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POR QUÉ EXISTE DIVISIÓN ENTRE LOS TRADICIONALISTAS


[Es republicación del post de hace un año]
El espectáculo deplorable de la “Resistencia” católica tiene una causa profunda que es la que describe D.Homero Johas en el post que yo he titulado “Una es mi Paloma” en alusión a la bula de Bonifacio VIII, 1382 UNAM SANCTAM , que comienza con estas memorables palabras:

«Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay una sola y Santa Iglesia Católica y la misma Apostólica, y nosotros firmemente lo creemos y simplemente lo confesamos, y fuera de ella no hay salvación ni perdón de los pecados, como quiera que el Esposo clama en los cantares: Una sola es mi paloma, una sola es mi perfecta. Unica es ella de su madre, la preferida de la que la dio a luz [Cant. 6,8].

Allí introducía el artículo con lo que creo que es el resumen y nervio de su artículo:

Es la unidad atributo indispensable de la Iglesia y ésta no puede hallarse entre quienes mantienen diferencias. La clave para la solución de diferencias es el aceptar la sentencia de la Iglesia Romana a lo largo de los siglos. Quien se desvíe de ella no puede llamarse en verdad católico. Y esto vale de quienes ocupan la Sede. No son la Iglesia. La Sede está vacante si el que la ocupa o usurpa no tiene la doctrina. Pero los que proclaman su sedevacantismo tampoco serían católicos si no adhieren a la doctrina y disposiciones morales o canónicas de la Iglesia  Romana. Serían sedevacantistas ilegítimos.

Pues bien un magnífico comentario al post citado es el que nos ofrece una explicación más extensa y que por la importancia que tiene reproduzco en esta entrada:

Por Fray Eusebio de Lugo

Aquí, D. Homero está planteando ante el mundillo “tradi” un asunto muy serio, y que es la raíz y causa principal, tanto de la escandalosa división que reina entre los que se definen como “católicos resistentes”, como de la prolongación desde hace más de 50 años de la situación de Sede Vacante, o mal ocupada, como prefieren decir otros.

Esa raíz está en que los jefes de esa resistencia han preferido escuchar sus propias opiniones, o las que le venían bien según la coyuntura, antes que obedecer con sencillez a lo que ya había sido determinado por la Sede Romana, desde hace siglos, precisamente pensando en una situación como la nuestra.

Desgraciadamente, esa actitud no es patrimonio exclusivo de los “tradis”, sino que antes del inicio de la Revolución conciliar, ya se daba mucho: La Santa Sede determinaba un punto de fe o moral, ahí habría tenido que aplicarse el conocido adagio “Roma locuta, causa finita”, y a partir de ese momento, dejar de considerar esa cuestión como de libre discusión, sino atenerse lo más fielmente posible a lo decidido por el Papa.

Pero muchas veces, no es eso lo que ocurría, como se pudo ver en la cuestión del Augustinus de Jansenio, en que Roma había condenado claramente ciertas proposiciones, pero los jansenistas pretendían que no estaban en sus escritos; la Santa Sede manifestándose Bula tras Bula, sin que muchos quisieran considerar el asunto zanjado.

Sin irnos a esos extremos, quisiera poner como botón de muestra lo que ocurrió con las ordenaciones anglicanas, vueltas inválidas por los cambios operados por los protestantes en el rito usado por la Iglesia.

La Iglesia Romana ya había zanjado y decidido definitivamente que esas ordenaciones eran nulas, pero eso no obstó para que a finales del S. XIX, ciertos grupos de católicos, movidos por un ecumenismo descarriado, volvieran a plantear la cuestión ante el Papa León XIII.

He aquí cómo contestó el Papa a esos católicos poco obedientes, aunque accediera a su petición:

“17. Tenemos como prueba dos casos de este género, sometidos al Supremo Consejo del Santo Oficio. El primero fue, (en 1684) el de un cierto calvinista francés, y el otro (en 1704) el de John Clement Gordon; ambos habían recibido sus órdenes según el ritual eduardiano (del Rey Eduardo VI, de Inglaterra).

18. En el primer caso, tras detenida investigación, los Consultores, y en no pequeño número, dieron su parecer por escrito, los así llamados vota, y el resto de ellos aprobaron unánimemente su resolución., a favor de la invalidez de la ordenación, y sólo por razón de oportunidad respondieron los Cardenales con un dilata (no formular una conclusión de momento).

