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FAMILIAS SEDEVACANTISTAS


A propósito de una consulta de un lector, sobre el Sedefinismo (término que, confieso, yo desconocía), me ha parecido subir este post visto en internet, en el que pueden verse las distintas soluciones que se han adoptado frente al hecho innegable, atendiendo a la doctrina de la Iglesia sobre el papado, del Sedevacantismo.

Aprovecho para dar mi propia posición en el sedevacantismo, y de paso rechazar algunas soluciones (como hemos hecho muchas veces en el blog). La posición nuestra, mía y de algunos colaboradores del blog, está sólidamente fundamentada y ha sido consultada con autores diversos.

Desde luego hemos rechazado con cierta contundencia, en algunos posts, posiciones que juzgamos alejadas de la doctrina católica como el hereticismo lefebvrista (muy extendido en la posición ampliamente seguida en los pseudo-tradicionalistas adictos a la Secta Conciliar de “Reconocer y Resistir” que claramente contradice la Tradición milenaria de la Iglesia y a su magisterio, y la teología del Papado,  y que no cuenta con la aprobación de la mayoría de los teólogos de la historia. Sobre todo contradice a la Constitución Dogmática “Pastor Aeternus“, por lo que puede decirse que por lo menos “favorece la herejía”).

Igualmente rechazamos con contundencia la posición llamada “Sedeprivacionista” (Papa materialiter).

Respecto de la pregunta formulada por el lector al que nos hemos referido, sobre la posición “sedefinista” creemos que carece de fundamento y adolece de una radical incomprensión del misterio de la “Iglesia”. Los afines a ella “antisacramentarios” creemos que dan una solución equivocada y desconocen las promesas hechas por Cristo a la Iglesia. 

Nos apartamos también de otras posiciones matizadas sedevacantistas como el opinionismo, el conclavismo y jurisdiccionismo (existiría jurisdicción supletoria universal).

En la actualidad no existe jurisdicción en la Iglesia porque la Iglesia está en Sede Vacante. Toda jurisdicción viene del Papa, a quien Dios se la comunica directamente. En ausencia de él, no hay en absoluto jurisdicción en obispos y sacerdotes. Ni siquiera supletoria. El Sacramento del Orden existe en la Iglesia de la que es consubstancial, por consiguiente existen Obispos y Sacerdotes. Pero carecen de jurisdicción, para regir y gobernar, e igualmente geográfica o limitada a un colectivo. Tampoco existe “mandato” de predicar o enseñar. Lo que se haga en este caso es a título particular, sin ninguna autoridad para ello. Sin embargo al impartir el Sacramento de la Penitencia, los confesores gozan de “jurisdictio ad casum“, tal como lo prevé el Código de Derecho Canónico,  es decir en cada caso particular, en ausencia de un sacerdote dotado de las “licencias” para confesar (como es el caso hoy día). Pero ésta no es una jurisdicción universal supletoria.

Por último no estoy de acuerdo con el párrafo final del artículo, que apela para resolver las dificultades al carácter de nuestro tiempo de estar próximos al Juicio Final y Parusía del Señor.

Dice: 

Milenaristas parusíacos.
 
Muy pocos adherentes cuenta esta tesis (algunos de los cuales son totalistas, “Home Alone” y uno que otro misticalista). Pero desde cierta perspectiva es la más sensata y la más acorde a la Doctrina y las profecías. Define que la Gran Apostasía que estamos viviendo es una etapa que concluirá en el Juicio final. Luego de éste, Cristo restaurará todas las cosas; y la Iglesia recibirá la Corona de su triunfo sobre el Mal. En una palabra, la intervención de Dios dará fin a la apostasía y Cristo reinará sobre Sus fieles (siendo como es Cabeza y Señor de la Iglesia).
     

No creo que esta tesis sea la “más sensata y acorde a la Doctriba y las profecías“.

Mi posición, fundamentada en las profecías bīblicas y particulares, totalmente acorde con la Doctrina católica, es que sí
 estamos en los Últimos tiempos. Pero no van a acabar con el Juicio Final y la restauración subsiguiente  en un Reinado de Cristo sobre sus fieles (Milenio?).  Creo que esta etapa en que vivimos acabará con el Castigo (Juicio de las Naciones, al que algún autor llama Juicio de los vivos, tal como se enuncia en el Credo) tantas veces predicho en la Biblia. Después de él habrá una Iglesia regida por la presencia invisible de Cristo, vencidos ya el Mundo y el Demonio que será obligado a volver a sus cavernas.(véase el post “Perspectiva escatológica”). Pero será una Iglesia de viadores, con papas y jerarquias, con plena jurisdicción sobre el mundo entero. Una verdadera Restauración que durará hasta el Juicio Final. (De esto hay mucho en el blog).

