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DIFERENCIAS ENTRE TRADICIONALISTAS


[Es republicación del post de 21 de agosto de 2013]

Es la unidad atributo indispensable de la Iglesia y ésta no puede hallarse entre quienes mantienen diferencias. La clave para la solución de diferencias es el aceptar la sentencia de la Iglesia Romana a lo largo de los siglos. Quien se desvíe de ella no puede llamarse en verdad católico. Y esto vale de quienes ocupan la Sede. No son la Iglesia. La Sede está vacante si el que la ocupa o usurpa no tiene la doctrina. Pero los que proclaman su sedevacantismo tampoco serían católicos si no adhieren a la doctrina y disposiciones morales o canónicas de la Iglesia  Romana. Serían sedevacantistas ilegítimos.

Éste es un artículo que lo demuestra:

Diferencias entre tradicionalistas

Dr. Homero Johas 

     1.- No son pocos los que hoy consideran las diferencias de credo como cosas indiferentes e iguales. Lo que es la perversidad del Agnosticismo masónico, reiterada por la igualdad y libertad religiosa del Vaticano II. La misma liturgia perfecta y florida externamente oculta la diferencia de credo entre los fieles y los infieles.
     En la publicación “Adsum”, de Mons. Mark Pivarunas, de los Estados Unidos – julio de 2012 – después de rechazar el Vaticano II, es publicado un escrito antiguo, encima del cual se lee: “Una razón por la cual exis­ten diferencias entre católicos tradicionalistas”. Estas palabras no son del artículo antiguo, sino de hoy.
     Tal artículo después de referir las disensiones entre santos y en­tre no-santos del pasado, desde la creación del mundo hasta el Antiguo Testamento, pasa por las disensiones entre Santos del Nuevo Testamento: San Pablo y San Pedro; San Epifanio y San Juan Crisóstomo: San Agustín y San Jerónimo. Y afirma que ambos eran sinceros y que: “ambos estaban ciertos” (both were rights). Insinúa, por tanto las diferencias entre los que se dicen“católicos tradicionalistas” son co­sas indiferentes; que las sentencias opuestas por contradicción son iguales; que no existe distinción entre verdad y error; entre fe y herejía; entre fiel e infiel. Todos son igualmente “católicos”. Todos son igualmente fieles a laTradición. No existe verdad universal absoluta: solamente opiniones individuales, libres.
     2.- Entretanto vemos “católicos tradicionalistas” contradiciendo a la autoridad divina del Magisterio dogmático de la Sede de Pedro:
     • La Sede de Pedro enseña la invalidez del poder de jurisdicción ordinaria de los heréticos públicos. Ellos enseñan lo opuesto, la validez.
     • La Sede de Pedro enseña el deber gravísimo de extinguir la vacancia de la Sede de Pedro. Ellos enseñan que no quieren trabajar para extinguir esa vacancia. [N.  Esto, en mi opinión habría que matizarlo teniendo en cuenta la falta total de jurisdicción en nuestros días, cosa que en el pasado nunca se dio. Las leyes existentes y dadas en el pasado no se enfrentaban a algo remotamente parecido a la situación actual. Por ejemplo hay un canon para regular las vacancias de papas que dice textualmente “nihil  innovetur” . Por consiguiente no hubieran sido posibles en las vacancias la consagración de obispos sin mandato. Pero actualmente se consagran obispos y el autor del artículo acepta estas consagraciones.]
     La Sede de Pedro impera las normas de los cánones: 188. 4: 2314,1; 2232: 2315; 2200. 2: 1827: 1325. Ellos no se someten a tales normas de acción mandadas por la Iglesia.
     3.- Santo Tomás de Aquino escribe sobre los que rechazan lo orde­nado por la Iglesia;“Después que algo fue determinado por la autoridad universal de la Iglesia, si alguien, de modo pertinaz, rechaza tal or­denación, será juzgado herético” (S. T. 2-2, 11, 2, ad 3). San Pedro nada enseñó contra la autoridad divina de la Sede que le fue confiada; se desvió levemente en el obrar; no en el creer. San Epifanio y San Juan Crisóstomo divergen sobre Orígenes: pero Orígenes todavía no era condenado por la Iglesia. San Agustín y San Jerónimo divergieron sobre la cesación de la ley antigua; solo después la Iglesia definió esa cuestión.
     4.- No es el caso de la “nueva iglesia” del Vaticano II: las doctrinas que ella predica ya fueran condenadas por la Sede de Pedro: libertad e igualdad religiosa, Ecumenismo, poder supremo colegiado, misa del pueblo; derecho de no seguir la verdad.
     Un Decreto antiguo de la Iglesia dispone:
     “Siempre que se trata sobre materia de fe, juzgo que todos nuestros hermanos y obispos no deben referirse a otro señor solo a Pedro, a la autoridad de su nombre.”
     Santo Tomás enseña: “Ni San Jerónimo, ni San Agustín alzan su sentencia contra la Sede de Pedro”San Jerónimo enseña: “Si mi sentencia es confirmada por la autoridad de la Sede de Pedro, quién esté contra mi o es imperito, o malévolo, o no-católico y herético”.
            San Máximo enseña: “Quién no quiere ser, o ser tenido como herético, que satisfaga no a este o aquél, pues esto es superfluo e irracional sino que él corra a la Sede de Pedro. Satisfaga él y todos, de modo común, en todas partes, como pio y or­todoxo.” (Carta a Pedro).

