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PÍO XII Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


El Papa Pio XII durante la Segunda Guerra Mundial – Mary Ball Martinez

 

“Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres” 

(Juan 8,32)

 

 

  Desde los 60’s, ha estado cada vez más de moda condenar a Pio XII (Eugenio Pacelli) – quien fue Papa desde 1939 hasta 1958 – por su supuesta indiferencia respecto del destino de los judíos de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. El rabino Marvin Hier del Centro Simon Wiesenthal de Los Ángeles, por ejemplo, recientemente declaró: “…El Papa Pio XII se sentó sobre el trono de San Pedro en un silencio pétreo, mientras los trenes estaban llevando a millones de víctimas desprevenidas a través de Europa camino a las cámaras de gas. 

 

  …Ni una vez el Papa alzó su voz con términos inequívocos para protestar contra las deportaciones y el homicidio de los judíos…”

 

  Para estar seguro, el Vaticano no fue el único objetivo de tal crítica. Los líderes en tiempos de guerra de los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países han sido blanco de ataques similares, y cada vez mayores en los últimos años por su supuesta indiferencia respecto de a los judíos de Europa durante la guerra. A decir verdad, como ha señalado el Dr, Arthur Buts, el Papa Pio XII – junto con los gobiernos Aliados e incluso con organizaciones judías internacionales más importantes – no hicieron eso, actuando como si creyeran seriamente en las historias sobre exterminios masivos de judíos. (Ver: A. Butz, “The Hoax of the Twentieth Century”, apéndice E y suplemento B)

 

  Las críticas como la del rabino Hier muestran una cruel ingratitud respecto de la inmensa ayuda del Vaticano hacia judíos perseguidos durante los años de guerra. En el de 1967 libro, “Three Popes and teh Jews, Jewish historican and Israeli government” el oficial Pinchas Lapide defiende enérgicamente a los registros del Vaticano. “La Iglesia Católica, bajo el pontificado de XII de Pio, fue el instrumento de salvamento de al menos 700.000 y hasta probablemente 860.000 judíos”, escribe Lapide.

 

  En el siguiente ensayo, una experimentada observadora vaticana toma un sorprendentemente diferente punto de vista respecto del papel desempeñado por el Vaticano durante la guerra. Contrariamente a la percepción extensamente sostenida, ella argumenta que Pio XII se opuso enérgicamente a la Alemania Nacional Socialista, hizo todo lo que tenía en su poder para ayudar a los judíos perseguidos en Europa, y ayudó activamente a la causa Aliada durante la guerra.

Mary Ball Martinez fue una acreditada miembro del cuerpo de prensa Vaticano desde 1973 hasta 1988, reportando para el “National Review”, The American Spectator” y “The Wanderer”. 

Este ensayo ha sido adaptado por ella de una sección de su libro: The Undermining of the Catholic Church”

 

  El persistente mito de la indiferencia vaticana respecto del destino de los judíos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial tuvo su origen en los 60s, y particularmente en la obra dramática “El Diputado”, del autor alemán protestante Rolf Hochhuth, y en un libro del historiador judío Saul Friedländer.

 

  Respondiendo a estas acusaciones, el Papa Pablo VI abrió los registros del tiempo de guerra en los archivos vaticanos, para ser estudiados por cuatro historiadores jesuitas, permitiéndoles seleccionar documentos para su publicación. El estadounidense entre ellos, Robert A Graham, ordenó un gran número que fueron divulgados finalmente en una serie de volúmenes. Estos documentos de peso muestran claramente que antes del brote de hostilidades en 1939, el Secretario de Estado Pacelli, futuro Papa, estuvo profundamente involucrado en la promoción de asistencia social a los Judíos de Europa.

 

  Adolf Hitler había sido Canciller de Alemania por menos de seis meses cuando el Cardenal Pacelli estaba instando al Papa Pio XI a dar alojamiento en la Ciudad del Vaticano a judíos ilustres que lo requirieron. En 1937, mientras llegaba al puerto de Nueva York a bordo de la linea italiana Conte di Savoia, pidió al Capitán de la embarcación que izara hasta arriba un improvisado estandarte con la estrella de seis puntas del futuro Estado de Israel en honor, dijo, a los seiscientos judíos alemanes a bordo. Un año después, los ciudadanos de Munich quedaron asombrados al ver que la Torah y otros objetos rituales eran removidos de la Sinagoga principal de la ciudad “para su custodia” en la limusina del Arzobispo, y enterarse que la transferencia había sido ordenada por el Cardenal Pacelli en Roma. Uno de sus últimos actos antes de convertirse en Papa en 1939, fue notificar a los obispos estadounidenses y canadienses de su disgusto por la resistencia de las universidades católicas a aceptar más estudiantes judíos europeos y a científicos en su personal, e instó a los obispos a remediar esta situación.

