San Lorenzo en El Escorial: 1) Pellegrino de Pellegrini «il Tibaldi» (1527-1596): «El martirio de San Lorenzo», cuadro central del segundo cuerpo del Retablo Mayor (lienzo, 419 x 315 cm). 2) Rómulo Cincinatto (1542-ca.1600): «San Lorenzo presenta al Tirano de Roma, que le obligó a entregar los tesoros de la Iglesia, una multitud de pobres», fresco del Coro, pared Sur. 3) Breviario de Felipe II (Fr. Julián de la Fuente el Saz y Fr. Andrés de León): «San Lorenzo con la parrilla», códice en pergamino (s. XVI) iluminado por monjes jerónimos (fol. 82v).
9 de agosto Vigilia del diácono mártir San Lorenzo

10 agosto, San Lorenzo, Diácono y Mártir

Su nombre significa: “coronado de laurel”.
Los datos acerca de este santo los ha narrado San Ambrosio, San Agustín y el poeta Prudencio.
Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, o sea uno de los siete hombres de confianza del Sumo Pontífice. Su oficio era de gran responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los pobres.

En el año 257 el emperador Valeriano publicó un decreto de persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería condenado a muerte. El 6 de agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la santa Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus diáconos por la policía del emperador. Cuatro días después fue martirizado su diácono San Lorenzo.
La antigua tradición dice que cuando Lorenzo vio al  Sumo Pontífice a quien iban a matar le dijo: “Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?” y San Sixto le respondió: “Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás”. Lorenzo se alegró mucho al saber que pronto iría a gozar de la gloria de Dios.
Entonces Lorenzo viendo que el peligro llegaba, recogió todos los dineros y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres. Y vendió los cálices de oro, copones y candeleros valiosos, y el dinero lo dio a las gentes más necesitadas. [Todos los tesoros de la Iglesia a excepción del Santo Grial o cáliz con que celebró la Santa Cena Nuestro Señor]

El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a Lorenzo y le dijo: “Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones tienen candeleros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va a empezar”.

Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y mandó llamar al alcalde diciéndole: “Ya tengo reunidos todos los tesoros de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el emperador”.

Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente, pero Lorenzo le dijo: “¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la iglesia de Cristo!”

El alcalde lleno de rabia le dijo: “Pues ahora te mando matar, pero no creas que va a morir instantáneamente. Te  haré morir poco a poco para que padezcas todo lo que nunca te habías imaginado. Ya que tienes tantos deseos de ser mártir, te martirizaré horriblemente”.

Y encendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron al diácono Lorenzo. San Agustín dice que el gran deseo que el mártir tenía de ir junto a Cristo le hacía no darle importancia a los dolores de esa tortura.

Los cristianos vieron el rostro del mártir rodeado de un esplendor hermosísimo y sintieron un aroma muy agradable mientras lo quemaban. Los paganos ni veían ni sentían nada de eso.

Después de un rato de estarse quemando en la parrilla ardiendo el mártir dijo al juez: “Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia el otro lado para quedar asado por completo”. El verdugo mandó que lo voltearan y así se quemó por completo. Cuando sintió que ya estaba completamente asado exclamó: “La carne ya está lista, pueden comer”. Y con una tranquilidad que nadie había imaginado rezó por la conversión de Roma y la difusión de la religión de Cristo en todo el mundo, y exhaló su último suspiro. Era el 10 de agosto del año 258.

El poeta Prudencio dice que el martirio de San Lorenzo sirvió mucho para la conversión de Roma porque la vista del valor y constancia de este gran hombre convirtió a varios senadores y desde ese día la idolatría empezó a disminuir en la ciudad.

San Agustín afirma que Dios obró muchos milagros en Roma en favor de los que se encomendaban a San Lorenzo.

El santo padre mandó construirle una hermosa Basílica en Roma, siendo la Basílica de San Lorenzo la quinta en importancia en la Ciudad Eterna.

SAN LORENZO, mártir (+ 258)

-“¿A donde vas, oh padre, sin tu hijo? ¿A donde, oh sacerdote, sin tu diácono?”.
-“Hijo mío, respondió el Pontífice, no creas que te abandono. Mayores son los combates que a ti te aguardan. No llores; la separación será solo de tres días”.

