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SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE


 

17 de octubre SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE (+ 1690)

 
 
La primera comunión de una niña de nueve años pasó inadvertida en aquel mundo francés del siglo XVII, deslumbrado por la creciente majestad de Luis XIV, que se habia hecho declarar mayor de edad y habia comenzado a reinar a los catorce años.
 
El nacimiento de este rey, 1638, coincidía con la muerte del holandés Cornelio Jansenio, obispo de Yprès, cuya obra principal, el Augustinus, habia de producir en Francia una revolución contra la piedad debida a Dios, contra la obediencia debida al Papa.
 
Frente al mundo del poder, del placer y de las herejías, aquella primera comulgante de 1656 iniciaba una cadena de comuniones y visitas íntimas con el Señor sacramentado, que habian de repercutir en toda la Iglesia y habian de contribuir a llenar muchos comulgatorios.
 
Era hija del notario real Claudio Alacoque, que desempeñaba su cargo en la ciudad de Lhautecour, actual diócesis de Autun. Nació el 22 de julio de 1647, la quinta entre sus hermanos, y fue bautizada con el nombre de Margarita.
 
Su primera infancia transcurrió en el placentero castillo de su madrina. Prevenida por la gracia de Dios, se sentía como obligada a repetir: “Dios mio, te consagro mi pureza y te hago voto de perpetua castidad”.
 
Perdió a su padre cuando tenia ocho años. Su madre la puso interna con las clarisas urbanistas de Charolles, que la permitieron comulgar a los nueve años, y esta comunión le puso amargor en las diversiones mundanas. Le encantaba la vida religiosa.
 
Imitaba los buenos ejemplos que veía en las clarisas, y muy gustosa se hubiera quedado con ellas para siempre.
 
Pero el Señor manifestó su voluntad iniciándola en el misterio de la cruz. A los diez años fue presa de una enfermedad que le duró hasta los catorce, produciéndole la impresión de que los huesos le perforaban la piel. Tuvo que volver a casa de su madre y prometió a la Virgen Santisima ser una de sus hijas si recobraba la salud.
 
La Madre de Dios atendió a sus ruegos, y en el corazón de Margarita se entabló entonces el combate de la juventud: la alegría de verse curada, su temperamento muy afectuoso y las atracciones del mundo, por un lado; por otro, el recuerdo de su promesa y los interiores atractivos de la gracia…
 
Los planes de Dios se hicieron más definidos, y sus invitaciones más apremiantes.
 
Un dia, después de comulgar, respondió a su Señor que, aunque hubiese de costarle mil vidas, sólo seria religlosa.
 
Luego declaró resueltamente este deseo a sus familiares, pidiéndoles que despidieran a todos los pretendientes. Tenia veintidós años. El obispo de Chalons la confirmó en sus deseos y, por devoción a la Santísima Virgen, solicitó y obtuvo de este prelado permiso para añadir al suyo propio el nombre de María.
 
Dudaba qué instituto religioso habia de escoger; mas el 25 de mayo de 1671 visitó a las religiosas salesas, en su monasterio de Paray-le-Monial. y en seguida oyó a su divino Esposo que le aseguraba: ‘Aquí es donde te quiero”.
 
Una vez en el noviciado pidió a su maestra que le enseñase cómo habia de hacer oración.
 
“Id a poneros ante nuestro Señor como un lienzo delante del pintor.” Hizolo así Margarita María, y Nuestro Señor Jesucristo le dió a entender que quería reproducir la imagen de su propia vida terrestre en el alma de la nueva religiosa: los rasgos principales serían el amor a Dios y el amor a la cruz.
 
Tomó el hábito el 25 de agosto de 1671, y en las conversaciones del noviciado la hermana Margarita Maria contaba con cándida sencillez los grandes favores que su Señor le dispensaba. Las superioras temieron por el bien de toda la comunidad ante una novicia de caminos tan extraordinarios y decidieron probarla, imponiéndole faenas humillantes y penitencias muy opuestas a su extremada sensibilidad. Margarita María temió desfallecer antes de llegar a su profesión religiosa. Pero Nuestro Señor la sostuvo y la animó a vencer las propias debilidades y repugnancias, buscando por sí misma ocasiones de humillarse y sufrir más.
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El 6 de noviembre de 1672 hace su profesión: ya es religiosa en la Orden de la Visitación de Nuestra Señora, y ya le ha descubierto el divino Esposo la mayor parte de las gracias que disponía para ella, sobre todo las que se refieren a su amable Corazón, en cuya llaga le ha prometido una mansión actual y perpetua.
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Cuatro se consideran como principales entre aquellas maravillosas comunicaciones de Jesucristo a Santa Margarita María: en la primera le descubrió el abismo de su amor a los hombres (dia de San Juan, 1673).
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En la segunda, al año siguiente, el Corazón de Jesús se le mostró herido por las espinas de nuestros pecados, que lo rodeaban y oprimían.
 
imageEl mismo año 1674, cuando la hermana Margarita María se hallaba ante el Santísimo Sacramento expuesto solemnemente, el Señor se deja ver y le pide que comulgue siempre que se lo permita la obediencia, especialmente todos los primeros viernes. Le pide además la Hora Santa en la noche del jueves al viernes, “para acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis congojas…”
 
Absorta Margarita en su larga oración, la tienen que hacer volver en si, y la llevan a la superiora. Esta responde negativamente a las peticiones que ella le hace de parte del Señor: Hora Santa, comunión más frecuente, comunión especial de los primeros viernes…
 
La superiora se pregunta ansiosa qué espíritu será el que guía a esta hermana tan singular, y hace que la examinen algunos personas doctas. El resultado es deplorable: la tienen por visionaria, condenan su gusto por la oración, prohiben a la hermana y a la superiora hacer caso de esas maravillas y dan la orden de obligarla a comer sopa.
 
La heroica religiosa se somete a la obediencia, mas persevera en su deseo de cumplir lo que con toda certeza considera designios de Dios. Esta es la gran cruz interior de su vida. Cuando parece que humanamente no podia resistir más, Jesucristo le anuncia formalmente: “Yo te enviaré a mi siervo. Descúbrete a él por completo y él te dirigirá según mis designios”.
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imageEste escoqido del divino Corazón era un padre jesuita, el Beato Claudio de la Colombiere, que llegó a Paray-leMonial el, año 1675, como superior de la residencia que allí tenía la Compañía de Jesús. Poco después visitó el monasterio de las Salesas para dar ejercicios espirituales. Confortó a la confidente del Sagrado Corazan y reanimó su confianza, después de oírla bondadosamente.
 