Por consiguiente la Sede Vacancia cesará y será elegido un papa, quizás como dicen algunas profecías privadas, con intervencion de San Pedro y San Pablo. Será el Reinado del Sagrado Corazón (anunciado tantas veces por Él mismo) y de María, su Madre Santísima (San Luis María). Y no se puede descartar con seudoargumentos que haya un Gran Monarca, plenamente católico y plenamente obediente al Sumo Pontífice. Si alguien quiere llamar a esto Milenio no está desautorizado para hacerlo.

Así pues profesamos un Sedevacantismo totalitario, integral, pero con algunos sacerdotes y obispos, con pocas Misas plenamente válidas y lícitas, con sacramentos, por lo menos en algunos lugares, y con esperanza cierta de que en slgún monento Dios nos concederá un papa que regirá y enseñará infaliblemente, a una humanidad que para entonces será en su integridad católica, aunque reducida, después del Castigo,  a un cuarto de la actual humanidad, después de la muerte y desaparición de la mayoría formada por impíos y tibios en la Fe.

 Sigue el artículo de Miles Christi sobre el tema. 

 

 

 

SEDEVACANTISMO Y SEDEVACANTISTAS

 
 
 
El término Sedevacantismo deriva de Sede vacante. Sobra decir qué es y por qué. Todos cuantos estamos en la defensa de la Fe contra el deuterovaticano concilio usamos ese nombre (aunque algunos no gusten de él). Sin embargo, no todos los sedevacantistas son iguales. De ahí que se deriven algunas clases de sedevacantistas, que fueron definidas en SURSUM CORDA (otras son de nuestra autoría); y citamos a continuación:
   
Opinionistas.
 
 
Los sedevacantistas opinionistas son aquellos que sostienen que la sede vacante es una cuestión de opinión y que la misma no es obligatoria como dogma de fe. Para ellos los católicos no pueden ser obligados a sostener que Ratzinger/Benedicto XVI (hoy Begroglio/Francisco I) es o no Papa, lo que importa es la resistencia contra la Iglesia Conciliar. El opinionismo se basa en la premisa de que es imposible declarar formal y canónicamente la herejía de un Papa y sus sucesores inmediatos en la medida de que éstos sigan a aquel en sus errores, herejía o cisma.
     

 
El opinionismo sostiene que no es obligatorio reconocer la Sede Vacante ya que no se puede declarar la herejía de un Papa.

    
Totalistas.

Los totalistas son aquellos sedevacantistas que sostienen que los Papas del Concilio Vaticano II no son verdaderos Papas y que carecen de cualquier poder, sea de orden o de jurisdicción. Se basan principalmente en la Bula Cum Ex Apostotalus para sostener que desde Roncalli/Juan XXIII al presente (algunos desde Montini/Paulo VI) las elecciones fueron absoluta y totalmente inválidas. Los ocupantes del Vaticano no tienen ningún poder, ni siquiera de jurisdicción y por lo tanto la Santa Sede se encuentra total y absolutamente vacante.

   
El sedevacantismo totalista (que es la tesis más aceptada), concluye que basta que el Papa incurra en herejía para que la Sede Apostólica se considere vacante.

    
Material-Formalistas / Tesis de Cassiciacum o de Monseñor Guerard des Lauriers.

Se trata de una de las tesis teológicas mas elaboradas que existen en la actualidad. La misma se basa en la distinción entre “materia” y “forma”. Además parten del principio que la Iglesia Conciliar y sus jerarcas no fueron declarados legalmente como no católicos, en efecto, nadie puede juzgar al Papa, aunque es un principio Canónico que un Papa dudoso no es Papa y por lo tanto se lo puede desobedecer para defender la Fe Católica. 
    
