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EL “OBISPO” SCHNEIDER ACUSA FALSAMENTE AL PAPA LIBERIO


[El papa Liberio ha sido un tema  favorito del blog. Él forma una terna con otros dos papas, Honorio y Juan XXII, calumniados por herejía. En las controversias de San Roberto Belarmino, son estudiados los tres, resultando inocentes del pecado y del delito de herejía, y del error contra la Fe (Libro IV, capítulos IX -Liberio- XI -Honorio-y  XIV -Juan XXII-. Los Padres del Concilio Vaticano estudiaron en profundidad los tres casos, particularmente el de Liberio; lo que felizmente terminó en la Constitucion dogmática “Pastor Aeternus” que triunfalmente, en unos párrafos memorables,  declara la “Fe indeficiente de los sucesores de Pedro en esta Cátedra”. Helos aquí:

Capítulo 4:
Sobre el magisterio infalible del Romano Pontífice

Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe. Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»68.

Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial. Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.

Una necedad frecuentemente oida y leída en algunos blogs conciliares y pseudo tradicionalistas es que la infalibilidad de los papas, de acuerdo a las primeras líneas de la cita anterior, les fue dada solamente para que ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe. 
De ahí sacan la consecuencia de que cuando no hablan con esta finalidad no son infalibles o sea si no guardan el Depósito. Esto además de ser absurdo (yo y cualquiera de nosotros cuando hablamos exponiendo “fielmente” el Depósito de la Fe, somos infalibles) está en contradicción con lo que sigue en la cita de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error .
Porque en esas líneas se deja bien claro que toda su enseñanza- todo su oficio– está libre del error, es decir en conformidad con el Depósito de la Fe.

De acuerdo con lo enseñado en la Constitución, TODOS y CADA UNO DE LOS PAPAS no han enseñado la herejía ni el error contra la Fe.

Para desactivar esta clara enseñanza del Concilio, los modernistas conciliares y tradicionalistas, han restringido y reducido la enseñanza de esta  Constitución a las líneas con que termina el capítulo cuarto, en el llamado “canon de la infalibilidad”, interpretándolo restrictivamente, es decir cuando los papas pronuncian las famosas cuatro condiciones “explícitamente” es decir “ reduplicativamente”  diciendo lo que ellos son y lo que están haciendo. De esta manera limitan ilegítimamente la infalibilidad pontificia al Magisterio Solemne (declaración de los dogmas). Toda la restante enseñanza de los Pontífices, todo el magisterio sería, para ellos, susceptible de enseñar el error y la herejía. La última vez que los papas han sido infalibles sería en la declaracion dogmática de la Asunción de María, en 1954. Y la anterior a ésta en 1854.

Esto ha dado pie a algunos conservadores para decir que los papas  son infalibles “rarísimas veces” (Cigüeño, infovaticana, e incluso Adelante la Fe).

Ya Mons. Lefebvre a la vista de los errores propalados desde la “Cátedra de la Verdad” tuvo la reacción de preguntarse retóricamente si “¿el papa aquí ha ejercido su infalibilidad? No es extraño, por eso, la deriva de la FSSPX, y del movimiento suscitado, siguiendo su estela, del pseudo tradicionalismo y neoconservadurismo en la Secta Conciliar, sobretodo con un Concilio al que han despojado también de la infalidad “porque fue un concilio pastoral”, citando a Juan XXIII y a Pablo  VI, temeroso este último de que se le atribuyese la ilegitimidad de su cargo, pir los claris errores que en él se encuentra.

Ahora bien, si un Papa no es infalible es falible. O sea bien puede haber enseñado el error (y así nos quitamos la validez de la enseñanza preconciliar, que explícitamente condena los errores del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar).

Pero la cosa no acaba aquí. Si los papas no han sido infalibles en su enseñanza, bien pueden haber enseñado herejías. O lo que es lo mismo, pueden haber sido herejes. ¿Que Ud. no lo cree? Pues ahí esta la Historia, que acredita que hubo papas herejes. Y fueron tan papas como cualquier otro.

El anterior es el razonamiento de los herejes conciliares. “Papas herejes los ha habido siempre” ha proclamado desde el púlpito de “Adelante la Fe”, el piadoso P. Alonso. Lo que hace falta es resistirle y seguir el camino sano de la Tradición en cuanto comprobemos una herejia papal, vale decir de Francisco. Él es un verdadero papa, pero hay que resistirlo, bien cuando habla en un avión a los periodistas, o en sus tremendas entrevistas nunca desmentidas con el ateo Scalfari, y sobre todo en la enseñanza oficial de “Amoris Laetitia” que por supuesto no es un documento infalible, o sea un documento en el “que haya ejercido la infalibilidad” (para ello hubiera tenido que tener las ‘cuatro condiciones” elevándolo así a la categoría de Magisterio Solemne o dogmático).

Claro que la verdad es que aunque un papa caiga en la herejía en su enseñanza ordinaria, o como doctor privado, o si quieren en las homilias de Santa Marta, o más aún en su vida privada, por ejemplo desayunando con sus compinches (diciendo las cosas con pertinacia, o sea advirtiendo que lo que dice es herético  – por ejemplo diciendo “no sé si lo que digo es herejía… pero con todo sigo diciéndolo); entonces, digo, deja de ser católico, y como dice San Belarmino invocando el común sentir de los Padres de la Iglesia, “ipso facto” el mismo se ha depuesto de su oficio.

No se alarmen. Esos son, dicen, meramente los “automatismos” de Belarmino. Otros teólogos dijeron otra cosa. Lo cual es verdad, pero lo dijeron antes de él cuando la cuestion era debatida. Pero la sentencia de Belarmino fue seguida después de él por toda la Iglesia, por otros Doctores de la Iglesia (San Alfonso) y muchos santos, sobre todo terminó siendo recogida en el magisterio ordinario de los papas, y en el extraordinario de la Pastor Aeternus. Todo católico tiene obligación estricta de aceptar ese magisterio.