     5.– Quien iguala opiniones opuestas de particulares, subordi­nados ambos a la Sede de Pedro, sin mirar la autoridad divina de la Sede de Pedro, quiere igualar la opinión humana inferior a la sentencia divina, a la autoridad divina superior a ella. Dos opiniones humanas contradictorias entre si, no son igualmente verdaderas y libres en materia de fe, si una es conforme a la autoridad divina de la Sede de Pedro la otra es contra esta autoridad divina. No es “católico” ni “tradicionalista” quien está contra cosas ya determinadas por la Sede de Pedro. Entre católicos la unidad de fe y de gobierno no tiene diferencia.

De Fundación San Vicente Ferrer

18 replies »

  1. Aquí, D. Homero está planteando ante el mundillo “tradi” un asunto muy serio, y que es la raíz y causa principal, tanto de la escandalosa división que reina entre los que se definen como “católicos resistentes”, como de la prolongación desde hace más de 50 años de la situación de Sede Vacante, o mal ocupada, como prefieren decir otros.

    Esa raíz está en que los jefes de esa resistencia han preferido escuchar sus propias opiniones, o las que le venían bien según la coyuntura, antes que obedecer con sencillez a lo que ya había sido determinado por la Sede Romana, desde hace siglos, precisamente pensando en una situación como la nuestra.

    Desgraciadamente, esa actitud no es patrimonio exclusivo de los “tradis”, sino que antes del inicio de la Revolución conciliar, ya se daba mucho: La Santa Sede determinaba un punto de fe o moral, ahí habría tenido que aplicarse el conocido adagio “Roma locuta, causa finita”, y a partir de ese momento, dejar de considerar esa cuestión como de libre discusión, sino atenerse lo más fielmente posible a lo decidido por el Papa.

    Pero muchas veces, no es eso lo que ocurría, como se pudo ver en la cuestión del Augustinus de Jansenio, en que Roma había condenado claramente ciertas proposiciones, los jansenistas pretendían que no estaban, la Santa Sede manifestándose Bula tras Bula, sin que muchos quisieran considerar el asunto zanjado.

    Sin irnos a esos extremos, quisiera poner como botón de muestra lo que ocurrió con las ordenaciones anglicanas, vueltas inválidas por los cambios operados por los protestantes en el rito usado por la Iglesia.

    La Iglesia Romana ya había zanjado y decidido definitivamente que esas ordenaciones eran nulas, pero eso no obstó para que a finales del S. XIX, ciertos grupos de católicos, movidos por un ecumenismo descarriado, volvieran a plantear la cuestión ante el Papa León XIII.

    He aquí cómo contesta el Papa a esos católicos poco obedientes, aunque acceda a su petición:

    “17. Tenemos como prueba dos casos de este género, sometidos al Supremo Consejo del Santo Oficio. El primero fue, (en 1684) el de un cierto calvinista francés, y el otro (en 1704) el de John Clement Gordon; ambos habían recibido sus órdenes según el ritual eduardiano (del Rey Eduardo VI, de Inglaterra).

    18. En el primer caso, tras detenida investigación, los Consultores, y en no pequeño número, dieron su parecer por escrito, los así llamados vota, y el resto de ellos aprobaron unánimemente su resolución., a favor de la invalidez de la ordenación, y sólo por razón de oportunidad respondieron los Cardenales con un dilata (no formular una conclusión de momento).

