ALL POSTS

SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA


sagrada familia 2

SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA

La providencia nos ofrece en este domingo,  el proyecto más entrañable y necesario para nuestra sociedad y para toda la humanidad: la Sagrada Familia. Así, en mayúscula aunque su fondo, como todo lo de Dios, sea lo más sencillo y humilde pero verdadero que pueda presentarse y admirar en toda la historia: “los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre” (Lc 2, 16). Una escena tan sencilla pero tan llena de misterio ya que la Encarnación se adentra de tal manera en la historia humana que desde ese momento podemos decir: “Dios, Padre nuestro, que has propuesto la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo”.

sagrada familia 1

En líneas generales es una historia para dentro: el amor de la Sagrada Familia es reflejo del amor de Dios. Tal vez por eso mismo se nos hace más apremiante celebrar esta fiesta; más aún, necesitamos su actualización porque cada uno de los seres humanos es realidad desde la familia y por ello mismo, ojala, sintamos mucho su urgencia en el mundo de hoy.

Pero esta idea  puede resultarnos hasta un  tanto tópica cuando  a nivel social y en todos los ámbitos el  tema de la familia se ve con cierto pesimismo y lleno de preocupación. De ahí que lo sugerente es hablar del misterio de la intimidad de la Sagrada Familia en el que se desarrolló el Hijo del hombre, el “Dios que aparece en el mundo y vivió entre los hombres” (Bar 3, 38) como iluminación necesaria para motivar una esperanza y para recrear una cultura familiar sugestiva en sí misma y capaz de marcar un camino en el que tantas personas han sido fieles y felices a lo largo de la historia. La fiesta que celebremos en este domingo no puede separarse del misterio de la Navidad: “fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre” (/Lc 2, 16)  pero hoy se cambia el orden de las personas. Es la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Solamente así podemos constatar  en nuestra vida que el tiempo es la instancia  en que Dios sale al encuentro del hombre y éste, más si es creyente y consagrado, aprende en el silencio (ambiente esencial en Nazaret) que el “ahora” ha llegado, está presente, se encarna, admite en su compañía a quien se aventura desde ahora a seguir sus pasos.

sagrada familia 3

Acostumbrados a mirar tantos  cuadros de la familia de Nazaret tenemos el peligro de convertir el misterio en algo estático, fijo, completo y terminado. Y, sin  embargo, “el niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios le acompañaba” (ib. 2, 40); “su madre conservaba todo esto en su corazón” (ib. 2, 51); José “levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise… Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret” (ib. 2, 19. 22). Nazaret tiene providencialmente un sentido de novedad desde el horizonte de una vida decididamente mística que apunta claramente a la trascendencia –el Hijo de Dios hecho hombre y junto a María y José, instrumentos elegidos por Dios- con expresión verdadera de vida interior y donde las actividades que son connaturales a la persona humana asumen un  tono de  misterio. Por ello Nazaret llama y, de una manera propia a la persona consagrada, a que se esfuerce a descubrir siempre de nuevo el contenido oculto del misterio, y de ahí surja una entrega permanente en  la fidelidad, en la esperanza creyente, en el amor según la medida en que Dios se abre y se manifiesta  a sí mismo.

Una de las realidades más sugerentes en la Familia de Nazaret es tratar de aplicar en su plenitud el pensamiento de Pablo: “que la paz de Cristo actúe en vuestro corazón; que la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza” (Col  3, 15-16). María y José saben entroncar así sus personas y su vida en el misterio de Cristo. Consiguientemente, el “amor es el ceñidor de la unidad consumada” (ib. 3, 14).

La profundización en el misterio de la Sagrada Familia en Nazaret nos hace reconocer la necesidad de valorar la dimensión de la fe en nosotros: “estas almas que tienen sed de ti y que aparecen anti separadas de la fluctuación del mar por su intención, las riegas tú con una fuente oculta y dulce para que ” (Confesiones 13, 17, 21).

De OARecoletos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s