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LO UNIVERSAL Y LO CONCRETO EN EL PENSAMIENTO RELIGIOSO ACTUAL


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Reproduzco un mensaje de Penthos que por lo actual pudiera ser de lectura interesante. En el blog mantenemos diferencias notables con Penthos. Sin embargo no le negamos su sincero interés por subrayar algunos aspectos negativos de la mentalidad católica actual.

Estamos de acuerdo con lo que intenta transmitir sobre el odio modernista a los “universales”, vale decir a la abstracción que como él  mismo dice es una característica del “catolicismo” actual. A mí me ha hecho recordar las lecciones que oí en mi juventud de un jesuita, gran metafísico, el P. Roig Gironella director de la Balmesiana de Barcelona, de quién conservo un gratísimo recuerdo. Una de esas lecciones versó sobre la crisis medieval habida en la teología y filosofía católica, que se describe como la crisis de los Universales. Fue superada por la teología escolastica contemporánea siguiendo los pasos de Santo Tomás. Parecería que la pésima filosofía del nominalismo ya no iba a levantar cabeza. Pero hoy nos encontramos que volvió  a resurgir, hace ya tiempo aunque sigue siendo actual, y no sólo en escritos y libros sino en la mentalidad común particularmente en movimientos religiosos y yo diría en la religiosidad popular, con su énfasis en la ” experiencia’ y el “encuentro” con su implícita negación de las  ” rigideces” legales o doctrinales. No sé si todo lo que presenciamos se reduce al “modernismo” teológico o abarca campos más extensos de la filosofía. Lo cierto es que el modernismo revivió oficialmente (ya venía de antes) en los infaustos días  del Concilio Vaticano II, y tomó carta de naturaleza en la iglesia Conciliar, bajo la égida de antipapas modernistas de quienes ha derivado un gran daño a todo el cuerpo social católico, terminando en la Apostasía general de fieles y clérigos, a la que asistimos.

El autor del siguiente artículo debería saber que un modernista es un hereje, y un papa modernista no es un verdadero papa.El autor cita a Ratzinger de quién dice que “conservó la Fe auténtica de su juventud” por lo que no es “hereje explícito”. Sin embargo le llama “modernista hasta los tuétanos” y de que profesa la teoría de la “doble verdad”. Tengo motivos para pensar que “verdad” y “Ratzinger” no se compadecen. Lo ha demostrado muchas veces. La última los encendidos elogios, que llegan a un enfermizo grado de servilismo, que ha hecho recientemente de su querido ” Papa” Bergoglio. Es imposible que una persona mínimamente honesta haya dicho esas cosas en serio. Hasta sus más fervientes y despistados seguidores han interpretado sus palabras ” fantásticamente” como una llamada críptica  de auxilio de alguien que está reducido a virtual prisión dentro de los  muros del Vaticano. Como si quisiera dar a entender que esas cosas que dijo sólo pueden ser dichas bajo la presión de un carcelero inmisericorde. A estos fans de Ratzinger les falta una cabal comprensión de la personalidad de Ratzinger  para quien decir lo contrario de  lo que piensa es una manera legítima de salir del paso en cualquier circunstancia como por ejemplo hizo para salir del paso en el asunto del Islam como religión de espada o en el asunto de Fátima cuando en junio de 2000 dijo lo contrario de lo que había dicho en 1984 respecto del Tercer Secreto que ahora sería algo del pasado y del Siglo XX martirial. Sobre Ratzinger y sus constatables herejías  (que seguramente también son producto de su adhesión a la teoría de la ” doble verdad”😂) me remito a todo lo que se dice en el blog bajo la categoría Benedicto XVI, pero en particular a su no católica concepción de la Resurrección (que para él sería un “salto evolutivo” hacía un modo de ser inmaterial fuera de las coordenadas del tiempo y del espacio en el ” Seno del Padre”) callando la boca a San Lucas que según él es un escritor  “exagerado” y “contradictorio” o su manera bizarra de resolver el problema de las “dos Pascuas” mofándose de la inerrancia bíblica bajo la suave atribución a los sinópticos de ser “problemáticos”. Observación que le sirve para negar la celebración Pascual de Jesús, la víspera de su Pasión.  (Este problema se expone maravillosamente resuelto en el blog con ideas de un erudito bíblico). Sería largo tener que decir más cosas a este propósito, de un “teólogo” que se aparta en innumerables ocasiones en su producción intelectual de la doctrina católica, también dogmática.

Pues hechas estas correcciones para dejar claro mis diferencias con el autor del artículo y al mismo tiempo hacer una profesión de Fe católica, alejada de la fe conciliar ” católica” actual, les dejo el siguiente artículo que consideró interesante y atinado sin que haya necesidad de subscribirlo en todos sus extremos.

Querido hermano en Cristo
Le envío esto, que acabo de escribir, para su lectura personal. Con ello espero que me comprenda un poco mejor. Me da igual que lo publique en su blog, pues yo tengo varios blog, para darlo a conocer. No sé si me lo publicará Ariza en Infovaticana, cosa que también me da igual porque a lo mejor lo entiende como un tortazo teológico en su cara, aunque esa no es mi intención, como usted se podrá imaginar.
Sigamos en el combate y que Dios le bendiga.

