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DESMONTANDO UN SERIO ERROR DE LA FSSPX


[El error a que alude el título de esta entrada no es simplemente un error epistemológico, o sea en decir que la Verdad está en el medio de dos extremos, siendo así que la verdad radica en que algo es o no es, y no hay cabida para ningún medio; sino que , digo, que el error que se patentiza en el artículo del P. Citati, está en su concepción del Magisterio de la Iglesia y en particular del Magisterio Pontificio., y que por otra parte es la marca de la casa de la FSSPX. Como se sabe el lefebvrismo sostiene que si el Magisterio Oficial enuncia algo que está  en contradicción con el precedente, o no está “enraizado en la Tradición”, entonces ese Magisterio NO ES MAGISTERIO. Ahora bien ¿cómo sabremos esto? La respuesta del P. Citati constituye por sí sola, un claro exponente de la perversidad moral e intelectual de la FSSPX. El padre dice que eso lo tendría que juzgar las “personas competentes” o sea los mismos de la FSSPX. que se constituyen así en papas de los papas y verdadera jerarquía colocada sobre la jerarquía de la Iglesia y del Papa.

En el caso de que el Magisterio de un papa o el de la Iglesia enuncie algo contrario al Magisterio de Papas o Concilios o contrario a la Tradición enseñada por ellos, la conclusión no sería decir que no es verdadero Magisterio, sino que sería decir  que la autoridad que lo pronuncia NO ES TAL AUTORIDAD NI EL PAPA ES UN PAPA LEGÍTIMO.

La distinción que hace este autor, el P. Citati, acerca de la Infalibilidad del Magisterio Solemne o Extraordinario de la que carece el Magisterio Ordinario esfá refutada por una autoridad citada por él mismo en el artículo, el P. Salaverri.

Agradecemos a Mons. Morello su magnīfico artículo que verdaderamente desmonta los errores “oficiales” de la FSSPX, los cuales en la actualidad han pasado a ser comunes en la Iglesia Conciliar, tanto en conservadores como en pseudotradicionalistas. Triste servicio que ha llevado a cabo la Fraternidad que ha despojado a la supuesta Iglesia , de la prerrogativa de la Infalibilidad, y que de facto impide a los católicose jercitar el acto de Fe, pues no hay autoridad infalible que haga posible que los fieles crean firmente en lo que Dios ha revelado y ha encomendado a su Iglesia Santa su enseñanza]

Un error muy serio de Écône

Publicado el 17 de enero de 2018

Un error muy serio de Ecône que enseña que la verdad está en el medio.

NO, es la virtud la que está en el medio.

¡La verdad es o no es !

 


Mons. Andrés Morello nos ofrece  aquí la refutación de un artículo de un sacerdote de la FSSPX, publicado en el sitio web oficial italiano de dicha Fraternidad.

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¡El peligro de los viejos manuales!

Ref .: Artículo sobre el Magisterio de la Iglesia

Autor: P. Angelo Citati (Fraternidad Sacerdotal de San Pío X)

Sitio del distrito italiano de dicha fraternidad

Fecha: 25 de diciembre de 2017

                    La caridad de un buen amigo nos ha enviado el artículo que comentamos, que despertó en nosotros un interés que se diluyó a medida que avanzaba la lectura.

El artículo en cuestión ha sido escrito por un sacerdote de la FSSPX, publicado en el sitio web oficial italiano de la Fraternidad, y por lo tanto, creemos que fue escrito  con el acuerdo y la aprobación de dicha fraternidad; se divide en cinco puntos, y en el último párrafo del quinto punto, es decir, en la conclusión, postula el principio de que la caridad debe regir las discusiones teológicas. Esta intención del autor es muy cierta y muy loable y, tratando de corresponder a ella, vamos a permitirnos algunos comentarios. Sin duda la redacción de este artículo ha requerido cierto esfuerzo por parte de su autor, incluso así, parte de una distinción mal aplicada, hace afirmaciones insuficientemente probadas o contrarias a la realidad histórica de los testigos contemporáneos de los hechos con que él afirma y defiende el principio de no contradicción y para contradecirse aún más, cita a autores en defensa de sus argumentos que refutan estos mismos argumentos de las obras escritas por ellos.

