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SAN FRANCISCO DE ASÍS


4 de octubre SAN FRANCISCO DE ASÍS

(Giovanni di Pietro Bernardone; Asís, actual Italia, 1182 – id., 1226) Religioso y místico italiano, fundador de la orden franciscana. Casi sin proponérselo lideró San Francisco un movimiento de renovación cristiana que, centrado en el amor a Dios, la pobreza y la alegre fraternidad, tuvo un inmenso eco entre las clases populares e hizo de él una veneradísima personalidad en la Edad Media. La sencillez y humildad del pobrecito de Asís, sin embargo, acabó trascendiendo su época para erigirse en un modelo atemporal, y su figura es valorada, más allá incluso de las propias creencias, como una de las más altas manifestaciones de la espiritualidad cristiana.

San Francisco de Asís

Hijo de un rico mercader llamado Pietro di Bernardone, Francisco de Asís era un joven mundano de cierto renombre en su ciudad. Había ayudado desde jovencito a su padre en el comercio de paños y puso de manifiesto sus dotes sustanciales de inteligencia y su afición a la elegancia y a la caballería. En 1202 fue encarcelado a causa de su participación en un altercado entre las ciudades de Asís y Perugia. Tras este lance, en la soledad del cautiverio y luego durante la convalecencia de la enfermedad que sufrió una vez vuelto a su tierra, sintió hondamente la insatisfacción respecto al tipo de vida que llevaba y se inició su maduración espiritual.

Del lujo a la pobreza

Poco después, en la primavera de 1206, tuvo San Francisco su primera visión. En el pequeño templo de San Damián, medio abandonado y destruido, oyó ante una imagen románica de Cristo una voz que le hablaba en el silencio de su muda y amorosa contemplación: “Ve, Francisco, repara mi iglesia. Ya lo ves: está hecha una ruina”. El joven Francisco no vaciló: corrió a su casa paterna, tomó unos cuantos rollos de paño del almacén y fue a venderlos a Feligno; luego entregó el dinero así obtenido al sacerdote de San Damián para la restauración del templo.

Esta acción desató la ira de su padre; si antes había censurado en su hijo cierta tendencia al lujo y a la pompa, Pietro di Bernardone vio ahora en aquel donativo una ciega prodigalidad en perjuicio del patrimonio que tantos sudores le costaba. Por ello llevó a su hijo ante el obispo de Asís a fin de que renunciara formalmente a cualquier herencia. La respuesta de Francisco fue despojarse de sus propias vestiduras y restituirlas a su progenitor, renunciando con ello, por amor a Dios, a cualquier bien terrenal.

A los veinticinco años, sin más bienes que su pobreza, abandonó su ciudad natal y se dirigió a Gubbio, donde trabajó abnegadamente en un hospital de leprosos; luego regresó a Asís y se dedicó a restaurar con sus propios brazos, pidiendo materiales y ayuda a los transeúntes, las iglesias de San Damián, San Pietro In Merullo y Santa María de los Ángeles en la Porciúncula. Pese a esta actividad, aquellos años fueron de soledad y oración; sólo aparecía ante el mundo para mendigar con los pobres y compartir su mesa.

La llamada a la predicación

El 24 de febrero de 1209, en la pequeña iglesia de la Porciúncula y mientras escuchaba la lectura del Evangelio, Francisco escuchó una llamada que le indicaba que saliera al mundo a hacer el bien: el eremita se convirtió en apóstol y, descalzo y sin más atavío que una túnica ceñida con una cuerda, pronto atrajo a su alrededor a toda una corona de almas activas y devotas. Las primeras (abril de 1209) fueron Bernardo de Quintavalle y Pedro Cattani, a los que se sumó, tocado su corazón por la gracia, el sacerdote Silvestre; poco después llegó Egidio.

San Francisco de Asís predicaba la pobreza como un valor y proponía un modo de vida sencillo basado en los ideales de los Evangelios. Hay que recordar que, en aquella época, otros grupos que propugnaban una vuelta al cristianismo primitivo habían sido declarados heréticos, razón por la que Francisco quiso contar con la autorización pontificia. Hacia 1210, tras recibir a Francisco y a un grupo de once compañeros suyos, el papa Inocencio III aprobó oralmente su modelo de vida religiosa, le concedió permiso para predicar y lo ordenó diácono.

