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EL MILAGRO DE LA MULTIPLICACIÓN DE…EL ARROZ DE OLIVENZA


La multiplicación de los panes y los peces fue uno de los milagros más conocidos de N.S. Jesucristo y lo hemos oído muchas veces explicado en la homilia correspondiente. Sabemos que los modernistas tienden a la negacion de los milagros del Evangelio arrancando de ellos cualquier trazo sobrenatural. La cosa empezó hace mucho tiempo con las visiones naturalistas de algunas  “vidas de Jesús” entre las cuales la más famosa es la publicada por Strauss en 1835 que quizás fue la primera escrita con una intencion “desmitificadora”. El autor repasa los milagros de Cristo y los explica de una manera “natural”.

La escuela naturalista tuvo éxito y siguió en sucesivos autores y escuelas (como la de la Historia de las formas) des-sobrenaturalizando los datos evangélicos y reduciendo a Cristo al nivel de un personaje “normal”, un puro hombre, cuya intervención en la historia se registra en los Evangelios, los cuales  habrían ido adquiriendo con el paso del tiempo hasta su definitiva redacción diferentes formas cada vez más fantasiosas en las que se encuadra el elemento imaginativo de la narracion de los milagros conocidos.

Estas escuelas entraron con vigor en el mundo católico con la eclosión modernista combatida por el Santo Pontífice Pío X, pero no por  los papas que le sucedieron, que en realidad bajaron las defensas levantadas por aquél. El espíritu desmitologizador del elemento sobrenatural de los evangelios ha llegado hasta nuestros dias y se manifiesta campante en las obras teológicas actuales, llegando incluso a “explicar” la Resurrección del Señor, negando su carácter físico, en papas como Benedicto XVI (La Resurrección de Cristo según Ratzinger) y en cardenales con importantes cargos de la Curia y gran influencia en la “Iglesia” de nuestro tiempo , como es el caso de Müller y Kasper (véase el post  Los que niegan la Resurrección de Cristo: Kasper, Müller y Ratzinger)

En el “papa” Francisco no sólo no se ha detenido el espíritu desmitificador sino que ha cobrado impulsos antes desconocidos  sobre todo en los “papas” conciliares. Por ejemplo, el milagro evangélico de la multiplicación de los panes y los peces ha sido explicado por él de esta manera, en un discurso de mayo de 2013.

Francisco

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Respecto a los panes y los peces quisiera agregar un matiz: no se multiplicaron, no, no es verdad. Simplemente los panes no se acabaron. Como no se acabó la harina y el aceite de la viuda. No se acabaron. Cuando uno dice multiplicar puede confundirse y creer que hace magia, noNo, no, simplemente es tal la grandeza de Dios y del amor que puso en nuestros corazones, que si queremos, lo que tenemos no se acaba. Mucha confianza en esto. (Discurso al Comité Ejecutivo de Caritas Internationalis, 16 de mayo de 2013)

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La cita anterior puede verse, analizada y refutada, en Denzinger-Bergoglio en la página 1062 (Descargar desde la barra lateral)

Sin embargo hay que decir, parafraseando al mismo  Bergoglio en la cita de arriba  que “es tal la grandeza y el poder y de Dios, y es tal el amor de su Corazón por los hombres” que Si QUIERE por algún motivo que quizás no comprendamos del todo, en algunas circunstancias, y también en nuestros días, puede saltarse el orden ordinario de las cosas y procede a hacer algún estupendo milagro en favor de un pueblo sencillo y necesitado pero con fe en Él, y les da de  comer,  multiplicando los escasos cuencos de arroz que se cocinaron para los acogidos en la Casa de Nazaret de Olivenza, en la comarca pacense de España, en 1949 durante los difíciles años de la posguerra.

El milagro del arroz de Olivenza

Se le podría denominar el milagro del siglo XX, a pesar de este apelativo el milagro del arroz de Olivenza es un hecho muy poco conocido no solamente en Extremadura sino en España entera. Es el único milagro de multiplicación de alimentos aceptado por la Iglesia, sin contar la multiplicación de los panes y los peces de Jesucristo que narran los Evangelios.

El milagro del arroz se produce en plena posguerra, España había estado en guerra civil diez años antes y se pasaba hambre y necesidad. En esos años existían repartidos por toda la península instituciones, casi todas ligadas a la Iglesia, que ejercían la beneficencia proporcionando alimentos a los más desfavorecidos.

La Casa de Nazaret del Instituto San José de  Olivenza era uno de estos centros benéficos, en se alimentaba y educaba en régimen de semipensionado a niños y niñas pobres, pero este centro no solamente se encargaba de dar comida y educación a estos chicos si no que también funcionaba como comedor social, donde se alimentaban a todas las personas que padecían necesidad. Los alimentos provenían de familias bienhechoras del municipio.

El milagro en sí sucedió el día 23 de enero de 1949, cuando la cocinera del centro Leandra Rebollo estaba comenzando a realizar la comida, se dio cuenta que la familia que debía haber traído los alimentos no había aparecido y solamente disponía de 3 tazas de arroz (unos 750 gramos) para dar de comer a unas 200 personas.

Leandra se dispuso a hacer un caldo con el poco arroz del que disponía en una gran olla, a sabiendas de que era absolutamente imposible dar de comer a tanta gente únicamente con las 3 tazas de arroz, por lo que mientras echaba el arroz a cocer se acordó del beato pacense Juan Macías, y exclamó:

¡Ay, beato…! ¡Y los pobres, sin comida!

Dejó el arroz al fuego cociendo y continuo realizando otras actividades en el centro, cuando volvió quedó ensimismada, al ver que la olla en la que había vertido 750 gramos de arroz estaba completamente llena, sin que se hubiera caído ningún grano, estaba segura del arroz que había echado y tenía la suficiente experiencia en la cocina como para saber que lo que estaba sucediendo no era normal.

Leandra asustada acudió a buscar al párroco del pueblo y a la directora del Instituto, María Gragera Vargas, que fueron los primeros testigos del milagro, la voz se corrió por el pueblo y una gran cantidad de personas acudió a ver que estaba sucediendo.

Leandra con la ayuda de más personal del centro prepararon más recipientes para transvasar arroz de la olla que estaba llena a otras, pues no podría cocer tal cantidad de arroz en una sola.

La multiplicación del arroz duró unas cuatro horas y concluyó repentinamente cuando el párroco vio que todos los necesitados habían comido y exclamó:
¡Basta!. 

Aquellos que probaron la comida dijeron haber comido el mejor arroz de su vida, a pesar de no haber cocido como debiera.

Los hechos no tardaron en llegar al obispado y el Papa Pío XII puso en marcha una investigación: 14 sacerdotes interrogaron a los 22 testigos por separado, además las muestras de arroz tomadas fueron analizadas en diferentes laboratorios, el laboratorio de Valencia habló de un arroz completamente normal.

El Vaticano tardó 25 años en pronunciarse pero en 1974 la Iglesia consideró el hecho como un milagro y el día 28 de septiembre de 1975 tuvo lugar la canonización del beato San Juan Macías en Roma.

La gran cantidad de testigos, así como las muestras de arroz recogidas sirvieron para verificar que el arroz vertido en la olla era absolutamente normal, todo esto contribuyó para la declaración de milagro. 

Hoy aún se conserva en el centro la zona de la cocina y un cazo que se sacó para repartir la comida.

 ¿Qué te parece? ¿Crees que existen los milagros

Relato tomado de Extremadura Misteriosa

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