Intentaremos mostrar lo que decimos.

El artículo parte de la inserción en el Acta Apostolicæ Sedis de una carta de Francisco dirigida a los obispos de la región de Buenos Aires en Argentina, apoyando definitivamente lo que él enseñó en su documento “Amoris Lætitia” sobre la posibilidad de dar la comunión a las personas a las que antes la Iglesia la había negado. Teniendo presente  una enseñanza oficial, un acto del Magisterio, contrario a las enseñanzas anteriores de la Iglesia, el autor trata de explicar la verdadera noción del Magisterio y su necesidad, e indica dos errores contrarios según la percepción propia.. Para justificar su solución, “intermedia entre dos errores”, cita al padre Réginald Garrigou-Lagrange en su libro “Las tres edades de la vida interior” y afirma: “La verdad siempre está entre dos extremos”.

 

Ad Primum:

El padre Garrigou-Lagrange conocía demasiado bien lo fundamental de la filosofía. La cita de su libro “Las tres edades de la vida interior” citado por el autor del artículo, no se refiere a la verdad que corresponde a la naturaleza de las cosas, sino a la verdad de una actitud moral por la cual el hombre se opone bien o mal al desorden causado por el pecado. He aquí la cita completa del padre Garrigou-Lagrange:

 

“Capítulo II: naturalismo práctico y mortificación según el Evangelio

 Después de dar una idea general de la edad espiritual de los principiantes, debemos hablar del trabajo principal que se les exige para evitar caer en el pecado. (…)

Ante todo, vale la pena señalar aquí dos tendencias extremas y erróneas , por un lado el naturalismo práctico muy frecuente, en el que cayeron los quietistas, por otro la orgullosa austeridad   jansenista que no proviene del amor de Dios . La verdad se levanta como una cumbre en el medio de estos dos extremos, que representan las desviaciones contrarias del error. (Trabajo citado, edición de Le Cerf, París, 1938, 376 en capite).

La verdad respecto d el Magisterio corresponde a la naturaleza de dicho Magisterio , con los límites y la extensión que Nuestro Señor Jesucristo le dio y que la misma Iglesia ha enseñado , y que ciertamente no se corresponde con la actitud moral con la que los sujetos pasivos del Magisterio quieren verla.

He aquí un ejemplo similar. Si hablamos de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo, la verdad no estaría entre dos extremos, uno que lo exaltaría al infinito, y el otro que lo degradaría y restringiría. El verdadero Reino de Nuestro Señor, precisamente, no tiene límites y es infinito, y sería incorrecto rebajarlo; la naturaleza divina necesariamente gobierna  sobre todo lo que no es Dios, por derecho propio, ya que en unión con su naturaleza humana, es necesariamente el cabeza de la humanidad por la prerrogativa de ser al mismo tiempo Persona Divina, y por  conquista en razóm de sus méritos infinitos.

Ahora  bien, respecto de la verdad, [según el autor]  no es así, ya que el autor del artículo dice que habría un medio entre dos errores extremos.

Si el artículo se basa en una distinción falsa, todos sus contenidos fallan.

Ad secundum:

El primer error, que él sitúa a la extrema derecha de su propia  solución, sería el de la solución sedevacantista, con sus diversos matices, que va en contra del “sentido eclesial”. Aquí, el autor cita al Papa Pío XII enseñando que el Magisterio en la Iglesia es la Regla próxima de Fe .

Está claro que el Magisterio es la Regla próxima de Fe, pero a partir de ahí, el autor hace dos afirmaciones que no se siguen necesariamente:

  • La Santa Iglesia no podría sobrevivir mucho tiempo sin un Papa reinante;
  • Tampoco podría sobrevivir sin el Magisterio (ejercido “in actu”, en acto).

