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EL JUICIO DE LAS NACIONES 4


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[Publicado anteriormente en agosto de 2015]
Antes de seguir el plan inicial prometido de terminar estudiando algunas apariciones marianas por si tuvieran alguna relación con el Juicio de las Naciones, y en vista de algunos comentarios que llegan a decir que lo escrito hasta aquí es “un lío”, me parece oportuno recapitular lo dicho.

Las entradas sobre el Juicio de las Naciones han tenido por objeto establecer la concordancia entre las profecías bíblicas que hablan inequívocamente de un Juicio o castigo del Señor sobre las naciones y sobre la tierra entera en el que los impíos serán exterminados y “quitados de en medio”,  con muchas revelaciones privadas, y aun apariciones marianas. Esto es algo innegable si se leen los dos posts anteriores.

Siguiendo a Benjamín Martín Sánchez,“Los últimos tiempos” he llamado a estos castigos anunciados, cuyo fundamento bíblico describe con precisión y holgura, el “Juicio de las Naciones”.  También el P. Urrutia en su libro “El tiempo que se aproxima” da innumerables citas bíblicas sobre un gran gran castigo anunciado en la Escritura en el A.T. , llamado por los profetas “El Día del Señor” “Día de la Ira” etc..en el que que desaparecerán 2/3 ó 3/4 de la humanidad, y del que también hablan muchos autores del N.T.; pero no lo identifica con el Juicio de los Vivos, citado en la fórmula dogmática (“Vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos“). Esta identificación sí la hace el prestigioso escrituraste D. Benjamín.

Pero el texto básico sobre el que me he basados es el reproducido en el post “La perspectiva escatológica”, en el que se habla  del “Juicio de las Naciones”  de los vivos, distinguiéndolo del Juicio final de los muertos que tendrá lugar al fin del mundo, o sea un juicio desdoblado en dos momentos escatológicos. Se explica en el trabajo del P. Ramos García, del mismo título.

Yo no he pretendido dar opiniones `propias sobre ese tema. Para ello hubiera tenido que estudiar todas las profecías bíblicas que versan sobre ello, cosa que el autor confiesa haber hecho, y hacer un trabajo de exégesis. Pero eso no lo hecho ni lo pienso hacer. Además confieso no estar preparado para ello. Simplemente quiero resumir, sin dar una aprobación explícita aunque sí mostrando mi complacencia en él,  al trabajo del P. Ramos, lo cual no quita para que el lector lo haga en el post dicho.  El lector dirá si le satisface el trabajo del P.  Ramos García o en caso contrario refutar sus deducciones. En mi opinión no vale el escudarse en referencias generales a Catecismos o Santos Padres. Hay que decir en qué yerra Ramos García y qué otra interpretación de los textos es más correcta que la suya con el fin de invalidar sus conclusiones.

El propósito del autor no es encuadrar este Juicio o castigo en el tiempo, ni tampoco indagar sobre las Revelaciones privadas de profetas católicos o de apariciones marianas, como intento hacer yo, sino meramente establecer las bases bíblicas de su posición. El autor establece que este Juicio será seguido o mejor dicho coincidirá con la Venida del Señor  a Reinar en un reinado de Mil años (cifra que admite que puede ser simbólica).  Este reinado terminará al término de esos mil años, con la resurrección final, de los que no hayan resucitado en la segunda venida del Señor en el Juicio de las Naciones, , en el llamado Juicio final.

De su trabajo se deducen:

Dos Juicios: El Juicio Universal de las Naciones y el Juicio final de los muertos. O sea un juicio desdoblados en dos momentos escatológicos.

Dos Venidas de Cristo: La primera en carne mortal. La Segunda para juzgar primero a los vivos en el Juicio de las Naciones, venida que se prolongará hasta  juzgar a los muertos en el Juicio final.

Dos Resurrecciones: La primera coincidente con el juicio de las Naciones (algunos también antes como la Virgen María [ y quizás algunos santos como San Juan Evangelista-hay algunas razones para pensar así- como también algunas personas que ahora nos son desconocidas) y quizás los resucitados a la muerte del Señor, y quizás, como acabo de decir, algunos más que no conocemos). La Segunda general de todos (excepto los que ya hubieren resucitado) previa al juicio final.

La segunda venida será invisible y adquirirá visibilidad para todos en el Juicio final.

Los resucitados en la primera resurrección serán invisibles para los viadores

Habrá un destrucción del mundo impío en el Día del Señor.

Habrá un aherrojamiento definitivo del demonio que ya había sido expulsado por Cristo. Pero persistía en su oficio de tentador aunque más débilmente que antes de Cristo.

La duración del Milenio por Mil años, podría ser meramente simbólica, expresando plenitud. No es imposible que Mil implique cierta plenitud en otra dimensión como santidad, esplendor.

Ahora  me parece oportuno responder a algunas preguntas que puedan deshacer el “lío” que a primera vista pudiera desprenderse de las anteriores afirmaciones. El lector deberá compulsarlo con el trabajo de Ramos. Quizás descubra que en algún aspecto no estoy tan acertado. Quizás sería útil que nos lo aclarara.

¿Será este Juicio en el período llamado Últimos Tiempos? Sí, será un juicio escatológico, es decir posterior a los tiempos históricos. Será un juicio Universal, no particular sobre naciones particulares como los ha habido en la historia. No sólo se hará sobre naciones sino sobre grupos sociales, organismos, entidades etc.. todo el entramado puesto al servicio del Anticristo, contra la Iglesia fundada por Cristo. Todos serán exterminados para que en su lugar Reine Cristo.

¿Consistirá en esto la Segunda venida de Cristo? Sí. Castigo, Venida, Juicio, Reinado serán concomitantes.

¿No está escrito que vendrá sobre las nubes del cielo? Sí. Pero ello significa el carácter escatológico de esta venida. No procede interpretarlo como un escenario operístico.

¿Habrá otra venida al final del mundo? No.  La venida de Cristo empieza con el juicio de ls Naciones. Seguirá en su Reinado y terminará en el Juicio final. No hay tres venidas, sino sólo dos: La primera cuando  Cristo vino a la tierra y la Segunda para juzgar, primero a los vivos  y al final a los muertos.

¿Esta venida es la Parusía del Señor? Si. Parusía quiere decir “presencia”. El Señor se hará presente y su presencia durará hasta el juicio final.

¿Esta presencia será visible a todos? No. Será una presencia invisible. Pero en el Juicio final todos lo verán. O sea su venida,  su presencia, y su reinado serán invisibles pero reales. En el Juicio final Cristo será visible.

¿Cristo vendrá sólo o acompañado de santos? Cristo vendrá acompañado de los resucitados en la Primera Resurrección.

¿Esta resurrección  será corporal o meramente espiritual? Podría ser espiritual y la promesa del Milenio se cumpliría igualmente. Pero de hecho será una resurrección corporal, de cuerpos incorruptibles, pero invisibles a los viadores, porque la Biblia dice expresamente que al final, en la segunda resurrección resucitará “el resto” que no lo haya ya resucitado.

¿Esta resurrección será visible a los viadores que hayan sobrevivido al Juicio de los vivos? No. Los resucitados  serán como Cristo invisibles. Después antes del juicio Final serán visibles a todos los muertos resucitados, que también serán visibles.

¿Habrá lugar para Cristo después de su venida durante el Milenio? Sí. Morará en el Templo de Jerusalén, como un Dios escondido.

¿Y los resucitados dónde morarán? En la región del aire  donde habrán acudido al encuentro de Cristo.

Junto con la venida de Cristo y muerte de los impíos ¿qué sucederá? El aherrojamiento del diablo que ya había sido vencido y expulsado  después de la primera venida, pero ahora será una expulsión total sin dar lugar a ninguna presencia junto a los viadores.. En el Milenio ya no habrá el mundo tentador de los impíos, ni tampoco estará el diablo seductor. 

¿Así pues los viadores sin tentaciones del mundo y del demonio vivirán inactivos esperando su muerte que les transportará al cielo?. No por cierto. Habrá un ancho campo donde deberán trabajar con la ayuda invisible de Cristo y de los resucitados, en su perfeccionamiento espiritual. Unos lograrán hacer más méritos que otros, Unos serán más santos que otros. Además serán siempre viadores lo que implica que podrán perderse eternamente. Al final del Milenio el diablo que volverá a aparecer logrará que muchos viadores, sean seducidos y luchen contra Cristo en las últimas batallas.

¿Según eso no habrá tanta diferencia entre los habitantes del Milenio y nosotros? Exacto. Fuera de que nosotros somos tentados a veces acerbamente por el diablo y estamos expuestos a los engaños del mundo y su seducción, no habrá diferencia sensible entre nosotros y los que vivan el milenio. Si quitamos al demonio que tienta también a  los monjes en sus monasterios, los que vivan en el Milenio vivirán como en un Monasterio recibiendo buenos ejemplos de todos, bajo santos superiores, sin sugerencias diabólicas, entregados al propio perfeccionamiento espiritual, alabando a Dios en sus Iglesias.  Al final del Milenio, es claro que todo esto cambiará.

¿Hay una frase feliz que resuma según el autor la condición de los viadores en el Milenio?  Si y es ésta:

Quitad de una vez para siempre de la imaginativa el espectro milenarista del visibilismo condenado. Trasformad, si os place, ese reinado de Cristo con sus santos en una peculiar protección y mimo (cf. Is. LXVI, 12 ss.; al. pass.) de Cristo y de los santos para con su Iglesia, la dulce esposa y madre dolorida. ¿Es que no ha de tener también ella su respiro en este suelo? ¿No lo tuvo Cristo su Maestro durante los 40 días que permaneció con sus discípulos, hablándoles cabalmente del reino de Dios?

