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¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?


[Se publica de nuevo la entrada de agosto de 2017 pero ahora seguida por la segunda parte que no había  sido publicada en el blog. Esta entrada, así pues, contiene las dos partes que han sido publicadas, por separado, en el blog Fundación San Vicente Ferrer]

¿Dónde está la Iglesia?

       “Debe existir en la Verdadera Iglesia perfecta unidad de régimen, o sea: debe haber al frente de esa sociedad religiosa una autoridad suprema y visible, de institución divina, a la cual obedezcan todos los miembros que la forman.
No basta una especie de política de amistad o buena vecindad entre un montón de jefaturas eclesiásticas desconectadas jurídicamente, es decir: independientes entre sí, SIN OTRA CABEZA SUPREMA QUE UN CRISTO INVISIBLE Y CELESTIAL CUYAS PALABRAS Y MANDATOS INTERPRETA CADA UNO A SU GUSTO.”
(R.P. Fernando Lipúzcoa. Breviario Apologético. 1954)
Todos aquellos que vimos, por gracia de Dios, los frutos nefastos del Concilio Vaticano II y su doctrina del “aggiornamiento” (puesta al día), nos encontramos, sin quererlo, en la triste situación de elegir. Seguir a Dios manteniendo la fe de siempre o seguir a los hombres en la creación de una nueva religión más humana que divina como es el modernismo. La decisión no se podía dudar, abandonar el aparato conciliar con todas sus herejías manifiestas y seguir a Cristo en su Iglesia guardando las tradiciones bimilenarias y sobre todo su doctrina inmaculada, era más que evidente.

 

Ya han pasado casi 60 años desde que la Iglesia católica quedó sin cabeza visible por la pérdida del Oficio del Soberano Pontífice, y muchos fieles – eclesiásticos y seglares- que combatimos en esta dura batalla en defensa de la fe, quizás la última antes del triunfo definitivo (solo Dios lo sabe), nos encontramos con otro obstáculo doloroso, que a simple vista parece insuperable: el desgarramiento de la Unidad, en el que se fue cayendo casi imperceptiblemente a causa, a lo mejor, de la duración del combate; con la ayuda también de la mala voluntad de algunos que solo buscan destruir, bajo apariencia de bien, lo poco que queda de la reacción.

 

Uno de los argumentos más fuertes y sólidos de los enemigos en sus ataques, es justamente, que el movimiento tradicionalista está tan dividido en pequeños grupos con tantas y tantas opiniones teológicas diversas y tan alejados, en la práctica, de la caridad bien entendida, que se asemeja a las sectas protestantes, donde cada secta es una iglesia.

 

Desgraciadamente y haciendo honor a la verdad… TIENEN RAZÓN.

 

Muchos tradicionalistas utilizan, para justificar su actitud sectaria, el siguiente pasaje evangélico: “Heriré al Pastor y se dispersarán las ovejas”. Forzando el sentido de la frase, quieren hacer decir a Nuestro Señor: “Heriré al Pastor y se dividirán las ovejas”, sentido absolutamente falso.

 

Es una interpretación puramente de conveniencia, adaptando la definición de las palabras a su antojo y no al verdadero sentido escriturístico ni al nominal; dejando pensar que la palabra “dispersar” tiene el mismo significado que “dividir”.

 

“Dispersar”, según la Real Academia Española quiere decir: “Diseminar lo que está unido” y “dividir” quiere decir: “Partir, separar en partes, desunir”, en su sentido figurado es mucho más claro rara nosotros el sentido de “dividir”: “Desunir los ánimos, sembrar discordia”.

 

Para cualquiera que se precie de ser católico, ver la situación actual del tradicionalismo debería ser realmente alarmante. Hemos llegado a un punto tal de divergencias graves y divisiones aún peores que tenemos todo el derecho de preguntarnos: ¿Es el “tradicionalismo” actual un movimiento católico?¿Cuál de todos los pareceres e interpretaciones tan contradictorios que nos presentan los diversos grupos debemos seguir para estar ciertos de mantenernos dentro de la Iglesia?¿Debemos conformarnos con sólo asistir a la “Misa en latín”?

 

Para darnos cuenta un poco mejor de la necesidad de buscar la unidad (que debe estar en alguno de esos grupos tradicionales), a pesar de las fallas humanas, tenemos que estar perfectamente conscientes  que LA UNIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA ES UNA NOTA DE SU ESENCIA COMO INSTITUCION DIVINA; no un principio humano sino divino. Es una nota que distingue a la Iglesia de Jesucristo de todas las otras falsas iglesias o sectas. La Iglesia, para ser la verdadera, debe ser UNA Y ÚNICA, fuera de la cual no hay salvación. Sin importarnos el número, sean pocos o muchos, debemos formar un solo cuerpo y una sola alma.

 

Nos dice Su Santidad León XIII en su encíclica “Satis Cognitum“: “Ahora bien, si se mira lo que ha sido hecho, Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo de la fe: Creo en una sola Iglesia… Es pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de Ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina.”

 

¿Acaso no nos encontramos hoy más que nunca ante esta situación que “Jesucristo no concibió para su Iglesia” como nos lo dice Su Santidad? ¿No estamos frente a esa “pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas” (como son las sectas protestantes) viendo los tantos y tan diversos grupos tradicionalistas que gritan todos por separado “iSomos católicosl” pero que no pueden hacer nada juntos?

 

Es contradictorio proclamarse “católico”(universal), sin el deseo de comulgar con los demás que “dicen” guardar los mismos principios y que “dicen” también ser católicos pero, que pertenecen a “grupos distintos”. Canónicamente, esta actitud renuente de comunión entre los que “se dicen católicos” se llama CISMA. Dice el canon 13Z5: “…finalmente, si rehúsa (el fiel que ha recibido el bautismo) someterse al Sumo Pontífíce o se niega a comunicar con los miembros de la Iglesia que le están sometidos, es cismático.” Por desgracia, en general, no es culpa de las ovejas, sino de la soberbia de los pastores. Pero, sigamos adelante.

 

Para entender más profundamente estos principios de uni(ci)dad y pertenencia a la Iglesia, vamos a profundizar un poco en otros conceptos que es necesario manejar para captar mejor el problema actual del tradicionalismo.

Comencemos por la definición de lo que es una “nota” de la Iglesia, luego, cuáles son las “notas” de la Iglesia y finalmente, qué es la “nota” de unidad y cómo debe ser.

 

*1- “¿Qué es una “nota”?

“Propiedades o criterios de legitimidad, son signos sensibles por medio de los cuales podemos distinguir la verdadera Iglesia de las falsas. Algunas son accidentales o contingentes, que se manifiestan extrínsecamente como podrían ser los milagros. Otras son esenciales o necesarias intrínsecamente y son las que llamamos “nota”por ejemplo las cualidades de la Iglesia que la hacen visible como tal.