Este fiel servidor y diacono amante era San Lorenzo, que había nacido en Huesca y ahora formaba parte de los siete diáconos que la Iglesia de Roma había elegido entre los prohombres de la ciudad cristiana para encargarse de la asistencia a los pobres. Lorenzo era la persona de confianza del Papa Sixto y el que mas influía en la cristiandad después de el.

San Lorenzo es, sin duda, uno de los mártires más famosos de la antigüedad y uno de los que mejor se conocen los detalles de su martirio. Es desconocida su vida en muchos de los detalles de su juventud, pero a cambio conocemos interesantes pormenores de su martirio. Los historiadores y artistas nos han legado unas paginas emocionantes de sus últimos años que son el broche de oro de aquella que hubo de ser maravillosa vida entregada al amor de Jesucristo y de su Iglesia manifestada en sus hermanos los cristianos.

España ya había sido generosa en su amor a Jesucristo, pues ya en varias partes de la Península valientes cristianos habían derramado su sangre por confesar valientemente su fe. Ahora le tocaría la suerte a este español pero en suelo romano. ¿Cómo había llegado hasta Roma Lorenzo y había escalado el puesto mas elevado y de mayor confianza del Romano Pontífice? Aurelio Prudencio, en su cántico a los mártires, Peristephanon, Las coronas, canta así la vida sencilla y por otra parte sublime de Lorenzo: “Era el primero de los siete varones que se agrupaban junto al ara; grande en el grado levítico y más noble que sus compañeros. El tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la clase celeste, y gobernando como fiel custodio, dispensaba las riquezas de Dios”.

El papa San Sixto ordena a San Lorenzo

[Se añade e intercala el comentario de JuanC]

[Me apena que no mencioneis en la biografía de san Lorenzo el singular hecho de su rescate del Santo Cáliz de la Última Cena, reliquia excelsa. En la anteúltima foto del artículo, la descripción “el Papa San Sixto ordena a San Lorenzo” es incompleta. Se trata de una obra de Fra Angélico, en la que describe el momento crucial en el que en el año 258 san Sixto II entrega el Santo Grial a san Lorenzo, éste lo recibe arrodillado, debido a la sacralidad de la reliquia. San Lorenzo se la entregó a un soldado español quien la llevó a a Huesca, donde vivían los padres del diacono. En realidad, Lorenzo repartió todas las riquezas de la Iglesia, excepto una, el Santo Grial, reliquia demasiado excelsa para ser despojada. Allí comenzó una aventura durante siglos. Escondida en diversos monasterios durante la invasión de los moros. En el monasterio de San Juan de la Peña estuvo más de cuatro siglos escondida. En 1399, Martín el Humano, rey de Aragón, apoyado por un antipapa, se la llevó al Palacio Real de Zaragoza, dejándola allí arrinconada como un trasto más. Uno de sus sucesores, Alfonso V, rey de Valencia, Aragón, Napoles,… la encontró en el Palacio Real de Zaragoza y la llevó en 1424 al Palacio Real de Valencia. Su hermano, Don Juan, rey de Navarra, la emplazó definitivamente en 1437 en la Santa Catedral de Valencia, donde actualmente se encuentra. Aunque tuvo que salir de allí para ser escondida en dos ocasiones, la primera durante la guerra de 1809-1813, y la segunda en la guerra de 1936-1939, en ambos casos para defenderla de las acechanzas de los masones y de los rojos.]

[Sigue el relato]

Él era llamado sencillamente “el Diacono del Papa”.

La situación de Roma en estos días era caótica. San Cipriano dice: “En Roma los prefectos se ocupan diariamente en la persecución, condenando a muerte a los que son conducidos delante de ellos y apoderándose de sus bienes”.

Los paganos creían que los cristianos eran muy ricos y solo ansiaban apoderarse de sus riquezas. Tertuliano decía con su característica dureza: “El dinero que a vosotros los paganos os divide, es para nosotros los cristianos un lazo de unión. Como estamos unidos con toda la sinceridad del alma, no vacilamos en poner nuestras bolsas a disposición de todos”.

