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BULA DE ALEJANDRO VII SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


 

INMACULADA 1

Constitución Apostólica

“Sollicitudo Omnium Ecclesiarum

de Su Santidad Alejandro VII,sobre la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen del 8 de diciembre de 1661

 Venerables hermanos: Salud y bendición apostólica

1.- Solicitud del Papa Alejandro por las integridad de la doctrina católica

Por cuanto Nos, por la voluntad y providencia de Dios óptimo máximo, llevamos, aunque por los méritos y la labor indigno, la solicitud de todas las Iglesias, ésta nos mantiene ansiosamente atentos y vigilantes, a fin de que se eviten los escándalos que por la corrupción y fragilidad de la humana naturaleza necesariamente han de sobrevenir, que se origine el menor número posible de ellos y que los ya nacidos se remuevan cuanto antes y con la mayor diligencia, pues, los que los causan sufren el daño cierto del pecado, y los que los reciben están expuestos al real peligro de caer; por lo cual, movido por la responsabilidad de Nuestro oficio pastoral, Nos no sólo lamentamos sobremanera el daño sino que asiduamente damos Nuestras decisiones.

2.- La doctrina sobre la Inmaculada Concepción por todos admitida

 Antigua es la piedad de los fieles cristianos para con la Santísima Virgen María, que sienten en su alma, que en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su concepción; y ya crecido su número, y después que Sixto IV, de feliz recordación, publicara sus Constituciones Apostólicas, renovadas y mandadas observar por el Concilio de Trento, en que recomienda este culto, éste aumentó. Nuevamente fue incrementada y propagada esta devoción u culto a la Madre de Dios después de erigirse, con la aprobación de los Romanos Pontífices, monasterios de órdenes religiosas y confraternidades en honor de ese nombre y después de concederse indulgencias en el mismo sentido de tal suerte que, cuando la mayoría de las Universidades y las más célebres de entre ellas se plegaron a esa doctrina, casi todos los católicos lo admitían.

3.- Prohibición de enseñar la doctrina contraria

  Y porque con ocasión de la afirmación contraria en los sermones, lecciones, conclusiones y actos públicos en el sentido de que la misma beatísima Virgen María, fue concebida con el pecado original, con gran ofensa de Dios, se originaron escándalos para el pueblo cristiano, altercados y disensiones, prohibió el Papa Pablo V, también Predecesor Nuestro, enseñar y predicar la opinión contraria a dicha sentencia; esta prohibición fue extendida por el Papa Gregorio XV, de piadosa memoria, igualmente Predecesor Nuestro, a las conversaciones privadas, mandando, además, en favor de esta sentencia que en la celebración tanto pública como privada del Santo Sacrificio de la Misa se empleara sólo el nombre de la Concepción.

4.- Continuaron los ataques a la doctrina de Inmaculada

Por cuanto todos los venerables hermanos Obispos con sus capítulos Eclesiásticos, en cartas dirigidas a Nos, añadiéndose a ellas también la insinuación de Nuestro amadísimo hijo en Cristo Felipe, rey católico de las Españas quien envió acerca de esto como representante especial al venerable hermano Luis, Obispo de Piacenza, el que nos transmitió las súplicas de los mismos reinos españoles en el sentido de que algunas personas que, contraviniendo dichas prohibiciones, afirman tal opinión contraria, continúan impugnando la opinión mencionada o haciendo ludibrio de ella tanto pública como privadamente, o interpretan el favorecimiento que prestaron los Romanos Pontífices al culto y a la fiesta, de tal modo que quede frustrado; y aún niegan que la Romana Iglesia esté en favor de esta sentencia y del culto que, a base de ella, se rinde a la Santísima Virgen, osando perturbar a los fieles cristianos en su casi pacífica posesión de donde nacen y perduran las ofensas, los escándalos, y altercados que Pablo V y Gregorio XV, Nuestros Predecesores querían ver evitados, y se temen, ocasionalmente todavía, en el porvenir con razón y prudencia mayores males que estos para los adversarios de esta sentencia; por lo cual tanto dichos Obispos con sus capítulos eclesiásticos como el citado rey Felipe nos hicieron solicitar con instancia oportuno remedio.   