NOTA DE LA IGLESIA, ES ENTONCES, LA PROPIEDAD NECESARIA Y VISIBLE POR LA CUAL LA IGLESIA DE CRISTO ES RECONOCIDA COMO TAL Y DISTINGUIDA DE LAS FALSAS IGLESIAS.

La nota de la Iglesia, por lo tanto, tiene las siguientes cualidades:

a- Una propiedad necesaria de la Iglesia para poder reconocerla como la verdadera.

b- Visible, por lo menos, mediata o indirectamente, de otra manera, no se distinguiría de las falsas,

c- Capaz de hacernos conocer la Iglesia en cuanto tal, en con­creto, como la verdadera.

d- Fácilmente reconocible, pues una nota debe hacer conocer a la Iglesia a todos, pues, es necesario pertenecer a Ella.” (Cfr. P. Salaverri S.I., “De Ecclesia Christi” T.III, L.3, C.3, A.2 ed BAC)

 

*2- ¿Cuántas v cuáles son las notas de la Iglesia?

a- Citaremos la definición del Concilio Vaticano I con respecto a las notas de la Iglesia: “Ahora bien, para que pudiéramos cumplir el deber de abrazar la fe verdadera y perseverar constantemente en ella, instituyó Dios la Iglesia por medio de su Hijo unigénito y la proveyó de notas claras de su institución, a fin de que pudiera ser reconocida por todos como guardiana y maestra de la palabra revelada.” (Dz. 1793)

b- Es de doctrina católica definida que la Iglesia está constituida por cuatro notas como rezamos en el Símbolo de la fe y confirmada por el Papa Pío IX en el decreto de la Sede Apostólica contra los Anglicanos donde dice:

“La verdadera Iglesia de Jesucristo se constituye y reconoce por autoridad divina con la cuádruple nota que en el Símbolo afirmamos debe creerse; y cada una de estas notas, de tal modo está unida con las otras, que no puede ser separada de ellas.” (Dz. 1686)

c- Tomadas en conjunto, es doctrina cierta en teología, que estas notas muestran la verdadera Iglesia de Jesucristo y que la distinguen de las falsas iglesias.

d- Las cuatro notas esenciales de la Iglesia son: la unidad, la catolicidad, la apostolicidad y la santidad.

Estas notas tienen todos los elementos de la definición: son propiedades esenciales, son visibles, fácilmente reconocibles y más patentes para reconocer a la Iglesia como tal

*Unidad. social de hecho que se manifiesta en la misma profesión de fe, en el mismo régimen de obediencia y en la práctica     del mismo culto.

*Catolicidad (universalidad) es la gran difusión numérica y geográfica de los fieles de la Iglesia por todo el mundo.

*’Apostolicidad. continua sucesión Romana desde San Pedro y los Apóstoles.

*Santidad, moral, perfecta y heroica, que se manifiesta por la caridad en las obras, a la cual siempre está unida.

Dice el Concilio Vaticano I: “Si alguno negare que solo la Iglesia Romana, verdadera Iglesia de Cristo, es Una Santa, Católica y Apostólica, SEA ANATEMA”(Esquema “De Ecclesia” en. 16)

Habiendo visto muy someramente la constitución esencial de la Iglesia de Jesucristo en sus cuatro notas fácilmente reconocibles, nos queda claro que si no poseemos una de ellas, no poseemos ninguna de hecho y no pertenecemos a la verdadera Iglesia.

No es, entonces, asunto de gustos o de impresiones personales, ni es tampoco cosa de poca importancia preguntarnos si realmente el tradicionalismo es en todas y cada una de sus manifestaciones grupales una posición católica.

Es una pregunta fundamental para la salvación del alma y para el orden de la Iglesia (en lo que de nosotros depende) si lo que estamos profesando con las obras en la tradición sirve para salvarme y para salvar a otros.

En orden a esta cuestión sigue la exposición más precisa sobre la nota de unidad de la Iglesia, que es en general, el punto débil del tradicionalismo.

*3- /Qué es la nota de unidad? /Cómo debe ser la unidad de la verdadera Iglesia?

Veremos, primeramente, unas nociones generales sobre la unidad para luego aplicarlas a la Iglesia.

Nociones:

-Unidad es la propiedad por la cual una cosa es indivisa en sí misma y divisa o distinguible de cualquier otra.

-La unidad excluye, entonces, la posibilidad de que la cosa sea intrínsecamente dividida y no sufre ser separada en partes.

Trasladados estos principios a la Iglesia, podemos decir que:

–La Unidad de la Iglesia es la propiedad por la cual la verdadera Iglesia es indivisa en sí misma y perfectamente    distinguible de las falsas.

– La Unidad de la Iglesia excluye, entonces la posibilidad de ser dividida y no sufre ser separada en partes.

Por eso, aquí sí podemos utilizar la frase del Evangelio y comprenderla con más claridad “Heriré al Pastor y se dispersarán   !as ovejas” (Faltando el Sumo Pontífice, la Iglesia se dispersa, pero NO se divide).

Ahora bien, la Unidad de la que hablamos se basa en la ordenación de  los católicos hacia un fin común bajo una potestad                 suprema.

Veamos que nos dice el Papa Bonifacio VIII en su bula “Unam Sanctam” sobre la unidad de la Iglesia: “Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay Una sola y Santa Iglesia Católica y la misma Apostólica… y fuera de Ella no hay salvación ni perdón de los pecados… Ella representa un solo cuerpo místico, cuya cabeza es Cristo, y la cabeza de Cristo, Dios. En Ella hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo…Esta es aquella túnica del Señor, inconsútil que no fue rasgada, sino que se echó a suertes. La Iglesia, pues, que es una y única, tiene un solo cuerpo, una sola cabeza y no dos, como un monstruo, es decir, Cristo y el vicario de Cristo, Pedro y su sucesor, puesto que dice el Señor: Apacienta mis ovejas’.

En la Iglesia, esta unidad debe ser triple: de fe, de régimen (o de gobierno) y de culto, esto es, unión de inteligencia, de voluntad y de obra, como lo enseña el Papa León XIII en la encíclica “Satis Cognitum”: “Más el que fundó la Iglesia, la fundó también una, es decir, de tal naturaleza que cuantos habían de formar parte de ella habían de estar unidos entre sí por tan estrechísimos vínculos, que de todo punto formaran una sola nación, un sólo reino, un solo cuerpo…Más el necesario fundamento de tan grande y absoluta concordia entre los hombres es el acuerdo y unión de las inteligencias, de donde naturalmente se engendra la conspiración de las voluntades y la semejanza de las acciones.”

Es imposible aplicar de hecho estas enseñanzas de León XIII al tradicionalismo actual. Quien no lo quiera ver es como el que “viendo no ve y oyendo no oye”. Hay que ser muy necios para afirmar que el tradicionalismo tomado en su conjunto expresa la unidad de la Iglesia, y por lo tanto, es también de necios afirmar que todos los tradicionalistas son católicos. ¿Dónde está la sola nación, el solo reino, el solo cuerpo del que habla Su Santidad?