San Francisco de Asís (óleo de Zurbarán)

Con el tiempo, el número de sus adeptos fue aumentando y Francisco comenzó a formar una orden religiosa, llamada actualmente franciscana o de los franciscanos. Además, con la colaboración de Santa Clara, fundó la rama femenina de la orden, las Damas Pobres, más conocidas como las clarisas. Años después, en 1221, se crearía la orden tercera con el fin de acoger a quienes no podían abandonar sus obligaciones familiares. Hacia 1215, la congregación franciscana se había ya extendido por Italia, Francia y España; ese mismo año el Concilio de Letrán reconoció canónicamente la orden, llamada entonces de los Hermanos Menores.

Por esos años trató San Francisco de llevar la evangelización más allá de las tierras cristianas, pero diversas circunstancias frustraron sus viajes a Siria y Marruecos; finalmente, entre 1219 y 1220, posiblemente tras un encuentro con Santo Domingo de Guzmán, predicó en Siria y Egipto; aunque no logró su conversión, el sultán Al-Kamil quedó tan impresionado que le permitió visitar los Santos Lugares.

Últimos años

A su regreso, a petición del papa Honorio III, compiló por escrito la regla franciscana, de la que redactó dos versiones (una en 1221 y otra más esquemática en 1223, aprobada ese mismo año por el papa) y entregó la dirección de la comunidad a Pedro Cattani. La dirección de la orden franciscana no tardó en pasar a los miembros más prácticos, como el cardenal Ugolino (el futuro papa Gregorio IX) y el hermano Elías, y San Francisco pudo dedicarse por entero a la vida contemplativa.

Durante este retiro, San Francisco de Asís recibió los estigmas (las heridas de Cristo en su propio cuerpo); según testimonio del mismo santo, ello ocurrió en septiembre de 1224, tras un largo periodo de ayuno y oración, en un peñasco junto a los ríos Tíber y Arno. Aquejado de ceguera y fuertes padecimientos, pasó sus dos últimos años en Asís, rodeado del fervor de sus seguidores.

Sus sufrimientos no afectaron su profundo amor a Dios y a la Creación: precisamente entonces, hacia 1225, compuso el maravilloso poema Cántico de las criaturasCántico del hermano sol, que influyó en buena parte de la poesía mística española posterior. San Francisco de Asís falleció el 3 de octubre de 1226. En 1228, apenas dos años después, fue canonizado por el papa Gregorio IX, que colocó la primera piedra de la iglesia de Asís dedicada al santo. La festividad de San Francisco de Asís se celebra el 4 de octubre.

Obras de San Francisco de Asís

Privadas de datos cronológicos, las obras de San Francisco de Asís documentan, no la vida del santo, sino el espíritu y el ideal franciscanos. Gran parte de estos escritos se ha perdido, entre ellos muchas epístolas y la primera de las tres reglas de la orden franciscana (compuesta en 1209 o 1210), que recibió la aprobación oral de Inocencio III.

Sí que se conserva la llamada Regla I (en realidad segunda), compuesta en 1221 con la colaboración, por lo que hace referencia a los textos bíblicos, de Fray Cesario de Spira. Esta regla (llamada no sellada porque no fue aprobada con el sello papal) consta de veintitrés capítulos, de los cuales el último es una plegaria de acción de gracias y de súplica al Señor, y reúne las normas, amonestaciones y exhortaciones que San Francisco dirigía a sus cofrades, las más veces en ocasión de los capítulos de la orden.

San Francisco de Asís (óleo de Cigoli)

La Regla II, en realidad tercera (y llamada sellada, puesto que recibió la aprobación pontificia el 29 de noviembre de 1223), consta de sólo doce capítulos y no es más que una repetición más concisa y ordenada de la precedente, respecto a la cual no presenta (como algunos investigadores han querido afirmar) novedades sustanciales. Es la que continúa en vigor en la orden franciscana. En el Testamento, escrito en vísperas de su muerte e impuesto como parte integrante de la regla, San Francisco lega a sus compañeros de orden, como el mayor tesoro espiritual, a madonna Pobreza.

En la primera edición completa de las obras de San Francisco de Asís (la de Wadding), fueron diecisiete las epístolas reputadas auténticas, pero su número se vio muy disminuido en las ediciones críticas posteriores. La exhortación a la penitencia y a la virtud, la importancia de la pobreza y del amor a Dios y los preceptos de la orden son algunos de los temas recurrentes de su epistolario. Se conservan asimismo unas pocas poesías religiosas en latín.