¿Hay alguna aparición mariana que describa este estado de cosas?  Sí. En La Salette se dijo:

Dios va a castigar el mundo de una manera sin PRECEDENTES. ¡ay de los habitantes de la tierra ! De repente los perseguidores de la iglesia y TODOS LOS HOMBRES ENTREGADOS AL PECADO PERECERÁN.. LA TIERRA QUEDARÁ COMO UN DESIERTO.. [Juicio]

Después sigue con lo que coincide con la paz de los textos bíblicos

Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombre, Jesucristo será servido, adorado y gorificado, la caridad florecerá por todas partes [Milenio]

En el texto anterior se contiene el “Juicio de Las Naciones”  seguido del Reinado de Cristo en las mismas condiciones del Milenio.

Como ya escribí en un post anterior:

“estamos hablando de un “Milenio espiritual” iniciado con una venida de Cristo a la tierra también espiritual e invisible. Bien puede reducirse a una etapa de esplendor espiritual de la Iglesia, entonces única Religión del mundo, como nunca lo tuvo, y cuyas líneas de fuerza son interiores y espirituales.

El Juicio de las Naciones será concomitante  con la Venida de Cristo en un  Milenio espiritual  (y posiblemente simbólico) que terminaría en el Juicio Final al fin del mundo”.

En esta etapa no hay algarabías, ni estados extraordinarios. Hay una humanidad que sirve a Dios y le da una gloria perfecta bajo la única Iglesia de Jesucristo, la Iglesia católica. También los hombres lucharán por vencerse a sí mismos en la consecución de la virtud.

Habrá papas y un gobierno temporal que será posiblemente del gran monarca bajo el consejo e inspiración del Papa

Nadie tendrá asegurada la salvación como la tuvieron muchos santos confirmados en gracia, pero sí puede decirse que les será muy fácil salvarse, aunque quizás no tanto alcanzar una gran santidad.

El escenario cambiará no obstante al final del milenio y el diablo sea suelto de nuevo.

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34 replies »

  1. Dijo Cristo que todos VERÁN al Hijo del Hombre venir sobre las nubes, o sea que su Parusía sí será visible y derrota definitiva del mal. Es que Cristo ya está ahora de una manera invisible, bueno miento, porque en el Santísimo Sacramento está visible, pero ahora está visiblemente encadenado en un Sagrario, pero en su Parusía vendrá visiblemente en su Gloria, por ello es que se dice que la Parusía es la venida GLORIOSA de Cristo, porque Él ya lleva viniendo a la Tierra desde siglos, pero no gloriosamente como será en la Parusía, porque ahora son tiempos de misericordia, pero al final de los tiempos de misericordia serán los tiempos de la ira de Dios y de Juicio.
    Creo que decir que la Parusía será invisible roza la herejía, que no creo que lo sea, pero lo roza, porque Cristo dijo que será visible (y si me apuras hasta el ángel de la Ascensión).

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  2. Ningún catecismo puede ir en contra de la Profecía, la cual, como tal, se va haciendo más clara a medida que se acerca el tiempo de su cumplimiento. Probablemente para San Juan Crisóstomo o para San Jerónimo, nuestras interpretaciones les parecerían “nuevas” simplemente por estar ellos más alejados que nosotros del fin. Un ejemplo: fíjese qué explicación daban a “hacer hablar la imagen de la bestia”, lo cual para nosotros es absolutamente posible por la tecnología.
    Otro: cuando la Profecía habla de 200.000.000 de combatientes que pasan el Rio Éufrates seco al ser volcada la sexta copa, les resultaba casi imposible ver hombres, entonces decían que eran demonios etc., pero hoy día solamente China o India pueden poner al frente más de 200.000.000 de soldados. La Profecía se puede cumplir perfectamente.
    Por tanto lo que parece ” nuevo” no está en contradicción con la Doctrina, ¿en que parte? La Profecía no está “cerrada”, se le dijo a San Juan que no la selle porque llegó el tiempo de las cosas “que han de suceder pronto”. De hecho Daniel se entiende con San Juan.

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  3. Jamás había escuchado algo así, siempre creí que vendría la apostasía, luego el anticristo, y luego Cristo (visiblemente para todos con poder y gloria) a derribarlo, después el juicio y la vida eterna / condenación eterna…

    Me es dificil de digerir algo tan novedoso (al menos para mi) :/

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    • g dice “Parusía invisible es herejía”
      1. Una herejía debe tener una doctrina contraria a lo dogmáticamente establecido y mandado guardar. De lo contrario, aunque fuera errónea, sería un “error contra la Fe”. Por ejemplo, antes de la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción muchos sostuvieron la doctrina contraria. El papa Alejandro VII en la bula “Sollicitudo omnium ecclesiarum” prohibió que se tuvieron por herejes a los que sostenían la doctrina contraria. Esto ha sido muy común en la historia. ¿Podría ud. decir en que se basa para sostener que la “Parusía invisible” es herejía? ¿Qué dogma o declaración magisterial hay que se le oponga? ¿Quién es la Regla de la Fe, la Iglesia, los Dimond, o Ud. en persona?
      2. Cristo resucitó y permaneció invisible para la mayor parte de sus contemporáneos. Sólo se dejó ver por muy pocos y con intervalos. Después ascendió a los cielos, donde está ahora con un cuerpo extenso y glorificado, a la vista de todos. Dos ángeles dijeron (Hech. 1,11).. Vendrá de la misma manera que lo habéis visto … ¿Porqué no podría venir de la misma manera que vivió en la tierra resucitado durante cuarenta días, es decir visible para algunos e invisible para la mayoría? ¿No podría ser la parusía la repetición del estado de Jesús resucitado invisible para casi todos salvo en algunas apariciones? ¿Sería decir esto una herejía? Esto no quita que cuando quisiere apareciere sobre las nubes del cielo visible en gloria y majestad, por ejemplo en el juicio final.Una parusía con dos momentos, uno invisible y otro invisible. ¿Dónde está dicho que esto no pueda ser y además sea herejía?
      Hay numerosas citas sobre un futuro reino de Jesús en la tierra. Después del juicio final será un reino eterno, pero antes, en esas citas. se habla de un Reinado AQUÍ. El mismo lo dijo en el evangelio en varias ocasiones. Hay textos inequívocos. ¿Me puede decir cuando tuvo lugar ese reino hasta ahora? Si fue de Mil años, y ud. cuenta, como ha dicho, sin conceder lo contrario, los años sólo por los 365 día en que tarda el sol en dar la vuelta a la tierra, ¿Díganos cuando ha habido ese reino y además de mil años, exactos como ud. quiere?
      Los catecismos siempre han dicho la verdad. ¿Pero siempre han dicho toda la verdad? ¿No dijo el Señor que el Espíritu nos conduciría a la verdad plena? Si esto es así ¿acaso fue ennunciada esta verdad “plena” en el primer catecismo y en todos los catecismos?. En el de Trento se habla del bautismo de deseo ¿En qué documento de la Iglesia o catecismo fue dicho esto antes de Trento? En el Catecismo de San Pío X , “catecismo de la doctrina cristiana” se habla de la infalibilidad del papa cuando habla como maestro y pastor (Nº 116) pero 7 años antes el Catecismo mayor había dicho que SOLAMENTE (soltanto) es infalible en determinadas condiciones, ¿Se contradicen? ¿Dicen toda la verdad? Y hubo catecismos anteriores que no hablan de esta inafalibilidad. ¿cómo podríamos decir que los catecismos siempre dicen TODA LA VERDAD de las profecías? Una cosa es que no digan toda la verdad y se callen sobre algunas puntos y otra cosa es que sean infalibles en toda la verdad y digan siempre TODA LA VERDAD PROFÉTICA sobre todos los puntos.
      ud. dice
      Por fe ningún catecismo puede ir en contra de la Profecía. Razón: el catecismo lo aprobó un papa, cual es infalible; la Profecía lo profetizó el profeta de Dios, cual es infalible. Luego ¿qué? — ¡Dios mío! ¿No se entiende que aquí se trata de interpretes, cuales, si van contra el catecismo, van también contra la Profecía? — Y así se asombran unos del porque otros llegarán al infierno tan fácil y tantito facilito…

      Que no vayan en contra de la Profecía, concedo.
      Que digan siempre la verdad de toda la profecía, NIEGO. A veces los catecismos se callan sobre algunas puntos sin hacer distinciones. Por ejemplo entre el Juicio final y el Juicio de los vivos o de las naciones que sucederá antes del Juicio final. Pero el no hacer esa distinción no quiere decir que vayan en contra como ud. gratuitamente piensa, o decir que yerren.
      Cito del trabajo citado:
      Sobre esos eventos finales se ha hecho corriente entre los cristianos un sistema muy sencillo, que podemos llamar teológico, por ser el que interesa a la teología, y que podría expresarse así: Sesión del Señor a la diestra del Padre; su vuelta al juicio final; universal resurrección muertos; celebración del juicio final en que se hace la separación entre buenos y malos, y cada uno va a ocupar su puesto en la eternidad feliz o desgraciada. Todo esto es verdad pero no toda la verdad. La Escritura Profética en su conjunto es mucho más rica y puntual [que los catecismos y que la teología enseñada por la Iglesia], así acerca del juicio como de la resurrección.
      ¿Por qué hay que decir que el sistema teológico tradicional VA EN CONTRA de la concepción milenarista de una parusía invisible?. ¿No podría ser que sus enunciados callen o engloben sin distinguir sobre lo dicho en muchos textos bíblicos acerca del juicio y del Reino profetizado? ¿ud. puede demostrar que los Catecismos están CONTRA esto porque no lo digan explícitamente?
      Esperamos sus respuestas con una demostración taxativa e inequívoca a todas las preguntas que le hago aquí.