Sin embargo, en alguna parte debe  estar, pues es promesa de Jesucristo que estará con su Iglesia hasta el fin de los tiempos.

Para contestar este aparente dilema, sigamos estudiando más el punto de la Unidad:

1– La Unidad de fe, es el concurso de las inteligencias en la misma profesión de fe, bajo el supremo Magisterio de la Iglesia.

2- La Unidad de régimen (o  gobiemo ) es la ordenación de  las voluntades hacia el mismo fin social bajo la suprema potestad         de gobierno de la Iglesia.

3- La Unidad de culto es la convergencia en la celebración del Sacrificio y en el uso de los Sacramentos y actos litúrgicos, bajo la suprema potestad de santificación de la Iglesia.

Esta triple unidad social ha sido instituida por Cristo en el Primado de San Pedro y sus Sucesores.

Estos tres principios de unidad han sido atacados por los adversarios de la Iglesia en todos los tiempos, veamos un poco más en detalle:

1 -LA UNIDAD DE FE, fue atacada por todos los herejes y apóstatas de la fe católica, quienes negándola con pertinacia fueron amputados del Cuerpo Místico. Por ejemplo, los protestantes y los calvinistas, los utraquistas, arríanos, pelagianos, etc.

CON RESPECTO AL TRADICIONALISMO ¿TENEMOS UNIDAD DE FE?

Unos , por ejemplo, con respecto al Soberano Pontífice “opinan” que se le puede desobedecer por sistema, cuando enseña errores contra la fe, suponiendo que un Papa puede errar contra la fe y proferir herejías sin dejar de ser Papa, como es el caso de la Fraternidad San Pío X. Este caso merece un estudio mucho más amplio que dejaremos para más adelante. De todas la “posiciones” tradicionales, es la peor y francamente no es católica. Dice Bonifacio VIII en la bula “Unam Sanctam”: “Ahora bien, someterse al Romano Pontífice•, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda humana criatura.” La posicion de la Fraternidad San Pío X es insostenible.

Otros dejan a la Iglesia en un estado de deseperación, de inacción, de muerte, impropia de cualquier sociedad perfecta, cuánto más de la sociedad la más perfecta, como lo es el Cuerpo Místico de Cristo, como por ejemplo los Britones, que prácticamente niegan aún al mismo Dios la posibilidad de dar un Papa a su Iglesia.

Otros como los que “opinan” que la Sede de Pedro está ocupada por una sucesión casi interminable de “Papas materialiter” (Papas materialmente Papas) dejando la solución de la falta de cabeza a merced de la conversión de una monstruosa secta herética como lo es el modernismo, es decir que la continuidad de la Iglesia como formal y materialmente Una, depende de la conversión de un hereje, en este caso el “Papa materialiter” que ni siquiera es miembro del Cuerpo Místico de Cristo. Teoría completamente nueva e innovadora. (Esta posición ya ha sido suficientemente refutada por el Dr. Homero Johas.)

Otros que en su deseo de arreglar la situación “opinan” que debemos darle a la Iglesia a como de lugar, su cabeza visible, es decir, un Papa, y nos encontramos entonces en la triste realidad que hay “elegidos” 11 “Papas” actualmente la mayoría de ellos por elección milagrosa con intervenciones de la Ssma. Virgen María o inspiraciones místicas.

Otros que en definitiva no les importa el problema de la fe, de la pertenencia a la Iglesia mientras no afecte su “dolce vita” (dulce vida, cómoda y apacible), de esos, como dice San Benito: “Más vale callar que hablar”.

Ponemos la palabra “opinan” entre comillas, pues, en la práctica no son “opiniones”, sino, en realidad convicciones tenaces mezcladas con mucha soberbia y espíritu de independencia.

Lo peor es que todas estas “opiniones” van apoyadas en la “Misa en latín”.

2-  LA UNIDAD DE GOBIERNO, la atacaron, se opusieron a ella y la negaron todos aquellos que llamándose cristianos, propugnaron por la autonomía e independencia sectaria. Por ejemplo los orientales conocidos como las “iglesias autocéfalas” (cabezas propias), los Protestantes y todos los Anglicanos y actualmente los Modernistas y Racionalistas.

VAMOS AL TRADICIONALISMO: ¿HAY UNIDAD DE GOBIERNO?

¿No aparecemos, acaso, como esas sectas protestantes o esas “iglesias autocéfalas” donde cada sacerdote es el “Papa” de su feligresía; dónde los Obispos no gobiernan, sino que son utilizados por los sacerdotes para la administración de ciertos Sacramentos; dónde el Obispo no quiere y positivamente se niega a tener autoridad para no tener responsabilidades y tomar decisiones que en realidad le tocan en conciencia delante de Dios (como otros tantos Pilatos)? ¿No estamos en el punto de esas comunidades eclesiásticas de base que tanto pregona el modernismo y van tan en contra del sentir de la Iglesia, donde el valor de la jerarquía está invertido?

Para qué seguirle, no acabaríamos más de enumerar “opiniones” y “posiciones” diferentes.

Otros, lo que es peor, se dejan gobernar y manejar por laicos poderosos e influyentes, rebajando así la dignidad de la Iglesia.

Lo peor es que todas estas “opiniones” van apoyadas en la “Misa en latín”.

3-   LA UNIDAD DE CULTO, fue atacada, se opusieron a ella y la negaron los Protestantes, los Latitudinarios, los Racionalistas y los Modernistas. Al ser para ellos la fe algo puramente interno y fiducial (de confianza) no era necesario un culto único, siendo que en la unidad del Sacrificio y Sacramentos y ritos, se ve claramente el mismo obrar que caracteriza a la Iglesia de Cristo.

VAMOS AL TRADICIONALISMO: NO PODEMOS DECIR QUE TENGAMOS UNIDAD DE CULTO.

Cada grupo posee sus características propias. En cuanto al Sacrificio, por ejemplo la Fraternidad San Pío X nombra a un hereje (Juan Pablo II) en el canon de la Misa como si la Iglesia fuera “Una cum” un hereje. Reconociendo los ritos de Juan XXIII, toman de ellos lo que les parece.

Algunos siguen los ritos de San Pío X, y aunque asintiendo que el último Papa fue Pío XII, escudriñan en su pontificado errores y fallas humanas que no tocan a la fe para no aceptar sus reformas litúrgicas. El error de éstos es que se convierten en jueces de todos los Papas y que relativizan el Papado según sus afirmaciones personales.

Otros toman de S.S. Pío XII lo que les gusta, “total, no hay Papa” dicen ellos. Otros, lo que es peor, siguen en partes importantes de la liturgia los ritos de Juan XXIII, con sus reformas modernistas y ecuménicas que dieron el primer paso para la destrucción de la liturgia y con el pretexto de “acomodarse a la exigencia de los fieles” se “desacomodaron a las exigencias de Dios”.

