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ATAQUE TEOLÓGICO A LA “PRESENCIA REAL”


El próximo ataque teológico será a la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía

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La obra de destrucción sistemática de la Iglesia Católica por un clero conquistado por las ideas protestantes y modernistas ha alcanzado un ritmo acelerado, casi frenético. El ataque se desarrolla en dos frentes: por una parte el organizativo  y disciplinar y por la otra, el teológico y dogmático: en cierto  sentido, presenta  las características de ser un contra-Concilio de Trento, en cuanto se pretende invalidar todas las decisiones importantes que, en esas dos ámbitos, fueron tomadas en Trento, donde se habían fijado las coordenadas precisas de la fe y la vida de Iglesia Católica. En ambos frentes el ataque se llevó a cabo con una mezcla de prudencia y cautela, pero, en general, en el primer caso parece hecho más a las claras y explícitamente, mientras que en el segundo, por razones obvias, es mucho más cauteloso y, en lo posible, subterráneo o al menos indirecto.
En el frente organizativo y disciplinar han sido comisionados, arrestados y humillados públicamente los franciscanos de la Inmaculada,; después fue el turno de los Legionarios de Cristo que se vieron golpeados y moralmente enfangados. Ahora tienen puesta la mira en los Heraldos Evangelio. 
La técnica es siempre la misma: acusar  directamente al fundador con acusaciones calumniosas, [La incriminacion del fundador de los Legionarios no fue calumniosa]para paralizar toda la estructura y proyectar confusión y malestar tanto en el interior como en el exterior, entre los que seguían con simpatía estos organizaciones. Al mismo tiempo, se dan pasos pequeños pero constantes  para socavar el celibato, para abrir el camino a las mujeres sacerdotisas, “perdonar” y probablemente reintroducir de nuevo a los sacerdotes casados o viviendo juntos more uxorio , y por supuesto, sin hacer distinción entre la cohabitación heterosexual y la homosexual, para no discriminar ni ofender a nadie y para “no juzgar” al prójimo. Mientras tanto, los abusos litúrgicos se convierten en la regla y se da libertad a  los sacerdotes para dar libre curso a su talento, de hecho, a menudo se les anima a hacerlo so capa de deber ser “cercanos a la gente”,  a ser “inclusivos con el otro”, a ser capaces de ‘dialogar” “con los hombres de nuestro tiempo”: misa con títeres  (no nos atrevemos a escribir la palabra”misa “con una letra mayúscula), con sus bailes de discoteca, dirigiéndose  el sacerdote al altar en un patinete, o pulverizando con  agua bendita a los  fieles con una pistola de juguete, o entrando en el altar metido en un barco,  para simular “la tragedia de los inmigrantes” e inculcar asi el deber incondicional de la hospitalidad, o ese otro sacerdote, siempre desde el altar, llamando a dos lesbianas que acababan  de “casarse” en el ayuntamiento, festivamente presentadas a los fieles, y lamentando  que la Iglesia no pueda unirlaa con el vínculo religioso sacramental. Pero la lista de rarezas, de futilidades y parodias de lo sagrado podría continuar durante páginas y páginas, por ejemplo al tocar el tema de la “música sacra” y el arte “sagrado”, como en el caso del fresco espeluznante y blasfemo de la catedral de Terni, bajo la inspiración del obispo, Vincenzo Paglia, que transforma la resurrección en una exaltación horrible y absurda del vicio y el pecado.