5.- Para refirmar el culto se renuevan las constituciones y declaraciones de los Predecesores

Nos, considerando que la Santa Romana Iglesia celebra solemnemente la festividad de la Inmaculada siempre Virgen María, y que dispuso en otro tiempo un oficio especial y propio acerca de esto, conforme a la piadosa, devota, y laudable práctica que entonces emanó de Sixto IV, Nuestro Predecesor: y queriendo, a ejemplo de los Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, favorecer a esta laudable piedad y devoción y fiesta, y al culto en consonancia con ella, y jamás  cambiado en la Iglesia Romana después de la institución del mismo, y (queriendo), además, salvaguardar esta piedad y devoción de venerar y celebrar la Santísima Virgen preservada del pecado original, claro está, por la gracia proveniente del Espíritu Santo; y deseando conservar en la grey de Cristo la unidad del espíritu en los vínculos de la paz (Efes. 4, 3), apaciguados los choques y contiendas y, removidos los escándalos: en atención a la instancia a Nos presentada y a las preces de los mencionados Obispos con los cabildos de sus iglesias y del rey Felipe y de sus reinos; renovamos las Constituciones y decretos promulgados por los Romanos Pontífices, Nuestro Predecesores, y principalmente por Sixto IV, Pablo V y Gregorio XV en favor de la sentencia que afirma que el alma de Santa María Virgen en su creación, en la infusión del cuerpo fue obsequiada con la gracia del Espíritu Santo y preservada del pecado original y en favor también de la fiesta y culto de la Concepción de la misma Virgen Madre de Dios, prestado, según se dice, conforme a esa piadosa sentencia, y mandamos que se observe bajo las censuras y penas contenidas en las mismas Constituciones.

6.- Las penas  a que se exponen los que contravienen esta Constitución.

Y además, a todos y cada uno de los que continuaren interpretando las mencionadas Constituciones o decretos, de suerte que anulen el favor dado por éstas a dicha sentencia y fiesta o culto tributado conforme a ella, u osaren promover una disputa sobre esta misma sentencia, fiesta o culto, o hablar, predicar, tratar, disputar contra estas cosas de cualquier manera, directa o indirectamente o con cualquier pretexto, aún examinar su definibilidad, o de glosar o interpretar la Sagrada Escritura o los Santos Padres o Doctores, finalmente con cualquier pretexto u ocasión por escrito o de palabra, determinando y afirmando cosa alguna contra ellas, ora aduciendo argumentos contra ellas y dejándolos sin solución, ora discutiendo de cualquier otra manera inimaginable; fuera de las penas y censuras contenidas en las Constituciones de Sixto IV, a las cuales queremos someterles, y por las presentes les sometemos, queremos también privarlos del permiso de predicar, dar lecciones públicas, o de enseñar, y de interpretar, y de voz activa y pasiva en cualesquiera elecciones por el hecho de comportarse de ese modo y sin otra declaración alguna en las penas de inhabilidad perpetua para predicar y dar lecciones públicas, enseñar e interpretar; y que no pueden ser absueltos o dispensados de estas cosas sino por Nos mismo o por Nuestros Sucesores los Romanos Pontífices; y queremos asimismo que sean sometidos, y por las presentes sometemos a los mismos a otras penas infligibles, renovando las Constituciones o decretos de Paulo V y de Gregorio XV, arriba mencionados.

7.- Prohibición de publicar libros o escritos contrarios a esta sentencia

Prohibimos, bajo las penas y censuras contenidas en el Índice de los libros prohibidos, los libros en los cuales se pone en duda la mencionada sentencia, fiesta o culto conforme a ella, o se escribe o lee algo contra esas cosas de la manera que sea, como arriba queda dicho, o se contienen frase, sermones, tratados y disputas contra las mismas, editados después del decreto de Paulo V arriba citado, o que se editaren de la manera que sea en lo porvenir por expresamente prohibidos, ipso facto y sin más declaración.

Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; los que no obstante osaren condenar la opinión contraria por incursa en herejía, pecado mortal o impiedad, los sancionamos, además de las penas a las que los condenan el Papa Sixto IV y los otros Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, con otras más graves penas que inflingimos más arriba a los que contravienen esta Nuestra Constitución.

8.- Orden de proceder contra los infractores

Queremos que  tanto los Obispos y prelados superiores y los otros ordinarios de lugar establecidos contra la perversidad herética como los inquisidores nombrados en cualquier parte del mundo, procedan contra los que quebrantan esta Nuestra Constitución pertenezcan  aun a los regulares de cualquier orden o instituto, también de la Compañía de Jesús y a los exentos de cualquier manera y a todas las otras personas eclesiásticas y seculares de cualquier estado, grado, condición o dignidad tanto eclesiástica como secular que se pretenda, los inquieran y los sancionen estrictamente. Nos concedemos e impartimos con la autoridad e intención a todos y cada uno de ellos la libre facultad y autoridad de proceder contra los transgresores, de inquirir e imponer penas y castigarlos; y si se prefiere, les imponemos y mandamos estrictamente que procedan, investiguen y castiguen.

9.- No valdrá ningún privilegio para exceptuarse.

No obstarán las Constituciones o cualesquiera indultos ni las cartas apostólicas de cualquier modo concedidas a cualesquiera personas por más calificadas que sean y constituidas en cualquier dignidad y honor, aunque sea el del cardenalato, patriarcado, arzobispado, episcopado o cualquier otro aun cuando contra ellos no pueda procederse, ni ponerles en entredicho, ni suspenderlos ni excomulgarlos. Para la debida o suficiente derogación de ellas y de todas debe hacerse de todos ellos y de cada uno en particular mención especial, específica, individual y expresa, palabra por palabra, pero no por cláusulas generales aunque importantes, o ha de observarse otra delicada forma, tal vez las palabras mismas como si al pie de la letra fuesen insertadas, teniendo las presentes por suficientemente expresadas e insertas, en este orden expresa y especialmente derogamos por más que se opongan otras cosas cualesquiera.

10.- Orden estricta de publicación universal de estas disposiciones.

Pero para que esta Constitución y todo lo anterior llegue del modo más conveniente al conocimiento de todos los interesados, obligamos y mandamos, en virtud de la santa obediencia y bajo pena de la privación de la entrada en la iglesia en que incurrirán, que todos y cada uno de los Ordinarios de lugar y sus Vicarios, sufragáneos y cualesquiera oficiales y a todos los demás a quienes de algún modo incumbe y corresponde, en cuanto juzguen convenir esta Nuestra Constitución a todos predicadores y otros de su diócesis o distrito, comuniquen oportunamente y publiquen, y hagan comunicar y publicar para que en adelante nadie pueda de ningún modo pretender ignorancia de lo anterior o pueda excusarse en contra de lo anterior.

11.- Disposición papal de publicación y vigencia de la Constitución y las copias.

Nos queremos e igualmente con la misma autoridad decretamos y mandamos que las presentes cartas como de costumbre se publiquen y se coloquen, por algunos de Nuestros empleados judiciales en las puertas de las Basílicas de San Juan de Letrán y del Príncipe de los Apóstoles y de la Cancillería Apostólica ya a la vista del Campo de Flora en la Ciudad Eterna; esa colocación y publicación afecta y constriñe a todos y cada uno de los que incumbe observarla como si se les hubiera intimado personalmente; y  cuanto a las copias de ella, también las impresas, firmadas personalmente por un notario y del sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica ha de dárselas, además, que debe darse a las presentes Letras cuando acaso se presenten y exhiban, la misma fe. Dado el 8 de Diciembre de 1661. AlejandroVII.

