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EL SÍNODO DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS


[Republicación del post de 2015 en homenaje al insigne escritor sedevacantista Araí Daniele, fallecido no hace mucho tiempo. El sínodo del que habla el autor y encabeza el título del post se refiere al Sínodo de la familia, celebrado hace ahora 3 años y que produjo el controvertido documento Amoris Laetitia.

Observe el lector la increíble actualidad del artículo, en nuestros días recién terminado el Sínodo de los jóvenes de 2018. Es digno de nota positiva la profundidad de las reflexiones del autor en este artículo, sobre el “pontificado” de Bergoglio y Ia situación de la “Iglesia” conciliar que en nuestros días no ha hecho más que profundizar su derelicción (destrucción de una cosa con abandono del derecho real sobre ella, en nuestro caso la Iglesia católica en las estructuras vaticanas]  ingénita desde su aparición tras el concilio.]

“DISCERNIMIENTO SINODAL» PARA EL TIEMPO DEL FIN DE LAS NACIONES

¿Orlando Fedeli lo ignorÓ?


Araí Daniele

Puede parecer extraño, pero desde hace algún tiempo está manifestándose en el ámbito religioso occidental el deseo de acelerar el “Armageddon” de los últimos tiempos. Esto ocurre en el contexto de los grupos principales, especialmente los estadounidenses, y ha condicionado las guerras del Medio Oriente. En este sentido, no es de extrañar el interés en producir programas virtuales, que son el trasunto de las guerras reales y las masivas emigraciones bíblicas que están transformando los rasgos del Occidente cristiano. Sin duda se trata de un fenómeno religioso de raíz distinta a la cristiana, tal como la conocemos.
Acabo de leer algo sobre “ British-Israelites” el poderoso “lobby” Anglo-Americano protestante interesado en la “gran confrontación final”  en las tierras bíblicas del Medio Oriente, para acelerar los tiempos del fin y ¡el regreso del Mesías! No fue ajeno a esto el caluroso aplauso de los  republicanos al  discurso de guerra del primer ministro israelí, Netanyahu, en la Cámara del Congreso, al que había sido invitado.
Traigo aquí este tema, para relacionarlo con otro que involucra al último sínodo y al mundo católico. Sobre el primer punto, cualquiera que quiera saber más puede consultar en Internet donde, según parece, se aprende de todo. Sólo añado aquí el hecho curioso que publiqué cuando me enteré de que también el ministro británico Balfour tenía esta misma idea, de raíces gnósticas, cuando firmó la declaración que lleva su nombre para la formación del Estado de Israel en 1917. Sir Arthur Balfour fue espiritista y teósofo, y  fundador de la logia “Los cuatro Coronados” que incluso ahora sigue funcionando como centro y archivo histórico de la masonería “regular “.
Vuelvo a decir algo que puede parecer extraño, y es que también alrededor del gran mundo europeo católico-romano, se manifiestan sentimientos parecidos de aspecto religioso, en realidad de sabor gnóstico, el gusto gnóstico de la verdad, que alberga el deseo de una confrontación final; una “guerra decisiva” que ponga fin a esta civilización occidental, lo que para Roma sería como una repetición de lo que ocurrió con el Imperio Romano, pero ahora con el advenimiento del último papa, al que seguirá la invasión de las hordas bárbaras ¡que destruirán todos los antiguos tesoros!La diferencia entre las reflexiones gnósticas de ambos lados del Atlántico es la misma preocupación cultural que diferenciaba al visionario Alberto Pike, de Mazzini.
Dicho sea de paso, hay que recordar aquí dos cartas: una de Pike a Mazzini (08/15/1871), previendo tres grandes guerras seguidas de un desastre económico sin precedentes;y otra de Mazzini al Papa urgiéndole a comenzar a gobernar con una política … encuadrada en  su nuevo orden mundial.
Ahora, volviendo a nuestro mundo católico y a los efectos  en él del “Sínodo de la Familia de 2015 ‘ en el que  se pueden entrever señales que apuntan a una ruptura con el viejo orden que gobernó la  cristiandad,  unido en la certeza de la Palabra del orden divino que fue confirmada  en todos los tiempos en la centralidad universal de la Sede Apostólica. Ésta, en el orden humano, se basaba en la institución familiar, como instituida por Dios. Podía haber habido muchas transgresiones  a los mandamientos de naturaleza sobrenatural, pero igualmente siempre quedaba la posibilidad de recurrir a una voz en la tierra para discernir infaliblemente entre el bien y el mal.