    19. Los mismos documentos fueron usados otra vez, y vueltos a examinar con ocasión del examen de la segunda de las dichas causas, y pareceres adicionales fueron añadidos por parte de los Consultores, habiéndose preguntado su opinión a los más sabios doctores de la Sorbona y de Douai. Ninguna garantía que pudieran sugerir la sabiduría y la prudencia se dejó de poner por obra con el fin de asegurar el completo esclarecimiento de la cuestión.

    20. Y aquí, es importante observar que aunque el mismo Gordon, cuyo caso se estaba tratando, y algunos de los Consultores, habían aducido entre otras razones en favor de la invalidez, la ordenación de Parker (supuestamente ordenado por protestantes en una taberna, y del que los obispos anglicanos derivan sus órdenes), según sus propias ideas acerca de ello, en la resolución final, ese argumento no se tuvo en cuenta, como lo prueban documentos de indudable autenticidad.

    Ni se tomaron como base de la decisión otro argumento y razón que “el defecto de forma e intención”; Y ara que el juicio acerca de esa forma pudiera ser más cierto y completo, se tomó la precaución de que una copia del Ordinal anglicano fuera sometido a examen, y que se compararan con él las formas utilizadas en los ritos de ordenación tanto de Oriente como de Occidente.

    Por fin, el mismo Clemente XI, con el voto unánime de los Cardenales concernidos, el Jueves 17 de Abril 1704, decretó:

    “John Clemens Gordon debe ser ordenado desde el principio y sin condiciones en todas las órdenes, sobre todo las superiores, y más importantemente, para el Presbiterado, y en caso de no haber sido confirmado, que reciba primero el sacramento de Confirmación.”

    21. Es importante tener en mente que ese juicio no fue en modo alguno determinado por la omisión de la tradición de los instrumentos, porque en ese caso, según la costumbre establecida, la decisión hubiera consistido en una ordenación bajo condición; y es más importante todavía notar que ese juicio se aplica universalmente a todas las ordenaciones anglicanas, porque aunque se refiera primariamente a un sólo caso, no se basa en una razón peculiar de ese único singular, sino en el defecto de forma, que afecta igualmente a todas esas ordenaciones, por lo que en el futuro, cuando semejantes casos se sometan a decisión, la misma decisión de Clemente XI sea tomada como norma.

    22. POR ENDE, DEBE QUEDAR CLARO PARA TODOS QUE ESA CONTROVERSIA QUE SE HA VISTO REAVIVADA RECIENTEMENTE YA HABÍA SIDO DEFINITIVAMENTE DECIDIDA POR LA SEDE APOSTÓLICA, Y QUE ES AL CONOCIMIENTO INSUFICIENTE DE LOS DOCUMENTOS A LO QUE DEBEMOS ATRIBUIR, QUIZÁS, EL QUE ALGÚN ESCRITOR CATÓLICO LA HAYA CONSIDERADO TODAVÍA COMO UNA CUESTIÓN ABIERTA.

    23. Pero como hemos dicho al principio, nada hay que deseemos tan profunda y ardientemente como el venir en ayuda de los hombres de buena voluntad mostrándoles la mayor consideración y caridad. Por esa razón, nos hemos ordenado que el Ordinal anglicano, que es el centro del asunto, se vuelva a examinar cuidadosamente una vez más.”

    Evidentemente, no podía llegar a otra conclusión diferente de la promulgada, infaliblemente, por Clemente XI a principios del S. XVIII.

    Pero lo traigo aquí para que se vea que no pocos de los que se proclaman fieles devotos de la Tradición, de Roma, y del Papa, desobedecen a ciencia y conciencia, aunque León XIII quisiera suponer, benévolamente, que los católicos que le solicitaban reabrir una cuestión cerrada no sabían, por indocumentados, que esa cuestión ya estaba resuelta.

    Pero en lo que toca a algunos temas capitales para la resolución de la situación en la que nos encontramos, con decenios estudiando esas cuestiones en todos sus aspectos, los tradis ya no pueden simular no saber que la Santa Sede se pronunció hace mucho, por ejemplo

    – En el tema de la Vacancia de la Sede, por la Bula de Paulo IV, por la que queda bien claro que un hereje o cismático incluso oculto se vuelve ineligible para el Pontificado, por lo que no puede convertirse en Papa, ni siquiera materialiter, y que todos sus actos de jurisdicción son nulos.