Así llegó la gran revelación del Corazón de Jesús a su mensajera. Mientras ella adoraba al Santísimo Sacramento en uno de los dias de la infraoctava del Corpus (junio de 1675), Nuestro Señor se le apareció mostrándole su divino Corazón y le dijo:
 
“Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y que nada ha perdonado hasta consumirse y agotarse para imagedemostrarles su amor; y, en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por sus irreverencias, sacrilegios y desacatos en este sacramento de amor. Pero lo que me es todavía más sensible es que obren así hasta los corazones que de manera especial se han consagrado a Mí. Por esto te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta particular para horrar mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he recibido en el augusto sacramento del altar. Te prometo que mi Corazón derramará en abundancia las bendiciones de su divino amor sobre cuantos le tributen este homenaje y trabajen en propagar aquella práctica”.
 
Santa Margarita María entiende bien el mensaje que debe transmitir a toda la Iglesia de parte de su divino Salvador.
 
“Entonces yo ­cuenta la misma Santa en la carta 103­ postrándome en tierra, le dije con Santo Tomás: “¡Señor mío y Dios mio!” Era la profunda humildad que aceptaba sin condiciones los planes divinos; era la generosidad heroica que se entregaba a realizarlos.
 
En lo exterior aparecía la hermana Margarita Maria como una religiosa inteligente, flexible, buena para todo y apta para desempeñar cualquier cargo que se le confiara. Fue sucesivamente enfermera, profesora del grupo de alumnas procedentes de familias distinguidas que vivían en el convento, maestra de novicias, otra vez enfermera, por segunda vez con las pensionistas, asistente de la comunidad y propuesta para superiora.
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Mas presintiendo todas las actividades de esta vida exterior, animada siempre por su ardentisima caridad hacia el Corazón de Jesucristo, triunfa por todas partes su incontenible deseo de darlo a conocer y hacerlo amar. Es abrumadora la actividad apostólica que revelan sus escritos, especialmente sus cartas, abundantes y algunas larguísimas. En ellas. Io mismo atiende a las pequeñas propagandas de estampas y cuadritos del Corazón de Jesús que procura se conceda la misa propia del Sagrado Corazón; Io mismo escribe al capellán de Luis XIV para que éste le consagre su persona y su palacio, que comunica los ardores de su devoción con varios sacerdotes jesuitas: lo mismo repite cómo se siente apremiada a promover el reinado de su único amor que anuncia increíbles gracias de salvación y santificación a los que se entreguen a Él; lo mismo refiere los favores y carismas celestiales con que la regala el Hijo de Dios, nunca oídos hasta ahora, que expone el sincerísirno convencimiento de su propia nulidad o su anhelo insaciable de sufrir por imitar a Jesús.
 
El mensaje de Margarita suscitó explosiones de entusiasmo, efluvios de santidad, y al mismo tiempo tempestades de contradicción, ataques enconados.
 
Lo mismo que el mensaje de Jesús en el Evangelio, del que era copia fiel y renovación viviente.
 
El libro Augustinus habia sido solemnemente condenado el 31 de mayo de 1653. Poco antes de morir su autor habia declarado: “Me someto a lo que ordena la Santa Iglesia, en la que he vivido hasta mi última hora”. Pero la muerte impidió a Jansenio retractar los errores contenidos en el libro, y espantarse ante los daños que causaban sus afirmaciones y las de sus fanáticos discípulos.
 
El Dios de los jansenistas es un Dios que no ha amado tanto a los hombres como para morir por todos: un Dios que contempla impasible cómo la voluntad del hombre obra irresistiblemente el bien o el mal; un Dios alejado, un Dios juez más que un Dios padre. ¡Qué distinto del Dios que Santa Margarita ha visto en la Hostia Santa, con un corazón incontenible de bondad y de amor para todos: un Dios tan cercano a los hambres que pide amor, frecuencia de comuniones, entrega personal! Y pide consuelo en su agonía de Getsemani.
 
Jesús, no sólo en cuanto Dios, sino también en cuanto hombre por medio de su ciencia infusa, preveia durante su vida mortal todos los pecados de los hombres, todas sus tragedias, todas las sentencias de eterna condenación… Y esto le hacía sudar sangre por la fuerza de la pena interior, ya que amaba tanto a esos mismos hombres que iba a morir por ellos. Pero preveia también las obras buenas, las horas santas. Ias comuniones, las obediencias, los sacrificios voluntarios de sus amigos, y esto le hacia sentirse acompañado, le consolaba. Nuestros pecados de hoy le hicieron sufrir entonces; nuestras buenas obras de hoy le consolaron entonces. Participar en las penas y alegrías de un amigo es el gran recurso que fomenta la verdadera amistad. Por eso los consagrados al Corazón de Jesús desarrollan toda su vida espiritual ­y tal vez sin darse cuenta, que es lo más bello­ en ese ambiente santificador de la familiar amistad con Jesús.
 
Mas !a consideración de Dios ofendido por los pecados suscitaba también en Santa Margarita una reacción menos sentimental si se quiere, pero más torturante y más purificadora: más espiritual y más difícil de comprender: un dolor insufrible por las ofensas de Dios y la perdición de los hombres con un anhelo nobilísimo de tributar gloria a Dios, en compensación de la deshonra que tiende a infligirle el pecador, y de salvar a los hermanos.
 
Este anhelo explica el heroísmo que alcanzó Santa Margarita Maria en orar, en trabajar, en obedecer, y, compendio de todo, en sufrir por amor. Se consagra al Corazón de Jesús en una entrega absoluta de todo, exceptuando la voluntad “de estar por siempre unida a este divino Corazón y amarle puramente por amor de Él. Graba sobre su propio corazón con un cortaplumas el nombre sacrosanto de Jesús. Hace el voto de inmolarse perfectamente al Sagrado Corazón de Jesucristo, escribiendo una fórmula de 19 puntos, cuya sola lectura aterra a la pobre naturaleza humana.
 