Pero los conciliares de hoy, comprendidos los conservadores y pseudo tradicionalistas, han encontrado la manera de desactivar lo que es ya dogma católico. ¿Cuál? Han rebuscado, con afán, en la historia y ha encontrado tres papas herejes, que sin embargo han sido papas legitimos. Ergo….Francisco, por muy hereje que sea “ES MI PAPA” (ya saben quien habla así)

El primero de esos papas, tanto en el tiempo, como porque es el mas importante por la herejia enorme a él adjudicada   (la arriana) que además habría sido  firmada por él, y subrayada con la excomunión de San Atanasio, sería el PAPA LIBERIO.

Todo muy concluyente si no fuera porque es absolutamente falso, y apoyado por testimonios falsos. Falsos pero muy agradables a los oídos de los conciliares. Sobre todo agradable a los oídos de la FSSPX, y de los numerosos seguidores entre los conservadores y pseudo tradicionalistas, que “Reconocen pero Residten).¡Todo para salvar a MI PAPA, el “papa” Francisco¡

Es importante citar como lo dice el siguiente articulo, que los testimonios falsos que estuvieron excluídos de la recopilación doctrinal del Denzinger hasta Pío XII, pasaron a los dos nuevos Denzinger ((1963 y la última edición de 2010), en particular el último de Hünerman, tan sospechoso por distintos motivos. Éste es el manual manejado por los conciliares, que con los testimonios que aporta pueden extraer la conclusión de que Liberio fue hereje. El artículo siguiente aclara con profusión este punto.

Ya lo saben la Secta conciliar se ha guardado muy mucho de tener listas sus cohartadas. A ella le interesa sobremanera salvar la legitimidad de sus papas conciliares, estableciendo el nuevo dogma, de que los herejes pueden perfectamente ser papas legítimos.

Este  dogma es seguido por los nuevos gurús  conservadores o “tradicionalistas”. Por ejemplo Roberto de Mattei y el “obispo” Atanasius Schneider.

El Sr. Schneider es un acabado espécimen de la “falsa derecha”. Es decir de aquéllos que trabajan para que la revolución, siga su curso. Se distinguió en la defensa del “Concilio” Vaticano II para que se aceptara, interpretándolo, eso sí, según la Tradicion. Aquí ya hemos dado con la “hermenéutica de la continuidad”.

Ahora el Sr. Schneider tiene un trabajo que desarrolla a la perfección, lo mismo que en el plano litúrgico lo hace el “Cardenal” Sara, el “papa” que los conservadores desean. Su trabajo empieza y acaba con la aceptación del “papa” Francisco. Él será lo que quieran, pero  es “nuestro papa” a quien debemos reconocimiento, aunque sin desviarnos “de la senda de la Tradicion”.

Para hacer que sus consignas se acepten, el Sr. Schneider ha encontrado una ayuda valiosa: el mismísimo papa Liberio. El fue hereje y sin embargo un verdadero papa.
Lean con atención el siguiente artículo, si quieren estar pertrechados con las armas de la verdad, y puedan así destrozar los sofismas, falacias y engaños de la Secta conciliar, encarnada esta vez en la figura de un falso obispo, el Sr. Athanasius Schneider.

Este artículo se publicó por Novus Ordo Watch en noviembre de 2016. Pero sigue tenirndo una gran actualidad.

Justificar un Papa falso a costa de uno verdadero …

Respuesta a las acusaciones del “obispo” Athanasius Schneider contra el papa Liberio

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Con el reciente cuestionamiento sobre los cinco dubia presentados por los “cardenales” Caffarro, Burke, Meisner y Brandmuller, fue solo cuestión de tiempo escuchar al Sr. Athanasius Schneider , el “obispo” auxiliar del Novus Ordo de la Arquidiócesis de Santa María en Astana, Kazajstán. Schneider en el espectro de Novus Ordo puede considerarse  en plena comunión con el Modernista Jefe en la Ciudad del Vaticano.

En una nueva entrevista publicada en el blog Rorate Caeli , Schneider se ha pronunciado en defensa de los cuatro “cardenales” mencionados anteriormente, cuyos dubia (“dudas” o solicitudes formales de aclaración) han metido a Francisco en un rincón del que no podrá ser capaz de escapar,  porque no permiten nada más que una respuesta clara y directa, algo que Francisco se ha negado deliberadamente a dar en público (¡ pero no en privado! ) para causar la mayor confusión y caos posible.

Desafortunadamente, la defensa de Schneider de los cuatro “cardenales” tiene un precio: dado que él se niega a admitir que Jorge Bergoglio no puede ser un Papa válido, trata de encontrar algún precedente histórico para los prelados católicos que se oponen a un “Papa herético”. Schneider cree haber encontrado tal caso en el papa Liberio del siglo IV (reinó 352-366):

Cuando el papa Liberio en 357 firmó una de las llamadas fórmulas de Sirmium, en la cual deliberadamente descartó la expresión dogmáticamente definida “homo-ousios” y excomulgó a San Atanasio para tener paz y armonía con los obispos arrianos y semiarianos del Oriente, los fieles católicos y algunos pocos obispos, especialmente San Hilario de Poitiers, se conmocionaron profundamente. San Hilario transmitió la carta que el Papa Liberio escribió a los obispos orientales, anunciando la aceptación de la fórmula de Sirmium y la excomunión de San Atanasio. En su profundo dolor y consternación, San Hilario añadió a la carta, en una especie de desesperación, la frase: “Anathema tibi a me dictum, praevaricator Liberi” (os digo anatema, prevaricador Liberio), cf. Denzinger-Schönmetzer , n. 141. El Papa Liberio quería tener paz y armonía a cualquier precio, incluso a costa de la verdad divina. En su carta a los heterodoxos obispos latinos Ursace, Valence y Germinius anunciando las decisiones antes mencionadas, escribió que prefería la paz y la armonía al martirio (cf. cf. [ sic ]  Denzinger-Schönmetzer , n. 142).

(Athansius Schneider, “Una voz profética de los cuatro cardenales de la Santa Iglesia Católica Romana” , Rorate Caeli , 23 de noviembre de 2016)

Es un buen intento, solo que tiene un defecto fatal: la “prueba” en la que Schneider confía es fraudulenta.

