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TODO CATÓLICO ESTÁ OBLIGADO A DENUNCIAR LA HEREJÍA


[Enlace a Moral Salmaticense visto en comentario de Aquilifer]

Compendio moral salmaticense Tratado séptimo. De la fe
Capítulo segundo. De los vicios opuestos a la Fe

Punto quinto <<< • >>>
De la obligación de denunciar los herejes, de los sospechosos de herejía, y libros prohibidos
P. ¿Qué es denunciación? R. Que es: Delatio criminis facta Superiori. Divídese en evangélica, y judicial. La primera es la que se hace al Superior como a Padre, y la [192] segunda la que se la hace como a Juez; y de esta trataremos aquí. Dos son las diferencias que hay entre ella y la acusación. La primera, que en la acusación está el acusador obligado a probar el delito, por ser la parte que pide en juicio, mas no el que denuncia, cuyo intento sólo es manifestarlo al superior. La segunda, que el acusador pide la vindicta del delincuente, y el denunciador nada pide, sino que todo lo deja al arbitrio del Superior, para que obre lo que juzgare más conveniente.
P. ¿El que no puede probar el delito está obligado a denunciar al hereje? R. Que lo está, y lo contrario condenó el Papa Alejandro VII en la proposición siguiente, que es la 5. Quamvis evidenter tibi constet Petrum esse haereticum, non teneris denuntiare, si probare non possis.
P. ¿Puede omitirse la denuncia del hereje por causa de la corrección fraterna? R. Que no. Así lo declaró el mismo Alejandro VII en su Constitución que empieza: Licet alias. Y así cuantos tuvieren noticia del hereje, están obligados a denunciarlo, a no ser que lo sepan bajo el sigilo inviolable de la confesión sacramental. Y esto aunque el hereje se haya enmendado, y aun en el caso de que haya muerto. De esta obligación nadie está exento, ni los padres, hijos, hermanos, maridos, o mujeres; porque siendo la herejía un crimen que cede en perjuicio del bien común de la Iglesia, prepondera sobre todo otro interés particular.
De la excomunión en que incurre el que cuanto antes no denuncia al hereje, nadie le puede absolver antes de hacer la denuncia; y si la omite deliberada y culpablemente, se hace por su omisión sospechoso de herejía. No obstante, si el penitente ignoraba la obligación de denunciar, y propone seriamente hacerlo cuanto antes pueda después de la confesión, podría ser absuelto; pues por una parte se supone no haber incurrido en la excomunión, y por otra se cree bien dispuesto.
Dos cosas conviene notarse sobre esta particular. La primera, que no puede ser denunciado alguno, sólo por leves sospechas de si es hereje, ni por haberlo oído a sujetos que merecen poca fe, [193] porque sin grave fundamento no se puede exponer al prójimo a un peligro tan conocido de infamia. La segunda, que el precepto de denunciación sólo obliga, prout nunc,respecto del hereje propio y pertinaz. Y así no debe ser denunciado un hombre sencillo, o un Predicador pío, por sólo oírle alguna proposición herética o errónea proferida por ignorancia, o con inadvertencia.
P. ¿Qué es sospecha? R. Que es: Opinio mali ex levibus indiciis proveniens. La de herejía puede ser en tres maneras, leve, vehemente, y vehementísima. Leve es la que nace de leyes conjeturas, y así se desvanece con una leve defensa. Vehemente es la que se funda sobre sólidos principios, y que muchas veces concluyen ser hereje el que tal hace o dice; como el que no manifiesta a los herejes, o es solicitante en confesión. Vehementísima es la que se origina de dichos o hechos, que precisan al Juez a persuadirse que su autor es hereje; como en los que veneran los ídolos; comunican in sacris con los herejes; ejercen las ceremonias judáicas, turcas, y otras semejantes.
P. ¿Qué libros deben tenerse por prohibidos? R. Que hay innumerables Bulas, y Decretos de los Sumos Pontífices, que prohiben la lección, retención, defensa, e impresión de los libros de los herejes, y de otros Autores que sienten mal de la fe católica, bajo gravísimas penas; y así sería salir de nuestra esfera querer referir todas sus disposiciones en este punto; por lo que nos ceñiremos a lo más esencial y preciso.
Decimos, pues, que conforme a las disposiciones de los Sumos Pontífices, se prohibe por el Santo Tribunal de la Inquisición de España, con la pena de excomunión mayor latae sententiae, la retención o lección de los libros de los herejes que tratan de Religión. En esta regla están incluidos los que tratan de la Sagrada Escritura, de los misterios de la fe, del culto divino, o escriben de sagrada teología, o las vidas de los Santos, o las historias de los Monjes o Clérigos, mas no si su asunto es político o de cosas naturales. Por nombre de libro se entiende también cualquier oración, sermón, o disputa que contenga herejía. Los Autores [194] que sobre lo dicho admiten parvidad de materia, la reducen a muy pocas líneas; y aun cualquier lección, por breve que sea, no estará libre de culpa venial, siendo deliberada. Para incurrir la dicha excomunión se requiere que los dichos libros se retengan o lean, &c. scienter; pero la incurrirá el que los entregue a otro para que los lea, oyéndolos él.
Según el tenor de la Constitución de Julio III, que empieza: Cum meditatio, los expresados libros han de entregarse realiter, et cum effectu, a los Obispos o Inquisidores donde los hubiere, bajo la pena de excomunión mayor. Por lo que ninguno puede quemarlos por propia autoridad, ni entregarlos al que tuviere licencia para leer libros prohibidos. Bien que esto se entiende cuando lo estuvieren bajo la pena de excomunión; pues no lo estando con ella, podrá hacer de ellos lo que quisiere, con tal que enajene el dominio, o lo pierda quemándolos, o dándolos a quien tuviere dicha licencia; y por eso no podrá prestarlos, porque esto no es perder el dominio.
En el Indice Tridentino y Romano se hallan muchos libros prohibidos reducidos a tres clases. En la primera se colocan los de Lutero, Calvino, y otros herejes, los cuales se prohiben por respeto a sus autores, y así quedan generalmente prohibidos cualquiera que sea su materia. En la misma clase se contienen los libros de los herejes impresos o que se impriman, conteniendo proposiciones, sapientes haeresim, temerarias, o semejantes. En la segunda clase se colocan los libros de Católicos, prohibidos, no por sus Autores, sino por contener doctrina herética, errónea, o que engendre sospecha de herejía. Estos se prohiben bajo la pena de excomunión lata, no reservada. En la tercera se incluyen otros muchos contenidos en dicho Índice; como los que tratan de la magia, astrología judiciaria, y los que ofenden el honor o fama del prójimo, o provocan a la impureza. También se prohibe el leer o imprimir la Sagrada Escritura en lengua vulgar, no haciéndose con las debidas licencias. Sobre esto debe tenerse presente el edicto de la Inquisición de España del año de 1796. Y debe advertirse, [195] que los libros prohibidos en un idioma, están prohibidos y condenados en todos, como consta de la instrucción añadida a las reglas del Índice por autoridad de Clemente VIII.