Pero lo peor es que todas estas “opiniones” van apoyadas en lo más sagrado que tiene la Iglesia: “la Misa en latín”.

Este trabajo no es una crítica de nadie en especial, sino que todos, en lo que nos corresponde debemos darnos cuenta que nuestra actuación puede ser un “granito de arena” en la confusión actual. Por eso le pedimos a Dios encarecidamente y con instancia que no nos hagamos sordos a la “voz del Señor que nos llama”, ni ciegos a la luz del Espíritu Santo, que desea en cuanto Amor Infinito la Unidad de los católicos, fruto de la fe informada por la caridad.

Todos vemos y aceptamos que esta falta de unidad que pone en juego nuestra salvación eterna viene como consecuencia de no tener una cabeza visible única, de no tener un Papa. Dice el dogma:”Ubi Petrus, ibi Ecclesia”(Donde está Pedro, está la Iglesia); hoy podemos decir: “Donde está ese deseo eficaz tener a Pedro, ahí está la Iglesia.” Hagamos todo lo que esté de nuestra parte para lograrlo, al menos busquemos la unidad, de a poco, por el bien de las almas, muchas de las cuales han perdido la fe a causa de nuestras divisiones.

Es en esta disposición efectiva y eficaz de buscar la unidad donde está el verdadero católico. Es aquí y sólo aquí donde se encuentra la verdad, en el deseo eficaz de recuperar la unidad; no solamente en palabras sino en obras. El trabajo apostólico hecho en la división “no recoge, sino que desparrama”. Es en la búsqueda de la elección del Papa donde se encuentra la pertenencia a la Iglesia Católica.

Como decia Santa Teresita antes de morir : “Que Dios nos encuentre con las armas en las manos”. Si es su voluntad santísima que nunca lo logremos a causa de los pecados de la humanidad, que no quede en nuestras conciencias el no haberlo intentado. Dejemos de lado toda la soberbia que el demonio inspira en nosotros, todo particularismo sectario que divide y desune. No hagamos como los modernistas que para unirse con los herejes y cismáticos buscan lo que los une, sin ver lo que los separa; no, nosotros vamos a ver lo que nos separa, para que, con humildad y caridad de parte de todos podamos llegar a un entendimiento católico para poner fin a la situación actual, pero sin ceder en la obligación de elegir al Papa para que nos gobierne y nos una.

No importan las divergencias, antes de decidir podemos y debemos hablar; hablando se entiende la gente, cuánto más los católicos. Tratemos con la gracia de Dios de reunir a los “dispersos” y de unir a los “divididos”.

De nuestra parte, la Fundación San Vicente Ferrer con todos sus miembros, estamos dispuestos a dialogar de manera caritativa con quien quiera hacerlo. Muchos de entre nosotros no nos conocemos más que por referencias, muchas veces mal intencionadas para lograr  justamente la división.

Nosotros solamente queremos el bien de la Iglesia y ponemos a Dios y a la Santísima Virgen por testigos de que es así. La situación actual es catastrófica, sin precedentes en la historia de la Iglesia, no aumentemos con nuestra soberbia el dolor de la Esposa Inmaculada de Jesucristo.

Estamos seguros de que muchos de los que lean esta trabajo, se van a burlar de nuestras intenciones, o simplemente no harán caso alguno, pero, que Dios juzgue a cada quien. Lo que sí queremos, es hacer nuestra una frase que el R.P. Castellani (r.i.p.)dirigió a aquellos que lo perseguían en una situación similar: “Con Ustedes; sin Ustedes o contra Ustedes, vamos a tratar de ayudar a la Iglesia. Y si fracasamos, salvaremos nuestra alma, que es en definitiva lo que importa.”

LAUS DEO

Mons. Juan José Squetino Schattenhofer.

Nota. Los obispos sedevacantistas, sólo tienen el poder de orden y ejercen la jurisdicción extraordinaria sólo de una manera provisional, hasta que la Sede de San Pedro sea ocupada por un Papa verdadero. Y DE NINGUNA MANERA LES ES LÍCITO PERPETUARSE INDEFINIDAMENTE AL AMPARO DE LA NECESIDAD, A TRAVÉS DE LA VIRTUD DE LA EPIQUEYA, SIN PONER LOS MEDIOS ADECUADOS PARA ACABAR CON LA VACANCIA.

¿Dónde está la Iglesia? – Parte II – Mons. Squetino

 

Hace un tiempo publicamos en el blog un artículo sobre la unidad de la Iglesia, y mostramos que al ser una nota la Unidad, si ella faltara, faltaría la Iglesia pues la Iglesia de Cristo es dogmáticamente UNA, SANTA, CATÓLICA Y  APÓSTOLICA, teniendo como un propio la visibilidad. La Iglesia de Cristo es Una y Única y además, como dice S.S. Pio XII, debe ser visible. Donde falte una de éstas notas, falta la Iglesia de Cristo.

Nos dice Su Santidad León XIII en su encíclica “Satis Cognitum“: “Ahora bien, si se mira lo que ha sido hecho, Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo de la fe: Creo en una sola Iglesia… Es pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de Ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina.”

En ese artículo decíamos que, ante la crisis actual, cuando uno se pregunta dónde está la Iglesia Católica, deberíamos afirmar que estaba en aquella congregación de fieles (Coetus Fidelium) que quisieran eficazmente la elección del Papa para acabar con la vacancia que se prolonga desde la muerte de S.S. Pío XII.

Últimamente, el P.Basilio Méramo está predicando en sus sermones sobre la validez de las ordenaciones y consagraciones de Mons. Thuc, ataca su obra argumentando que estaba loco, y defendiendo a capa y espada a Mons. Lefebvre y su actuar, separando a Mons. Lefebvre de su Fraternidad San Pío X diciendo que es resultado del P. Schmidberger y los obispos consagrados por Mons. Lefebvre.

Yo, personalmente, no hago un santo de Mons. Thuc, sí cometió errores en su obrar, errores de los que Dios se sirve para continuar su Iglesia, aunque a muchos no les guste.

El P. Méramo se indigna por la preponderancia actual de los sacerdotes y obispos de la línea Thuc sobre los ordenados y consagrados por Lefebvre, pero uno debería preguntarse el porqué de esa preponderancia…

Sólo hay dos posturas congruentes teológicamente hablando, lógicamente hablando…         LA SEDE OCUPADA O LA SEDE VACANTE (usurpada o vacía).

Si Bergoglio es el Papa legítimo y verdadero de la Iglesia, hay que obedecer porque su fe nunca va a desfallecer por la promesa de Cristo y por consecuencia, los que se opongan quedan fuera de la Iglesia de Cristo. Estudien la bula Unam Sanctam de S.S. Bonifacio VIII.

Si Bergoglio no es el Papa legítimo y verdadero de la Iglesia, por hereje pertinaz, notorio y público, todos los que se encuentran dentro de esa iglesia no son católicos, así de simple, incluído Mons. Lefebvre, que hasta su muerte buscaba el arreglo y la aceptación de esa falsa iglesia y su fruto abortivo, la Fraternidad San Pío X y el fruto adulterino, la Fraternidad San Pedro y de ahí el movimiento Ecclesia Dei, que son Lefebvristas consecuentes.