Y es claro que es de vital importancia preservar el orden debido y la consistencia de la unidad familiar para conseguir el bien social.
Al estar guiados los hombres por pensamientos dominantes concretados en leyes justas- apoyadas por los principios religiosos sobre la propia naturaleza humana – que no cambia con los tiempos – hay que tener en cuenta la Ley por excelencia, que se imprime en el milenario  Decálogo, que fue confirmado y perfeccionado en el Evangelio de Jesucristo. Fundándose en él se derivan los términos de la ley codificada por el magisterio confiado a la Sede Apostólica desde la cual imparte su enseñanza el vicario infalible de Jesucristo.
He aquí el  bastión a superar con el fin de construir un nuevo orden mundial de factura  humana. Por eso volvemos a hablar del alcance de lo que sucedió en la Sede que es tenida  por el mundo como Católica y Apostólica, para comprender el sentido profundo de lo que sucedió en el sínodo de esa entidad que se puede definir como “la iglesia sinodal ‘, un término promovido por su mismo jefe, al tiempo que recordaba su voluntad de seguir al más que ambiguo Vaticano 2, que pasa ante el mundo como ‘concilio ecuménico’, pero que demostró ser el factor modernista para demoler y dar un vuelco a  la  Iglesia, en su doctrina, liturgia y en su estructura: un “fin de los tiempos” para la religión católica, apostólica y romana.
Para entender la última transformación hay que observar  las recientes manifestaciones muy jesuíticas de Jorge Bergoglio, hechas en su papel de Sumo Pontífice de la Iglesia, pero que claramente esbozan un programa extraño, muy diferente del que la Iglesia siguió hasta 1958, a pesar de los errores humanos, en su posición espiritual durante dos mil años en favor del hombre. A continuación resumimos lo que se ha publicado en el artículo del diario italiano ‘Corriere‘, sobre su homilía en la misa de la mañana en la Casa Santa Marta  y  sobre el discurso de clausura del Sínodo para la Familia.
Fue dirigido  sinuosamente a la aceptación de  la “novedad” de la admisión de la comunión sacramental a los divorciados vueltos a casar. Hubo resistencias a aceptarla al final del Sínodo, pero pasó ambiguamente como “discernimiento”, según casos especiales, que pueden muy bien contravenir el mandamiento.
Esto es lo que Bergoglio quiere y  proclamó jesuíticamente en la homilía de la misa del  “Sínodo”: “I Tempi Cambiano y noi Cristiani dobbiamo cambiare continuamente“, refiriéndose al “discernimiento”, que se pide a la Iglesia para actuar  en vista de los “signos de los tiempos  sin caer en la comodidad de la conformidad, sino dejándose  inspirar por la oración. Los tiempos hacen lo que deben: cambiar. Los cristianos deben hacer lo [él dice que ] Cristo quiere:  escrutar los tiempos y cambiar con ellos, permaneciendo “firmes en la verdad del Evangelio” [invariable]. Lo que no es admisible es un conformismo tranquilo que en realidad nos hace quedar inmóviles“.
Así pues, lo que  debería  hacer la  Iglesia, es seguir los cambios de la sociedad que cambia con  revoluciones y más  revoluciones, en una sociedad en constante mutación. ¿Habría que discernir los cambios realizados independientemente de cualquier referencia al Evangelio que no cambia? ¿ Así como el Vaticano 2 amplió ese  “discernimiento”, con el derecho a la libertad de cambiar, incluso de religión y ahora, por medio de ese  “sínodo”, que este año refuerza el plan de conciliar  de apertura al mundo?
El mismo día apareció en la primera página del “Corriere” (el más grande periódico italiano en competencia con ‘La Repubblica’ el de las entrevistas de Scalfari) la carta firmada por Francisco exaltando el legado del famoso cardenal Carlo Maria Martini, el clérigo que  “promovió y propagó dentro de la comunidad eclesial  el estilo de “sinodalidad” colegial que tanto deseó  el Concilio Vaticano II, que exige  por un lado, una actitud de escucha y discernimiento de lo que el Espíritu suscita en  la conciencia del pueblo de Dios, en toda la gama de sus componentes; y por otro lado el cuidado para que sus diferencias no degeneren en conflicto destructivo … “