Sufre con dulce paciencia la marcha a Inglaterra de su director espiritual, el Beato Claudio de la Colombiere, y, cuando regresa, le anuncia con perfecta sumisión: ”Él me ha dicho que quiere aquí el sacrificio de vuestra vida”. Acepta el martirio de pedir a la comunidad, de parte de su divino Maestro, que se corrija de algunas faltas. Y vive muriendo en deseos de hacerse pedazos para glorificar a Dios y salvar a los hombres, contrarrestando la obra destructora del pecado.
 
Jesucristo Nuestro Señor tributó a Dios la suma gloria, al mismo tiempo que redimía y salvaba a los hombres. Pero sólo en la cruz, como víctima divina, consumó su obra. También Margarita María será víctima, Esta es su vocación especial.
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La devoción al Corazón de Jesús es para todos: mas cada uno la practicará según los dones de gracia y naturaleza que Dios le haya comunicado. Santa Margarita ha sido lIamada para ser víctima al mismo tiempo que mensajera. Por eso lo acepta todo, se inmola en todo, con tal de glorificar a su rey y pasar ella completamente inadvertida, “gozándose en su inutilidad”.
 
Precisamente de esta inutilidad se sirvió Nuestro Señor Jesucristo para demostrar al mundo que el establecimiento de la devoción a su Corazón Sagrado no se funda en cualidades humanas, sino, en la Providencia divina.
 
Salida de Paray-le-Monial, se extiende primero por las comunidades salesas de Dijon, Moulins y Seamur; llega en’ seguido a Lyon y Marsella; salta hasta Inglaterra, avivando los gérmenes allí sembrados por el Beato Claudio. Una circular de la superiora de Dijon lleva la buena nueva a ciento cuarenta y tres monasterios de la Visitación. El fuego divino va conquistando Francia, Saboya, Italia, Bolonia, Borgoña, Canadá… Varios obispos permiten en sus diócesis la misa propia. Circulan algunos libros y miles de estampas. Aquellas recatadas confidencias del Divino Corazón a Margarita María, y de ésta a su director, han salvado las distancias y resuenan en muchos oídos cristianos. La primera fiesta del Corazón de Jesús (21 de junio de 1075, viernes siguiente a la infraoctava del Corpus), en la que se consagraron fervorosamente al Divino Corazón Santa Margarita y el Beato Claudio, empieza a repetirse a lo largo de los años siguientes. El primer cuadro del Corazón de Jesús, dibujado a tinta en un papel por Santa Margarita María para la fiesta de 1685, es la semilla de miles de cuadros, a los que seguirán miles de estatuas, monumentos, templos…
 
Las contradicciones habían sido fuertes, sobre todo de los jansenistas; mas también de buenos católicos recelosos ante cualquier devoción nueva. Pero Jesucristo cumple la promesa que hiciera a su santa confidente: “Reinaré a pesar de mis enemigos”.
 
Las ansías de este reinado consumen la vida mortal de la fidelísima mensajera.
 
En junio de 1690 la nueva superiora le prohibe la Hora Santa y todas sus austeridades. Margarita María se somete dulcemente como siempre; pero dice: ‘Ya no viviré mucho, porque ya no sufro”.
 
El 2 de julio, fiesta de la Visitación, comienza un retiro interior que ha de durar cuarenta días, porque quiere “estar preparada para comparecer ante la santidad de Dios”. El 8 de octubre se siente acometida por una fiebre que la obliga a guardar cama, aunque el médico no le da importancia especial. Ya había confesado otras veces que para las enfermedades de Margarita, ocasionadas por la fuerza del divino amor, no encontraba ramedio.
 
Pasan pocos días. Una de las hermanas conoce que Margarita María sufre extraordinariamente y muestra deseos de aliviarla.
 
“Muchas gracias ­responde la santa enferma­; pero son muy cortos los instantes de vida que me restan para desperdiciarlos. Sufro mucho; mas no lo bastante para satisfacer mis ansias de padecer.”
 
Pasan dos días más. Pide a su superiora el Viático; mas no se lo conceden, por creer todos que no se trata de enfermedad grave. Margarita María no insiste; pero el 16 por la manana, estando aún en ayunas, manifiesta deseos de comulgar y hace intención de recibir a Jesús como viático para el gran viaje. Al atardecer empeora, y deciden velarla por la noche. Así hubo testigos de las jaculatorias, oraciones y coloquios que le inspiraban su impaciente deseo por abismarse en el Corazón de Jesucristo.
 
Persevera hasta el fin en su función de victima. A la mañana siguiente parece sentir por unos instantes el peso abrumador de la santidad de justicia, ofendida por los pe cados. Es un pavor de Getsemani: ¿Me salvaré, me condenaré? Las miradas a Jesús crucificado, el clamor: ¡Misericordia, Dios mío!, la confianza en los méritos del Corazón de Jesús le devuelven la paz.
 
Y horas después, rodeada de la comunidad, mientras el capellán le administra la santa unción, pronuncia en un supremo esfuerzo de amor el nombre de Jesús, y en ella se cumple lo que tantas veces había repetido: ¡Qué dulce es morir, después de haber tenido una tierna y constante devoción al Corazón de Aquel que nos ha de juzgar!
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Era el 17 de octubre de 1690. Pronto corrió por la pequeña ciudad, con inmensa conmoción y edificación de todos, la noticia de que habia muerto la Santa.
 
Fue canonizada por Benedicto XV el 13 de mayo de 1920.
 
Este Papa, en la bula de canonización, consigna la promesa de la perseverancia final hecha por el Corazón de Jesús a Santa Margarita en favor de los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos. León XIII consagra todo el género humano al Corazón de Jesús. Pio XI reproduce en la encíclica Miserentissimus la doctrina de Santa Margarita acerca de la reparación y de la consagración personal. Pío Xll, en la Haurietis aquas, vuelve a presentarla como confidente del Divino Redentor para divulgar la devoción a su Corazón Sagrado.
 
No hay santo cuyas revelaciones privadas hayan ejercido en toda la Iglesia influencia tan profunda y tan bienhechora como las de Santa Margarita Maria de Alacoque.
 
JOSÉ JULIO MARTÍNEZ, S. I
[Sigue comentario de Adri]
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DESAGRAVIO Y PENITENCIA… AL UNICO Y VERDADERO DIOS POR QUIEN SE VIVE.