Mons. Lefebvre JAMAS fue sedevacantista. Todo el movimiento de reacción ante las aberraciones del Concilio Vaticano II en su tiempo fueron sedevacantistas hasta que llegó Mons. Lefebvre con su postura falaz de desobediencia habitual a la autoridad “legítima” los reunió alrededor de sí después de la Misa que celebró en Lille, Francia en agosto de 1976.

La obra de Mons. Lefebvre siempre quedó unida de una forma u otra a la iglesia modernista, consecuencia lógica y natural de la postura teológica de Mons. Lefebvre que siempre quiso ser aceptado por las autoridades modernistas usurpadoras. Consecuencia que se sigue del doble discurso que siempre tuvo. El Papa para él era a veces el “Vicario de Cristo, a veces un “Anticristo”, un Papa “no perfectamente católico”, basta leer la carta que les mandó a los obispos electos de la Fraternidad antes de la consagración de 1988, que ahí muestra perfectamente su pensamiento acerca de la crisis de la Iglesia. (Publicamos seguido, un artículo del ingeniero Roberto Gorostiaga, al cual conocí profundamente, sobre las incoherencias teológicas de esa carta)

El P. Méramo habla sobre las intervenciones de Mons. Thuc en el Concilio Vaticano II, pero no habla de las resoluciones de Mons. Lefebvre y su pensamiento sobre la Iglesia en ese tiempo.

Mons. Thuc, a pesar de sus errores declaró, después, la sede vacante, y yo conozco personalmente a quienes estuvieron allí y no son mentirosos, les guste o no a la gente; Mons. Lefebvre, jamás lo hizo y estaba fuera de su pensamiento hacerlo, siempre obró con una voluntad cismática de desobediencia a la autoridad, para él, “legítima”.

El Concilio erró y no era un  Concilio Pastoral, pues de allí también salieron constituciones dogmáticas heréticas, y con el Concilio erró toda la Iglesia, misterio de iniquidad, incluídos Mons. Lefebvre, de Castro Mayer, Thuc, Bacci, Ottaviani, etc, etc, etc. Además es un Concilio universal convocado y presidido por el “Papa”, es decir, un Concilio Ecuménico. Por ejemplo, los obispos, incluídos los que en la votación de la “Dignitatis Humanae” emitieron el non placet (no estamos de acuerdo) TODOS firmaron el Acta Final, tanto de la declaración sobre la Libertad Religiosa como la Constitución de la Iglesia en el mundo moderno, inclusive Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer. Si erró el Concilio (conciliábulo) entonces también lo hicieron todos los que participaron. NO OBSTANTE QUE LOS PADRES CONCILIARES TENÍAN LA POSIBILIDAD DE NO SUSCRIBIR EL DOCUMENTO FINAL DEL CONCILIO Y EXPRESAR SU DESACUERDO POR ESCRITO, NO LO HICIERON.

Basta leer en el libro de Mons. Lefebvre, Un Obispo habla,(Ed. Nuevo Orden, Bs. As., 1977, pag. 43) las afirmaciones de Mons. Lefebvre cuando sostiene la continuidad de la Tradición de la Iglesia con la doctrina de la Lumen Gentium (¿?), negando explícitamente que el Concilio cayera en el error progesista:

El Espíritu Santo velaba, y hay que leer la Nota explicativa para darse cuenta que ese mensaje vino del cielo (la Lumen Gentium!!)…

“Confesamos que, después de las angustias que experimentamos durante la segunda sesión y al comienzo de la tercera, esa “luz divina” proyectada de nuevo sobre la constitución inmutable de la Iglesia nos pareció un signo deslumbrador de la divinidad de la Iglesia…” Se refería a la Iglesia del Concilio.

Mons. Thuc consagró, ordenó veterocatólicos, herejes, cismáticos, etc.

Mons. Lefebvre consagró, ordenó modernistas, herejes, traidores a la Iglesia, como lo vemos actualmente con los Obispos y sacerdotes de la Fraternidad San Pío X y la absurda “resistencia” de Mons. Williamson, todos desesperados por tener regularidad canónica dentro de la Gran Ramera, la iglesia modernista, que además, son mucho más numerosos que todos los sedevacantistas juntos.

En 1977, ya fundada la Fraternidad San Pío X, Mons. Lefebvre ORDENÓ DOS SACERDOTES CON EL RITO NUEVO en la abadía francesa de Fontgombault, dato que muy poca gente sabe, Y YO CONOCÍ PERSONALMENTE A UNO DE ELLOS EN BELGICA CUANDO ESTABA EN LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO EN BRUSELAS EN 1993, GUARDO SU NOMBRE PORQUE NO ME INTERESA INVOLUCRARLO EN UNA POLÉMICA, Y JURO DELANTE DE DIOS QUE LO QUE DIGO ES VERDAD.

El P. Méramo quiere despegar a Mons. Lefebvre de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y culpar del actual modernismo de la misma al P.Schmidberger. Eso es absurdo…Méramo fue miembro de la Fraternidad, yo también, cinco años y cualquiera sabe que el P. Schmidberger era el hombre de absoluta confianza de Mons. Lefebvre…La Fraternidad actual es el desarrollo de la postura teológica, del pensamiento de Mons. Lefebvre…los obispos que consagró los designó él y nadie lo forzó…hay que recordar, que aunque se arrepintió, firmó un acuerdo con Roma sobre la interpretación del Concilio a la luz de la tradición, lo mismo que pensaba en 1977, arriba citado.

La Fraternidad San Pío X es la “hija legítima”, el “fruto natural”, digamos así, del pensamiento teológico de Mons. Lefebvre, y NO los sacerdotes que salieron de ella y se hicieron “francotiradores” acéfalos perennes como el P. Méramo, y otros sacerdotes que Mons. Lefebvre siempre rechazó luego de que se salían de la Fraternidad. Y SÍ, EL P. MERAMO Y OTROS EN SU MISMA SITUACIÓN SON “CLERIGOS VAGOS”, aunque despotriquen de todo y de todos.

Otro fruto indirecto de Mons, Lefebvre es la fundación de la Fraternidad San Pedro, hecha por el P. Joseph Bisig, el segundo teólogo consultor de la Fraternidad de Mons. Lefebvre.

Otra historia, Mons. Guerard de Lauriers era profesor de teología dogmática en el seminario de la Fraternidad San Pio X en Econe, Suiza, cuando escribió el bosquejo de su “Tesis de Casicciacum”, (tesis absurda por cierto, ya refutada por el Dr. Homero Johas y nunca contestada por los “materialiter”), -en aquel tiempro, el R.P. Guerard de Lauries-, esa tesis era ni más ni menos una descabellada explicación teórica de la postura práctica del obrar sistemático contra la autoridad “legítima” de Mons. Lefebvre, por eso lo echaron. Porque en definitiva, sí realmente, la Tesis de Casicciacum es la explicación filosófica (errónea) de la postura de Mons. Lefebvre.