Lo explicaremos

Primero, una palabra rápida sobre la fuente secundaria aquí. Schneider cita a  Denzinger-Schönmetzer ( disponible en línea en latín aquí ), que es una de las ediciones post-Pius XII de la colección magistral de documentos conocida como  Denzinger . El primer Denzinger-Schönmetzer fue publicado en 1963 y recibió una crítica devastadora de Mons. Joseph Clifford Fenton (ver Fenton, “The New Denzinger”,  American Ecclesiastical Review 148, pp. 337-44). La antigua, última edición anterior a Vaticano II de Denzinger fue la de 1954, a veces llamada Denzinger-Rahner ,  disponible en línea aquí  y para comprar aquí  (3ª ed.).

La nueva edición, es decir, el Denzinger-Schönmetzer , agregó y eliminó algo de contenido y repasó por completo el sistema de numeración de los párrafos, lo que significa que los números antiguos de Denzinger y los nuevos números de Denzinger ya no se corresponden. En las disputas católicas más tradicionales, por lo general son los números antiguos los  que se usan. (Los números antiguos y los nuevos están referenciados  aquí ). Un ejemplo de contenido perdido en el nuevo Denzinger  sería la condena de la libertad religiosa por el Papa Pío IX ( ver aquí ). Un ejemplo de contenido agregado serían los documentos atribuidos al Papa Liberius citados por el “obispo” ” Schneider arriba.

Hay una razón por la cual las ediciones previas al Vaticano II de Denzinger no incluyeron los documentos en que ahora confía el Sr. Schneider: es porque eran de dudosa autenticidad o bien  falsificaciones absolutasSin embargo, cuando el p. Adolf Schönmetzer (1910-97) los incluyó en su nueva edición, simplemente rechazó  que no se sceptaran las cartas atribuidas al papa Liberius,  como algo sin fundamento: “Su autenticidad fue cuestionada anteriormente sin justificación” (quarum authenticitas olim immerito impugnabatur ). La edición inglesa más reciente de Denzinger-Schönmetzer , la llamada Denzinger-Hünermann (43ª ed., 2010) , conserva esos documentos y también las notas de Schonmetzer.

Ahora echemos un vistazo a las afirmaciones hechas por “Bp.” Schneider contra el Papa Liberius. En esencia, son las siguientes:

  1. El papa Liberio negó la homoousión dogmática  , un término griego que significa “de la misma sustancia” (“consustancial” en latín), en referencia al Hijo de Dios que es de la misma sustancia (no meramente similar ) como el Padre, definida por el Consejo de Nicea en 325.
  2. El papa Liberio excomulgó a San Atanasio.
  3. San Hilario de Poitiers lanzó un anatema  al Papa Liberius.
  4. El papa Liberio sacrificó la ortodoxia (es decir, la verdadera fe) para tener paz con los herejes.

La verdad es que cada una de estas cuatro tesis es falsa, lo que ahora demostraremos:

(1) La acusación del papa Liberius de negar el  homoouison  se basa en las llamadas Profesiones de Fe de Sirmium , de las cuales había tres. Para no hacer larga la historia: el Papa Liberius firmó la primera fórmula de Sirmia, pero no la segunda ni la tercera. Schneider basa su afirmación de herejía contra el Papa Liberio en su firma de la primera, cuyo texto se encuentra en Denzinger-Hünermann 139-140. El gran historiador de la Iglesia, p. Reuben Parsons, cuyo trabajo recibió la aprobación del Papa León XIII, explica el problema de la siguiente manera:

La primera fórmula [de Sirmia] peca por omisión, ya que todo lo que contiene es católica, pero le falta el “Homoouisos”;  la segunda  es indudablemente arriana, la tercera es semiariana. Proponemos mostrar que Liberius no pudo haber firmado la segunda o la tercera;  por lo tanto, la primera, debe reclamar nuestra atención …

Queda, por lo tanto, solo la primera fórmula, promulgada en el año 351, la cual posiblemente Liberio podría haber suscrito. Si se examina esto, la carga de la herejía, que se presenta contra el Pontífice, debe caer al suelo. Lea lo siguiente: “Creemos en un solo Dios, el Padre Todopoderoso, creador y hacedor de todas las cosas, en quien toda paternidad está en el cielo y se nombra en la tierra. Y en Su Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, engendrado por todas las edades de Dios Padre, luz de luz, por medio de la cual todas fueron creadas todas las cosas visibles e invisibles en el cielo y en la tierra. Él es el Verbo y la Sabiduría, verdadera luz y vida, y en los últimos días fue hecho hombre y nació de la Santísima Virgen, crucificado, muerto y enterrado; Él se sienta a la diestra del Padre, y debe venir al fin de los tiempos para juzgar a los vivos y a los muertos, y juzgará a cada uno según sus obras; cuyo reino no tendrá fin y durará infinitas edades; Él se sienta a la diestra del Padre, no solo en este momento, sino en el futuro. Y en el Espíritu Santo, es decir, el Paráclito, quien, habiéndole prometido a los apóstoles, después de su ascenso al Cielo, envió a enseñarles y aconsejarles en todo. Por medio de los cuales se santifican todas las almas que sinceramente creen en Él “. 

Ahora bien, aunque la palabra Homoousios no se encuentra en esta profesión, no hay nada contrario  a la doctrina católica sobre la divinidad de la Palabra. La omisión no debería haber sido permitida, ya que la ortodoxia consideraba que una inserción del término “Consubstancial” era una salvaguardia para la verdadera fe. Pero todos los que lo omitieron no fueron considerados, en la época de Atanasio, como necesariamente heréticos. Nunca hubo un defensor más extenuante de la palabra Homoouisos  que el santo obispo de Alejandría [St. Atanasio] y, sin embargo, dice en su libro sobre los Sínodos , n. 41: “No es correcto considerar como enemigos a los que aceptan todos los otros escritos de Nicea, y dudan solo de la palabra ‘Consubstancial’ … porque discutimos como hermanos con hermanos, que son de la misma opinión que nosotros mismos, poniendo en  un nombre solo la controversia. Porque cuando confiesan que el Hijo es de la sustancia del Padre, y de ninguna otra sustancia; que Él no es una criatura o una cosa hecha, sino un Hijo verdadero y verdadero, la Palabra y la Sabiduría, que existe uno con el Padre, no están lejos de profesar  el término ‘Consubstancial’ “.