Jesús ha hablado (En Pary le Monial) El Señor lo ha dicho, El Rey divino lo ha afirmado: ¡YO QUIERO REINAR POR MI SAGRADO CORAZÓN, Y REINARÉ!

Transportados de gozo, respondamos, en nombre de nuestros hogares, en nombre de nuestra Patria, en nombre de la Iglesia Santa.
¡Hosana al Hijo de María, al Rey de Amor
¡Rogámoste Jesús, que seas nuestro Rey!
Estas aclamaciones, por sinceras que sean, no bastan… El Corazón de Jesús reclama con derecho obras vivas de amor vivo que ratifiquen el Hosana que resuena todavía clamoroso en el Sagrario…
¿Cuántas veces, recibiste Señor, oraciones de labios, y después de la oración, la Lanzada a Tu Divino Corazón?
No una, sino mil veces por desgracia, se ha reproducido el cambio sacrílego de decoración de Jerusalén, tu pueblo…
Ved: al cabo de apenas una semana, los himnos de victoria se transforman en el vocerío de cólera que pide su muerte…; y aquellas mismas manos que aplaudían con palmas y laureles, recogen con furor las piedras y luego los azotes.

“No así nosotros Jesús, No así, Rey de Reyes. Nuestro desagravio en esta hora Santa no será efímero, como el Domingo de Ramos.
Tú maestro adorable, que lees en el fondo de nuestras almas, sabes con qué lealtad y con cuanto ardor no sólo te amamos, sino que queremos a nuestra vez verte amado, extendiendo Tu Reinado en las almas y en la sociedad… Te lo pedimos Jesús con el corazón en los labios.
Con este fin nos hemos congregado ante Tu Trono de Gracia y de Misericordia…
Venimos pues, a recabar las órdenes para el combate, resueltos como estamos a darlo todo, a sacrificarlo todo, con tal de entronizarte victorioso, preparando y precipitando la hora de Tu Reinado de Amor.
¡Ah! La Victoria será ciertamente nuestra; pues Tú, El Omnipotente, lo has procalmado. ¡Quiero Reinar por mi Sagrado Corazón y Reinaré!

Tu Gloria, que es la nuestra, y tus intereses, nuestros solos intereses, te lo imploran: Manda, Reina e Impera aquí como Rey; díctanos Tu Voluntad, ya que son tantos los que de palabra y de obra niegan Tu Soberanía y Tus derechos…

Voz de Jesús: “Quid dicunt de me?” “¿Qué dicen de mí?” ¿Qué opinan los hombres de vuestro Maestro, hijos del alma?
¿Pensáis que creen de veras en Mi Verdad y en Mi Justicia? ¿Pensáis que creen, sobre todo en Mi Amor, con fe inmensa?
Porque debéis saber, ante todo, amigos y apóstoles de Mi Sagrado Corazón, que el primer reinado que quiero establecer es un reinado íntimo en la conquista de vuestros corazones… Sí ahí… en el santuario secreto de vuestras almas, donde Yo sólo puedo penetrar… ahí quiero, ante todo, echar los fundamentos sólidos de Mi Soberanía Divina.
Vuestro interior, ese debe ser Mi Reino por excelencia… Reino todo de luz, de claridad inefable, puesto que Yo Soy la Luz bajada a la tierra… a fin de que todo aquél que cree en Mí no ande en tinieblas…
Pero, ¡Que gran dolor! El Hijo del Hombre no encuentra ya fe en la tierra, ni siquiera entre los suyos!
Los hombres creen fácilmente en la sabiduría de los sabios y en la sinceridad de los INFELICES INTRIGANTES…
Creen en la amistad deleznable de las criaturas y en la lealtad del corazón humano…
Creen en las promesas y en las adulaciones engañosas e intereses de los grandes…
Sí, creen fácilmente en la nobleza moral, en la rectitud y en la bondad de los hombres; siendo así que día a día sufren sorpresas y decepciones que aniquilan… Cosa extraña; sangra todavía la herida abierta por la deslealtad humana, y en esa misma llaga, todavía fresca, florece, como por encanto, la fe, la confianza en la creatura…,
¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Dichoso el que confía en el Señor! os dicen las Sagradas Escrituras.
Pero aún así, ¡Cuantos son los hombres no creen en Mi, vuestro Jesús!
Que proceder tan distinto observa el hombre conmigo, Su Señor!…
Yo, que me dejé herir para evitaros tantas heridas mortales… Yo, que soy el único amigo fiel, la verdad que no miente, y la sabiduría que no engaña… Yo, el amor infinito de Un Dios que jamás olvida… sí, Yo, que consentí en ser clavado en el patíbulo para aguardar en los dinteles de un Paraíso al verdugo arrepentido.. sólo Yo NO ENCUENTRO aquella gran FE que debiera reconocerme como AL SEÑOR de las inteligencias y como el UNICO LEGISLADOR de las conciencias.
Y, sin embargo, SOLO YO, SOY Y SERÉ, a través de los siglos LA LUZ INDEFECTIBLE, LA UNICA LUZ DE LOS MORTALES.
Ah! Si supierais cuánto anhelo obtener esta victoria de luz divina en vuestras almas, pobres de fe… ¡Dadme esa Victoria; esta no depende sino de vosotros!
¿Por qué motivos escasean tanto las filas de aquellos que vienen con hambre de amor en busca mía al comulgatorio? ¡Ah! Yo los quisiera mucho más numerosos, PERO LA FALTA DE FE viva los aleja de mi sacrosanta Eucaristía.
¡Oh Dolor!… La ignominia y también un respeto mal entendido, detienen a tantos por falta de fe en el camino que los llevaría a mi Sagrado Corazón…
¡Pobrecillos!… sufren de sed y no vienen al manantial de aguas vivas, que Soy YO- ¡Qué distinto sería, hijitos míos, si creyerais con Fe ferviente en MI Amor.
Entonces aquél temor infundado que agosta y esteriliza vuestro afecto y que lastima mi Divino Corazón, no sería capaz de deteneros cuando oís que os llamo…
¡Aumentad la luz del alma; creced en la fe, amigos míos!… Si supierais quien es Aquél que os aguarda, Quien es Aquél que os llama a grandes voces desde el Sagrario… ¡Oh, qué de secretos íntimos os revelaría, con qué fuerza de caridad abrasaría y trasfiguraría vuestras almas pobrecitas, si os dejarais iluminar, arrastrar y penetrar por las claridades de una fe ardiente!… ¿Queréis embriagaros de mi hermosura? ¿Deseáis embelesaros en las magnificencias de mi amor y de mi misericordia?
Dejadme entonces, saturar de luz divina vuestras almas. CREED, creed en Mí… Sí Creed en Mí, vosotros los hijos de Mi Sagrado Corazón, pero no con una fe cualquiera, creed con una fe ardorosa… Creed, sobre todo, en el amor de mi adorable Corazón…
Y si de veras deseáis como me lo decís, que Yo me establezca como Soberano en vuestras almas con una victoria intima, pedidme ante todo, que aumente el don de vuestra fe.