Los Papas del Vaticano II no son verdaderos Papas, sino únicamente “Papas materiales”, es decir, Papas electos que no pueden convertirse realmente en los Sucesores de San Pedro porque adhieren al modernismo. Como Papas materiales tienen únicamente la sucesión material, tal como ocurre con los cismáticos de la Iglesia Bizantina, quienes conservan el poder para nombrar obispos y párrocos en sus territorios, pero que no pueden ejercer lícitamente, en cambio, si se convirtieran a la Fe Católica, podrían ejercer sus poderes con total licitud. Este es un principio canónico llamado “Sucesión material”, es decir la sucesión de una posición de poder sin recibir el poder, tal como ocurre también con la Iglesia Copta en Egipto, algo que fue reconocido en el Primer Milenio, luego de que éstos se separaran de la Comunión de los Santos.
   
De la misma manera, quienes sostienen la Tesis de Cassiciacum postulan que los jerarcas de la Iglesia Conciliar tienen una elección lícita, pero por ser herejes no pueden asumir sus cargos. En caso de abjurar de sus errores y herejías, recibirían la sucesión, no solo material, sino formal.

     
 
 

Mons. Guérard des Lauriers señala en la Tesis de Casiciacum que un Papa incurso en herejía ostenta el poder, pero NO LO PUEDE EJERCER LÍCITAMENTE hasta que abjure de la herejía.

    
“Home Alone” (Sedefinistas).

Este grupo es más fuerte en Estados Unidos que en cualquier otra parte. Se trata de sedevacantistas que sostienen que en la actualidad no existe ningún obispo ni sacerdote que pueda administrar los sacramentos con licitud ya que con la muerte de Pío XII la jurisdicción se extinguió, dado que el único que puede entregarla es el Papa. Además sostienen que todos los sacerdotes y obispos de la primera generación de la Resistencia Católica adhirieron en algún momento a la herejía Conciliar, bien porque firmaron los documentos del Concilio Vaticano II, bien porque no declararon la sedevacante o bien porque reconocieron a Juan XXIII/Roncalli como Papa tras la muerte de Pío XII. Para otros, sólo los sacerdotes que rechazaron el Vaticano II desde sus inicios tienen autoridad real para continuar con la resistencia. 

   
 
 

Para los “Home Alone”, la Iglesia Militante no cuenta con sacramentos, pues casi todos los sacerdotes y obispos que son tradicionalistas rechazaron el Vaticano II al finalizar éste y/o al comenzar su aplicación (por lo cual, no serían aptos para la Resistencia).
   
Esta posición extrema es muy cercana a la herejía de los donatistas contra la cual predicó San Agustín. 
   
Sirianistas / Papa Siri / Papa de Rojo.
 
 
Los sirianistas son aquellos que sostienen que en 1958 o 1962 fue electo el Cardenal Giuseppe Siri como Papa y que él adoptó el nombre de “Gregorio XVII”, empero, la Unión Sovietica presionó para que Siri renunciara inmediatamente y se procediera a una nueva votación, de la cual salió Roncalli/Juan XXIII. Para ellos, Siri fue el verdadero Papa y reinó hasta su muerte a pesar de haber firmado los documentos del Vaticano II y reconocer como Papas a Roncalli, Montini, Luciani y a Wojtyla.
     

 
El Sirianismo reconoce al Cardenal Giuseppe Siri como el Papa Gregorio XVII, sucesor de Pío XII (retrasando la Sede Vacante hasta la muerte de éste en 1989); a pesar de que firmó los documentos del Vaticano II y reconoció a los antipapas conciliares. Pero se basa en teorías de conspiración.

   
Esta tesis tiene poco adherentes y se basa en teorías conspirativas. Eventualmente algunos de sus defensores realizan algún llamado a un Conclave para elegir a un sucesor de Siri y sostienen que oculto existe un Camarlengo.
   
Misticalistas.
Son aquellos que sostienen que Nuestro Señor, la Santísima Virgen o algún santo les informó que la Sede Apostólica estaba o bien vacante o bien usurpada. Un ejemplo es el caso de la señora Verónica Leuken en Estados Unidos sobre Pablo VI, también entrarían en esta categoría aquellos fieles del Palmar de Troya que rechazaron a Clemente Dominguez y Gomez, Antipapa Gregorio XVII pero tampoco reconocieron a Luciani ni a Wojtyla y a todos los obispos sedevacantistas.
      

 
Los misticalistas declaran: SE APARECIERON JESÚS Y MARÍA, Y DECLARARON QUE RECHAZAN A LOS PAPAS DEL VATICANO II (y a los antipapas que surgen de cuando en cuando).
     