Sobre los límites en el tiempo de una posible vacancia de la Santa Sede no hay ninguna definicion en ningún documento oficial de la Santa Iglesia y, de hecho, durante el cisma occidental en el que hubo tres Papas simultáneamente  (a quienes el Cónclave hizo renunciar eligiendo un cuarto Papa que reconoció la Iglesia universal); la vacancia (por la incertidumbre sobre el Papa) duró más de cuarenta años. La verdadera cabeza de la santa iglesia, y que le da fuerza, es nuestro Señor Jesucristo y no su vicario, y esta cabeza nunca falta ni faltará.

El Magisterio no se limita a las enseñanzas actuales de un Papa concreto. El autor se refiere al Magisterio como algo constitutivo de la Santa Iglesia y esto es correcto, pero lo aplica al Magisterio de un sujeto concreto, que  en cuanto tal no es constitutivo de la Santa Iglesia. Permítanme explicarlo:  el papado es de Pedro y Pedro se perpetúa en sus sucesores como vicarios, de modo que la enseñanza no se restringe al Papa contemporáneo (in actu) sino a todo lo que se ha enseñado desde siempre. Lo cual es fuente más que suficiente para discernir la verdad del error doctrinal, al menos es suficiente hasta que haya un verdadero Papa en la Iglesia.

En el segundo punto, cuarto párrafo, el autor hace una afirmación que negará más tarde (párrafos tercero, quinto y sexto)

Primera declaración (segunda punto, párrafo cuarto )

“… porque no somos nosotros los que podemos determinar a priori, sobre la base de una tesis dada, cuál es la autoridad de un texto promulgado por el Papa, sino que es el propio Papa el que manifiesta su intención (mens , de acuerdo con el término ya consagrado) y es a nosotros a quienes toca el que sea  recibido como tal. 

Su contradicción (párrafos tercero, quinto y sexto)

“Se sigue que si se propone para ser creída, incluso (en teoría) en nombre de la autoridad magisterial, una proposición que está en contradicción lógica con una proposición ya enseñada por el Magisterio (…) el católico no solo no está obligado a adherirse a tal propuesta, sino que en buena conciencia, en la medida en que conoce y halla esta contradicción, puede rechazarla, cualquiera que sea la autoridad que la proponga: aunque se trate de su sacerdote, su Obispo, o el Papa. (…) Y al hacerlo, no comete ningún error contra la doctrina católica (como es el caso normalmente cuando nos oponemos al auténtico Magisterio), porque en el sentido estricto, estas proposiciones no van acompañadas de una autoridad magisterial vinculante (aunque caen en el marco del ejercicio de esta autoridad por parte de su legítimo titular), en la medida en que el Magisterio, que ya las ha condenado, no puede contradecirse. 

El autor lo distingue de esta manera:

Si el Magisterio:

– enseña la doctrina de siempre = obliga

– [enseña doctrina] en contradicción [con el magisterio anterior ]= no obliga

Nosotros lo distinguiríamos de la siguiente manera:

El Magisterio:

– Obliga porque es el Magisterio y, como tal, enseña la Verdad.

– no obliga cuando ha dejado de ser Magisterio o nunca lo ha sido.

¿Qué es el Magisterio? (Ref Salaverri, De Ecclesia I. 2, Bac, tesis 12, 504, 655):

Munus tradendi Doctrinam legitima auctoritate (oficio de transmitir la Doctrina con legítims autoridad ).

Esto supone dos cosas:

  • en el maestro: el poder y el encargo de transmitir la Doctrina (por lo tanto, la Verdad)
  • en los discípulos: la obligación y el derecho a recibir la instrucción (porque lo que enseña el auténtico Magisterio sólo puede ser verdadero = oficio de enseñar la Doctrina)

Es suficiente, entonces, que quien posee la Autoridad Magisterial manifieste la voluntad de enseñar y transmitir la Doctrina, de modo que los discípulos estén obligados a dar su consentimiento, de lo contrario, nunca sabremos cuándo debemos creer y qué cosas.

El Magisterio no yerra  porque es correcto (de hecho es correcto), sino no puede errar porque obligaría a los demás a consentir en el error .

El Papa León XIII dice: ” Si (el Magisterio) pudiera de alguna manera ser falso, se seguiría, lo cual es obviamente absurdo, que Dios mismo sería el autor del error en el hombre  ” (Acta Apostolicæ Sedis 28, 721).