Y ahora podemos concluir nuestra disertación sobre la ortodoxia del santo Liberio. Hemos visto que los argumentos en su contra no son sostenibles, que hay abundantes pruebas positivas a su favor, y que si firmó alguna de las fórmulas de Sirmia, fue una libre  de la herejía.

(Rev. Reuben Parsons, Studies in Church History , Vol. I , 3ª ed. [Philadelphia, PA: John Joseph McVey, 1886], págs. 230-232)

Una razón que pudo haber llevado al papa Liberio a firmar un credo omitiendo la palabra homoouison es el hecho de que este término, aunque perfectamente ortodoxo, a veces fue secuestrado por los herejes Sabellianos , quienes negaron la Trinidad de las Personas y afirmaron que Padre, Hijo y Espíritu  Santo eran simplemente tres  modos de una única Persona Divina (ver Enciclopedia Católica , sv “Monarquianos” ).

(2) La afirmación de que el papa Liberio excomulgó a San Atanasio es igualmente falsaRemitiremos al lector a la exhaustiva argumentación hecha por el Sr. John Daly sobre este tema, del que hemos recibido permiso para publicar en nuestro sitio web:

La presunta condena del Papa Liberio a San Atanasio se encuentra en la carta Studens Paci , extraída en Denzinger-Hünermann  138, pero no hay duda de que la carta es fraudulenta, es decir, no fue escrita por el Papa Liberio:

[El historiador] Sozomen dice que fueron puestas en circulacion mentiras a expensas del papa Liberio, a saber, que dio su sanción a la doctrina anomoeana. Tampoco se puede negar que se le atribuyeron cartas falsas tanto a él como a S. Atanasio: a esta clase pertenece, en primer lugar, la correspondencia entre Liberio y Atanasio, incondicionalmente reconocida como espuria , y, lo que es aún más importante para nosotros, una carta de Liberio a los obispos orientales, contenida en el mismo fragmento de Hilary, y comenzando con las palabras studens paci . Que esto debe ser necesariamente espurio , ya lo hemos dicho, y Baronius lo reconoció; Los editores benedictinos de S. Hilary y el bollandista, P. Stilting, también lo han demostrado en detalle .

(Derecha, Rev. Charles Joseph Hefele, Una Historia de los Concilios de la Iglesia , Vol. II [Edimburgo: T. & T. Clark, 1876], p. 239; subrayado agregado).

Así pues, aquí tenemos un ilustre historiador de la Iglesia que nos dice que el  Studens Paci  es espurio y, como veremos ahora, también lo es la carta Pro Deifico , que también se encuentra en  Denzinger-Hünermann  (n. 141) y que es la carta en la que el  “Obispo” Schneider confía expresamente al hacer sus afirmaciones falsas sobre el Papa Liberius y San Hilario.

Con respecto a la cuestión de la autenticidad de  Pro Deifico , el p. Hefele nos informa que una investigación exhaustiva revela que es tan espuria como las otras dos cartas comúnmente (pero falsamente) atribuidas al Papa Liberius. Después de enumerar todos los motivos por los que las tres cartas no pueden ser auténticas, Hefele concluye:

A causa de todo esto, y debido a la imposibilidad de reconciliar estas cartas con una historia bien autentificada …, tengo tan pocas dudas de su naturaleza espuria como Baronius, Stilting, Petrus, Ballerini, Massari, Palma y otros, y concluyo que fueron escritas por el interés anomoeano, por algún griego que tenía muy poco conocimiento de la lengua latina. Tal falsedad y falsificación,  sin embargo, no tienen por qué sorprendernos , ya que sabemos que las cartas falsas atribuidas a Atanasio también fueron puestas en circulación  por el partido Ariano; y Sozomen expresa explícitamente que los anomoeanos (estrictos arrianos) en Asia habían difundido informes falsos acerca de Liberio, al que lo presentaban como habiendo aceptado sus puntos de vista, firmando la segunda fórmula de Sirmia y rechazando la enseñanza de la Iglesia. ¿No podrían haber sido estas tres cartas los medios empleados para difundir estos informes falsos?

(Hefele,  Historia de los Consejos , Vol. II , p. 242)

Por lo tanto, tenga esto en cuenta cuando escuche que alguien se refiere a estos documentos como “prueba” de que el papa Liberio se alió con los arrianos y excomulgó a San Atanasio. El hecho de que estén incluidos en el post-Pius XII  Denzinger no los reivindica, al contrario, plantea la pregunta de por qué el p. Schonmetzer decidió incluir documentos que han demostrado ser falsificaciones o, si queremos ser generosos con los escépticos, documentos cuya autenticidad es al menos altamente disputada . Al incluirlos, Schonmetzer ¿por qué los ha declarado implícitamente como genuinos? Como resultado, el principal trabajo de referencia para las fuentes de dogma usadas en la Iglesia de Novus Ordo, que es este Denzinger, ahora incluye documentos espurios que están en desacuerdo con la ortodoxia católica y hasta condenan la ortodoxia católica y por lo tanto ennegrecen el nombre de un verdadero papa. Esto dice mucho sobre la Secta del Vaticano II.

Invocar al Cardenal John Henry Newman, como hace el Sr.Schneider,  no servirá de ayuda porque, como explicó John Daly, el libro en cuestión fue escrito por Newman cuando todavía era anglicano y es “una obra en la que acusa al papado de haber apostatado por completo en el Concilio de Trento “( fuente ), por lo que  no es exactamente una fuente que debería usarse para sacar conclusiones sobre el papa o el papado.