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  4. Por fe ningún catecismo puede ir en contra de la Profecía. Razón: el catecismo lo aprobó un papa, cual es infalible; la Profecía lo profetizó el profeta de Dios, cual es infalible. Luego ¿qué? — ¡Dios mío! ¿No se entiende que aquí se trata de interpretes, cuales, si van contra el catecismo, van también contra la Profecía? — Y así se asombran unos del porque otros llegarán al infierno tan fácil y tantito facilito…

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  5. Vamos a distinguir un poco: Lo que está prohibido enseñar es que Jesucristo Dios hecho Hombre, Resucitado y Glorioso, el Cual se apareció a los Apóstoles durante cuarenta días, muchas veces con las puertas cerradas y otras comió con ellos y hasta les preparó pescado asado en la orilla del lago, y también se apareció a más de “quinientos hermanos” como dice San Pablo, y también a él…hasta el día que en su presencia (es decir viéndolo con sus ojos) ascendió a la diestra del Padre.
    Jesucristo Resucitado no es un fantasma ni ha perdido su Naturaleza Humana, porque además le dijo a Santa Magdalena que “no lo tocara” y a Santo Tomás que metiera sus dedos en Sus Llagas. ¿Estamos de acuerdo? Sigamos, lo que está prohibido enseñar es que en el Milenio -que la Iglesia no niega ni condena (salvo el carnal de los herejes)- esté CORPORALMENTE o VISIBLEMENTE regenteando un Reino a la manera de los reinos humanos. Ahora bien, el Milenio es inmediatamente o co-instantaneamente concomitante con Su Parusía, entonces, Su Parusía será VISIBLE o INVISIBLE? Por la Escritura sabemos que “todo ojo lo verá” por tanto será VISIBLE, porque aparecerá o se manifestará tal cual lo vieron ascender los Apóstoles y mandará al infierno con su sola PRESENCIA VISIBLE al Anticristo y al Falso Profeta.
    Pregunto entonces: ¿para cuándo se manda no enseñar su PRESENCIA VISIBLE, si su Venida en Gloria y Majestad es lo que hace que Su Reino quede transformado y sin enemigos que obstruyan el florecimiento espiritual cual no lo tuvo nunca -y que Lo van a ver con sus ojos-,¿ en qué momento se hace INVISIBLE, o es que permanece VISIBLE? ¿en un abrir y cerrar de ojos? ¿En qué quedamos, si es VISIBLE la Iglesia prohíbe enseñarlo, y si es INVISIBLE es herejía…entonces qué?
    Si alguien responde, continuamos…

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  6. Responderé cuan pronto tendré un poco de tiempo libre. Hasta entonces, le advierto que tiene que preparase a defender:

    1. Que hay tres juicios: particular, de las naciones y universal. (Si lee versículo con versículo Mateo 25:31-46, verá que eso es insostenible. También le recomiendo que lea los comentarios de los ss. Padres y Doctores de la Iglesia con respecto a estos versículos.)
    2. Que hay tres venidas de Cristo: encarnación, parusía invisible (de hecho, no por completo invisible, ya que será visible para algunos), parusía visible.

    También le pondré una serie de preguntas a las cuales Usted debería responder con sí o con no. (Usted puede hacer lo mismo.)

    Entre otras, le advierto que, al intentar defender lo nunca afirmado en toda la Santa Tradición, irá de error en error, hasta la herejía.

    — — —
    Et tunc apparebit signum Filii hominis in caelo, et lamentabuntur omnes tribus terrae: et videbunt Filium hominis venientem in nubibus caeli cum virtute magna et claritate. Et mittet Angelos suos cum tuba magna. Et colligent electos ejus a quatuor ventis, a summis caelorum usque ad summitates eorum (Matth. XXIV; Luc. XXI).

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    • En la escritura se habla de cinco juicios: Juicios particulares históricos; juicio particular escatológico después de la muerte; juicios particulares sociales ( por ejemplo a Sodoma); Juicio social de vivos escatológico ( Juicio de las Naciones); Juicio final de muertos ( que corresponde al texto que Ud. trae , el cual no demuestra que no haya otros juicios que no sean ese)
      La Escritura habla de dos venidas. Los dos modos, visible e invisible, no significan que cambie la sustancia de una presencia, de una única segunda venida. Los accidentes o los modos no cambian la sustancia. Jesucristo está de diferente modo en el cielo y en la Eucaristía donde está “per modum substantiae”. Pero no son dos Jesucristos sino un Jesucristo con dos modos diferentes de presencia. Hay una única segunda venida la de Jesucristo en la Parusía “non visibiliter” que se prolonga en el tiempo del milenio hasta aparecer “visibiliter” en el juicio final.
      El texto que trae Ud. no prueba nada al caso, o mejor dicho prueba que habrá una presencia visible de Cristo en el juicio final pero no que no haya otras presencias invisibles de Cristo, por ejemplo en la Eucaristía y en la Parusía, siendo esta última junto con la aparición en el Juicio, la misma venida.

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  7. El texto que copié aquí no sirve para ninguna argumentación. Yo no argumento con citas bíblicas más que a través de citas de los ss. Padres y Doctores de la Iglesia, según ellos los interpretan.

    Escribe Usted: “Los dos modos, visible e invisible, no significan que cambie la sustancia de una presencia [en realidad hablamos de venidas, precisamente de la segunda, como continua], de una única segunda venida. Los accidentes o los modos no cambian la sustancia.” — Eso lo sé yo como sé lo que está en mis bolsillos, pues he estudiado filosofía y no cometo errores tan crasos. — Sin embargo: en nuestro caso se trata de numeración (cual no es modo o especificación modal, sino accidente, la cantidad etc.: numeramos 1 (primera venida), numeramos 2 (segunda venida), numeramos 3 (tercera venida). Luego, en tal caso la parusía no es sustancia, sino accidente de la sustancia, del que viene de tal modo que es presente (da igual visibiliter o invisibiliter). Si tomamos la parusía como sustancia y no como accidente, entonces hablamos de la parusía en si, cual puedes cortarla en mil trozos y sigue siendo una.

    Hay una absurdez total:

    a) Viene Cristo invisibiliter (ok! cuento “1”.)
    b) ¿Se va o se queda invisibiliter?
    c) ¿Se va (supongo que invisibiliter) para volver visibiliter? Porque si no se va es ilógico decir que vuelve o que viene como está escrito in nubibus caeli. (Si sí, ok! cuento “2”.)
    d) ¿Se queda invisibiliter para volver visibiliter? Pero en este caso el volver es aparente, o sea que, según lo que está escrito, Filium hominis venientem in nubibus caeli, es mera mentira, ya que de hecho ya vino y no se fue etc., etc., pues no puede venir, volver, si no se fue etc., etc.

    Yo no entiendo como puede pasar de estos detalles lógicos tan obvios.

    Ademas: presencia implica estar en en el espacio y en el tiempo. Normalmente debería preguntarle:

    Cuando viene para el Juicio de las Naciones: ¿viene en el espacio y en el tiempo? Si no viene así, entonces no viene.
    Pero si viene en el espacio y en el tiempo, ¿luego se va del espacio y tiempo? Si no se va, entonces no puede venir para el Juicio Universal, ya que ya vino. Con lo cual, Filium hominis venientem in nubibus caeli es mentira, o debería corregido: Filium hominis aperientem in nubibus caeli; o sea que solo debe aparecer, hacerse visible para todos, etc., etc.

    Hasta ahora —que no me cuesta mucho trabajo y tiempo—, me contento con estas observaciones lógicas; las dogmáticas vendrán a su tiempo.

    Espero que me responda con detalles.

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    • “Numeramos” es un acto subjetivo que no cambia la realidad objetiva que es una y la misma: Jesucristo ha venido una sola vez y quoad nos secundum la designación lo hacemos con dos números distintos.
      ” viene en las nubes”. Y venir se refiere a una tercera venida, niego. Se refiere a la misma venida de la Parusía pero visiblemente, concedo,
      En las nubes necesariamente implica una realidad objetiva que implica un transporte como en un avión, niego.
      Es una locución que implica la significación de una aparición escatológica con un modo visible, subdistinguo
      Y es necesariamente distinta a la Parusía, niego
      Y es la misma de la Parusía con modo distinto, visible, concedo

      El deducir de una expresión totalmente metafórica una realidad numéricamente distinta me parece un exceso.
      Además el decir que “venida”no es una substancia a la que afecten modos, distingo
      No es una substancia personal o física, concedo
      No es una substancia o sujeto de la oración del que se pueden predicar diferentes modos, niego.
      Un viaje por ejemplo puede ser sujeto de diferentes modos, por ejemplo en parte en ferrocarril y en parte en autobús pero sigue siendo un único viaje.
      La venida de Cristo puede inaugurar una presencia invisible que termine siendo una aparición visible de la que se diga metafóricamente que viene en las nubes. Lo que implicaría un acto de venir ya realizado, con un modo distinto que da pie a decir que viene en una tercera venida.
      Como ve son modos de hablar que de ninguna manera prueban su afirmación de una tercera venida.
      Pero Ud. tiene que concentrarse en probar
      La herejía de una parusía invisible
      La existencia o no de un milenio o reino de Cristo. Si es que sí, cuándo tuvo lugar,
      Por qué Cristo no puede venir en las mismas condiciones del resucitado, y por qué el decirlo sería una herejía.
      Por qué los catecismos son contrarios a esta idea. Por qué los catecismos tienen que referirse a toda la verdad y no puede haber en ellos implícitas verdades no explícitas.

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  8. No tengo conocimientos como ustedes pero pienso que nuestro Señor Jesucristo el único León, de la tribu de Juda, no cierra la profecía, porque desea que muchos sean salvos aun en tiempos anticristicos y de grandes falsedades e impostores, porque aun en los tiempos de mayor tribulación el evangelio eterno se seguirá predicando.
    Hay un decreto emitido por el sr. emérito en funciones del año 2010, donde pide directamente una autoridad financiera mundial, que es lo mismo que anunciar y pedir el gobierno del hijo de perdición, pero nunca lo van a declarar abiertamente, solamente debemos estar atentos a cuando los inicuos y sirvientes de lucifer, lo hacen realidad. De ellos es su orden mundial luciferino, o contra Cristo, aunque lo llamen cristo o esperado por las naciones,es su ungido pero esta vez por satanas, que va a perdición. y asi sea.
    Y en cuanto al mileno el septimo es de Nuestro Señor, el problema es la dificultad para determinar el año puntual que ocurre porque hay diferencias de 222 años aproximadamente en ambos calendarios. pero viendo los hechos, y analizando, que pasa en el otro lado, hoy es más factible conocer que falta muy poco para esos tres años y medio, que es el limite que la mayoría concuerda.. y el lugar esta establecido sea desde el plan secreto, como el que dice el Apocalipsis “la última batalla”, y nos cuenta San Ireneo de Lyon. Donde nacio el problema muere.