En otras palabras, [el Espíritu] suscitaría un “nuevo Pentecostés” para el cambio en continuidad con los sínodos anteriores, revoluciones dentro de revoluciones,  en vista de una evolución  conciliar, en la que el Espíritu Santo, suscite en las conciencias, mas que  la fe, la adaptación a los cambios en los componentes variables, neutralizando las diferencias [doctrinales de  orientación ecumenista]  … “, sin miedo a las tensiones, incluso a la contestación  que todo impulso profético trae necesariamente consigo (pro veritate diligere adversa,  fue el lema episcopal de Martini) Pero ¿qué puede decirse de este “maestro“para quien el peligro no está en  lo que va  contra la fe – sino  en la ausencia de libre diálogo, incluso con quien, como él, quiere cambiarla sirviéndose de la crítica y el desprecio por la historia de la Iglesia?
Martini fue aquel  arzobispo jesuita de Milán para quien: “la duda no ha sido para él  nunca un obstáculo, sino que reforzó su ministerio de  obispo llamado a cuidar del rebaño que le fue  confiado” … fue llamado a difundir “un nuevo magisterio basado en la duda sistemática” ¡que admite hasta la eutanasia!  “… En particular, señaló rutas para conectar la Palabra a la vida, mostrando su pertinencia y relevancia en su propia experiencia personal. Porque  ella [la duda] puede convertirse en agente de conversión, ayudando a  una vida más fraterna y justa, impidiendo  refugiarse a la sombra de las seguridades  confeccionadas de antemano. “(!)
Para evitar la conversión pura y simple a la Fe  perenne de la Iglesia, lo que equivale a decir “tomar refugio a la sombra de las cómodas seguridades confecionadas de antemano“, el sacerdote invita a la apertura al “espíritu que remueve las conciencias”,  para “evitar contraposiciones  entre diferentes sensibilidades según los contextos culturales,” llegando a ” mirar más allá de los límites consolidados, que favorecen una Iglesia misionera “in uscita” (salida) y no encerrarse en sí misma … por ello creó  la Cátedra de los no creyentes en busca de la verdad. En consecuencia invitó al  filósofo Massimo Cacciari, conocido gnóstico que fue alcalde de Venecia, para iluminarla [a la Cátedra] y para  participar con él  en las dudas  como las del “sínodo” actual.
Ahora bien, con esa comunión de ideas,  Martini, Bergoglio y Cacciari, para extender los límites establecidos por Dios a la Iglesia de la Fe, en pro  de una iglesia más indefinida “Chiesa in uscita» – salida hacia  la duda –  oigamos a  Cacciari, utilizando para ello una entrevista suya en Aleteia, La Voz del Vaticano, que publicó el 25 de  octubre, a fin de  comprobar cómo el jugo del pensamiento  gnóstico de este  “maestro” de la cátedra de los incrédulos, es similar a las conclusiones del sínodo, promovido por Bergoglio. El asunto  parece ser contracorriente, pero es la exaltación de la “capacidad política” de la marca jesuita de Jorge Bergoglio: sin duda, el clérigo más representativo en la serie de «Papas conciliares» que pueda  hacer comprender a todos que el “katechon», es decir, el obstáculo al anticristo de la carta de Pablo a los Tesalonicenses ” ya ha sido quitado de en medio” (cf. II Tesalonicenses 2)!
Nadie mejor que este filósofo no católico, Massimo Cacciari, puede dar fe de ello al demostrar su satisfacción por lo “hecho”, después de haber escrito acerca de su oportunidad  y después de esperar ansiosamente durante años que por fin fuese quitado de en medio el “freno” del papado.
Lo curioso es que él asocia esto a una gran maniobra  jesuítica de la  que Bergoglio se demostró capaz, por lo que habría sido “San Ignacio  el  que ganó en el Sínodo ” – el 25 de octubre de 2015-  Es una fecha histórica. Francisco resolvió una disputa milenaria “. Esto concuerda con lo dicho por el  dominico cardenal Christoph Schönborn ¡sobre la  la victoria ignaciana!
“La re-admisión a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar,  se confía al” juicio “de los confesores, caso por caso. ¿Es un compromiso? Respuesta: “Sí, pero en el mejor sentido del término: el de la Compañía de  Jesús.  El Sínodo siguió a  Francisco,  en las huellas de San Ignacio. No significa estar de acuerdo fingiendo  ignorar las diferencias. Es el reconocimiento,  practicado siempre  por los jesuitas,  de la complejidad civil y ética en un  contexto mundano, con la necesidad de ser acompañado en sus evaluaciones. Esto significa no ceder a los principios y comportamientos mundanos, sino reconocer la realidad y moverse dentro de ella para cambiarla. “