    No cabe aquí ni lefebvrismo, ni Cassiciacum, ni ningún otro paño caliente que evite tener que reconocer la cruda realidad, y actuar en consecuencia.

    – En el tema de la infalibilidad del Papa en su magisterio ordinario, en que son numerosísimos los Papas que afirman que es imposible que puedan enseñar el error a la iglesia, el último Pío XII, cuando recordaba que para el magisterio ordinario, también se aplicaban las palabras de Cristo, “Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha”.

    No cabe pues aquí seguir pretendiendo como galicanos que el Papa SOLO es infalible cuando habla ex cathedra (no importa cómo definan, o más bien retuerzan, esa palabra).

    – En el tema de las presuntas, falsas y calumniosas caídas en la herejía de ciertos Papas, cuya memoria ha sido vengada por sus sucesores, y más generalmente, han repetido hasta la saciedad que por la Promesa de Cristo y la asistencia especialísima del Espíritu Santo, los Papas gozan de la indefectibilidad misma de la Iglesia, y no pueden caer en la herejía o siquiera creer un error contra la fe, incluso como persona particular.

    – En el tema de la invalidez de todas las misas de Pablo VI, no sólo ni principalmente por defecto de intención subjetiva, sino por falta de forma e intención objetivas, lo mismo que en las órdenes anglicanas, y en las conferidas por el Ordinal de Pablo VI de 18 de Junio 1968.

    En todas estas cosas, sólo con que tuvieran la humildad y el sentido común de apear sus opiniones, reconocer que se han equivocado, y se sometieran a lo dispuesto por la Santa Sede, podríamos tener verdadera unidad, y nos encontraríamos en vía de poder solucionar la situación anómala en que estamos, al menos en la parte necesaria de colaboración humana que Dios exige de nosotros.

    Pero como veo que siguen empeñados y emperrados en rebelarse contra el Papa y sus decisiones notorias, me pregunto si se puede considerar todavía a tales protervos rebeldes como católicos, o si hay que considerarlos como cismáticos y quizás herejes, según los casos.

    Ésto tiene graves repercusiones, por ejemplo, que todos esos “católicos”, que ni guardan la Fe íntegra, ni muestran sujeción a los pastores legítimos, no pueden ser considerados como pertenecientes a la Iglesia Visible (sin prejuzgar de la buena fe e intención interna que tengan).

    En el caso de una hipotética futura designación de un Papa legítimo, no tendrían ningún derecho, puesto que se excluyen por su propia rebeldía del Cuerpo Visible de la Iglesia.

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  2. Creo que hay una abismal brecha entre erudición— vana y superflua vanidad– y la sabiduría– profunda, sencilla y transparente, como para que la entienda hasta el mas humilde de los creyentes. Este parece ser el caso del poco cordial agente provocador que se hace llamar Fray Eusebio de Lugo, que en una de esas, lo es, pero que al caso es lo mismo. Podemos proponerle una contra hipotesis: ademas de las debilidades humanas propias de los creyentes de buena fe, no sera la tarea de zapa de infiltrados, tibios, agentes provocadores o simplemente tontos al decir el bueno de Laonardo Castellani.??? Frente a tanta erudicion [sic] le responde el carbonero que no perdido la Fe: pues nadie me puede obligar a hacer una cosa mala sea quien fuese quien lo ordenase. Asi de sencillo creo en San Mateo sin modificaciones ni mutilaciones para agradar al CJM y otros grupos de poder que manipulan a los altos jerarcas del Vaticano. Si Ud mutila al Evangelio Ud no cree en la palabra de Dios aunque finja, haga malabares sofistas o astutos y muy elaborados argumentos, que son flatus voci.

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  3. Totalmente de acuerdo con Fray Eusebio de Lugo:

    – En el tema de la Vacancia de la Sede, por la Bula de Paulo IV, por la que queda bien claro que un hereje o cismático incluso oculto se vuelve inelegible para el Pontificado, por lo que no puede convertirse en Papa, ni siquiera materialiter, y que todos sus actos de jurisdicción son nulos.
    Esto aclara que en la actualidad dentro de los seguidores de Vaticano II no hay cardenales, obispos y sacerdotes; y que también todos esos grupos “tradicionalistas” dentro del Vaticano II (Fraternidad Sacerdotal San Pedro y otros) si siguen los rituales promulgados por Pablo VI no son obispos y sacerdotes y no tienen los poderes conferidos por la Iglesia de Cristo.
    No cabe aquí ni lefebvrismo, ni Cassiciacum, ni ningún otro paño caliente que evite tener que reconocer la cruda realidad, y actuar en consecuencia.