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  9. Ellos hicieron una oración Señor El Arca que se llama la gran invocación usted y todos pueden leerla y es la suma de disparates productos de los arcanos infernales, porque piden luz y que se selle la puerta, eso hacen desde el año 1900 en secreto y como necesitan sumar muchos en su discipulado para que llegue el inicuo, es que disfrazan palabras para engañar.
    Una puerta y única es la de Nuestro Señor y muchas puertas son las del infierno. Y si las abren ¿de quien es responsabiidad? de esta generación perversa que amo más las tinieblas.
    II Tesal. II. El cual es Bendito por los siglos de los siglos Amén. Gracias.

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  10. Corto comentario a “La segunda venida será invisible y adquirirá visibilidad para todos en el Juicio final.”

    Imaginemos que yo estuve en Mexico una vez y luego me fui. La segunda vez voy especialmente a ver a mi amigo Don Simón. Mexico, como país, es un territorio marcado por fronteras; la frontera con Estados Unidos es muy celebre etc. Imaginemos que no llego allí, en Mexico, con el avión, sino que lo hago pasando antes a ver otro amigo, que está en Estados Unido; luego me decido llegar a Mexico cruzando la frontera que hay entre estos países. Bueno, cruzo la frontera, estoy en Mexico, por la segunda vez. Sin embargo, en camino hacía Don Simón pueden ocurrir dos cosas: a) tengo que volver en Estados Unido urgente por tal o cual asunto; b) al cruzar la frontera desde Estados Unidos a Mexico, alguien metió en mi coche, sin conocimiento mío, una bolsa con drogas —cosa muy rara, pues deberían meterlo en el coche de uno que salía de Mexico, no en el coche de uno que entraba, o, simplemente fue un error del de la droga etc.—, y así, cuando me paro la policía, encontraron la droga y me detuvieron, digamos 5 años, en la cárcel. Sigo el cuento según a) y b). a) Claro, salgo de Mexico donde estuve por la segunda, vuelvo a Estados Unidos, arreglo el asunto y vuelo de nuevo a Mexico, del mismo modo como antes, cruzando la frontera. Ahora estoy por la tercera vez en Mexico. En fin, luego encontrarme con Don Simón, cual me dice: ¡bienvenido por la segunda vez en Mexico! Yo le doy las gracias para la bienvenida, pero de aclaro que estoy en Mexico no por la segunda vez, sino por la tercera, y le cuento lo que paso. Al darle a Don Simón las explicaciones necesarias: ¿podrá él contar mis visitas a Mexico con “1”, con “2” y con “tres”? Claro que sí. b) Como sabéis, las cárceles de Mexico son malísimas; 5 años los he pasado muy mal; pero, en fin, salgo de la cárcel y voy directamente a mi amigo Don Simón, cual me dice: Hace 5 años que esperaba verte… Viniste a Mexico entonces o no; no me digas que ahora estas aquí por la tercera vez. Y yo le narro mi desgracia. Al conocer lo que paso: ¿podrá Don Simón contar mis visitas a Mexico con “1” y con “2” y para nada y con otra cifra? Claro que sí. — Con lo cual, en el caso a) estuve en Mexico 3 veces: en la primera Don Simón no me vio; yo a él tampoco, pues por aquel entonces no compartíamos ni siquiera conocimiento uno del otro. En la segunda venida, tampoco, pues tuve que volver a Estados Unidos. Sí en la tercera. Con lo cual, en el caso b) estuve en Mexico 2 veces: en la primera Don Simón no me vio; yo a él tampoco, pues por aquel entonces no compartíamos ni siquiera conocimiento uno del otro. En la segunda venida sí, aunque no cuando vine, sino después de 5 años. Ahora bien: ¿mi segunda venida en Mexico fue invisible y adquirió visibilidad para Don Simón después de 5 años? A la primera vista eso parece correcto. Sin embargo no la venida adquiere visibilidad, sino yo. Pues, una vez que Don Simón entiende lo que me paso, no podría para nada decirme: ¡por fin tu visita adquiere visibilidad! Sería un modo completamente impropio de hablar y de pensar. Mas bien dirá: ¡por fin te veo! o, para mantener las palabras, aunque suene raro, ¡por fin has adquirido visibilidad!

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    • Ni siquiera he leído tan larga perorata de unos ejemplos retorcidos y traídos por los pelos, de los que se puede decir :
      Non datur paritas.
      Dé razones, y no se moleste en inventar cuentecillos. Contestes a los argumentos hombre.Ud. que sabe tanta filosofía por confesión y encarecimiento propios. Con lo fácil que es decir, niego, concedo y distinguo e iterum subsistinguo. Déjese de parábolas y de traer textos metafóricos de los que Ud. deduce realidades escatológicas.Vaya al grano.
      Le recuerdo que las cuestiones principales quedan sin contestar y probar.

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  11. Por ende —y como Usted admite—: Cristo viene por la segunda vez; juzga a las Naciones (invisiblemente, supongo — pero que clase de juicio será esto, es difícil de entender; de hecho se ve solamente la aplicación de la sentencia, no el juicio), luego se queda invisible, en el espacio y en el tiempo, 1000 años. Luego se hace visible, para el Juicio Universal. — De aquí surge una gran confusión imaginativa: a no ser que nuestro compañero Nada lo tiene claro, pues él afirmo varias veces que Cristo ya vino, y está bien escondido, como también escondido está el papa. — — Para eliminar paréntesis: ¿Admite Usted que Cristo se queda escondido en la tierra 1000 años?

    Espero un sí o un no.

    Si sí, entonces: ¿Qué clase de Rey es este que se esconde 1000 años?

    Por favor, una respuesta clara y distinta…

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    • En la hipótesis del milenio tal como la expone el P. Ramos (yo nunca he dicho que la profeso ni que la apruebo, y que ahora defiendo) Cristo viene en la Parusía y permanece invisible o escondido a los ojos humanos. ¿Qué clase de Rey es éste..? Es el mismo Rey que reina en la actualidad escondido desde el Sagrario. Es el mismo Rey del que celebramos su fiesta de Cristo Rey y está escondido a nuestros ojos en el cielo. El que tiene que responder es ud. que no admite el reinado actual de Cristo cuya fiesta celebra la Iglesia en el día de Corpus y alfombran de flores las calles a su paso. El mismo Rey que ahora está con el Cuerpo glorioso en el cielo. ¿Sigue diciendo “Qué clase de Rey es éste? ¡Qué mal suena su comentario!
      Si es así en nuestros día en los que Cristo Reina “escondido” en el cielo y en el Sagrario ¿Por qué no podría ser verdad que reine escondido como lo estuvo en los días de su Resurrección en los que ya reinaba por méritos propios, en los mil años del Reinado mesiánico. ¿Dónde ve ud. la imposibilidad o el demérito que le hace decir tan despectivamente “¿Qué clase de Rey es ese? o también va a decir ¿No queremos que Él reine.. así de esa manera que a mí no me gusta.
      Estamos esperando sus respuestas “claras y distintas” a las preguntas formuladas, pero que hasta ahora no hace más que maniobras de distracción tan mal sonantes como las de este comentario.

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    • g,
      ud. dice “Cristo viene por la segunda vez; juzga a las Naciones (invisiblemente, supongo — pero que clase de juicio será esto, es difícil de entender; de hecho se ve solamente la aplicación de la sentencia, no el juicio)”
      Como está dicho, la palabra “Juicio” en la Biblia en muchas ocasiones, casi siempre, equivale a “Castigo”. En otras equivale a reinar. De manera que “Juzgar”= Reinar. En este caso la venida invisible de Cristo es para efectuar el “juicio de las Naciones” que es un gran castigo a la Humanidad. Y concomitantemente Reinar en el espacio dejado por el mundo impío eliminado y quitado de en medio, en un reinado que durará mil años.
      Ud. se imagina un juicio moderno con fiscales, abogados defensores, y exposición de motivos que termina en una “sentencia” como ud. dice. Lo que no sea eso, para ud. no es juicio. Es una manera de pensar ucrónica que desconoce la Biblia y el uso que hace de términos como “Juicio”.
      Me atrevo a sugerirle que lea el artículo del P.Ramos y después podrá atenerse al uso de sus términos.

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  12. Creo que aquí se ha escudriñado tanto el tema de la Parusía que de toda palabra se ha sacado todo un mundo. A ver, por poder se pueden sacar muchas cosas, que si visibilidad por allí, que si invisibilidad por allá, etc. Cristo dejó bien claro que vendrá en forma gloriosa con sus ángeles a juzgar vivos y muertos, y así consta en el Credo de Nicea. Cuando el ángel dijo que así como subió así volverá a bajar, se entiende que así como hubo una Ascensión habrá una Parusía, pero no significa que Cristo bajará exactamente en la misma forma que subió, creo que se hace referencia al movimiento de subir y bajar, no a la forma, que también puede ser a la forma, a las dos cosas, pero es algo ya poco claro y la Parusía parece que será un hecho más glorioso que la Ascensión, ya lo primero porque lo verán todas las personas con toda la Corte del Cielo.
    Muchos defienden ese Milenarismo para explicar que habrá un Reinado, pero ¿quién niega que no vaya a haber un Reinado? de hecho yo creo que Cristo vendrá, derrotará el mal e instaurará un Reino para siempre sin vuelta del mal, para ello dice San Pablo que la Tierra será purificada en fuego, pues así se prepara la Tierra para ser Morada de Dios y sus Santos para toda la eternidad. Por ello es que a estos tiempos se los llama fin de los tiempos y se dice que tras los cuales acabará el mundo, pues removido el tiempo se acabará el mundo tal y como lo conocemos. Ahora, si hay mil años de Reinado pues….estaríamos en el final de los tiempos tras los cuales vendrá un milenio y después el fin del tiempo, pero esto me parece ya muy rebuscado.