En el mismo segundo punto, sexto párrafo, el autor afirma que el Concilio Vaticano II “quedará por encima de todos  como aquél que ha pro

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P. Berto

clamado a María Madre de la Iglesia”. Esto está en completa oposición a la declaración de un testigo (muy respetada en la FSSPX, al menos de palabra), el Padre Berto, teólogo del Arzobispo Lefebvre durante el Concilio que, con gran amargura, dijo que el Concilio  no quería  un esquema [separado] de la Virgen para no molestar a los protestantes. Sobre este tema, basta con leer el libro del profesor Roberto de Mattei, “El Vaticano II, una historia para escribir”, edición de Muller, 2013, p. 194-198, de quien ponemos en nota al pie, sus reflexiones. Si hubo un Concilio menos Mariano en la historia de la Iglesia, éste fue precisamente el Vaticano II. Contra factum non fit argumentum (ningún argumento es válido contra el hecho) (en la nota, el texto del profesor de Mattei).

Ad Tertium:

En el tercer punto de su artículo, el autor habla de la solución propuesta por el extremo opuesto o “extrema izquierda”, es decir, el absolutismo magisterialEn pocas palabras, según el autor, consiste en reclamar que se acepte como indiscutible todo lo que el “Papa” enseña o afirma como magisterial. Recordemos que hemos dicho que el autor cita como autores de referencia sobre estos temas pertenecientes al Tratado de la Iglesia, al Cardenal Billot, a Zapelena, a Salaverri entre otros (nota 18 del artículo).

Veamos el juicio del autor sobre esta posición de la “extrema izquierda” en relación con su punto medio entre dos errores:

“La autoridad magisterial no debe confundirse con el autoritarismo coercitivo de los escribas y fariseos (de ayer y de hoy) por el cual se afirma, aprovechando la función que ella desempeña a la que los fieles deben adherirse en cualquier doctrina. Aquellos que poseen el poder magisterial no pueden por lo tanto contentarse con reclamar, pretender, u obligar [a los fieles] a adherirse a una doctrina,  para promulgar un acto del Magisterio. No es suficiente escribir en un texto: “Magisterio auténtico” . Debemos enseñar con autoridad, en el nombre y por la autoridad de Jesucristo, mostrando el enraizamiento de esta enseñanza en la Tradición de la Iglesia y su continuidad con las enseñanzas anteriores del Magisterio. Tercer punto, tercer párrafo. Hay que añadir que estas características son las del Magisterio Solemne o Extraordinario, no las del Magisterio Ordinario.

Pero veamos lo que dice sobre ello el Padre Joaquín Salaverri SJ en su libro De Ecclesia Christi, Sacræ Suma Teológica T. I, Bac (5 ª edición), Madrid, p. 701, No. 647-648. Este teólogo es citado por el P. Citati, autor del artículo, como referencia de la materia tratada (Nota 18 de su artículo):

Además, el Soberano Pontífice tiene en la Iglesia toda la plenitud del poder supremo (Denzinger, 1831). Entonces debe tenerlo de todos modos tal como se practica en la Iglesia. En la Iglesia el Magisterio se ejerce de dos maneras: extraordinaria (solemne) y ordinaria. Por lo tanto, el Soberano Pontífice también tiene el poder de la infalibilidad cuando enseña de manera ordinaria  “(n ° 647, obra citada).

Además, para ejercer su infalibilidad en las cosas de Fe y Costumbres,   cosa que los autores no discuten, no es necesario que el Romano Pontífice use la forma extraordinaria o solemne de su propio juicio  Ex cátedra  ; simo que es suficiente que utilice cualquier otra forma ordinaria y común entre aquéllas  que usa para enseñar a la Iglesia universal, siempre que exprese su intención de enseñar infaliblemente “(n. ). “Este modo ordinario de enseñar infaliblemente, el Romano Pontífice lo usa cuando propone algo perteneciente a la Fe y Costumbres como Doctrina que debe ser creída y absolutamente aceptada por todos” (n ° 648, siguiente párrafo, trabajo citado).