 

Apoyo al Sionismo

 

  Pío XII, Eugenio Pacelli entendió desde el principio la importancia de Palestina para el alma judía. En 1939, mientras las noticias llegaban a Roma sobre el avance alemán a Polonia, telegrafió al Nuncio Pacini en Varsovia para “tratar de organizar judíos polacos para un pasaje a Palestina”. Mientras tango Pio XII ordenó al Nuncio Angelo Roncalli (el futuro Papa Juan XXIII) en Estambul que prepare miles de certificados de bautismo para los judíos que llegan con la esperanza que estos documentos hagan que la policía británica en Palestina les permita entrar al país.

 

  Roncalli protestó. “Sin duda”, le escribió al Papa, “un intento de revivir los antiguos Reinos de Judea e Israel es utópico. ¿No expondrá al Vaticano a acusaciones de apoyo al sionismo?” El Secretario de Estado, el Cardenal Maglioni, no estuvo menos preocupado. Le preguntó al Papa, ¿Con qué criterio puede justificar históricamente traer de regreso a un pueblo a Palestina, territorio que dejaron hace 19 siglos? Seguramente hay lugares más adecuados para que los judíos se establezcan”.

 

No neutral

 

  A mitad de camino en su proyecto, el padre Graham le dijo al Washington Post: “Estaba estupefacto con lo que estaba leyendo. ¿Cómo podría uno explicar acciones tan contrarias al principio de neutralidad?” Durante los primeros meses de la guerra, descubrió Graham, que el nuevo Papa en persona era el autor de los textos intensamente antialemanes emitidos en todo el mundo por Radio Vaticano. Aunque la participación personal de Pío XII no se conocía en ese momento, estas declaraciones fueron tan enérgicas y partidistas que provocaron vigorosas protestas del Embajador de Alemania en la Santa Sede e incluso de los obispos polacos. Como resultado, la transmisión se suspendió, para disgusto del gobierno británico, que perdió lo que el padre Graham llama “una formidable fuente de propaganda”.

 

  Pío XII también estableció el Comité Católico de Refugiados en Roma, que colocó a cargo de su secretario, el padre Leiber, y su ama de llaves, la Joven Madre Pasqualina. En su libro Pie XII avant l’Histoire, Monseñor Georges Roche informa que este comité permitió a miles de judíos europeos ingresar a los Estados Unidos como “católicos”, proporcionándoles un eficiente servicio de documentación, que incluye certificados de bautismo, ayuda financiera y otros arreglos transnacionales. El historiador francés estima que en 1942 más de un millón de judíos estaban siendo alojados, por órdenes del Vaticano, en conventos y monasterios en toda Europa. El historiador británico Derek Holmes informa que tanto los judíos como los partidarios italianos de los movimientos guerrilleros clandestinos estaban vestidos como monjes y monjas, y se les enseñó a cantar cantos gregorianos.

 

  El propio Papa dio ejemplo cuidando a unos 15,000 judíos y disidentes italianos en Castel Gandolfo, la residencia de verano del Papa, así como a varios miles en la Ciudad del Vaticano. Entre los que fueron ayudados estaba el líder socialista italiano, Pietro Nenni, que necesitaba un escondite después de su regreso de la España desgarrada por la guerra, donde había servido como comisario de las Brigadas Internacionales.

 

  Mientras tanto, en Francia, bajo la propia nariz del llamado gobierno de Vichy, el Cardenal Tisserant trabajó con el Comité de Distribución Conjunta para facilitar la emigración judía. Su secretario, Mons. Roche, ha descrito una imprenta subterránea en Niza, protegida por el alcalde de la ciudad y el arzobispo, donde se produjeron 1.915 documentos de identidad falsos, 136 permisos de obras falsos, 1.230 certificados de nacimiento falsos antes de que la operación descubriera.