Así podría extenderme mucho…pero, a modo de conclusión, quiero afirmar categóricamente, que aunque Mons. Thuc cometió errores en el ejercicio de su Episcopado, el movimiento sedevacantista, y en mi caso el conclavismo viene de Mons. Thuc y no de Mons. Lefebvre.

La Verdad se impone desde la línea de Mons. Thuc y no de Mons. Lefebvre; porque fue Mons. Thuc quien declaró la sede vacante y no Mons. Lefebvre que nunca lo hizo simplemente porque no lo era. Mons. Lefebvre tenía horror a hacer pensar que la sede de Pedro estaba vacante.

Es absurdo sostener que Mons. Lefebvre fue el Atanasio de su tiempo…Mons. Lefebvre siempre tuvo un doble discurso. Vean si no, el juramento que hacen los futuros subdiáconos de la Fraternidad de obediencia y reconocimiento al “Sumo Pontífice” y a la vez obediencia final al Superior General de la Fraternidad…Mons. Lefebvre todavía vivía cuando ese juramento se impuso.

LA POSTURA TEOLOGICA DE MONS. LEFEBVRE NO ERA CATÓLICA. TRADICIONALISTA, SÍ…CATÓLICA, NO.

Cito un comentario del trabajo del Ingeniero Roberto Gorostiaga que se publica más abajo.        

                   “Un episcopado no católico

         ¿Qué obispos son éstos sin jurisdicción, sin mandato de la Santa Sede sino “elaborado” ad hoc por Mons. Lefebvre (“nosotros nos daremos, nosotros mismos, los medios para proseguir la Obra que la Providencia nos ha confiado”); consagrados principalmente para conferir dos sacramentos y a ser confirmados cuando haya un Papa “perfectamente católico”, sin funciones pues de gobierno ni judiciales sino “auxiliares de la Fraternidad” y “sometidos a su Superior General”?”    Quien quiera entender, que entienda…

LA SEDE DE PEDRO ESTÁ VACANTE Y LA SEDEVACANCIA (EXTREMA 0 MITIGTADA) NO ES UN ESTADO, ES UNA TRANSICIÓN. ES EL DEBER DE LOS CATÓLICOS PROVEER A LA SEDE DE PEDRO, QUE TENDRÁ PERPETUOS SUCESORES, AQUELLOS QUE POR CUALQUIER PRETEXTO, PERMANECEN ACÉFALOS, ESTÁN FUERA DE LA IGLESIA. NO SE PUEDE NI SE DEBEN BUSCAR SOLUCIONES MISTICAS Y APOCALIPTICAS PARA NO PROVEER A LA SEDE DE PEDRO, COMO HACEN MUCHOS OBISPOS Y SACERDOTES PARA JUSTIFICAR SU DERECHO A LA INDEPENDENCIA Y A LA ACEFALIA PERENNE.

LA ELECCION DEL PAPA NO ES UN ACTO JURIDICCIONAL, COMO DICE EL P. MERAMO CUANDO SIMPLIFICA LA POSTURA CONCLAVISTA DICIENDO QUE DEBE SER ELEGIDO POR MEDIO DEL CLERO DE ROMA. EL PODER UNIVERSAL DEL PAPA NO SE LO CONCEDEN NI LO TIENEN LOS ELECTORES, PORQUE NUNCA LO POSEERÁN…SE LO CONCEDE DIOS DIRECTAMENTE AL ELEGIDO DESPUES DE SU ACEPTACION.

Y A TODOS LOS OBISPOS, SACERDOTES Y FIELES, SI NO QUIEREN VER QUE EL PROBLEMA ES,  JUSTAMENTE LA PERENNE VACANCIA DE LA SEDE DE PEDRO  Y NO ACEPTAR LA SOLUCION CONCLAVISTA, ALLÁ USTEDES, SON LIBRES (como dice el P. Méramo defendiendo su postura) DE VER Y NEGAR.

Para terminar, le quiero decir al P. Méramo, que dice que su polémica hace temblar al “mundo de la tradición”…por favor, NO ME INCLUYA, yo no estoy en ningún “mundo de la tradición”, ese es el lenguaje ambiguo de Mons. Lefebvre y la Fraternidad San Pío X, YO NO SOY TRADICIONALISTA, soy católico y busco y promuevo la elección del Papa que la Sede de Pedro vacante clama por constitución Divina y Dogmática. Después de éste artículo, publicaremos uno sobre su falsa y simplista afirmación categórica que al Papa solo lo puede y debe elegir el Clero de Roma, es decir los Cardenales.

Mons. Lefebvre opuso siempre TRADICIÓN A MODERNISMO… (quedándose él dentro de la iglesia modernista)

La doctrina católica siempre opone IGLESIA CATÓLICA A FALSAS IGLESIAS (una de las cuales es la iglesia modernista que usurpa los templos católicos…como los luteranos usurpan templos católicos…como los anglicanos usurpan templos católicos…desde hace siglos)

Les pregunto a todos los sedevacantistas del mundo, extremos o mitigados, que lean este artículo y pido por caridad una respuesta: DÓNDE ESTÁ LA UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA, IGLESIA DE CRISTO ACTUALMENTE PARA QUE SE PUEDA LLEGAR A ELLA Y SALVARSE, PORQUE FUERA DE ELLA NO HAY SALVACION.

La Iglesia, dice Pío XII en la encíclica “Mystici Corporis Christi” no es un ente pneumático como los Obispos y Sacerdotes sedevacantistas mitigados y extremos hacen creer para justificar el ejercicio  juridiccional de su ministerio. Todas esas posturas, incluida la del P. Méramo, inventan una Iglesia de Cristo falsa, sin necesidad de cabeza visible, donde se juntan sacerdotes y obispos amistosamente y trabajan juntos hasta que se pelean o son indefinidamente “francotiradores” que obran por su propio nombre, creyendo que ejercen un magisterio vivo, interpretándolo a su antojo. Ese movimiento sedevacantista, mitigado o extremo, si no tienen la nota de Unidad,  no son Iglesia Católilca, serían sectas que se basan en  la libre interpretación del Magisterio. Habría que preguntarse de todos ellos, con tantas interpretaciones distintas de la doctrina, quiénes son la Verdad.

