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PREDICACIÓN CUARESMAL DE FRANCISCO BAJO EL SIGNO DEL NATURALISMO


Tonterías insufribles so capa de catolicismo

Naturalismo de una  predicación cuaresmal: 
Análisis del Sermón del Miércoles de Ceniza de Francisco

Es verdad que  andamos  un poco retrasados en la cobertura de esto, pero están sucediendo muchas cosas en el continuo show telivisivo de Francisco que es difícil hacer comentarios, completa y oportunamente. Pero por lo menos lo hacemos antes de que termine la cuaresma.

El miércoles de ceniza, 14 de febrero, “el Papa” Francisco inauguró la temporada de Cuaresma con otro de esos sermones extraordinarios que solo él puede dar. El servicio de noticias Novus Ordo Zenit  ha facilitado una traducción al inglés:

Las personas que deseen hacer una penitencia extra en Cuaresma pueden hacerlo viendo el video aquí .

Esta parodia de una homilía cuaresmal es un excelente ejemplo del naturalismo de Francisco que queremos analizar para mostrar cómo Francisco arrastra continuamente lo sobrenatural al nivel de lo natural y solo utiliza a Dios y algunos otros conceptos sobrenaturales para hacer que su Naturalismo parezca cristiano.

Así pues, empecemos  ahora y analicemos su sermón del Miércoles de Ceniza:

El tiempo de Cuaresma es un tiempo favorable para remediar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y para recibir la   siempre nueva, alegre y llena de esperanza proclamación de la Pascua del Señor. La Iglesia en su sabiduría materna nos invita a prestar especial atención a todo lo que pueda dañar o incluso corroer nuestro corazón creyente.

Estamos sujetos a numerosas tentaciones. Cada uno de nosotros conoce las dificultades que tenemos que enfrentar. Y es triste observar que, cuando nos enfrentamos con las circunstancias siempre cambiantes de nuestra vida cotidiana, se alzan voces que se aprovechan el dolor y la incertidumbre; lo único que pretenden hacer es sembrar la desconfianza. Si el fruto de la fe es la caridad, como solía decir la Madre Teresa, entonces el fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación. Desconfianza, apatía y resignación: estos son demonios que ablandan  y paralizan el alma de un pueblo creyente.

Esta es una forma bastante extraña de comenzar un sermón de Cuaresma. Habla de “acordes disonantes” que pueden “dañar”y “corroer” nuestros “corazones”. ¿Podría algo ser más vago que esto? Francisco usa continuamente un lenguaje poético lleno de metáforas, y por lo general groseras, por tres razones: porque (a) no requieren conocimiento de teología; (b) son excelentes titulares; y (c) permiten múltiples interpretaciones para que no se pueda obtener un significado claro, lo que tiene la clara ventaja para él de que puede causar caos y confusión entre las masas sin que nadie pueda cazarlo en un determinado error.

Así pues, el apóstata jesuita saca a la luz las tentaciones, pero solo menciona conceptos tan vagos como “desconfianza”, “apatía” y “resignación”, ¿con respecto a qué? No nos lo dice.  Sólo nos dice que son “demonios que desmoralizan y paralizan” nuestras almas. Pero esto no es verdad per se  dicho de estos tres conceptos; todo depende del objeto a que se apliquen. Por ejemplo, la desconfianza en las promesas de este mundo , la apatía o desinterés cuando se nos alaba o se nos reprende  por un buen trabajo , y la resignación a la voluntad de Dios son cosas muy nobles y loables. La impresión que da Francisco no especificando más de que la desconfianza, la apatía y la resignación son malas en sí mismas es simplemente falsa.

Lo que puede calificarse como “desmoralizar” o “corroer” nuestros corazones, nadie lo adivina.

El pseudo-papa continúa:

La Cuaresma es el momento ideal para desenmascarar éstas y otras tentaciones, para permitir que nuestros corazones vuelvan a latir   en sintonía con el vibrante corazón de Jesús. Toda la temporada de Cuaresma está impregnada de esta convicción, que podríamos decir se hace eco de tres palabras que se nos ofrecen para reavivar el corazón del creyente:  hacer una pausa,  ver  y  regresar .

