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EL HERETICISMO


 [El siguiente artículo tiene una importancia extraordinaria, yo diría que es uno de los más importantes del blog, sino es el que más. Demuestra el carácter heterodoxo de la falsa resistencia, heteredoxia que estamos comprobando en nuestros días con las últimas consecuencias del movimiento fundado por Mons. Lefebvre, que ha llevado finalmente en nuestros días a aceptar la igualdad esencial de la Misa Tradicional y la Nueva Misa y a la virtual asimilación de la FSSPX con la Iglesia Conciliar.

Los argumentos de Homero Johas son irrefutables. El lector puede comprobarlo de nuevo. Se hace verdad aquello de la sentencia del Salvador : “¿Cuando Yo vuelva hallaré LA Fe en la tierra?”

Por otra parte en nuestros días no faltan eclesiásticos, en el campo conciliar, que parecen retratarse en la figura de Mons. Lefebvre. Puede decirse que los argumentos lefebvrianos los estamos viendo repetidos, una y otra vez en todo el espectro conciliar. En particular su falsa concepción de la infalibilidad, y la negación  del carácter invalidante para el papado de las herejías de los “papas”. Si es verdad que ha habido un acercamiento de la FSSPX al novus Ordo, no es menos verdad lo contrario. Todo ello al precio de caer ambas partes en el cisma y la herejía, pues se apartan de la milenaria Fe de la milenara Iglesia Católica.]

[Es otra republicación del post]

[Seguimos subiendo artículos del Dr. Homero Johas que hacen a los intentos de nuestro blog. ¿Puede haber un verdadero papa herético o que yerre en la Fe?. ¿Es lícito reconocerlo como papa ? ¿ si se le reconoce como tal papa, es lícito resistirle ?]

De Fundación San Vicente Ferrer

EL CARÁCTER HETERODOXO DE LA RESISTENCIA LEFEBVRISTA

“Ne innitaris prudentiac tuae”. 
“Hijo mío, no te olvides de mi ley,
guarda en tu corazón mis preceptos (…) 
no te apoyes en tu propia inteligencia”.. 
(Prov. III, 1-5.)
(Prov. III, 1-5.)

 

I – EL CAMINO PERSONAL LEFEBVRISTA

Cuando Marc Sangnier a comienzos del siglo XX resolvió ”tracer son sillón“, imprimir su surco en los caminos católicos ”bajo apariencias brillantes y generosas, pero muchas veces carentes de claridad, de lógica y de verdad“, San Pío X fue penetrando de a poco en las ”tendencias inquietantes“ del movimiento y viendo que ”sus fundadores, jóvenes, entusiastas y llenos de confianza en sí mismos, no estaban suficientemente armados de ciencia histórica, de la sana filosofía y de robusta teología para afrontar sin peligros los difíciles problemas a los que habían sido arrastrados (…) para defenderse, en el terreno de la doctrina y de la obediencia, contra las infiltraciones liberales y protestantes“ (Notre Charge Apostolique).

Hoy día, con Monseñor Lefebvre y sus seguidores parece ocurrir lo mismo. Recientemente, un sacerdote de su Fraternidad publicó once textos escogidos del prelado relativos a su doctrina sobre el papa (“Roma Aeterna”, Buenos Aires, № 107, diciembre de 1989).

Ellos arrojan luz sobre la naturaleza de la “resistencia” que predica y practica contra las leyes tradicionales e infalibles de la Iglesia. Se oculta la resistencia ilícita bajo el sofisma de una resistencia lícita a un papa simplemente “malo” y “errante“. Y viene envuelta ”bajo la apariencia de piedad“ (II Tim 3,5), de virtudes cristianas, y bajo el pretexto aparentemente laudable de cumplir el ”deber de defender nuestra fe“.

Sin embargo, el ejercicio de este deber está colocado bajo el mismo ”proprio libero consilio“ de la Libertad religiosa que el Vaticano II proclamó como un “derecho” natural del hombre.

Se hace ésta supuesta ”defensa de la fe“ cambiando la fe sobre la Iglesia y pervirtiendo la moral católica. Es necesario pues decir claramente un ”si, si, no, no” respecto a sus doctrinas, sin los falsos pudores del “no polemizar“ ecuménico que ”respeta“ los errores ajenos.

Los “papas” Pablo VI y Juan Pablo II lideraron a los ecumenistas; los cardenales Alfrink y Willebrands a los carismáticos; los cardenales Anís y Lorscheider, a los “pobres” de la ”Teología de la liberación“ socialista. Y, finalmente, monseñor Lefebvre y dom Mayerpretendieron liderar una facción que defendería la fidelidad a la Tradición católica y “resistiría” los desvíos doctrinales de los demás.

Pero, todos ellos obraron con una doble resistencia: una, específica, oponiendo las facciones entre sí unas a otras, y otra, común a todas ellas, contra el Magisterio tradicional doctrinario y canónico.

No se condena a esas facciones por aquello en que coinciden con el Magisterio tradicional, por las verdades que afirman, sino por sus errores, en lo que se apartan de aquél.

Una característica común a todas ellas es la verbosidad no común, pero sin mencionar ninguna cita del Magisterio tradicional en apoyo de la doctrina personal que siguen, en los puntos esenciales de su propia “resistencia” al Magisterio tradicional. Aquí no apelan al ”criterium fidei“.

Eso era menos evidente en monseñor Lefebvre y en dom Mayer por el hecho de que despertaron la confianza hacia ellos denominándose defensores de la Tradición. Pero, al poco tiempo, esto se fue volviendo más claro a partir del hereticismo que defienden.

No los vemos yendo a buscar ningún apoyo en la Tradición en cuanto al pretendido “derecho” y “deber” de no obedecer al Magisterio tradicional durante décadas, de reconocer como papa “válido“, a quien durante más de dos décadas predica públicamente doctrinas heréticas; ni en cuanto a una Iglesia “imperfecta” a punto de tener a herejes públicos como sus gobernantes; ni en cuanto a la moral “relativista de situación“; ni en cuanto a laadquisición de la jurisdicción simplemente por el sacramento del Orden; ni en cuanto a poner en duda las normas infalibles del Derecho Público de la Iglesia.

Monseñor Lefebvre juzga “dura” e “injusta” la sumisión a las leyes de la Iglesia y dom Mayer opina que la obediencia a éstas causaría ”un grave perjuicio a las almas y a la Iglesia” (“La nouvelle Messe“, p.277). Los Lefebvristas miran con desprecio y peyorativa apreciación a los que denominan los “obedientes“, los “ultras“, los “radicales“, los ”muy lógicos“, los ”defensores de la ortodoxia“, quienes obrarían así por ”intelectualismo geométrico”.

Sus opiniones sobre la permanencia de la jurisdicción en los herejes públicos ayudan sin duda a la pérdida de la fe por parte de millones de almas; pero ellos se presentan como obrando así por ”el bien de las almas y de la Iglesia”Invierten la noción de bien y de mal.

Todas las herejías, directa o indirectamente, gravitan en torno a la autoridad del sucesor de Pedro. Unos no la reconocen; otros ”le atribuyen indulgentemente al Pontífice romano un primado de honor (…) procedente de cierto consenso de los fieles“ (Pío XI, Mortalium ánimos).

Los dos prelados pertenecen a esta segunda especie. Afirman reconocer al hereje público como papa “válido“, pero hablan de él como de un simple “orientador” de los fieles (cfr. Hirpinus), al que no es necesario obedecer cuando se discrepa con él.

Esto equivale a negar el ”vere proprieque jurisdictionis primatum“ (Vaticano I: D.1823; D.S.3055) y el poder de”ordenar por leyes y de coaccionar y compeler por el juicio extemo y penas salutíferas a los desviados y contumaces“ (Pío VI, D. 1505; D.S.2605). Se transforma por lo tanto el primado papal en un mero poder de”inspección y dirección”, doctrina condenada por el Vaticano I (D.l 831; D.S.3064).

Monseñor Lefebvre por lo tanto no se somete a la ley de la vacancia de “cualquier cargo“ eclesiástico (Canon 188, n.4): ”Dios no podría permitir una vacancia tan prolongada”, declara contra esa ley de la Iglesia.

Ahora bien, Dios no determinó la duración de esa vacancia: ella ya ocurrió más de 260 veces en la Iglesia con duraciones variables y ”magis et minus non mutat speciem“. De ahí que si fuese imposible una vez, todas lo serían.

Y esa duración es mayor hoy, sólo a causa de esa misma ”resistencia humana“ a la ley de la vacancia, por parte de aquellos que tienen el deber de extinguirla y que quieren prolongarla, estableciendo a un hereje público en el papado. Sustituyen la Sede vacante temporaria y fáctica por una sede vacante doctrinaria y atingente a la naturaleza de la Iglesia, la cual se ve así pervertida. Si Dios ”no podría permitir una sede vacante prolongada“, ¿podría permitir el hereticismo prolongado sin que eso mudase la naturaleza de la Iglesia?

Todo hereje es cismático, no se somete a la autoridad del cargo papal: él se obedece a sí mismo y “adhiere” al papa “a la medida” de sus decisiones personales.

Establece, pues, el prelado de Ecóne otra ”Iglesia” y otro régimen jurídico dentro de ella. Es fundador de la”iglesia” que establece la sede vacante perenne y de derecho, al no someterse a la ley de la sede vacante temporaria y de facto.

La “resistencia” de los dos prelados es por lo tanto resistencia contra la autoridad de la Iglesia tradicional y contra el derecho divino: ”Quien resiste al poder, resiste a la ordenación de Dios y los que resisten ellos mismos se acarrean la condenación” (Rom. XIII,2). No basta decir exteriormente que se ”resiste“ al ecumenismo del Vaticano II: varias sectas también resisten a él. Tal ”resistencia” no es criterio de verdad.

II – EL DERECHO Y EL DEBER DE DESOBEDIENCIA A LA CÁTEDRA DE PEDRO

II.1. El ”derecho de discutir” y de ”oponerse” a lo que viene de Roma

Para un análisis más objetivo sobre las doctrinas de Monseñor Lefebvre citamos sus proposiciones de diferentes fechas sobre la sumisión al papa, según fueron dadas por los textos anteriormente indicados.

El 29 de junio de 1982 niega genéricamente que no se pueda ”hacer algo que se oponga a lo que viene de Roma”y que ”debamos aceptar todo lo que venga de allí”.

El 5 de julio de 1982 expresa así su doctrina:

Algunos insisten sobre el carácter de la asistencia divina al papa y que, por ella, él no se puede equivocar; luego, hay que obedecer; por consiguiente, nosotros no tenemos el derecho de discutir lo que él hace o lo que él dice. Esta es una obediencia ciega que no es conforme a la prudencia (…)“.

Hay dos principios de solución: afirmar que el papa dice herejías y por consiguicnte no es papa; es un intruso, no debemos obedecerle. O cuestionar en qué medida las promesas de Cristo de asistir al papa le dejan a él la posibilidad de realizar ciertos actos o de decir ciertas cosas que, por su propia lógica, le hacen a los fieles perder la fe. En qué medida son compatibles las promesas y la destrucción de la Fe por negligencia, omisión o actos equívocos”.

El 17 de marzo de 1977 afirma:

Si el papa fuese apóstata, hereje o cismático, según la opinión probable de algunos (si ella fuese verdadera) el papa no seria papa y, por, consiguiente, estariamos en la situación de sede vacante. Es una opinión. No digo que no pueda tener alguna probabilidad; pero no creo que esa sea la solución que debemos tomar y seguir”.

El 16 de enero de 1979 declara:

Decir que porque alguien ataca nuestra fe es hereje, luego ya no es más autoridad, luego sus actos no tienen ningún valor (…). Atención (…). No nos metamos en un círculo infernal del cual no sabemos salir. En esta actitud existe un verdadero peligro de cisma“.

En marzo de 1986 afirma:

Es posible que estemos en la obligación de creer que este papa no es papa. No quiero decirlo todavía de un modo solemne y formal; pero, parece que sí, a primera vista, que es imposible que un papa sea pública y formalmente herético.

En septiembre de 1982 dijo:
“La corrupción de las ideas en la Curia Romana es tal que algunos de sus miembros se arrogan derechos ilegítimos especialmente en la Secretaría de Estado”
El 29 de junio de 1982 afirma:

“¿Estamos obligados a seguir el error porque él nos venga por la vía de la autoridad? Así como no debemos seguir a padres indignos que exigen que hagamos cosas indignas, igualmente tampoco debemos obedecer a los que exigen que reneguemos de nuestra fe y abandonemos toda la Tradición. Esto está fuera de discusión”.

En septiembre de 1982 declara:

Unos dicen: los actos de Roma son tan malos que el papa no puede ser papa legítimo; es un intruso. Por lo tanto, no hay papa. Otros afirman: el papa no puede firmar decretos destructores de la fe; por lo tanto, estos actos son aceptables, se les debe sumisión.

La Fraternidad no acepta ni una ni otra de estas dos soluciones. Apoyada en la historia de la Iglesia y en la doctrina de los teólogos ella piensa que el papa puede favorecer la ruina de la Iglesia escogiendo y dejando obrar a malos colaboradores, firmando decretos que no comprometen su infalibilidad pero que causan un daño considerable a la Iglesia (…).

Nuestra desobediencia es aparente; es una obediencia verdadera a la Iglesia y al papa en cuanto sucesor de Pedro y en la medida en que él continúe manteniendo la Tradición“.

II.2. La ”no aceptación” de la autoridad de la Iglesia tradicional

Con estas espantosas palabras el prelado trata de ocultar, bajo las apariencias de una no obediencia a un hereje público, su propia insumisión a las leyes tradicionales del Derecho Público de la Iglesia sobre los herejes públicos, a las leyes de los delitos contra la unidad de la fe y a la ley sobre la vacancia de los cargos eclesiásticos.

El no invoca Magisterio tradicional alguno en apoyo de su doctrina; antes bien, convierte las leyes de la Iglesia en simples “opiniones“ que aunque afirma que son probables, niega que sean la ”solución”.

Así, él ni siquiera afirma que el papa sea hereje, de acuerdo con el canon 2315: ”Sea tenido como hereje”, sino sólo habla de un papa en un simple ”equívoco“ accidental y de un papa ”malo“, como si el delito no fuese en materia de fe, sino en materia moral y de simples “colaboradores malos“.

Decretos“ que causan ”la destrucción de la fe“ no son, sin embargo, simples actos contra la moral, sino contra la fe. Los delitos del ”apóstata, hereje y cismático” no son de la misma naturaleza que los delitos contra la moral, contra la justicia en el ejercicio del cargo si la persona lo posee. Exigir “renegar de nuestra fe y abandonar toda la Tradición”, no es un mero acto de un “padre indigno“ que “exige de nosotros cosas indignas”, sino un acto de un hereje o apóstata público o infiel.

Entonces, monseñor Lefebvre trata de enmascarar la naturaleza del delito papal en cuestión por ”no aceptar” las leyes tradicionales sobre ”herejía, apostasía y cisma”. Sería ”peligro de cisma” someterse a las leyes de la Iglesia sobre delitos de cisma. Aceptar la ley de la obediencia a un papa ”válido“, simplemente ”malo“, ”injusto” o”indigno“ sería ”obediencia ciega“ y en esto tampoco acepta él al Magisterio católico.

El quiere volver ”compatibles” cosas que el Magisteno de la Iglesia enseña que son incompatibles: ”Un papa puede firmar decretos que causan la destrucción de la fe, la ruina de la Iglesia”. Y no distingue entre un ”equívoco”momentáneo [Nota: no pertinaz por lo tanto] y decretos que permanecen durante décadas como leyes canónicas y Magisterio doctrinario; ni vacancia, ni hereje, ni obediencia, ni régimen no nocivo ni peligroso. Él ni siquiera sabe si un papa ”apóstata“ deja el cargo papal. ”No es la solución“, dice.

Su moral erige el principio de que ”el error de la autoridad no obliga“, sin discriminar la naturaleza de ese ”error” y quién es el juez supremo ni sobre su existencia. Erige el ”derecho de discutir“ los actos y enseñanzas de un papa válido, sin discriminar la materia del error.

Pone su obediencia ”en la medida“ en que él juzga los actos y enseñanzas del ”juez supremo de los fieles“.

Pretende el derecho de ”oponerse“ al papa, desligado de las enseñanzas tradicionales deAdriano II, Inocencio III, del decreto de Graciano, etc. …sobre los límites de ese derecho. Ese derecho existe (D.S. 3115) pero está restringido al “caso único“ (Adriano II) de los delitos de herejía, apostasía y cisma.

Ahora bien, aquí en estos delitos, monseñor Lefebvre ”no acepta“ las leyes de la Iglesia. Presenta un falso dilema: o no acepta la vacancia porque el papa es sólo ”malo”; o no acepta la obediencia al régimen de la Iglesia porque éste  pueda ser nocivo o peligroso, en ambos casos muestra su insumisión a las doctrinas católicas.

La ”solución“ lefevbrista es ”compatibilizar“ la asistencia divina al papa con la herejía pública y hasta con la apostasía en el papa. Es el hereticismo en grado extremo.

Después de los hechos ”ecuménicos” de Juan Pablo II en Asís, monseñor Lefebvre parece vacilar en esa”compatibilización”, declarando: ”Parece imposible que un papa sea públicamente y formalmente herético“, de donde se seguiría la conclusión: “Es posible que estemos en la obligación de creer que este papa no es papa“.

Lo que era ”peligro de cisma“ se volvió obligación de creer. Pero él no mira al Magisterio como la norma de los actos de los católicos, norma infalible y que jamás estará contra la ”obligación de creer“, porque eso iría no solamente contra el dogma de la infalibilidad papal, sino también contra el dogma de la infalibilidad de la propia Iglesia.

El quiere decidir solo: “No quiero aún decirlo de modo solemne y formal; pero, parece que sí, a primera vista…“. Sin embargo, después de eso, perseveró en el error opuesto, en la insumisión, en su “la Fraternidad no acepta ni una ni otra solución“. El ”Non serviam“ es categórico.

II.3. La insumisión a un papa ”malo

En la historia de la Iglesia, sólo los “teólogos“ heréticos afirmaron ese ”derecho de discutir“ y de ”no aceptar“ la sumisión a superiores simplemente ”malos“ y sus leyes sobre disciplina y jurisdicción.

Todo el Derecho Público de la Iglesia se vería subvertido si se aceptase tal principio lefebvrista. Es la doctrina de Wiclef condenada por el concilio de Constanza: ”El papa malo (…) no tiene poder sobre los fieles”; ante él ”se debe vivir a la manera de los griegos, bajo leyes propias“ (D.588-589; D.S. 1158-1159).

Se argumenta que San Roberto Belarmino predicó la resistencia y la no obediencia a un papa que tratase de destruir a la Iglesia. Ahora bien, lo que San Roberto enseña es laresistencia al mero errante accidental, [Nota: sin pertinacia y por desconocimiento] en materia de fe, como San Pedro ante San Pablo. Pero no es la resistencia a las leyes tradicionales sobre un papa que cae en herejía, en un delito pertinaz en materia de fe, durante décadas.