(3) La afirmación de que San Hilario  lanzó un anatema al Papa Liberius, como afirma Schneider, es refutada  muy fácilmente, incluso utilizando la misma fuente que cita Schneider, a saber, Denzinger-Hünermann  141. Si Schneider también hubiera leído la nota al pie adjunta a n. 141, habría visto que dice: “Estas inserciones no pertenecen a Hilario, sino que provienen de un compilador o copista de la carta ” ( interiectiones illae non sunt Hilarii, sed colligentis seu exscribentis tiene epistolas ). La frase “estas inserciones” se refiere precisamente a lo que Schneider dice de  “San Hilario que agregó a la carta ” del Papa Liberio. ¡Pero no! Estas adiciones, visiblemente marcadas en el texto usando paréntesis y guiones, fueron inserciones hechas por un copista,  como la nota de pie de página de Schonmetzer lo admite. ¿No se molestó Schneider en mirar cuidadosamente el texto en el que confiaba para impugnar la ortodoxia de un Pontífice romano legítimo? El p. John Chapman confirma en  La Enciclopedia Católica  que las inserciones no fueron hechas por San Hilario: “Intercaladas  en la primera y segunda carta son anatemas” para el prevaricador Liberio, atribuidos por el falsificador  a San Hilario “( sv” Papa Liberius “ ; cursiva añadida). El p. Hefele también descarta las inserciones  como claramente no hechas por San Hilario (véase Hefele,  Historia de los Concilios , Vol. II, pp. 242-243).

(4) Por último, la tesis de que el Papa Liberio comprometió la Fe y desertó a la herejía para tener paz con los arrianos se basa en la carta Quia Scio , extraída en  Denzinger-Hünermann 142. Al igual que las dos cartas antes mencionadas falsamente atribuidas al Papa Liberio, ésta también es una falsificación. El p. Chapman resume en la Enciclopedia Católica :

En el mismo fragmento sigue un párrafo que declara que Liberio, cuando estaba en el exilio, revirtió todas estas promesas y acciones, escribiendo a los malvados, prevaricando con las tres cartas que completan el fragmento. Estas corresponden a las cartas auténticas que preceden cada una a la siguiente: la primera, “Pro deifico timore” es una parodia de “Obsecro”; el segundo “Quia scio uos”, es una inversión de todo lo dicho en “Quamuis”; el tercero “Non doceo”, es una palinodia , doloroso de leer, de la carta a Hosius. Los tres son claramente falsificaciones, compuestas para su posición actual.

(Rev. John Chapman, “Pope Liberius” , The Catholic Encyclopedia , vol. IX [1910]; subrayado agregado).

Que el Quia Scio sea una falsificación también es sugerido por el mismo texto, ya que en él el autor dice que “la paz y la concordia … son preferibles al martirio”, algo tan obviamente en desacuerdo con la verdadera Fe y tan absurdo que nadie podría creer que ha venido de los labios del Vicario de Cristo.

En resumen, todo lo que  Schneider aduce contra el Papa Liberius -algo que, recordamos, solo lo hace para apoyar la idea de que Francisco es un verdadero Papa a pesar de emitir la exhortación herética Amoris Laetitia-  resulta ser falso. Para aquéllos que quizás todavía son escépticos – hay que decir que la autenticidad de las pruebas citadas por Schneider está lejos de ser cierta, porque es algo ciertamente muy disputado. Incluso los escépticos tendrían que admitir esto.

Pero aún no hemos terminado. Lo que agrega un poco de ironía divertida a todo el asunto es que tanto el viejo como el nuevo Denzinger contienen un extracto de una carta escrita por el Papa San Anastasio I (reinó 399-402) que confirma la ortodoxia del Papa Liberius:

Por esta fe, aquellos que fueron estimados como santos obispos soportaron con gusto el exilio , es decir, Dionisio, siervo de Dios, preparado por instrucción divina, o los que siguen su ejemplo de santa memoria , LIBERIO , obispo de la Iglesia romana , Eusebio también de Vercelli , Hilary de los galos, por no decir nada de muchos, en cuya decisión la elección sería ser atado a la cruz en lugar de blasfemar a Dios Cristo, que la herejía arriana quiso llamar al Hijo de Dios, Dios Cristo, una criatura de El Señor

(Papa San Anastasio I, carta apostólica Dat Mihi Plurinum , Denz. 93[DH 209]; subrayado agregado).

Claramente, el Papa San Anastasio nunca recibió el memorándum sobre el escandaloso Papa Liberio y su capitulación a los arrianos o semi-arianos.

En tiempos más recientes, el Papa Pío IX también pareció negar que el Papa Liberio había desertado a la herejía y excomulgado a San Atanasio, porque escribió: “… anteriormente los arrianos acusaron falsamente a Liberio, también nuestro predecesor, al emperador Constantino, porque Liberio se negó a condenar a San Atanasio, obispo de Alejandría, y se negó a apoyar su herejía “(Pío IX, Encíclica Quartus Supra , n. 16).

Y en 1920, el Papa Benedicto XV citó a San Atanasio como ejemplo de alguien que confió en el juicio del Romano Pontífice como garantía de la ortodoxia, y mencionó al mismo Papa Liberio como un ejemplo de Romano Pontífice que prefirió el exilio antes que comprometer la Fe ortodoxa:

Los antiguos Padres , especialmente los que tenían las sedes  más ilustres de Oriente ya que aceptaron estos privilegios como propios de la autoridad pontificia, se refugiaron en la Sede Apostólica siempre que la herejía o la lucha interna les preocupaban . Solo con eso se les prometía seguridad en las crisis extremas. Basilio el Grande lo hizo, al igual que el reconocido defensor del Credo de Nicea, Atanasio , así como también Juan Crisóstomo. Estos inspirados Padres de la fe ortodoxa apelaron desde los conciliis de los obispos hasta el juicio supremo de los Romanos Pontífices según las prescripciones de los Cánones eclesiásticos. ¿Quién puede decir que no estaban actuandoconforme al mandato que tenían de Cristo? De hecho, para que no demostraran ser infieles en su deber, algunos se fueron al destierro sin miedo, como lo hicieron Liberio, Silverio y Martinus.

(Papa Benedicto XV, Encíclica Principi Apostolorum Petro , n. 3; subrayado agregado.)