En sus homilías, a Francisco le gusta enumerar varios conceptos (generalmente poco comunes) que luego procede a detallar. Ese es su estilo. Este sermón aquí no es una excepción. “Haz una pausa, ve y regresa” ¿A qué se refiere esto?Él simplemente lo declara así.

Pero ahora viene la parte más interesante. Francisco comienza a darnos sus ideas sobre hacer una pausa, ver y regresar, y es aquí donde vemos claramente su inclinación hacia  el naturalismo, siempre enfocándose en lo temporal, lo mundano, lo natural:

Párate un poco, deja atrás el malestar y la conmoción que llenan el alma de sentimientos amargos que nunca nos llevan a ninguna parte. Haz  una pausa en esta  vida acelerada que dispersa, divide y finalmente nos quita el tiempo con la familia, con los amigos, con los niños, con los abuelos, que nos quita ese tiempo que es un regalo … el tiempo para estar con Dios.

Cualquiera que  tenga que lidiar diariamente con la secta del Vaticano II bajo Francisco, sabe que nadie tiene más éxito en asegurar que la vida se vuelva acelerada y dispersa, dividida y al final sin  tiempo para estar con otros que el ” Papa “Francisco. Los últimos 5 años han sido un verdadero diluvio de noticias y eventos  involucrando a Francisco. Nadie mantiene a los periodistas, bloggers y comentaristas más ocupados que Jorge Mario Bergoglio. “Si el sabio disputa con el necio, ora se enoje, ora se ría, no encontrará descanso”, dice la Sagrada Escritura (Prov 29: 9).

Note que en la cita anterior, Francisco menciona a Dios, aunque solo al final. Por sí solo, esto no indica necesariamente algo definido, pero en el caso de Francisco, es el síntoma emblemático de toda su teología y filosofía: el hombre primero y, si fuere necesario, tal vez también Dios, pero solo de manera secundaria y solo al servicio de hombre. Recordemos que cuando Francisco compartió sus 10 consejos para una vida feliz  con el mundo hace unos años, Dios no aparecía  en absoluto. Aparentemente Dios no es necesario para una vida feliz, según el Sr. Bergoglio, cuando, por supuesto, la verdad es que solo Dios puede darnos una vida que sea verdaderamente feliz y que culmine en la felicidad eterna del Cielo.

Francisco continúa:

Haz por un momento una pausa, deja a un lado la necesidad de presumir y ser visto por todos, queriendo aparecer continuamente en el “tablón de anuncios” que nos hace olvidar el valor de la intimidad y la memoria.

Haz una pausa  por un momento, abstente  de las miradas arrogantes, de hacer  comentarios rápidos e hirientes que surgen del olvido de la ternura, la compasión y la reverencia por el encuentro con los demás, particularmente con aquéllos que son más vulnerables, que han sido  heridos e incluso están inmersos en el pecado y el error.

Haz una pausa  por un momento, reprime el impulso de querer controlarlo todo, saber todo, demoler  todo; esto proviene de pasar por alto la gratitud por el regalo de la vida y por todo el bien que recibimos.

Haz una pausa  por un momento, aléjate del ruido ensordecedor que debilita y confunde nuestro oído, que nos hace olvidar el poder fructífero y creativo del silencio.

Haz una pausa  por un momento, abstente de la actitud que promueve pensamientos estériles e improductivos que surgen del aislamiento y la autocompasión, y que nos impiden  salir de nosotros mismos a encontrar a otros para compartir sus cargas y sufrimientos.

Haz una pausa  por un momento, abstente del vacío de todo lo que es instantáneo, momentáneo y fugaz, que nos priva de nuestras raíces, nuestros vínculos, del valor de la continuidad y la conciencia de nuestro viaje en curso.

¡Haz una pausa  para mirar y contemplar!