Pocas horas después del martirio de su Obispo San Sixto, cogieron preso a Lorenzo para ver si podían sacarle las supuestas riquezas de la Iglesia. El Prefecto Cornelio Secularis le dice: “Quiero que me presentes lo que tu debieras darme espontáneamente: El pueblo, el fisco, pide vuestras riquezas, que he oído que son inmensas”. “Sí, somos inmensamente ricos, le dice Lorenzo. Yo te prometo entregarte todo para el Imperio. Ven mañana y lo tendrás”. Mientras, hace presentarse a los pobres, enfermos, lisiados, etc… en una explanada. Le llama y le dice: “Estos son nuestros tesoros. Tomadlos”. Y enfurecido el Prefecto le dice: “Pagaras esta burla como te mereces”. Y mando que preparasen un horno encendido y que fuera asado en el como un animal. Y el valiente confesor de Jesucristo le dice: “Ya estoy asado por esta parte, dadme la vuelta y comed”.

Momentos antes de su martirio había pronosticado: “Veo un Príncipe futuro que cerrara los templos paganos”… Uno años después era una realidad la paz y libertad para la Iglesia. La sangre de Lorenzo y de tantos otros mártires no habla sido infecunda.

 

Martirio de San Lorenzo. Venecia. Iglesia de lis Jesuitas

Era San Lorenzo uno de los siete diáconos de la Iglesia de Roma, cargo que gran responsabilidad, ya que consistía en el cuidado de los bienes de la Iglesia y la distribución de limosnas a los pobres. El año 257, el emperador Valeriano publicó el edicto de persecución contra los cristianos y, al año siguiente, fue arrestado y decapitado el Papa san Sixto II, San Lorenzo le siguió en el martirio cuatro días después. Según las tradiciones cuando el Papa San Sixto se dirigía al sitio de la ejecución, San Lorenzo iba junto a él y lloraba. ¿”Adónde vas sin tu diácono, padre mío? “, le preguntaba. El Pontífice respondió: “No pienses que te abandono, hijo mío, pues dentro de tres días me seguirás”.

San Agustín dice que el gran deseo que tenía San Lorenzo de unirse a Cristo, le hizo olvidar las exigencias de la totura. También afirma que Dios obró muchos milagros en Roma por intercesión de San Lorenzo. Este santo ha sido, desde el siglo IV, uno de los mártires más venerados y su nombre aparece en el canon de la misa. Fue sepultado en el cementerio de Ciriaca, en Agro Verano, sobre la Vía Tiburtina. Constantino erigió la primera capilla en el sitio que ocupa actualmente la iglesia de San Lorenzo extra muros, que es la quinta basílica patriarcal de Roma.

One thought on “SAN LORENZO, DIÁCONO Y MÁRTIR

  1. Me apena que no mencioneis en la biografía de san Lorenzo el singular hecho de su rescate del Santo Cáliz de la Última Cena, reliquia excelsa. En la anteúltima foto del artículo, la descripción “el Papa San Sixto ordena a San Lorenzo” es incompleta. Se trata de una obra de Fra Angélico, en la que describe el momento crucial en el que en el año 258 san Sixto II entrega el Santo Grial a san Lorenzo, éste lo recibe arrodillado, debido a la sacralidad de la reliquia. San Lorenzo se la entregó a un soldado español quien la llevó a a Huesca, donde vivían los padres del diacono. En realidad, Lorenzo repartió todas las riquezas de la Iglesia, excepto una, el Santo Grial, reliquia demasiado excelsa para ser despojada. Allí comenzó una aventura durante siglos. Escondida en diversos monasterios durante la invasión de los moros. En el monasterio de San Juan de la Peña estuvo más de cuatro siglos escondida. En 1399, Martín el Humano, rey de Aragón, apoyado por un antipapa, se la llevó al Palacio Real de Zaragoza, dejándola allí arrinconada como un trasto más. Uno de sus sucesores, Alfonso V, rey de Valencia, Aragón, Napoles,… la encontró en el Palacio Real de Zaragoza y la llevó en 1424 al Palacio Real de Valencia. Su hermano, Don Juan, rey de Navarra, la emplazó definitivamente en 1437 en la Santa Catedral de Valencia, donde actualmente se encuentra. Aunque tuvo que salir de allí para ser escondida en dos ocasiones, la primera durante la guerra de 1809-1813, y la segunda en la guerra de 1936-1939, en ambos casos para defenderla de las acechanzas de los masones y de los rojos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s