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Las almas: Luz de nuestras almas, Jesús muy amado: coloca tus manos creadoras sobre nuestros ojos nublados y reanima nuestra fe. Manda como Rey de Luz, Señor, y caerán desechas las escamas que enferman nuestra vista sobrenatural… ¡Haz que te veamos claramente, Jesús, y reina aumentando en Ti Nuestra Fe!
Reina aumentando en ´Ti nuestra fe!
Luz de nuestras almas, Jesús muy amado, queremos verte y encontrarte en aquellas luchas íntimas, entre la naturaleza miserable y la conciencia… entre nuestros devaneos y ambiciones y las crueles realidades de la vida… ¡Oh, haz que te veamos entonces claramente, y reina aumentando en Ti nuestra Fe!
Reina aumentando en Ti nuestra fe!
Luz de nuestras almas, Jesús muy amado, queremos verte y encontrarte en estas horas de penosa incertidumbre, cuando el horizonte se oscurece y se presenta amenazante…, cuando el cielo y la tierra parecen olvidarnos…, ¡Oh, haz que te veamos entonces claramente, y reina aumentando en Ti nuestra Fe!
Reina aumentando en Ti nuestra fe!
Luz de nuestras almas, Jesús muy amado, queremos verte y encontrarte en todos los innumerables sacrificios que el deber nos impone, y, sobre todo, cuando marcas el hogar que te ama, con la cruz de lo pesares… ¡haz que te veamos entonces claramente, y renina aumentando en Ti nuestra Fe!
Reina aumentando en Ti nuestra fe!
Señor, confesamos que TÚ Y SOLO TÚ, ERES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA… ¿A quién acudiremos, cuando sólo Tú tienes palabras de vida eterna?.. Habiéndote encontrado, pues, Jesús, en nuestro camino azaroso, te detenemos y clamamos a Ti: “Hijo de David, ten piedad de nosotros,… abre nuestros ojos…, haz en ellos la luz, una gran luz, para poder ver siempre y verte en todas las cosas. Y Reina aumentando en Ti nuestra fe.

…Bajó un día el ángel del Señor a Nazareth, y anunció a María, la Reina de las Vírgenes, que, si consentía en ser la Madre del Mesías, éste reinaría, salvando a Israel y al mundo…
Pero el cielo ponía como condición el que María aceptara previamente… y si daba su consentimiento, Ella, María, sería la Reina y la Virgen Madre de ese hogar constituido, y desde ese trono dulce y formidable, el Hijo de Dios dominaría sobre la Casa de Jacob y sobre todas los redimidos.
¿No es este el caso hoy día? No es un ángel, sino el Rey de los ángeles, quien se presenta ante nosotros, ofreciéndonos su redención en el Reinado social de su Divino Corazón…
Pero como en Nazareth, el Rey del Paraíso exige siempre un Arca, la misma; un trono vivo, el mismo. Quiere avasallar al mundo, reinando ante todo en el hogar, manantial y santuario de la vida.
Esta petición del Señor no es nueva… Sus designios no han cambiado desde que Él mismo construyó, con mano creadora, la familia, con el fin de perpetuarl la victoria del calvario… Sí, los hogares son su creación y constituyen su dominio… Pero ¡ay! ¿en cuantos de ellos Jesús es un desconocido…, de cuántos de ellos se le ha desterrado, en cuantos de ellos se le honra con los labios, y se le hiere con las mas abyectas costumbres, que ya no se atreven a juzgar las autoridades eclesiásticas, sino en una mundana misericordia, les incitan a seguir en su pecado… Y hoy se le vuelve a crucificar con la perfidia en la que se le equipara a cualquier ídolo, con la costumbre nueva y odiosa de permitir en los hogares las imágenes Sagradas con las imágenes paganas, y todo esto perpetrado por la jerarquía de la que fuera y ya no más, la Iglesia Católica.
¿Es de veras Rey, o es de hecho un mendigo de Amor en millares de familias?
Vedlo recorrer el mundo, golpeando a las puertas de los hogares.. Y, en respuesta, aquí se le pregunta quién es, más allá se le increpa con insolencia, se le exigen credenciales, se le increpa que quiera ser el Único, se le despide con aparente cortesía, o con ultraje abierto, según los intereses mezquinos del momento.! ¡Así se realiza después de siglos aquella palabra acerba una vez dicha sobre los judíos, ahora a la humanidad descristianizada: “Vino a los suyos y lo suyos no quisieron reconocerle!” COMO REY de REYES y SEÑOR de SEÑORES.
Si supieran los habitantes de esos hogares, Quién es Aquel que llama a la puerta, y las dulzuras inefables de su Divino Corazón, abrirían!, pero sus ojos se han cerrado a la luz, y se han abierto a toda doctrina vana y desmoralizante y se han apartado de Él los suyos, que debían proclamarle.
Hoy más que nunca, Jesús está llamando a las puertas de vuestras casa, golpea con insistencia de caridad, pues quiere entrar como Rey y os pide quedarse entre vosotros!
Sí, más que nunca quiere Reinar en los hogares con un reinado TOTAL NO DIVIDIDO, reinado íntimo y práctico… El mismo quiere haceros esta petición… Contestadle con una promesa solemne como leal y sincera.
Voz de Jesús: Heme aquí, me presento a vosotros como el Rey de mansedumbre que os trae en su Corazón un tesoro de paz, y que viene a ofreceros su gloriosa amistad… Pero recordad que NO PODEIS SERVIR A LA VEZ A DOS AMOS opuestos. Yo, vuestro Señor, y el mundo no podemos sentarnos juntos en el trono de vuestro amor, decidme a ¿Cuál de los dos elegís, como Rey de la familia?
Las almas: Corazón de Jesús, sólo Tú serás nuestro Rey.
Voz de Jesús: ¿Es decir que puedo entonces mandar como en mi casa e imponer mi Ley a vuestro hogar? ¿Me aceptáis, entonces de veras como Rey?
Las almas: Corazón de Jesús, sólo Tú serás nuestro Rey.
Voz de Jesús: ¿Y quien será el amigo íntimo a quién contéis las penas secretas y los sinsabores de la familia?
Las almas: Sólo Tú, Divino Nazareno, sólo Tú fiel amigo de Betania.
Voz de Jesús: ¿Me reconocéis por tanto, pleno derecho de reclamar, según mi beneplácito, personas y bienes de vuestro hogar?… Y más aún, ¿aceptáis con amor que Yo mismo trace el derrotero en el porvenir de la familia?… responded, pues, ¿Seré Yo de veras el amo de la casa?
Las almas: Corazón de Jesús, Tú sólo serás nuestro Rey.
Voz de Jesús: Y cuando por disposiciones de Mi Sabiduría, os imponga la ley del sufrimiento, ¿quién será en esas horas de lucha el Amigo que aliente y el Consolador a quien llaméis llorando?
Las almas: Sólo Tú, Divino Nazareno; sólo Tú fiel amigo de Betania.
Voz de Jesús: Quedo pues, entonces aceptado libremente como el Señor y Consejero divino en las decisiones graves de la familia, en aquellas horas negras en que las criaturas ingratas se desentiendan de vosotros? ¿Me pedís que desde ahora reine e impere en vuestra casa con la misma libertad con que mando en las alturas de mi cielo?
Las almas: Corazón de Jesús, sólo Tú serás nuestro Rey.