 
ADDENDA 
 
      
Nos atrevemos a postular otras tres clasificaciones, respecto a la solución:
 
     
Conclavistas.
 
Este grupo (conformado principalmente entre algunos sedevacantistas totalistas y uno que otro sirianista), sostiene los llamamientos a un Conclave entre obispos tradicionalistas para escoger al Papa legítimo, que guiará a la Resistencia frente a la iglesia conciliar. Pero esta tesis desconoce que la Jurisdicción con la que cuentan actualmente los Obispos tradicionalistas, es Supletoria y no Ordinaria (dado el estado de cosas). Por otro lado, cuenta con malos resultados en su aplicación, porque se ha prestado para que surjan varios Antipapas y líderes cismáticos.
      
 
Los conclavistas, desesperados por que la Sedevacancia termine, terminan esogiendo antipapas que entran a lidiar con los conciliares (como el caso de David Badwen, Antipapa Miguel I).
        
 
Restauracionistas.
 
Esta tesis abunda más en Francia y Alemania que en otras latitudes. Diríase que son una rama de los misticalistas, ya que centran sus esperanzas en que en el momento de mayor peligro para la Iglesia (la Persecución final) por parte de la apostasía, Dios mismo ungirá un Papa digno de Sí (que junto al Gran Monarca de la Cristiandad), derrotará y dará muerte al anticristo; y se restaurará la Iglesia Católica, preparando así terreno para el Reinado de Jesús y María. Así interpretan muchas profecías y mensajes de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen o de algún santo. 
    
Muchas supuestas profecías hablan de un Gran Monarca y de un Papa ungido por Dios que guiará a la Cristiandad frente al anticristo. Pero la realidad es que son malas interpretaciones contra las Sagradas Escrituras, y una lectura nostálgica de la historia.
   
No propiamente los restauracionistas son sedevacantistas (esta creencia es compartida por los tradicionalistas dentro de la iglesia vaticana). El error principal de esta corriente es que se corresponde con el mesianismo judío y el Milenarismo material tantas veces condenado por la Iglesia, ya que anteponen un triunfo terrenal frente al Triunfo espiritual que representa la Segunda Venida de Cristo. 
    
Milenaristas parusíacos.
 
Muy pocos adherentes cuenta esta tesis (algunos de los cuales son totalistas, “Home Alone” y uno que otro misticalista). Pero desde cierta perspectiva es la más sensata y la más acorde a la Doctrina y las profecías. Define que la Gran Apostasía que estamos viviendo es una etapa que concluirá en el Juicio final. Luego de éste, Cristo restaurará todas las cosas; y la Iglesia recibirá la Corona de su triunfo sobre el Mal. En una palabra, la intervención de Dios dará fin a la apostasía y Cristo reinará sobre Sus fieles (siendo como es Cabeza y Señor de la Iglesia).
      
 
El Milenarismo parusíaco cifra su esperanza en la Segunda Venida de Jesús, en la cual la Iglesia saldrá triunfante y gozará de la Presencia eterna de Dios. 
 
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9 replies »

  1. Quiero decir que no me parece acertado hablar ni de “sede usurpada” ni “ocupada”. En todo caso la Sede estaría profanada, y entonces ya habría dejado de ser sagrada.
    Y como nosotros sostenemos la vacancia de la Sede de Pedro, decimos que la Sede sigue a Pedro. Ahora no hay Papa, la Iglesia Católica no subsiste en la secta conciliar, por tanto sederá en su sede el verdadero sucesor de San Pedro -cuando lo haya- y donde se encuentre. Allí será su Sede y allí estará la Iglesia porque donde está Pedro está la Iglesia y donde está la Iglesia está Jesucristo.
    No hay que mirar más a Roma sino como el canal venenoso de la Apostasía idólatra y abominable. El Papa no sederá más en Roma porque Roma será destruida porque ha dejado de ser sagrada y no adora más al verdadero y único Dios.

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    • Simón del Temple:

      ¡Cuidado con sus afirmaciones!

      Es de Fe divina y católica definida que el sucesor de San Pedro lo es porque es Obispo de Roma, y esa Sede petrina no puede dejar de ser santa, aunque se halle a presente usurpada por los piratas conciliares.