Cinco diferencias entre el márketing y la Evangelización
Gabriel Ariza – Infovaticana
27 febrero, 2017
Fabrice Hadjadj las explica en un libro brevísimo recién publicado por Rialp: “La suerte de haber nacido en nuestro tiempo”.
Recientemente, un sacerdote me comentó que tenía que venir próximamente a Madrid “a un congreso de márketing religioso”. Probablemente, le dije a Fernando, Hadjadj se tiraría de los pelos al oír esa expresión. A los pocos días, y gracias a Rialp, cayó en mis manos un libro brevísimo del genial filósofo titulado “La suerte de haber nacido en nuestro tiempo”. En él, Fabrice Hadjadj hace una distinción entre la Misión Católica y “otras formas de propaganda ideológica”.
El problema de confundirlas, y de no trabajar en esa distinción, sino de asumir esa estrategia mundana, advierte Hadjadj, “convierte la misión de la Iglesia en algo que no sólamente está en el mundo, sino que es del mundo”, e induce a pensar que se promociona de igual manera a Jesucristo que a la Coca Cola.
Veamos esas cinco diferencias:
1. Adherirse a algo vs. volverse hacia alguien. La palabra cristiana no es decir “algo sobre algo” sino hablar “de alguien a alguien”. Se trata de comunión, y no de comunicación.
2. Uno entre los otros vs. uno para todos los otros. La conversión es, en sí misma, misionera.
3. Universal abstracto vs. universal concreto. “La universalidad católica -sentencia el francés- solo puede ser concreta, mientras la ideológica es abstracta”. “El Dios que nos manda la unidad es el que crea la multiplicidad”. No se trata de un todo con el que se difumina la parte, sino de un refugio que acoge lo singular, y especialmente lo anormal.
4. El enfrentamiento vs. la alianza. El esfuerzo de la propaganda es el de una fraternidad soñada, pendiente de construir. La alegría del Evangelio es la alegría de una fraternidad que ya existe, y de la que hacer partícipes a más.
5. Pesimismo vs. optimismo. La propaganda ideológica siempre es nostálgica o utópica. La evangelización está llena de esperanza.
Probablemente, haga falta leer el libro para entender las cinco diferencias en su plenitud. “No importa -lamenta Hadjadj- siempre os encontraréis un profesor de teología que sentencie: Si San Pablo viviera hoy, no cabe duda que utilizaría internet y facebook.

Comentario de Penthos
Todo este escrito adolece de un personalismo inmanentista, lleno de contradicciones, de los que sería muy largo hablar. Este personalismo es el que ha destruido la teología católica desde hace décadas. Es el mismo que asume Ratzinger como teólogo, al que no quiero tachar de hereje explícito, sino de pésimo teólogo, al que el analfabetismo teológico actual ha considerado gran teólogo, cuando es justamente lo contrario. Su libro más emblemático “Introducción al cristianismo” está lleno de estos disparates casi en cada página. No es hereje porque conservó una fe autentica que vivió desde su infancia. Pero es un hombre que asume una doble verdad, la oficial y dogmática del magisterio eclesiástico al que conserva respeto y por otra parte la de su falsa teología.
Esta misma manera de entender la teología, es la que asume su discípulo el Cardenal Müller. Por eso ambos todavía representan legítimamente sus cargos en la Iglesia, pero representan la máxima decadencia que se pueda dar en la Iglesia, situación en la que nos hallamos actualmente.
Este tipo de teólogos, modernistas hasta los tuétanos, tienen como clave el resurreccionismo de Jesús, algo que nos sitúa mas allá de la historia y de la experiencia humana, impregnándolo todo, hasta llegar a una falsa interpretación de la presencia real en la Eucaristía, llevándonos a un mundo gnóstico y muy cercano al espiritismo, de cuyo espíritu han impregnado toda la escatología actual.
Digo esto porque el artículo que comento está impregnado de todo esto. Sus contradicciones son flagrantes: por ejemplo, Hadjadj está diciendo que la evangelización no es algo, una cosa ¿entonces que es? ¿por ser personal, no es nada? ¿no es algo objetivo? Entonces deberían callarse, porque indudablemente están queriendo decir algo a otro (que para ellos no es comunicar). La relación yo-tú del personalismo no es algo objetivo, no es algo, ni una cosa, entonces no es nada. Niegan a todos los niveles el principio de contradicción, que para ellos seria algo abstracto. El señor Fabrice Hadjadj por no saber filosofía, o saber de la mala, nos quiere convencer que lo universal puede ser concreto, confunde al árbol de mi casa con la idea de árbol, algo que se aclaró, hace muchos siglos.
Le publica Rialp y nos preguntamos, ¿también los del Opus se dejan deslizar por la pseudoteología de Comunión y Liberación, los del dogma central que consiste en un encuentro (algo totalmente subjetivo) y que el cristianismo es solo una persona (Jesucristo) y no una doctrina abstracta, gritándolo por todas partes, hasta el hartazgo?
Una de las características más esenciales de los modernistas es negar la validez del pensamiento abstracto, que es la cualidad más importante y noble que Dios nos ha dado, nos permite contemplar la realidad en su conjunto, nos hace ser conscientes de lo que somos, y en fin nos llena de fruición y amor.
El amor, algo de lo que estos personalistas se llenan la boca, es solo la consecuencia, pues sin contemplación no hay amor, porque entonces no habría nada que amar. Primero es la verdad y después el bien a la que sigue y fin por la belleza, los tres trascendentales básicos y clásicos. Cambiar este orden lleva a consecuencias trágicas tanto en la filosofia como en la teología, como vemos en la mayoría de los pseudoteólogos actuales que llenos de charlatanería, nos tienen despistados al resto de los mortales.
Sin duda la perspectiva de Hadjadj encaja a la perfección en el magisterio de Bergoglio, con el que sospecho que estará muy contento. Pero de este mejor no hablar, porque lo que diría ustedes ya se lo pueden imaginar.
Penthos 27-febrero-2017

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