Al menos las primeras cuatro son una descripción perfecta de los propios vicios públicos de Francisco: el mayor narcisista de la Ciudad del Vaticano, que se confiesa en público y puede arrodillarse repentinamente si quiere hacerlo, nos amonesta a no querer ser vistos por todos. El hombre que se niega a reunirse con los autores de los Dubia en una audiencia privada y lanza insultos a diestra y siniestra , desaconseja el uso de palabras hirientes y quiere ternura en los encuentros. El “Papa Dictador” fanático del control obsesionado para saber todo lo que sucede a sus espaldas, le dice a sus hijos que no cedan ante el impulso de controlarlo todo. El hombre que no para de hablar,  ahora nos habla de la importancia del silencio. No tenemos necesidad de comediantes; el mundo ahora tiene al “Papa” Francisco.

Pero ese no es el punto aquí. La cosa aquí es diferente : ¿No ha reparado en que cada uno de estos pecados, estos defectos que menciona, siempre se refieren a otras personas ? Todo lo que dice aquí es horizontal y se refiere a nuestro prójimo. Él no menciona un solo vicio que tenga a Dios como objeto. Por ejemplo, podría haber hablado sobre la necesidad de abstenerse de la ingratitud para con Dios, de nuestra indiferencia hacia Dios, de cualquier hostilidad hacia Dios que pueda manifestarse en murmuraciones, etc., de las supersticiones que ofenden a Dios, del mal uso que hacemos de Su santo Nombre, del quebrantamiento  del mandamiento de guardar el día del Señor, de nuestra desconfianza en las promesas de Dios, de la correspondencia a Sus gracias, etc.

¿Qué hace este  “Papa” en vez de esto? Habla de conceptos políticamente correctos, interreligiosamente aceptables y sin contenido como por ejemplo  “pensamientos estériles e improductivos”, cosas no especificadas que “nos privan de nuestras raíces” y del “valor de la continuidad”. ¡Lo que sea! Todo aquello con lo que el Dalai Lama no podría estar en desacuerdo, y eso lo hace de intento.

Claro, Francisco menciona la gratitud por el don de la vida, pero no especifica quién nos la dio. ¿Los padres? ¿Dios? ¿La Sociedad? Casi nadie niega que la gratitud es buena e importante, e incluso los ateos generalmente son agradecidos, pero la suya es una gratitud no dirigida a ningún ser en particular, solo una sensación general de algo así como  “oh qué bien, estoy tan contento de poder disfrutar de esto”. “

Siempre nos dicen que Francisco habla de la manera en que lo hace porque “habla el idioma de la gente”, ¡sí, claro! Si eso fuera cierto, no habría dudas sobre a qué se refiere. En cambio, la Secta del Vaticano II necesita dar explicaciones profesionales de lo que en realidad dice Francisco  como lo hace Jimmy Akin, que ha publicado libros completos, como el recientemente publicado Diccionario del Papa Francisco y como Tom Hoopes con su libro , ” Qué ha dicho en realidad el Papa Francisco” .

Después de los pensamientos bergoglianos  sobre “hacer una pausa”, analicemos sus ideas sobre lo de  ver :

Ved  los gestos que impiden que la caridad muera, que mantienen viva la llama de la fe y la esperanza. Mirad de frente  con la ternura y la bondad de Dios que opera en medio de nosotros.

Pensemos otra vez: Francisco habla de “gestos” no definidos que se refieren a la caridad, o sea  las obras corporales de misericordia “la ternura y la bondad de Dios obrando en medio de nosotros.” Sorprendentemente, Francisco habla  de fe y esperanza, pero estas dos virtudes solo se mencionan de pasada, y su significado se ve distorsionado y ahogado por el enfoque excesivo en la mejora de la vida natural en este mundo, tal como lo aclaran las siguientes líneas:

Ved el rostro de las  familias que continúan luchando, día a día, con gran esfuerzo, para avanzar en la vida, y que, a pesar de muchas preocupaciones y muchas dificultades, se han comprometido a hacer de sus hogares una escuela de amor.