Otras obras destacadas son las Admonitiones, que contienen indicaciones de San Francisco para la recta interpretación de la regla, y De religiosa habitatione in eremo, dirigida a los frailes deseosos de llevar una vida eremítica. Las Admonitiones muestran sus ideas morales en advertencias prácticas dadas a sus hermanos, fruto de un continuo análisis de la propia vida interior. Fundada en el Evangelio y las Epístolas de San Pablo, esta moral se halla centrada por completo en el primer precepto, el del amor a Dios por sí mismo y como único bien, del que todos los demás proceden y que se sitúa por encima de todas las cosas: quien ama al Señor de esta forma lo posee ya interiormente en la medida en que comprende que, sin Él, la razón de nuestra vida se hundiría en las tinieblas y la nada.

El Cántico de las criaturas

A estas obras, todas ellas de alta significación espiritual, debe sumarse una que reviste además una gran importancia literaria: el Cántico de las criaturas(llamado también Laudes creaturarum o Cántico del hermano Sol), redactado probablemente un año antes de su muerte. Según refiere la leyenda, la escritura de este poema fue un don y el remedio para su avanzada ceguera. Se trata de una plegaria a Dios, escrita en dialecto umbrío y compuesta de 33 versos que no tienen un metro regular. La rima repite el mismo modelo estilístico de la prosa latina medieval y de la poesía bíblica, sobre todo el del Cantar de los cantares.

La plegaria, cuyo ritmo lento recuerda los rezos matutinos, es de una extraordinaria belleza. Comienza elogiando la grandeza de Dios y continúa con la belleza y la bondad del sol y los astros, a los que alaba como hermanos; para la humildad del hombre reclama el perdón y la dignidad de la muerte. La maestría poética con que quedó expresado en esta composición el ideal franciscano tuvo importantes consecuencias literarias y religiosas. No hay que olvidar que su movimiento espiritual estaba formado en su mayor parte por gente del pueblo que utilizaba la lengua vulgar; los cantos de esta multitud de seguidores que recorrían campos y villas se llamaron laudes, y luego fueron recogidos en los laudarios o libros de rezos de las cofradías de devotos. La influencia del poema de San Francisco y de su literatura derivada se haría visible en la poesía ascética y mística del Renacimiento.

De Biografías y Vida

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9 replies »

  1. Muy apreciado “Arca”: En este día de San Francisco de Asís, “varón todo apostólico y católico”, y por este medio y a través de su Blogs que nos ha comunicado entre católicos resistentes, le pido tenga a bien publicar un intercambio epistolar que gracias a Adri se ha podido llevar a cabo. En efecto escribí al Obispo Martín Dávila, para saber si podemos contar con él en estos combates. Envío mi carta, la respuesta del Obispo y mi respuesta, porque me parece que podría servir para fundamentar un futuro accionar para lograr la unidad que necesitamos. Desde ya le agradezco.