19. Los mismos documentos fueron usados otra vez, y vueltos a examinar con ocasión del examen de la segunda de las dichas causas, y pareceres adicionales fueron añadidos por parte de los Consultores, habiéndose preguntado su opinión a los más sabios doctores de la Sorbona y de Douai. Ninguna garantía que pudieran sugerir la sabiduría y la prudencia se dejó de poner por obra con el fin de asegurar el completo esclarecimiento de la cuestión.

20. Y aquí, es importante observar que aunque el mismo Gordon, cuyo caso se estaba tratando, y algunos de los Consultores, habían aducido entre otras razones en favor de la invalidez, la ordenación de Parker (supuestamente ordenado por protestantes en una taberna, y del que los obispos anglicanos derivan sus órdenes), según sus propias ideas acerca de ello, en la resolución final, ese argumento no se tuvo en cuenta, como lo prueban documentos de indudable autenticidad.

Ni se tomaron como base de la decisión otro argumento y razón que “el defecto de forma e intención”; Y ara que el juicio acerca de esa forma pudiera ser más cierto y completo, se tomó la precaución de que una copia del Ordinal anglicano fuera sometido a examen, y que se compararan con él las formas utilizadas en los ritos de ordenación tanto de Oriente como de Occidente.

Por fin, el mismo Clemente XI, con el voto unánime de los Cardenales concernidos, el Jueves 17 de Abril 1704, decretó:

“John Clemens Gordon debe ser ordenado desde el principio y sin condiciones en todas las órdenes, sobre todo las superiores, y más importantemente, para el Presbiterado, y en caso de no haber sido confirmado, que reciba primero el sacramento de Confirmación.”

21. Es importante tener en mente que ese juicio no fue en modo alguno determinado por la omisión de la tradición de los instrumentos, porque en ese caso, según la costumbre establecida, la decisión hubiera consistido en una ordenación bajo condición; y es más importante todavía notar que ese juicio se aplica universalmente a todas las ordenaciones anglicanas, porque aunque se refiera primariamente a un sólo caso, no se basa en una razón peculiar de ese único singular, sino en el defecto de forma, que afecta igualmente a todas esas ordenaciones, por lo que en el futuro, cuando semejantes casos se sometan a decisión, la misma decisión de Clemente XI sea tomada como norma.

22. POR ENDE, DEBE QUEDAR CLARO PARA TODOS QUE ESA CONTROVERSIA QUE SE HA VISTO REAVIVADA RECIENTEMENTE YA HABÍA SIDO DEFINITIVAMENTE DECIDIDA POR LA SEDE APOSTÓLICA, Y QUE ES AL CONOCIMIENTO INSUFICIENTE DE LOS DOCUMENTOS A LO QUE DEBEMOS ATRIBUIR, QUIZÁS, EL QUE ALGÚN ESCRITOR CATÓLICO LA HAYA CONSIDERADO TODAVÍA COMO UNA CUESTIÓN ABIERTA.

23. Pero como hemos dicho al principio, nada hay que deseemos tan profunda y ardientemente como el venir en ayuda de los hombres de buena voluntad mostrándoles la mayor consideración y caridad. Por esa razón, nos hemos ordenado que el Ordinal anglicano, que es el centro del asunto, se vuelva a examinar cuidadosamente una vez más.”

Evidentemente, no podía llegar a otra conclusión diferente de la promulgada, infaliblemente, por Clemente XI a principios del S. XVIII.

Pero lo traigo aquí para que se vea que no pocos de los que se proclaman fieles devotos de la Tradición, de Roma, y del Papa, desobedecen a ciencia y conciencia, aunque León XIII quisiera suponer, benévolamente, que los católicos que le solicitaban reabrir una cuestión cerrada no sabían, por indocumentados, que esa cuestión ya estaba resuelta.

Pero en lo que toca a algunos temas capitales para la resolución de la situación en la que nos encontramos, con decenios estudiando esas cuestiones en todos sus aspectos, los tradis ya no pueden simular no saber que la Santa Sede se pronunció hace mucho, por ejemplo

  • En el tema de la Vacancia de la Sede, por la Bula de Paulo IV,  Cum ex apostolatus officio por la que queda bien claro que un hereje o cismático incluso oculto se vuelve ineligible para el Pontificado, por lo que no puede convertirse en Papa, ni siquiera materialiter, y que todos sus actos de jurisdicción son nulos.

No cabe aquí ni lefebvrismo, ni Cassiciacum, ni ningún otro paño caliente que evite tener que reconocer la cruda realidad, y actuar en consecuencia.