    En mi opinión estos grupos de la tradición están infiltrados por la judeo-masonería para confundir a la verdadera resistencia católica y la prueba más palpable es la deserción de tantos sacerdotes y seminaristas de sus filas. Es incomprensible como sus obispos y sacerdotes están esperanzados a algún cambio en el Vaticano II si cada día se cometen más herejías y son los promotores del anticristo.

    – En el tema de la infalibilidad del Papa en su magisterio ordinario, en que son numerosísimos los Papas que afirman que es imposible que puedan enseñar el error a la iglesia, el último Pío XII, cuando recordaba que para el magisterio ordinario, también se aplicaban las palabras de Cristo, “Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha”.
    No cabe pues aquí seguir pretendiendo como galicanos que el Papa SOLO es infalible cuando habla ex cathedra (no importa cómo definan, o más bien retuerzan, esa palabra). Hablando aquí de un verdadero Papa que por sus frutos lo conoceréis, y el último fue Pio XII.
    Pero también dentro del sedevacantismo existe esta problemática, las congregaciones o sacerdotes independientes no buscan la unidad entre ellos. La Santa Iglesia enseña que cuando hay sede vacante se debe buscar la unidad católica para elegir un Papa, y eso no ocurre en la actualidad en el sedevacantismo, que es donde se le puede dar solución a la situación actual de la Iglesia.

    Que está pasando con esos Obispos y Sacerdotes que se excusan en sus propios pensamientos, sin recurrir a darle solución a esta crisis de la Iglesia por falta de UNIDAD ENTRE ELLOS.

    NO CREEN QUE ESTAN TRAICIONANDO AL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LA PERPETUIDAD DE PAPAS HASTA LA CONSUMACION DE LOS SIGLOS.
    NO TIENEN TEMOR QUE EL DIA DE MAÑANA SE PRESENTEN ANTE DIOS EN EL JUICIO Y LES PIDA CUENTAS DE SU FRIALDAD, DEBILIDAD, COMODIDAD, COBARDIA, MIEDO Y TRAICION A SU IGLESIA?

    SOLO LOS QUE BUSQUEN LA UNIDAD PARA SOLUCIONAR LA SITUACION DE LA IGLESIA SE LES PODRA CONSIDERAR VERDADEROS CATOLICOS MIEMBROS DE LA IGLESIA VISIBLE DE CRISTO.

    En todas estas cosas, sólo con que tuvieran la humildad, caridad y el sentido común de apear sus opiniones, reconocer que se han equivocado, y se sometieran a lo dispuesto por la Santa Iglesia, podríamos tener verdadera unidad, y nos encontraríamos en vía de poder solucionar la situación anómala en que estamos, al menos en la parte necesaria de colaboración humana que Dios exige de nosotros.

    Pero como veo que siguen empeñados en rebelarse contra la UNIDAD DE LA IGLESIA para elegir un Papa y sus decisiones notorias, me pregunto si se puede considerar todavía a tales protervos rebeldes como católicos, o si hay que considerarlos como cismáticos y quizás herejes, según los casos.

    Esto tiene graves repercusiones, por ejemplo, que todos esos “católicos”, que ni guardan la Fe íntegra, ni muestran sujeción a las enseñanzas de la Iglesia Cristo (Magisterio de la Iglesia y doctrina católica), no pueden ser considerados como pertenecientes a la Iglesia Visible (sin prejuzgar de la buena fe e intención interna que tengan).

    En el caso de una hipotética futura designación de un Papa legítimo, no tendrían ningún derecho, puesto que se excluyen por su propia rebeldía del Cuerpo Visible de la Iglesia.

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  4. Me parece excelente lo que aquí señala Fray Eusebio de Lugo junto a sus otros comentarios sobre el tema del conclavismo, la desunión sedevacantista, y de cómo por falta de jurisdicción ordinaria no se puede atentar ninguna elección, (señalo que me gustaría leer su parecer “corregido y aumentado” a día de hoy sobre el caso) que a tenor de lo establecido por Pío XII sólo corresponde a los cardenales, por más que algunos quieran apelar a distinciones que ha mucho ya no son operativas y a la ya muy abusada epiqueya.