    Excelencia: Ante todo gracias por contestar, me excuso si he molestado o interrumpido sus actividades.
    No hago borrador de lo que escribo por eso nuevamente le expondré mis inquietudes pidiéndole tenga Usted paciencia y claridad.
    No nos es ajena la situación actual, ni política-mundial, ni religiosa, dentro de la cual juzgamos juega un rol de importancia apocalíptica la Apostasía constituída en canal idolátricoy pervertido, la nueva falsa religión mundialista con centro en Roma, regenteada por el Impostor Bergoglio y sus secuaces, la que “tiene cuernos de Cordero pero habla como Dragón” para la creación de un Nuevo Orden Mundial, tan deseado desde “Pacem in terris” del falso “papa” Roncalli, pasando por Montini quien exhortaba a la ONU a realizarlo, tanto como lo han pregonado sus sucesores Woytila y Ratzinger. Razón por la cual la combatimos como enemiga pública del honor de Dios. No pierdo ocasión de entablar comunicación con los católicos que procuramos mantener la Fe “íntegra e inviolada”. He conocido personalmente a Mons. Carmona, hasta hace poco me había contactado a Monseñor Oravec, pero ha fallecido, ahora me hablaron de Usted Excelencia, por eso le escribo participando con muchos católicos dispersos las angustias de parto en este tiempo de prueba y tribulación. No se sabe en quién confiar. No concurro ni recurro a la FSSPX, porque tengo muy seria dudas sobre la validez y legitimidad de sus “ordenaciones”, al margen de su interminable ambiguedad, lo que la ha constituido subjetiva y realmente en una asociación cismática. Creo, con la certeza de la Fe, que un Papa no puede ser hereje, ni siquiera en la remota e hipotética suposición que hace San Alfonso de Ligorio, porque las Promesas de Jesucristo no pueden fallar y permanecen inalteradas hasta el final; ni tampoco que un hereje sea Papa, porque no habría supuesto o materia apta para recibir la forma del Pontificado Supremo, y por supuesto teniendo en cuenta el cánon 188.4 y la Bula “Cum ex Apostolatus” de Paulo IV. Por lo tanto la Sede está vacante hasta la elección de un Papa verdadero, pues San Pedro debe tener “perpetuos sucesores”, como enseña infaliblemente el Magisterio de la Iglesia.
    Considero que, al no poder dejar de haber sucesión apostólica en la Iglesia Católica, son los Obispos de la “línea” de Mons. Thuc, los que mantienen la ininterrupción episcopal. Desconozco la cantidad de los Obispos que existen en este momento. No desconozco la falta de jurisdicción que -por no haber quien los constituya en el cargo y jurisdicción- sólo ejercen su episcopado de manera supletoria y a la espera de ser confirmados por el Unico que puede hacerlo: un legítimo Vicario de Cristo. Todos estámos – los Obispos y los seglares- inmersos en un estado transitorio de vacancia, la cual se ha prolongado más allá del “deber sagrado y urgente” de designar a Uno, que como Principio y Fundamento de la Fe de la Iglesia, “confirme a sus hermanos” en la Fe Católica, y los Obispos dejen de ser, como decía León XIII “muchedumbre confusa y perturbada”, porque sino ¿qué seguridad existe en que no se desvíen de la Fe? ¿qué tranquilidad podemos tener los bautizados – sin el Principio de Unidad y de Fe- que, aunque pocos, constituimos la Iglesia Católica que no puede sucumbir?
    Supongo que Usted Excelencia no pasará un día sin que le pese la responsabilidad que tiene sobre sus hombros, como Príncipe de la Iglesia.
    Hay mucho desconcierto, caos y divisiones entre los católicos, cada uno con su librito, anatematizando a los que no piensen igual…esto es algo que su Excelencia no desconoce, y es un lógico efecto que se sigue por no haber sido quitada la causa que lo produce: no existe el Maestro Infalible Visible y vivo, en quien Jesucristo fundó Su Iglesia.
    Nosotros deseamos vivamente ser regidos, enseñados y santificados por Un Solo Pastor, pero no sabemos cómo hacer para que los Obispos piensen que el sedevacantismo no es un estado permanente, que la Iglesia no puede no tener Una Cabeza Visible -porque así lo quiso Su Fundador- y que no basta con que El sea la Cabeza Invisible, pues quiso servirse luego de Su Ascensión de un hombre que fuera revestido de Su propia Autoridad y Poder, porque la Iglesia está en la tierra y el modo humano de vivir es sensible no solo espiritual, por eso el Papa está en la tierra, no en el Cielo, y es la persona necesaria de Quien desciende todo en la Iglesia.
    Entonces -y sepa disculpar Excelencia, no he querido más que recordar lo que Usted ya sabe-, entonces digo, ¿ podríamos los católicos secundar y ayudar en algo a la realización de una reunión de Obispos, Sacerdotes y fieles, con la finalidad de tocar estos puntos cruciales y resolver adecuadamente el cómo seguir siendo católicos pero con la tranquilidad de tener Pastores legítimos en quienes podamos confiar, por saberlos “confirmados y unidos”, con quienes nos sintamos protegidos y respaldados formando un frente de choque común como “ejército en orden de batalla” contra la Apostasía?
    Espero su respuesta Excelencia, de rodillas le pido su bendición y como súbdito beso su anillo episcopal.
    Alabado sea Jesucristo!

    Buenas Noches Sr. Simón:

    He leído su correo, y al igual que Ud., todos los verdaderos católicos, estamos sufriendo esta terrible crisis ocasionada por la apostasía a la verdadera y única religión, la Iglesia Católica, propiciada por la usurpación del papado y de la Iglesia desde Angelo Roncalli hasta nuestros días.

    Si los simples fieles han sufrido la falta de jurisdicción ordinaria, con más magnitud, la han sufrido, la Iglesia docente, constituida por Obispos y Sacerdotes validos.

    Ahora bien, en lo referente a la solución al problema de la situación actual de la Iglesia y de la usurpación del papado, es muy difícil o por no decir imposible encontrar una solución humana a esta crisis, que Dios ha permitido que suceda.

    La solución que proponen algunos no de ahora sino desde hace varios años, de buscar los medios para hacer un concilio imperfecto y lograr por medio de él, la elección de un Papa o Sumo Pontífice para que pueda tener nuevamente Cabeza Visible el Cuerpo Místico que es la Iglesia Católica. Ha sido muy desacreditada en la mayoría casos si no es que en todos, por personas que dicen representar a la resistencia católica, pero que en la realidad han distado mucho de serlo.