  • En el tema de la infalibilidad del Papa en su magisterio ordinario, en que son numerosísimos los Papas que afirman que es imposible que puedan enseñar el error a la iglesia; el último Pío XII, cuando recordaba que para el magisterio ordinario, también se aplicaban las palabras de Cristo, “Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha”.

No cabe pues aquí seguir pretendiendo como galicanos que el Papa SÓLO es infalible cuando habla ex cathedra (no importa cómo definan, o más bien retuerzan, esa palabra).

  • En el tema de las presuntas, falsas y calumniosas caídas en la herejía de ciertos Papas, cuya memoria ha sido vengada por sus sucesores, y más generalmente, han repetido hasta la saciedad que por la Promesa de Cristo y la asistencia especialísima del Espíritu Santo, los Papas gozan de la indefectibilidad misma de la Iglesia, y no pueden caer en la herejía ni siquiera creer un error contra la fe, incluso como persona particular.
  • En el tema de la invalidez de todas las misas de Pablo VI, no sólo ni principalmente por defecto de intención subjetiva, sino por falta de forma e intención objetivas, lo mismo que en las órdenes anglicanas, y en las conferidas por el Ordinal de Pablo VI de 18 de Junio 1968.

En todas estas cosas, sólo con que tuvieran la humildad y el sentido común de apearse de sus opiniones, reconocer que se han equivocado, y se sometieran a lo dispuesto por la Santa Sede, podríamos tener verdadera unidad, y nos encontraríamos en vía de poder solucionar la situación anómala en que estamos, al menos en la parte necesaria de la requerida colaboración humana que Dios exige de nosotros.

Pero como veo que siguen empeñados y emperrados en rebelarse contra el Papa y sus decisiones notorias, me pregunto si se puede considerar todavía a tales protervos rebeldes como católicos, o si hay que considerarlos como cismáticos y quizás herejes, según los casos.

Ésto tiene graves repercusiones, por ejemplo, que todos esos “católicos”, que ni guardan la Fe íntegra, ni muestran sujeción a los pastores legítimos, no pueden ser considerados como pertenecientes a la Iglesia Visible (sin prejuzgar de la buena fe e intención interna que tengan).

En el caso de una hipotética futura designación de un Papa legítimo, no tendrían ningún derecho, puesto que se excluyen por su propia rebeldía del Cuerpo Visible de la Iglesia.

8 replies »

  1. Cortar por lo sano, Moimunan: el tema es que la situación no puede ser resuelta en base a personalismos. Esto ha llevado a la situación de hoy día.

    El tema no se resolverá girando en torno al conciliarismo, observándolo, diciendo pero qué mal, hasta dónde van a llegar. Sería algo así como observar a los mormones y decir: oh, pero qué desviación creciente de la Doctrina. Para esto hay “expertos” neocon del oh, qué horror pero obedezco a Bergoglio.

    Hay un tema de usurpación de lugares sagrados, bien claro, pero no se puede poner la carreta delante de los bueyes.

    En primer lugar, debería constituirse una Sociedad diferente, sin relación, sin comunicación, sin invitaciones ni sonrisitas, con respecto al conciliarismo. Esta Sociedad sería integrada por personas Católicas de buena voluntad a título personal, sin importar si son “de aquel movimiento o grupo tal”. La integración debe ser personalísima, cada persona como un católico más, y nada más. Estas personas deberían reconocer que la única Doctrina es la Católica hasta 1958, que el concilio es inválido en su totalidad, que Montini profanó la Santa Iglesia e instaló la apostasía invalidando los ritos de ordenación, etc. Rechazar la misa conciliar y la versión paniaguada que presentó Ratzinger. Rechazar los antipapas.

    Una vez constituida esta Sociedad, con su personería jurídica y su Sede, se dedicará a preparar los instrumentos necesarios para la consecución de un Concilio imperfecto, a efectos de restaurar la Santa Iglesia. No importa la magnitud de esta Sociedad, si son diez o veinte o cien mil: vendrán. Vendrán todos los Católicos verdaderos, oprimidos por esa secta odiosa y falsísima, y vendrán, con el tiempo nuevas conversiones. Lo esencial es que no se les permita a nadie “traer de contrabando” lefebvrismos, opusismos, legionarismos y toda suerte de herejía. Admisión Pascendi en mano, por así decirlo. Todo esto está corrompido, lo mismo que las viejas órdenes, es más: si alguna orden tuviese algo de bueno hoy día, sería solo un pálido reflejo de lo que es el Catolicismo, y no una virtud propia de esa orden.