De hecho esto equivale a cambiar la misma noción de pecado de la anterior  sociedad tal como lo enseñó la Iglesia, según el Evangelio; lo que constituye  una solución gnóstica y modernista.
“¿Es una estrategia ” política “? Respuesta: Sí. La Iglesia de Francisco no debe confundirse con la ética del mundo, pero está situado en el interior de él para influenciarlo desde  dentro. La línea de Bergoglio es claramente la misma que se ha aplicado siempre  y en todas partes por los jesuitas. En América del Sur, China, la India. A través de los siglos, esta estrategia fue combatida políticamente no sólo por los reaccionarios, sino también por los radicales como Jansenio y Pascal, para quien  el Evangelio y el discurso cristiano  debe ser una espada en el mundo: sí o no. El Sínodo revivió una brecha histórica en la Iglesia que debió abordarse. Francisco es  un jesuita coherente en su sentido más noble … No se trata de tácticas políticas, como objetan los enemigos internos de Bergoglio, sino que proviene de un gran humanista místico. San Ignacio reconoció  la lección de Erasmo de Rotterdam y veneraba a  San Francisxo. Bergoglio no eligió el nombre del santo de Asís para halagar al moderno  ambientalismo. “
¿Cuál es el método seguido por el jesuita Bergoglio? Respuesta: “Disolver todos los nudos, lentamente,  en una perspectiva de milenios. La reforma de la Iglesia terminará sólo con el fin de los tiempos, al final de la historia … La paciencia es una virtud recomendado por los Padres de la Iglesia, junto con la obediencia pasiva y servil, pero consciente de que la Iglesia tiene todo el tiempo para formar fieles que escuchen. Sólo se  puede juzgar este pontificado desde esta perspectiva. El enfrentamiento surgido en el Sínodo es real, profundo; No terminará aquí y puede predecirse cómo va a terminar. “
“¿Qué podría amenazar al papado?” La  heterogénesis de los fines es un peligro siempre presente en la historia de la Iglesia. Bergoglio debe enfrentarse a dos tipos de resistencia a su acción. La oposición reaccionaria por parte de una fronda minoritaria destinada a ser de una irrelevancia creciente, constituida personas que se oponen a Bergoglio por un espíritu de preservación y que están defendidas por trincheras devastadas. También hay una respuesta más inteligente que tiene diálogos francos con algunos obispos. Me dicen que el hecho de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar ya se hace  y es una práctica común, … temen  resolver esta cuestión  blanco sobre negro … “
He aquí resumida por un conocido opositor gnóstico el quid de la cuestión, cuya redacción hemos puesto parcialmente  aquí  y que sin duda Baergoglio y sus seguidores  han leído y aprobado, si no  ¿cómo podría haber sido publicada por Aleteia  esta  exposición tan sincera? Ahora bien, nosotros, los defensores hasta el final de las  “trincheras devastadas,” léase de una catolicidad demolida, no tenemos ninguna duda de que el jesuitismo  aquí exaltado es ajeno a San Ignacio, a la Iglesia y a los papas  católicos. Si todo esto puede ser dicho, y hoy en día la comunión se distribuye sacrílegamente por ahí con la aprobación episcopal, entonces  el autor mencionado, el  agnóstico Cacciari, está en lo cierto: – el  “katechon» que detenía al Anticristo ha sido quitado de enmedio. Esto es lo que desencadenó  el “Armagedon espiritual” que es la batalla gnóstica final  que  comenzó con el Vaticano 2, que pocos acertaron a  describir y una multitud decidió ignorar; se trataba de una sucesión de  gnosis, el “pecado filosófico” que llegaron hasta el  “discernimiento  sinodal jesuítico ” en el  final del  tiempo de las naciones, que ha llegado hasta la misma Roma.
Bergoglio es el sexto actor de este desenlace final, sólo en apariencia diferente de los predecesores. Ese es el hecho que Orlando Fedelli desconoció: hay una gnosis intrínseca al modernismo y al Vaticano 2 y consecuentemente a  todos los altos promotores conciliares; gnosis que no puede apoyar a  ninguna autoridad, pero que es la razón para condenar a todos los falsos Cristos y a cualquiera de ellos disfrazado con una vestidura apostólica.