    Ahí tenemos a los papas del Palmar de Troya, y una veintena más de supuestos papas, con elecciones ridículas, que lo único que han conseguido son burlas y descrédito a la verdadera resistencia católica.

    No por eso, la resistencia católica que la formamos los Obispos verdaderos y con sucesión Apostólica, y los Sacerdotes válidamente ordenados, juntos con los Seglares debemos quedarnos sin actuar. Claro esta, que dada la situación política y de gobierno actual, no da para tener un presidente o caudillo de una nación católica que llegará a propiciar un Concilio Imperfecto.

    Pero no por eso, se va a dejar de luchar y resistir ante ésta gran apostasía; gracias a Dios, se tienen las armas y medios espirituales para hacerlo, como son la oración y la recepción de válidos y auténticos sacramentos, desde el primero que es el bautismo, que nos hace hijos de Dios y pertenecientes al reino de Dios que es la Iglesia Católica hasta los últimos que son el Orden Sacerdotal y Matrimonio en donde los cónyuges son los ministros del sacramento.

    Estoy consciente, que no en todas partes tienen la dicha de recibir los sacramentos como el de la penitencia y la comunión, y sobretodo la Santa Misa. En esos lugares, solo la firme adhesión a la fe de siempre y la oración se tendrá para que se sigan manteniendo firmes en la verdadera Iglesia católica.

    Pero a la vez, todos necesitamos confiar en las promesas de Jesucristo, de que los poderes o fuerzas del mal no prevalecerán sobre su Iglesia, y por lo mismo, debemos mantener una firme esperanza, de que Dios Nuestro Señor pondrá los remedios y los medios para acabar con la actual crisis que tiene desolada a su Grey.

    Ahora bien, para comenzar a trabajar en una posible y muy difícil solución humana sobre el problema del papado y de la jurisdicción. Lo primero que se debe de hacer es buscar y promover los enlaces de unificación de los diferentes grupos de la resistencia católica, tanto de obispos, sacerdotes y fieles, y a la vez, mantenernos firmes en la fe y en la observancia de las leyes de Dios y de la Iglesia.

    Siendo dicha empresa muy complicada, debido a que el enemigo ha sido muy astuto porque desde un principio ha procurado y ha dominado la acción que es el modernismo y la reacción, como son los grupos de Mons. Lefevbre, Castro Meyer, Una Voce de M. Davis, La Fraternidad San Pedro y los demás grupúsculos emanados de los documentos de la Ecclesia Dei de Juan Pablo II, y del Suumum Pontificorum de Benedicto XVI. Y con ello, acaparando, adormeciendo y nulificando a una gran cantidad de posibles obispos, sacerdotes y fieles que bien pudieran engrosar la filas de la verdadera resistencia.

    Pero las dificultades que hay, para una posible unificación no terminan todavía, debido, a que se encuentran a algunos grupos, No una Cum, y que en apariencia reconocen como cierta la usurpación del papado y de la Iglesia, pero que inocentemente o maliciosamente están trabajando para el enemigo de Dios y de la Iglesia, como son: los de la Tesis de Casisiaco, con su Papa material pero no formal y los seglares hermanos Dimond, que radicalizando el dogma de que fuera de la Iglesia no hay salvación.

    Estos últimos, por medio de la mala interpretación de este dogma al estilo protestante, y valiéndose de un gran poderío de libros, películas, folletos y medios electrónicos, buscan confundir a la mayor cantidad de los simples fieles de la resistencia católica, a través de una condena por herejía, a todos los que enseñan la doctrina católica del bautismo de deseo y sangre, sin importar que esta doctrina sea enseñada por Santos y Doctores de la Iglesia, como Santo Tomás, o por los Papas verdaderos, Concilios, Manuales de Teología y Catecismos.

    Y no queda todo ahí, a parte hay que trabajar con problemas humanos como la soberbia, la envidia y los rencores que existen entre los diferentes grupos de la resistencia.

    Pero a pesar de todo, los que realmente pertenecemos a la verdadera resistencia católica debemos de trabajar por la unidad de todos los grupos, y si se logra el objetivo, Dios Nuestro Señor nos iluminará para seguir con otros pasos más adelante en la reconstrucción de la Iglesia.

    Por último Sr. Simón, espero en Dios, que todos trabajemos para esa difícil unificación de todos los verdaderos obispos y sacerdotes y fieles de la verdadera Iglesia Católica.

    Dios le bendiga.