 

  En Hungría, el padre Giovanni Batista Montini, el futuro Pablo VI, estaba trabajando con las autoridades en un plan que garantizaría la seguridad de los 800,000 judíos del país con la condición de que se sometieran al bautismo.

 

Complot contra Hitler

 

  Para su asombro, los cuatro historiadores jesuitas se encontraron con documentos que documentaban la participación personal de Pío XII en un complot para derrocar a Hitler. En enero de 1940 fue contactado por el agente de una cierta camarilla de generales alemanes, que le pidieron que dijera al gobierno británico que se comprometerían a “eliminar” a Hitler si se les aseguraba que los británicos se reconciliarían con un régimen alemán moderado. Pío XII le transmitió este mensaje a Sir D’Arcy Osborne, enviado de Gran Bretaña ante la Santa Sede. La oferta fue rechazada

 

El factor soviético

 

  Las preferencias papales por el bando aliado se hicieron más difíciles de defender después de junio de 1941, cuando este se convirtió en el bando soviético. Para entonces, la “Fortaleza Europea” de Hitler era abrumadoramente católica. Alemania misma incluía las regiones predominantemente católicas de Austria, el Sarre y los Sudetes, así como Alsacia-Lorena y Luxemburgo. Además, los países aliados alemanes de Italia, Eslovenia, Eslovaquia y Croacia eran completamente católicos, y Hungría también lo era principalmente. Francia -incluida la zona norte ocupada por los alemanes y el sur dirigido por Vichy- cooperó con Alemania. Del mismo modo, la España católica y Portugal fueron simpatizantes.

 

  Un sacerdote católico, Josef Tiso, había sido elegido presidente de la República de Eslovaquia, respaldada por Alemania. En Francia, que prohibió el Eje de la Francmasonería, se pusieron crucifijos en todos los edificios públicos, y en las monedas francesas se reemplazó el antiguo lema oficial de la Revolución Francesa, “Libertad, Igualdad, Fraternidad” por “Familia, Patria, Trabajo.”

 

  Así, el Papa Pío XII se encontró en la incómoda posición de aliarse con la atea Rusia soviética, la abrumadoramente protestante Gran Bretaña (con su vasto imperio, principalmente no cristiano) y los Estados Unidos predominantemente protestantes, contra la ampliamente católica “Fortaleza Europea”. “Su apuro llegó a su clímax después del ataque de diciembre de 1941 a Pearl Harbor y la entrada completa de Estados Unidos en la guerra mundial. La mayoría de los católicos estadounidenses, incluidos los itálicos, irlandeses, alemanes, húngaros, eslovenos, croatas y eslovacos, se consideraban a sí mismos “aislacionistas”. Además, las atrocidades comunistas contra sacerdotes, monjas e iglesias durante la Guerra Civil española (1936-1939) seguían frescas en sus mentes.

 

  Como diplomático experto que era, Pío XII se enfrentó al desafío. Designó al joven y dinámico obispo auxiliar de Cleveland, Michael Ready, para encabezar una campaña para “reinterpretar” la Divini Redemptoris, la encíclica antimarxista del Papa anterior, Pío XI, y difundir la idea de que el dictador soviético Stalin estaba abriendo el camino a la libertad religiosa en la URSS.

 

El silencio de la guerra del Papa

 

  Que le costó algo al jefe de la Iglesia Católica enfrentar a tantos millones de católicos europeos como entusiastas defensores de sus enemigos, es evidente a partir de una conmovedora carta que Pacelli escribió a Myron C. Taylor, quien había sido su anfitrión en Nueva York y ahora era el enviado de Roosevelt a la Santa Sede. En parte, a pedido del presidente Roosevelt, el Vaticano dejó de mencionar al régimen comunista. Pero este silencio pesa sobre los líderes que continúan la persecución contra las iglesias y los fieles. “Que Dios conceda que el mundo libre no lamente un día mi silencio”. Hubo un “silencio de Pío XII”, pero no fue el silencio inventado por Hochhuth y Friedländer. 