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    • Servidor,
      Como ya he dicho, defiendo las ideas del P. Ramos en su artículo ante cosas que allí se han escrito y nadie ha dicho nada. Ahora bien el punto de su argumentación es que dice la Verdad en decir que Cristo inaugurará un Reino eterno en el cielo. Pero no explica cómo es que en la Biblia se dice en múltiples ocasiones que también habrá un Reinado en la tierra, en una Nueva tierra, como dice San Pedro. La única respuesta es decir como han hecho muchos expositores que ese reinado ya ha tenido lugar o está teniendo lugar. En realidad todos dicen lo mismo acudiendo a una explicación alegórica y algunos prefigurativa, que deja muchas dudas y en la muchos textos permanecen sin cumplir. Si quiere saber cuáles debe leer y meditar el artículo del P. Ramos.
      También me gustaría que otros que también niegan que vaya a haber un Milenio (y repito que yo no lo defiendo personalmente) expliquen e interpreten esos textos y otros muchos que no se ve que vayan a cumplirse. ¡Pero nunca lo hacen! ¡Se limitan a negar! con textos del magisterio o del dogma o de los catecismos unilateralmente interpretados.

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  13. Pues hombre, yo es que no me sé los textos, pero como bien dijiste antes, Cristo fue proclamado como Rey y Señor del Universo y la Iglesia lo celebra cada año, ergo Cristo ahora reina, y también visiblemente desde la Eucaristía. Porque ahora estamos en un Reino de Cristo tras la Redención y Satanás es el príncipe caído que intenta llevarse a su lado a todos los sirvientes que puede para estallar revolución contra Dios, es por ello que el Demonio sigue haciendo la misma batalla angelical pero en la Tierra como dice el Apocalipsis, así como se llevó a su lado a un tercio de los ángeles, así se llevara otra gran parte de la humanidad, y al final traerá a un hombre de pecado para hacer la batalla final, pero vendrá San Miguel y retumbará de nuevo aquel “¿quién como Dios?”, que vendrá en la Corte de ángeles que arropan a Cristo en su Venida para poner punto final.
    Según el cántico de Zacarías, Cristo nos ha traído la Paz, que es aquello de que el león comerá junto al cordero (o algo así, no me acuerdo), esto los judíos lo interpretaron mal según su conveniencia y por ello no creyeron en Jesús.
    ¿No dijo Cristo que ha venido el Reino de los Cielos? ¿el Reino de los Santos? pues eso, ahora lo que falta es que se eche la cizaña del Reino al fuego, que es la separación de la Parusía, para que el Reino sea ya sí más pleno y perfecto, que es el triunfo de los Sagrados Corazones, eso de que “al fin mi Corazón Inmaculado triunfará”.
    Así que, si hemos de entender que Cristo traerá un Reinado Milenario, entendemos que ahora no lo hay, cuando es mentira, sí lo hay y lo que pasará en la Parusía es que el Anticristo y Falso Profeta serán echados al fuego para triunfar plenamente, pero el Reino ya está pues vino Cristo a traerlo en su primera venida, quedando atados el Reino del Cielo y la Tierra en la Iglesia, por lo que sí, el Reino vino a los hombres y los hombres fueron al Reino, falta nada más que la separación del trigo y la cizaña.

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    • Servidor,
      tienes razón. Cristo reina ahora desde la Eucaristía (aunque no visiblemente porque no se ve su Persona, sino sólo las sacratísimas especies), y también reina escondido para nosotros desde el cielo. Pero la diferencia es que el Milenio es un Reinado en el que reinando también invisiblemente, HA VENCIDO al mundo eliminándolo y quitándolo de en medio y al Diablo “aherrojándolo” y mandándolo al abismo (En su vida mortal también “expulsó” al demonio y los cristianos lo expulsamos ahora también por la Fe en Cristo, pero éste sigue ahora también “vagando por el mundo y cerca nuestra buscando a quien devorar”.
      Yo con el autor le recomiendo una cosa : No busque escenarios operísticos en el Reinado milenario. TODO SERÁ IGUAL que ahora. La única diferencia es que no habrá malos en el mundo, con sus malos ejemplos y seducciones y sus guerras…después del fenomenal castigo. Tampoco habrá diablo tentador, y se cumplirá lo que se pide en la oración de León XIII a San Miguel “lanza con el divino poder a Satanás al infierno..“. El reinado de Cristo se reducirá a que nos sea más fácil ser santos y a que la Iglesia conocerá un triunfo sin precedentes como única Religión del mundo, sin musulmanes, ni judíos (los que queden se habrán convertido) sin sectas, sin TV que escandalice, sin malos libros (quizás sin libros en absoluto porque como pienso habremos retrocedido a la alta Edad Media después de muertas las 3/4 partes de la humanidad) o sea sin dos de los enemigos del alma, Mundo y demonio.
      Como dice el autor:
      Quitad de una vez para siempre de la imaginativa el espectro milenarista del visibilismo condenado. Trasformad, si os place, ese reinado de Cristo con sus santos en una peculiar protección y mimo (cf. Is. LXVI, 12 ss.; al. pass.) de Cristo y de los santos para con su Iglesia, la dulce esposa y madre dolorida. ¿Es que no ha de tener también ella su respiro en este suelo? ¿No lo tuvo Cristo su Maestro durante los 40 días que permaneció con sus discípulos, hablándoles cabalmente del reino de Dios?
      ¿no es hermoso lo anterior?

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  14. Y añado que es por ello que el Juicio Final será con la Parusía, porque precisamente la Parusía viene a separar el trigo y la cizaña que debían seguir creciendo juntos (como dice Jesús), no viene a traer un Reino y a que encima luego venga más cizaña como defiende ese Milenarismo, porque eso ya pasó hace 2000 años.
    Y tampoco viene Cristo a echar a los anticristos y luego vuelve de nuevo a los 1000 años pero ya para separar definitivamente, no, Cristo vendrá a separar y a que sea el triunfo pleno, creo yo que ya toca que después de tanto tiempo el mal se venza definitivamente.

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  15. Bueno no sé, ya se verá, además que estas cosas Dios las revela a los pequeños, y como yo no soy pequeño (pues aunque intente simular humildad sigo con soberbia) pues por ello siempre digo que lo que aquí escribo no se tome tan en serio, ya que a mí estas cosas no se me revelan y lo que hago es suponer en base a revelaciones que se han dado a otros o que Dios ha dado en las Escrituras, así que bueno, mejor dejar estas suposiciones mías porque me he hecho un lío y se puede ver cómo me contradigo en varios comentarios jajajaja
    Seguid ya vosotros mejor, me quedo de espectador.

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  16. El nudo se encuentra en la afirmación: “La segunda venida será invisible y adquirirá visibilidad para todos en el Juicio final.” — Es un sofisma. Moléstese Usted el leer mi comentario a esta afirmación y verá porqué. He ido directamente al grano.

    Eso, por un lado; por otro lado, no ha respondido a mis preguntas: muy mal. En fin, al escribir que yo me imagino “un juicio moderno con fiscales, abogados defensores”, por desgracia, sólo me está ofendiendo. Pero da igual, yo tengo “una manera de pensar ucrónica” y desconozco la Biblia.

    Con lo cual: aquí se acaba mi deber hacía Usted. Hoy me he liberado. Lo demás, lo que yo podría presentar aquí, ya lo tiene en cualquier catecismo.

    Quien algún día necesitará algo de mi parte, o simplemente charlar, aquí les dejo mi e-mail:

    g.n.anastasius@gmail.com

    Por favor, en el nombre de Cristo Nuestro Señor, no suprime este mensaje.

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  17. Cito del comentario al pie de http://lahondadedavid.blogspot.com/2015/08/memorandum-esjatologico-profetico-ii.html#comment-form:

    “Se ha planteado un interesante debate entre “Moimunan” y “g” por el cual el último rebate el planteo de la única Venida en dos juicios. Esto supone el contestar la misma posición del “milenarismo espiritual”. Claro que el contradictor no da argumentos escriturísticos para ello. De hecho, esta posición (con la salvedad, importante, de que el (segundo) “milenio” no termina con rebelión alguna) es la que da cuenta de todos los datos de las Escrituras. Suprimimos un eslabón y todo el engranaje se viene abajo. Ubicándonos en el tiempo presente, de apostasía general y de “gran tribulación”, de “abominación en el lugar santo”, quedan sólo por cumplirse las promesas mesiánicas y el tiempo de paz predicho en las Escrituras (“el poder y la magnificencia de los reinos que hay debajo del Cielo será dado a los santos del altísimo”) y en Fátima (“le será dado al mundo un cierto tiempo de paz”).
    Si quisiéramos atenernos a la doctrina más aceptada (anti milenarista) se nos hace imposible ubicar el tiempo de paz o deberíamos disociar el castigo universal de la Segunda Venida y postergar ésta para después del castigo y del tiempo de paz. Supongamos que estemos en condiciones de hacerlo diciendo que el “resplandor de su Venida” no es propiamente su Venida. Pero entonces hacemos violencia a este texto: “¿Cuándo venga Cristo encontrará fe en la tierra?” puesto que no tiene sentido en una Venida en tiempo de paz y donde todos se han convertido al Señor. Luego también resulta difícil explicar lo de “los restantes muertos no vivieron sino hasta pasados los mil años”: supongamos, como lo hicimos nosotros mismos en el pasado, que el “vivieron y reinaron” aluda a la salvación de esas almas escogidas, pero entonces, ¿las “demás” almas que “murieron en Cristo” no se han salvado todavía cuando Juan las ve en el capítulo XX del Apocalipsis? y si sólo se refiriera a los réprobos no hay caso, puesto que además se dice que “vivieron”…”

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  18. La confusión como ya les habia comentado antes, es la de mezclar o intercambiar “Parusía” con “Venida”,

    Mons. Straubinger erudito en Griego y Sagradas Escrituras por algo prefierió no traducir esta Palabra PARUSIA cuando aparecía en el texto como “manifestación” que si realizan otras traducciones y menos como Venida pues sabia que era algo distinto aunque no lo entendia del todo.