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5 replies »

  1. Entre otras muchas cosas que merecerían la pena observarse, hay una que me llama la atención, y es que de siempre, los enemigos de la verdad y de la Sede Apostólica han usado contínuamente las mismas tretas:

    Así, quedando clara la voluntad de los Papas, enseñando infaliblemente, y favoreciendo de todas las maneras la creencia en la Inmaculada Concepción, aún tiene que reprobar el papa a aquellos que pretenden torcer todas sus intervenciones en sentido contrario, y afirmar que esa misma Sede no favorece lo que tan claramente recomienda, bajo la excusa de que no quiere imponer bajo pena de herejía esa creencia.

    Exactamente de la misma manera han actuado y siguen actuando en nuestros días los negadores de la infalibilidad absoluta y perpetua de los Romanos Pontífices en su Magisterio de Fe y costumbres, tanto ordinario como extraordinario, pretendiendo que porque todavía no se les obliga bajo la pena máxima, la Santa Sede no ha enseñado y favorecido en todo tiempo la creencia en al absoluta indefctibilidad e infalibilidad de Pedro y sus sucesores.

    “continúan impugnando la opinión mencionada o haciendo ludibrio de ella tanto pública como privadamente, o interpretan el favorecimiento que prestaron los Romanos Pontífices al culto y a la fiesta, de tal modo que quede frustrado; y aún niegan que la Romana Iglesia esté en favor de esta sentencia y del culto que, a base de ella, se rinde a la Santísima Virgen, osando perturbar a los fieles cristianos en su casi pacífica posesión de donde nacen y perduran las ofensas, los escándalos, y altercados que Pablo V y Gregorio XV, Nuestros Predecesores querían ver evitados, …”

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  2. Reblogueó esto en AMOR DE LA VERDADy comentado:

    Esta bula es una reafirmación más de la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. En ella se prohíbe predicar o enseñar contra esta doctrina. Pero también se prohíbe tachar de herejía o pecado mortal a quienes defiendan la opinión contraria, con estas palabras:
    Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; los que no obstante osaren condenar la opinión contraria por incursa en herejía, pecado mortal o impiedad, los sancionamos, además de las penas a las que los condenan el Papa Sixto IV y los otros Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, con otras más graves penas que inflingimos más arriba a los que contravienen esta Nuestra Constitución.
    Lo cual nos indica cómo el Magisterio Pontificio, aún siendo infalible , no reviste el carácter

    Ésta bula de 6 de diciembre de 1661, reafirma la doctrina y culto de la Inmaculada Concepción de María, prohibiendo la enseñanza o predicación contraria. Ahora bien, al mismo tiempo prohíbe tachar de herejía o pecado mortal, la predicación o enseñanza de la sentencia contraria, con estas palabras;
    Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; los que no obstante osaren condenar la opinión contraria por incursa en herejía, pecado mortal o impiedad, los sancionamos, además de las penas a las que los condenan el Papa Sixto IV y los otros Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, con otras más graves penas que inflingimos más arriba a los que contravienen esta Nuestra Constitución.
    Lo cual demuestra prácticamente que el infalible magisterio pontificio, no siempre reviste carácter obligatorio. Pues expresamente permite sostener la sentencia contraria.

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  3. Como están los tiempos, y como es importante conocer y verificar, qué significa cristianismo adulterado, parecido contra-Iglesia, es tener presente que algunas santas Biblias, tanto católicas como protestantes han sido adulteradas y las llaman revisadas .Por quien desconozco, pero se leen las claras diferencias y es con respecto al nacimiento Virginal de nuestro Redentor y salvador Jesucristo nuestro Señor su Madre María santísima y su Padre legal el patriarca san José. La sagrada y santa familia. Bendita sea. Amén.