      Eso de que Roma vaya a ser destruida, no lo sabe Ud. y ese prurito e insano deseo es muestra de espíritu poco católico. Pero aunque Nuestro Señor permitiese esa desgracia, y los Papas legítimos se vieran obligados por un tiempo más o menos largo a residir en otro lugar, como hicieron en Aviñón, seguirían siempre siendo Obispos de Roma, y de ningún otro lugar.

      Y cuando las circunstancias lo permitieran, volverían a reconstruir la Urbe, y residir en ella.

      La residencia puede trasladarse, la Sede, no.

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      • Fr. Eusebio:

        Usted debe saber que todas las Profecías tienen un “tipo” y un “antitipo”, es decir, dos sucesos, uno próximo y otro remoto, del cual uno es figura del otro. Pero ambos son realidades patentes en la mente del Profeta. De este modo – y sin apartarnos del tema- cuando Jesucristo anuncia Su Segunda vuelta les anuncia a los Apóstoles que la destrucción literal de Jerusalén y su TEMPLO, es figura de lo que sucederá en los tiempos futuros en los pormenores de Su Vuelta. La apostasía de Israel es figura de la Gran Apostasía de la que habla San Pablo como preparación previa a la aparición del Anticristo, teniendo por principal protagonista de esta Gran Apostasía a la Gran Ramera con su Falso Profeta (no a la Iglesia Católica que habrá “huido al desierto”). El Apocalípsis anuncia que los “reyes” y el mismo Anticristo se servirán -para sus fines- de la Ramera, pero que en su corazón la ODIAN y la VAN A DESTRUIR.
        Es evidente que el Inicuo y Adversario de Cristo será presentado por el Falso Profeta y la Ramera como si fuera el verdadero Mesías, pero el Anticristo NO SEDERÁ en Roma Apóstata, sino en Jerusalén, pues una vez entronizado en el Templo -que los judíos reconstruirán para él (y ya todo está preparado -como no escapará a su conocimiento- para que en poco tiempo más se lleve a cabo), y como el fin del Anticristo es el de recibir culto de latría, no soportará -dice el Apocalípsis- y hará guerra a los verdaderos cristianos que no hayan doblado sus rodillas ante él, y prevalecerá, pues “hará guerra a los santos ( así se llamaban los cristianos) y los vencerá”. Cae de suyo que entre su odio a Dios y a Jesucristo, se encuentre el deseo eficaz -como profetiza San Juan- de la destrucción de Roma como centro que había sido del máximo culto al Dios verdadero a través del Santo Sacrificio y del Orden Sacerdotal, y Dios lo permitirá -según el mismo San Juan- porque Roma – igual que Israel- apostató de la Fe.
        Por otra parte, así como Dios no se agota en los Sacramentos (que son canales ORDINARIOS de la Gracia), tampoco Su Voluntad está sujeta a una ciudad y a una sede que ya no Le sirve ni “cumple Su Palabra”.
        Si Dios permitió -y “lloró”- sobre Jerusalén apóstata con su Templo incluido- que fuera destruida y sirviera de figura de lo que acontecería en los “últimos tiempos”, y no se sujetó a un lugar físico y geográfico -donde ya no era adorado-, no se ve la razón de por qué debiera estar Su Voluntad sujeta en conservar un lugar físico -una sede- que ya apostató y se convirtió en canal de idolatría para todos los habitantes de la tierra.
        La destrucción de Roma ESTÁ ANUNCIADA, y así como Dios Omnipotente se sirvió otrora para destruir Jerusalén y su Templo mediante los ejércitos de Tito y Vespaciano, que literalmente no dejaron “piedra sobre piedra” (como profetizara Jesucristo), del mismo modo “puso en su corazón” (dice San Juan sobre el Anticristo y sus reyes aliados) la destrucción de Roma apóstata.
        Los acontecimientos finales se desarrollan en Jerusalén, no en Roma. Allí sederá el Anticristo, allí serán martirizados los Dos Testigos, allí será derrotado el Anticristo y el Falso Profeta y desde alli descenderán vivos al Infierno, señala San Juan.
        Allí comenzará el triunfo glorioso de la Iglesia, allí comenzará el Reino Milenario – como atestigua San Juan- de Jesucristo…(que no me voy a poner a discutir si visible o invisible, vamos)…y Roma YA HABRÁ PASADO.
        Por todo lo dicho y leyendo a San Juan no temo lo que he escrito. Solo le temo a Dios, y el “cuidado sobre mis afirmaciones” lo tendría si me hubiera desviado de la Fe, pero en materia de Profecía -como usted sabrá- no hay nada definido.
        El Profeta Daniel y el Apocalípsis de San Juan me avalan para hacer “las afirmaciones” que hago. No hay en la Escritura ningún triunfo temporal de la Iglesia Católica -que no sea en el Milenio-, sino todo lo contrario. Si en el Milenio al Papa se le ocurriera llevar su sede a lo que fue Roma, ya sería jugar al adivino.