 

Cooperación Vaticano-Comunista

 

  Aun así, los esfuerzos del Papa continuaron. Cuando se supo que las tropas alemanas ocuparon Roma, ordenó que se tallara el sello papal en la puerta de entrada de la Gran Sinagoga de Roma, y en julio de 1944 autorizó un encuentro entre su mano derecha, Mons. Montini, y el líder indiscutible del comunismo italiano, Palmiro Togliatti, que había regresado recientemente de 18 años en la Unión Soviética.

 

  Según el documento JR1022, publicado hace algunos años por los sucesores de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) en tiempo de guerra de los Estados Unidos.

 

  … las conversaciones entre Mons. Montini y Togliatti fueron el primer contacto directo entre un alto prelado del Vaticano y un líder del comunismo. Después de haber examinado la situación, reconocieron la posibilidad potencial de una Alianza contingente entre católicos y comunistas en Italia que daría a los tres partidos -cristianos demócratas, socialistas y comunistas- una mayoría absoluta, lo que les permitiría dominar cualquier situación política. Se redactó un plan tentativo para establecer las bases sobre las cuales se podría llegar a un acuerdo entre las tres partes.

 

  Ese “plan tentativo”, forjado hace 49 años, se convirtió en la base de la impía Alianza que descristianizó a grandes sectores de la población italiana, trajo varias décadas de sangrienta confusión en las escuelas y fábricas y abrió la nación a la mafia, culminando hoy en la demanda nacional de una amplia reforma sociopolítica llamada “Mani Puliti”, Manos limpias.

 

“Crusada” Rechazada

 

  En su primer discurso importante después de la guerra, el Papa defendió la actitud unilateral que había mantenido a lo largo del conflicto. Le dijo al Colegio de Cardenales, “nosotros como cabeza de la Iglesia nos negamos a llamar a los cristianos a una cruzada”. Estaba refiriéndose a la visita en tiempo de guerra a Roma del cardenal francés, Boudrillat, para pedir una bendición papal para los regimientos voluntarios de franceses, españoles, italianos, croatas, húngaros, eslovenos -católicos casi en su totalidad- que partieron con las fuerzas armadas de Alemania y sus aliados para conquistar la Unión Soviética o, como dijo el cardenal, “liberar al pueblo ruso”. “Junto con los “Cruzados” iba a ir un considerable contingente de sacerdotes de lengua rusa y ucraniana, jóvenes graduados del Russicum, el seminario ruso de Roma, que esperaban abrir iglesias cerradas por mucho tiempo de esa manera.

 

  Las expectativas del Cardenal se desvanecieron rápidamente cuando el Papa exigió una retirada inmediata de la solicitud de una bendición. Además, Boudrillat no tendría contacto alguno con la prensa.

 

  A medida que la guerra se prolongaba, se ejerció más presión sobre Pío XII para resistir el avance del Marxismo. El Nuncio Roncalli escribió desde Turquía para expresar “pánico” por la ofensiva soviética. Había intentado en vano, según informó, averiguar de su visitante reciente, el cardenal Spellman de Nueva York, respecto de cuánto le había prometido Roosevelt a Stalin. Desde Berna, el Nuncio Bernardini informó que la prensa suiza, “hasta ahora preocupada por la hegemonía alemana, de repente ha comenzado a tener en cuenta un peligro mortal mucho mayor, el de Alemania cayendo en manos soviéticas”. Abogando en nombre de la Mayorías católicas en Polonia y Hungría, le suplicaron al Papa que respaldara cualquier iniciativa de paz razonable.

 

  En marzo de 1944, el Secretario de Estado Maglione – debe suponerse sin el conocimiento del Papa – estaba instando al enviado de Gran Bretaña a la Santa Sede para tratar de convencer a Churchill de que el Imperio necesitaba una Alemania no comunista en una Europa estable. Finalmente, en abril, el Primer Ministro de Hungría, Dr.Kalyal, vino a Roma con un ruego desesperado a Pío XII para que se pusiera “a la cabeza de una iniciativa de paz capaz de detener el avance soviético que estaba a punto de envolver a los pueblos cristianos de Europa.”

 

  Pío XII, como se jactaría en 1946 ante el Colegio de Cardenales, resistió todas las presiones y rechazó todas las súplicas, y dio su razón: “El Nacional Socialismo ha tenido un efecto más ominoso en el pueblo alemán que el Marxismo en el ruso, entonces que solo una reversión total de las políticas alemanas, particularmente de aquellas relacionadas con los judíos, podría hacer posible cualquier movimiento por parte de la Santa Sede.”