    Mons. Martín Dávila Gándara

    Excelencia:
    Nuevamente, gracias por responder. En realidad la situación que describe es harto conocida. Mi intención no es la de pedirle un informe de lo que sucede, porque desde hace mucho tiempo estoy en este combate, lo conozco, he rechazado, en su momento, el “cónclave” de Asís que tuvo como resultado a Lino II, hablé y envié cartas a sus organizadores para decirles que no lo hicieran, le escribí a Lopez-Gastón que no hiciera locuras: él no dudaba de su “consagración”, no obstante se hizo “re-consagrar” y con ese sacrilegio “entró” al “cónclave”. De un mal principio se sigue un mal final.
    Le agradezco su buena intención en detallar lo que ya sabemos, tanto en cuanto a las calamidades de los grupúsculos tradicionalistas, como en los esfuerzos de los católicos por mantener la Fe sin el auxilio de los Sacramentos, incluida la falta de Misa, pero no es eso a lo que me refería al escribirle, Excelencia. Ha pasado más de medio siglo sin tener la Iglesia Cabeza Visible, por tanto Usted sabrá comprender que no existe nadie que confirme la continuidad en la Fe de los Obispos y Sacerdotes, y no hay nadie que nos asegure que permanecen en la catolicidad. Todos reclaman para sí el mismo derecho de ser los verdaderos y legítimos católicos. Considere Excelencia que un punto fundamental en la disolución de la Fe es que la obra por excelencia en la que debieran estar ocupados los Obispos y Sacerdotes, hace más de cincuenta años que se viene postergando. Hubo intentos fallidos, pero eso no excusa para el combate. Por supuesto que confiamos en la Providencia Divina, pero Dios no pondrá otros medios distintos de los que ya existen: la Iglesia Católica tiene los medios necesarios, en su Doctrina y en sus Leyes para poner remedio. Son los hombres CON Dios los que tienen que solucionar el problema. ¿Acaso espera Usted que vengan Enoch y Elías para hacer lo que tienen que hacer los Obispos y los Sacerdotes? ¿Espera que así nomás se aparezca San Pedro y elija un Papa? ¿Qué espera de la Providencia, que se aparezca un Angel y le diga lo que tiene que hacer? Reaccione Excelencia! Es Usted y sus pares los que DEBEN poner remedio! Hable con los otros Obispos, comuníquese, convenzalos del DEBER más “sagrado y urgente” que pesa sobre sus cabezas. Son Ustedes sobre quienes pesa la misión de re-organizar la unidad! ¡Es hora ya que se pongan de acuerdo, no para elegir un Papa, sino en la manera que se puede hacer! Los enemigos están fuertes y unidos para destruir la Iglesia y las almas, y los Obispos y Sacerdotes de la resistencia permanecen cada uno en lo suyo: “su” congregación, “su” seminario, “sus” fieles…¿Hasta cuándo no se darán cuenta que favorecen al enemigo, que se ríe de Ustedes y de Dios? ¿Cuántos son los Obispos de la resistencia católica? ¿Se conocen? ¿Se aman como ordenó Jesucristo en la Ultima Cena? Solo la Caridad lleva a la unidad. Sin Caridad se rompe el Cuerpo Místico de Cristo y es un germen que provoca el cisma.
    Excelencia, le escribo delante de mi Crucifijo, pidiéndole al Buen Dios que le de fuerzas para iniciar la unidad.
    Alabado sea Jesucristo!

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  2. A dos años de esta “invitación” a cumplir con la obligación “mas sagrada y urgente” de reunirse los Obispos y dar a la Iglesia al Vicario de Cristo, pese a todas las contras que les presentaren el mundo y los “grupúsculos”pseudos tradicionalistas…siguen “durmiendo” en la indolencia y la Apostasía se ha hecho más fuerte…
    ¿Qué es lo que los detiene para obrar? Pues, no dan respuestas mas que evasivas.

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  3. La respuesta posible puede ser Simón, que se ha dado la orden de nunca mirar el vaticano cuando , los sacerdotes que debían enseñar, nunca lo relacionaran con la Bestia de Apocalipsis. De ahí las dificultades que tuvo el P. Castellani suspendido a divinis por no firmarles jamás el vaticano 2, y sintió sobre si, todas las plagas que describen por parte de sus pares conciliares. Uno de ellos Mejías. Pudo escapar de las terribles torturas a las que fue sometido y como pasa algunas veces son sus compañeros jesuitas, los que los ayudan, más la política que hace el resto, cuando deben hacerlo.
    No era el indicado porque, en el Iglesia debe haber una gran voz, y autorizado por un papa verdadero como S. S Pio XII Lo que impide negaciones o decir la Iglesia no habló o busquemos diferentes profecías que sigan dando aire a la ramera que es hoy con su Patriarca iluminati cainita de los anac, edomita de nimrod edom, amalec, kabalistas cuyo dios es lucifer-satan- en funciones

    El anticristo Joseph Karl Ratzinger Peintner Tauber, colocado por la Sinagoga kabalística, de Praga.