El Santo Doctor jamás enseñó esta ”resistencia“ o ”desobediencia”. Ni tampoco podía:Cristo predicó la obediencia a los fariseos sentados en la cátedra de Moisés (S.Mt. XXIII,2-3) y San Pedro enseñó la obediencia a los superiores ”malos” e ”injustos”: “Servi subditi estote in omni timore dominis, non tantum bonis et modestis, sed etiam dyscolis (…) patiens iniuste“ (I Pe. II,18-19).

Esta es la ley de la fe que hay que defender y no es ”nuestra fe” lefebvrista que coincide con el “derecho” a la libertad religiosa del Vaticano II que pretende defender “su fe”, sus ”normas propias”, sus ”principios religiosos”, su”libre criterio propio”.

Santo Tomás enseña sobre las sentencias injustas: ”Se debe obedecer humildemente (…) pero si [orgullosamente] se despreciase esa obediencia, se pecaría mortalmcnte”. Y cita aSan Gregorio Magno“Sententia pastoris, sive iusta sive iniusta, tenenda est” (Summa Theologica, Supplementum, 21,4,c. y Sed contra).

En este caso, pues, el ”habeatur tamquam haereticus“ del canon 2315 es la norma infalible de la Iglesia, a la cual un verdadero subdito de la Iglesia no tiene el ”derecho” ni el ”deber” de desobedecer. Obedézcase al Vaticano I imponiendo el ”deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia” (D.1827; D.S.3060).

Los subterfugios del prelado sobre un papa “malo” y un papa ”errante” no consiguen ocultar su insumisión a estas leyes tradicionales, a esa norma vigente.

III – LA ”IMPERFECCIÓN” DE LA ”IGLESIA” REGIDA POR HEREJES PÚBLICOS

III.1. El nuevo nestorianismo lefebvrista

La ”solución” lefebvrista para los delitos públicos en materia de fe no son las leyes tradicionales contra esos delitos, sino el cambio de credo sobre la naturaleza de la Iglesia.

He aquí su predicación: El 29 de jumo de 1982:

Se ven las consecuencias de los que se escandalizan de la realidad, de la verdad (…), de la situación de la Iglesia. Pensábamos que la Iglesia era realmente divina, que nunca podía equivocarse, que nunca podía engañamos. En verdad es así (…) Pero ella es también humana (…)

Sí, la Iglesia es divina, pero es también humana. Está sustentada por hombres que pueden ser pecadores, que son pecadores, y aunque participan en alguna manera de la divinidad de la Iglesia (como, por ejemplo, el papa por su infalibilidad (…), a pesar de seguir siendo hombre) siguen siendo pecadores. Salvo cuando usa el carisma de la infalibilidad, elpapa puede equivocarse, puede pecar. No tenemos porqué escandalizarnos y decir al estilo de Arrio que él no es papa (…).

“O como otros que divinizaron a la Iglesia al punto de que todo en ella sería perfecto, podríamos decir: no es cuestión de hacer algo que se oponga a lo que viene de Roma porque todo en Roma es divino y debemos aceptartodo lo que venga de illí (…).

“Hoy en día algunos dicen: nada puede ser humano en la Iglesia. También éstos se equivocan. Estos no admiten la realidad de las cosas. ¿Hasta qué punto puede llegar la imperfección de la Iglesia; hasta dónde puede llegar, diría yo, el pecado en la Iglesia, el pecado en la inteligencia, en el alma, en el corazón, en la voluntad? los hechos lo muestran (…).

“Nunca habíamos pensado que el mal y el error pudiesen penetrar en el seno e la Iglesia. Ahora vivimos esta época: no podemos cerrar los ojos. Los hechos parecen ante los ojos y no dependen de nosotros (…).

“Estamos llegando al fin. Todo el mundo caerá en la herejía. Todo el mundo caerá en el error porque, como decía San Pío X, se infiltraron unos clérigos en el interior de la Iglesia, la ocuparon y difundieron sus errores gracias a los puestos claves que ocupan en la Iglesia (…).

La Iglesia es divina y la Iglesia es humana. Sólo Dios sabe hasta qué punto las faltas de la humanidad pueden afectar -me atrevo a decir- a la divinidad de la Iglesia. Es un gran misterio. Comprobados los hechos, debemos enfrentarlos. No es la primera vez que ocurre una cosa así en la Historia (…).

Es un gran misterio esta unión de la divinidad con la humanidad”.

III.2. La unión de la divinidad con la humanidad

Después de 20 siglos de Iglesia, monseñor Lefebvre viene a predicar una ”verdad” nueva en la cual “nunca habíamos pensado“, a pesar de “no ser la primera vez que ocurre una cosa así en la historia“. Y ¿cuál es esa”verdad” lefebvrista, esa ”realidad” que ”los hechos muestran“que sólo ”ahora”, ”en esta época” sabemos?

San Pablo predicó que la Iglesia es ”non habentem maculam aut rugam aut aliquid huiusmodi”, sino ”sancta et immaculata“ (Ef.V,27). Monseñor Lefebvre predica que es un ”equívoco“ pensar que ella es perfecta: hay“imperfección de la Iglesia” y ”pecado en la Iglesia”; ”el error puede penetrar en el seno de la Iglesia“; es algo”equívoco“ creer que ella ”nunca podía equivocarse y nunca podía engañamos“. Y afirma que negar esto es una herejía “al estilo de Arrio”.

¿Y cuál es la ”imperfección de la Iglesia”? El poder tener ella un papa pecador. Pero siempre se supo que un papa puede tener pecados morales, o fallaran en el ejercicio de la justicia. No es esa por lo tanto la novedad lefebvrista ni lo que la ”realidad” ni ”los hechos muestran”, según él: ahora son los delitos de “apostasía, herejía y cisma“ —ya vimos— los que son atribuibles a los papas “válidos“.

Es la posibilidad de ”firmar decretos que causan la ruina de la Iglesia y la destrucción de la fe“. Es, como dirá después monseñor Lefebvre, la posibilidad de que haya un papa no ”perfectamente católico“ (dossier sobre las consagraciones) o, como escribió el padreCeriani al publicar estos textos: el papa ”puede favorecer la ruina de la Iglesia, la propagación de la herejía y hasta aceptar una fórmula no totalmente ortodoxa y seguir gozando del Pontificado”.

Al ”derecho de discusión” y de “oposición a lo que viene de Roma“ le corresponde el derecho de heterodoxia y hasta de apostasía por parte de los miembros de la Jerarquía.Monseñor Lefebvre pasa subrepticiamente de simples “equívocos no intencionales y de “imperfecciones“ morales al derecho de heterodoxia en el Pontífice Romano.

Pablo VI habló de la “unidad imperfecta“ en la fe entre la Iglesia y las sectas heréticas. Monseñor Lefebvre habla de la ”imperfección de la Iglesia“, por la cual el Romano Pontífice puede, sin perder los derechos y poderes papales, dejar de profesar el credo católico.

La ”verdad“ del prelado francés no es pues la ley de la vacancia expresada por el Derecho Público de la Iglesia, sino el cambio del Derecho Divino y del credo católico sobre la perfección e infalibilidad de la Iglesia, una en su fe y santa. Los ”errores” del papa y su herejía pública pueden incluso ”afectar a la divinidad” de la Iglesia. ”La época presente nos enseña eso, esa realidad”.

Es un ”equívoco“, un error del pasado pensar que la Iglesia ”nunca podía equivocarse y nunca podía engañamos“. “Pensábamos” así en el pasado y ”nunca habíamos pensado” que un papa heterodoxo pudiese seguir siendo papa. La ”verdad” ahora es otra. Los errores pueden provenir de los ”puestos clave“ de la Iglesia, del cargo papal, de las leyes de la Iglesia.

Cuando el 27 de setiembre de 1976 monseñor Lefebvre fue suspendido ”a divinis“, afirmó: ”La Iglesia que afirma tales errores es cismática y herética. Esta Iglesia conciliar no es católica” (cf. ROMA, №111, p.84). Pero ahora vemos que él considera como católica a la iglesia que tiene un papa hereje y cismático: cambia la naturaleza de la Iglesia católica por no someterse a las leyes católicas sobre los delitos contra la fe y sobre la vacancia. Admite la“iglesia” hereticista, “imperfecta“. Y afirma que ”no debemos escandalizamos“ de esta nueva ”verdad“ lefebvrista.

III.3. Atribución de delitos a la Iglesia

Además de los sofismas y eufemismos sobre el papa “errante“ y ”malo“, mons. Lefebvre no discrimina entre delitos de ”naturaleza“ diferente (Pío XII: Mystici Corporis). Ni todo errante es hereje; ni todo malo es hereje, pero todo hereje es errante y malo. Y el ”caso” presente, por el propio testimonio de los dos prelados es de herejía.

Los textos lefebvristas sobre un papa errante y malo tienden a excusarlo de la insumisión a las leyes de los delitos públicos contra la unidad de la fe, como si no existiesen hoy o como si, existiendo, el orden jurídico de la Iglesia no tuviese medios de determinarlos, ya sea por el Derecho divino  (Tito III,10), ya sea por el eclesiástico (Canon 2315).

De ahí que la doctrina del prelado ”subvierte la constitución divina de la Iglesia“ (D.1686; D.S.2886), admitiendo una Iglesia gobernada por herejes (haereticorum ductu) y unida por  unidad imperfecta en el credo. El nombre católico se vuelve un género que agrega diferentes especies de credo, en partes iguales, en parte diferentes. Era eso lo que predicaba la ”Teoría de los ramos” de los anglicanos  (D.1685; D.S.2885) y lo que predicaban los pancristianos (Pío XI: Mortalium ánimos).

Entonces, la ”resistencia” lefebvrista al ecumenismo herético es un mero ”velo de malicia” para ocultar su admisión de herejes públicos en el gobierno de la Iglesia. Él subvierte la doctrina de la bula ”Unam sanctam” de Bonifacio VIII (D. 468-469; D.S.870-875).

Pío VI enseña que la admisión lefebvrista de un régimen ”nocivo y peligroso“ en la Iglesia, de ”decretos papales causantes de la destrucción de la fe“, es una doctrina ”injuriosa para la Iglesia y para el Espíritu de Dios por el cual ella se rige“; una doctrina ”falsa“ (D.1S78 D S 2678)

Gregorio XVI es categórico; ”es completamente absurdo y altamente injurioso afirmar que sea necesaria cierta restauracion y regeneración para retornarla [a la Iglesia] a su primitiva incolumnidad (…) como si fuese posible siquiera pensar que la Iglesia está sujeta a la ignorancia o a otra cualesquiera imperfecciones”.

He aquí la contradictoria a la ”imperfección de la Iglesia” predicada por mons. Lefebvre. ”Sería reprobable y bastante ajeno a la veneración con que deben ser recibidas las leyes de la Iglesia condenar, por una caprichosa ansia de opiniones cualesquiera, la disciplina sancionada por Ella (…)o presentarla como defectuosa e imperfecta“(Mirari Vos).

Entonces, las leyes de la Iglesia sobre delitos contra la fe y sobre la vacancia son de Derecho divino, forman parte de la constitución divina de la Iglesia y las ”disposiciones legales o legalistas [que] ciertamente impiden o dificultan gravemente la salvación de las almas” no son ”formalidades jurídicas y administrativas“ en relación a las cuales los fieles pueden obrar sin hacerse problemas“ con ellas, como escribieron algunos padres de Campos (“O ministerio sacerdotal en periodo extraordinario de grave crise”).

León Xlll repite que es ”absurda“ esta doctrina de una Iglesia gobernada por miembros que no son suyos (Satis cognitum). Pío XI enseña como Gregorio XVI: la Iglesia ”jamás se contaminó en el decurso de los siglos ni en época alguna puede ser contaminada“ (Mortalium ánimos). Eso contradice la “verdad“ lefebvrista sobre lo que —según él dice— ”la época” presente le enseñó. Sólo los modernistas hacen ”la verdad” variable con ”las épocas“.

Pío XII, en la “Mystici corporis“ contradice frontalmcnte la doctrina lefebvrista: en la Iglesia ”no puede existir sino una fe (Ef.IV,5)”; ”los divididos entre sí por la fe o por el gobierno, no pueden vivir en este cuerpo único, ni de su Espíritu”. El pecado de herejía ”por su propia naturaleza separa de la Iglesia”. “Si a veces se ve algo que manifiesta la flaqueza humana en la Iglesia, esto por cierto no debe ser atribuido a su constitución jurídica (non iuridicae est eius constitutioni atribuendum)”. La Iglesia es “absque ulla macula”, sin mancha alguna. ”Si alguno de sus miembros peca no se puede imputar eso a una imperfección de la Iglesia (eidem vitio verti nequit)”. El vínculo esencial de la Iglesia es de orden ”non naturalis” sino que ”sobrepasa todo orden de la naturaleza (omnem nalurac ordincm evincit)”. Quien obra en la Iglesia es el propio Dios (in ea operatur).

Vemos cómo mons. Lefebvre contradice estas enseñanzas del Magisterio católico. Él no distingue entre falibilidad personal del papa a infalibilidad ”ipsius Ecclesiae“ (D.S.3116), atribuyendo a la propia Iglesia errores y ”equívocos“del papa y no sometiéndose a la ley y a la doctrina que separa los diferentes géneros de ”errores”. Quiere una”Iglesia” nestoriana donde los errores personales de cada uno sean atribuidos a la Iglesia, sean ”imperfecciones de la Iglesia”. Siendo estas ”imperfecciones“ delitos contra la fe y pudiendo ”influir en la divinidad” de la Iglesia, la Iglesia ya no sería más la maestra de la verdad. Es lo que Hans Küng y los modernistas pretenden.

IV. LA MORAL RELATIVISTA DE MONS. LEFEBVRE

IV.1. Juzgar conforme a las circunstancias

Para escapar al deber de ”considerar como hereje“ a quien no confiesa la fe de modo inequívoco cuando es urgido a hacerlo en razón de sospechas sobre su ortodoxia, mons. Lefebvre establece el ”derecho de discutir“ las leyes de la Iglesia y de ”oponerse a lo que viene de Roma” conforme a las circunstancias. Superpone la prudencia de los gobernados a la prudencia del legislador en materia de delitos contra la fe.

Los modernistas de las márgenes del Rin enseñaron la ”Situationsethik“, un actualismo ético, moral individual sin leyes universales. La enseñanza de mons. Lefebvre coincide plenamente con los postulados de esa ética.

Así, el 18 de marzo de 1977 dijo:

“Puede ser que en el futuro sojuzgue este período y que se diga que existieron afirmaciones contra la Tradición y que por lo tanto estos papas no lo fueron. Pero, por el momento, creo que sería un error seguir esta hipótesis“.

El 5 de octubre de 1978 declara:

Adopto una actitud prudencial, una prudencia que espero sea la sabiduría de Dios, don de consejo, prudencia sobrenatural. Me sitúo en este orden más que en el orden puramente teológico, puramente teórico. Pienso que Dios no sólo nos pide tener ideas claras desde el punto de vista teórico y teológico, sino también en la práctica(…); obrar con cierta sabiduría, con cierta prudencia, que puede aparecer un poco en contradicción con ciertos principios y no ser una lógica absoluta. En muchos casos, estamos obligados más que a seguir una lógica implacable, a comprender que otros elementos entran en juego, además de la lógica pura de los principios. Existe la lógica de la caridad, de la sabiduría, de un conjunto de circunstancias que se deben tener en cuenta. Si se aplicase siempre la lógica integral, se correría el riesgo de ser muy duro, y, en cierto modo, injusto, pues en ese caso, no se considerarían suficientemente las circunstancias.

“Nos encontramos en una situación real y práctica (…). La obediencia ciega no es conforme a la prudencia (…). Los que razonan de manera muy lógica, sin considerar todos los matices que existen en la realidad, la cual no está hecha de una lógica implacable, concluyen precipitadamente que el papa no es papa (…). En la práctica, esto no tiene influencia en nuestra conducta porque rechazamos lo que va contra la fe sin saber quien es culpable (…).

“Están los que dicen: usted no es lógico; tendría que condenar esto o aquello… Mi actitud es prudencial, de sabiduría práctica”

El 16 de enero de 1979 dice:
Pienso que existe una línea de realismo seguida por la fraternidad
El 8 de noviembre de 1979 dice:

Se debe reconocer que (el papa) causó y ocasionó un seno problema de conciencia a los católicos. Sin indagar, ni conocer su culpabilidad en la destrucción le la Iglesia, no se puede dejar de reconocer que él aceleró las causas en todos los ordenes” (…). ”Concluir a partir de estos hechos precisos que el papa es hereje y que por lo tanto ya no es papa, es ir un poco rápido en el razonamiento (….). Pienso que la realidad es más compleja de lo que imaginan los que razonan así. Temo que estos dejen de lado la teología moral y la ética y que razonen de modo puramente especulativo. La teología moral y la ética nos enseñan a razonar y a juzgar según un contexto de circunstancias que estamos obligados a examinar para juzgar sobre la moralidad de un acto (…). Que cada uno entre en la linea que creo que debo seguir,en conciencia, ante Dios. Creo necesarias estas precisiones para permanecer en el espíritu de la Iglesia”.

IV.2. Relativismo lógico y moral

El análisis de esta doctrina muestra nuevamente el individualismo del prelado de Ecóne, sin apoyo en el Magisterio de la Iglesia. No lo cita en ningún momento. Desliga o posterga el obrar del “orden teológico, puramente teórico” de la ”lógica absoluta”, de la ”lógica de les principios”, del ”razonamiento especulativo“. A la manera de los agnósticos positivas y materialistas, su ”línea de realismo“ considera como ”realidad“, como ”real“, sólo los hechossingulares concretos, como si las verdades y leyes universales no se identificasen con las esencias reales de los seres singulares. Su ”realidad no está hecha de lógica“. Este es el dogma central del agnosticismo, del modernismo, del antiintelectualismo condenado porPío IX (D.1759-1760; D.S.2959-2960).

El Derecho, en la concepción cristiana, opuesta a la de los materialistas es parte de la ética natural y la ética cristiana tiene su fundamento en la fe  en Dios, sin el cual toda ética es vana. Entonces, juzgar ”a partir de los hechos“, en vez de fundarse en la fe y en la razón, en la teología dogmática y en la filosofía cristiana, es fundar una ”práctica” y una ”ética“ sin una base que trascienda las circunstancias y hechos concretos.

Afirmar que no puede concluir si el papa es papa porque no conoce todas las circunstancias y matices que rodean los ”hechos del papa” es ignorar el Derecho Divino (Tito III,10; II Juan 9-10) y el de la Iglesia (cánones 2315,2314 y 188 n.4) que sólo exigen que eldelito papal sea público y visible como lo es el orden jurídico de la Iglesia terrestre.

¿Y será verdadera esa afirmación lefebvrista de ignorancia? ¿No será afectada? Afirma que ”no se puede dejar de reconocer que él (el papa) aceleró las causas…” de la destrucción de la fe. ”Firmó decretos que causan la destrucción de la fe“ en millones de almas.

