas”, y muchos menos como “tradicionalistas”. Somos católicos, somos miembros de la Iglesia de Dios, la Iglesia fundada por Jesucristo.
En estos días,  los “sedevacantes” y los “seudo-resistentes” están muy alborotados. La posibilidad, quizás próxima, de que la Fraternidad Sacerdotal San Pío  X reciba un muy merecido reconocimiento canónico, los tiene sobre ascuas.
En realidad creo que el autor hace muy bien en colocar “sedevacantes” entre comillas si es que por ese nombre se refiere a aquellos grupos que, escindidos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X viven de y por ella. Así, podría calificarse a los seguidores de la Tesis de Casisiacum, “genialidad” plagiada a los anglicanos estadounidenses que se reunieron en 1977 para responder el tremendo giro al modernismo que había llevado a cabo la Iglesia Episcopal de lso Estados Unidos. Estos autodenominados “sedevacantistas” son los del Instituto Mater Dei Boni Consilii, que en Argentina tienen una casa regenteada por el señor Casas Silva (ordenado en la Iglesia Conciliar y jamás reordenado sacerdote católico), el obispo Andrés Morello (que no distingue a Kant de Nicolás de Cusa y que llegó  admitir que NO se separó de la FSSPX por el sedevacantismo), Lázaro Romero (que adhiriendo al sedevacantismo desde la época del seminario lo ocultó, para hacerse ordenar dentro de la Fraternidad Lefebvrista), el diácono Daniel Dolan en USA y otros tantos como ellos.
La Tesis de Casisiacum permite a los lefebvristas, tanto mantenerse ocultos en la Fraternidad, como salir de ella e ingresar en el sedevacantismo, manteniendo la apariencia de ortodoxia y victimización. “Fuimos perseguidos”, “Dimos el paso que Monseñor Lefebvre no dio…”
También es cierto que existe un grupo de lefebvristas que constituyen un camino a ninguna parte: los “resistentes” que se pelean entre ellos para ver quien es más lefebvrista y quien es el verdadero sucesor o heredero del espíritu de Lefebvre. Por un lado el grupo de Williamson y por otro, quienes como Méramo o Ceriani dan largas explicaciones y buscan encontrar alguna frase de Lefebvre que apoye la actitud que actualmente han adoptado. ¿Los frutos? Ceriani dijo que se hacía sedevacantista (luego de haber propiciado la expulsión de todos ellos de Radio Cristiandad, y antes de los prioratos de la FSSPX que él pisaba) porque Bergoglio había sido ordenado con el nuevo ritual… el peor de los argumentos. Williamson dejó en claro (y con él sus obispos consagrados) que no estaba consagrando obispos para administrar sacramentos a los sedevacantistas, sino para los lefebvristas anti-acuerdo.
un muy merecido reconocimiento canónico
En efecto, la fraternidad lefebvrista ha realizado, desde épocas del finado Marcel Lefebvre todo tipo de esfuerzos para ser reconocida en la estructura de la Iglesia Conciliar del Anticristo. Por lo tanto, sí, la Fraternida Lefebvrista que por años ha seducido a los católicos que se oponen al Concilio Vaticano II, también se erigió como el principal grupo conservador que reconocía a las mismas autoridades que luchaban contra la Iglesia Católica. La Fraternidad Lefebvrista reconoce y reconoció siempre la validez del Concilio Vaticano II, pidió y se aseguró progresivamente el permiso para celebrar la Misa Tridentina… indultada y adulterada por Roncalli/Juan XXIII al punto que desde hace ya bastante tiempo (y aún en las épocas de Lefebvre) aceptaba a quienes (no) habían sido ordenados por el nuevo ritual de (no) ordenación o por los falsos obispos (no) consagrados con el ritual anglicano de Montini/Paulo VI.
Carecen de identidad propia y viven a la sombra de la Fraternidad. Es por eso que los afecta cualquier suceso que se refiera a ella, sobre todo el que pueda respaldarla, afianzarla como una institución de la Iglesia.

 Es cierto que los grupos filo-lefebvristas, como los que hemos señalado no tienen identidad católica. Tienen identidad lefebvrista y por lo tanto, semi-modernista. En la medida que son semi-modernistas consideran que la fe es una cuestión subjetiva y que es por lo tanto factible sentir la tradición o no sentirla, y estar en la Iglesia Católica por medio de ese sentimiento. Ellos consideran que la Iglesia Conciliar Montiniana es la Iglesia Católica, aún cuando esa Iglesia profese una fe anti-cristiana, aún cuando esa Iglesia promueva y ponga en ejecución una liturgia que expresa una fe diferente a la Católica, a una jerarquía que no puede ser católica y herética al mismo tiempo… en fin, es cierto que los “resistentes” y los seguidores de la Tesis de Des Lauriers (otro filo-lefebvrista resentido) no pueden ser considerados católicos porque en ellos, el espíritu de la Fraternidad ha impreso un carácter erróneo, liberal y ambiguo.
Pero lo más interesante es que los lefebvristas han reconocido que no constituyen una verdadera institución de la Iglesia Católica Apostólica Romana, sino una institución que aspiró siempre a pertenecer a la Iglesia Concliar del Vaticano II.  Ante esto,  recordamos las palabras de Nuestro Señor Jesucristo:

“Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro” (Mt 6: 24)
Nadie puede servir a la Iglesia de Dios o a la Iglesia de Satanás. Nadie puede tener dos Dioses, nadie puede estar en dos religiones en dos Iglesias al mismo tiempo. Yo invito a todos los cristianos sinceros a que abran sus biblias, vayan al Primer Libro de los Reyes y que lean el capítulo 18. Citaré un pasaje que deberían saberlo de memoria todos los católicos de hoy:

 

y acercándose Elías a todo el pueblo, le dijo: “¿Hasta cuándo habéis de estar vosotros claudicando de un lado y de otro? Si Yahvé es Dios, seguidle a El; y si lo es Baal, id tras él.”
¿A quien sigue la Fraternidad Lefebvrista? ¿A quién siguen todos aquellos que conociendo y reconociendo que el Vaticano II enseñó una nueva doctrina, anti-cristiana y por lo tanto anti-trinitaria, reconocen a ese conciliábulo como canónico y a las autoridades de la Falsa Iglesia del Anticristo como la Iglesia que fundó Nuestro Señor? Como católicos estamos obligados a contender por la fe dada una vez a los Santos (Judas 1: 3)
No tienen una identidad positiva y punto.
Nuevamente, depende a quién esté mirando. Si se trata de los resentidos lefebvristas, no la tienen. Sons lefebvristas de alma, son liberales que van de un lado a otro. Si el Anticristo dice lo que ellos quieren es el Papa, pero si dice algo que no les gusta, rechazan el magisterio. No tienen identidad porque se dicen católicos y comulgan con quienes no son católicos.
Pero si se está refiriendo a los católicos que adherimos a la fe de siempre, entonces se equivoca. Nosotros creemos que la sede no está vacante, sino que está USURPADA por un anticristo, por un enemigo de Cristo Nuestro Señor. Nosotros creemos que desde Roncalli, el Antipapa Juan XXIII-Bis,el segundo antipapa que en la historia llevó ese nombre, la Santa Sede seencuentra usurpada por los agentes del Anticristo. Que desde entonces se dan las señales apocalípticas y que la Gran Apostasía se hace presente ante nuestros ojos.
Nosotros, como católicos no nos definimos como “contra Fellay” o “contra Williamson” como hacen los presbíteros tan publicitados de Radio Cristiandad. Tampoco nos definimos como “anti-sedevacantistas”, ni siquiera como “anti-conclavistas”. No necesitamos esos rótulos. Tampoco somos “tradicionalistas”. Somos simplemente católicos, somos los miembros de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. De la única Iglesia, la que él fundó y la que él compró con su propia sangre (Hechos 20: 28). Y como católicos, obligados a contender por la fe, llamamos a nuestros hermanos que aún, muchos por inocencia, muchos por desconocimiento están en el error.
Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo, Diciendo en alta voz: Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad á aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.
Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. 
Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y toma la señal en su frente, o en su mano, este también beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero:  Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran a la bestia y a su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre. 
Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús. (Apoc 14: 6- 12)
Sigue diciendo el lefebvrista:
Los feligreses reunidos en torno a los prioratos de la Fraternidad tenemos identidad positiva y, consiguientemente, otra actitud. Confiamos en el Superior General y en quienes lo asisten en este momento tan relevante. Sabemos que cualquier decisión al respecto no responde a otro interés que el mismo apostolado fiel a la Tradición católica, que la Fraternidad sostiene al servicio de la Iglesia.
Mantengámonos unidos en oración,  y ofrezcamos sacrificios para que una definición llegue pronto, y sea la que verdaderamente sirva a la Gloria de Dios y a la salvación de las almas.
¿Cuál es la actitud? ¿La confianza en el Superior General? ¿Y quién es él? Ese es el vicio de los “tradicionalistas” ponen sus miras en líderes humanos, no en Jesucristo. ¿No dice acaso la Escritura “Maldito el hombre que confía en el hombre” (Jer 17: 5)? Por lo tanto, los fieles católicos ponemos nuestra esperanza en Dios, nuestro Salvador, sabemos que es su nombre el que salva, no Lefebvre, no Thuc, ni ningún otro. Así dice la Escritura “ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual podamos ser salvos” (Hech 4: 12). Por lo tanto, si el escritor de esa entrada y las personas que sostienen que nada mejor sería para ellos que el reconocimiento canónico de parte de la Iglesia del Anticristo, sería bueno que dejaran de usurpar el nombre de católicos y que sencillamente se pasaran en masa a la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Ninguna lucha los distingue, nada los diferencia, Roma les dio todo lo que pidieron:  tienen el permiso para la Misa Indultada del Apóstata Roncalli/Juan XXIII bis, tienen el reconocimiento de la validez sacramental, tienen el levantamiento de la excomunión y ahora gozan de jurisdicción reconocida por la misma Iglesia del Anticristo para confesar y predicar…
Ya la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante les ofrece eso… pero aún resuena la voz de Elías:
¿Hasta cuándo habéis de estar vosotros claudicando de un lado y de otro? Si Yahvé es Dios, seguidle a El; y si lo es Baal, id tras él.
Usted ¿A quién seguirá?

 

2 thoughts on “EL MENSAJE DE ELÍAS

  1. Desde hace. 2años q descubrimos la secta vaticanoll mis hijos y yo, no queremos saber nada de esa secta nos mantenemos en oracion con los 15 misterios del Santo Rosario a diario.El Trisagio etc. Para mantenernos unidos a nuestro Señor Jesucristo y a su iglesia. Los Catolicos tenemos q ser muy sigilosos. Porque hay mucho engaño, y satanas es muy astuto

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