Ha sido un enlace dado en comentario del post ¿Qién es Ud. para declarar herėtico a nadie?
En la situación actual de Sede Vacante de Papa, obispos y cualquier superior en la Secta Conciliar, con pérdida total de la Jurisdicción en el mundo, no queda mas interpretación que la obligación de denunciar la herejía, o sospecha de herejía precisamente en los que arrogan a sí mismos indebidamente ser autoridad en la Iglesia, con las debidas cautelas y seguridades, en medios públicos como escritos, blogs o comentarios de internet.
Pero incluso para aquéllos que no reconocen la Sede Vacante y comprueban a cada paso herejías, incluso en quien reconocen como Papa, también pesa sobre ellos la obligación de denunciar herejías o sospechas graves de herejías por los medios a su alcance.
Reproduzco a continuación la introducción mía al post Tradicionalistas culpables

[Otra vez republico este post por su actualidad quizás mayor que en cualquier otro tiempo por los tímidos intentos de clarificar la doctrina ambigua y quizás herética de Francisco en su “Amoris Laetitia. Frente a unos pocos que exigen esa clarificación están los turiferarios de turno protestando su adhesión “cordial y obediente” tal como se ha expresado aayer la Conferencia Episcopal española en pleno, ante la osada de cuatro cardenales que han osado exponer respetuosamente sus “dubia” al antipapa Francisco.]