En el frente teológico y dogmático los movimientos son más cautos, pero incluso en este caso vemos una progresión creciente, de manera irresistible, hacia la herejía y apostasía de la fe católica, aunque nunca admitida y declarada  abiertamente, sino  haciéndola pasar como una  “profundización”, “aclaración”, “maduración”, “discernimiento”, y bajo un centenar de otras formas igualmente fraudulentas y sacrílegas.
Ha causado 
sensación, pero no la que hubiera sido necesaria, la visita Francisco de Lund, Suecia, para conmemorar el 500 aniversario de la herejía luterana, por supuesto, evitando cuidadosamente calificarla de “herejía” y de hecho presentando a Lutero como un defensor valiente y noble de la fe; ello ha hecho que se hable de su participación en una liturgia “ecuménica” porque uno no sabría de qué manera llamarla, mientras que, por otro lado, se sabe cómo se comportó cuando la comunidad católica sueca le pidió que celebrara, para ella, una  misa: se le concedió casi a regañadientes, molesto porque él no lo había previsto en lo más mínimo y, de hecho, como él mismo explica, porque no tenía la intención de hacer nada que pueda “alterar” la atmósfera del diálogo “constructivo” con los hermanos luteranos. Porque el diálogo, para él, es avergonzarse de ser católico, ocultar su identidad católica, de hecho, aporrear a  los católicos ‘demasiado ‘rígidos'(según sus palabras), o ‘ideológicos’ en relación con la doctrina (de nuevo sus palabras y conceptos), y  por el contrario, llenar de elogios a los protestantes, judios, musulmanes, budistas, y por encima de todos a  los ateos, masones, los radicales y todas las personas y grupos no religiosos , del universo mundo anticristiano y anticatólico.
Pocos, sin embargo, entre sus  críticos o sus muchos seguidores, se dieron cuenta de que, en Suecia, e incluso antes de ese viaje, Francisco no se limitó a alabar a Lutero y minimizar las razones de la división entre católicos y protestantes, sino que entró sin duda en el corazón de la cuestión teológica sentando  las bases para la plena aceptación de la doctrina luterana en todas las principales cuestiones pendientes, desde la ausencia del libre albedrio  a la justificación por la fe sola, e incluso, lo peor de todo, sobre la Presencia Real de Jesucristo, en Cuerpo y Sangre, en el sacrificio de la Misa. 
Ahora bien, si se dejara caer este punto, el catolicismo hubiera sido  golpeado en su corazón.  Simplemente ya no existiría más, a pesar de las apariencias que  pudieran sugerir lo contrario, aunque los papas como Francisco todavía fueran  capaces de llenar las plazas (un poco menos las iglesias, a lo que se puede ver).
Algunos podrían pensar que estamos exagerando; las 
cosas aún no han llegado a este punto. En absoluto: Desde el momento de la visita del Papa a Suecia, en octubre y noviembre de 2016, las cosas han alcanzado ese punto, y ahora, probablemente, se ha llegado  aún más lejos, gracias a las diversas “comisiones de estudio que quieren ” introducir  por contrabando como algo católico, en un futuro próximo, una teología que con el fin de complacer a los luteranos, ya no es católica.
Por otra parte, el Vaticano ha admitido prácticamente que el objetivo del tan cacareado ecumenismo postconciliar es reducir la doctrina católica a la medida de la protestante. Lea 
 la declaración oficial de la Santa Sede sobre el viaje papal a Suecia, acordada  con la parte protestante que fue emitida en la forma clásica de “declaración conjunta”:


El evento conjunto de la Federación Luterana Mundial (FLM) y la Iglesia Católica Romana tiene la intención de poner de relieve los 50 años de diálogo ecuménico en curso entre católicos y luteranos y los dones resultantes de esta colaboración. 
La conmemoración católica-luterana del 500 aniversario de la Reforma se centra en los temas de la accion de gracias, el arrepentimiento y el compromiso de un testimonio común. El objetivo es expresar los dones de la Reforma, y pedir perdón por la división perpetuada por los cristianos de ambas tradiciones.


Por favor, vuelva a leer el pasaje: La meta es expresar los dones de la Reforma. Pero ¿de qué dones estamos hablando en el nombre de Dios? La Reforma ¿trajo dones, fue ella en sí misma un don? Y, en caso afirmativo, en qué sentido fueron dones, para quién y para qué? Ya no se habla de errores teológicos, que son verdaderas herejías; 
sólo de “dones”: la herejía se ha convertido en un don. La negación del libre albedrío, la justificación por la fe sola, la libre interpretación de las Escrituras, la eliminación de la tradición sagrada, el sacerdocio de todos los creyentes, la reducción de los sacramentos de siete a dos, la abolición del culto a los ángeles, la santos y de la Virgen María,  la supresión de las órdenes religiosas, el saqueo de los bienes de la iglesia, la decapitación de Tomás Moro, el martirio de los jesuitas ingleses, el saqueo de Roma por los mercenarios luteranos:  ¿estos son los dones de la Reforma? Y desde cuando se han convertido en dones?  Y ¿por qué  la Reforma fue una reforma, y no una destrucción pura y simple de la Iglesia, con tantos matrimonios impíos como el del antiguo monje Lutero y la ex monja Catalina de Bora, que supuso una invitación a todos los religiosos a romper los votos sagrados y hacer lo que ellos hicieron? Todo esto, sin embargo, está perfectamente en línea con la estrategia de la “reconciliación” defendida por Francisco con los protestantes, a pesar del hecho de que las iglesias protestantes están  desoladoramrnte vacías, todo para que mil  y 300 millones de católicos se involucren  en un acuerdo  con los cuatro gatos de varias denominaciones protestantes; lo cual, aunque sólo desde el punto de vista numérico cuantitativo, definitivamente  es algo muy extraño. Por lo tanto surge la sospecha: todo este afán de llegar a una reconciliación con los luteranos no nace  por casualidad porque, según el uso estas iglesias, en ellas se practica la ordenación de mujeres, el matrimonio de los pastores, hay sacerdotes homosexuales y otras cosa de este género, y que, de llegar a un acuerdo total con la llamada reforma, ¿automáticamente no se importarán tambien sus peculiaridades de tipo litúrgico y pastoral, así como teológico?
Por otra parte, es difícil evitar la impresión de que todo lo que ha ocurrido hasta ahora, no es más que una marcha que se acerca al verdadero objetivo,  el Sacrificio de la Misa. Desde tiempos inmemoriales, la primera regla de la guerra es atacar el corazón del enemigo. 
El corazón de la Iglesia Católica es la Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía. Cualquier persona que desee atacar y tratar de destruir la Iglesia católica, si logra ese objetivo,  llegaría, de repente, a una serie de resultados que de otro modo requerirían una serie de acciones separadas, difíciles, complejas, de resultado incierto. En cambio, si se puede hacer tambalear  la fe en la Presencia Real, incluso sin entrar de frente en el hecho teológico y dogmático,  se daria un golpe mortal a la Iglesia y al catolicismo.
Vale la pena volver a leer la primera parte de una entrevista hecha por don Francesco Ricossa a Jérôme Boubon, del semanario francés el 18 de de noviembre de, 2016, y publicada el 24 de noviembre del siguiente número, que también está disponible gratis en la red: A

Rivarol: ¿Qué reflexiones haria sobre el reciente viaje a Suecia de Bergoglio, viaje que oficialmente serviria para comenzar el  año de celebración de los quinientos años de la Reforma de Martin Lutero, y las declaraciones de Francisco sobre Lutero y los Luteranos y su participación en una catedral luterana reunièndose con una mujer “Obispa” y cabeza de la iglesia luterana de Suecia. Viaje durante el cual Bergoglio ni siquiera había planeado decir “misa” (o más exactamente la oración común de Pablo VI), mientras que la comunidad católica local descontenta le haya forzado la mano, algo verdaderamente insólito?

DON FRANCESCO RICOSSA: En primer lugar, esta visita a Suecia es el resultado inmediato de las peregrinaciones de los luteranos a Roma. Bergoglio los recibió en el Vaticano el 13 de octubre de pie al lado de la estatua de Martin Lutero, e incluso antes entrando en el templo luterano en Roma. La visita a Suecia es sólo el comienzo de las iniciativas ecuménicas para el aniversario de quinientos años de la Reforma, y al final, a pesar de que Bergoglio lo hizo de una manera más abierta, simplemente se reafirmó la política de sus predecesores. De hecho, lo hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI que expresaron grandes elogios a Martin Lutero. Esto no es sino una confirmación de lo que se dijo en los años 70: ‘La nueva misa es la misa de Lutero’ .  Pusieron el grito en cielo cuando lo dijeron los tradicionalistas, pero en última instancia ahora se ha convertido en una evidencia.