Mons. Lefebvre afirma su ”derecho de resistir“ al papa porque enseña doctrinas contra la Tradición. Entonces, no es verdadera su excusa para no someterse a los cánones de la Iglesia. El prelado habla de ”culpabilidad” y”moralidad del acto“ del papa cuando lo que estáen cuestión no es la culpa ni la moral en el fuero interno de la conciencia papal, sino simplemente la existencia fáctica del delito de no confesión externa de la fe y de la enseñanza de una doctrina sin identidad con la Tradición, y la culpa jurídica determinada o presunta conforme al Derecho de la Iglesia. Lo que está en cuestión es el ”ipso facto” y el ”ipso iure” del canon 188 n.4. El conoce la existencia de los hechos, la ”verdad” de esa existencia objetiva simplemente por la aplicación del principio de identidad fundamental de la lógica. Se trata de la ”veritas evangelii“ que San Pablo buscó en los hechos de San Pedro (Gálatas II,14).

Y tan cierto es que conoce los hechos, que pretende construir una doctrina nueva en la Iglesia, la de la”imperfección de la Iglesia“, la del papa ”no perfectamente católico” y que adhiere, como dice un discípulo suyo, a ”fórmulas no totalmente ortodoxas“. Pero, mons. Lefebvre no quiere el ”ipso iure“ de la Iglesia contenido en los cánones sobre los delitos contra la fe y en el canon sobre la vacancia. Se opone al Derecho público de la Iglesia, reflejo del Derecho divino. Afirma que es “dura”, “injusta” su aplicación y que son ”radicales“, o sea,intolerantes, los que se someten a aquél. Huye entonces de la ley universal hacia las circunstancias periféricas del delito contra la fe. En este punto concuerda con Dom Mayer, que escribió: “esta última cuestión no podría encontrar respuesta definitiva sino en función de las circunstancias concretas“, porque la aplicación de los cánones de la iglesia, excepto en el caso —interpuesto por él en la ley— de la notoriedad fáctica del delito,”equivaldría a infligir un muy grave perjuicio a las almas y a la Iglesia en general” (La nouvelle messe, pp.280 y 277).

Entonces, los prelados se vuelven jueces del orden jurídico de la Iglesia, colocándose por encima del legislador supremo. Ahora bien, se contradicen constantemente: ¿acaso no fue el propio mons. Lefebvre quien afirmó que cualquier católico que en los años precedentes al Vaticano II afirmase las doctrinas del mismo concilio y de sus papas sería condenado como hereje? ¿Acaso los jueces de los siglos precedentes que condenaron a Hus, Wiclef, Lutero y Loisy juzgaron la culpabilidad interior de esas personas, la moralidad de sus actos ante Dios, o sólo la culpa jurídica ante el fuero externo de la Iglesia? ¿Acaso esos jueces fueron intolerantes, ”radicales”, “ultras”, “duros”, “injustos” cuando condenaron a esos herejes públicos?

La ética de situación de los prelados, al exigir un examen de circunstancias, afirma que es ”rápida“ la conclusión de la aplicación de la ley al ”caso” singular de un papa, olvidándose de que el juicio de identidad entre un concepto universal y su existencia en un hecho singular no depende del tiempo que dura el acto del intelecto, sino de la evidencia de la identidad entre uno y otro.

Son los propios prelados quienes niegan la verdad doctrinaria de la enseñanza de los papas actuales: no pueden, pues, negar la verdad de la aplicación de la ley, especialmente cuando la enseñanza de los herejes es pertinaz, continuada y constante.

El desvío doctrinal lefebvrista aparece al afirmar que es ”un error por el momento“ lo que admite que puede ser verdad ”en el futuro”. Tal afirmación es la esencia del relativismo, del modernismo, de la sustitución de la ”lógica absoluta” por la relativista.

Es falso que la teología moral católica y la ética enseñada por la filosofía cristiana:”enseñen a razonar y a juzgar según un contexto de circunstancias...”. Estas ciencias enseñan a razonar y a juzgar conforme a los principios y leyes universales, absolutos, independientes de todas las circunstancias.

Tal doctrina del prelado es la quintaesencia de la ética de situación modernista. Según ésta, “la sociedad católica de América aplicó el relativismo universal respecto a la sexualidad humana“. El modernismo ”adapta la doctrina a los tiempos y lugares“ (D.2059; D.S. 3459). Para ella, los mártires serían tontos y los que luchan por cumplir los preceptos morales católicos serían ineptos. Todas las leyes divinas y eclesiásticas serían variables con la fluidez continua de las ”situaciones concretas”.

Por esta doctrina, Dom Mayer coloca la ley universal de la sede vacante bajo el juicio personal de los prelados:“Su aplicación concreta exigiría el examen de una casuística extensiva” (op. cit. p. 281). Pío VI condenó ese”examen” de la aplicabilidad de la ley de la Iglesia bajo el juicio personal, como querían los jansenistas (D. 1578, D.S. 2678).

Es falsa por lo tanto la conclusión de mons. Lefebvre de que su doctrina ”en la práctica no tiene influencia en su conducta, porque rechaza lo que va contra la fe sin saber quién es culpable”. Ella influye enormemente: altera la fe que hay que defender, cambia el concepto de ”verdad” jurídica y moral y deforma el concepto de Iglesia. Esto es evidente.

IV. 3. El positivismo jurídico

San Roberto Belarmino refutó el error de Cayetano consistente en no distinguir entre ”esse papa“ y ”bene esse papa“. No puede ser un papa ”malo” o ”errante” quien no es papa. No está pues en cuestión la “moralidad” o”justicia“ de los actos de un papa, como mons. Lefebvre trata de hacer creer, sino la verdad sobre la existencia del poder papal en determinado sujeto que, por su voluntad, ”scienter et volenter”, de modo pertinaz enseña otra fe y no confiesa el credo tradicional íntegro. No es ”radical”, “duro” ni ”injusto“ quien afirma la verdad del ser.

El prelado francés, por lo tanto, cambia el problema considerándolo como de ”orden práctico” y de naturaleza moral, de ”deber“ y no de naturaleza lógica y ontológica. Su ”deber de defender nuestra fe“ es aquí un deber “a priori“, anterior a las verdades de la razón y de la fe, un deber kantiano.

En ese cambio el Vaticano II colocó el ”deber de buscar la verdad“, sin leyes universales verdaderas que guían esa búsqueda, pero con ”inquisición libre“, guiada simplemente por lalibertad individual. El ”derecho” y el ”deber”en la filosofía cristiana no vienen de los hechos ni de las circunstancias concretas.

IV.4. Condenación de esa moral por Pío XII

Pío XII enseñaba el 18 de abril de 1952: “Esta nueva ética está tan fuera de los principios católicos y de la fe que lo ve hasta un niño que sepa su catecismo“. Luego, con ella los prelados, de ningún modo, cumplen ”el deber de defender nuestra fe”. Pió XII define la naturaleza de tal ”moral”: ”Lo distintivo de esta moral es el no basarse en leyes universales (…) sino en circunstancias reales y concretas según las cuales la conciencia individual tiene que juzgar y escoger“.

He ahí, “ipsis litteris“, las palabras de los dos prelados. En esta moral “la conciencia individual no puede ser imperada por principios y leyes universales“. Vimos cómo el prelado francés declara dejar de lado esos principios universales. ”La fe cristiana —dice Pío XII— funda sus exigencias morales en el conocimiento de verdades esenciales [universales] y de sus relaciones“.

Los predicadores de la nueva moral, como también los dos prelados, no llegan a negar las leyes universales; pero, se aproximan a eso, dislocándolas del centro de decisión ”hacia los últimos confines” de la periferia. Dejan de ser”premisas de las cuales la conciencia extrae las consecuencias lógicas en cada caso singular“. Sus adeptos colocan en el centro de decisión una noción vaga de ”bien” y la ”relación personal que nos liga a Dios”. La conciencia se declara entonces ”justificada“ si decide cambiar la fe y no obeder a la ley: su decisión personal tiene un valor mayor que la de Dios o la de la Iglesia. Coloca a los individuos comoproductores activos de su ley y no como pasivos sumisos y obedientes a ella. Basta para esa moral la sinceridad de la gente, con cualquier fe o ley. Cada uno, según su criterio personal de valores, su grado propio de conocimientos, asume sus riesgos ante Dios, incluso si ”cambia la fe”, si ”rechaza obedecer a la autoridad competente“. He allí, ”ipsis litteris”, las palabras de mons. Lefebvre.

Como los lefebvristas se refieren peyorativamente a los “radicales”, a los ”ultra”, a los ”obedientes”, los adeptos de la nueva moral también se refieren a los que se someten a las leyes universales como a personas de fidelidad farisaica, hipócritas y portadores de escrúpulos patológicos. Los términos depreciativos son los mismos.

Esta moral dice Pío XII— ”abandona al hombre a si mismo” y ”así muere la fe“. ”Para permanecer íntegra ante las situaciones, la fe exige a veces sacrificios y actos heroicos”. ¿No es éste el caso actual? ”¿Cómo la ley universal puede bastar y ser obligatoria en cada caso singular” (…) por su universalidad ella abarca intencionalmcntc todos los casos singulares en los cuales se verifican sus conceptos. En estos casos, muy numerosos, ella lo hace con una lógica tan concluyeme que hasta la conciencia de un simple fiel ve,inmediatamente y con plena certeza, la decisión que debe tomar”.

Las relaciones esenciales del cristiano con la fe y con la Iglesia, valen en cualquier época, en cualquier situación, obligan incluso con riesgo de la vida si como consecuencia de la negación, omisión o ataque a la fe resulta un daño a la fe visible y social: ”todo esto está gravemente prohibido por el legislador divino. Cualquiera que sea la situación del individuo, no existe otro remedio sino obedecer“.

He ahí la contradictoria de la moral lefebvrista. No basta la intención recta, Dios quiere también las obras. No es lícito hacer el mal para obtener un ”bien”. El fin no justifica el empleo de cualquier medio. He ahí la falsa doctrina del ”bien de las almas” a conseguir ”sin misión canónica“ para predicar, celebrar y administrar los sacramentos.

Los principios de la moral allí predicada por los prelados, si fuesen verdaderos, justificarían el cambio de la moral sexual como ya lo observó Pío XII. Un sacerdote de Campos invocó al “gran canonista Capello” para decir que la ley no rige en los casos extraordinarios, sinosólo en los casos comunes, para concluir que las leyes de los delitos contra la fe no se aplicarían a las ”situaciones” de hoy. Sin haber ido a consultar a Capello, decimos: un delito contra la fe no es un ”caso extraordinario” en el sentido de no regulado por la ley, sino sólo en el sentido de actos numerosos contra la ley o en el sentido de que es cometido por una persona que estaba más obligada a observar la ley por ser un miembro de la jerarquía. No se trata por consiguiente sino de una confusión del sacerdote entre”caso” regulado por la ley y una ”situación” o ”circunstancia” periférica que envuelve el caso. El delito contra la fe es materia regida por las leyes de la fe y por las leyes de la Iglesia.

IV.5. Bajo las apariencias de virtudes cristianas.

No existen virtudes cristianas desligadas de la ”verdad”, de la ”veritas evangelii“. Ni San Pedro fue virtuoso cuando se apartó de ella, sino cuando la estableció. Ahora bien, mons. Lefebvre opone supuestas virtudes personales y dones sobrenaturales a las leyes divinas (Tito III,10) y de la Iglesia (cánones sobre delitos contra la fe). Así, habla de su ”actitud prudencial“ y opone la obediencia a las leyes de la Iglesia, que él llama de ”obediencia ciega“, a la virtud de la prudencia. Por ella, debería examinar todas las circunstancias y matices de los ”hechos del papa” para decidirse, pero se niega a decidirse alegando que no conoce todas las circunstancias.

Ahora bien, ¿dónde aparece en la moral cristiana la prudencia personal?. ¿Contra las leyes de la Iglesia? No. Pío XII lo dice: ”Donde no existen normas absolutamente obligatorias, independientes de todas las circunstancias, ahí sí, la moral católica trata del examen previo de las circunstancias del caso“. Y eso mismo, para encontrar la ley universal que se debe aplicar.

Ahora bien, en el caso de los delitos contra la fe, la circunstancia exigida por la ley es que el delito sea ”público”. Y el Derecho de la Iglesia define lo que entiende por delito público: lo ”ya divulgado” o lo que ”fácilmente será divulgado“. Existe por lo tanto la ley positiva que se debe aplicar, la ”regla de prudencia“ que es la ley de la Iglesia:”donde se encuentra una razón especial de régimen, ahí se halla una razón especial de prudencia“ (Santo Tomás, Suma Teológica, II-IIac,50,l). La prudencia personal consiste allí por lo tanto en someterse a las “cosas previstas y juzgadas” por el legislador de la Iglesia, en “cumplir las cosas ya decididas” (consiliata) (S.Tomás, Suma Teol., Il-IIae, 47,9). Los subditos participan de la prudencia de los gobernantes si obedecen a sus leyes universales (Suma Teol., II-IIae.47,12). Por lo tanto, los prelados no obran contra la prudencia en relación a las decisiones de un hereje público, sino en relación a las leyes de la Iglesia contra los herejes públicos. La prudencia personal versa sobre cosas contingentes (contingentia operabilia) y no sobre cosas necesarias como la exclusión de la Iglesia por delitos contra la fe. ”Leges ponere in Ecclesia est principalis actus regnativae quae est pars prudentiae” dice Santo Tomás (ibidem).

Mons. Lefebvre habla de su don de consejo. Éste forma parte de la prudencia. Pero va contra este don obrar”divertens a regulis quibus rationes prudentiae rectificantur”, obrar contra las reglas por las cuales las razones de la prudencia son rectificadas; obrar ”per aversionem a regulis divinis“. Ese don es no divergente en cada uno, sino”común a todos los santos… para hacer lo necesario para la salvación”. Y tan necesario es ”ad salutem” (Rom. X,10) laconfesión externa de la fe, como la sumisión al Romano Pontífice es ”de necessitate salutis“ (Bonifacio VIII). Ese don en vez de incluir la desobediencia a las leyes tradicionales de la Iglesia, incluye la docilidad en relación a ellas, por la cual, aquél que lo posee es ”bene susceptivus disciplinae” (Santo Tomás). Entonces, el don de consejo invocado por el prelado tiene una dirección opuesta a la de la doctrina cristiana.

Mons. Lefebvre dice que la conclusión de obedecer a la ley de la vacancia es “un razonamiento rápido”, “una precipitación”. Ahora bien, Santo Tomás enseña que ”precipitanter agit“ quien no se somete a las leyes y obra ”ex contemptu regulae dirigentis”, ”depreciando y repudiando los documentos divinos (…) en detrimento de las cosas que son de necesidad de salvación”. Afirma que es ”temerario” tal modo de obrar (Suma Teol. 11-11,53,3 ad 2). El Tridentino lo confirma, al enseñar que es ”temeridad propia“ obrar sin misión canónica, es decir, contra las decisiones disciplinarias que competen al gobierno del papa (D.960; D.S. 1769). Tal especie de prudencia carnal fue la alabada por Honorio I en el heresiarca Sergio: Honorio ”alabó” su ”providencia y circunspección” en no predicar la doctrina de la fe (Kirch.1057).

En vez, de someterse a las leyes de la Iglesia, mons. Lefebvre dice el 2 de diciembre de 1976: ”En este período posconciliar es mejor seguir a la Providencia que precederla (…) prefiero esperar los acontecimientos“. Sin duda la Providencia rige a la Iglesia; pero lo hace por medio de los jerarcas. A ellos les compete el ejercicio de la providencia humana contra los herejes, siguiendo las leyes de los legisladores de la Iglesia. Sin embargo, en 1988 el prelado “fija una fecha límite” al papa que tiene por válido y verdadero y declara que esa fecha es la ”que la Providencia parece haber preparado” (Dossier) para que él obrase contra las decisiones del papa que juzga verdadero.

Es la relación directa con Dios, apartándose de la ordenación social de la Iglesia que tiene por objeto los deberes de la fe. Bajo el sofisma de no someterse a la ”obediencia ciega”no se somete a las leyes tradicionales sobre delitos contra la fe.

¿Qué especie de ”sabiduría” es ésa a que alude cuando la separa de la lógica racional y de los principios teológicos y que pretende una ”práctica” no regida superiormente por la razón y por esos principios ”teóricos” y”especulativos”? ”Ad prudentiam necessarium est quod homo sit bene ratiocinativus“, dice el Angélico (Suma Teol. II-II, 49,5). ”La rectitud de la justicia en los subditos está en la obediencia a los gobernantes“ dice Santo Tomás; él es el ”custos iusti”.

Mons. Lefebvre, sin embargo, juzga que sería ”injusto” y ”duro” obedecer a las leyes de los delitos contra la fe sin un examen integral de las situaciones. Opone la “lógica de la caridad” y la ”lógica de las situaciones” a la lógica racional que aplica las leyes universales a los casos singulares. Declara obrar con ”cierta contradicción“ en relación a los principios. Ahora bien, San Juan es el Apóstol de la caridad y ordena ”no recibir” y ”no saludar a quien no traiga la doctrina cristiana“ (II Jn. 10).

Mons. Lefebvre lo contradice: quiere la “unión” con esa persona, quiere una ”caridad” desligada de la verdad, cambiando pues la verdad por los hechos. Pío XIrechaza esa ”caridad que se desvía en detrimento de la fe“. La caridad se apoya en la fe íntegra, como en su fundamentopor lo tanto es necesario unir a los cristianos por la unidad de fe como en su vínculo principal” (Mortalium ánimos)No es caridad para con nadie dejar al hereje como falso pastor causando la pérdida de millones de almas.

Así, la apariencia de virtudes cristianas que mons. Lefebvre opone a la razón, a la sumisión a los principios de la fe y a las leyes del régimen de la Iglesia se asemejan a las que Inocencio III señaló en los herejes valdenses que predicaban sin misión canónica y que San Pablo indicó: ”Sub specie pietatis, virtutem eius abnegantes” (II Tim. III,5). Obra bajo las apariencias de piedad, pero renegando de la verdadera virtud de piedad.

V.LA ”NO CONDENACIÓN” DE LOS MODERNISTAS

V.1. La permanencia de los herejes
Mons. Lefebvre declara el 8 de noviembre de 1979:

un  buen número de teólogos piensa que el papa puede ser hereje como doctor privado (…). Es necesario por lo tanto examinar en qué medida Pablo VI quiso empeñar su infalibilidad en diversos casos en los cuales firmó textos próximos a la herejía, si no heréticos”.