    Una vez realizado el Concilio imperfecto que reestablezca las bases doctrinarias Católicas, procurará la sucesión apostólica por medio de un cónclave. Las determinaciones del Concilio imperfecto serían urbi et orbi, y supongo que más bien declarativas en el sentido de restaurar la Fe Católica, con total y absoluta claridad.

    Pero el cónclave no puede ser anterior a todo esto, porque así saldría ello (ya se ha intentado).

    Luego, y una vez realizado el cónclave- allí sí habrá que estudiar cuestiones de legitimidad- elegido un Papa legítimo, ahí sí se empezará a reanudar toda la vida de la Santa Iglesia, la Santa Misa según el Rito Tridentino, los Sacramentos, la participación que corresponde a cada uno, qué hacer con los que se incorporaron y se incorporarán, si es válido el Bautismo y hasta qué fechas, ídem para los demás Sacramentos, sobre todo el Matrimonio. Imaginará Moimunan a ese Papa Santo, estudiando todas estas cuestiones con piedad y justicia, a las que dedicará su vida.

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  2. Somos católicos Hernan, pero NO TRANSIGIMOS CON EL MODERNISMO Y LA APOSTASÍA DE LOS QUE HACE 50 AÑOS OCUPARON EL VATICANO POR VIA DEL CHANTAJE, ellos son culpables de HEREJÍA, y no pertenecen al CUERPO MÍSTICO DE CRISTO.

    Aunque se vistan de sacerdotes, obispos o Papas, ellos no son CATÓLICOS, ni sus enseñanzas, ni sus sacramentos, TODO LO HAN DESTRUIDO, como bien dice un a pestaña al principio de esta página.

    Si ustedes les gustan las bebidas adulteradas con veneno.
    Muy su libre interpretación y libre albedrío, se unen a los herejes con conocimiento de causa.

    Y nadie puede alegar inocencia, PORQUE FUIMOS ADVERTIDOS.

    ROMA PERDERÁ LA FE Y SERÁ LA SEDE DEL ANTICRISTO (Nuestra Señora en La Salette)

    LOS MÁS TAIMADOS ENEMIGOS HAN LLENADO DE AMARGURA A LA IGLESIA ESPOSA DEL CORDERO INMACULADO
    LE HAN DADO A BEBER AJENJO , HAN PUESTO SUS MANOS IMPÍAS SOBRE LO QUE PARA ELLA ES MÁS QUERIDO
    DONDE FUERON ESTABLECIDAS LA SEDE DE SAN PEDRO Y LA CÁTEDRA DE LA VERDAD COMO LUZ PARA LAS NACIONES
    ELLOS HAN ERIGIDO EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN, DE LA IMPIEDAD Y LA BLASFEMIA. (Exorcismo de SS León XIII)

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  3. En cuanto al título de este post, considero que es de suma importancia reconocer que la profecía es GOLPEARÉ AL PASTOR Y SE DISPERSARÁN LAS OVEJAS.

    Dios tiene paciencia, pero EL vendrá, como una vez fué por los dispersos del pueblo de Israel, que vagaban como ovejas sin Pastor.
    Lo nuestro es guardar la fe, que Dios es poderoso para reunirnos en un solo rebaño BAJO UN SOLO PASTOR, y mas pronto que tarde, la voracidad y la incidía de los lobos hará que el rebaño disperso se unifique en una sola fila contra sus adversarios.

    QUE ASÍ SEA,

    VEN SEÑOR, NO TARDES.

    VEN SEÑOR JESÚS.

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  4. Adri usted no ha entendido la ironía, me refiero que nosotros los católicos fieles no somos Modernistas ni tradicional”ISTAS” (entiendes lo del “ISTAS”?) Somos simplemente católicos por la gracia del santo bautismo.
    La unidad nunca va a existir por eso.
    Los católicos fieles rechazamos de plano el sextesto de impostores, herejes y apostatas que usurpan la Silla Apostólica desde la muerte del glorioso Papa Pío XII. La unidad no se podrá ya que las filas del “sedevancantismo” ha sido infiltrada por cientos de lefebvristas que por necesidad o “convicción” han sembrado las dudas y divisiones, ya sea con sus cismáticas tesis, o con su mentalidad restauracionista propio de la FSSPX.