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      • Fr. Eusebio:
        El catecismo de la Iglesia Católica (por ej el del Padre Ripalda) que teníamos antes de la apostasía (la cual comienza en 1958), proclama que la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica. En ningún sitio dice que sea Romana. Cierto que fue Romana hasta Pío XII, incluso los 33 días de Juan Pablo I, pero a partir de ahí, nunca más volverá a ser Romana, pues por la intervención del Señor, voló a otro sitio. El Vaticano fue profanado y convertido en mansión de Demonios, y entre ellos su jefe Lucifer campea a sus anchas por los pasillos del castillo conquistado.El Papa es Papa porque le nombra el Señor, no porque sea el Obispo de Roma.

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      • Las caracteristicas de la iglesia son :una, santa ,católica y apostolica. en ningún lado aparece la romanidad como una característica de la iglesia de Dios. eso de que la sede no puede trasladarse no se de donde lo sacas…

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  2. yo estoy de acuerdo con la postura de los Milenaristas parusíacos, admito que me falta mucho que estudiar para dar una opinión algo confiable.. simplemente es la que mas me gusta. aun asi estuve leyendo un articulo de Radio cristiandad ( no se bien que clase de tradicionalistas son .. si es que lo son..) y el articulo citaba que el autor era P Basilo Meramo ( tampoco se quien es). de verdad me gusto su punto de vista e incluso comparto muchos de sus pensamientos. voy a copiar algunos textos del articulo que comparto.
    Así, nos advierte entonces, cual profeta el P.Castellani: “Pues bien, los cristianos podemos caer en la misma ilusión de los Judíos -y estamos quizás cayendo. Podemos hacernos una idea falsa de la Segunda Venida, y pasarla por alto. Y eso ha de ser uno de los elementos de la Gran Apostasía. Faltan todavía miles de años- afirman pseudo-exegetas modernos“. (El Apok., p. 364-365).

    Y el antídoto contra este error inverso al de los judíos, pero igualmente deicida, es el Apocalipsis que tanto se detesta, puesto que nos hemos forjado ideas que tienen que ser así como se lo sueña, cree o piensa.

    Por eso:
    “El Apokalypsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudo-profetas’. (El Apok., p. 367).

    ¿Cuáles pseudo-profetas? los que tienen en definitiva el mismo sueño carnal de los judíos, pero referido a la Iglesia: el Triunfo de la Iglesia en este mundo. Nos podemos preguntar ¿cuáles son esos sueños que hacen engañarse a los católicos respecto de las profecías, como antaño aconteció con los judíos? Pues bien, aquí tenemos un botón de muestra: “Doctores de la Fe se pretenden estos, y son tenidos de muchos por tales; incluso publican libros con aprobaciones episcopales; en gran peligro de ser engañados andan los fieles. Uno de ellos muy famoso del siglo XIX (y muchos de ellos hoy día) enseñó que la Iglesia antes del Juicio Universal tiene que llegar a un triunfo y prosperidad completos, en que no quedará sobre el haz de la tierra un solo hombre por convertir (‘Un solo rebaño y un solo Pastor’) y sin más ni más se cumplirán todas las exuberantes profecías viejotestamentarias. De acuerdo a algunas profecías privadas, se imagina al Papa (al ‘Pastor Angelicus’ que debería haber sido Pío XII) reinando sobre todo el mundo apoyado sobre un Monarca Católico vencedor (que los franceses dicen será francés ¿Enrique V? o ¿Luis Carlos I?, pues hasta el nombre le saben; los alemanes, que será alemán, etc.) el cual sin embargo mandará menos que el Papa, pues el Papa mandará en todo el mundo; y así en Santas Pascuas y grandes fiestas ¡hasta la resurrección de la carne! Y después a mayores fiestas…
    Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenaristas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en las Escrituras, y ponen un Milenio que no está en la Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas o sea una solución intrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’, como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; y en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura“. (El Apok., p. 366-367).