    Rescato aquí la idea principal: “al menos en la parte -necesaria- de humana colaboración que Dios exige de nosotros”. Esta idea viene en línea con un pasaje del Antiguo Testamento (me parece que es de los profetas) citado por la comentarista Adri cuya idea principal es “y vió Yahvé que los justos se reunieron y Yahvé les bendijo” lo cual viene confirmado por Santa Juana de Arco “los hombres pelearán y Dios dará la victoria”.

    ¿A qué voy con esto? En vez de andar con cónclaves insisto mucho con la idea de convocar un sínodo de los estados generales de la Sede Vacante, idea sobre la que envié una carta a los obispos sedevacantistas de cuya validez y licitud nadie duda, que hasta ahora no ha sido respondida. ¿Sínodo para qué? Para infundirse ánimos, hacer un frente común para ser “iglesia en salida” e ir “a las periferias existenciales”, solo entonces, cuando en frente común (digo frente común, que no unidad, puesto que la Iglesia es unidad y la unidad de gobierno “práctica” solo la dará el próximo Papa verdadero y no ningún sínodo) roguemos por un Papa y llevemos la Palabra a todos una vez más Dios se dignará actuar milagrosamente como ya hizo en otros tiempos.

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    • Ud. dice :que a tenor de lo establecido por Pío XII sólo corresponde a los cardenales, por más que algunos quieran apelar a distinciones que ha mucho ya no son operativas y a la ya muy abusada epiqueya.

      Sin embargo la epiqueya en el nombramiento de obispos funciona a todo gas, por bien de las almas (Salus animarum) a pesar de que Pío XII, dice:
      Las ordenaciones episcopales sin mandato pontificio son ilícitas y punidas con excomunión especialísimamente reservada a la Santa Sede”

      Puede leer la encíclica a continuación

      Ad Apostolorum

      ¿Puede aclararnos cuando hay que tomar a Pío XII al pie de la letra?

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  5. Leí la encíclica, señor moimunan. No me queda más que decir lo siguiente: si los conclavistas logran convocar una elección espero logren demostrar que el electo en efecto es un legítimo Papa con todos los carismas y gracias anejos y por supuesto, que la unanimidad sedevacantista se someterá a el. Por mi parte sigo y seguiré rechazando el conclavismo. Y aunque no viene al caso dos de los antipapas emanados del conclavismo pasan por verdaderos papas: uno habla y escribe más católicamente que Bergoglio, el otro fue electo por personas que en ese entonces pasaban por aglutinantes de buena parte del consenso católico y de todos modos no sirvió para que fuera Papa.

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  6. Al Sr. Enrico
    Antes de nada: Muy bueno el artículo de Homero Johas, como siempre, y el comentario de Fray Eusebio.

    Lástima que el usted, Enrico, no lo entienda, al parecer, porque usted mismo se contradice. Le explico su opinión contradictoria.

    ¿Cómo dice usted estar de acuerdo con Fray Eusebio, si para éste los cardenales actuales son herejes y no podrían participar en una elección? Explíquese, por favor.

    Por otra parte, Fray Eusebio, según me parece, en ese artículo apunta a la obligación que tiene la Iglesia de elegir un Papa; eso es lo que se llama “conclavismo”, con los matices que se quieran ¿cómo puede haber, pues, concordancia entre lo que escribía Fray Eusebio, y usted, toda vez que leyendo la discusión que usted mismo ha tenido en esta misma web con un tal Máximo, en el artículo titulado ANTE LA FALTA DE TESTIMONIOS CATÓLICOS CONTRA LOS “PAPAS CONCILIARES”, deja usted claro que la opción de elegir un Papa por la Iglesia es una locura? Relea, por favor, lo que ha escrito en otro artículo de este blog estos días pasados.