Ved las caras de nuestros niños y jóvenes llenos de anhelo por el futuro y la esperanza, llenos de un “mañana” y de las oportunidades que exigen dedicación y protección. Brotes vivientes de amor y vida que siempre abren un camino en medio de nuestros cálculos egoístas y exiguos.

Ved a  nuestros ancianos cuyos rostros están marcados por el paso del tiempo, rostros que revelan la memoria viva de nuestra gente. Caras que reflejan la sabiduría de Dios en el trabajo.

Interrumpimos aquí brevemente para llamar atención especial a la breve mención de Dios que Francisco logró traer a cuento  en la última oración.

Esto no sorprende: el antipapa argentino se apropia de la Santísima Trinidad para apoyar su balbuceo naturalista sobre los ancianos. Habiendo dejado de lado el verdadero y último fin del hombre, el logro de la Visión Beatífica a través de la fe sobrenatural, la esperanza y la caridad, con ayuda de la gracia, Bergoglio lo sustituye con  un propósito del hombre meramente naturaly a los ancianos en particular, les asigna la grandiosa tarea de ser el “recuerdo vivo” que comparta su sabiduría con los jóvenes. ¿Qué pasa con su propósito cuando los ancianos ya no pueden recordar, o comunicarse, o ser de otra cualquier “utilidad” para el resto del mundo? Bueno, esa es una conclusión que el Naturalismo de Francisco aún no está dispuesto a dibujar, pero al final  lo hará porque las premisas están en su lugar. Eso es lo que sucede cuando sustituyes el propósito sobrenatural de nuestras vidas con una falsificación natural. Las ideas tienen consecuencias.

El apóstata jesuita espiritualmente ciego continúa (des)conduciendo a los ciegos, vean :

Ved las caras de nuestros enfermos y los muchos que los cuidan; rostros que en su vulnerabilidad y servicio nos recuerdan que el valor de cada persona nunca puede reducirse a una cuestión de cálculo o utilidad.

Esto suena muy agradable y compasivo, pero es falaz. Es verdad que  por el momento, Francisco tiene que defenderse contra las conclusiones que inevitablemente se derivarán de su cosmovisión naturalista. Por lo tanto, rápidamente hace  un llamamiento a la emoción que, sin embargo, no resistirá el escrutinio lógico de aquéllos que, ahora o más tarde, no tendrán miedo de llevar  su Naturalismo hasta su conclusión lógica. Mientras que él afirma gratuitamente que los rostros de los enfermos y los que los cuidan nos recuerdan el valor de cada persona, alguien más puede afirmar, de  manera gratuita , que no nos recuerdan nada, que, de hecho, nos recuerdan que no existe ningún sentido en el sufrimiento prolongado, especialmente sin esperanza de recuperación, y que aquéllos que reclaman ser atendidos en sus necesidades,  están siendo una carga pesada para quienes les sirven.

Por supuesto, tomar esa posición sería totalmente erróneo y criminal, eso está claro. Pero el punto es que no hay nada en la lógica de Bergoglio que impida sacar esa  conclusión y que con el tiempo la gente la sacará. Esa es la realidad aterradora. Francisco puede decir todo tipo de cosas agradables sobre los ancianos, pero a menos que tenga una buena teología para respaldarlo, sus palabras no tienen fundamento.

El mal de la eutanasia es una de las mayores amenazas morales de nuestro tiempo, y nadie, cuando se enfrenta a la pesada carga de dar un servicio sin ayuda de la gracia (ver Mt 11:30), se dejará influir por el atractivo natural de Bergoglio para “vivir” de la memoria de la gente “que supuestamente se” revela “en los rostros de las personas mayores. Este tipo de aire caliente fenomenológico sentimental no será capaz de resistir la presión cada vez mayor de la sociedad secular para deshacerse de los enfermos que sufren  o que se les considera agobiantes. Cuando se enfrentan las dificultades que puede ocasionar el cuidado de un ser querido que no tiene una verdadera esperanza de recuperación, mucha gente decidirá rápidamente que tal vez ese recuerdo vivo de las personas no es lo único en lo que se cree, y decide crear en vez de ello sus  propios  recuerdos felices.