 

“Por lo tanto, de la intención clara y manifiesta de obligar a todos los fieles a dar su consentimiento, se puede deducir de ello que el ejercicio del Magisterio Ordinario es infalible” (n. ° 648, último párrafo, trabajo citado).

El peligro de los viejos manuales

Al final de su tercer punto, el autor del artículo hace una declaración asombrosa, al hacer referencia a los libros que han abordado el tema del Magisterio, y que él mismo alabó en su nota 18: [Los sédévacantistes y los absolutistas respecto del Magisterio] “ambos grupos tienen en común la culpa de no querer ver matices en la realidad, y de querer ver la realidad exclusivamente a la luz de los principios que se encuentran en los viejos manuales preconciliares de Eclesiología (en su época muy laudables) pero desde el punto de vista que ahora tratamos parcialmente inactuales 

Aquí hay dos errores grotescos:

  • la realidad del Magisterio cambia.
  • Cambiemos los manuales.

El autor afirma esto mismo, en el segundo punto, cuarto párrafo de su artículo: “Es innegable que la concepción del Magisterio ha experimentado un cambio profundo en las últimas décadas (sólo hay que pensar en los signos externos de este cambio) , por el hecho de que el número de intervenciones magisteriales se ha incrementado dramáticamente, mientras que su solemnidad ha disminuído proporcionalmente a medida que se han ido sumando a los órganos tradicionales otros, tales como diversas Comisiones papales y teológicas, en las que la autoridad no siempre es del todo clara). 

Notemos primero que los cambios profundos a los que se refiere el autor son: el número de intervenciones que ha aumentado enormemente, la menor solemnidad, y las nuevas Comisiones. El lector admitirá que el número de algo o su menor solemnidad no altera de ninguna manera su naturaleza, en este caso la del Magisterio Ordinario, y que las Comisiones, a las que alude, son las que la iglesia conciliar ha establecido para consolidar los cambios posteriores al Vaticano II.

La Eclesiología de los viejos libros de texto es más que suficiente para explicar qué es el Magisterio de la Iglesia, cuándo obliga, y cuándo se ejercita , ya que no hace  más que razonar a partir de las definiciones dogmáticas de los Concilios (especialmente del Vaticano I) y de la enseñanza ininterrumpida de los Pontífices y Doctores, como, por ejemplo, en los textos que ya hemos citado.

“La concepción del Magisterio ha sufrido un cambio radical,” sí, eso está claro, pero no un cambio en el espíritu de la Santa Iglesia, sino un cambio a partir de las innovaciones conciliares. Sería lo mismo que decir que “la concepción de la Santa Misa sufrió un cambio profundo desde la nueva misa, en 1969, de modo que los antiguos manuales del Santo Sacrificio serían hoy inactuales”. Así, como dijeron los Cardenales Ottaviani y Bacci, que la nueva Misa se aparta impresionantemente de la teología católica de la Misa, de la misma manera podríamos decirlo de la nueva concepción del Magisterio de la Iglesia.

¿Cuáles son los motivos del autor para hablar así?¿Qué motivos tiene para pensar así? :

Comencemos por la afirmación de que la intención del autor se nos escapa, aunque la intención obvia del artículo no se nos escapa, a saber:

  • es un error decir que si el Magisterio enseña errores, incluso cuando dice que quiere enseñar y que esta doctrina debe ser creída por todos, allí no existe el maestro, es decir, el Papa;
  • es un error decir que si los que ejercen el Magisterio quieren enseñar errores manifiestos e imponerlos, esto no es  parte del Magisterio, aunque el Maestro reconocido como tal (el Papa) afirme que este es Magisterio.

La Santa Iglesia define claramente qué es el Magisterio. Repitamos la frase de Su Santidad León XIII: “Si (el Magisterio) pudiera de alguna manera ser falso, se seguiría, lo cual es obviamente absurdo, que Dios mismo sería el autor del error en el hombre “(Acta Apostolicæ Sedis 28, 721).