“Observamos que en todos estos casos él obró más como liberal que adhiriendo a la herejía…”

“El liberalismo de Pablo VI es suficiente para explicar los desastres de su pontificado. Pío IX (…) consideraba al liberal como destructor de la Iglesia. Un papa siendo liberal ¿puede permanecer papa? La Iglesia siempre amonestó severamente a los católicos liberales. Pero no los excomulgó a todos. También aquí debemos permaneceren el espíritu de la Iglesia. Debemos rechazar el liberalismo (…) porque la Iglesia lo condenó siempre con severidad (…). Ciertamente, sufrimos por esta incoherencia continua que consiste en elogiar a todas las orientaciones liberales del Vaticano II y, al mismo tiempo, tratar de atenuar sus efectos. Esto nos debe incitar a orar, a mantener la Tradición; pero no por esto a afirmar que el papa no es papa”.

En diciembre de 1988 afirma:

Podríamos haber adoptado muchas actitudes y, de un modo especial, la de una oposición radical: el papa admite ideas modernistas y liberales, luego es herético; por lo tanto, no es papa… Se trata de una lógica demasiado simple. La realidad no es tan simple. No se puede tachar a alguien de hereje tan fácilmente…”. “Él ciertamente es un mal sucesor al cual no se debe seguir porque tiene ideas liberales y modernistas”.

V.2. El elogio de todas las orientaciones liberales

La ”incoherencia continua” de mons. Lefebvre es afirmada por él mismo y no se puede aceptar y seguir tal”incoherencia” y ”contradicción cierta“ con los principios católicos y racionales. El confunde la afirmación lógica y ontológica de negar que alguien sea papa, con una ”oposición radical” a quien es de facto papa. Ahora bien, en ese caso, es él quien se ”opone” a la ley tradicional sobre la vacancia. Se opone al canon 2315 cuando juzga que observarlo sería “tachar a alguien de hereje muy fácilmente”. “No se puede“ por consiguiente obrar según esa ley de la Iglesia.

Su pertinaz indiscriminación entre hereje, errante y malo lo hace pescar en aguas turbias:condena el liberalismo, el modernismo, pero no condena a quien ”tiene ideas liberales y modernistas” y ”firma textos heréticos“ y los mantiene persistentemente. Si las ”ideas” y ”textos” son heréticos y la persona ”obra” como hereje modernista, ¿para qué es necesario ”examinar” si el papa quiere ”empeñar su infalibidad” y ”en qué medida”? Eso equivale a admitir que si no quiere empeñar la infalibilidad, él puede ser hereje público y papa. Eso es la admisión del hereticismo en la jerarquía verdadera.

El canon 188 n° 4 afirma que el hereje público pierde el cargo. El prelado responde: ”no por eso”, y pretende que la Iglesia ”no excomulgó a todos” los herejes públicos, o que San Pío X no excomulgó ”a todos” los modernistas. Admite por consiguiente a herejes públicos católicos, a papas herejes católicos, sujetos de poderes jurisdiccionales y de derechos en la Iglesia.

Ahora bien, el canon 87 enseña que el cristiano bautizado es ”persona” en la Iglesia, con todos los derechos y deberes “nisi ad quod attinet obstet  ecelesiasticae communionis vinculum impediens vel lata ab Ecclesia censura“.

Ahora bien, la herejía es un óbice que impide el vinculo de la comunión eclesiástica. Negar eso es afirmar la”iglesia ecuménica”, de credos divergentes. Luego, no puede afirmar mons. Lefebvre que el hereje público tiene poder y ”derecho” jurisdiccional en la Iglesia.

Es falso que la Iglesia ”no excomulgó a todos los modernistas“. San Pío X lanzó la excomunión ”ipso facto“ contra todos los modernistas contradictores de la encíclica ”Pascendi“, defensores de proposiciones condenadas por el decreto ”Lamentabili”, ”si las opiniones que defienden son heréticas, cosa que sucede más de una vez con los enemigos de esos documentos y sobre todo cuando defienden los errores de los modernistas, es decir, la reunión de todas las herejías” (D.2114). Ahora bien, es Mons. Lefebvre mismo quien afirma las “ideas” modernistas en el papa. Luego, no puede escapar de la conclusión que San Pío X sacó: están excomulgados todos los modernistas.

Entonces, rechazar el ”efecto actual“ de las sentencias ”ipso facto” es ir también contra la constitución ”Auctorem fidei” de Pío VI que afirma ese efecto; es seguir a los jansenistas. Y es también ir contra Pío XII que, en la”Mystici corporis“ enseña la separación[de la Iglesia] de los herejes ”por la propia naturaleza” del delito.

Él ”rechaza“ lo que el Magisterio enseña. Quiere con los jansenistas someter a examen“ personal el Magisterio doctrinal y canónico de la Iglesia (D.1578; D.S.2678). El canon 2315 obliga moralmente: “sea considerado como hereje...” El prelado responde: ”no se puede“, “no por eso“ pierde el cargo, ”podemos tener muchas actitudes” ante el papa modernista, pero no esa. Se ”elogian todas las orientaciones liberales del Vaticano II”, a pesar de que la Iglesia “siempre condenó severamente” el modernismo y el liberalismo. Nuestro deber es sólo ”atenuar los efectos”de los actos de los herejes, manteniéndolos sin embargo en el gobierno de la Iglesia.

Multitudo non excommunicatur“ dice el Derecho primitivo de la Iglesia. Pero, el canon 2314 dispone: “omnes et singuli haeretici et schismatici incurrunt ipso facto cxcommunicationem“. La Iglesia, no condena el trigo, sino toda la cizaña ”in medio tritici”. Mons. Lefebvre contradice la norma de la Iglesia: “omnes et singuli”, y responde ”no a todos…

Ciertamente, la Iglesia no condenó nominalmente a todos los arríanos, luteranos… Pero condena universalmente ”a todos los demás herejes“ (I concilio de Constantinopla, D.223; D.S.433). San Pío X ordenó que fuesen “destituidos sin contemplación de ninguna especie” todos los rectores y profesores de seminarios que abierta u ocultamente favoreciesen el modernismo (Pascendi). Así, fueron excomulgados nominalmentc además del presbítero Alfred Loisy, profesor del Instituto Católico de París, los eclesiásticos: José Bittig,profesorde teología en Breslau; John Hehm, profesor de teología en Wurzburg; el historiador de la religión Ernesto Bonaiutti y el sacerdote José Turmel, de Rennes.

Entonces, el ”espíritu de la Iglesia” que mons. Lefebvre defiende no es el ”espíritu de la Iglesia” católica, sino de otra iglesia. El orden visible de la Iglesia dejaría de existir en el momento en que los herejes públicos no estuviesen fuera de la Iglesia, sino que fuesen sus jerarcas ”válidos”. Pío XI pregunta: ”¿Acaso el objeto de la fe con el decurso de los tiempos puede volverse de tal modo oscuro e incierto que hoy sea necesario tolerar opiniones por lo menos contrarias entre sí? (…) Afirmar esto es sin duda blasfemo“ (Mortalium ánimos).

VI. LA DUDA SOBRE EL MAGISTERIO TRADICIONAL

VI.1. Todo es mera opinión

El 18 de marzo de 1977 mons. Lefebvre reduce la ley de la Iglesia a una simple opinión particular dudosa:

Si el papa fuese apóstata, hereje o cismático, según la opinión probable de algunos teólogos (si fuese verdadera) no sería papa y estaríamos en la situación de sede vacante. Es una opinión. Yo no digo que ella no pueda tener algunos argumentos en su favor, algunaprobabilidad. Pero, no creo que sea esa la solución”.

El 5 de octubre de 1978 declara:

“¿Cuál debe ser nuestra actitud en relación al papa? Aunque existe entre los tradicionalistas quien tenga una tendencia más radical que la mía y que la que intento inculcarles; esto no quiere decir que yo esté absolutamente cierto en la posición que adopto (…). Si el papa enseña algo contra la fe que nos fue enseñada ¿es hereje? Yo no lo sé. Si es hereje ¿es papa? ¿Un papa puede ser hereje? El trabajo de Xavier da Silveira recoje todas las opiniones al respecto (…) No oso decidirme entre estas opiniones e hipótesis. No me siento capaz porque no conozco suficientemente las circunstancias que rodean a los hechos del papa para determinarme de manera cierta que no tenemos papa”.

El 16 de enero de 1977 afirma:

Mientras no tenga evidencia de que no es papa, tengo la presunción en favor de él. No digo que no existan argumentos que puedan presentar una cierta duda. Pero es necesario tener evidencia. Si el argumento es dudoso no existe el derecho de sacar conclusiones que tienen consecuencias enormes. No se puede partir de un principio dudoso. Prefiero partir del principio de que se debe defender a nuestra fe. Pero, de ahí a decir que porque alguien ataca nuestra fe es hereje, que ya no es autoridad, que sus actos no tienen valor… Existe en esta actitud un peligro de cisma (…). No creo poder decir que tuve que cambiar de opinión… Gracias a Dios pienso haber juzgado de tal manera que debo perseverar en esta forma de pensar, a pesar de las objeciones que me hacen (…), a pesar de los que creen tener que atacarnos personalmente en revistas… Provienen de los “ultras”; creen tener el deber de criticamos y de llamarnos liberales porque queremos conservar esta manera de pensar sobre estos problemas”.

El 8 de noviembre de 1979 dice:

El estudio muy objetivo de Xavier da Silveira (Dom Antonio de Castro Mayer) muestra que buen número de teólogos piensa que el papa puede ser hereje como doctor privado”. “Basta leer el libro de Xavier da Silveira para comprobar que es una cuestión muy discutida entre los teólogos y que no es una opinión clara“.

En marzo de 1986 pregunta:

¿Qué conclusión debemos sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión del papa [en Asís], con cultos de dioses falsos? Yo no lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este papa no es papa…”

VI.2. Duda sobre el Magisterio Infalible

Las doctrinas de Mons. Lefebvre atañen a la noción de la Iglesia una y santa, atañen a la sumisión a las leyes del Derecho público de la Iglesia; atañen a disposiciones solemnes del concilio de Trento (D.960 y 967; D.S. 1767 y 1777) sobre la misión canónica y del Vaticano I sobre la obediencia al papa y la naturaleza del poder papal. Hieren a estos puntos del Magisterio de los cuales ningún católico puede apartarse lícitamente.

El prelado, sin embargo, intenta escapar de todo presentando dudas sobre el Magisterio, las leyes canónicas y la Tradición. Pío XII enseñó que ”quaestionem liberae inter theologos disceptationis iam haberi non posse”(D.S.3885), incluso cuando un papa verdadero enseña a través de encíclicas. Existe por consiguiente una duda ilícita y fraudulenta presentada subjetivamente contra lo que objetivamente debe ser aceptado de un papa verdadero.

Los herejes levantaron y levantan dudas fraudulentas sobre todo. Se acercan a nosotros —dice Tertuliano— declarándose en duda, pero, en cuanto traban relaciones con nosotros, pasan a sustentar sus opiniones contra el Magisterio infalible. El canon 1325 n.2 define como hereje no sólo a quien niega una doctrina de fe, sino también a quien ”duda” de ella. Incluso de doctrinas que no son de fe, la Iglesia enseña que deben ser ”mantenidas”(tenendam) si son propuestas de modo solemne o por el Magisterio ordinario y universal.

Respecto de las leyes morales universales, vimos que Pío XII enseña que incluso “un simple fiel percibe de inmediato y con plena certeza la decisión a tomar”. No es el caso del examen exhaustivo de las circunstancias, de la moral de situación: ”hasta un niño que sepa su catecismo sabe que la moral de situación está fuera de la fe y de los principios católicos”.

Ante esto, la ”duda” lefebvrista nos parece contra la fe. No distingue entre un católico y un hereje por los criterios de la Iglesia. En el siglo XVI, salvo San Roberto Belarmino, la mayoría de los teólogos estudió la cuestión de la herejía papal de un modo superficial y accesorio. Y después el Magisterio de la Iglesia, bastante explícito con el Vaticano I (exégeis de la oración de Cristo por Pedro), con las encíclicas sobre la Iglesia y las sentencias ”ipso facto” y con el derecho canónico.

Xavier da Silveira [Dom Mayer] no vio nada de eso. Juzga que una de las sentencias de Belarmino ”es la buena”, pero la contradice y no la sigue. Ella es repetida por el canon 188 n° 4. El canon 2315 no deja ninguna duda sobre la cuestión de hecho: obliga a tener por hereje a quien no profese inequívocamente el credo, después de haber sido amonestado.

Gregorio XVI juzga ”absurda” la Iglesia ”imperfecta” lefebvrista, León XIII juzga ”absurdo” que quien no es miembro de la Iglesia pueda presidir dentro de la Iglesia.Pero el prelado francés, con Dom Mayer, todavía se apega a las disputas del siglo XVI, a la opinión ”muy objetiva” del ”estudio” de Dom Mayer, en vez de someterse al Magisterio autoritalivo de la Iglesia.

Nada quedaría en pie en la Iglesia, ni en el dogma, ni en la moral, si se siguiese tal criteriología y metodología: se oponen ”opiniones” a ”opiniones”, sin criterios de autoridad divina y eclesiástica.

El ”derecho de sacar conclusiones” basado sólo en la ”evidencia” personal, apartado el criterio autoritativo de la Iglesia es el método del “juicio propio“ de los herejes (Tito 3,10). Es el ”derecho” a la libertad religiosa donde la razón individual se eleva por encima de la autoridad que viene de Dios por medio del Magisterio tradicional. La distinción entre cristiano y hereje se torna libre, imprecisa, “ecuménica”.

VII. LA IMPOSICIÓN DE LA FIDELIDAD A SI MISMO

VII.1. Yo dije, yo quiero, yo no sé…

A pesar de presentar como cosas dudosas a leyes del Derecho público de la Iglesia y a las enseñanzas solemnes de los Concilios y al Magisterio tradicional de la Iglesia, mons. Lefebvre pretende una sumisión a sí mismo, a sus opiniones y normas de acción contrarias a las de la Iglesia, contrarias a la propia razón. Dicta el pensamiento y la norma de acción de su Fraternidad y de comunidades afines.

El 8 de noviembre de 1979 afirma:

Nuestra Fraternidad rechaza compartir estos razonamientos. Queremos permanecer unidos a Roma, al sucesor de Pedro; pero rechazamos su liberalismo por fidelidad a sus antecesores”.

“No puedo permitir que se entre en una vía que desoriente completamente a los fieles…”.

Es la posición de la Fraternidad: yo quiero que todos, incluso los fieles, sepan cuál es. Que los fieles sepan que si alguno de nosotros predica que no hay papa, no predica en conformidad con lo que piensa la Fraternidad(…), con la línea que creo delante de Dios que debo seguir (…)”.

El 25 de lebrero de 198G escribe:

Dije a aquellos sacerdotes que no siguen las directivas que les dimos que ellos rompen con el espíritu de la Fraternidad; que conducen a los fieles que nosotros les confiamos a una posición que no es la nuestra: que, si existen dificultades en las comunidades, no proceden de la actitud que nosotros tenemos, sino de la que tienen ellos y que no corresponde a la de la Fraternidad: pero que es, en definitiva, una falta de fidelidad y de lealtad”

En setiembre de 1982 declara:
“Felizmente la Fraternidad no está sola. Con ella están los dominicanos y dominicanas, los capuchinos, etc…. ella continúa la Iglesia”.
“La Fraternidad no es un partido, ni una secta…”

VII.2. La Fraternidad: unión cismática

Antes, mons. Lefebvre dijo: ”No quiero decir que esté absolutamente cierto en la posición que adopto…”.” Yo no lo sé…”. “No oso decidirme entre estas opiniones”. “No tengo evidencia” (5-10-1978).

Pero, levantando la duda sobre el Magisterio doctrinario y canónico, sobre la Tradición, pasa a sustentar ”la posición de la Fraternidad”, “el espíritu de la Fraternidad” que ”rechaza” lasumisión al Magisterio: la Fraternidad rechaza…”; él ”no puede permitir” otra sentencia distinta de la suya. Usa la primera persona singular o, de modo mayestático, la primera persona del plural: yo, nosotros: ”yo no puedo…”, “nosotros rechazamos”, “nosotros les dimos”, “les confiamos”, ”es nuestra posición”, aunque con ”cierta contradicción” y con ”incoherencia continua”en relación al Magisterio y ”sin participar del razonamiento” aunque ”muy lógico”. La sumisión a las leyes de la Iglesia ”desorienta a los fieles”, es una mera ”opinión” que, con un extraño eufemismo, ”no dice que no tenga alguna probabilidad”, “algún argumento a su favor” Pero, en favor de la ”posición de la Fraternidad”,no cita absolutamente nada que provenga del Magisterio, sino sólo su opinión opuesta al Magisterio. El da ”directivas”mientras se rehusa a someterse a las normas del Derecho Público de la Iglesia. El, “sin misión canónica” y en oposición a un papa que tiene por ”válido” “confía fieles a sus sacerdotes”, a los que escogieron libremente”obedecerle” a él en vez de obedecer al papa. Él se aparta de la lógica y de la “teología teórica”, ”fija fechas“ para el papa, hace ”acuerdo doctrinarios” con él y libremente los rompe, quiere ”fidelidad y lealtad“ a sí mismo. El aún no decidió de “modo solemne” que sea ”imposible que un hereje público sea papa” (lo dijo en marzo de 1986). Se ve que, en todo, el prelado quiere la sumisión a sí mismo, a su opinión ”incierta”, sin el menor apoyo en ningún criterio dogmático y canónico.

Las Ordenes religiosas y las Congregaciones religiosas no tienen un credo propio, están sometidas a las leyes canónicas y a los papas que las promulgan. “Los obispos pierden el derecho y el poder de gobernar si se separan conscientemente de Pedro“ (León XIII, Satis Cognitum). Los ”razonamientos” se rigen por la criteriologia y son universales, pero el prelado los aparta, rechaza ”razonamientos muy lógicos“ y quiere seguir en la ”práctica” una”prudencia” personal opuesta a la del legislador de la Iglesia. Sólo las sectas cismáticas siguen esa ”unión” de la Fraternidad, más allá de la lógica, más allá de la fe, más allá de las leyes de la Iglesia, escogiendo aquello en lo que ”obedecen”. Es una ”unión” libre, ecuménica, no bajo el régimen tradicional.

Mons. Lefebvre quiere servir a dos señores opuestos: al papa hereje y al régimen tradicional opuesto a él; quiere“unión” con la fe y con la herejía; con la Iglesia santa y con la iglesia pecadora; con la moral absoluta y con la moral relativista; con la Iglesia católica y con la iglesia no ”perfectamente católica” donde se puede adherir a”fórmulas no ortodoxas“ y seguir gobernando a los fieles. Quiere la ”societas luci ad tenebras” (II Cor. VI,14), quiere”compatibilizar“ cosas incompatibles como la fe y la herejía, borrando los límites definidos entre el hereje y el cristiano católico. Contradice la Revelación en cuanto al “no fundarse en la propia prudencia“ (Prov. III,5). Bajo el sofisma de no obedecer un papa hereje, no obedece a las leyes tradicionales sobre los herejes (cánones 2315,2314,188 n°4), se obedece a sí mismo y quiere ser obedecido por los ”fieles” que confía a ”sus” sacerdotes.