Laudetur Jesus Christus!
De Pro Roma Mariana

2 replies »

  1. Los que hoy juzga el mundo, es la Compañía de Jesús, pero desde el inicio, y decir la Compañia, es hablar del Imperio Español, y por lo tanto del descubrimiento de América. La leyenda negra, y todo el componente francmasónico, de sus mentiras históricas. Lo que les permite decir: la ramera de babilonia, es la Iglesia católica apostólica romana, desde el inicio. Es decir en Bergoglio lograron confirmar, todas sus sospechas y desprecios. No fue Lutero, quién dijo, ¿el papa es, el anticristo? Por esa causa considero, que la falta de predicación del Apocalipsis según san Juan, que es responsable máxima la Iglesia, y el clero, ha dañado más, que todas las diferentes interpretaciones, sobre cuál es el katejon, el obstáculo, que les permitió, dar inicio a la edad del anticristo. Dudas que todos podemos tener, pero por medio del Padre Luigi Villa, y diferentes sacerdotes, y un santo, nos permite confirmar exactamente, el día 29, el mes: junio, el año: 1963. Los lugares: Capilla Paulina, Ciudad del Vaticano, y Charlestón, Carolina del Norte: EE.UU. Tuvimos papa católico, desde el año 1958, a 1989, se llamó Gregorio XVII. Y faltaría confirmar si es cierto, que en ese ritual negro de 1963, iniciaron un joven sacerdote, y su nombre, porque ya no estaríamos hablando de francmasones, sino de iniciados en satanismo, que es la verdadera, ramera de babilonia, y su fuente es la satánica cabala.
    El Padre don Juilio Meinvielle, de esa cuestionada América del sur, escribió varios libros sobre lo que era su preocupación: el avance de la cábala, en el mundo católico. Y por el otro el autor español, Mauricio Carlavilla, es quien mejor pudo interpetar, lo que pocos veían, cuando era el tiempo de hacerlo. Por eso leyendo a varios autores, hoy es posible confirmar a otro, jesuita, el francmasón Cardenal Bea, como uno de los que hizo un gran daño a la Compañía.Y por lo tanto a la Iglesia católica.
    Gracias a la Iglesia fiel al Señor, y a su Madre la siempre, Virgen María santísima.

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  2. LA REALEZA DE CRISTO, Y EL MOMENTO ACTUAL[1]
    Pro. Dr. Julio Meinvielle.

    La Cristiandad produjo, entonces, una época en que reinaban la concordia, la estabilidad y la paz en las familias, en la sociedad y en la Cristiandad.

    Frente a esta sociedad gobernada por Jesucristo a través de la Iglesia, está la Revolución.

    La Revolución quiere otra sociedad, no una sociedad estabilizada en el orden y en la paz, sino una sociedad en movimiento, en cambio, en dialéctica.

    La Revolución, en su esencia, representa la réplica exacta de la primera rebelión del hombre contra Dios, tal como ha sido relatada en el Génesis; ella toma por su cuenta la frase del tentador: “Seréis como dioses”.

    Su apoyo, su soporte, es la filosofía del devenir puro que se opone radicalmente a la filosofía del Ser, la de Dios, que se presenta en el Antiguo Testamento como “Aquél que es el que es”.

    La Revolución no reconoce ni naturaleza ni sobrenaturaleza, y la revolución opera con la dialéctica en la destrucción de la Cristiandad, y esto lo viene haciendo no desde ahora, no desde el tiempo de Marx, ni desde Hegel, sino que lo viene haciendo desde que comenzó la Revolución hace cinco siglos.

    La Civilización o Ciudad Católica es un milagro, y tiene muchos enemigos interiores y exteriores. Los enemigos interiores provienen del mismo hombre, pues si no es muy humilde para sostener el Don Divino, va a flaquear, caer y perderlo todo y perderse.

    Los enemigos son el Diablo, príncipe de este mundo, y los pueblos judíos y paganos, que van a tratar con toda clase de astucia de destruir la Cristiandad.

    Para destruir la Cristiandad se hecha mano de armas dialécticas.

    ¿Qué es la dialéctica? La dialéctica consiste en romper, separar y dividir lo que esta unido.

    Ese plan, el plan de la Revolución, lo han preparado las logias masónicas desde hace siglos.

