[Comentario de Juan V. P]

En el SERMO DE HAERETICIS que he enlazado a Mariana [comentario anterior] se habla de la parábola del trigo y la cizaña.

Dios permite que crezca la cizaña (herejías y herejes), para purificar a los buenos, y hacer que sean mejores. Las herejías obligan a los católicos a despertar de la pereza, y profundizar el estudio de la fe. Y una vez son derrotadas, hacen que resplandezca aún más la verdad revelada. 

La Iglesia siempre luchó contra la herejía, y la expulsó de su seno. El problema es que ahora, desde hace décadas, la cizaña ha escalado los altos puestos de la jerarquía, hasta llegar a la cúspide.

Los “papas” conciliares han favorecido a los herejes, porque ellos son también modernistas. Walter Kasper, por ejemplo, era ya un hereje en los años 70. Él y Ratzinger, junto con otros modernistas, fundaron la revista Communio, cuya teología herética era seguida por Wojtyla-Juan Pablo II. Este último se encargó de nombrar “cardenales” a estos hombres, tal como hizo Montini-Paulo VI antes con otros muchos modernistas (Ratzinger fue nombrado “cardenal” por Paulo VI).

Marx, Kasper, Bergoglio, etc., no han salido de la nada. Ellos ya eran modernistas antes de ser elegidos para cargos importantes en la estructura del Vaticano II. Quienes los nombraron conocían sus trayectorias. ¿Sabía usted que Ratzinger, en 1972, proponía la aceptación de los divorciados vueltos a casar, y quería que pudiesen recibir la comunión? Él llegó a afirmar lo siguiente:

“Me gustaría intentar -con todo el recaudo necesario- la formulación de una propuesta concreta que considero se halla dentro de este ámbito. Cuando un primer matrimonio se halla quebrado desde hace mucho tiempo y de una manera recíprocamente irreparable, y en donde –por el contrario- un posterior matrimonio haya demostrado ser durante largo tiempo una realidad moral y llena del espíritu de fe, en especial en cuanto a la educación de los hijos (de tal manera que la destrucción de este segundo matrimonio pudiese destruir esa grandeza moral y ocasionar así un daño a tal carácter), se debería conceder la posibilidad -de una forma no judicial y sustentándose en el testimonio del pastor y de los miembros de la Iglesia- de admisión a la comunión a quienes viven en ese segundo matrimonio.”

“Si en el segundo matrimonio surgen obligaciones morales hacia los hijos, la familia y la mujer, y no existen compromisos similares del primer matrimonio; y si de esa manera, por razones morales, el abandono del segundo matrimonio es inadmisible y –por otra parte y en sentido práctico- la abstinencia no se presenta como una posibilidad real (magnorum est, afirma Gregorio II), entonces la apertura de la comunidad para la comunión luego de un periodo de prueba no parece ser sino justa y en plena consonancia con la tradición de la Iglesia.”

Este trabajo de Ratzinger puede consultarse íntegramente en este enlace:

http://www.solitariosensilencio.blogspot.com.es/2015/05/sobre-la-indisolubilidad-del-matrimonio.html

No recomiendo su lectura, ya que puede hacerle dudar de su fe.

Con el tiempo, Ratzinger moderó algunas posturas suyas, pero no dejó nunca de ser modernista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s