Él quiere ”tracer son sillón“ diría San Pío X, y “sub specie pietatis” como dijo San Pablo (II Tim. III,5).

Laus, honor et gloria Domino nostro tremendae majestatis.
A.M.D.G.V.M.

Homero JOHAS

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26 replies »

  1. pretende el derecho de ”oponerse“ al papa, desligado de las enseñanzas tradicionales deAdriano II, Inocencio III, del decreto de Graciano, etc. …sobre los límites de ese derecho. Ese derecho existe (D.S. 3115) pero está restringido al “caso único“ (Adriano II) de los delitos de herejía, apostasía y cisma.

    ¿Cuales son las enseñanzas tradicionales de las que se desliga M. Lefebvre según Homero Johas?

    ¿Qué dijeron Adriano II, Inocencio III, y el decreto Graciano sobre los límites de ese derecho?

    ¿Cuál es ese derecho existe pero está restringido al “caso único” (Adriano II) de los delitos de Herejía.

    Ahora otra pregunta
    ¿Adriano II, era Papa? que dijo o hizo el Papa Adriano? ¿lo dijo ex cathedra, o lo dijo como magisterio ordinario? si eso que dijo el Papa Adriano es una herejía, entonces vale, los papas pueden caer en herejía o si no es herejía, ¿porque se acusa de herejes a los que dicen lo mismo que Adriano II?

    Soy alumna no me agredan ¿ok? es más, si me dicen galicana, ni en cuenta, pues ni se que quiere decir.

    ¿Qué dijo Inocencio III ?

    ¿Inocencio III fué Papa válido de la Iglesia Católica?

    Lo que dijo fué ex cathedra o en su magisterio ordinario?

    Si lo dijo y es herejía, se cae nuevamente en que un Papa puede decir herejías como doctor privado, o nosotros somos los herejes que dogmatizamos contra los mismos Papas?

    Cito solo a los Papas del Escrito del R. Padre Méramo

    San León II (682-683) en una carta de agosto de 682 al Emperador Constantino IV le dice: “Anatematizamos también a los inventores del nuevo error de: Teodoro Obispo de Pharan, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro… y también Honorio, que no ilustró esta Iglesia apostólica, sino que permitió, por una traición sacrílega, que fuese maculada la fe inmaculada”. (Dz. 563).

    Se equivocó, juzgo a un Papa por engaños, lo anatemizó. ¿Se equivocó agredió la Verdad de fe que aquí consideramos herejía? juzgamos a San León II hereje?

    Adriano II (867-872) leyó la frase de San Bonifacio que está en los Decretales de Graciano: “Culpas [Rom. Pontífice] isti redarguere presumit mortalium nullus, quia cunctos ipse judicaturus a nemine judicandus, nisi forte deprehendatur a fides devius”. (Palmieri, Tractus de Romano Pontifici, p.631). (Que ninguno de los mortales tenga la osadía de pensar que los errores se argüirán en contra de aquel por el cual todos somos juzgados, a no ser que se le sorprendiese desviado de la fe).

    “Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los jefes de todas las iglesias (esto es, los Patriarcas y Obispos); pero no leemos que jamás alguien lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue anatemizado por los Orientales, pero se debe recordar que él fue acusado de herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los superiores, así como, el rechazo de sus doctrinas perniciosas”. (alloc. III lecta in Conc. VIII, Act.7 – Citado por Billot, “Trac. de Eccl. Christi”, tom.1, p.611 – Da Silveira, op. cit, p.149).

    Inocencio III (1198-1216) dijo claramente reconociendo en su Sermón 2° de Consecratione sua: “In tantum fides nihi necessaria est, ut cum de ceteris peccatis solum Deum iudicem habeam, propter solum peccatum quod in fide committerem possem ab Ecclesia iudicare”. (Palmieri Trac. de Rom. Pont. , p. 631). (En tanto en cuanto la fe no sea conculcada, ya que sólo a Dios tengo por Juez del resto de mis pecados, únicamente por el pecado que contra la fe cometiere, puede juzgarme la Iglesia).

    “Prefacio del Sermón del Papa Inocencio III: ‘La fe es para mí a tal punto necesaria que, teniendo a Dios como único Juez en cuanto a los demás pecados, sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser yo juzgado por la Iglesia”. (Citado por Billot, “Tract. de Ecclec. Christi”, tom. I, p. 610 – Da Silveira, op. cit., p. 153).

    En fin, NO ENTIENDO, Ya no voy a preguntarlo, Si son Papas, y lo dijeron y no pueden equivocarse en materia de fe, y es herejía pensar que un Papa puede caer en herejía, pues estamos juzgando a un Papa, y destruyendo la tesis en automático.

    Por eso ni me molesto en copiar sobre santos y canonistas del escrito del Padre Méramo, con esto me basta y sobra.

    Como se puede salvar esta tesis, el Papa no puede equivocarse en materia de fe en el magisterio ordinario… Si estos que son Papas dicen lo contrario?

    Estoy de acuerdo con Homero J. al respecto de que un hereje no puede ser Papa, pero él está de acuerdo con el Padre Méramo en que un Papa puede caer en herejía, y queda hipso facto fuera de la Iglesia, sin que nadie tenga que ir a avisarle…

    Espero su respuesta, no veneno.

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  2. Estimada Adri:

    No hace mucho, salió ese post, para ilustrar cómo debían interpretarse esos textos en que algún Papa o el derecho canónico parecían dar a entender que un verdadero Papa podía caer en herejía, cisma o apostasía, y ser juzgados y depuestos por la Iglesia.

    Sentencias contrarias a la infalibilidad pontificia

    Sin embargo, repetiré aquí sucintamente lo dicho ahí:

    Los ilustres Papas Adriano II e Inocencio III, a nadie cedían lugar cuando se trataba de defender valientemente los derechos que el mismo Dios confió a la Sede Romana, y ejemplos de ortodoxia inmaculada, como TODOS sus predecesores, no pensaban ni enseñaban que ellos o alguno de sus antecesores y sucesores podían caer en herejía.

    Lo que estaban indicando, y que no explican ampliamente porque era algo perfectamente sabido, es que si ocurría alguna vez que algún titular de la Sede Romana profería la herejía, era señal infalible de que esa persona no había sido nunca Papa verdadero, sino un antipapa, un usurpador, papa adulterino, catopapa, o cualquier otro nombre de los usados en aquél tiempo para indicar la realidad de un Papa aparente pero en verdad, fraudulento. En ese único caso, podía la Iglesia juzgar, no a un Papa, sino a un usurpador.

    Y así lo hizo la Iglesia con varios antipapas, declarando nula su elección, y todos los actos de su “pontificado”.

    Lamentablemente, los teólogos y canonistas posteriores fueron olvidando cuál era el contexto en que esos Papas habían pronunciado esas palabras, y acabaron creyendo que verdaderamente podía un Papa legítimo caer en pecado o delito contra la fe.

    Y como los autores se fían de la autoridad de los predecesores, también se fiaron en esto, sin poder o querer acudir directamente a las fuentes históricas, que por cierto, los herejes también procuraron corromper desde los días mismos de los primeros Concilios Ecuménicos.

    No importa si esos Papas se expresaron con uno u otro modo de enseñanza. La ley general y que no sufre excepción, es que un Papa, como indudablemente lo fueron estas grandes figuras, viene impedido de enseñar el error, ni siquiera hablando fuera de su función como Papas, lo que los teólogos de los últimos siglos han venido en llamar doctor privado, o persona particular. El Espíritu Santo no permite que un Papa pueda enseñar el más pequeño error en todo aquello que de cerca o de lejos tenga relación con la fe o la moral

    Acerca de las citas que nos propone:

    Esa presunta cita de san León II es fruto de una doble falsificación:

    Una, la falsificación de las propias Actas oficiales del Sexto Concilio Ecuménico, (de Constantinopla) operada por los griegos en su intento de hacer aparecer que algún Papa había caído en herejía, con lo que se verían más libres de poderle desobedecer, actitud que acabará en el cisma definitivo en 1054. Comparando las Actas auténticas, guardadas en los archivos papales, con las falsificadas de Constantinopla, se ve que sustituyeron fraudulentamente el nombre de otro hereje por el del Papa Honorio

    Y otra, la falsificación, si no composición ab imis de esa supuesta carta de san León II, que Roma siempre declaró interpolada o espúrea, (tenía el original de las Cartas de los Papas en sus archivos) mientras declaraba al Papa Honorio “brillante por su doctrina”, y lo sepultaba con honor en la Basílica de San Pedro, cosa que jamás se habría hecho con un hereje.

    Para más información: El divino Honorio papa

    Así ha de interpretarse también el Decreto de Graciano: en caso de aparecer desvío en la fe, se juzgará si esa persona ha sido canónicamente electa, siendo la herejía prueba evidente de la no-canonicidad de la elección. Son exactamente los mismos términos y conceptos que el Papa Pablo IV volverá a tomar siglos más tarde en su Bula Cum ex Apostolatus, en donde sistematiza, define y codifica definitivamente esta doctrina y práctica jurídica, precisamente porque veía cómo los teólogos de su época, incluso muy beneméritos, empezaban a no entender el contexto de esos documentos, e influidos por los concilios cismáticos de Constanza y Basilea, y por la doctrina galicana que en ellos se expresó, empezaban a admitir, aunque con muchas vacilaciones, que tal vez pudiera ser que un Papa verdadero cayera en herejía, y perdiera, no un falso pontificado, puramente aparente, sino un verdadero pontificado, hasta entonces legítimo.

    Se comprende que los enemigos de la Iglesia hicieran cualquier cosa para que esa Bula desapareciera, primero físicamente de los archivos, y luego, en derecho, pretendiendo que dejaba de obligar porque su promulgador había muerto. Por lo que san Pío V tuvo que recordar que la obligación jurídica era perpetua, (por no hablar de la obligación de creer la doctrina en ella definida), y a mandar por su propia autoridad que fuera observada “ad unguem”, lo más estrictamente posible.

    Cosa en la que no pocos “tradis” siguen desobedeciendo hasta el día de hoy.

    Es verdad que la herejía pública y notoria en un jerarca eclesiástico justifica la resistencia de los inferiores, como ocurrió con el entonces Patriarca Nestorio de Constantinopla: Desde lo alto de la cátedra, predicó que María era la Madre de Cristo, pero no la Madre de Dios. En cuanto sus feligreses oyeron la herejía palmaria, exclamaron “¡Nestorio hereje!, rompieron la comunión con él, porque había perdido ipso facto su autoridad sobre ellos, y fueron proclamando por las calles de Constantinopla: “¡Tenemos Emperador, pero ya no tenemos obispo!”

    Realmente, no se puede llamar a esto resistencia, sino reconocimiento de la cesación del derecho de mandar en una autoridad hasta entonces legítima, y de la cesación de la obligación de obedecer, en los súbditos.

    Pero como un Papa legítimo viene inmunizado contra el error en la fe y la moral por el Espíritu santo que perpetuamente y todos los días lo asiste, es imposible que esa situación se dé en Roma, y que pueda perder el Pontificado por herejía o apostasía (lo mismo que por cisma).

    Si aparece un hereje como Bergoglio, no se dice que ha perdido su cargo, como Nestorio, sino que se dice, con Pablo IV y san Pío V, que jamás lo ha tenido, y que por ende, no se le debe ni se le debió nunca obediencia.

    Cosa muy diferente es reconocer a un Nestorio hereje como legítimo, una vez exteriorizó la herejía, o reconocer como Papa legítimo a un Bergoglio (herejísimo desde mucho antes de su “elección”), mientras se le desobedece sistemáticamente.

    Esa actitud es palmariamente subversiva y cismática.

    Como puede concluir, esos fueron verdaderos Papas, inmaculados en su doctrina, y para nada contradictorios con la doctrina siempre profesada y enseñada, incluso en la misma Constitución Pastor Aeternus de 1870, según la cual los Papas nunca defeccionaron en la fe, nunca enseñaron el error, vienen impedidos de hacerlo por el Espíritu Santo, porque gozan de la indeficiente fe de Pedro, conforme a las Promesas solemnes de Nuestro Señor JesuCristo, para quien querer es poder, y cuya oración es locura pensar que pueda verse privada de efecto, aunque sólo fuera en un solo punto, y mucho más, en uno tan capital como éste.

    D. Homero Joás acierta en muchas cosas, pero ya se sabe, el mejor escribano puede echar un borrón de vez en cuando, sobre todo si está en un barco en alta mar, y agitado por unas olas gigantescas, que sólo podremos resistir si nos anclamos firmemente en la siempre infalible e indeficiente Roca de Pedro.

    ¡Qué tranquilidad la de nuestros antepasados, que sabían con total certeza que el Papa de Roma, cuyo nombre frecuentemente ignoraban, era totalmente invencible en esto, porque en él vivía, mandaba y enseñaba el Príncipe de los Apóstoles, cuya imagen frecuentísimamente tenían en sus retablos, y que podían dormir tranquilos, desde el momento en que estaban unidos a esta sagrada Cátedra!
    San Pedro sentado en su Cátedra

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  3. Estimados, me gustaría comentar algo sobre la “libertad religiosa” en este contexto. La libertad religiosa, según el Dr Johas, sería un error en el que caería el Lefevbrismo. En mi opinión es inevitable el uso de la libertad religiosa tanto por los Lefevbristas como por los Sedevacantistas. Resumo lo que entiendo de ambas posturas:

    1) Sedevacantista: Interpreta los actos del Papa (según ellos de alguien que se hace pasar por Papa) como herejía, luego concluyen que ese no es Papa, porque que papa es infalible en TODO magisterio. Pero al hacerlo se están dando a sí mismos el derecho de juzgar los actos de ese personaje al que todo el mundo llama Papa, es decir usan la “libertad religiosa” para juzgar en conciencia si los actos del Papa (o de alguien que se hace pasar por el) son herejía o no y si ese individuo es Papa o no. En mi opinión, en nombre de la infalibilidad del Papa, los Sedevacantistas se hacen a sí mismos infalibles en determinar quien es Papa y quién no lo es.

    2) Lefrevbrianos: Dicen que el Papa sigue siendo Papa valido aunque fuese hereje en su magisterio ordinario y, mientras no cometa herejía en su magisterio EX-CATEDRA, lo siguen reconociendo. Pero aunque lo reconocen como Papa, no lo obedecen con lo cual también usan la “libertad religiosa” para decidir en conciencia que hacer o no hacer.

    Por más que le doy vueltas para mí aquí no hay escapatoria ambos grupos tradicionalistas utilizan alguna modalidad de libertad religiosa para decidir cuál es la forma de encarar la crisis. Eso es lo que vengo viendo en los blogs y páginas, cada uno está con su postura en total “libertad”. Por eso me parece injusto que el Dr. Johas tache a los partidarios de Lefebvre de usar la libertad religiosa, cuando el mismo se tomo la libertad de elegir a un Papa.

    Es que al destruirse la cadena de la autoridad, que debe venir de arriba hacia abajo: Dios–>Papa–>Iglesia, no hay más que dos opciones: o interviene Dios y restaura la Iglesia, o mediante la libertad religiosa y la democracia los católicos reunidos reprueban al que está en Roma y elijen un Papa esperando que le agrade a Dios.
    Saludos cordiales.

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    • Estimado Jorge: En su honor voy a volver a subir un post antiguo que responde a su primera objeción. Se titula una objeción infundada, que es lo que yo creo que hace ud. en este primer punto.
      Pero además Ud.cree erronéamente que para caer en herejía el papa tiene que usar su magisterio infalible. Pero repare que para ser hereje no es necesario eso. Hereje es el que caen herejía de una manera notoria y pertinaz. Ud. y yo podríamos ser herejes sin que nuestro magisterio sea infalible. Si fuéramos herejes estaríamos inhabilitados para ser elegidos papa. Esto lo dice Paulo IV en su bula ex Cathedra Cum ex APOSTOLATUS. Suponiendo- lo que no acepto – que un papa pudiera caer en herejía en su magisterio ordinario, e incluso como doctor privado, quedaría depuesto ipso facto, como lo dice San Roberto. En realidad lo dicen casi todos los doctores y es una consecuencia del pecado de herejía, puesto que separa de la Iglesia.
      Hemos hablado mucho en el blog de todo ello, y por eso me remito a lo escrito en el blog.

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      • Estimado Moimunan,
        Le agradezco el post y la contestación. En realidad yo no he llegado a una conclusión sobre si el Papa debe o no usar el magisterio infalible en el error, para caer en una herejía que sea suficiente como para declarar la sede vacante. Esa parece ser la posición de aquellos que siguen la línea de Lefevbre (por lo que yo he entendido hasta ahora, punto 2 de mi comentario)

        Por otro lado, pienso que la diferencia entre los dos grupos (sedevacantistas y lefevbrianos) es casi una cuestión de grado, a los sedevacantistas les alcanza una cantidad mínima de herejía, mientras que los otros necesitarían una cantidad masiva, para declarar la sede vacante. Además es una cuestion de tiempo, a medida que Roma vaya acumulando mas herejía, y ese parece ser su camino cada vez con más velocidad, debería llegar un momento en que también los de Lefevbre lleguen a la conclusión de que hay sede vacante, como parece que esta ocurriendo con algunos sacerdotes de la “resistencia”.

        Estoy de acuerdo con Usted, entiendo que si un Papa cae en herejía debería dejar de ser Papa, y que un hereje no puede ser elegido Papa, esto es lógico. Pero, me hago un lío con este tema: Si el que define lo que es de fe es el Papa, y el Papa es infalible, debería ser imposible que un Papa ubiese caído nunca jamás en herejía. Sin embargo, en algun punto se rompió la sucesión de Papas y pasaron a ser Antipapas ¿Como fué esto posible? ¿No debería haber sido imposible en virtud de la infalibilidad?Supongamos que hubo uno, Juan XXIII, que fue elegido no canónicamente, es decir un impostor haciendo de Papa, bien pero ¿Que hay de los 5 que vinieron después?¿Todos fueron elegidos no canónicamente?
        Además ¿Quién es el que puede juzgar al Papa que cayó en herejía, o al falso electo Papa?¿Podemos hacerlo nosotros, sin usar la libertad religiosa?

        En realidad, a lo que iba con mi comentario, es que ambos grupos, en mi opinión, hacen uso de alguna modalidad de libertad religiosa para buscar la solución de la crisis. Es que, humanamente, no hay mas remedio.
        Estaba leyendo la Biblia y me da un poco de envidia ver como, en los tiempos de Moisés (Numeros 16), se solucionó un problema parecido: Dios mandó fuego del cielo incinerando a los 250 aspirantes a sumo sacerdote que querían suplantar a Aarón. Aunque, también hay que tener cuidado con lo que uno desea, no suceda que venga tanto fuego que el incinerado sea uno…

        Saludos cordiales,

        PD: Pido disculpas si los términos Sedevacantista y Lefevbriano son inadecuados para denominar las diferentes posturas dentro de los tradicionalistas.

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      • Estimado Jorge.
        Dispense que haya tardado demasiado tiempo en contestarle.