          “Que la Iglesia es un cuerpo lo dice muchas veces el sagrado texto. Cristo -dice el Apóstol- es la cabeza del cuerpo de la Iglesia[13]. Ahora bien; si la Iglesia es un cuerpo, necesariamente ha de ser uno e indiviso, según aquello de San Pablo: Muchos formamos en Cristo un solo cuerpo[14]. Y no solamente debe ser uno e indiviso, sino también algo concreto y claramente visible, como en su encíclica Satis cognitum afirma Nuestro predecesor León XIII, de f. m.: Por lo mismo que es cuerpo, la Iglesia se ve con los ojos[15]. Por lo cual se apartan de la verdad divina aquellos que se forjan la Iglesia de tal manera, que no pueda ni tocarse ni verse, siendo solamente un ser neumático, como dicen, en el que muchas comunidades de cristianos, aunque separadas mutuamente en la fe, se junten, sin embargo, por un lazo invisible.” (Mystici Corporis)

       “Ni se ha de creer que su gobierno se ejerce solamente de un modo invisible [59] y extraordinario, siendo así que también de una manera patente y ordinaria gobierna el Divino Redentor, por su Vicario en la tierra, a su Cuerpo místico. Porque ya sabéis, Venerables Hermanos, que Cristo Nuestro Señor, después de haber gobernado por sí mismo durante su mortal peregrinación a su pequeña grey [60], cuando estaba para dejar este mundo y volver a su Padre, encomendó el régimen visible de la sociedad por El fundada al Príncipe de los Apóstoles. Ya que, sapientísimo como era, de ninguna manera podía dejar sin una cabeza visible el cuerpo social de la Iglesia que había fundado. Ni para debilitar esta afirmación puede alegarse que, a causa del Primado de jurisdicción establecido en la Iglesia, este Cuerpo místico tiene dos cabezas. Porque Pedro, en fuerza del primado, no es sino el Vicario de Cristo, por cuanto no existe más que una Cabeza primaria de este Cuerpo, es decir, Cristo; el cual, sin dejar de regir secretamente por sí mismo a la Iglesia -que, después de su gloriosa Ascensión a los cielos, se funda no sólo en El, sino también en Pedro, como en fundamento visible-, la gobierna, además, visiblemente por aquel que en la tierra representa su persona. Que Cristo y su Vicario constituyen una sola Cabeza, lo enseñó solemnemente Nuestro predecesor Bonifacio VIII, de i. m., por las Letras Apostólicas Unam sanctam[61]; y nunca desistieron de inculcar lo mismo sus Sucesores.” (Mystici Corporis)        

                  “Hállanse, pues, en un peligroso error quienes piensan que pueden abrazar a Cristo, Cabeza de la Iglesia, sin adherirse fielmente a su Vicario en la tierra. PORQUE, AL QUITAR ESTA CABEZA VISIBLE, Y ROMPER LOS VÍNCULOS SENSIBLES DE LA UNIDAD, OSCURECEN Y DEFORMAN EL CUERPO MÍSTICO DEL REDENTOR, DE TAL MANERA, QUE LOS QUE ANDAN EN BUSCA DEL PUERTO DE SALVACIÓN NO PUEDEN VERLO NI ENCONTRARLO.” (Mystici Corporis)

        “Y, además, es absolutamente necesario que esté visible a los ojos de todos la Cabeza suprema que guíe eficazmente, para obtener el fin que se pretende, la mutua cooperación de todos: Nos referimos al Vicario de Jesucristo en la tierra. Porque así como el Divino Redentor envió el Espíritu Paráclito de verdad para que, haciendo sus veces[138], asumiera el gobierno invisible de la Iglesia, así también encargó a Pedro y a sus Sucesores que, haciendo sus veces en la tierra, desempeñaran también el régimen visible de la sociedad cristiana.” (Mystici Corporis)

        “Debe existir en la Verdadera Iglesia perfecta unidad de régimen, o sea: debe haber al frente de esa sociedad religiosa una autoridad suprema y visible, de institución divina, a la cual obedezcan todos los miembros que la forman.        No basta una especie de política de amistad o buena vecindad entre un montón de jefaturas eclesiásticas desconectadas jurídicamente, es decir: independientes entre sí, SIN OTRA CABEZA SUPREMA QUE UN CRISTO INVISIBLE Y CELESTIAL CUYAS PALABRAS Y MANDATOS  INTERPRETA CADA UNO A SU GUSTO.”                                                                                                                 

                                                          (R.P. Fernando Lipúzcoa. Breviario Apologético. 1954)

Mons. Juan José Squetino Schattenhofer

 

 

 

7 replies »

  1. La sede de san Pedro en la Basilaca de Roma está ocupada por los anticristos y con su jefe SATANAS. Y ninguna persona humana van a poder hechas a santas y a los anticristos de la sede de san Pedro en la Basílica Romana. Va ser hasta que venga en su segunda venidad de nuestro señor Jesucristo , que la congregación de la Santa madre iglesia católica apostólica. De la sede vacante. Deben poner a un obispos como el sumo Pastor, de la congregación y todas las fraternidades que sean anti iglesia Vaticano 11 conciliar Romana. Para que este obispo sede vacante sea el pastor o el vicario de todos los católicos de siempres, y separar a estos católicos tradicionalista birrutualistas. Que hay muchos. Y que ellos están en las dos banda están con el diablo y con el falso Dios.

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  2. A esta altura de los acontecimientos uno se pregunta si aún existe la conciencia de la “epikeya” en los eclesiásticos sin jurisdicción ni cargo, que se siguen “amparando en la necesidad” para seguir administrando los Sacramentos y seguir fungiendo como “ordinarios” sobre los fieles que nadie les encomendó.
    Al principio todo estaba bastante confuso – digo en los primeros años del post “concilio”, pero más tarde vieron la “necesidad” que en la Iglesia Católica siguiera habiendo Obispos y Sacerdotes válidos y entonces algunos aceptaron supletoriamente la consagración episcopal ( no nos es desconocido que también algunos la buscaron abusando de la “epiqueya”), pero hasta el día de hoy NO CONCLUYERON dando a la Iglesia un Sucesor de San Pedro, Nos han dicho -y en este mismo blog se publicó la respuesta de uno de los Obispos diciendo que estaban trabajando en ello- pero la indolencia continúa. Desconocemos los “argumentos” -léase “excusas- que esgrimen en la actualidad para permanecer en una dignidad a la que ningún Papa confirió ni dio jurisdicción ni cargo.
    Si han recibido privadamente alguna revelación que les ata las manos, pues que lo digan, y esperaremos confiadamente la hora que Dios tiene decidida, pero si no, nos preguntamos por enésima vez ¡¿QUÉ ESPERAN?! Ya no soportamos tanto silencio en los Capitanes del ejército de Cristo-Rey, que empuñen la espada de la Doctrina y de las Leyes y defiendan a la Iglesia!!!! ¿Acaso no les importa el número de los que todavía tienen ignorancia invencible quienes son conducidos por la Ramera a la herejía y a la idolatría? ¿Quién nos asegura a los católicos que luchamos -muchos sin Sacramentos- que ellos no se han desviado de la Fe , pues sin el Papa son “muchedumbre confusa y perturbada” según escribió SS León XIII?
    Dios Nuestro Señor no nos permita ver la muerte sin poder cantar el Cántico del anciano Simeón: “Ahora Señor puedes dejar ir a tu siervo en paz pues mis ojos han visto la salvación…”.(San Lucas II, 29 y ss)

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  3. LAUS DEO da una visión sucinta de la cesta de cangrejos constituida por los diferentes grupos que se dicen a tradicionalistas. Menciona particularmente a los que le hacen referencia a Pio XII pero se permiten criticarlo sobre ciertos puntos o niegan algunas de sus reformas, como la Semana Santa por ejemplo. AMOR DEL VERDAD publica el mismo día un resumen de las abominables acciones de Montini denunciadas por Luigi Villa y traídas por María. Todos estos hechos son verdad y cada uno de ellos merecería la reducción en el estado laico de tal criminal y su condena por el tribunal competente.
    Como condena, Pio XII lo colocó en la cabeza de la diócesis de Milano, la más importante de Italia. Le permitía sobre todo continuar su obra de zapa de la Iglesia católica y llegar hasta la cumbre de la jerarquía católica, el Papado. Así como pseudopapa coronó su obra de demolición por la abolición del Sacrificio Perpetuo.