Para que la victoria social del Sagrado Corazón de Jesús sea en realidad espléndida y dé todos los resultados de gracia prometidos, es preciso que no se reduzca únicamente a una victoria parcial en la familia… Ello es mucho, pero no es todo… Procuremos que un día sea proclamado REY DIVINO DE LAS NACIONES. Trabajemos con denuedo para obtener esa victoria.
Cuantas veces durante la guerra, escuchó Jesús está súplica: “Danos pronto Señor, la victoria que nos es debida en Justicia y confirma Señor, con ella nuestros derechos”.
Cuán contados fueron por el contrario, los creyentes que, empleando el lenguaje de verdadera sabiduría cristiana, dijeron con humildad: “Señor Jesús, Rey desterrado en tantas sociedades, Rey ultrajado en Tu soberanía, Rey coronado de espinas, otórganos pronto la gracia inmensa y salvadora de Tu Propia Victoria.
Corazón de Jesús Venga a nosotros Tu Reino… y lo demás dánoslo, cuando Tu quieras, por añadidura.
Vivimos un tiempo de terrible oscuridad, porque los poderosos han dado la espalda a Dios, y la jerarquía como antes Israel ha apostatado, ¿A quién podemos acudir en estas horas de terrible prueba? ¿Quién podrá socorrernos y no dejará que nuestras almas se pierdan en este piélago de iniquidad?

El único Liberador será este Rey de amor, y si no, nuestra sociedad rodará hacia el abismo… Los grandes intereses, pues, de orden y de paz y felicidad de familias y naciones, no competen y a ninguna nación u organización humana, sino al REY DIVINO A NUESTRO DIVINO SALVADOR.
Por desgracia, no razonan así la gran mayoría, pueblos y gobernantes, y lo que es peor la vana jerarquía, se ven coaligados en contra de Cristo el Señor, En contra del Cordero, y así es como cavan su propia tumba.
¿Que de extraño tiene, el ver al mundo en agitación y horrenda turbación y la feligresía herida de muerte en su apostasía, engañados por su falsa jerarquía, cuando los que les gobiernan han desterrado al Príncipe de la Paz y le tienen clavado en un patíbulo de ignominia condenado su Supremacía sobre todos como un agravio a los derechos del hombre… y si, condenando a Aquél que es la vida a ser uno más entre los ídolos y elevado a la creatura por encima del creador, llaman por ende a la muerte con su cortejo espantoso de desgracias morales y físicas!
La sociedad actual se siente agitada por una confusión que viene del abismo… Se está partiendo como la Roca del Calvario porque, desgraciadamente nuestra sociedad moderna es el Calvario renovado Del Único Dios vivo y verdadero, ultrajado por los suyos. No hay para tanto mal sino un remedio, y es: que el mundo como el Centurión, acepte de rodillas la REALEZA del Señor Crucificado…, que legisladores y pueblos acaten Su Evangelio… que grandes y pequeños se inclinen ante su cetro de luz y misericordia…, que hogares y pueblos beban la vida nueva, en el manantial de Su Corazón Sacrosanto.
Por esto, no terminaremos esta hora de desagravio, sin llamar en nuestro socorro a este Rey Salvador. Le llamaremos a grandes voces, pues URGE QUE SE ESTABLEZCA SU REINADO.
Acerquémonos con entero abandono al Rey de amor, Entronizado como Rey de dolor y de ignominia en el banquillo de los criminales por la obra sacrílega de los falsos pastores y de la sociedad moderna. Postrémonos con un corazón dolorido ante este Rey Crucificado, rindámosle el homenaje de adoración y de amor que le niegan tantos apóstatas… ¡oremos con fervor!
Las almas: No quieras guardar para Ti solo, oh Rey de Amor, el inmenso caudal de tus dolores, dígnate mostrar a éstos, tus amigos, las cinco llagas de Tu cuerpo lacerado.
El patíbulo no fue solo ayer, Señor, sigue siéndolo hoy día el trono sangriento y permanente en que te ha clavado la ingratitud de aquellos a quienes prometiste, y para quienes conquistaste el Paraíso.
¡Oh, acércate, Jesús!, pues queremos, esta tarde, convertir en fuente de vida y en soles de gloria tus cinco llagas…. Queremos convertir en sitial de honor, en trono de misericordia, Tu Cruz… queremos pedirte que desde ella atraigas irresistiblemente a Tu Sagrado Corazón la multitud de pueblos renegados…
Sí, permite que, llevados de la mano por, Nuestra Señora, María Reina dolorosa, nos acerquemos dolientes y que aplicando nuestros labios a tus heridas sagradas, pongamos en ellas el refrigerio de reparación generosa y de amor ardiente que Tú mismo pediste a Tu confidente Margarita María.