A eso es a lo que conduce el naturalismo de Francisco, o, al menos, que fracasará en impedirlo. Solo la genuina y tradicional religión católica romana podrá refutar definitivamente los errores y sofismas de la cultura de la muerte. Los ancianos tienen valor y dignidad, no porque compartan la sabiduría con su progenie, sino porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios (ver Gén. 1: 26-27), redimidos por la Preciosa Sangre de Cristo (ver Rom 5: 9, Hebreos 9:12), y han sido (o tienen el potencial para ser) santificados a través de la gracia divina (ver Rom 15:16; 1 Cor 6:11). Su objetivo final es el mismo que el de cualquier otro: ver a Dios cara a cara un día en la dicha eterna (ver 1 Cor 13:12), y por lo tanto en esta vida deben llevar su cruz y seguir a Cristo (ver Lc 9:23). ), que es el único “Camino, y Verdad, y Vida” (Jn 14: 6).

Continuemos con el Sr. Bergoglio:

Ved las caras arrepentidas de tantos que intentan reparar sus errores y fallos, y que desde su desgracia y sufrimiento luchan por transformar sus situaciones y avanzar.

Estaba claro que, aunque es posible que no escuchemos una sola mención de la gracia sobrenatural en el sermón del miércoles de Ceniza de Francisco, definitivamente nos iba a contar algo acerca de alguien  que avanza .

Aquí el reclamante papal tuvo la oportunidad de hablar de la contrición sobrenatural, pero en cambio habla de un “remordimiento” indefinido. El contexto en el que Francisco habla es naturalista: “errores y fallos” que han resultado en “infortunio y sufrimiento”. No hay la más mínima indicación aquí de un motivo sobrenatural. Aunque pueda haber remordimientos sinceros, fuera de la contrición sobrenatural , eso no servirá para salvarse. Judas Iscariote ciertamente tuvo remordimiento por su traición a Cristo (ver Mt. 27: 3) pero no tuvo contrición, y por esta razón desesperó, se suicidó y fue “a su propio lugar” (Hechos 1:25; cf. Mc 14:21; Jn 17:12; Mt 27: 5). Aquéllos que piensan que la vida consiste en continuo  movimiento hacia adelante un día llegarán a descubrir que sólo tienen un lugar, algo más a la izquierda para ir hacia adelante : el abismo del infierno.

A continuación, Francisco trae a colación al Señor Jesucristo:

Contempla y mira el rostro del Amor Crucificado, que hoy desde la cruz continúa trayéndonos esperanza, dando  su mano tendida a aquéllos que se sienten crucificados, que experimentan en sus vidas la carga del fracaso, la desilusión y la angustia.

Por desgracia, Francisco   nuevamente respalda la agenda naturalista: se hace referencia a Cristo, sí, pero no como el Redentor cuya Pasión y Cruz expía nuestros pecados, permite a nuestras almas renacer en gracia santificante y nos da una esperanza sobrenatural para una feliz eternidad si nosotros perseveramos. Más bien, Bergoglio actúa como si Cristo hubiera sufrido y muerto por nosotros simplemente para mostrarnos su solidaridad con nuestra condición física humana y nuestra miseria temporal. Eso, de hecho, es la herejía del Zollitschism , como recordarán los lectores de este blog desde hace mucho tiempo.

Al resumir sus profundos conocimientos sobre la visión , Francisco predica:

Mira y contempla  el rostro real de Cristo crucificado por amor a todos, sin excepción. ¿A todo el mundo? Sí, a todos. Mirar su cara es una invitación llena de esperanza para este tiempo de Cuaresma, con el fin de derrotar a los demonios de la desconfianza, la apatía y la resignación. Su cara nos invita a gritar: “¡El Reino de Dios es posible!”.