Por ejemplo, en comparación con la canonización de los Santos, el cardenal Próspero Lambertini (eminente tomista), Papa que reinó con el nombre de Benedicto XIV, en 1734, dice: ”  El Papa no puede introducir a la Iglesia en el error,  en cuanto a las Costumbres, permitiendo que se venere , por un acto de plena autoridad apostólica, a un pecador “(diccionario apologético de la fe católica, Ales, col. 1132 y siguientes).

Santo Tomás de Aquino enseña lo mismo: ” En la Iglesia, no puede haber un error reprensible , sería un error reprobable si se venerara a alguien que hubiera sido un pecador, porque unos pocos, sabiendo sus pecados creerían que ello  es falso (…) y, si esto sucediera, se los podría hacer errar (possent ad errorem perduci) “(Quodlibet IX, q, 7, a, 16).

El Magisterio es lo que es, y funciona como funciona, de lo contrario no es el Magisterio, y no podemos decidir qué es Magisterio  y que no lo es (incluso aprobado por el pretendido “Maestro” [el supuesto Papa]), sino porque cumple las condiciones del Magisterio, y si enseña el error y lo impone, su autor, consiguientemente, no puede gozar [de la posesión ] del  Magisterio Universal.

Obviamente, si negamos que estos Papas son verdaderos Papas, es ridículo ir a Roma a pedir un espacio para la Tradición junto a la Nueva Misa.

La solución de compromiso no es, en vez de  extraer conclusiones de la Doctrina de siempre (como debería ser), mitigar o cambiar la Doctrina, alegando que la  Regla Próxina  de la Fe [el Papa] aunque  establezca cualquier cosa y de cualquier forma, nosotros, o como dice el autor, “aquellos que tienen la competencia” (quinto punto, tercer guión in fine) deciden qué cosa  debemos aceptar o y cual rechazar de la enseñanza de la iglesia conciliar

Es penoso  oir de un autor que o bien no aprendió la Doctrina o bien la aprendió tal como le fue enseñada, que sus Superiores en Italia publiquen este  artículo en la Página Oficial. Esto es doblemente penoso..

9 de enero de 2018.

† Mons. Andrés Morello .

 
Obispo Andrés Morello

Ed la CatholicaPedia : La unidad completará su lectura por las letras – abajo – deL P. Berto(TEOLOGO de Monseñor Lefebvre durante  “Concile” Vaticano II)que constituyen un análisis verdaderamente notable de la nueva teología que triunfó después del Vaticano II , de su naturalismo, su fatuidad, su completa falta de espíritu de fe y amor a las almas.

Padre Victor Berto


NOTA  :

 

Roberto de Mattei, Vaticano II, una historia para escribir , edición Muller, 2013, p. 194-198.

”  La ofensiva antimaximalista se activa

La señal procedente de la ofensiva antimaximaliste fue publicada, cuando  la segunda sesión era inminente, en el libro del mismo Laurentin, la pregunta Mariana , en la que el “Movimiento Mariano” lo presentó como ”  un problema  “. ”  Sin duda, el movimiento mariano es fértil, ferviente, próspero ” , escribió Laurentin. “¿ Pero no es excesiva su abundancia? ¿Su intensidad febril? ¿Su desarrollo especializado, en parte patológico? “. La mariología contemporánea, caracterizada por ”  una abundancia de literatura “, presentaba, según Laurentin, una tendencia “a priorista”, debido a su compromiso con la exaltación incondicional de la Santísima Virgen. Por lo tanto, era necesario “purificar” esta tendencia para hacerla compatible con los requisitos del ecumenismo y la nueva teología.

La línea minimalista como el mariólogo francés sugiere fue que, por lo general hipócritamente, un cristianismo de la Virgen en el que no se reconoce a San Pablo  ” ni ”  cristianismo sin la Virgen que no serīa  Católico  “. Esta moderaciøn , gozó de la simps¿Atìa especialmente Y apoyo de los medios, incluyendo a Laurentin, teólogo y periodista, que conocía sus  mecanismos.