    Hay dos ideas que hacen soñar y equivocarse a los católicos hoy día. Estas son: el famoso Triunfo (de la Iglesia, etc.) y la Restauración (la Reconquista). Y como nadie cede ante lo que le ha costado esfuerzo y sangre, más aún si todo se ha dejado por la Iglesia, su Restauración o su Triunfo, es muy difícil no sentirse un soldado frustrado o un scout siempre listo pero derrotado, si no se espera mística y tenazmente el resultado anhelado. La misma vocación sacerdotal y religiosa pareciera naufragar. Luego no queda más que procurar, propiciar, y esperar el Gran Triunfo (carnal-temporal) de la Iglesia.

    Carnal, por obra de la carne o esfuerzo puramente humano, obra del apostolado (voluntarista, frenético y dialéctico), si bien se mira y antes de la Parusía.

    Es el milenarismo intrahistórico, el milenarismo malo del que habla el P. Castellani: “Pero de un Milenarismo malo, que espera el Reino de Cristo en la tierra antes de la Venida de Cristo, y obtenido por medios temporales, y consistente en un esplendor de la Iglesia también temporal)…”. (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed. Dictio Bs. As. 1978, p.287).

    Esto no es más que judaizar y no hay algo más judaizante que eso: “Pero ¿qué cosa más judaizante que esperar un gran triunfo de la Iglesia antes de la Segunda Venida
    de Cristo? (El Apok. p. 87). Y esta es la razón: “Es el ideal de la
    Añadidura antes que el Reino, o la Añadidura sin el Reino, o el Reino Milenario realizado desde ya y sin Cristo – es decir, el cristianismo expurgado de la cruz de Cristo y de su Segunda Venida… ¡Este es el verdadero Anticristo! (El Apok., p. 246). Así pues, ser antimilenarista es judaizar, nos guste o no nos guste.
    “Hoy día muchísimos católicos, incluso escritores, incluso predicadores, incluso sabios como Berdiaeff o Dawson, sueñan con una especie de gran triunfo temporal de la Iglesia vecino a nuestros tiempos y anterior a los parusíacos. En eso soñó León Bloy, Veuillot y Hello y toda la escuela de apologistas románticos franceses, comenzando por Chateaubriand y Lammenais. En eso sueña Papini. ¿Y es otra cosa que eso, el fondo del llamado mensaje del gran orador Milanesi? ¿Es eso otra cosa que un milenarismo anticipado, tan imaginario y mucho menos fundado que el mío?… Yo por lo menos no sueño en el vacío. (…) Y los profetas de hoy se dividen rigurosamente en dos: los que creen que los actuales son dolores de parto y los que creen son los dolores de agonía; los cuales remiten el enfantement de la Nueva Era para después de la Parusía…-Los primeros preparan el Anticristo (…). Los segundos creen en Cristo”. (Los Papeles…, p. 387).

    “(…) excluimos ese gran triunfo temporal de la Iglesia antes de la Parusía, que me parece un peligroso ensueño contemporáneo… -¡El anzuelo del Anticristo! (…) ¡Es él quien prometerá realizar ese ensueño, con las solas fuerzas del hombre ensoberbecido! ¡él prometerá la paz, la prosperidad, el nuevo Edén!, y se pondrá a edificar sacrílegamente la nueva Babel“.
    https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/02/11/p-basilio-meramo-parusia-y-milenarismo/

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    • D. Bruno:
      Coincido con lo que ha dicho: “Pues bien, los cristianos podemos caer en la misma ilusión de los Judíos -y estamos quizás cayendo. Podemos hacernos una idea falsa de la Segunda Venida, y pasarla por alto.”
      Los plazos se han cumplido (profecía de San Malaquías, etc), luego El Señor ha venido, y no solo ha venido, sino que ha actuado.

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  3. Fray Eusebio de Lugo, gracias por su comentario. Es una bendición contar con su participación en este blog, ya que por su carácter sacerdotal, tiene mucha más autoridad que cualquiera de nosotros y puede corregir nuestros errores y equivocadas reflexiones y análisis y no nos deje en ellas.
    Que bueno que esté al tanto de nuestros comentarios.
    Que el Señor DIOS y la Santísima Virgen María, lo sigan bendiciendo.

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