    Dos cultos que afirman ser monoteístas , y tan afines con la contra-iglesia conciliar nacida en el año 1958 a la fecha. reconocen a María y sus dos posturas, ambas contra-crísticas, estan claramente explicadas en la enciclopedia virtual Metapedia en el apartado . Vigen María.

    Luego de esto, el nuevo culto llamado new age o nueva religión santanista mundial de los Uri, y propagado tanto por lucis trust, como share internacional consideran que la virgen María es el planeta TIERRA. El plan sereto lo diseñaron demonios por eso les ha quedado fijado adoración de los planetas.y eso desean imponer como dioses del culto mundial.

    Puede confirmarse, porque la agenda global salio a luz, para que ni los hijos por adopción y amor de nuestro Padre Celestial y su Iglesia pura y santa seamos engañados, como tambien podamos salir de ese entramado de la bestia, hydra, que a perdicón ira. porque asi escrito esta. Amén.

    Gracias y felicidades en un día muy importante para la Iglesia, que tiene ya 1982 años de historia y de Vida.

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  4. Como reparación a lo ocurrido el 8 de diciembre pasado, les comparto unas oraciones hermosísimas dedicadas a la Inmaculada Virgen María

    OFICIO PARVO DE LA INMACULADA CONCEPCION
    aprobada por el Papa Inocencio XI

    Maitines
    V. Ea labios míos, cantad noche y día
    R. Las grandes alabanzas a María.
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Salve, del mundo Señora,
    Salve de los cielos Reina,
    Viren de vírgenes pura,
    Salve matutina estrella
    Salve, ¡oh llena de gracia!
    Con la luz divina y bella.
    Al socorro de los hombres
    Ven, Señora, ven aprisa.
    Dios te escogió para Madre
    de aquella Palabra eterna,
    En Quien y por Quien produjo
    Aire, cielo, mar y tierra
    y así liberal te adorna
    como a esposa suya tierna,
    a quien, del hombre primero
    preservó de culpa fea
    V. Fue escogida de Dios y preservada
    R. Dándole habitación en su morada
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    PRIMA
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Dios te salve, sabia Virgen, Casa de Dios donde se hallan, siete columnas de dones, y un amparador de gracias.
    De toda infección de culpa, altamente preservada, antes Santa, que nacida, en el mismo vientre de Ana.
    Tú eres madre de vivientes, de los Santos puerta santa, de Jacob, estrella y Reina, de la angelical escuadra.
    Pues eres del enemigo, escuadrón que acobarda, sirve de puerto y refugio a los fieles que te llaman. Así sea.
    V. Formóla Dios en Gracia y sin Pecado
    R. Y prefirióla a todo lo creado.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    TERCIA
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Salve arca del Testamento
    Trono real de Salomón
    Iris de paz para el mundo,
    Zarza que no se abrazó,
    Vara de José florida
    Blanca lana de Gedeón.
    Puerta cerrada a la culpa.
    Panal que Sansón halló.
    Fue sin duda conveniente,
    que el Hijo, que lo es de Dios
    libráse de aquella mancha, de quien Eva fue ocasión,
    a la que por Madre suya, con propiedad escogió
    no permitiendo en ella
    ni mancha ni imperfección. Así sea.
    V. En Alteza mayor mi casa tuve.
    R. Y de trono me sirve hermosa nube.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    SEXTA
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Dios te salve, Virgen Madre,
    Templo de la Trinidad,
    gozo de serafines,
    retrato de puridad,
    refugio de los afligidos
    huerto de deleite está
    palma de paciencia y cedro
    de inviolable castidad.
    Tú eres la tierra bendita
    de tribu sacerdotal;
    Santa siempre y siempre libre
    de la desgracia de Adán,
    Ciudad donde Dios habita
    por cuya puerta oriental
    todas las gracias entraron
    en Ti, Virgen singular. Así sea.
    V. Como entre espinas azucena hermosa
    R. Es entre todas mi querida esposa.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    NONA