    La Realidad es que Parusía es una palabra griega muy importante que significa realmente en su etimología “Ser Con” y justamente el Bienaventurado Apostol San Juan nos habla más claramente algo de este MISTERIO:

    En su primera carta en el capitulo tercero cuando nos dice que aunque ya somo hijos de Dios por haber sido renacidos en nuestro Bautismo en imagen de Cristo Nuestro Señor aun no se “ha MANIFESTADO” lo que Seremos pero cuando se “manifieste” le veremos tal cual es por que seremos SEMEJANTES a El” (aqui la importancia como Moinuman alguna ves notó del Ministerio de los Hermanos Dimond sobre el tema del bautismo, que es tan rechazado y poduce tanto “asco” entre todos lo que quieren llegar a la verdad y no podrán. aunque los Hnos. crean y esperen un inminente Fin del Mundo y no el correcto fin de los tiempos, ). Osea que la Parusía esta ligado al cumplimineto del Padre Nuestro única oración que Dios mismo pidió y dejo pidiendo a su Iglesia, cuando la Voluntad de Dios se Haga ASI EN LA TIERRA como en cielo y Venga su Reino, por cierto de mil años segun el Oraculo de Dios mismo.

    La Parusía es lo que San Pablo nuestro Apóstol pues nacimos gentiles. da a conocer como el misterio de la “manifestación de los hijos de Dios”, donde la misma creación que gime con partos de dolor por ese día, será liberada de la esclavitud a la que la ato el pecado del hombre.(Rom 8, 19)

    Es evidente del anterior pasaje que la creación no será tranformada para que desaparezca en el fin de la creación, sino para que tenga perfecto cumplimiento lo que Dios quizo hacer desde eterno en todas sus obras Ad extram.

    Por eso la Parusía es Dogma de Fe incluido en el credo “Espero en la Vida del Siglo Venidero”
    un tiempo que ha de venir donde “Pastará el León con el Cordero, Brillara la Justicia, “Dios será Todo en todos ” al ” Ser perfectos como el Padre Celestial es Perfecto, ETC, y si para G siglo venidero es igual a eternidad no hay nada más que decirle y menos si el credo no le parece una fuente dogmática

    Y la Segunda y única Venida al Fin de la Creación también es dogma de Fe “Vendrá a Juzgar a Vivos y muertos y su reino no tendra Fin ” con una imagen muy diferente donde los muertos que ya fueron juzgados segun sus obras ya sea condenados y salvados se uniran a sus cuerpos que seran escupidos por las entrañnas de la tierra y el mar junto a los vivos a quienes no les alcanzara ya la segunda muerte en presencia del trono de justicia. aparte que Reino no tendrá fin sino el que ya existe desde la Parusía.

    La Parusía es un misterio que ya ha sido manifestado, pues no abra misterio que no sea conocido y que en lo personal conocerlo me llevo a ser milagrosamente arrancado hace uno 6 años de la apostasía en la que vivia muy complaciente de la Iniquidad, por una muy grande Gracia de Dios, la cual recibí a través de los Videos de Peter y Micahel Dimond OB y así es que dependerá del conocimiento de esta manifestación que explica el misterio de la Parusía para que esta tenga lugar por lo que dice la escritura “en Razón de los Elegidos esos días serán acortados” siendo más claro como vendrá la Parusía sino sabemos en que consiste, si no somos cristianos osea sino tenemos la Fe integra e Inviolada para poder pedirla a través de la oración del Padre Nuestro. si Dios no encuentra recipientes para recibir un bien tan grande, que el ojo no a visto no el oido escuchado.

    La Parusía se pide en el Padre Nuestro, Dios la otorgará cuando se conozca en que consiste y se pida como el quiere, se llevará acabo con una purificación de todas las obras del orgullo humano donde Cristo tomara venganza en los que no conocen a Dios (esto es para todos los amigos de las ignorancias invencibles) y los que no obedecieron su Evangelio (y esto para los que no crean en la necesidad de bautizar a todos los hombres) y así se cumplirá el plan Divino: el ser uno como Cristo y su Padre es uno, esa es la manifestación de Cristo en la manifestación gloriosa de los Hijos de Dios, ya no solo una comunión solo eucaristica sino plena. para que despues del que se cumpla el tiempo estipulado como Dios siempre lo ha querido y liberando el demonio por un corto tiempo haga su solemne Juicio en frente de todos.

    FIAT

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  19. Héctor Adrián:
    Adhiriendo a su preocupación por aclarar los términos, los que si se entienden mal llevan fácilmente a la confusión, si Ud me lo permite, quisiera hacerle una observación con respecto al significado que Ud propone de ‘parusía’.
    Parousía es un substantivo griego ligado semánticamente al verbo ‘páreimi’ (<pará-'eimì), que significa 'estar presente'; de donde 'parousía' significa en un primer sentido inmediato 'presencia'. Así se encuentra en los más grandes autores griegos de la Antigüedad (Esquilo, Sófocles, Eurípides, Platón, etc.). Pero también significa 'acción de presentarse' o de 'hacerse presente', de donde 'advenimiento'. Con este sentido se encuentra en varios autores antiguos (Eurípides, Sófocles y Tucídides, entre otros), y también en el Nuevo Testamento, referido propiamente a la segunda Venida de Ntro. Señor Jesucristo al fin de los tiempos. A propósito de esto, creo innecesario acumular pasajes bíblicos, por lo que cito tan sólo uno: "Rogamus autem vos, fratres, per adventum Domini nostri Jesu Christi, et nostrae congregationis in ipsum, …(IITes,2, 1). Donde la Vulgata dice 'per ADVENTUM' el texto griego dice; "upèr tês parousías". Pues bien, el Abbé Fillion, en su monumental y erudita edición bilingüe de las Sagradas Escrituras, en ocho gruesos volúmenes, traduce muy ceñidamente "par l'avènement de Notre Seigneur Jésus-Christ…". Como también la edición crítica de José M. Bover/José O'Callaghan: "por lo que atañe al advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo…".
    No hay, pues, duda con relación a lo que significa el vocablo griego 'parousía', ni por ende lo que debemos entender cuando hablamos de la 'Parousía de Ntro. Señor'.
    En todo caso, dispénseme Ud si piensa que lo estoy corrigiendo…
    Dios y la Ssma. Virgen, cuya Gloriosa Asunción a los Cielos hemos celebrado hoy, lo guarden!

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  20. Desde que apareció la primera entrada con este tema, ‘El Juicio de las Naciones’, he estado tentado de tomar parte en el debate que el mismo suscitó, pero luego de pensarlo, antes que expresar mi opinión, prefiero transcribir algunos pasajes del libro ‘La Iglesia patrística y la Parusía’, cuyo autor, el P. Florentino Alcañiz, dedicose a estudiar, durante su ‘biennium’ en la Gregoriana para obtener su doctorado en Sagrada Escritura, el pensamiento de los Santos Padres y algunos escritores eclesiásticos de los primeros cinco siglos acerca de la Parusía y el Milenio. El fruto de su esfuerzo fue la obra mencionada, publicada en latín en el año 1933 en Granada. Vale la pena mencionar que quien llevó a Alcañiz por los caminos del ‘milenismo’ fue el P. José Rovira, conocido redactor del artículo ‘La Parusía’ en la Enciclopedia Espasa. La edición que poseo está traducida y comentada por el P. Castellani.
    Al aportar estos fragmentos del estudio histórico del P. Alcañiz acerca de la doctrina patrística más antigua sobre algunos puntos de lo abordado en conjunto en el blog últimament; así como los comentarios exegéticos del P. Castellani, a los que adhiero en líneas generales, tengo la esperanza de que sirvan para aclarar y no para oscurecer. Innecesario decir que quien quisiere refutar lo expuesto aquí, por fuerza fragmentariamente,, por necesidad deberá acudir a la lectura atenta y pausada de la propia obra de Alcañiz. Lo mismo dígase del pensamiento del P. Castellani, a menudo mal entendido por la misma razón.