        Yo creo que Ud.erróneamente piensa que para rechazar a un papa es hereje hay que usar la “libertad religiosa” conciliar. Una cosa es la libertad religiosa para abrazar cualquier error, y otra cosa es el “libre albedío” del que Dios nos dotó para abrazar la verdad católica. Sin libre albedrío o libertad no habría lugar para el mérito. Nosotros creemos la verdad católica, y conocemos cuándo un papa se aparta de ella. Hacemos un juicio lógico, del que se deriva que ese papa no es verdadero papa y que nunca lo ha sido.
        La herejía y los papas son cosas contradictorias. Sólo queda saber que nunca ha sido papa, como lo dice la bula “Cum apostolatus”.
        La diferencia entre los lefebvrianos y los sedevacantistas no es la que Ud. dice. Los “sedes” fundados en la doctrina de la iglesia, sabemos que no puede haber una sola herejía notoria y pertinaz en los papas. Tanto más que desde Roncalli hasta ahora los papas y el concilio al que han adherido, han dicho muchas herejías.
        Pero los “lefes” no se conmueven ante las herejías de los papas, sean pocas o muchas, o un montón. De hecho su fundador admitía que los papas eran anticristos… pero Santos Padre. Además resisten al papa que ellos creen verdadero. Lo cual no es lícito.

        Le digo sinceramente que los sedevacantistas son los únicos católicos auténticos, porque se fundan en la doctrina de los papas, su magisterio y lo que han sostenido los Padres de la Iglesia. La Iglesia remanente sólo puede existir en sedevacantistas, que creen en el magisterio de la Roca sobre la que se asienta la iglesia, sin hacer distingos de magisterio ordinario y extraordinario. Es claro que esto es lo que la iglesia siempre ha sostenido hasta llegar a nuestros desgraciados tiempos.
        Dios nos obligó a creer la doctrina católica pero no nos arrebató ni la inteligencia ni la libertad para abrazarla. Mediante juicios lógicos sabemos cuándo no hay esa doctrina y mediante el libre albedrío rechazamos a los papas que sostienen herejías, aunque sea un rechazo privado, y no judicial o público. No deponemos a nadie, simplemente sabemos que un hereje no puede ser papa(aunque sólo tenga en una sóla herejía). Lea el post “Una acusación infundada”.

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      • Estimado Moimunan. Le agradezco las respuestas, sabe que valoro mucho la forma en que lleva adelante este blog. Tengo que reconocer que es muy posible que confunda conceptos ya que todavía los tengo prendidos con alfileres. Además, creo que me equivoqué al querer hacer un resumen de las posturas de Sedes y Lefes, cuando no tengo los conocimientos necesarios para estar opinando y menos clasificando a la gente. Sé que el blog tiene una línea de pensamiento y fui imprudente al venir a señalar a nadie. Creo que de tanto leer estos acalorados debates me ha dado un poco de opinionitis. Le agradezco por su paciencia y que Dios lo bendiga.

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      • Estimado Jorge: Muchas gracias por sus amables palabras. Ud. no se equivoca si presenta sus sugerencias como lo ha hecho.
        Por otra parte, déjeme decirle que hace muy bien en formarse su propia opinión sobre estos temas. En realidad creo que es una obligación hacerlo. Si a veces puede errar importa poco si busca la verdad y llega a formarse una opinión correcta.
        Lo que dice de los lefes, también es verdad. Pero ellos no llegarán a adoptar una posición distinta a la suya por más que cuenten los montones de errores en la actual iglesia conciliar.
        Los sedevacantistas están en lo cierto al creer que un sólo error o herejía muestra que alguien no es verdadero papa. Tanto más si los errores se cuentan por centenares, al punto de no reconocerse ya a a la Iglesia.

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  4. Estimado Fray Eusebio yo puedo creer lo que nos han puesto en este blog al respecto del Papa Honorio d que fue infundadamente juzgado. PERO LO JUZGO UN PAPA, y eso para mi da por tierra que el Papa no puede equivocarse como doctor privado.

    Se dejó convencer por los malos si tu quieres pero juzgo y anatematizó a un inocente? eso según mis 4 neuronas que apenas sobreviven me dice que pueden equivocarse en su magisterio ordinario, no son impecables ni infalibles en todo.

    Y si le damos la vuelta si son infalibles en todo, debemos asumir que juzgó a Honorio infaliblemente, luego entonces al negar nosotros que Honorio había caído en el error nos convertimos en los jueces del Papa que lo juzgó.

    Mi lógica es rara, extraña ilusa, confusa…????

    Si los Papas no pueden caer en el error como pretendemos, entonces no podemos contradecir lo que ellos defendieron.

    Esto es “que un Papa puede caer en el error”

    Lo que aquí importa definir es que al caer sea antes o despues, sea primero en su ortodoxo y luego hereje, al menos aparentemente, queda por supuesto y en automático sin cargos ni jurisdicción como dice el magisterio, y las mentes de los sencillos, pues se nos ha enseñado que los paganos, los herejes, y los cismáticos están fuera del cuerpo místico de Cristo.

    El Conmonitorio de San Vicente dice LO QUE FUE CREÍDO EN TODAS PARTES Y SIEMPRE, estos Papas aducidos parecen decir lo contrario de lo que defendemos, Y HAY UNA RAZÓN, Las Escrituras acerca del falso pastor, o pastor he ídolo de Zacarías y del Apocalipsis, SABEN pues conocen las Escrituras mejor que nosotros y según el magisterio de la Iglesia que un FALSO PASTOR, entraría dentro de la Iglesia para postrarnos a los pies del Anticristo y someter a los católicos, ellos nos previenen con esas sentencias sobre lo que debemos hacer en caso de que suceda en nuestro tiempo.
    Entonces, no hay salida para los línea media, pues son claros “si es hereje, queda fuera de la Iglesia” porque no puede ser cabeza de lo que no forma parte.

    Pero es una falta de respeto, de parte nuestra convertirnos en jueces de los papas que tal dijeron, y decir que Homero Johas no entendió bien, o el Teólogo de Hierro cayó en herejía, así como el Padre Méramo, cuando respalda sus dichos con los dichos de esos papas y los dichos de Santos como San Roberto Belarmino, una cita que destroza todo lo que digamos es esta, siguiendo el conmonitorio: San Roberto Belarmino. cito
    dice S. Roberto Belarmino: “(…) sobre ese asunto hay cinco opiniones. La primera es la de Alberto Pighi (Hierarch. Eccles., lib.4, cap.8), para quien el Papa no puede ser hereje y por tanto no puede ser depuesto en caso alguno. Esa sentencia es probable y puede ser defendida con facilidad, como después mostraremos en el lugar debido. SIN EMBARGO, COMO NO ES CIERTA, y COMO LA OPINIÓN COMÚN ES LA CONTRARIA, es útil examinar qué solución dar a la cuestión en caso de que el Papa pueda ser hereje”.

    Y prosigue San Roberto Belarmino para dar su posición: “LUEGO LA OPINIÓN VERDADERA ES LA QUINTA, DE ACUERDO CON LA CUAL EL PAPA HEREJE MANIFIESTO DEJA POR SI MISMO DE SER PAPA Y CABEZA, DEL MISMO MODO QUE DEJA POR SI MISMO DE SER CRISTIANO Y MIEMBRO DEL CUERPO DE LA IGLESIA; y por eso puede ser juzgado y punido por la Iglesia. ESTA ES LA SENTENCIA DE TODOS LOS ANTIGUOS PADRES, QUE ENSEÑAN QUE LOS HEREJES MANFIESTOS PIERDEN INMEDIATAMENTE TODA JURISDICCIÓN (…). El fundamento de esta sentencia es que el hereje manifiesto no es de modo alguno miembro de la Iglesia, es decir, ni espiritualmente ni corporalmente, lo que significa que no lo es ni por unión interna ni por unión externa. Porque inclusive los malos católicos están unidos y son miembros espiritualmente por la fe, corporalmente por la confesión de la fe y por la participación en los sacramentos visibles; los herejes ocultos están unidos y son miembros aunque solamente por unión externa, contrario los buenos catecúmenos permanecen en la Iglesia tan sólo por una unión interna, no por la externa; pero los herejes manifiestos no pertenecen de ningún modo, como ya probamos”. (De Rom. Pont. Lib. II, cap. 30, p.420 – Da Silveira, op. cit. p.172-173).

    Gracias por sus respuestas con claridad y sobre todo CARIDAD, y disculpen mis réplicas, quiero entender con claridad, no sumarme para que no me borren del blog.

    Soy aprendiz, no maestro. Pregunto porque no entiendo como se vuelven herejes los que manifiestan lo mismo que esos Papas, llamese Homero J. llamese el P Sáenz, llamese P Méramo, o cualquier otro que esta postura defiendan.

    Y las mismas asersiones valen para los que pretenden reconocerlos como Papas cuando las sentencias son demoledoras aún sin leer la magnífica Bula Cum Ex A….

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    • Estimada Adri:

      Debo suponer que no ha tenido tiempo de leer el post “el divino Honorio”

      Honorio papa

      que le recomendaba en mi anterior respuesta. Si lo hubiera hecho, habría comprobado que el presunto juicio póstumo a Honorio por parte de un Papa, y más aún, su condenación, es una impostura histórica en toda regla, un verdadero invento de los orientales para desacreditar el Papado, contra el cual los mismos Papas protestaron, que ha sido definitivamente probado como un engaño, y cuyos sostenedores modernos han sido condenados, como también los libros en que se siguen propalando esas calumnias contra los Papas,que han sido puestos en el Índice de libros prohibidos.

      La Iglesia siempre ha enseñado que JAMÁS cayó NUNCA NINGÚN Papa en herejía, (infalibilidad de hecho), y que es imposible que ello ocurra en el futuro (infalibilidad de derecho).

      No sé a donde habrá ido a pescar el texto de san Roberto Belarmino en donde éste parece afirmar que la sentencia de Pighio no es cierta. Pero me temo que los que ahí lo pusieron, tal vez no se dieron cuenta de que en él, san Roberto está hablando en hipótesis, como es habitual en el método escolástico, en que muchas veces se analizan las opiniones contrarias, dándolas provisionalmente por buenas, (es decir hablan como si dijeran, supongo que la opinión que defiendo es falsa, y que las opiniones discrepantes son verdaderas, a ver qué pasa, y cómo lo resuelvo).

      Esa forma de proceder es muy útil, y obliga a analizar seria y honestamente las objeciones contrarias, y además, sirve no poco para desarrollar las cuestiones a la luz de los principios previamente citados.

      Si sigue leyendo a san Roberto, podrá ver que él es partidario de la sentencia de Pighio, y que deshace las opiniones contrarias.

      Sobre ello, puede consultar con fruto el post siguiente:

      Belarmino con Pighio

      Salvo, lo que no quiero creer, que hayan actuado de mala fe, traduciendo erróneamente al santo doctor, para dar la impresión de que rechazaba la opinión de Pighio, y llevar a engaño a los lectores.

      Pero aquí no acaba el posible engaño/ equívoco: Porque en algunas páginas tradi-lefebvrianas, sin avisar a los lectores de que saltan a otra cuestión, encadenan al primer texto este segundo:

      ““LUEGO LA OPINIÓN VERDADERA ES LA QUINTA, DE ACUERDO CON LA CUAL EL PAPA HEREJE MANIFIESTO DEJA POR SI MISMO DE SER PAPA Y CABEZA, DEL MISMO MODO QUE DEJA POR SI MISMO DE SER CRISTIANO Y MIEMBRO DEL CUERPO DE LA IGLESIA; y por eso puede ser juzgado y punido por la Iglesia. ESTA ES LA SENTENCIA DE TODOS LOS ANTIGUOS PADRES, QUE ENSEÑAN QUE LOS HEREJES MANIFIESTOS PIERDEN INMEDIATAMENTE TODA JURISDICCIÓN (…). El fundamento de esta sentencia es que el hereje manifiesto no es de modo alguno miembro de la Iglesia, es decir, ni espiritualmente ni corporalmente, lo que significa que no lo es ni por unión interna ni por unión externa. Porque inclusive los malos católicos están unidos y son miembros espiritualmente por la fe, corporalmente por la confesión de la fe y por la participación en los sacramentos visibles; los herejes ocultos están unidos y son miembros aunque solamente por unión externa, contrariamente los buenos catecúmenos permanecen en la Iglesia tan sólo por una unión interna, no por la externa; pero los herejes manifiestos no pertenecen de ningún modo, como ya probamos”. (De Rom. Pont. Lib. II, cap. 30, p.420 – Da Silveira, op. cit. p.172-173).”

      Como dando a entender que el santo cardenal toma partido por la opinión que afirma que un Papa puede errar en la fe, salir de la Iglesia, y perder ipso facto el Pontificado.

      Lo cual es falso, porque en ese segundo texto, san Roberto no trata de si el Papa puede caer en herejía (ya ha dicho que eso es imposible)

      sino que está tratando de las HIPÓTESIS contrarias, a saber, ¿Qué ocurriría, si, por imposible, un Papa enseñara el error?

      ¿Sería por el mismo hecho (ipso facto) depuesto, perdiendo el Pontificado, sin necesidad de intervención por parte de la iglesia (opinión más común) (Papa iam depositus est)

      o más bien, seguiría siendo Papa, y sería necesaria alguna intervención de la Iglesia para que dejara de serlo (Papa deponendus est), como opinaba Cayetano.?

      El tomó claramente partido por la primera (Papa hereticus iam, statim depositus est).

      No quiere esto decir que creyera y sostuviera que eso era posible en la realidad, sólo aprovecha la hipótesis para desarrollar las consecuencias de los principios que ha asentado previamente, y que tienen consecuencias muy importantes.

      Todo esto es evidente para quien esté mínimamente familiarizado con el método teológico.

      Decir lo contrario es como pretender que santo Tomás cree y afirma gran cantidad de herejías, simplemente porque aborda sus cuestiones presentando las objeciones de sus adversarios Videtur…Parece que…

      para a continuación, irlas deshaciendo una por una, sed contra…

      para por fin, enseñar los principios que permitirán eliminar las fuentes de las que brotan los errores que él ha ido refutando.

      Por eso digo, que las gentes que siguen propalando mentiras y contrasentidos, o son ignorantes, y entonces deberían abstenerse de tratar estos temas, si no quieren arriesgarse a inducir en error a sus lectores, o imitan el comportamiento de los falsarios griegos, haciendo decir a todo un Doctor de la Iglesia exactamente lo contrario de lo que dice.

      En ambos casos, no se excusarán de una grave responsabilidad moral.

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    • Estimada Adri:
      ¡Acabáramos! Ud. estaba preocupada por la unidad en el campo de la resistencia, y recomendaba al blog sus directices de caridad y humildad.
      Pero en este comentario Ud. acepta la posición falibilista. Se puede concluir que lo que de verdad le preocupaba era que el blog se posicionara en contra de su (de Ud.) línea argumentativa. Lo de la caridad era algo así como un “títulus coloratus” Las direcrices del blog nos competen en exclusiva a los administradores así como la línea y posición seguida. Ud. en este campo, con las cuatro neuronas que al decir Ud. le quedan, tiene espacio suficiente en la web para defender sus ideas con las directrices que crea debe seguirse.

      Ahora bien leo punto por punto su comentario y tengo que advertirle de lo siguiente:
      1.Ud. empieza admitiendo que a Honorio lo juzgó un papa. ¿Me pregunto si Ud. ha leído el post de Honorio papa. Da por buena la argumentación usada por galicanos y jansenistas, y en nuestros días por lefebvrianos; pero no contesta a los estudios que dicen que es una falsificación de los falsarios a quienes siguen los citados antes,y a cuya triste estela Ud. se suma.
      2. Ud introduce el factor de que el papa lo hizo a título de “doctor privado”. Pero aquí estamos hablando de infalibilidad del magisterio ordinario de los papas. Cuando tratemos ese punto lo trataremos pero de momento nos limitamos a la enseñanza del papa en su magisterio ordinario.
      3. Ud. dice que cierto papa juzgó a Honorio infaliblemente. Si fuera verdad-que no lo es- el caso, de por sí no involucra necesarariamente herejía o error contra la Fe. Porque la sentencias judiciales “de se” pudieran no contener herejías o errores contra la Fe.
      4. Ud. limita la expresión del papa en el error (Esto es “que un Papa puede caer en el error”) omitiendo que aquí hablamos de herejías o errores contra la Fe. Un papa puede caer en el error sin que sea herejía o error contra la Fe (por ejemplo un error sobre una persona, juzgándola equivocadamente).
      5. Ud. gratuitamente supone que ha habido papas que han hablado contra lo que siempre fue creído. Lo cual es una afirmación gratuita e indigna de un católico, sobre todo si se hace sin pruebas.
      6. Que la Sede romana nunca ha caído en el error ni puede caer en él ha sido anatemizado con los términos más enérgicos por el papa Sixto IV en su bula “Licet ea”:
      Pedro de Osma defendía la sentencia herética “Ecclesia Urbis Romae errare potest”. He aquí la sentencia condenatoria:
      A las siete proposiciones de Pedro de Osma Sixto IV opone:
      “Nos, declaramos (…) que las proposiciones precitadas son falsas, contrarias a la santa fe católica, erróneas, escandalosas, totalmente extrañas a la verdad de la fe, contrarias a los decretos de los santos Padres y a las constituciones apostólicas y que ellas contienen una herejía manifiesta” (
      A la anterior específicamente:
      “… y las otras (proposiciones) que Nos dejamos en silencio a causa de su enormidad (que aquéllos que las conocen las olviden, y que aquéllos que no las conocen no sean puestos al corriente por nuestra presente),Nos, las declaramos falsas, contrarias a la santa fe católica, erróneas, escandalosas, totalmente extrañas a la verdad de la fe, contrarias a los decretos de los santos Padres y a las constituciones apostólicas, y conteniendo una herejía manifiesta” (14)
      Le sugiero, aunque no sé si la sugerencia caerá en saco roto- que lea el documento contra la herejía..
      También le sugiero que lea el análisis hecho en el post “Un post papólatra” sobre lo dicho en el CVI. También los posts “Los padres papólatras” y “Los papas papólatras” (verá en ellos cuál ha sido la creencia unánime de la Iglesia desde sus primeros tiempos.
      En el post “Belarmino con Pighio” cuya lectura le recomiendo se lee:

      San Roberto Belarmino (De romano pontífice, libro 11, cap. 30) emite este juicio sobre la tesis de Pighius: ¡“Es fácil de defender”!.
      Y Ud. sostiene que Belarmino contradecía la sentencia de Pighio
      sigue:
      Contrariamente a los que muchos de los comentadores de San Belarmino sostienen, el santo cardenal no cree en absoluto en la posibilidad de un papa hereje.
      Adhiere, en efecto, a la tesis de Pighius. No es más que a título de especulación intelectual puramente hipotética que estudia la eventualidad de un “papa hereje”.
      Citamos el pasaje en el que adhiere a la tesis de Pighius, y anuncia que estudiará las proposiciones contrarias
      :
      “Hay cinco opiniones sobre esta cuestión. La primera es la de Albert Pighius (Hierarchiae ecclesiasticae assertio, libro IV, ch. 8), para quién el papa no puede ser hereje y por lo tanto no puede ser depuesto en ningún caso. Esta opinión es probable y fácil de defender, como lo veremos más adelante en tiempo oportuno. No obstante aceptando que esto no es cierto y que la opinión común es la opuesta, es útil examinar la solución a dar a esta cuestión, EN LA HIPÓTESIS de que el papa pueda ser hereje” (De romano pontífice, libro II, ch.30).”