    En el siglo XVII aparece un personaje muy importante, el cual ya profetizó, anunció o echó, mejor dicho, los lineamientos de un nuevo poder social fundado en la Revolución.

    Ese personaje es Amos Komenius.

    ¿Quién era Komenius? Komenius había nacido en 1892, en Moravia, de padres Komeniusque pertenecían a la comunidad de los Hermanos Moravos, que habían tomado ese nombre en 1575, cuando se acordó el derecho de reunión.

    Eran sucesores directos de los husitas, es decir de aquellos herejes que habían nacido en Praga y que fundaron el primer régimen comunista, el más absoluto que fue instalado en Munster por los anabaptistas, bajo el nombre de Reino de Dios.

    Todo eso fue desecho por los príncipes de entonces y Komenius se retiró a Londres, se impregno de las obras de Bacon y de los Rosacruces, fue a Suecia, estuvo con su amigo Luis de Greer, que era de la secta de los Rosacruces, y después fue a Polonia; Y, como digo, Komenius planifico lo que había de ser la sociedad.

    Hizo esa planificación en la cultura por el Consejo de la Luz, en la política por un Tribunal de Paz y en lo religioso por una Unión de Iglesias.

    Para realizar ese plan, el plan de unificación total de la sociedad humana con un gobierno también mundial, encontró que había dos grandes enemigos.

    Esto lo dejo escrito en un libro que se llama “Lux in tenebris” en 1657. Vamos a leer las paginas textuales en que denuncia a estos dos grandes enemigos.

    «El Papa es el gran Anti-Cristo -dice Komenius- de la babilonia universal. La bestia que va detrás del Anti-Cristo es el Imperio Romano, el Santo Imperio Romano-Germano, y especialmente la casa de Austria. Dios no tolerara por mas tiempo estas cosas. Destruirá, por fin, el mundo de los impíos en un diluvio de sangre. Al final de la guerra el papado y la casa de Austria serán destruidas”.

    De modo que ya Komenius en el siglo XVII anuncia que los dos enemigos para llegar al gobierno mundial, un gobierno de la Revolución, son el Papado y la casa de Austria. El Papado, que representaba el poder espiritual, y el Santo Imperio Romano-Germano, como símbolo o como resto del poder político universal que venia de Constantino.

    Este plan de Komenius se va a ir cumpliendo inexorablemente poco a poco, y se pueden indicar como fechas del cumplimiento, en primer lugar, la paz de Westafalia en 1648, en la cual se llegó al reconocimiento de las religiones protestantes en Europa, perdiendo la Iglesia Católica el predominio que tenia en la sociedad; el Congreso de Viena en 1815; la perdida del poder temporal de los Papas en 1870 y el fin de la casa de Austria en 1917 con la primera guerra mundial.

    El Anti-Cristo no viene porque hay un obstáculo que le impide venir. ¿Cuál es ese obstáculo? Los exegetas medievales, entre ellos Santo Tomas de Aquino, explican que el obstáculo es el Imperio Romano, y mientras perdure el Imperio Romano el Anti-Cristo no puede venir.

    Y ese obstáculo ha sido removido totalmente, ya no queda nada del Imperio Romano; entonces el enemigo puede planear, puede proyectar el Imperio del Anti-Cristo, un imperio político unificado en un régimen de un gobierno sometido al enemigo, sometido al Anti-Cristo.

    Pacto Sinárquico, que es un escrito que consta de trece proposiciones fundamentales y 598 artículos, en el que se explica, cómo va a ser el gobierno mundial futuro.

    Este pacto fue descubierto en tiempo de la ocupación de Francia.

    En la primera guerra mundial se liquida la casa de Austria.
    Viene la segunda guerra mundial y tiene como resultado el acuerdo de Yalta, que hace dos cosas fundamentales.

    El deseo de paz está seguramente en el corazón de cada uno, pero poner la paz sin Dios es un absurdo, porque sin El, la justicia esta separada y toda esperanza de paz se convierte en quimera.

    Sin Jesucristo el individuo, las naciones y el mundo marchan aceleradamente a la catÁstrofe. Sólo en Jesucristo tenemos la salud eterna y temporal. Nada más

    SOLEMNIDAD DE CRISTO REY.

    La conferencia, completa, que hoy podremos comprender mejor, se encuentra publicada en :

    http://www.catolicosalerta.com.ar/inicio/realeza-cristo.html#DOS

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