Por otra parte, la misericirdia tal como la entiende Bergoglio es totalmente luterana.Habla de un hombre que sólo puede pecar, que está a punto de disfrutar del pecado y es salvado por la misericordia de Cristo, pero no se aparta del pecado. Él habla asi sin cesar, y en particular a lo largo de dicho año de misericordia, que finalizó el pasado domingo. El pecado en el hombre no puede dejar de existir pero está cubierto por el manto de la pasión de Cristo. En su discurso a los Misioneros de la Misericordia, Bergoglio dijo que incluso si un penitente confiesa su pecado y no quiere abandonarlo, la Misericordia del Señor lo perdona. Esta es una idea luterana. En el documento “Del conflicto a la comunión” de junio de 2013, escribió (n. 154) que incluso teológicamente, no sólo  la justificación, sino también la Presencia Real, la Transustanciación, es algo que en cualquier caso se considera no esencial. Yo también pienso que incluso si Lutero volviese a la Tierra, encontraría que Bergoglio va demasiado lejos con su progresismo!

Moi Dejemos a Don Ricossa la responsabilidad de sus especulaciones sobre Benedicto XVI o sobre el regreso hipotetico de Lutero;el hecho es que el núcleo de su discurso es aceptable: Francisco habla del hombre que sólo puede pecar, que está a punto de disfrutar de pecado y es salvado por la misericordia de Cristo, pero no se aparta del pecado. Por desgracia, tiene razón. El lema de Lutero  por supuesto, era: pecca  fortiter sed crede fortius : así pues se puede pecar pero sólo si se tiene fe. Lógico: no podemos salvarnos  con las obras, sino  sólo por la fe y la gracia de Dios; Por lo tanto, si usted tiene fe y peca, la paciencia, Dios nos salvará de todos modos. ¿Incluso sin el arrepentimiento por el pecado? Probablemente sí: Lutero  no dice peca fuertemente pero después arrepientete con más fuerza; sino dice peca fuerte y luego cree con más fuerza Por lo tanto, se diría que es suficiente creer, incluso sin arrepentimiento. ¿La fe incluye el hecho de arrepentimiento? En realidad, no; como piensa Lutero  son dos cosas distintas: el hombre no tiene mérito ante Dios, sólo faltas; si se salva  es sólo por la misericordia de Dios y aquí viene a cuento la  famosa “misericordia” de la que tanto habla, y parlotea, Francisco.; hasta el punto de haber hecho el pivote de su exhortación apostólica Amoris laetitia
¿Què  falta, en el discurso de Francisco sobre la misericordia de Dios? Carece de la noción del arrepentimiento. y, en una fase previa, incluso le falta la noción de pecado. ¿Se han dado cuenta? Desde que fue hecho papa, no deja pasar un día sin aprovecharse de la misa en la casa de Santa Marta para disertar sobre  temas variados , a menudo con poca o ninguna adhesión a la Santa Escritura, Ahora bien, el Papa nunca ha hablado del pecado y del necesario arrepentimiento. Y, si es asi, ¿por qué nadie lo ha visto nunca de rodillas ante el Santīsimo Sacramento. Por el contrario, como hemos visto – durante la visita pastoral a Milán, por ejemplo, la de la famosa salida “en público” al inodoro móvil, ostentosamente se sentø por un tiempo frente al altar. Por lo tanto, aquí llegamos al punto de partida: no hay pecado, ni arrepentimiento, ni Presencia Real como garantía de nuestra justificación delante de Dios Si el pecado ya no es tal, ¿por qué entonces habría misericordia del Dios?  ; Y si el arrepentimiento ya no es necesario, porque sólo basta la fe sola (como para los luteranos), entonces ¿ para que sirve la Presencia Real de nuestro Señor en el Sacramento de la Eucaristía? Evidentemente, para nada. Por lo tanto, tiene sentido perfecto la  “desmitificación” : después de que el Padre Sosa Abascal ha desmitificado la figura del diablo, afirmando que no es más que un símbolo del mal, ahora tenemos que prepararnos  para la desmitificación de la Presencia Real de Jesús. Se convertirá tambien en una presencia simbólica. Ya Lutero, sobre la presencia real, ahora creía y ahora no creía : para no marcar distancia de los católicos demasiado crédulos, puso de moda el término “consubstancialización”, en lugar de la transubstanciación. Como para decir que el pan y el vino permanecen pan y vino, pero al mismo tiempo se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.En resumen, un desastre (bello, por así decirlo)