      Así que todas sus especulaciones sobre San Roberto son vanas y contrarias a la verdad:
      Ahora bien el hecho de que Belarmino dijera algo contrario a la tesis infalibilista no sería decisivo. Lo decisivo es lo que dijeron los papas (ver el post anterior de los papas) en su magisterio, y las dos sentencias, enérgicas, de la bula “Licet ea” y lo dicho en el CVI, sobre el magisterio ordinario y el extraordinario:
      …ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos».
      Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error
      La hipótesis de que los sucesores de Pedro hayan caído en el error contra la Fe, las destruye el CVI en la Constitución.

      Yo le ruego encarecidamente que lea los post que desarrollan estas ideas en la pestaña de la infalibilidad pontificia.
      Considere que el lefebvrianismo sólo puede sustentarse en la falsa opinión de que puede haber errores y herejías en la Sede de Pedro. Esto lo han difunido en todo el mundo y en parte son responsables del estado del catolicismo actual, y de la resistencia (Ver el post arco iris del catolicismo actual)
      También es verdad que algunos bienintencionados como Arriaga han sido adoctrinados en la enseñanza modernista anterior al C.VII. Como también lo ha sido prácticamente toda la Iglesia, infectada de modernismo en sus profesores.
      Respecto de Homero Johas en este punto se equivoca, quizás porque ha creído las falsificaciones que arrancan de los protestantes, siguen con jansenistas y galicanos y han llegado a los modernistas, sobretodo después del concilio VI Y mucho más después del VII.
      Últimamente la propagan los lefebvrianos y Ud. misma.

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  5. Ya empezamos con las recriminaciones personales, no estimado Moimunan, no Estimado Fray Eusebio, esto que copio y pego lo he leído, en otros blogs, diferentes y en el último escrito del Padre Méramo, entonces, se supone que todos los que han puesto lo mismo, que Adriano II, depuso al Papa, y los que han puesto que San Roberto Belarmino dijo, no tengo ningún interés en defender un escrito que haya sido manipulado, pero si no lo fué, donde puedo encontrar todo el Escrito ese al que se refieren y ha sido amañado por los Lefebvristas, yo copio y pego. Si son mentirosos, yo no lo puedo saber hasta no leer todo el escrito, no he estudiado a ninguno, yo enfrento las ponencias de varios, y no he puesto todas las que he leído, pero son varios los Papas que han dicho que si cayeran en herejía serían juzgados por la Iglesia, entonces, dejando a Roberto Belarmino y el Juicio de Honorio que NO FUE, sino una HISTORIA INVENTADA POR LOS JANSENISTAS,

    ¿Cuál es la escusa para que los otros Papas dijeran lo mismo que Adriano II?
    Estoy cuestionando porque no voy a quedar conforme aunque me digan Galicana jansenista, comunista, falibilista, papolatra, idolatra y todo lo que les venga en gana, hasta que me expliquen ¿porque esos Papas dijeron eso, si para ustedes eso es una herejía? y el Papa no puede caer en el error entonces ¿¿¿¿COMO????

    Y si la única manera de responderme es que yo venía con intenciones de tal o cual como dice Moimunan MI INTENCION ES PURA Y SENCILLA CONOCER LA VERDAD y ADHERIRME A ELLA CON TODO MI CORAZÓN, NO BAJO AMENAZA, NO POR COACCIÓN SINO PORQUE ES DEMOSTRABLE POR LOS DICHOS DE TODOS, y hasta que no se agote el tema con esa sencilla respuesta.

    No historias tan largas, ¿lo dijeron o no?, ¿porque lo dijeron si es herejía?, según hasta ayer yo creía como lo había leído en este post?

    Si Si No No… Un largo comentario que no ELUDA ESTA SENCILLA PREGUNTA, LO DIJERON SI O NO
    ERAN PAPAS VALIDOS SI O NO
    SI ELLOS ESTAN PROTEGIDOS DE CAER EN ERROR
    ENTONCES O NO ES HEREJÍA
    O SI ES HEREJÍA PUEDEN CAER EN ELLA

    Y como no creo que hayan caído tantos Papas en dicha herejía, por eso se tambaleo la creencia que he venido estudiando durante este último año en este blog.

    Con respeto Y SIN DOBLES INTENSIONES

    Adriana

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    • Adri: a Ud. se le han dado respuestas. Pero no las lee. Por ejemplo, lo que dice de que han sido varios los papas que han dicho que sí caen en la herejía, serían juzgados por la iglesia ha sido explicado con detalle en varios lugares de este blog, por ejemplo en el post Sentencias contrarias. Ud. Debe leerlos y si no está de acuerdo diga por qué. Lo lógico es que ud. refute lo dicho allí. Sin embargo Ud. repite incansable lo mismo como sí no se hubiera refutado ya.
      Yo creo que este debate con Ud. debiera cerrarse porque ya entra en algo parecido a los discos rayados.
      Ud. ahora debe elegir según su conciencia. Y si quiere textos originales y auténticos debe buscarlos Ud. misma.
      Comprenderá que ya no admita comentarios que inciden sobre lo mismo sin aportar una idea nueva o una refutación lógica.
      Ande sea buena y hágame caso. Escriba otras cosas tan hermosas como hasta ahora lo ha hecho. Quédese en paz y abrace la posición teólogica que le parezca más verdadera.

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  6. Ah y OJO no estoy hablando del juicio de Honorio eso descartado porque dicen que no fue.
    Estoy hablando de que dicen que pudieran ser juzgados si pecaran contra la fe.

    Como una POSIBILIDAD.

    Si ya llegamos al punto de juzgar a los PAPAS VERDADEROS me rindo.
    Yo no le entro al rin.

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  7. Puedo decir exactamente lo mismo de usted Moimunan al respecto de los discos rayados pero eso me haría caer en lo que siempre he criticado, la descalificación y ridiculización del que pregunta porque no entiende como se asvera algo que no coincide.

    ¿Debo entender que cuando dijeron lo que dijeron esta sujeto a interpretación?

    Está bien…

    No te preocupes, no insistiré en preguntar estudiaré lo necesario para aprender.

    Solo una pregunta cual es el Escrito de San Roberto Belarmino que debo buscar.

    Digo si no es mucha molestia

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  8. Por lo tanto, en la creación del Pontífice, los Cardenales no ejercen su autoridad sobre el Pontífice, ya que no existe todavía, sino en la materia, es decir, la persona que se dispone a ser elegida para recibir de Dios la forma del Pontificado. Pero, si deponen al Pontífice, necesariamente ejercen autoridad sobre el compuesto, es decir, sobre la persona con el poder pontificio, en otras palabras, sobre el Pontífice.

    En consecuencia, la opinión verdadera es la quinta, que manifiesta que el Papa herético es cesado por sí mismo como Papa y cabeza, del mismo modo que deja de ser cristiano y miembro del cuerpo la Iglesia y por esta razón, podría ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la sentencia de todos los Padres antiguos que enseñan que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción, y esto es dicho de forma explícita por San Cipriano (lib. 4, Epist. 2), que dijo lo siguiente acerca de Novaciano, que fue el Papa [antipapa] durante el cisma que surgió bajo el pontificado de San Cornelio: “No había podido mantener el episcopado, y, si había podido ser nombrado obispo antes, se separó, por sí mismo del cuerpo de los que eran, como él, obispos, y de la unidad de la Iglesia “.

    De acuerdo con la afirmación de San Cipriano en este pasaje, concediendo que Novaciano habría sido verdadero y legítimo Papa, habría caído de forma automática del pontificado al separarse de la Iglesia.

    Google me mandó a esta pag.buscando a Belarmino..

    https://moimunanblog.wordpress.com/2012/02/06/san-roberto-belarmino-vs-cayetano/

    , .

    O mis neuronas ya cedieron o mejor ya no pienso, o como se me ha invitado, mejor ya no digo lo que pienso??

    Mejor me voy a dormir.

    PERO DEJO SENTADO QUE LA BASE DE MI INTENSIÓN DE UNIDAD O COALISIÓN PARA ENFRENTAR A ESTA PUNTA DE BANDIDOS, ES QUE LO QUE IMPLICAMOS COMO HEREJÍA EN LOS DEMÁS ES DISCUTIBLE COMO MÍNIMO Y NOS DEBILITA PARA LA ACCIÓN CONJUNTA. Y NOS HACE en vez de UN EJERCITO PREPARADO PARA LA BATALLA,
    En un ejército que se confundió y en vez de atacar al enemigo, se volvió loco y esta atacando a los de su bando….

    Que no? en la guerra, hasta a los presos sacan para defender a la Nación.
    Entonces porque ahora que estamos en lo esencial completamente seguros, la sede ha sido usurpada por más de 50 años ya, no es tiempo de tomar una acción más efectiva como coalición, no SON SUFICIENTES LAS BLASFEMIAS PARA DECIR BASTA YA, EL QUE SEA DE DIOS JÚNTESE CONMIGO, como dice la oración abrazada de San Luis Ma. Grignon de M. como vamos a estar, pero tu tienes las uñas largas o el pie plano, o piensas un poco diferente de mi en cuanto a como fue usurpada la sede. ESTA USURPADA LO SABEMOS no basta resistirles a la cara, hay que imponernos por el número YA NO SOMOS TAN POCOS, y por LA VERDAD: ustedes no son CATÓLICOS fuera del Vaticano o no se.

    Quizas estoy loca pero me muero de las ganas de QUE NOS UNIERAMOS Y DIERAMOS EJEMPLO DE VALOR Y CONFIANZA EN DIOS.

    Algún día, o quizá solo será mediante un milagro inmerecido que estos blasfemos sean arrojados del seno de la Iglesia.

    Que se haga la voluntad de Dios.

    Pero yo ya no los soporto. Mejor que me muera, si he de seguir viendo como se le blasfema a Dios y a sus Santos, como ebria de la sangre de sus mártires se tongonea por el mundo como madre y maestra la que solo es la Gran Prostituta de Babilonia.

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  9. Gloria a Dios y a mi que me cierre la boca.

    Es la una con quince me voy a dormir si puedo porque me hierve la sangre con Ira Santa, con gusto tomaría el mismo látigo de Nuestro Señor e iría a Roma a sacarlos a latigazos… pero será en sueños porque ni para el boleto…

    QUE IMPOTENCIA Dios Mío

    pero me basta TU OMNIPOTENCIA

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  10. Estimada Adri, por si tiene el coraje de volver por aquí, le dejo este modesto mensaje.
    Soy nuevo en los blogs “tradicionalistas”, y en la misma medida en que los frecuento, va creciendo mi asombro y mi azoramiento, lamentablemente.
    La comprendo, la compadezco, la acompaño y me solidarizo con Ud. en el pesar por todo lo que está pasando en nuestra Santa Iglesia, y que seguramente Dios premiará como Ud. lo merece. No obstante, si de algo no debemos tener la más mínima duda es de que finalmente será Él el triunfador en esta batalla final.
    Ahora bien, más allá de esto, y sin ninguna alusión a nadie, es de presumir que algo tiene que ver el “maldito innombrable” con lo que actualmente ocurre en el campo del “tradicionalismo”, donde están a la orden del día muchas miserias humanas, como la soberbia, la falta de caridad, la vanidad, la ambición, etc., etc. etc., y que lo han convertido en un verdadero mundo de discordias, de disensos, de agresiones mutuas y descalificaciones de todo tipo, todo lo cual es más que lamentable, por cierto.
    Es de esperar que algún día, a los pocos obispos que todavía permanecen fieles a la Iglesia Católica, se les ocurra dejar de lado todas esas vanas diferencias y hacer una declaración universal denunciando la apostasía generalizada y declarando la vacancia del pontificado, y comenzar a predicar nuevamente la verdadera Fe católica, tal cual lo hicieron los propios Apóstoles de los primeros tiempos, con la humildad y la caridad que estos tiempos requieren. Seguramente, si por ahí empezamos, tendremos finalmente lo que todos esperamos: un verdadero vicario de Cristo en la silla de San Pedro.
    Finalmente, pienso que mientras eso no ocurra, y, en cambio, sigamos persiguiendo la quimera de nombrar un nuevo Papa entre gallos y medianoche, sin ningún consenso ni sustento jurídico, no sólo no ayudaremos a restablecer el verdadero pontificado, sino que seguramente ahondaremos el cisma que ya nos abruma.

    Con todo el afecto, la saluda:

    Juan José

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  11. Gracias Juan José, por tus palabras, si TIENES RAZÓN DE CRISTO ES LA VICTORIA, y claro el innombrable tiene todo que ver en este DIVIDE Y VENCERÁS.

    Por ello brinco, salto y pataleo, pero si me voy a las Escrituras encuentro que por Divina Permisión al Falso profeta (s) pq nos hemos tardado en dar color como católicos, ha durado ya 50 años ejerciendo presión sobre los auténticos católicos, y estos por la presión consideran enemigos a todos los que tratan de defender lo mismo.
    NO DUDO para nada que haya sido infiltrada la misma falange que pretende defender la fe y que la idea errónea de considerarlos Papas aún siendo herejes contradice todo el Magisterio de la Iglesia,según estos sabios hermanos de Amor a la Verdad me han enseñado.
    Pero líbreme Dios de juzgar A LOS PRIMEROS EN ERGUIRSE CONTRA EL PODER Y ENFRENTARSE A LAS FALSAS ENSEÑANZAS DE LOS USURPADORES, 1ero: porque ¿como era posible siquiera creer, que todos los cardenales de un cónclave todos hallan callado? Y ¿cómo era posible que nadie levantara la voz y contradijera lo que estaba pasando solo 2 o 4 Y EL SILENCIO APLASTANTE DE LOS DEMÁS jerarcas de la Iglesia, ante las blasfemias y las herejías, no dudo, que se tuvieran serios problemas de conciencia, ¿estoy viendo visiones, estoy oyendo mal.? que se yo.
    Y al final porque ellos mismo pudieron ser nulificados por los que ya los consideraban un problema INFILTRANDOLOS Y HACIÉNDOLES CREER QUE ESO SERÍA HORRIBLE Y DESCONCERTANTE PARA LOS FIELES.
    Como hemos leído en los últimos comentarios de M. Lefebvre.

    No podemos imaginar la presión de ser 2 o 4 contra TODA LA CATOLICIDAD. Deben haber sido TERRIBLES Las ANGUSTIAS QUE DEBIERON VIVIR ESOS SANTOS HOMBRES QUE SE LEVANTARON POR DIOS ANTE EL SILENCIO DE TODOS SUS CONTEMPORÁNEOS.

    Ahora que, a estas alturas del partido, que alguien siga defendiendo esa posición es por lo menos irrazonable yo no digo hereje, porque se les ha grabado con fuego que decir la sede está vacante, es la peor de la herejías.
    Y debemos reconocer que esa premisa (el Papa puede ser hereje y seguir siendo Papa) es la que ha hecho posible que subsistieran en sus puestos los malos y arrojaran mediante la renuncia forzada a los 70 o 75 años a los todavía católicos.

    Pero me oprime el corazón la división y subdivisión y subdivisión que encontramos, los que por amor a Cristo y a su Evangelio nos vamos separando de estos SEDUCTORES.

    Nos preguntamos

    ¿Señor, a quién iremos, Solo Tú tienes Palabras de Vida Eterna.

    ¿Que será necesario mantenerse en sus casas sin sacramentos ni nada?, porque presumiblemente el de esta capilla, va mal, el de la otra, también, a este le consagró sabe quién, a este otro, no se, ese es oriental sabe cuales son sus intenciones, hay que tener cuidado con todos, es que se duda hasta de la misma consagración de todos de conciliares y tradicionalistas, y no sólo de su filiación a la sedevacancia, o a la (como le llamaremos?) la teoría del Papa hereje.

    NADIE SE PONE DE ACUERDO Y TODOS ADUCEN TENER LA RAZÓN, Y TODOS ESCRIBEN AL RESPECTO SEGÚN EL MAGISTERIO, y pues aquí con solo 4 neuronas, tratar de encontrar la punta de la hebra, está más que difícil.

    SOLO EN DIOS CONFIO, y a la oración me remito para rogar a Nuestro Dios no adherir a ninguna falacia o error en la Fe, Sin la Cual es imposible agradarle.

    Y tal como la Sma. Virgen en la Salette anunción : cada uno querrá guiarse a si mismo, no estando Pedro la Piedra, el Vicario de Cristo, todos andamos dispersos.

    El Falso Pastor o Falso profeta, o Pastor e ídolo no será quebrantado más que por Dios, con el soplo de Su Boca y el Esplendor de Su Venida (por permisión Divina, al falso pastor todo lo que hizo le salió bien):
    Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón.
    Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada

    Aunque leyendo el Apocalipsis, me queda claro que mis deseos no serán satisfechos pues a la Ramera la incendiarán y dejarán desolada los mismos con los que ahora fornica ningún tradicionalista lo hará serán los mismos que ella a llevado dado a beber el vino de su fornicación, a ellos a los que invita a adorar en LOS TEMPLOS DEL ÚNICO DIOS VERDADERO a sus ídolos, son los que la dejarán desolada:
    Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos odiarán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan.

    Es un hecho son sus planes. Y ella tan querendona con ellos.

    En fin por algo se nos dice : Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas;

    Estamos bien afuera, con UNA ESPERANZA CIERTA EL CORDERO LOS VENCERÁ

    Aquí está la paciencia de los Santos, que perseveren en la fe hasta el fin.

    Con el Cuerpo estarán las Águilas.

    Los buitres con el Cadáver.

    Y NOSOTROS A ERGUIR LA CABEZA PORQUE SE ACERCA NUESTRA LIBERACIÓN.

    Y para nada que me siento aludida estimado Moimunan, estimado Fray Eusebio, ni Jansenista, ni galicana, SOLO CRISTIANA CON AMOR A LA VERDAD y a todos mis hermanos en CRISTO que son ustedes, y el Padre Méramo, y el Padre Ceriani, y Juan José, y mi familia que no ha comprendido nada y siguen inmersa en el conciliarismo, y Lucy aunque sienta que le escribo golpeado y los de la Fater, y mis hijos aunque no crean en nada, pues los han confundido todos, aunque se encuentren perplejos o amordazados y Juan José, y Osko de Radio Cristiandad, yo los leo aprendo de todo, discierno y dejo fuera lo que no necesito para ser CATOLICA APOSTOLICA Y ROMANA.

    Dios los bendiga.