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  5. “Conozco tus obras:no eres ni frío ni caliente .!Ojalá fueras frío o caliente ! Pero porque eres tibio y no frío o caliente voy a vomitarte de mi boca! Apocalipsis 3-15
    Existe mucho temor en muchos que se sienten verdaderamente devotos católicos en dar el paso y reconocer de una vez por todas que la Sede está vacante ..es comprensible y debemos rogar mucho para que Dios ilumine a todos estos “tibios” católicos …entre los cuales cada uno de nosotros tenemos muchos amigos….
    Es necesario e imprescindible tomar posición en el campo de batalla por CRISTO YÁ ! AHORA!
    Tenemos nuestra espada que es el santísimo Rosario según nos lo indicó Nuestra Bendita Señor en Fátima …
    Dispuestos a entregarlo todo por Cristo , aún y sobre todo la vida …
    Ven pronto Señor ! Señora Nuestra , ruega por nosotros que estamos en el valle de lágirmas …

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  6. Es verdad no lo entendí como ironía. Una disculpa.
    La Unidad no se da, porque tristemente en vez de ser un frente común atacando la herejía y la apostasía, se ha dividido por muchos que haciendo las veces de Papa, a falta del mismo, deciden quien si y quien no es católico en su manera de enfrentar la situación.
    La caridad está fuera de nuestras filas porque dudamos de todos y lo expresamos de manera violenta, en vez de que la prudencia nos induzca a reservar toda nuestras energías para combatir al enemigo común, el desgaste y la guerra se da entre nosotros, bien porque hemos sido infiltrados, bien porque se tiene en mucho la propia interpretación y se descarta a todos los que enfrentan la situación de manera diferente.
    El que juzga es Dios, y es el Único que sabe quien obra dolosamente para destruir la unidad, la catolicidad del contingente que se enfrenta a los enemigos de Dios y de las almas.
    Por ejemplo, muchos de nosotros estamos fuertemente arraigados en nuestras capillas, haciendo caso omiso de las almas que permanecen en el engaño, y los que se atreven a mantenerse dentro para catequizar y enseñar “dentro” con el objetivo de salvar a las almas del engaño y del error, se les condena abiertamente y no se les concede ningún valor a sus acciones, aunque preservan la doctrina y los sacramentos, porque están sujetos a Roma.
    Otros van por el mismo camino, al ver con espanto como los súbditos se sublevan una y otra vez, pretendiendo el lugar de preeminencia sobre sus obispos, pretenden dar marcha atrás porque la división sigue, cual maldición divina, a sus filas, tal como acontece entre los protestantes. Estos son los restauracionistas, me supongo.
    Otros inventan nuevas tesis para dejar al Papa siendo Papa y hereje.
    Y nosotros que decimos que es imposible que sea Papa y Hereje al mismo tiempo, no por nuestra sapiencia, sino porque Ya fué definido anteriormente.
    Entre nosotros hay los que ya han elegido Papa, creo 5 grupos, los que quieren elegir Papa, y los que llaman conclavistas a los que así piensan.

    Yo considero una objeción de conciencia, participar en una Misa UNA CUM con Bergoglio, pues es estar en comunión con quien blasfema y reniega de la Santa Religión, pero no puedo imponerlo como dogma porque no soy el Papa ni me compete andar anatematizando a los que no hacen lo que yo. o nosotros.

    Desgraciadamente el acercamiento no se da, porque a la crisis actual se añade la falta de humildad, la sospecha de dolo en el actuar de los demás y el orgullo de elevar a dogma la posición personal del como se debe ejecutar la defensa.

    No veo forma de acercamiento posible porque todos estamos contra todos, y los herejes “bien agusto” haciendo de las suyas, mientras nosotros mermamos toda posibilidad de Unidad entre los que queremos permanecer católicos.

    Pero esta escrito “Golpearé al Pastor, y se dispersarán las ovejas”

    Es parte del castigo por nuestra tibieza, falta de humildad y arrogancia, que a 50 años de la usurpación sigamos en las mismas.

    Me atrevo a afirmar, que nuestra arrogancia y orgullo aleja de nosotros cualquier posibilidad de socorro.

    Necesariamente tenemos que humillarnos ante Dios, y cada uno exponer ante el Creador nuestra falta de Caridad y pedir su socorro HUMILDES Y CONTRITOS.

    Él, bien puede enviarnos de aquí a mañana el Pastor Digno, si nos humillamos y pedimos perdón, pero y sobre todo granjearnos la salvación personal si nos encuentra humildes y misericordiosos, pues Dios no escucha a los soberbios.

    Dios tenga misericordia de nosotros y nos conceda su gracia para no adherir al error y le sigamos fielmente hasta la muerte si fuera necesario, sin agredir a Sus amigos por el camino.

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