    Protocolos llamados de los sabios (de lucifer) extraídos de los santuarios secretos del bureau principal de los que adoran al dios serpiente del génesis y mueren. Traducidos hoja por hoja al ruso el 9 de diciembre de 1901. Logia masónica satanica, del rito Misraim.
    Alexis Simeonovich Chmakov, especialista ruso de lenguas, ha afirmado que se describe en ellos esa característica específica, que identifica, a los hijos del maligno..

    Arzobispo ruso Nikodim: asesinado, en el vaticano, el 5 de septiembre de 1978.

    Murió entre mis brazos el metropolitano Nikodim de Petersburgo. Yo estaba respondiendo a su saludo. Os aseguro que en mi vida había escuchado palabras tan hermosas para la Iglesia como las que él pronunció… No puedo repetirlas, es un secreto. Foro católico.

    Juan Pablo I, asesinado en el vaticano, el 26 de agosto de 1978.

    La gran logia vaticana . Periodista Mino Picorelli asesinado 22 de marzo de 1979, luego de dar los nombres de falso Clero (satanistas) y políticos masones, de izquierda y derecha. (satanistas)

    Completa toda la historia de la simiente de caín, falsos judíos, los que dicen ser descendientes de la tribu de Judah, de la cual el único, Hijo prometido por Nuestro padre, y de esa tribu, es el Leon y nuestro Señor, por eso mienten y son parte, de la sinagoga de satana, el Padre Luigi Villa para el bien y entendimiento de la Iglesia católica apostólica romana. Certifica. Juicio. Condena.Alto prelado. La bestia de dos cuernos es un anti-papa de la sinaGOG-a de Praga. . reinado, 2005-2016- San Juan V.

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  4. Es paradójico , peor se pone la situación de los católicos y mas contentos debemos estar de saber que la parusía esta cerca , asi como en la peor hora de Cristo en la cruz con su muerte llego la redención …..por eso el silencio de Dios sobre su Iglesia …. es la Parusia , es la redención final …..gracias a Dios

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  5. Jesucristo fundó Su Iglesia Visible con una Cabaza Visible y una Jerarquís Visible, trabada y unida y regida por el Principio y Fundamento de la de la Fe de la Iglesia, que es San Pedro, para que sirviera como “ünico medio de salvación”, pues “fuera de Ella no hay salvación”, por tanto los católicos aunque creamos en la proximidad de la Parusía tenemos el deber de seguir predicando el Evangelio para que “quien crea se salve”. Nadie -salvo revelación especial- sabe “ni el día ni la hora” de la llegada de Jesucristo, además la Profecía nos da las claras señales de Su Venida: San Pablo dice que ANTES de la aparición de Anticristo “ha de venir la apostasía”, y San Juan dice que Dios ANTES de la Segunda Venida deberán hacer su predicación los Dos Testigos, quienes son contemporáneos al Anticristo. Por el momento los Dos Testigos no aparecieron, tampoco el Anticristo, por tanto NADIE NOS EXIME de actuar para que la Iglesia Católica continúe NORMALMENTE con la Jerarquía que el mismo Jesucristo instituyó y que Ella misma en su Magisterio nos enseña que “San Pedro DEBE tener perpetuos sucesores”…
    Escudarse en la “proximidad” de la Parusía para no cumplir el DEBER “más sagrado y urgente”es pusilanimidad, cobardía y quietismo.
    Para conservar la Fe es NECESARIO el que CONFIRMA en la FE. Si Jesucristo se aqueja preguntando si hallará Fe cuando vuelva, no está diciendo que NO HABRÁ FE, pues nos ha consolado diciendo que los elegidos no pueden sucumbir, lo cual significa que la Iglesia NO PUEDE SUCUMBIR, y la Iglesia Católica no es la fantasmagórica imaginación que cada uno pretenda tener, sino aquella Institución -siempre igual a Sí misma- que fundo el Hijo de Dios.
    Creer otra cosa lleva -como efecto- a la negación implícita de la divinidad de Jesucristo, que es el principio fundamental de la Apostasía.
    Dios nos libre!!!!!