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    • Adri,

      Entiendo su dolor y creo que muchos compartimos el desespero, confusion y desesperanza que en algunos momentos llega. Solo la Fe en Nuestro Senor que es lo mas primordial, el sentido comun ( el menos comun de los sentidos ), y el aferrarnos a lo que nuestros padres y abuelos nos ensenaron, aferrarnos a nuestras biblias antiguas ( editadas antes de 1950 diria yo ), al Denzinger antiguo, al catecismo original del Padre Astete, a todo lo que huela a antiguo y que se compadezca con lo que se nos enseno, podra manternernos.

      Desafortunadamente en estos momentos que es cuando los Catolicos mas unidos deberian estar, sinembargo -asi lo ha dispuesto la Providencia-, aun estando bajo el yugo, aun asi se mantienen en division. Cuanto quisiera yo, y cuantas veces he pedido, que se unan los verdaderos Catolicos, en lugar de atacarse y dejarse desviar por unos cuantos infiltrados, que bajo la apariencia de “eruditos” y “catolicos” confunden, dispersan y dividen la grey.

      Muchos nos preguntamos al igual que Ud, como es posible que casi todos los Cardenales cayeran en el CVII, y solo un punado levantara la voz, y de esos solo 2 se mantuvieran erguidos y con la valentia necesaria para defender a NSJ y su Iglesia. Es que como dice Msgr Williamason, ya la infiltracion estaba consumada y la cosa venia mal desde antes de los 50s. Piense Ud ( y los demas que leen ), en lo que Ud misma menciona: “…..Deben haber sido TERRIBLES Las ANGUSTIAS QUE DEBIERON VIVIR ESOS SANTOS HOMBRES QUE SE LEVANTARON POR DIOS ANTE EL SILENCIO DE TODOS SUS CONTEMPORÁNEOS ( en el CVII)….” Asi debio ser, la angustia y la persecucion que incluso hoy sigue contra esos santos que osaron levantar la voz para defender a Nuestro Senor y su Iglesia.
      El demonio y sus hijos no sueltan la presa ni aun despues de muerta sino que se enzanan y ceban contra ella por siempre, y vemos como aun hoy decadas despues siguen atacando a quien se atrevio a defender a NSJ y su Iglesia. Eso solo nos demuestra que Msgr Lefebvre y Msgr de Castro Meyer eran verdaderos santos. Vemos como hoy, 60 anos despues intentan los hijos del demonio enlodar la imagen del Papa Pio XII, vemos como hoy 300 anos despues enlodan la imagen de los reyes Catolicos de Francia, y como hoy 500 anos despues, intentan enlodar la imagen de la Reina Isabel la Catolica sin la cual no habria podido ser expandido el Catolicsmo en las Americas. Los hijos del demonio no perdonan y guardan su odio que los carcome, por siempre.

      El capitulo del apocalipsis que Ud menciona ( Cap. 13 ) es la clave de todo: “…Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón. Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada…” Piense Ud que no podia ser un monje ( lutero), no podia ser un sistema poltico ( comunismo ), no podia ser una sociedad ( el mundo moderno ), no podia ser un ente supranacional ( la ONU ) quienes lograran llevar al mundo a la apostasia. Se necesitaba de uno o varios Papas para que fueran ellos quienes llevaran a la grey a la apostasia generalizada ( esos Papas son precisamente la 2a bestia que vestia como codero pero era dragon, y que fue la que llevo a todos a adorar a la 1a bestia ). Por eso digo yo que esos eran Papas, malos Papas cierto, pero verdaderos Papas que eran los necesarios para que se cumpliera el Apocalipsis, tanto asi que estan profetizados hasta BXVI. Tristemente ( o afortunadamente) ya todo esta consumado, y solo resta esperar el desenlaze, y que Dios Nuestro Senor nos coja confesados a nosotros y nuestras familias.

      Dios les bendiga

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  12. Deje de nombrar a muchos pero los llevo en el corazón.
    En resumen Lo que quiero decir es

    MIS ENEMIGOS SON LOS ENEMIGOS DE DIOS, LOS USURPADORES,

    NO LOS PERPLEJOS NI LOS CONFUNDIDOS y mucho menos LOS QUE A SU MODO TRATAN DE DEFENDER LA FE AUNQUE NO ME PAREZCAN CORRECTOS SUS MODOS DE DEFENDERLA.

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  13. Estimado Director del Blog:
    Sin querer terciar en esta ya larga polémica entre ‘falibilistas’ e ‘infalibilistas’, entre otras razones porque no parece posible a estas alturas aportar algo que pudiera ‘desabroquelar’ a quienes ya asumieron una determinada opinión, y también -voy a ser franco- por no exponerme a ninguna para nada amable diatriba, que no condice, por lo demás, con la gravedad del tema, ni menos con esta hora de tribulación extrema que vive nuestra Madre la Iglesia, en su dimensión histórica y visible, la intervención de Adri, empero, me ha movido a dejar de lado mi abstención inicial, pues me parece haber introducido en un debate por momentos asaz erudito, y aun académico, una fuerte requisitoria a los más preparados que ella (sabios los llama ella misma, generosamente), en el sentido de fortalecer los lazos entre los que combaten del mismo lado, en el caso, los sedevacantistas, dejando el cuidado de definir algunas cuestiones debatidas al futuro Magisterio que con seguridad habrá de reanudar la serie interrumpida tras la muerte de Pio XII.
    Y no es, aclaro, que la cuestión me parezca sin importancia, ni que la juzgue menor, sólo que no tiene vínculo directo, pienso, con la substancia de la situación que hoy enfrentamos.Obviamente no me estoy refiriendo a la doctrina de la infalibilidad ‘in limine’, que es de fe, ciertamente, sino a la discusión sin fin acerca de los alcances absolutos o parciales de la misma con respecto a la persona del Vicario de Cristo. A ojos vistas, tales discusiones no han aportado una luz definitiva sobre el tema, antes bien han sido ocasión, como mínimo, de juicios temerarios, cuando no de acusaciones y descalificaciones del oponente Me parece pues, que Adri ha tenido la valentía de poner el dedo en la llaga, al reclamar perentoriamente respuestas a la fe de los simples (dicho sin ninguna intención peyorativa) con respecto al drama sin igual que hoy vive la Santa Iglesia, y esto desde un frente más unido que el que hoy,desdichadamente, muestran las filas de la ortodoxia católica.
    Podría tal vez patentizar la actitud que rezuman sus palabras al contemplar los sufrimientos de la Esposa de Cristo, con la actitud de quien va a la morgue, con el corazón traspasado de dolor, a reconocer el cuerpo de su madre; en tanto que otros se asemejan más al médico forense, que con seria aplicación profesional examina a ciencia y conciencia ese mismo cuerpo, pero sin involucrarse afectivamente con la persona que hasta poco antes lo animó.
    No quisiera dar por finalizada esta breve participación sin aludir al juicio emitido por Ud, estimado Director, sobre el P. Sáenz y Arriaga,del cual dice haber recibido “las enseñanzas modernistas anteriores al V.II” (a propósito de su distinción en torno a la cuestión de la infalibilidad del Romano Pontífice). Debo decirle, pues, que los que tuvimos la fortuna de conocerlo personalmente, escuchar sus conferencias y disertaciones, y luego leer sus libros batalladores contra los errores del modernismo-progresismo aprobados por una jerarquía apóstata, podemos dar fe de su fe integérrima, tanto como de su adhesión inclaudicable a la cátedra romana. En todo caso, si sostenía la tesis de la eventual defección en la fe del algún Pontífice, lo hacía de acuerdo con la opinión de un número significativo de teólogos insignes, del pasado y del presente, como ha sido expuesto por algunos foristas en este mismo blog. Por lo demás, entre los auténticos defensores de la fe apostólica íntegra, contemporáneos del P. Sáenz, como por ej. el recordado P. Barbará, prevalecía sobre el tema la misma opinión de Arriaga; como la compartía asimismo el Dr. Disandro, quien escribió un opúsculo titulado ‘Iglesia y pontificado’, en el cual, basándose en la obra del Cardenal Journet, ‘LËglise du Verbe Incarné’, que aquél considera magna, sostiene puntos de vista similares. Dicho esto no con ánimo de entrar, no obstante lo declarado más arriba, en la polémica, y ponerle ‘fichas’ahora a la posición que se da en llamar ‘falibilista’, sino, y siendo coherente, tan sólo para hacer ver que aquellos defensores de la fe católica íntegra frente a la invasión de los depredadores de la Iglesia, no merecen ninguna de esas adjetivaciones peyorativas, ni aun cuando pudiera uno disentir con razón de su opinión.

    Un cordial saludo.

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  14. Estimado Fernando R.

    Aunque su comentario vaya dirigido al honorable Director, permítame expresar estos pocos pensamientos, por si pueden servir de ayuda:

    Creo que aquí hay cuatro temáticas diferentes, que no conviene mezclar:

    Una, el modo en que podamos dirigirnos a uno u otro de los intervinientes/comentaristas que por esta página se acercan. Desde luego, creo que procuramos tratar a todos decorosamente, sin insultar a nadie, aunque disientan de nuestra postura, si alguna vez usamos algún calificativo, como el de galicano y jansenista, no va dirigido a la persona, y menos con intención infamatoria, sino contra las teorías más o menos erróneas de las que vamos tratando, y que pueden reflejar lo que otros escribieron hace siglos, sin que eso signifique apreciar menos a la persona que hoy día las expresa, muy probablemente sin saber de esos antecedentes históricos.

    Otra, la apreciación que aquí podamos hacer de algunas grandes figuras de la llamada resistencia católica. Los podemos apreciar mucho, y estar infinitamente agradecidos por todo lo que de bueno hicieron, pero eso ni nos ciega ni nos calla a la hora de enjuiciar los lados menos relucientes y acertados de sus hechos, dichos y omisiones. Aquí no hay jefes intocables ni “vacas sagradas”.

    Si Mons. Lefebvre, el P.Arriaga, o cualquier otro han ayudado a sembrar algún error entre tanta verdad, incluso con la mejor intención, estoy seguro de que desde donde estén, serán los primeros partidarios de que lo señalemos, sin que eso suponga desmerecer lo demás. Que no se nos intente cerrar la boca con una devoción mal entendida que podría rayar en algún tipo de “latría”.

    En tercer lugar, parece que desde algunas posiciones, se nos invitaría a “relativizar” nuestra postura acerca de algún tema que supuestamente no tendría relación directa con la resistencia que estamos llevando a cabo, entre otros, el de la infalibilidad de los Papas, y que sería conveniente dejar “aparcado” ese tema para mejores tiempos (cuando un Papa verdadero pueda zanjarlo), en aras de una más estrecha unión entre todos los que convienen en que los ocupantes actuales del Vaticano son ilegítimos, y que alguna vez, quién sabe cuando, se producirá la elección de un Papa verdadero.

    Pues a nosotros nos parece que ese tema es capital, y que no debemos esperar a un Papa futuro que lo zanje, porque ya está más que zanjado por todos los pronunciamientos de los Papas, y de la misma Constitución “Pastor Aeternus” íntegramente leída y rectamente entendida.

    Y es capital porque sobre ese dogma de la total inmunización de los Papas contra cualquier error en fe y moral, y a través de ellos, del resto de la Iglesia, reposa enteramente la credibilidad de esa misma Iglesia, la posibilidad de hacer un verdadero acto de Fe sobrenatural, sin el cual no podemos ser salvos.

    Nunca como en estos tiempos han necesitado los cristianos tener fe absoluta y sin falla posible en que todo lo que ha enseñado la Iglesia a través de los siglos, todo lo que ha mandado por sus leyes generales, todo lo que ha practicado o consentido, todos sus ritos litúrgicos aprobados, vienen del Espíritu Santo, y que no puede haber en ellos engaño alguno.

    En cuanto se introduce la pequeñísima cuña de la duda, de si quién sabe si puede ser que ese Papa no hablaba ex cáthedra, y pudo haberse equivocado, o que ese Concilio General, aquí hablaba con magisterio extraordinario, mientras que en la página siguiente, solo con el ordinario, y así de todo lo demás, entonces se destruye totalmente el carácter sobrenatural del acto de fe, pasando éste a ser puramente natural, prudencial hasta que no se demuestre lo contrario, y venga otro Papa mejor informado o asistido, u otro Concilio, u otra Venida intermedia de JesuCristo, etc…

    Cuando se escucha cuidadosamente y en confianza a, por ejemplo, los fieles de la FSSPX, uno se encuentra con el horror de oír cómo, con la mayor tranquilidad, una parte de ellos sostiene que al fin, si los Papas desde Juan XXIII pudieron equivocarse, y enseñar el error a toda la Iglesia, incluso a través de un Concilio Ecuménico, que todos los autores tenían en principio por indudablemente infalible, por lo misma regla, también pueden haberse equivocado los Papas anteriores condenando el liberalismo, y demás errores conexos, y haber acertado los posteriores.

    Y por el mismo precio del viaje, ¿Es que acaso los Papas anteriores al Concilio no pudieron haber cometido muchos más errores, o haber permitido, por ejemplo, que los ritos litúrgicos se convirtieran en “un bosque que no dejaba ver los árboles, en un galimatías que nadie entendía ya, en un muro incomprensible y caduco que impedía la participación de los fieles, y que sólo se mantenía por inercia, y por miedo del cambio, etc…“, que es lo que se oye con frecuencia, incluso en las más insospechables abadías benedictinas “tradis”, de las que no daré el nombre…?

    Y así con todo lo demás. Viendo la perspectiva de la próxima “canonización” de Juan XXIII y JP II, ¿qué creen que piensan los adeptos del falibilismo de cuño más o menos lefebvriano, al menos en privado?

    Si los Papas pueden equivocarse canonizando a dos alipendes del tamaño de estos, también han podido equivocarse en otras muchas canonizaciones“. Resultado: La desaparición del culto de los santos, sobre todo tal como regulado y propuesto por la liturgia, sustituido por una desconfianza y un irrespeto casi protestante, como he podido comprobar personalmente, oyendo cómo cierto muy notorio “teólogo” de la FSSPX mantenía que cierta práctica religiosa era muy “pura” porque sólo tenía por objeto a Nuestro Señor y a su Madre, siendo todo el resto de la devoción católica desviación y distracción, por lo que se negaba a poner las imágenes de los santos en los correspondientes altares que les estaban dedicados.

    Esa misma actitud de desconfianza es la que propició que los clérigos fueran poco a poco asimilando la visión sesgada y mentirosa de la historia de la Iglesia y de la Cristiandad, en la que todo son abusos, crímenes, desviaciones de una hipotética perfecta “Iglesia primitiva”, etc…y acabaran cayendo en el abismo del modernismo, como vio muy bien san Pío X a principios de siglo.

    Y por eso los modernistas camuflados como un tal Roncalli afeccionaban especialmente los estudios de historia como los de Duchesne, que preparaba las mentes a esa general desconfianza en la Iglesia, subrepticiamente y sin que se notara casi, lo mismo que en los estudios de liturgia, derecho, o cualquier otra rama del saber.

    Y es esa actitud la que provoca que entre los mismos “tradis” sea imposible una verdadera unidad. Porque aunque todos coincidieran, milagrosamente, en exactamente los mismos términos, en el tema de la ilegitimidad de la iglesia conciliar y sus fementidos pontífices, seguirían divididos por un enorme montón de cuestiones, en que cada uno pensaría según su doctor favorito, en vez de atenerse a lo que la iglesia ya ha decidido y establecido a través de la voz de sus Pontífices.

    Con la Iglesia pasa como con su fundador: O todo o nada.

    O Nuestro Señor es Dios, exactamente igual que el Padre, y entonces podía obligar estrictamente a observar cada una de sus palabras y órdenes, so pena de condenación, y es lo más grande que ha nacido bajo el Cielo, o no lo es, es sólo semejante al Padre, como decían toda laya de arrianos y semi-arrianos en tiempos de san Jerónimo, y entonces, es lo más bajo y despreciable entre los seres creados, un loco megalómano, que según la palabra de Nietzche, habría ocasionado un daño incalculable a la Humanidad.
    Y no, como decían los arrianos, semi-arrianos y simili-arrianos de entonces y de nuestros días, un profeta maravilloso, un hombre excelso, etc…siendo lo importante el estar unidos en una cierta confesión de fe no necesariamente verdadera, pero que convenía más o menos a todas las partes.

    ¿Qué pensaban sobre eso los santos Atanasio o Liberio? Que aunque sólo quedaran un puñado de católicos perdidos en un mar de arrianos, no debían ceder nunca ante la perspectiva de una supuesta unión ficticia, porque lo que importaba era estar asentado en la Verdad Indeficiente.

    Lo mismo pasa con la Iglesia y sus Papas. Siendo JesuCristo continuado, o son totalmente infalibles siempre que definen o explican la doctrina de fe o moral, así como en los demás actos oficiales que implican una u otra, y entonces es lo más grande plantado en este mundo, y digno de total confianza y entrega, o puede inducir al error e incluso al pecado, y entonces se convierte en la peor máquina de desgracias que haya parido este mundo, porque ya se sabe que el veneno camuflado es siempre el más peligroso.

    No hay término medio. Los falibilistas de hoy son el equivalente eclesiológico de los semi-arrianos de los tiempos de san Jerónimo. Lo que entonces se decía de JesuCristo, hoy se dice de su Esposa. Y como son una sola carne y un solo Espíritu, la falibilidad que se atribuye a la una, inevitablemente se atribuye a su Cabeza.

    No cabe unidad posible con los representantes de un uranio doctrinal tan radioactivo que es capaz de envenenar a cualquier vida cristiana, por robusta que pueda parecer.

    Porque el Esposo vengará terriblemente los ultrajes infligidos a su Santa e Inmaculada Esposa, y los que hayan dudado de su fidelidad, aunque sea en un sólo punto, como decía san León XI, no pueden esperar premio, sino látigo y galeras.

    Por último, algunos intentan proponer la situación de sede vacante como puramente opinable, hipotética, apoyada sobre las cuestionables opiniones de unos u otros doctores, por lo que los “resistentes” deberían asentar las bases de su unidad, y de la futura designación de un Papa verdadero, sobre las endebles bases de un “Loyal parliamentary agreement”, perfectamente revisable al albur de las conveniencias, como en la actual Iglesia de Inglaterra…

    Cuando lo cierto es que ya ha intervenido la Iglesia, ha definido lo que debíamos creer, y ha mandado para siempre lo que debíamos obrar.(Ya saben a qué Bula me refiero…)

    Así como el observar los ritos judaicos, una vez que la ley evangélica ha sido suficientemente propuesta, era señal evidente de no creer que el Mesías ya había venido, y era pasible de los correspondientes castigos espirituales y temporales, lo mismo, el tratar como cosa opinable y discutible lo que ya ha sido suficientemente definido y decidido por la Santa Sede es señal de deslealtad, cuando no de alta traición, y no puede ser aprobado, y menos aún, tomado como base de cualquier unidad de pensamiento y acción.

    Como ve, siempre es el mismo tema: Tratar a Dios como Dios, y a la iglesia como Señora, Madre y Maestra infalible de la Verdad, y gobernadora de su Derecho.

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