Es más de lo mismo. Él menciona el Cristo Crucificado, esta vez explícitamente, pero nuevamente sólo para respaldar el Naturalismo. Habla de esperanza, pero ¿esperanza con respecto a qué? La virtud teologal de la esperanza es la seguridad que tenemos de que Dios cumple Sus promesas, viene en ayuda con Su gracia, perdona nuestros pecados y nos conduce a la Vida Eterna, basada en la infinita bondad divina y los méritos de Jesucristo. ¿Es esta la esperanza que Francisco quiere que saquemos de ver y contemplar el Rostro del Crucificado? No, es  claro que no. Él quiere una esperanza natural de “derrotar a los demonios de la desconfianza, la apatía y la resignación”. Y esto, como hace creer a sus desventurados seguidores, es de alguna manera el “Reino de Dios”.

Por último, llegamos al tercero de los  tres datos nucleares [pepitas] bergoglianos: “regresar”.

Haz una pausa, mira regresa . Él regresa a la casa de su padre. Regresa sin temor a los brazos extendidos y ansiosos de su Padre, que es rico en misericordia (véase Efesios 2: 4), que lo espera.

Regresa sin temor, porque este es el momento favorable para regresar a casa, a la casa de “mi Padre y vuestro Padre” (véase Jn 20, 17). Es el momento de permitir que el corazón sea tocado … Persistir en el sendero del mal solo provoca desilusión y tristeza. La verdadera vida es algo bastante distinto y nuestro corazón en verdad lo sabe. Dios no se cansa, ni se cansará, de extender su mano (véase Misericordiae Vultus , 19).

Regresa sin miedo, para unirse a la celebración de los que  son perdonados.

Considerando todo lo demás que ha dicho Francisco en su sermón, esta porción no es tan mala.

De hecho, debemos apartarnos del pecado y regresar a Dios: “Vuelve al Señor y aléjate de tu injusticia, y aborrece en gran manera la abominación” (Ec. 17:23). Siempre es Dios el que  debe dar el primer paso, proporcionando la gracia para la conversión: “Conviértenos, oh Señor, a ti, y nosotros seremos convertidos: renueva nuestros días, como desde el principio” (Lam 5:21).

Una vez más, sin embargo, Francisco pierde una gran oportunidad para predicar el verdadero Evangelio. Él afirma: “Persistir en el camino del mal sólo da lugar a la desilusión y a la tristeza”. Hay hasta tres cosas malas con esta afirmación: (1) se hace gratuitamente, es decir, sin probarlo; (2) es propio del naturalismo porque el motivo ofrecido para alejarse del pecado es solo un motivo natural, no uno sobrenatural (como el miedo al infierno o el amor de Dios); (3) en su contexto naturalista, ni siquiera es verdadero, al menos no necesariamente, como la Sagrada Escritura testifica en abundancia:

¿Cómo es que los impíos, viven, son ensalzas y colmados de riquezas? Ellos contemplan a su alrededor su descendencia, vense rodeados de una multitud de nietos y familiares.  Sus casas son seguras y pacíficas, y el castigo de Dios no ha caído sobre ellas. Su ganado se reproduce y se malogran sus crias. Sus vacas paren y no dejan de dar fruto.  Sus chiqullos salen en manada, sus hijos bailan y brincan. Tocan el pandero y el arpa, y se regocijan con el sonido del órgano. Pasan sus días en la riqueza, y en un momento bajan al sepulcro.. ¿Quién le dijo a Dios: Apártate de nosotros, no deseamos conocer tus caminos? ¿Quién es ese Omnipotente para que le sirvamos? ¿y qué privecho sacamos si imploramos su auxilio? (Job 21: 7-15)

Tú, oh Señor, eres justo, pero yo hablaré lo que es justo para ti: ¿Por qué prosperará el camino de los malvados? ¿Por qué están bien todos los que infringen la ley y se portan perversamente? (Jer 12: 1)

Y Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste buenas cosas en la vida, pero Lazaro  males, pues ahora,  él es consolado; y tú eres atormentado. (Lc 16:25)

De hecho, es precisamente la prosperidad mundana de los malvados lo que en primer lugar atrae a muchas personas al pecado:

Pero mis pies casi trooezaron; mis pasos casi habían resbalado. Porque tuve celo de los malvados, viendo la prosperidad de los pecadores. Ellos no tienen miedo a la muerte, sus penas son de corta duración.   No tienen las desdichas de los mortales: ni les tocan los azotes que afligen a  otros hombres. Por eso se ensoberbecen tanto, están cubiertos de su iniquidad y de maldad. Su iniquidad sobreabunda. Se abandonan a los deseos de su corazón. Su pensar y su hablar es pura maldad. Han puesto su boca en  el cielo, y su lengua recorre  la tierra. Por eso  mi pueblo se vuelve hacia ellos Dijeron: ¿Cómo lo va saber Dios? ¿hay conocimiento en el altísimo? Mira, así son los pecadores. y, sin embargo, abundan de bienes en el siglo y amontonan riquezas. Y dije: Entonces en vano he justificado mi corazón, y he lavado mis manos entre los inocentes. Soy azotado todo el día;  y mi castigo comienza desde la mañana. Si yo hablara así  condenaría  la generación de tus hijos. Procuraba discurrir  para saber esto, pero me fue muy difícil comprenderlo : hasta que entré en el santuario de Dios y entendí los últimos fines. Pero en verdad les diste prosperidad engañosa y los derribaste cuando ellos se enaltecían. Cómo son llevados a la desolación. Han dejado de existir repentinamente; han perecido a causa de su iniquidad. Como el sueño de uno que despierta, oh Señor; así reducirás  su imagen a la nada, en la ciudad.

(Salmo 72: 2-20)

Debido a que muchos pecadores públicos e incrédulos prosperan en el mundo temporal, el motivo que Francisco ofrece para apartarse del pecado -que “solo da lugar a desilusión y tristeza” – con razón no será convincente para muchos y por lo tanto producirá desprecio por el catolicismo (que es lo que se piensa que es la religión de Francisco) en lugar de conversiones. Es el fin sobrenatural del hombre el que debe ser el motivo de la conversión, no un propósito natural para evitar la infelicidad en esta vida.

Y ahora finalmente hemos llegado al último párrafo del sermón basura de Francisco:

Regresa sin miedo, para experimentar la ternura de la curación y de la reconciliación con Dios. Que el Señor sane las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: “Te daré un corazón nuevo, y un espíritu nuevo pondré dentro de ti; y sacaré de tu carne el corazón de piedra, y te daré un corazón de carne “( Ezequiel 36:26  ).

La obsesión del apóstata jesuita con la “ternura” se manifiesta aquí por tercera vez, y aunque el concepto tiene su aplicación válida con respecto a Dios (ver Sal 39:12; Dan 9:18), es el uso excesivo y exagerado por parte de Francisco de la idea, lo que crea la impresión de un Dios afeminado y una religión blandengue. Su uso constante de conceptos relacionados con acariciar y soñar, por ejemplo, constituyen todavía más este cuadro.

Lo mismo puede decirse de su uso excesivo de la noción de pecados como nuestras heridas , lo que hace que parezca como si los pecados son las cosas que nos suceden,  más o menos por desafortunadas circunstancias (que da esa misma impresión , incluso con respecto a los delitos contra la ley secular ). La verdad es, por supuesto, que el pecado es algo propio nuestro, del que nosotros mismos somos responsables. Nos comprometemos con el pecado; no nos sucede simplementeSomos activos en el pecado, no pasivos: “Hemos pecado, hemos actuado malvadamente, hemos actuado injustamente, oh Señor nuestro Dios, en contra de  tus mandamientos” (Bar 2:12).

Nuestros pecados muy a menudo causan heridas a otros y dejan heridas en nosotros mismos. Pero hacer que constantemente parezca que nuestros pecados son heridas, es distorsionar la verdad y hace que el pecado parezca menos serio de lo que realmente es. En todo caso, nuestros pecados han herido a Jesucristo: “Mas él  ha sido herido fue por nuestras iniquidades, molido por nuestros pecados; nuestro castigo cayó sobre él, y por sus llagas hemos sido curados” (Is 53, 5).