 

  “… particularmente los relacionados con los judíos”. Ahí radica la respuesta a la pregunta planteada por Robert Graham durante la entrevista del Washington Post: “¿Cómo podría uno explicar acciones tan contrarias al principio de neutralidad?”

 

Uno de cada diez italianos rechaza la historia del Holocausto

 

  Uno de cada diez italianos (9,5 por ciento) cree que la historia del exterminio del holocausto es una “invención de los judíos”, según una encuesta de opinión pública. Además, el 42 por ciento de los encuestados critica a los judíos por “sobreactuar” la historia del holocausto, particularmente después de medio siglo. Los resultados de la encuesta, que fue realizada por la revista italiana de gran circulación Espresso, se hicieron públicos a principios de noviembre de 1992.

 

The Journal of Historical Review. Volume 13, Number 5. September/October 1993.

, Visto Nacionalismo Católico de San Juan Bautista

12 replies »

    • “Civilizada europea” “tu nombre” dice mucho y tu fuente “WIKI…” mucho mas…

      Tal pareciera que sigues en la diamica de la guerra misma; un ariete gigante para destruir la civilización Cristiana, o lo que quedaba de esta, en Europa; la guerra 1a, 2a, y 3a. o muchas otras sin mas ni menos son la aplicación del “Ternario del diablo” – TESIS – ANTÍTESIS – SÍNTESIS,

      El Papa Pio XII no ha sido su única victima; el articulo en cuestión que pretende defenderlo de las acusaciones directas de los judíos lo incrimina de la penetración judaizante y comunista en la iglesia, o al menos lo hace cómplice involuntario.

      Te acusan de “antisemita” y te obligan con ello – para no serlo – a dejarlos actuar; ese es el nuevo ternario, ay de los “negacionistas”

      La guerra – cualquiera que sea – como fenómeno humano – y una de grandes proporciones mucho más es un asunto muy, pero muy complejo; no se puede hacer simples reduccionismos.

      Ya el discutir sobre este artículo es “potencialmente” peligroso; y llamo la atención del Blog sobre este tipo de publicaciones; que suscita inmediatamente comentarios capciosos como el tuyo; sucede como en otros artículos publicados semanas atrás sobre otros temas que suscitaron comentarios de un tal “Paco”, comentarios que evidentemente iban orientados a “desestabilizar” en el mejor estilo de penetración del marxismo cultural hoy día; los comentarios y con ello las relaciones entre los lectores y comentaristas.

      En su oportunidad llamaron la atención del Blog varios lectores y colaboradores en este sentido y yo secunde tal postura.

      El judaísmo como postura anti CRISTIANA sigue vivo y seguirá vivo, con sus adeptos en la “raza” y en “el espíritu”.

      ¡Cuidado Señor Moimunan; todo apunta a una trampa.

      De la historia de la segunda guerra mundial y las acciones de la Iglesia Católica no sabemos nada; y a estas alturas, como podríamos estar seguros de lo que se diga… veamos como ejemplo la suplantación de Lucia y el tema de Fátima…

      ¡Ven Jesús no tardes!!!

      ¡VIVA CRISTO REY!!!

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  1. Sin lugar a dudas el último Papa Santo fue San Pio X. Por publicar en mi página, Nacionalismo Católico San Juan Bautista, sobre las acciones de los Papas posteriores al gran Papa Sarto, recibí infinidad de insultos y argumentaciones ad hominem, pero en ningún momento se discutió seriamente la información. Las relaciones de Pacelli, Montini y Gasparri con Rampolla son innegables. En los libros a favor de Pio XII (muchísimos) y en contra (escasísimos) la información es la misma pero el enfoque es diferente. Bugnini reformador litúrgico de Pio XII y el Cardenal Bea probable marrano arquitecto de la nefasta Nostra Aetate, que fue confesor en los últimos años de Pacelli, son datos que no pueden negarse.
    Les paso un video en inglés con información más que interesante de Fray Hesse en el cual sostiene lo que a la luz de los hechos irrefutables, fue Pio XII quién sentó las bases para el perverso CV II, aunque sus predecesores inmediatos pusieron en sus acciones (No tanto en su magisterio) su importante aporte.