Alejandro VII, papa, condenó la proposición siguiente:
“Quamvis evidenter tibi constet Petrum haereticum esse, si probare non possis, non teneris denuntiare” (D.S. 2025). “Aunque te conste como algo evidente que Pedro es hereje, si no lo puedes probar, no estás obligado a denunciarlo”

San Columbano reprendió al papa San Bonifacio, por ciertas informaciones que llegaron a sus oídos; y así le dice:
“Si tuvieras una falta, si estuvieses desviado de la fe (…); vuestros súbditos podrían, con pleno derecho, oponerse y romper la comunión contigo; y si fuera verdad y no es algo inventado por una total invención: vuestros hijos vendrían a ser la Cabeza y tú la cola” (Dt. 28,44).

(S.T. 2-2, 33, 4 ad 2): “Cuando hay peligro para la Fe, los prelados deben ser reprendidos por los súbditos, incluso públicamente”

El post está escrito por el Profesor Tello Corraliza hace ya 30 años. Pero su actualidad es sorprendente. Prueba evidente de que la verdad es siempre actual. Las causas que entonces hacían que se prolongase indefinidamente la situación de una Iglesia eclipsada por usurpadores, son en nuestros días evidentes. Son los pseudo tradicionalistas y conservadores los que hacen posible el estado de cosas que ha llegado a lo peor en los días del “papa” Francisco, que desempeña a la perfección la labor destructora del anticristo. Sólo que en nuestros días el remedio ya es imposible y lo será aún más si progresa la idea de un cisma en el que la “parte sana” de la iglesia se separe pero asumiendo los errores pasados y haciendo imposible su remedio.

Les adelanto una pequeña parte del comentario del Dr. Homero Johas y que va en postrer lugar.

Este excelente artículo del católico profesor Tomás Tello, escrito hace cerca de 30 años, muesta bien la perversión de los que se dicen ‘’católicos” y “tradicionalistas” que rechazan la unidad de fe de la Iglesia Católica, el Derecho divino sobre esta unidad (Ef. IV, 5), rechazan el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia, en el creer y en el obrar (D.S. 3011); la Bula de Paulo IV; el Canon 188, 4; el deber de confesar públicamente la verdadera fe, única (Rom X, 10). Rechazan, como los jansenistas, la naturaleza del delito de herejía que separa de la Iglesia “ipso facto”, a quien lo comete. Vuelven los papas nulos, por los delitos contra la fe, en papas válidos.]

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7 replies »

  1. No se si a veces nos olvidamos de lo siguiente:
    Una cosa es decir lo que alguien hace y otra es decir lo que debería hacer.
    Lo primero puede ser justo, lo segundo nunca (cuando nosotros no tenemos autoridad sobre él: no somos su padre, ni jefe, etc.).
    Podemos decir que el Sr. Jose María Bergoglio dice herejías, pero no podemos decir lo que debería hacer.
    Podemos decir que nuestro primo conduce como un loco, pero no podemos decir cómo debería conducir.
    ¿Quién somos nosotros para decir a nadie qué tiene que hacer? (si no tenemos autoridad sobre él)

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  2. F. Martin: no es cuestión de autoridad, sino de corrección fraterna, la cual está ordenada a la salvación del prójimo. ¿si usted ve a su hijo o hermano camino de caer en un pozo, no le avisa? Luego, el corregido o avisado sabrá si sigue por ese camino o no. Quien le avisó de la posible caida queda justificado ante Dios.

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  3. Apreciado SpiritusSantusven,
    Estoy de acuerdo en la corrección fraterna, pero yo lo que digo es que en esta corrección sólo cabe informar de la verdad, no decir al otro lo que tiene que hacer. E informar “guardando el corazón”, “guardando el oremus”, sin perder nuestra conexión con Dios. La perdemos si una vez informada esa persona sigue haciendo lo mismo y, lejos de amarle en su condición, le insultamos, despreciamos, “dejarmos por imposible”, o decimos o pensamos que se va a condenar. Ni del Sr. Bergoglio podemos decirlo. Quizá nosotros estamos haciendo cosas peores en otros aspectos que no vemos y nosotros nos condenaremos y él no. Porque quizá a él Dios le dió muchos menos talentos que a nosotros.
    No se, son cosas que se me ocurren. Quizá alguien (aparte de la Virgen, etc.) pueda iluminarnos más.