Francisco termina su homilía naturalista con la repetición de su grito de batalla:

Haz una pausa, mira y regresa!

Sí, hagamos una pausa aquí y veamos que ya es hora de regresar a la cordura y a la verdadera teología católica.

El naturalismo de Francisco es muy popular porque atrae a las masas, especialmente (pero no sólo) a los que no son católicos y no tienen intención de llegar a ser católicos.

A su naturalismo, la falta hacer hincapié en lo sobrenatural o es su misma negación,  es un sello distintivo del Modernismo. Pero Cristo nos advirtió: “Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del espíritu, es espíritu “(Jn 3, 6); y, “Es el espíritu el que da vida: la carne para nada aprovecha” (Jn 6:64). Con el enfoque final de Francisco siempre en lo natural, lo mundano y lo temporal, sabemos qué frutos producirá este falso evangelio: “Porque las cosas que el hombre sembrará, esas también cosechará”. Porque el que siembra en su carne, de la carne también cosechará corrupción. Pero el que siembra en el espíritu, del espíritu, cosechará la vida eterna “(Gal 6: 8).

Su sermón para el Miércoles de Ceniza de 2018 es un excelente ejemplo de cómo este “Papa”, en lugar de predicar el Evangelio de Jesucristo, lo falsifica convirtièndolo en  un lamentable naturalismo (cf Gal 1: 8-9). Dios recibe una mención ocasional, pero Él es invocado solo como apoyo a su Naturalismo. En una inversión diabólica de la verdad, Bergoglio usa lo sobrenatural como un refuerzo para lo natural, para hacerlo más aceptable para los cristianos. Por consiguiente, pone  lo sobrenatural al servicio de lo natural, en lugar de elevar lo natural al plano sobrenatural. Pero aquéllos que se niegan a ser transformados sobrenaturalmente por la gracia encontrarán que su felicidad natural pronto llegará a un final irrevocable: “Porque la paga del pecado es la muerte …” (Rom 6:23).

El naturalismo de Francisco se exhibe  una y otra vez a lo  largo de los años, y ha sido tan excesivo y tan obvio que el año pasado incluso un destacado  ateo se  dio cuenta de ello y ha arremetido contra Francisco:

En la religión de Bergoglio, Dios es simplemente un vendaje para ser aplicado cuando se necesita, casi siempre  para resolver los problemas de las personas, perdonar sus pecados y hacer que se sientan bien. Fuera  de eso, Bergoglio no trae a colación a Dios. Él cree en el hombre y en la religión del hombre, tal como San Pío X advirtió hace más de 100 años cuando denunció como “iniquidad enorme y detestable, tan característica de nuestro tiempo: la sustitución del hombre por Dios” (Papa Pío X, Apostólico Carta Notre Charge Apostolique , n. 9).

Nunca antes la audacia blasfema del hombre ha sido más visible en el Vaticano modernista que bajo el “Papa” Francisco.

De Novus Ordo Watch

1 reply »

  1. Puede ser que muchos supongan que las logias masónicas los hacen más inteligentes, y no es así, usan muchas palabras, y repetitivas, que no dicen nada, pero este tipo de cartas o lecturas son parecidas al sistema de propaganda usada por sus amigos profesores de la cabala que practican culto new age, dando conferencias y cumbres, blasfemando al Señor, su alumno Bergman, claramente un masón, hoy ministro de medio ambiente, lo llama su rabino de referencia, el rabino Bergoglio, el Francisco, con todo el componente, new age, carta de la tierra, y el cuidemos la madre naturaleza, que nunca falta.Ellos conocen el ocultismo, la cabalá, y saben de que hablan.

    Por supuesto la obra suprema, fue el Laudato, en armonía, con la agenda: O.N.U. 2030, cuyos cerebros,forman parte del Club de Roma, y el vocero es el lider del Vaticano. Necesitan ser traducidos, cuando, no se los conoce. Su culto, es: la masonería.
    La masonería, ese es, el enemigo, S.S.san León XIII.

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