    Saludos en Cristo y María

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    • . De hecho, el Papa Pío XII intentó establecer un nuevo Estado Católico después de la Segunda Guerra Mundial, pero no tuvo éxito.4

      Aunque S.S. Pío XII brindó su apoyo a la ONU, previno sobre la posibilidad de que intentara imponer su visión del mundo al resto de la humanidad.6 Por ello no la ratificó como el camino ineludible a la paz mundial

      http://www.fatima.org/span/peaceconf/spainport06/transcripts/sunitednations.asp

      Las Naciones Unidas: Un Camino Equivocado hacia la Paz Mundial

      Cornelia R. Ferreira

      Discurso dado en el Congreso en Fátima: última Oportunidad para la Paz Mundial en Tuy, España, 12 de octubre de 2006

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  2. Sr. Director del blog:

    Me parece importante que un blog como el suyo publique íntegra la verdadera doctrina católica de Pío XI, y Pio XII sobre los GRAVES ERRORES y LA PERSECUSION DEL NACIONALSOCIALISMO aleman a la Iglesia Catòlica. Es necesario eso visto que insólitamente en Radio Cristiandad se publican bajo el pseudonimo de Osko posturas pro Hitler y pro nazifacismos europeos desde hace un tiempo. Muy distinta es la enseñanza de Pio XII y otros documentos de la Iglesia de esa epoca.Y muy grande es la confusiòn de algunos pretensos “tradicionalistas”

    Fíjese, por ej. , este del final de la 2a guerra mundial, https://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/speeches/1945/documents/hf_p-xii_spe_19450602_accogliere.html . Cito parcialmente al Papa Pio XII:

    “…
    Pero cuando, intentados en vano todos los caminos de la persuasión, se vio con toda evidencia frente a las deliberadas violaciones de un pacto solemne y frente a una persecución religiosa disimulada o manifiesta, pero siempre realizada con dureza, el domingo de Pasión de 1937, en su encíclica Mit brennender Sorge, reveló a la vista del mundo lo que el nacionalsocialismo era en realidad: la apostasía orgullosa de Jesucristo, la negación de su doctrina y de su obra redentora, el culto de la fuerza, la idolatría de la raza y de la sangre, la opresión de la libertad y de la dignidad humana.
    …….

    18. Muchos —incluso fuera de las fronteras de Alemania—, que hasta entonces habían cerrado los ojos ante la incompatibilidad de la concepción nacionalsocialista con la doctrina cristiana, tuvieron que reconocer y confesar su error.

    19. Muchos, ¡pero no todos! Otros, en las mismas filas de los fieles, estaban demasiado cegados por sus prejuicios y seducidos por la esperanza de ventajas políticas. La evidencia de los hechos señalados por nuestro predecesor no logró convencerles, y menos todavía inducirles a modificar su conducta. ¿Es acaso una mera coincidencia el que algunas regiones, más duramente castigadas luego por el sistema nacionalsocialista, hayan sido precisamente aquellas en donde la encíclica Mit brennender Sorge había sido poco o nada escuchada?

    ………………. Pero, de todos modos, nadie podría acusar a la Iglesia de no haber denunciado y señalado a tiempo el verdadero carácter del movimiento nacionalsocialista y el peligro al cual éste exponía la civilización cristiana.

    21. «Quien eleva la raza, o el pueblo, o el Estado, o una determinada forma de Estado, los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana… a suprema norma de todo, aun de los valores religiosos, y los diviniza con culto idolátrico, pervierte y falsea el orden de las cosas creado y querido por Dios» (Mit brennender Sorge, AAS 29 [1937] 149 y 151).

    22. En esta proposición de la encíclica se compendia la radical oposición entre el Estado nacionalsocialista y la Iglesia católica. Llegadas las cosas a este punto, la Iglesia no podía ya, sin faltar a su misión, renunciar a tomar posición ante todo el mundo. Con este acto, sin embargo, se convertía una vez más en «blanco de contradicciones» (Lc 2,34. ), ante el cual los espíritus en lucha venían a dividirse en dos bandos opuestos.

    ………………..