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  4. La Iglesia y los papas verdaderos muchas veces, condenaron la masonería. que es la ramera de Babilonia de Apocalipsis de san Juan XVII y XVII.
    La Iglesia y los papas verdaderos condenaron la usura, y es un pecado.Lo era en el año, 1500, como, es en el año: 2017.
    La Iglesia tiene la Orden, dada en el Concilio de Toledo, de predicar a todo el mundo, naciones y pueblos el apocalipsis de san Juan
    La Iglesia debe advertir sobre el nuevo orden mundial de satana y la colocación del microchip, como uno de los componentes, que no se deben, tomar ni aceptar. Ya lo estan aplcando en varios países del primer mundo, como si nada, y sin nadie o pocos que adviertan..
    Los masones sean de la Iglesia o no, no creen en la divinidad del Señor, su dios o es su gran maestre o el templo de Salomón, su dios es el destructor. Al Señor Jesucristo, Lo llaman o un profeta o un tipo de iniciado como podermos ser todos para transformanos en Dios. Y los libros de otro culto como el talmud zo-har -cabala, de los fariseos y masonerías, es la base del orden mundial y que usaron los deicidas contra el Señor, y el Señor dijo que hay un pecado que no tiene perdón nunca. Es el Pecado, contra el Espíritu santo. El daño que ha jhecho el patriarca iluminati Montini coronado por la diabolica secta, como Pablo VI y además su actuación, contra España, ya ha sido probado por informantes periodistas del F.B.I. Hablar de España incluye países, de habla hispana. Los entendidos y especializados de esos tiempos, tenían muy claro que significaba sinarquía: comunismo- masoneria-zionismo- liberalismo, y vaticano. En el tiempo vemos su frutos.
    Gracias a la Iglesia fiel al Señor.

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  5. Extractos del libro “Vaticano desenmascarado”, antiguo compañero del FBI, Paul L. Williams. Basado en el material del F.B.I. y la C.I.A. el libro se encuentra a la venta en inglés, y es posible leer, algunos párrafos, creo que en polaco. con imagenes de los franc-masones papas. y siempre, los mismos, y desde Juan XXIII.
    S.S san Pío X, expulsó a Rampolla, por ser francmason-satanista, probado, y de la misma secta diabolica, que Montini, y cuando Juan Pablo I, intentó hacerlo, lo asesinaron, lo envenenaron, los masones, Villot y Casaroli Los magos negros actuales del culto fariseo, tienen a su Marahal de Praga como su gransabio- lider y con estatuas en EE.UU, seguramente nunca imaginaron, poder colocar a uno de los suyos, llamado: Benedicto XVI. , Padre Luigi Villa. Chiesa Viva. Gracias.

    https://katolikintegralny.wordpress.com/2014/02/22/poczet-antypapiezy-jan-xxiii-i-pawel-vi/

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  6. Creo que algunas personas están aún bajo una especie de alucinación que llamaría “la alucinación infocatólica”. Que consiste en enumerar las plagas que se abaten sobre el conciliarismo y decir: oh, menos mal que en la diócesis tal aún no se dará la “comunión sacrílega”. Se obsesionaron de pronto con una cosa que ya pasaba por décadas en los conciliares, solo que “informalmente”; creyeron que con el tema de la “reinterpretación” podían solucionar algo, y todo esto como si el falso ecumenismo, las bendiciones chamánicas, el falseo total de la misa, el concilio, fuesen cositas bellísimas.

    Ahora el techo se les cae encima, y sus perros mudos no pueden hacer nada, ya que no pueden defender lo que no tienen, que es la Fe Católica. Los perros mudos conciliares han bajado los brazos, no porque esperen el martirio o porque silenciosamente tramen sustituir a Bergoglio, sino por la pura razón de la pérdida de la Fe, sustituida por la obediencia debida y el temor a perder el cargo en la vejez, y terminar en un hospicio o asilo de ancianos. Ya no creen en nada de lo que es Católico.

    Y cómo solucionarían esto? invocando al santón Wojtila? A Montini? volviendo al “concilio”? Si fue justamente el concilio el que instaló la apostasía!! Ya lo dije una vez, es como si un ebrio se propusiera dejar de beber volviendo a beber como en los primeros tiempos en los que descubrió la bebida, a ver si así, vuelve a la “pureza de la ebriedad”. Por Dios!!

    Es todo tan claro!!

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