Finalmente, no carece de importancia decir que el Papa Liberius figure como “San  Liberio “en la edición anterior a Vaticano II de Denzinger .

Antes de concluir esta publicación, debemos mirar a otra justificación del  “Obispo” Schneider, a la que  invoca en apoyo de los cuatro “cardenales” que se oponen a Francisco:

Toda la Iglesia en nuestros días debe reflexionar sobre el hecho de que el Espíritu Santo no ha inspirado en vano a San Pablo a escribir en la Carta a los Gálatas sobre el incidente de su corrección pública de Pedro [Gal 2, 11-15]. Uno tiene que confiar en que el Papa Francisco aceptará este llamamiento público de los Cuatro Cardenales en el espíritu del Apóstol Pedro, cuando San Pablo le ofreció una corrección fraterna para el bien de toda la Iglesia. Que las palabras de ese gran Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, nos ilumine y consuele a todos: “Cuando hay un peligro para la fe, los individuis  deben reprobar a sus prelados, incluso públicamente. Puesto que Pablo, que estaba sujeto a Pedro, fuera del peligro del escándalo, lo reprendió públicamente. Y Agustín comenta: “El propio Pedro dio un ejemplo a los superiores al no menospreciar que sus súbditos los corrigieran cuando ocurrió que había abandonado el camino correcto” ( Summa theol ., II-II, 33, 4c).

(Schneider,  “Una voz profética” ,  Rorate Caeli , 23 de noviembre de 2016)

Es cierto que cualquier católico, incluso el vicario de Cristo mismo, puede ser reprendido por un inferior si peca públicamente y escandaliza a los fieles. Esta es una cuestión de corrección fraterna. Ya que incluso el Papa es un pecador incluso el Papa puede ser corregido fraternalmente.

Sin embargo, lo que ha ocurrido con Francisco y los otros “Papas” del  Vaticano II  no es simplemente una cuestión de “papas” individuales  que pecan , es mucho más que eso: es una cuestión de que ellos han negado  públicamente la Fe y / o hacen las cosas que un verdadero Papa no puede hacer por la divina protección  (por ejemplo, la promulgación de leyes disciplinarias perjudiciales para toda la Iglesia).

En el caso de la exhortación  Amoris Laetitia , Francisco ha promulgado a toda la Iglesia del Vaticano II varias tesis teológicas que son francamente heréticas , como han señalado hasta los estudiosos de Novus Ordo . Esto es algo imposible para un verdadero Papa. Invocar a Gálatas 2: 11-15 no ayudará al “Obispo” Schneider aquí, porque, como lo demostramos en nuestro pequeño apéndice a continuación, la falta por la cual San Pablo reprendió a San Pedro no fue una cuestión de herejía, ni fue incluso tanto como un pecado mortal: fue simplemente un pecado venial de imprudencia , el de arriesgarse innecesariamente a dar el llamado “escándalo de los débiles”.

Una serie de lectores ahora se apresurarán a decir: “Pero San Pedro, el primer Papa, negó a Cristo tres veces: ¡fue un pecado mortal contra la Fe!”. A esto respondemos que incluso si fue un pecado contra la Fe, esto no tuvo ninguna relación con el papado porque San Pedro aún no era el Papa cuando negó a su Señor. Aunque el papado le había sido prometido en Mateo 16:18, en realidad no le fue conferido hasta Juan 21: 15-17, como lo confirmó el Concilio Vaticano Primero: “Y solo sobre Simón Pedro, Jesús, después de su resurrección, confirió la jurisdicción de pastor y  el más alto mando pen todo su redil, diciendo: ‘Alimenta a mis corderos,’ ‘Alimenta a mis ovejas’ [Juan 21:15 y siguientes] “(Vaticano I, Dogmatic Constitution Pastor Aeternus , Ch. 1; Denz. 1822 ; subrayando adicional).

Esto concluye nuestra refutación de los errores promovidos por Athanasius Schneider y los pseudo-tradicionalistas en Rorate Caeli . Adjuntamos a continuación un extracto de nuestra respuesta a John Salza sobre el tema de la reprensión de san Pablo en Gálatas 2. Salza intentó convertir esto en un precedente histórico para resistir a un Papa por herejía sin saltar a la conclusión de que el Papa es en realidad un hereje formal. Reproducimos nuestra refutación aquí porque es un argumento que se utiliza una y otra vez contra el Sedevacantismo, cuando incluso un poco de investigación prueba que colapsa de inmediato bajo un examen más detenido.

-APÉNDICE-

La reprensión de San Pablo en San Pablo en Gálatas 2: 11-15

Extracto de The Chair Is Still Empty: Una respuesta a John Salza sobre los supuestos “errores del Sedevacantismo” , Parte 2

(4) El pecado de San Pedro en Gálatas 2:11

Luego, Salza hace referencia a las enseñanzas de Santo Tomás sobre la corrección fraterna, cómo se permite a los sujetos (o incluso los obligados) corregir a sus superiores en ciertos casos. Se menciona Gálatas 2:11, donde San Pablo reprendió a San Pedro en público “a causa del peligro inminente de escándalo por la fe” (Aquino,  Summa Theologica , II-II, q. 33, a. 4, anuncio 2) Es difícil ver qué tiene que ver eso con lo que estamos discutiendo, pero Salza insiste en que esto es evidencia de que “no es solo lícito, sino incluso necesario oponerse a un Papa que pone en peligro la Fe,  sin etiquetarlo como hereje formal “. Salza, “Presunción”, p. 1, cursiva añadida).

Para responder a esto, sólo tenemos que mirar lo que San Pedro  hizo  que causó la reprimenda de San Pablo. ¿Qué era lo que estaba haciendo San Pedro? ¿Le estaba diciendo a los judíos que lo estaban persiguiendo que su pacto con Dios todavía era válido, como lo hizo Juan Pablo II? ¿Invitaba a los paganos a ofrecer sacrificios a sus ídolos para obtener una paz verdadera, legitimando así su falsa religión, como lo hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI en Asís?