    24. Los grandes acontecimientos políticos que caracterizaron los dos años siguientes, y después la guerra, no atenuaron en modo alguno la hostilidad del nacionalsocialismo contra la Iglesia, hostilidad que se manifestó hasta estos últimos meses, cuando sus secuaces se lisonjeaban aún de poder acabar para siempre con la Iglesia tan pronto como lograran la victoria militar. Autorizados e indiscutibles testimonios nos tenían informados de estos proyectos, que, por lo demás, se revelaban por sí mismos con las reiteradas y cada vez más adversas acciones contra la Iglesia católica en Austria, en Alsacia-Lorena y, sobre todo, en aquellas regiones de Polonia que ya durante la guerra habían sido incorporadas al antiguo Reich; todo fue allí perseguido, todo aniquilado, es decir, todo aquello a que podía llegar la violencia exterior.

    25. Continuando la obra de nuestro predecesor, Nos mismo durante la guerra no hemos cesado, especialmente en nuestros mensajes, de contraponer a las destructoras e inexorables aplicaciones de la doctrina nacionalsocialista, que llegaban hasta a valerse de los más refinados métodos científicos para torturar y suprimir personas con frecuencia inocentes, las exigencias y las normas indefectibles de la humanidad y de la fe cristiana. Era éste para Nos el más oportuno y podríamos incluso decir el único camino eficaz para proclamar en presencia del mundo los inmutables principios de la ley moral y para confirmar, en medio de tantos horrores y tantas violencias, las mentes y los corazones de los católicos alemanes en los ideales superiores de la verdad y de la justicia. Y tales solicitudes no quedaron sin fruto. Sabemos en efecto, que nuestros mensajes, principalmente el de Navidad de 1942, a pesar de toda clase de prohibiciones y de obstáculos, fueron objeto de estudio en las conferencias diocesanas del clero en Alemania y luego expuestos y explicados al pueblo católico.

    26. Pero si los gobernantes de Alemania habían resuelto destruir la Iglesia católica aun en el antiguo Reich, la Providencia había dispuesto las cosas de otro modo. ¡Las tribulaciones causadas a la Iglesia por el nacionalsocialismo han terminado con el repentino y trágico fin del perseguidor!

    27. De las prisiones, de los campos de concentración, de los penales, salen ahora, junto a los detenidos políticos, también las falanges de aquellos sacerdotes y seglares cuyo único crimen había sido la fidelidad a Cristo y a la fe de sus padres y la valerosa observancia de los deberes sacerdotales. Nos hemos orado ardientemente por todos ellos y Nos nos hemos esforzado con todos los medios, siempre que ha sido posible, para hacerles llegar nuestra paternal palabra de aliento y las bendiciones de nuestro corazón paterno.

    28. En realidad, cuanto más se levanta el velo que ocultaba hasta ahora los sufrimientos de la Iglesia bajo el régimen nacionalsocialista, tanto más se evidencia la firmeza, frecuentemente inconmovible hasta la muerte de innumerables católicos y la gloriosa parte que en tan noble lid ha tenido el clero. Aunque no poseemos todavía datos estadísticos completos, Nos no podemos, sin embargo, abstenernos de mencionar aquí, como ejemplo, algunas, al menos, de las abundantes noticias que nos han llegado de sacerdotes y de seglares que, internados en el campo de concentración de Dachau, fueron hallados dignos de sufrir ultrajes por el nombre de Jesús (Cf. Hch 5,41).

    29. En primera línea, por el número y por la dureza del trato sufrido, se hallaban los sacerdotes polacos. De 1940 a 1945 fueron recluidos en el mismo campo 2.800 eclesiásticos y religiosos de aquella nación, entre los cuales el obispo auxiliar de Wladislavia, que murió allí de tifus. En abril pasado quedaban solamente allí 816. Los demás habían muerto, a excepción de dos o tres, trasladados a otro campo. En el verano de 1942 se dio el número de 480 ministros del culto, de lengua alemana, recluidos allí; de los cuales, 45 protestantes, y todos los demás sacerdotes católicos. No obstante el continuo afluir de nuevos internados, especialmente de algunas diócesis de Baviera, de Renania y de Westfalia, su número, a causa de la gran mortandad, a principios de este año, no pasaba de 350. Y no se deben pasar en silencio los pertenecientes a los territorios ocupados: Holanda, Bélgica, Francia (entre ellos el obispo de Clermont), Luxemburgo, Eslovenia, Italia. Indecibles padecimientos han soportado muchos de aquellos sacerdotes y de aquellos seglares por causa de la fe y de su vocación. En cierta ocasión, el odio de los impíos contra Cristo llegó al punto de parodiar en un sacerdote internado con alambre espinoso, la flagelación y la coronación de espinas del Redentor.