El libro de Laurentin fue totalmente refutado por un gran Padre mariólogo, el P. Aldama, a petición del Padre Balic Roschini, que intervino a su vez en la polémica con un folleto titulado La  cosidetta “questione mariana” . (…)

El “minimalista” contó con el apoyo de Juan XXIII en 1954, seis meses antes de la encíclica de Pío XII Ad Coeli Reginam la que instituyó la fiesta del reino de María, que  había mostrado un “carácter  irresoluto  ” en su mente, DE cara una nueva fiesta de la Realeza de María, ”  por temor a un daño grave en la eficacia apostólica desplegada para llevar la unidad de la Iglesia Católica en el mundo  .” Esto explica por qué el Papa Roncalli estaba dispuesto a acoger los casos de los “minimalistas”, acusando a los  “maximalistas” de prejuzgar el ecumenismo. Pablo VI compartirá esta línea minimalista. Su última intervención en la labor del Comité Preparatorio fue el 20 de junio de 1962, cuando se almacena junto con Lienart, contra la propuesta de otorgar el título a la Virgen de “mediadora” dijo que era ” intempestiva  e incluso peligroso  “. PEl adre Bevilacqua confió a Dom Helder Cámara: ”  Llamo la atención del Papa cada vez que veo un libro como Marian Cuestión de Laurentin, o libros escritos con el consejo de Hans Küng. Le gustan mucho Rahner y Häring. Y yo también. »(…)

En enero de 1963, después del cierre de la primera sesión, la Comisión de Coordinación del Concilio decidió que el esquema de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, debería tratarse independientemente del esquema De Ecclesia . (…)

          El éxito de lo “minimalista”

 

El 30 de septiembre de 1963, el día de la apertura del debate, los minimalistas” de inmediato pidieron  por boca del cardenal Frings, absorber en el esquema sobre la Iglesia todo lo relacionado con la Virgen María, para facilitar el diálogo ecuménico con los hermanos separados. Al día siguiente, el cardenal Silva Henríquez a su vez argumentó que en América Latina, la devoción a la Virgen María estaba más allá de los límites de la devoción cristiana y la aprobación de un esquema sobre la Virgen empeoraría  la situación. En consecuencia, , apoyó, en nombre de 44 obispos de los países de América Latina, la propuesta del Cardenal Frings. Esa misma mañana, la misma declaración fue hecha por el Arzobispo Garrone de Toulouse, en nombre de ”  muchos obispos franceses  “, por el Obispo Elchinger y el Obispo Méndez Arceo.

El 4 de octubre, la jerarquía de Inglaterra y Gales intervino en favor de la propuesta de Frings; Mientras tanto, el mismo día, un texto escrito por los Padres Servitas se distribuyó a los padres conciliares, quienes sugirieron que aparte de “mediadora” también se utiliza el de María “Corredentora”. El Padre Balic, un experto en comisión teológica, a su vez, emitió un documento en el que explicaba por qué era necesario pamantener parte del esquema sobre la Iglesia de la Virgen María. Hasta el cardenal Arriba y Castro, arzobispo de Tarragona, hablando en nombre de los 60 obispos españoles, dijo que, dada la importancia de la Madre de Dios en la economía de la redención, contrariamente a lo argumentado hasta allí, sería mejor adoptar un esquema separado sobre la Santísima Virgen María.

La discusión continuó (…). 24 de octubre se anunció a los cardenales moderadores, dado el gran número de padres que habían solicitado la inclusión del esquema de la Virgen María en el de la Iglesia, el Papa había pedido a la comisión doctrinal elegir dos miembros para exponer las diferentes posiciones. La comisión nombró al Cardenal Rufino Santos, de Manila, como defensor del plan separado, y al Cardenal Franz König, de Viena, como el autor de la incorporación. El 24 de octubre, los dos Padres conciliares expusieron en el aula sus tesis opuestas. (…)

29, la cuestión fue sometida a votación: ”  ¿placet, de los Padres conciliares al esquema de la Virgen María, Madre de la Iglesia, que serán revisadas a fin de constituir el capítulo VI del esquema sobre la Iglesia? Los resultados de la votación fueron 1.114 votos a favor y 1.074 en contra . La asamblea fue por primera vez reducida en dos mitades, con una diferencia de solo 40 votos; la división correspondía a la de dos visiones teológicas opuestas y marcaba aunque fuera muy ajustadamente , la victoria de los “minimalistas”.

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