Adoremos la llaga de la mano derecha traspasada, por la escuela sin Dios, y besándola con vivo amor digamos tres veces: Te amamos Jesús por aquellos que te odian.
Adoremos la llaga de la mano izquierda traspasada, por las leyes tan inicuas como infame del divorcio, de las uniones contra natura, del aborto, del sacrilegio permitido de los adúlteros al banquete eucarístico, y besándola con inmenso amor, digamos tres veces: Te amamos Jesús, por aquellos que Te azotan
Adoremos la llaga del pie derecho traspasado, por el crimen que destruye la familia católica y la engaña con un falsía proclama la igualdad de todas las religiones, y besándola con amor, digamos tres veces: Te amamos Jesús, por aquellos que Te ultrajan.
Adoremos la llaga del pie izquierdo traspasado, por el delito de legislaciones anticristianas en el mundo, en la iglesia conciliar, en las sectas denominadas cristianas y besándola con inmenso amor, digamos tres veces: Te amamos Jesús por aquellos que te traicionan.
Adoremos la llaga del Costado, constantemente perforado por los pecados de apostasía y de desconocimiento de la Persona Divina de Nuestro Señor, y sobre todo por el ultraje del modernismo infiltrado hasta la cúspide de la vana jerarquía, pecado que se atreve a insinuar que Dios no existe que es un invento del inconsciente humano, negando por tanto la revelación divina, e igualando todas las religiones; haciendo así de la creatura su conciencia y sus derechos el único dios que hay que adorar. Y besando con especial fervor, la llaga de Su Divino Corazón, digamos tres veces: Te amamos Jesús, por aquellos que te desconocen.

Las almas: Escucha ahora, Maestro adorable, nuestra última plegaria: Olvida, Jesús, en obsequio de esta hora de desagravio, el silencio de tantos Pilatos que, abusando del poder que les fue conferido para Tu gloria, han pretendido silenciarte condenándote a muerte… Perdona Rey de amor, semejantes extravíos… Y en consideración a los justos, a tus amigos, salva a tantos tibios que no defienden la fe de tus hijos, salva a tantos que mueren sin sacramentos, salva a tantos pueblos desgraciados, sálvalos y conquístalos.
¡Corazón de Jesús Venga a nosotros Tu Reino!
Bien sabes Señor, que son muchos los sanedristas y doctores, así como legisladores modernos que se han empeñado con tesón infernal en borrar Tu Nombre, en eliminar Tu Espíritu y en descartar Tu Persona Divina de las instituciones públicas, sociales y aún eclesiales… Ah! ¡Levántate victorioso, León de Judá, sal de Tu Sagrario, Rey de Amor! y para calmar la tempestad : ¡Corazón de Jesús Venga a nosotros Tu Reino!
Animosos siempre los traidores de la raza de Judas, hace tiempo ya que han resuelto y que trabajan con rabia de infierno en destruir Nazaret, en arrasar hasta los cimientos de la ciudadela de la familia cristiana… ¡Oh dulce y adorable Nazareno! te pedimos por María, por ella, Tu Madre y nuestra, que avances más victorioso que nunca en medio de la tormenta. Ven Rey de amor, y cerniéndote triunfante sobre un mundo trastornado, avienta como polvo despreciable a los judas y los sanedristas modernos, y para calmar la tempestad: ¡Corazón de Jesús Venga a nosotros Tu Reino!

Y ahora, oh Jesús, Rey Divino, Salvador Nuestro, pon atento oído a la plegaria que te haremos antes de despedirnos, nosotros tus apóstoles y tus amigos.

En presencia, oh Jesús, de Tu Santísima Madre Inmaculada, Reina y madre nuestra, de los ángeles que te adoran en cada Hostia Santa, a la faz del cielo y de la tierra rebelde y mal agradecida, te reconocemos, Señor, COMO EL ÚNICO SOBERANO Y MAESTRO y como la fuente única de toda autoridad de toda belleza, de toda verdad y de toda virtud.
Por esto de rodillas y en espíritu de reparación social y eclesial, te decimos:
No Reconocemos un orden social Sin Dios ni Contra Dios; la base de todo orden social es Tu Evangelio, Jesús.
No reconocemos ninguna ley de verdadero progreso Sin Dios ni Contra Dios, la ley de todo progreso es la Tuya Jesús.
No reconocemos las utopías de una civilización sin Dios ni Contra Dios; el principio de la civilización es Tu Espíritu Jesús.
No reconocemos la falsa religión que las unifica a todas, igualando a los ídolos con Tu Divinidad, El Único Dios verdadero es La Santísima Trinidad.
No reconocemos una justicia, sin Dios ni contra Dios, la Justicia integral, eres Tú mismo Jesús.
No reconocemos la noción de derecho Sin Dios ni contra Dios, la fuente del derecho es Tú Código Jesús.
No reconocemos una libertad sin Dios ni contra Dios, el Único liberador eres Tú mismo, Jesús.
No reconocemos una fraternidad, sin Dios ni contra Dios, la única fraternidad es la tuya, Jesús.
No reconocemos ninguna verdad, sin Dios ni contra Dios, la Verdad absoluta eres Tú mismo, Jesús.
No reconocemos un amor verdadero, sin Dios ni contra Dios, La fuente del amor verdadero, eres Tú mismo, Jesús.