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  4. LAUS DEO da una visión sucinta de la cesta de cangrejos constituida por los diferentes grupos que se dicen a tradicionalistas. Menciona particularmente a los que le hacen referencia a Pio XII pero se permiten criticarlo sobre ciertos puntos o niegan algunas de sus reformas, como la Semana Santa por ejemplo. AMOR DEL VERDAD publica el mismo día un resumen de las abominables acciones de Montini denunciadas por Luigi Villa y traídas por María. Todos estos hechos son verdad y cada uno de ellos merecería la reducción en el estado laico de tal criminal y su condena por el tribunal competente.
    Como condena, Pio XII lo colocó en la cabeza de la diócesis de Milano, la más importante de Italia. Le permitía sobre todo continuar su obra de socava de la Iglesia católica y llegar hasta la cumbre de la jerarquía católica, el Papado. Así como pseudopapa coronó su obra de demolición por la abolición del Sacrificio Perpetuo.

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  5. Una vez más, como con el artículo anterior del doctor Johas estoy en desacuerdo con la tesis y conclusión conclavista, por las razones que personas con más cerebro y luz que yo dieron a conocer en años anteriores (celebro particularmente las razones que el comentarista llamado “Fray Eusebio de Lugo” en el siglo y hoy P. Marco dió en su momento).

    Sin embargo no es para despreciarse lo que nos cuenta el P. Juan José Squettino Schatenhoffer, porque su reclamo por la unidad de frente es válido y porque aunque la historia errática del “tradicionalismo” todos la conocemos y algunos han sido hasta protagonistas de ella no nos viene mal que nos recuerden de tanto en tanto el tema para no caer en lo mismo de nuevo.

    En este punto quisiera invitar a todos a que le demos lata a los legítimos obispos sedevacantistas para tener el sínodo de unidad de frente, que eran 16, y hoy son 15 con la triste muerte de Monseñor Frank Slupski acaecida hace 15 días.

    Dos acotaciones hago nada más a modo de reflexión sobre el escrito en sí a los miembros y fieles del grupo llamado “fundación San Vicente Ferrer”: 1- Quieren llamar a la unidad, pero díganme entonces ¿cómo se puede convocar a la unidad cuando algunos de ustedes tomaron las sagradas órdenes (con razonables dudas de validez por medio) de una fuente emponzoñada? Hasta ahorita nada más no han esbozado una prueba de que el arzobispo Ngo-Dihn-Thuc consagrara a Christian Datessen (los doctores de la revista “Einsicht” han rechazado esto así como las otras consagraciones imaginarias a Jean Laborie, a Roux y a Sallé) y aunque fuera cierto eso no cambia el hecho de que aún así sus órdenes son dudosas (de Datessen) y que Monseñor Thuc no tenía derecho a integrar al tal Datessen en la Iglesia y con ello hacer lícito cualquier acto sacramental del ya mencionado sujeto. Además no son los únicos en esta situación, hay más grupos y “clérigos” a los que meter en la bolsa de órdenes dudosas o no-católicas y con ello ilicitud cuando menos.

    2.- Llaman a rechazar la legítima adhesión a los ritos de San Pío X y aún la legítima pretensión de tirar abajo la negativa Reforma del breviario (“Divino Afflatu”), pero no nos explican con qué legitimidad jurídica y divina puede un Papa (por muy Papa que sea) cambiar llanamente la liturgia para introducir sus cuestionables fantasías litúrgicas (¡o las de un arzobispo lazarista italiano cuya adhesión masónica y luciferina nos consta a todos!). Díganos, en que habíamos quedado entonces: ¿Qué acaso el juramento papal no incluía una cláusula sobre no alterar la liturgias? ¿Qué acaso no había una maldición para quien osara alterar el venerable misal romano? (Bula “Quo primum tempore”) ¿Qué acaso no se condenó la proposición de que lo tocante a la misma sustancia de la Iglesia pudiera necesitar ser “restaurado” o “renovado” de modo alguno? Suponiendo que en efecto los ritos se hubieran “degradado” en el tiempo: ¿Qué acaso el mismo Pío XII, que hablaba de “restaurar” la Semana Santa no había condenado en una encíclica él arqueologismo litúrgico? ¿Que no ven que puede caernos una maldición peor que la de San Pío V encima por ello? Recuerden cómo a Elí, sacerdote de Silo y a sus dos hijos se los cargó el payaso literalmente por un tema menor como la carne cocida o no-cocida. Que no nos pase algo peor no ya por carne cocida sino por celebrar una deformación de la obra del Espíritu Santo que es la liturgia. No se pongan a medio camino del Vaticano II y del modernismo cuando la misma secta conciliar le dio por su lado a los grupos ritualistas tipo FSSP o ICRSS de decir la Semana Santa anterior a 1955

    Pongo finalmente los nombres de los obispos reconocidos como legítimos y serios, a efectos de que quien los tenga a mano (en su momento yo lo haré) les inste a una unidad de frente y a que hagan un organismo llamado Iglesia Católica Romana ¡y no 15 ni 72 formas de que todo se diluya! ¡Son ya 60 años de desastre que ellos prolongan con su falta de voluntad!

    1.- Martin Dávila Gándara
    2.- Luis Alberto Madrigal Madrigal
    3.- José Luis Rodríguez López
    4.- Andrés Morello Peralta
    5.- Geert Jan Stuyver
    6.- Mark Anthony Pivarunas
    7.- Daniel Lytle Dolan
    8.- Donald John Sanborn
    9.- Joseph Sean Selway
    10.- Robert L. Neville
    11.- Paul Petko
    12.- Markus Martin Ramolla
    13.- Fray Giles Butler OFM
    14.- Clarence Kelly
    15.- Joseph Santay

    Añado además a los renegados Buenaventura Strandt y Franco Munari. Sobre Richard Bedingfield ignoro si aún vive o si para empezar está al alcance del mundo civilizado, supe que misionaba entre aborígenes en algún lugar de África Negra.

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