No, no exactamente. La popular Biblia Challenger Douay-Rheims tiene la siguiente nota sobre este pasaje:

La falla que se observa aquí en la conducta de San Pedro, fue solo una cierta imprudencia, al retirarse de la mesa de los gentiles, por temor a ofender a los conversos judíos; pero esto, en tales circunstancias, incluso aunque sus acciones pudieran ser de mala consecuencia para los gentiles, quienes podrían ser inducidos de ese modo a considerarse obligados a ajustarse a la forma de vida judía, en perjuicio de su libertad cristiana.

Nota del desafiador sobre Gálatas 2:11 )

Lo que John Salza quiere elevar al nivel de un delito materialmente herético (lo que le permitiría argumentar, “¡Pero vea, la notoriedad o la pertinacia no se presumieron!”) No es más que una “cierta imprudencia” en la conducta de San Pe. Eso es. Esto es secundado en el comentario de la Biblia del famoso P. George Haydock: “. la opinión de San Agustín se sigue comúnmente, que San Pedro fue culpable [solo] de una culpa venial de imprudencia “( Haydock Note sobre Gálatas 2:11 ). San Pedro simplemente tenía miedo de ofender a los conversos judíos comiendo con los gentiles; Por lo tanto, se retiró de los conversos gentiles cuando llegaron los judíos. Debido a que esta conducta  puede  dar la falsa impresión de que los cristianos todavía están sujetos a la Ley Antigua, fue imprudente que San Pedro actuara de esta manera, aunque probablemente simplemente trató de evitar el llamado “escándalo de los débiles”, y su intención fue buena En cualquier caso, San Pedro aceptó humildemente la reprensión de San Pablo, y ese fue el final.

Vemos, entonces, que no hay absolutamente nada aquí para ayudar al caso de Salza. Porque, aunque una acción indiferente en sí misma puede, sin embargo, por circunstancias especiales, “accidentalmente” poner en peligro la Fe, como la conducta de San Pedro mencionada aquí (comer por separado con los conversos judíos no era incorrecto  en sí mismo , después de todo, sino solo se volvio imprudente debido a circunstancias particulares), esto de ninguna manera es comparable a acciones que son  directa  y  por sí mismas  pecados contra la Fe, como unirse a los judíos apóstatas de hoy cantando  un himno en espera del Mesías o aprobar las religiones de la fe paganos (como el jainismo, el vudú, el hinduismo, etc.), o decir que la primacía papal tal como se definió en el Concilio Vaticano Primero puede ser errónea, como lo han hecho Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Lo que John Salza está haciendo aquí es simplemente agarrar pajas. Está desesperado por encontrar cualquier tipo de argumento que pueda para que el sedevacantismo parezca defectuoso. Y esto realmente es más que un bocado, porque si tuviera argumentos realmente buenos y fuertes, entonces podemos suponer que los habría usado, ¿no? En su lugar, recurre a estos “textos de prueba” extraídos de contexto, los pule dando un nuevo giro y espera tal vez que el lector quede impresionado con toda la complicada jerga canonico-teológica que está lanzando alrededor.

El incidente de Antioquía está bien ilustrado en nuestro post de este blog La Fe de Pedro no falló

 

Categorías:ALL POSTS, Papas herejes

8 replies »

  1. Cuando Lefebvre “consagró” a SUS cuatro “obispos” (todo entre comillas porque niego la validez de la ordenación y consagración del propio Lefebvre) NO LE INTERESÓ la “excomunión” que pendía sobre su cabeza ni el cisma que provocaba su actitud (porque el “obispo” creía que en Roma Apóstata y con “anticristos” -según expresión de él mismo- seguía teniendo jurisdicción y autoridad a pesar de haber sucumbido en la herejía) , pero que él sin embargo PODIA “resistir” a pesar de las “excomuniones” dadas por la que él consideraba la Sede de Pedro. Nunca se cansó de citar a San Atanasio, y muchos lo consideraron un nuevo “Atanasio” defensor de la Fe. Se entiende con esto que el “obispo” Lefebvre creía que un hereje podía ser Papa, porque creía que Honorio -el que lo “excomulgó” a San Atanasio (que no es así) fue hereje. Jamás declaró que su oposición a la “Roma de anticristos” -como le gustaba decir para afirmar su o-posición) era por la vacancia de la Sede.
    Todo el derrotero de la FSSPX siguió con esta falsa creencia del fundador.
    En nuestros días el “obispo” Fellay junto con los negadores del Dogma de la Infalibilidad del Magisterio en su doble aspecto, y de la “indeficiente Fe de Pedro”, se han juntado para croar, como ranas, que se puede y es lícito “resistir” al hereje, pero “reconocer” su falsa autoridad. Digna herencia de un “obispo” que no tenía clara la Teología, y que creía que poseía autoridad y libertad para hacer y decir macanas.
    Puesta la causa se sigue el efecto, o dicho de modo más sencillo, “de tal palo tal astilla”.

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  2. Los herejes, masones, anticristos, bien camufleados de “tradicionalistas”, como este señor “obispo”, no cesan de atacar a la Santa Iglesia Católica, bimilenaria, su Magisterio y a sus Papas. Y eso lo hacen, para continuar engañando a la gente -entiéndase borregos-, para que sigan en esa secta, llevándolos a perdición. Para estos anticristos, lo único que cuenta y reconocen, son los “papas” conciliares a partir de roncalli y el conciliábulo v-2.

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    • Este obispo no es tradicionalista, no defiende la Tradición Apostólica, es un pobre neocón, como dijo alguien neo conserva que conservan los errores del vaticano dos pero no quieren nuevos.