Cuando se llegue a ese punto – y tal vez aunque no sea tan lejos – toda la doctrina católica se convertirá en un símbolo, en especial después de que el Papa dijese que no debían  ser rígidos en la doctrina, porque así serian sólo fanáticos que buscan la división mientras que la doctrina bien entendida produce cada VEZ más y más la unión (algo extraño, porque Jesús dijovoy a poner dos contra tres y a tres contra dos). La Trinidad, un simbolo; un símbolo la Encarnación; >un símbolo la Virgen María y su Inmaculada Concepción; un símbolo la pasión, muerte y resurrección de Cristo; el Juicio, un símbolo; un símbolo el  cielo y el infierno. ¿Quién  hablaría de la muerte, de la vida eterna, del cielo y el infierno. ¿Bergoglio, tal vez? ¿Quién habla ya entre todos estos sacerdotes modernistas y todos estos obispos y cardenales masones, de la condenación eterna y la felicidad eterna? ¿Son un símbolo también?Por supuesto. Y Sor Faustina Kowalska, Sor Lucía dos Santos, ¿lo que vieron, eran las llamas del infierno?No, por supuesto: era sólo un símbolo. Todo es un símbolo ¿Tendran que decirLo siento, chicos: estábamos bromeando?. Desde hace dos mil años, la Iglesia ha bromeado. ¿Qué quiere Ud, en realidad no habíamos comprendido el significado del Evangelio.
Pero ahora llegaron los teólogos sabios e inteligentes; Llegaron los Sosa Abascal, que, al no tener las grabaciones auténticas de discursos de Jesús, sin embargo, han podido reconstruir el contenido de verdad, y así lo han entendido todo. Hasta ayer, lo que entendimos estaba bastante equivocado, pero ahora, después de la vuelta gloriosa del Vaticano II, y especialmente después de la elección de Francisco, las cosas finalmente están llegando a ser claras. Ya no cuenta la vida buena, ya no cuentan las obras, y tampoco cuentan los pecados; el arrepentimiento, entonces, está pasado de moda: lo único que cuenta es la fe. Al igual que Lutero.
Y ¿hemos necesitado quinientos años para darle la razón?
De Libera Opinione

3 replies »

  1. Confieran en papafranci.blogspot. com lo que los herejes blasfemaron, 2 relativistas pastores protestantes en 2 iglesias de Brasil – qué ecumenismo muy mal orientado de permissión de ellos predicaren en iglesias católicas.

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  2. En estos últimos tiempos que nos tocó vivir, entre tanta basura social, entre tanto pecado, entre tanto dolor por doquier, tanta injusticia …

    La fe es mi única esperanza, lo único que me sostiene con vida, lo único que me anima a seguir vivo un día más hasta que llegue mi hora y deba dar cuentas de mi vida.

    La humanidad claramente se encamina hacia su autodestrucción y a aumentar el dolor y barbaridades de toda índole, sin el cielo, sin la fe, no hay esperanza alguna.

    Por cierto, un artículo muy esclarecedor y sintético de nuestro mundo.

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  3. es que luego de 1958 se hizo la secta bajo el vaticano y pare de contar. Todo con el fin de opacar a la Iglesia de Cristo y arrastrar al infierno a los verdaderos católicos que observan el astro oscuro (secta vaticana desde 1958) y se apartan del astro brillante (Iglesia Catolica Apostolica y Romana).

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