    Voy, pues, seleccionando lo más afín a los motivos del post:

    IGLESIA DE LOS VIADORES
    Según la sentencia milenista, tres suertes de hombres habrá en el Advenimiento. La una, de los impíos, incrédulos e impenitentes que a una quedarán exterminados, en parte por las siete últimas plagas que el Apocalipsis memlora, en parte por la catástrofe del Anticristo; de donde ninguno quedará remanente durante los muchos años de Reino terrestre que seguirá a la Parusía. Estos son la Cizaña de la cual dijo Cristo: “Y en el tiempo de la siega diré a los segadores: Rejuntad primero la Cizaña y ligadla en hacecillos para la quema…Así será la consumación del siglo: Mandará el Hijo del Hombre sus ángeles y rejuntarán de su Reino todos los escándalos y todos los que obran iniquidad…”(Mt. XIII, 30).
    Recogido el lolio, eliminada la impiedad y la corrupción, no se hallarán más corruptores en el Reino de Cristo; más o menos fervientes serán algunos, pero escandaloso ninguno.
    En la primera Pesca milagrosa, antes de resucitar Cristo, la red acarreó peces buenos y malos, y se rompía; en la segunda empero, Cristo ya resurrecto, san Pedro “arastró la red a tierra llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y siendo tantos, no se rompió la red” (Jn. XXI, 2).
    Estos dos milagros simbólicos, .los milenistas -por ej. san Agustín cuando lo era aún… si es que por ventura dejó nunca de serlo- interpretan de la Iglesia antes y después de la ‘primera resurrección’. Pues según elllos en la segunda Iglesia no habrá malos pejes, como los hay en la actual.
    La segunda suerte de hombres que hallará el Advenimiento son aquellos “que no doblaron la rodilla ante la Fiera ni ante su figmento, ni recibieron su marca ni en su frente ni en sus diestras” (Ap, XX, 4). O sea hombres rectos, fervientes, intrépidos. Todos éstos, sin morir, en cuerpos gloriosos serán transfigurados y “arrebatados hacia Cristo en los aires. Y así siempre con Él estaremos”.
    Este parecer es de todos los milenistas y de no pocos no milenistas.
    La tercia suerte de hombres serán aquellos que cedieron al Anticristo, adoraron su imagen, recibieron en la frente o en la mano su marca (cualquiera sea esto en concreto), empero no por perversidad o malicia sino por flaqueza y miedo, éstos , como suele ocurrir, serán los más. ¿Qué suerte les tocará a éstos? Destruido el Anticristo, retirados sus prestigios mentirosos y su violencia tiránica, y vista en el mundo la gloria y majestad de Cristo, estos ‘miedosos’ (Ap.XXI, 8) harán penitencia, volviéndose de veras a Dios; de ellos y de sus descendientes será constituida la Iglesia de los viadores durante el Milenio.

    IMPERIO DEL MESIAS
    Sobre este estado de la Iglesia Caminante después de la Parusía hay discrimen entre los antiguos y los actuales milenistas: pues mientras aquéllos aplican las desaforadas (digamos con perdón) profecías antiguas a los glorificados que “reinarán con Cristo”, los modernos las aplican más bien a los viadores, o sea a los mortales.
    Los milenistas opinan acerca de estos ‘caminantes’ lo siguiente:
    Aunque la Iglesia no cambiará SUSTANCIALMENTE, ni en su régimen ni en la doctrina, ni en los sacramentos, adquirirá sin embargo en todo ello enormes perfeccione. Se volverá realmente el Reino universal, el Reino de la Justicia, el Reino de la Paz, el Reino de la Prosperidad y el Reino del Amor de Dios.
    1°- Será, el Reino de Cristo, UNIVERSAL, para que se cumplan a la letra las incondicionales profecías hebreas, que ciertamente hasta ahora literalmente no se han cumplido; por ejemplo, en Daniel VII, 14: ” Y el Poder, la Gloria y el Reino le di, y todo pueblo, tribu y raza le servirá, pues el Reinado, el Poder y la Magnitud que hay debajo de todo el cielo será dado al pueblo de los Santos del Altísimo, cuyo Reino, Reinado sempiterno. Y todos los Reyes lo acatarán”.
    “Y será Rey el Señor sobre toda la tierra. En aquel Día será el Señor uno y su Nombre será uno” (Zach, XIV, 9).
    “¡Jerusalén, Ciudad de Dios!…con luz espléndida refulgirás; los extremos de la tierra te adoptarán” (Tob., XIII, 2)
    “Y le adorarán todos los Reyes de la tierra. Todas las gentes le servirán” Ps. LXXI. 2).
    2°- Será un Reino de JUSTICIA, osea, de santidad, lo cual igualmente es reiterado con persistencia en las Profecías (Isaías, XI, 9): “La tierra se hinchó de ciencia de Dios como una inundación del mar…” “Y pondré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones; y serp+e para ellos el su Dios; y serán para mí el mi Pueblo. Y no enseñará el hombre a su prójimo ni ya el hermano a su hermano, diciendo: ¡Conoce a Dios!, pues todos me conocerán, del primero al último, dice Dios” (Jer, XXXI, 34)
    “Mas ya el Pueblo tuyo, todos juntos heredarán la tierra” (Is. LX, 21).
    “No se oirá más iniquidad en toda la tierra tuya…” ( LX, 18).
    3°- Será por tanto un Reino de PAZ, la cual de la Justicia y el Orden es nacida (Ps. XXI, 3): “Paz recibirán los montes y los cerros justicia, y la abundancia de la Paz hasta que sea quitada la Luna” (Posiblemente hasta que llegue el final ‘Nuevo Cielo con Nueva Tierra’).
    “Y será la obra de la Justicia, Paz; y el culto de la Justicia, Quietud. Y en seguridad para en sempiterno. Y se sentará mi Pueblo en la Belleza de la Paz, y en la tienda de la Confianza; y en opulento reposo” (Is. XXXII, 17).
    4°- Reino de PROSPERIDAD y opulencia; que necesariamente son producidos por la paz y la justicia. En esto no andan parejos nuestros milenistas, pues algunos describen el Reino terreno de Cristo como un verdadero Paraíso Terrenal restaurado; y otros, los modernos ante todo, se contentan con traducir buenamente y literalmente las promesas que se hallan en los Profetas: “Y circundaré mi monte con mi bendición, y le mandaré la lluvia a su tiempo; que será lluvia de bendición” (Ez. XXXIV, 26).
    “Y dará todo árbol su fruto y la tierra dará su cosecha” (Ibid, 27).
    “Y será en Día Aquél -dice Dios- escucharé a los cielos. los cielos escucharán a la tierra; la tierra escuchará al trigo, al vino y al aceite. Y éstos escucharán a Israel…” (Oseas,II, 21).
    “He aquí vienen los Días -dice Dios- el arador pisará los talones del segador; y el pisauvas los del podador de viña; y destilarán miel los montes; y todos los cerros serán cultivos” (Amó,IX, 13).
    5°- Finalmente, será el Reino del AMOR, en el cual Dios se mostrará blando y amoroso con los hombres: “Pues esto dice l Señor: Yo me bajaré a ella como río de paz y como torrente desbordado de la Gloria de las Gentes. La cual os amamantará. A los pechos seréis llevados, sobre las rodillas acariciados, como una madre cuando acaricia, así yo he de consolaros. Y en Jerusalén os consolaré” (Is. LXVI, 12-13).
    “En un momento y por poco te he dejado. Y por misericordia mucha te rejuntaré. En el momento de la indignación escondí el rostro mío por poco de ti. Y en misericordia eterna me mesirecordié”, dice el el Señor tu Redentor” /Is. LIV, 8).
    Será pues el Reino de aquella Caridad que Cristo en su Sermón Sacerdotal de la última cena a la vez mandó y predijo a sus Discípulos, como su último y más constante deseo; la cual en aquella perfección con que Cristo la expresa, ciertamente no la vemos hoy día.

    LA IGLESIA DE LOS RESUCITADOS (Reinar y Juzgar)
    Cristo, pues, bajará del cielo (y no dentro de un millón de años ni mucho menos) con sus santos y sus ángeles. ¿A qué fin? A reinar y a juzgar -responden los milenistas (dos palabras que son casi sinónimas en la Escritura, y ojalá lo fueran en los gobiernos modernos).
    Al respecto, así hablan los Libros Santos: “Establécenos un Rey, para que juzgue entre nosotros” (IReg, VIII, 5), de donde el nombre de Jueces a los Caudillos que gobernaron a los hebreos antes de Saúl; y en el Salmo LXXI, donde se habla del Reino Mesiánico: “Oh Dios, otorga tu Juicio al Rey, y tu Justicia al Rey Hijo, para juzgar a su pueblo en justicia…Juzgará para el pobrerío del pueblo, y dominará de un mar al otro mar…Y le adorarán los Reyes todos; todos los pueblos de la tierra lo acatarán”.
    Donde vemos que para expresar la idea del Reinado se aducen las palabras juzgar y señorear y adorar y prestar servicio. Y en el decantado Cap. XX del Apocalipsis: “Y vi sedes, y asentaron en ellas; y el juzgar les fue encomendado… Y vivieron y REINARON CON CRISTO POR MIL AÑOS.
    Por otro lado, este Reino de Cristo propiísimamente es llamado el Juicio, pues en su inicio ocurrirá el juicio y castigo del Anticristo y de todos los malvados, de donde San Pedro dice; “En el día del Juicio y la Perdición de los hombres impíos” (I Pet. III,7); y por otra parte, el premio de la resurrección primera es discernido después a los mártires, o bien a todos los justos en general.
    Según muchos milenistas, todo este tiempo veraz y propiamente debe llamarse el Juicio Universal, pues resucitarán paulatinamente todos los justos según sus méritos.
    (Hasta aquí por hoy)

    ERJOU KYRIE JESOU
    (¡Ven, Señor Jesús!)

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  21. Tomado del Blog “En Gloria Y Majestad”
    martes, 23 de mayo de 2017
    El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice II, El Reino Milenario (II de III)
    Desgraciadamente en vez de considerar este reino misterioso como un reino de cuerpos resucitados, de vida espiritualizada, de paz y pureza en presencia del Rey de reyes, un estado que debía parecerse al de Jesús después de su resurrección[1], que conservando la visión de su Padre podía, sin embargo, alimentarse, vivir como nosotros, andar sobre la tierra, aparecer y desaparecer; en vez de considerar el reino apocalíptico de mil años como anticipación de la vida celestial, muchos se dejaron llevar por la prescripción de realizaciones carnales y goces de orden puramente material.

    Entonces para combatir este error San Agustín cambió bruscamente de opinión. En “la Ciudad de Dios” reconoce que lo que ha dicho anteriormente

    “Se puede admitir creyendo que durante ese séptimo milenio (o reino de mil años del Apoc.) los santos gozarán de algunas delicias espirituales a causa de la presencia del Salvador; y agrega: Yo he pensado antes de ese modo.

    “Pero como aquellos que adoptan esta creencia dicen que los santos vivirán en continuo festín, sólo las almas carnales podrán creer como ellos, por eso es que los espirituales los han llamado “Chiliastas”, de una palabra griega que puede traducirse literal-mente por “milenaristas”.