Corazón Divino de Jesús, venga a nosotros tu reino!
Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús prescrita por el Papa Pío XI

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar: vuestros somos y vuestros queremos ser; y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón. Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo. Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado: haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino. Mirad finalmente con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto; descienda también sobre ellos, bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz:

ALABADO SEA EL CORAZÓN DIVINO, causa de nuestra salud; a El se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro
Ave María
Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

 

7 replies »

  1. Pilatos no fue el que condenó a NUESTRO SEÑOR, el se labo las manos y permitió que lo cricifiquen, EL PUEBLO JUDÍO CONDENÓ A MUERTE AL MESÍAS, caiga su sangre sobre nuestras cabezas y la de nuestros descendientes, pronto se van a convertir, por la palabra misma de boca de ELÍAS Y DAVID , TENGO SED,TODO ESTÁ CONSUMADO, PADRE EN TUS MANOS ENTREGÓ MI ESPÍRITU, SU VENIDA EN GLORIA Y MAJESTAD, CON TODO SU PODER, APRESURATE SEÑOR YA NO TARDES.

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  2. Más bien tantos imitadores o MARRANOS O JUDAIZANTES, no tantos Pilatos, LOS JUDÍOS MATARON A CRISTO Y PRONTO SE VAN A CONVERTIR RECEMOS POR LOS PÉRFIDOS CON TODA LA CARIDAD Y AMOR DEL ÚNICO DIOS TRINO.

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  3. CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

    Santa Margarita María Alacoque

    Yo ofrezco y consagro al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo mi persona, mi vida, mis acciones, penas y sufrimientos, y no quiero servirme de ninguna parte de mi ser más que para amarle, honrarle y glorificarle.

    Ésta es mi voluntad irrevocable: pertenecerle a Él en absoluto y hacerlo todo por su Amor, renunciando de corazón a cuanto pueda desagradarle.

    Os elijo, ¡oh, Sagrado Corazón de Jesús!, como el mayor objeto de mi afecto y amor, el protector de mi vida, el áncora de mi salvación y el remedio de mi fragilidad e inconstancia, para que seáis el reparador de todos mis defectos y mi seguro asilo a la hora de mi muerte. Sed, pues, ¡oh, bondadosísimo Corazón!, mi justificación con Dios vuestro Padre, y apartad de mí el rigor de su justa indignación.

    ¡Oh, Corazón lleno de bondad!, en Vos únicamente espero y confío, porque todo lo temo de mi debilidad y de mi malicia, más todo lo espero de vuestra misericordia. Alejad, pues, de mí cuanto se os resista y os desagrade, y haced que vuestro purísimo Amor se imprima tan profundamente en mi corazón, que jamás pueda olvidaros ni separarme de Vos.

    Os suplico, por vuestra misma bondad, escribáis mi nombre en Vos mismo, puesto que toda mi dicha y mi gloria quiero cifrarla en vivir y morir en vuestro santo servicio. Amén.

    300 días indulgencia aplicable a las almas del Purgatorio (León XIII, 1 de abril de 1897).
    Indulgencia plenaria aplicable a las almas del Purgatorio, una vez al mes por todos aquellos que recitan la consagración todos los días, (Pío X, 21 de abril de 1908).

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  4. XIX. Al príncipe de este mundo (el dios del novur orden) le han sido ocultadas:

    1- la virginidad de María Santísma,
    2- y su alumbramiento,
    3-al igual que la muerte del Señor:

    Tres misterios sonoros, que fueron realizados en el silencio de Dios. San Ignacio de Antioquía

    Por eso Grosso Mateo, la iniquidad siempre tratara de oscurecer con mentiras estos hechos Algunos son blasmemias contra el Espíritu Santo, que tienen su condena de Dios., Y para ello han inventado todo tipo de fabulas y hasta han modificado Textos de la santa Escritura. Si hay que tener cuidado porque el observatorio o policias de pensamientos están ahi para condenar a todo lo que se considera antisemitismo desconociendo que nuestro Señor Jesucristo, Hijo bendito de Dios y de santa María, fueron semitas, como su padre legal san José, por lo que los católicos nunca, jamás, podremos ser antisemitas.
    Usarán los derechos humanos para silenciar (especialmente al clero, ya se esta viendo) a todo aquel que no acepte las consignas del nuevo orden, que va a perdición. Amén.

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  5. La verdad no puede ser silenciada, NOSOTROS SOMOS LA ISRAEL DE DIOS, NO POR LA LEY SINO POR LA PROMESA Y COMO DICE DIOS NUESTRO SEÑOR YO NO VINE A CAMBIAR LA LEY DE MOISÉS YO VINE A TERMINARLA PARA QUE SE CUMPLIERA COMO LO DIJERON TODOS LOS PROFETAS Y A TODOS LOS MATARON, HO NO???, a uno por uno Y soy Antisemita , NO? señores ni señoras, jóvenes y jovencitas, (aclaro por algún invento), AMO LA IGLESIA Y HUBO Y HAY UNA SOLA RELIGIÓN DESDE ADÁN Y EVA HASTA HORA,Y HASTA LA PRONTA VENIDA DE CRISTO, como dicen los Santos como el gusano se convierte en MARIPOSA, siendo lo mismo TODO EN CRISTO, y El PUEBLO ELEGIDO como dice San Pablo Más aún en TODO, RECEMOS CON FIRMEZA Y CON TODA LA CARIDAD HOY MÁS QUE NUNCA POR LA APARICIÓN DE ELÍAS Y DAVID QUE ELLOS BIEN LO SABEN, como decía un GRAN RAVINO QUE ESTÁ EN CONVERSIÓN, como entrará hoy el MESÍAS A JERUSALÉN MONTANDO UN BURRITO, SACARIAS 9,9. Esto le sirvió a un RAVINO ORTODOXO PARA EMPEZAR A PENSAR QUE EL CRISTO ERA JESÚS Y AL QUE SUS ANTECESORES HABÍAN CONDENADO Y POR MEDIO DE LOS ROMANOS MATARON Y MUERTE DE CRUZ, si vamos al caso el es más ANTISEMITA QUE TODOS, de su propio linaje, YA NO MÁS CUENTOS LA VERDAD NO SE PUEDE SELECNCIAR NI TAPAR, DESDE YA UN ABRAZO HERMANOS A TODOS LOS QUE AMAN A CRISTO DIOS NUESTRO SEÑOR Y QUE RECONOCEN AL ÚNICO DIOS TRINO IGUAL A LOS ENEMIGOS QUE SE CONVIERTAN Y TODOS ADOREN AL ÚNICO DIOS, VEN PRONTO LEÓN DE JUDA REY DE REYES SEÑOR DE SEÑORES APRESURATE PREPARANOS PARA TU PRONTA VENIDA YA NO TARDES.

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