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  6. Para mí los dos Testigos son San Pedro y San Pablo, y representan a la Iglesia Católica. La muerte física de los dos testigos es la muerte de la Iglesia Católica en su aspecto material producida por el embate de la Bestia del Mar. La Muerte de los dos Testigos está escenificada por la presencia de los falsos papas conciliares visitando la plaza del muro de los lamentos en Jerusalén (los cuerpos muertos de los dos testigos en la plaza de la gran ciudad donde Jesús fue crucificado, Ap. 11:8) La resurrección de los dos testigos y su ascensión a los cielos es figura de la transformación y el rapto de la Iglesia, es decir el arrebato de los fieles –también llamado Rapto “de los santos” o “de la Iglesia”- “Entonces estarán dos en el campo, uno será tomado, y el otro será dejado. Estarán dos mujeres moliendo en un molino, una será tomada, y la otra será dejada” (Mt 24, 40). Y en San Pablo quien dio a conocer los detalles del Rapto: “…los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes…” (1 Tes 4, 16). (1 Cor 15:51)

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  7. Lo curioso es que toda la Tradición ve en los Dos Testigos a Enoc y Elías. La Virgen también los nombra y Jesucristo refiriéndose a Elías (que no es San Juan Bautista) dice que volverá. Por otra parte estos dos hombres no han muerto, el Anticristo es quien los matará, resucitan al tercer día y suben al cielo.
    La exégesis de Jorge Rodriguez es muy simbólica y destruye el sentido literal de la Profecía.

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  8. De acuerdo en que es exégesis simbólica, además de ser una conjetura personal mía. Al principio del Apocalipsis, las cartas a las 7 iglesias se piensa que se dirigen a la Iglesia en siete etapas históricas, pero luego de esto La Iglesia como tal, con ese nombre literal, nunca es mencionada en el Apocalipsis, y tampoco el Papa. Es evidente que la Iglesia debería aparecer, sobre todo en su lucha contra las Bestias durante la gran apostasía etc., por eso pienso que debe estar figurada bajo algún símbolo como este de los dos testigos (La mujer vestida de sol creo que es otra cosa).
    Las dos Bestias, la Mujer, y la Ramera Babilonia son símbolos, entonces ¿porqué las Bestias y la Mujer habrían de ser símbolos pero los dos testigos tendrían que ser literales?

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  9. Su pregunta encaja en SU exégesis. Debería contestarle quien crea que el Apocalípsis no es más que un conjunto de símbolos orientales destinados
    a romperle la cabeza a cualquiera que quisiera leer en la Revelación dada por Dios a San Juan, ya que se trataría de un indescifrable contenido incapaz de ser comprendido bajo las metáforas insinuadas por el Espíritu Santo.
    En el caso de los Dos Testigos está claro quiénes son, según expresa la Tradición, la Virgen y el mismo Jesucristo.
    Por otra parte, no hace falta que la Iglesia -“con ese nombre”-sea mencionada, porque todo el Apocalípsis no es otra cosa que su propia Historia a través de los siglos hasta el final de los tiempos. Y ¿con qué motivo debería ser mencionado el Papa si es parte constitutiva de la Iglesia, y la principal, siendo su Cabeza Visible, si no es en forma metafórica como aparece en la Mujer revestida del sol y para dar a luz, o su desaparición temporal en la Visión de la Iglesia de Filadelfia, el sexto y penúltimo período de la Historia de la Iglesia debido a la Sede vacante?
    La regla de oro es, o literal-literal, o literal-metafórico.
    La cuestión es que la Iglesia NO PUEDE (debido a su constitución viva) llegar a la Parusía como un monstruo sin cabeza, porque es deshonroso para Su Fundador, que ha revelado por el Magisterio que “donde está Pedro está la Iglesia, y donde está la Iglesia está Jesucristo”, y que “las puertas del infierno no pueden prevalecer contra Ella” ( y si alguno dice que ésto se refiere a las herejías, pues también es una herejía sostener que San Pedro ha dejado de tener perpetuos sucesores debido a la Apostasía).
    La Iglesia aparece en su lucha contra las Dos Bestias en la Apostasía generalizada como “débil” y perseguida, pero sin posibilidad de ser extinguida, pues siempre habrá un resto fiel que conserve la Fe, y para esto es preciso el Confirmador en la Fe, que es el Papa, pues a él le encomendó Jesucristo el cuidado de los corderos y de las ovejas. Y ésto era el tema central de los comentarios a este post sobre San Francisco.
    No me ha parecido bueno distraer la atención sobre la inoperancia de los Obispos, desviándola a tratar sobre las cualidades de la interpretación de la Profecía.
    No obstante he contestado porque existe una bienaventuranza en los que leen el Apocalípsis, y para poder decir algo sobre él hay que -necesariamente- leerlo, lo cual lleva ya el fruto. Y eso es bueno.
    Dios nos guarde en Su servicio!

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