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. De mano de los enemigos con tu poder defiéndeme.
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Salve ciudad de refugio y torre bien guarnecida
    donde sus armas y escudos
    el gran David deposita.
    En tu concepción saliste,
    de caridad encendida
    y así del dragón soberbio
    Quebrantaste a malicia
    ¡Verdadera mujer fuerte, casta Judith no vencida!
    ¡Abisad que al verdadero David en su seno abriga!
    Fue del salvador del Egipto, Madre Raquel por su dicha;
    Pero al Salvador del mundo
    Trajo en su vientre María.
    V. Toda eres hermosa Amada Mía
    R.Y mancha no hay en ti, bella María.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    VISPERAS
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Salve reloj donde el sol, atrás volvió su carrera
    diez líneas para que el Verbo
    tomase la carne nuestra
    Porque los hombres subiesen,
    de lo bajo a gran alteza,
    quiso ser menos que el ángel de Dios, la bondad inmensa.
    Tanto de este sol los rayos, en María reverberan,
    Que en su Concepción dichosa
    luciente aurora se muestra.
    Lirio que libre de espinas,
    quiebra al dragón la cabeza,
    y hermosa Luna que a todos
    de noche el camino enseña.
    V. A la luz saqué la luz del mismo cielo.
    R. Y cubrí con nube todo el suelo.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    COMPLETAS
    V. Conviértenos, Señora a Jesucristo tu Hijo, por tus ruegos aplacado
    R. Y haz que no nos muestre su rostro airado.
    V. Señora, a mi favor y amparo atiende
    R. de mano de los enemigos con tu poder defiéndeme
    Gloria al Padre Eterno, gloria al Hijo soberano, y por siglos infinitos, Gloria al Espíritu Santo
    Amén. Aleluya
    HIMNO
    Salve Virgen floreciente, y Madre de Dios intacta,
    Por Reina de la clemencia, con estrellas coronada,
    Mas que los ángeles toda, Pura, Limpia, Inmaculada,
    que en la diestra de Tu Esposo, brocados viste de Gracia,
    Por Ti, de la Gracia Madre, de afligidos esperanza
    luciente estrella del mar, puerto que al naufrago amparas.
    Patente puerta del Cielo, Salud que al enfermo sanas,
    Veamos al Rey Tu Hijo, en la corte soberana. Así sea.
    V. Buen olor derramado es, Virgen Pura
    R. Tu Nombre, y todos aman tu hermosura.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    Oración
    Santa María, Reina de los cielos, Madre de nuestro Señor Jesucristo y Señora del mundo, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame Señora con ojos de piedad, y alcánzame de tu amado Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora Tu Santa e Inmaculada Concepción, reciba después el galardón de la bienaventuranza eterna, alcanzándola de mano del propio fruto de Tu vientre, Jesucristo nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina en Trinidad perfecta. Dios por los siglos de los siglos. Así sea.
    V. Oye Virgen mis ruegos y suspiros
    R. Y llegue mi oración a tus oídos.
    V. Bendigamos al Señor
    R. Demos gracias a Dios
    Las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
    Así sea.

    Con humildad te ofrecemos Virgen generosa y pía, estas horas dedicadas a tu Concepción divina, haz que el paso enderecemos, con próspero fin en vida, y en la muerte nos ampares, ¡Oh dulcísima María! Así sea.

    Ant. Esta es la vara en la cual no hubo el nudo de la culpa original, ni la corteza de la culpa actual.
    V. En tu Concepción, ¡Oh, María Inmaculada fuiste!
    R. Ruega por nosotros al Padre, cuyo Hijo por obra del Espíritu Santo concebido a luz diste.

    Oración: Oh Dios que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparasteis una digna morada a vuestro Hijo! os suplicamos que, así como habiendo previsto la muerte de vuestro mismo Hijo la preservasteis de toda mancha, hagáis también por su intercesión, que lleguemos puros a Vos. por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA
    ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.

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