    30. Las víctimas generosas que durante doce años, desde 1933, en Alemania han hecho a Cristo y a su Iglesia el sacrificio de sus propios bienes, de la propia libertad y de la propia vida, alzan a Dios sus manos en oblación expiatoria. Dígnese el justo Juez aceptarla en reparación de tantos delitos cometidos contra la humanidad, no menos que con daño del presente y del porvenir del propio pueblo, especialmente de la desgraciada juventud, y desarmar, finalmente, el brazo de su Ángel exterminador…….”

    Saludos

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  3. La Virgen Maria claramente le había anunciado desde 1917 a Fátima que Rusia difundiría sus errores en el mundo entero. Pio XII conocía esta predicción. Y efectivamente la revolución judeo masónico se difundió como un mesianismo verdadero y luciferino, como un ensayo de realización de la parábola de los viñadores deicidas : matemos al Heredero y su herencia nos pertenecerá.

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  4. Además re-escribieron la historia en cuanto a víctimas, porque los crímenes de guerra de los aliados nunca fueron ni juzgados, ni condenados, lo que les permitió seguír implementando su plan de genocidios, pero diseñando centros mundiales, en nombre de la la paz y seguridad.Calculan que los alemanes masacrados, luego de la guerra, fueron algo asi como diecisiete millones. El marxismo asesinó algo asi, como más de ciento quince millones de personas. El capitalismo otros tantos, y el nuevo orden mundial desde que lo iniciaron no ha detenido su maquinaria de muerte, en nombre de la paz y seguridad.

    Esa parábola del Señor, Michel, es muy buena para recordarles el deicidio del Señor y cuanto amó el Padre Nuestro, al mundo. Gracias.

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  5. Que Bea haya sido en confesor no implica que Pío XII haya sido cómplice del ala modernista que guiaba ese marrano prosionista de Bea, mas bien al contrario Bea podia aprovechar su influencia sobre Pío XII para mal influenciarlo abusando de la confianza que éste le tenía..

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  6. Verdaderamente la Europa Católica fue encerrada en una operación de pinzas; desde el Oeste los Aliados,bombardeo del monasterio de Montecassino(que los alemanes habían respetado,y que es uno de los símbolos de la fundación de Europa)), ,arrasado innecesaria e inicuamente hasta el suelo,y posterior ,americanización-laicización,y por el Este,las hordas marxistas financiadas ,ya sabemos por quien.Implantando el ateísmo marxista,en la mitad de Europa.

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  7. Lo que se puede conocer es que si el Generalísimo Franco, no actuaba en la guerra declarada por el imperio mundial criminal, sea, del este como del norte-centro, oeste,Washington-Londra-Moscu, contra España, lo vivido y padecido en sudamérica, hubiese sido peor y una gran masacre. Si ganaban España, que no pudieron, seguía el resto.
    Y en la actualidad las usinas de la propaganda, pretenden asociar cristianismo = nazismo. En el fondo ambos fueron diseños iluminati , eran similares con la diferencia que el modelo alemán, no quitaba la propiedad privada y el comunismo sí. Capitalismo Comunismo, según Hegel debe terminar en una síntesis : el modelo chino: es lo más parecido y son años que lo vienen diseñando, probando y aplicando.Denunciado y expuesto por el Padre Luigi Villa.
    Porque la religión del nuevo orden es: satanismo, y las altas jerarquis del plan secreto lo saben muy bien.Un ateísmo racional, y el satanismo, los convierte en psicópatas, y son capaces de lo impensado, y ya se vio desde el primer anuncio de Bush padre en 1991, no sin acordar previamente con el resto. Hasta uno de ellos admite, que una bomba de 350 de potencia, si bien afirman no nuclear, habría que ver, destruyó las dos torres en el 2001, y el tercer edificio, fue una demolición controlada, y realizada por ellos. Mas el misil que impacto en el pentágono. No permiten que se conozca la verdad seguramente, por los implicados y el miedo que les tienen.

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