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  3. Sr. del Temple, con todo mi respeto hacia usted, me expreso respecto de su comentario.
    A mi me parece y por eso mismo (aún cuando comparto con usted su opinión, acerca de Lefevbre), reconozco que la “obra” que llevó a cabo, para continuar con la “Tradición”
    , y que usted menciona que provocó un cisma, fue precisamente por ello, que de una manera u otra, alertó para que la gente se diera cuenta de que “algo” estaba sucediendo en Roma, y él fue el único que (con todas sus contradicciones y su posición por demás herética, de reconocer y resistir), causo revuelo y escándalo. Nadie, más que él, se atrevió a eso. Todas las grandes Ordenes Religiosas, como los Franciscanos, Dominicos, Benedictinos y un largo etc., se plegaron sin chistar a todo lo que salió de Roma, junto con su conciliábulo. Las voces de algunos sacerdotes, que quisieron hacerse oír, en contra, fueron silenciadas rápidamente, sin causar ninguna reacción.
    Estoy segura, de que si Lefevbre, no hubiera actuado como lo hizo, la secta conciliar hubiese arrasado con todos y aún con nosotros los sedevacantistas.
    Pues gracias a ello, a su continuar celebrando la “misa”, como se venía haciendo, para nosotros, los que crecimos con la “misa” conciliar, es que pudimos tener el punto de comparación, entre la verdadera Misa y la protestante conciliar.
    Eso es lo único que en justicia, le reconozco a Lefevbre.

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  4. Mariana: Lefebvre NO FUE EL UNICO. Mons. Thuc también lo hizo aunque sin la propaganda que se llevó Lefebvre. En cuanto a las Ordenes Religiosas debo aclararle que hubo un Franciscano Capuchino -sacerdote válido y legítimo- que NUNCA acepto las reformas de su Orden. Por largos años estuvo solo viviendo la estricta observancia capuchina: fue Fray Eugene de Villeurbane. Recibió vocaciones y los actuales frailes capuchinos son discípulos de él. Están en Morgon Francia. Creo que no declaró la sedevacancia y desconozco si los frailes lo han hecho en la actualidad. Vaya a su favor que trasmitió como religioso la tradición de la Orden y es por él que la Orden Capuchina no se extinguió, y quiera Dios que los frailes que le han seguido no formen parte del “reconocer y resistir”,. No tengo noticias así como tampoco de los Dominicos ni de los Benedictinos. Por supuesto tampoco tuvo la propaganda que tuvo Lefebvre.
    Lefebvre DIVIDIÓ la Tradición, cuando “consagró” a SUS “obispos” (y pongo “sus” porque por declaración pública dijo que lo hacía para que “su” obra no quedara sin “obispos” que pudieran administrar los Sacramentos de la Confirmación y del Orden PARA SU FRATERNIDAD.) Con ese acto provocó un cisma porque reconociendo autoridad en Roma y pesando una advertencia de excomunión si lo hacía, NADA LE IMPORTÓ…y muchos fieles católicos se apartaron. Ese acto lo constituyó en CISMATICO…y tal cual continúa su Fraternidad. La Historia -si es que queda tiempo para que la haya- mostrará el daño que Lefebvre y su obra han causado a la Iglesia.
    Los sedevacantistas nos aguantamos solos la tormenta -sin Misa ni Sacramentos- y muchos aún estamos alejados -en cuanto a la distancia física- de algún sacerdote válido…y por pura Gracia de Dios nos mantenemos firmes en la Fe y en el deseo de los Sacramentos sabiendo que si fuera necesario -como dice Santo Tomás- Dios enviaría un Angel para traernos la Comunión (como sucedió en Fátima que el Angel les dio la comunión a los pastorcitos o como sucedió con el Profeta Daniel cuando estaba en el foso con los leones y un Angel llevó de los cabellos al Profeta Habacuc junto con la comida que estaba preparando para que Daniel comiera, o como sucedió cuando el eunuco de la reina Candeces iba en su carruaje leyendo la Escritura y el Angel trasladó a San Felipe luego de evangelizarlo y darle el Bautismo).
    Los sedevacantistas seguimos resistiendo a los “resistentes” que reconocen por Papas a los herejes. Lefebvre no fue ningún “paladin” de la Fe.

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  5. Lefebvre no fue NI HEREJE NI CISMÁTICO, que ustedes no quieran poner las cosas en contexto no hace a Lefebvre hereje o cismático. CISMÁTICOS Y HEREJES los modernistas usurpadores que ocuparon sin mandato de Dios el Trono Petrino.

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  6. NO Rot, “ESO NO ES TODO”. Todos nuestros actos tienen consecuencias: buenas o malas y por ellos -los actos o las obras- seremos juzgados. Dios juzgará la intención de cada uno, pero los hombres CONSTATAMOS LO EVIDENTE QUE NO CAE BAJO JUICIO. No podemos decir que la intención de Lefebvre pudiera haber estado mechada por presiones porque -la verdad, al menos yo lo desconozco- pero la ambiguedad en la que se ha movido y en la que ha arrastrado a mucha gente es PÚBLICA , y eso en un “Obispo” es materia de juicio para la Historia. El CISMA de Lefebvre es OBJETIVO y está condenado por las Leyes y el Magisterio de la Iglesia, porque a nadie le es lícito creer que la Primera Sede es autoridad legítima y decirlo, y al mismo tiempo ACTUAR como si no lo fuera, porque “nadie puede juzgar a la Primera Sede”, sino sólo Dios. Y en esto consistió la AMBIGUEDAD de Lefebvre que ha hecho tanto daño al Catolicismo.
    No se trata de “REACCIONAR” como usted dice, se trata de mantener la Doctrina inalterada, lo que no hizo Lefebvre, porque alteró -teniendo un pié en el Modernismo de la Roma Apóstata y el otro en la Tradición de la Iglesia- el Dogma de la Infalibilidad Papal.
    Que yo sepa, el que se aparta en un punto de la Doctrina, se aparta en todos. Y en el punto que Lefebvre se apartó es NADA MENOS que en un Dogma!!!! creyendo y actuando en consecuencia que él tenía la autoridad y el poder de juzgar el Magisterio.
    El desastre que ha provocado se llama CISMA, avalado por el sostenimiento práctico de una HEREJÍA: negación tácita -pero pública- del Magisterio Infalible.
    Usted es libre -si quiere- de abrazar el error, por tanto -si quiere con un acto voluntario y deliberadamente libre- seguir a Lefebvre y a SU torcida y desviada FFSPX. Es su decisión….y todo acto tiene consecuencias en la tiempo y en la eternidad.

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