    En seguida San Agustín trata de dar una nueva interpretación al reino milenario para destruir la esperanza de un reino terrestre y grosero.

    “Respecto a los mil años pueden ellos comprenderse de dos maneras: o bien todo esto sucede en los últimos mil años, es decir en el sexto milenio cuyos últimos años transcurren actualmente[2]. Estos últimos años serán seguidos del Sábado que no tiene tarde, es decir, del reposo de los santos que no tiene fin, de modo que la Escritura llama aquí mil años la última parte de ese tiempo; considerando una parte por el todo[3].

    Este es pues, el texto que tuvo más tarde tanta resonancia en la exégesis católica, ¡texto al cual se refieren siempre, pero sin transcribirlo! Es por lo demás bien confuso. Autorizaría en la primera parte a admitir el milenio en sentido literal:

    “Se puede admitir que durante ese séptimo milenio los santos gozarán de algunas delicias espirituales. Yo he pensado antes de ese modo”.

    Pues bien, aunque la Iglesia no ha condenado jamás la opinión de un reino terrestre de Jesús con sus fieles, antes de la resurrección de los impíos para el juicio general[4], los exégetas católicos enseñan comúnmente que ese reino milenario está actualmente en curso y que las profecías que se referían a la gloria de Jerusalén reconstituida eran el anuncio de la paz y seguridad que goza la Iglesia libertada de Satanás desde Constantino, es decir, desde el fin del paganismo oficial.

    Leemos, por ejemplo, en el comentario que hace Fillion del Apoc., lo siguiente:

    “Cristo ha establecido su reino; hace triunfar la verdad, la justicia, la santidad desde su Encarnación y por consiguiente inaugura una era de felicidad para los suyos que reinan con El, siendo reyes al mismo tiempo que súbditos”[5].

    ¿Quién podrá creer que ya triunfan la verdad, la justicia, la santidad: más aún, que reinamos efectivamente con Cristo, y que la Iglesia no ha conocido persecución desde Constantino por estar encadenado Satanás?

    Esta exégesis deja en extraña penumbra la gran página del Apocalipsis.

    Sabemos todos, por el contrario, que la verdad, la justicia, la santidad, son virtudes ignoradas de la mayor parte de los hombres; aun aquellos que “practican” su religión. El Príncipe de este mundo tiene una actividad bien singular. ¡La Iglesia ignora entonces las persecuciones que ha sufrido en los últimos siglos! Recordemos el anticlericalismo y el combismo próximos a nosotros. Consideremos lo que sucede en la URSS y en Alemania.

    Hay que colocar al lado de la página del Apocalipsis que acabamos de citar, un texto de los Hechos de los Apóstoles, que se refiere sin duda alguna a los tiempos de restablecimiento maravilloso.

    San Pedro, en su gran discurso del cap. III, dice lo siguiente:

    “Arrepentíos, pues, y convertíos, para que se borren vuestros pecados, de modo que vengan los tiempos del refrigerio de parte del Señor y que Él envíe a Jesús, el Cristo, el cual ha sido predestinado para vosotros. A Éste es necesario que lo reciba el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las que Dios ha hablado desde antiguo por boca de sus santos profetas” (Hech. III, 19-21).

    ¿Qué ha de ser, pues, “ese tiempo de restauración de todas las cosas” en que el cielo nos envíe nuevamente a Nuestro Señor Jesucristo como lo anunció San Pedro?

    El R. P. Jacquier, en su comentario de los Hechos, responde con mucha sabiduría:

    “Pedro habla aquí de la Parusía del Cristo, no como del TIEMPO DEL JUICIO FINAL SINO COMO DEL TIEMPO DEL REINO MESIANICO que será para los judíos el reino de la felicidad tan a menudo anunciado por los profetas[6]”.

    Por lo tanto, el R. P. Jacquier disocia claramente la Parusía del Juicio final y coloca entre los dos el reino mesiánico al cual llama “Tiempo de la restauración de todas las cosas”.

    Era ésta en efecto en los primeros siglos la opinión de los Padres de la Iglesia, de Justino, Ireneo, Tertuliano y el mismo San Ambrosio.

    Recuerdo claramente que siguiendo en otros tiempos cursos de apologética se nos insistía cuánto debíamos tener en consideración las doctrinas de los Padres de la Iglesia primitiva. ¿Qué autoridad era la de San Justino y San Ireneo principalmente? Este último fué el depositario directo de la enseñanza del Apóstol Juan — por lo tanto, del Apocalipsis — por su maestro Policarpo. Debía conocer los pensamientos del Apóstol mejor que nadie; y si él más que ningún otro afirma lo del reino milenario, ¿no deberemos tomar muy en cuenta su opinión?

    Un punto inquietante nos queda todavía a propósito de esta cuestión: ¡es la tendencia actual de los exégetas católicos a “espiritualizar o a idealizar” —dice el abate Fillion — las páginas del Apocalipsis!

    El R. P. Allo habla en este sentido y el abate Lesetre ha escrito en el “Diccionario de la Biblia”:

    “Ha prevalecido la explicación alegórica y espiritual del texto apocalíptico. La interpretación espiritual de los pasajes escatológicos de Isaías y del Apocalipsis no puede ser ignorada y ella hace hoy día ley en la Iglesia”[7].

    ¿Es acaso más fácil espiritualizar así las Escrituras? Sin duda que es más fácil para nuestra fe que titubea y para nuestra débil esperanza. Pero semejante interpretación no está conforme con las encíclicas pontificias: “Providentissimus” de León XIII y “Spiritus Paraclitus” de Benedicto XV.

    Si es así ¿por qué no espiritualizamos las profecías del Antiguo Testamento que anunciaban la primera venida del Cristo? Se nos dirá que es porque estamos obligados a reconocer la perfecta y literal realización: nuestra razón está dominada por el cumplimiento histórico del hecho.

    Pero entonces los judíos de otro tiempo ¿no habrían tenido el derecho de espiritualizar, antes de su cumplimiento, las profecías sobre la primera venida, por ej. “La Virgen que concebirá”, diciendo: “en ella no debemos esperar sino una realización espiritual, símbolo ideal de pureza de la Madre del Mesías”? Porque, ¡una Virgen concebir!… Y respecto a la Pasión ¿por qué no hubiesen podido espiritualizar las manos y los pies atravesados, la túnica tirada a la suerte, el golpe de la lanza, etc., etc…?

    Vemos a qué negación, a qué racionalismo nos lleva fatalmente desde que dejamos de tomar las escrituras a la letra, salvo en los casos de parábolas o alegorías evidentes.

    ¿Podemos considerar alegoría lo que no nos es presentado como tal por ejemplo en el Apocalipsis?

    ¿Podemos tomar idealmente “Las palabras del Señor afinadas y modeladas hasta siete veces en el crisol”? (Sal. XII, 7).

    ¡Dios no habla para que su “palabra quede sin efecto” (Is. LV, 11) y sea una simple imagen, un bello sueño ideal!

    [1] Es muy importante, lo creemos, considerar que debemos reproducir punto por punto la vida terrestre y gloriosa de Cristo. ¿No debemos acaso llegar a su edad perfecta? Como El resucitó, resucitaremos nosotros. Entonces, como vivió durante 40 días, como resucitado, sobre la tierra y en lugares invisibles a la vez — sin perder la visión de su Padre — ¿no deberemos nosotros también vivir esa misma vida? El reino de mil años ¿no será la exacta reproducción de esta vida misteriosa de Jesús resucitado, durante 40 días? Si, en cambio, el reino de mil años abraza nuestra vida actual — perfectamente apacible, con Satán encadenado –¿somos nosotros resucitados? No, evidentemente. Entonces: ¿cómo podemos reproducir en nosotros esta vida de Cristo resucitado? El reino milenario sería entonces aniquilado, a menos que sea simplemente idealizado.
    Hay todavía una observación que no ha de ser desechada. Jesús resucitado vivía, lo sabemos por los Evangelios y los Hechos, en medio de los no resucitados. Pues bien, una de las objeciones esgrimidas contra el reino de mil años y que, según se dice, no es posible aceptar, es que haya al mismo tiempo sobre la tierra resucitados y no resucitados. Pero exactamente esto es lo que tuvo lugar durante los 40 días de la vida gloriosa de Nuestro Señor en la tierra.

    [2] ¿Creía entonces San Agustín en la próxima vuelta de Cristo?: estos “últimos años” duran todavía!…

    [3] San Agustín ha marcado anteriormente los próximos dos milenios el 7° y el 8°. Suprime en adelante el octavo y reúne todo bajo el séptimo milenio, el de los mil años del Apocalipsis: “la parte por el todo”.

    [4] Un decreto del Papa Gelasio, cuya autenticidad no es cierta, es el único acto oficial que podría estar dirigido contra el milenarismo. (Lesetre: “Dictionaire de la Bible” ‘de F. Vigoroux, artículo: “Millénarisme”, T. IV, col. 10913).

    Nota del Blog: Escrito esto en 1938, claro está que habría que agregar los dos decretos, el del `41 y el del `44, sobre los cuales ya hemos hablado en otra oportunidad y no hay para qué insistir.

    [5] Fillion, “La Santa Biblia comentada”. T. VIII, Apoc., cap. XX p. 372.

    [6] R. J. Jacquier “Les Actes des Apótres”, p. 112, Gabalda.

    [7] H. Lesetre: “Dictionaire de la Bible”, T. IV, artículo citado, col. 1096.

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  22. Encontré este video en que habla de la profecía de el Beato Bartolome de H. muy interesante, y como los otros profetiza primero el castigo, eb seguida el gran Monarca, el Pastor Bueno el Reinado del Corazón de Jesús o Milenio y después el Anticristo personal y el Advenimiento de Cristo y juicio Final, según esta profecía estamos en la quinta edad Sardes y próximos a entrar a Filadelfia. En la que por medio del Gran Monarca y el Pasto Digno, dará inicio el Reinado de Jesús sobre todas las naciones

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