    Dice usted: “envié una carta a los obispos sedevacantistas de cuya validez y licitud nadie duda”. Quisiera saber cuáles son esos obispos de los que nadie duda, según usted, porque, por ejemplo, para la mayoría de los fieles, sacerdotes y obispos sedevacantistas, Squetino es un obispo válidamente consagrado, pero para usted, como ha dejado expuesto en el debate con el tal Máximo, no. Muy probablemente a algunos de los que usted considere obispos, otros dudan. Entonces, ¿Serían sus sentimientos personales los que interpretaría cuáles son obispos de que nadie duda? Desde luego, hay muchísimos que dudan de la validez de las consagraciones episcopales de Dolan, Sanborn, Slusky, Neville, etc. ¿Qué criterio aplicamos, entonces, las inquinas personales que usted tenga con determinados obispos? ¿el terrorismo teológico tan común en internet, en el que usted no me parece un novato precisamente? ¿el donatismo, condenado por la Iglesia, del que se sirven tantos sectarios y falsos tradicionalistas, para negar la validez de las consagraciones a ciertos obispos? Desde ahí, su intento de un “sínodo” – loable en sí- tiene augurado un estrepitoso fracaso. No me extraña que ningún obispo, según usted dice, le responda, porque no le tomarán en serio.

    Lo único que puede determinar qué obispos no tienen duda sobre la validez de su consagración es la Teología Sacramental; pero no he visto ninguna referencia a ello en su comentario. El Padre Cekada tiene un buen estudio sobre lo esencial de la consagración, que puede encontrar en este blog, el padre Altamira tiene otro, al respecto, que sacó con la polémica surgida tras la ordenación del padre Pío por Mons. Morello (le advierto que es teología sacramental pura y tradicional, y ambos opúsculos no serán de su agrado, porque desmonta su opinión subjetiva sobre Squetino y otros). En fin, para otros – como los provenientes del linaje de Méndez- ni siquiera los que provienen de Thuc son obispos válidos. En todo esto hablan los estómagos, las vísceras, y falta, en general ,a muchos Teología Sacramental; se debe volver a Santo Tomás, para desprendernos de tanto subjetivismo, como usted parece manifestar en el debate citado. Sólo la vuelta a los principios inamovibles de la esencia de los Sacramentos, en este caso del Orden Sacerdotal, es decir, a lo que es de Fe, podría ventilar la validez de las consagraciones: teniendo en cuenta que, quien niega esa teología sacramental de jure o de facto, no es católico, pues contiene multitud de sentencias declaradas infalibles, varios sellos inamovibles. Las inquinas personales, los odios, las pasiones desordenadas en fin, y el donatismo se han de quedar en la purificación para desaparezcan de los corazones y no nublen los entendimientos. Sin esa común teología será difícil acabar con los monstruosos odios y calumnias que tanto escandalizan a los sencillos y ofenden gravemente a Jesucristo, nuestro Señor y Dios.

    En otro orden, es obvio que usted no cree que la solución sea un concilio irregular, cónclave, o como se quiera llamar, de la Iglesia para la elección de un Papa ¿A qué viene ese intento de Sínodo?. Lea usted lo que ha escrito estos días en su confrontación con Máximo. ¿O defiende ahora lo contrario de lo que dijo, creo que ayer mismo? Según creo recordar usted apelaba a una solución fundada -en ese debate citado- a las profecías privadas, a un milagro de San Pedro y San Pablo, o la fundación de una segunda Iglesia sobre otro elegido directamente por Dios, etc. Usted negaba la obligación de la Iglesia de cumplir con el deber de elegir a un Papa. En aquella discusión, me parecía obvia que su posición era sectaria, e incluso en algún aspecto materialmente herética; disculpe mi sinceridad, si le molesta. Ahora, aquí, parece desdecirse – me alegra-, pero sigue enseñando la patita con lo de los “cardenales” – huele a Cassiciacum-, lo cual indica de dónde procede, probablemente, su pensamiento. Claro que aquí, me parece un poco más prudente que en su debate con el tal Máximo. Respecto a es largo y cansino debate, por la extensión, es evidente para mí que usted estaba equivocado y que, en general, el tal Máximo tenía razón – no él, pues entendía que sólo expresaba este señor o señora, no su opinión (todos tenemos una como el ombligo), sino la doctrina de la Iglesia, argumentada.

    Aclárese, por favor, porque entre lo que dice Fray Eusebio y lo que usted pensaba ayer, y sigue pensando hoy, citando a los cardenales –todos herejes, como el cuerpo elector- no hay nada en común ¿O trata de confundir a los lectores? ¿A quién representa usted? Si les comunicó, en su carta a los obispos, que son los cardenales-todos herejes- los que han de elegir al Papa ¿Qué habrán pensado de usted? Como poco, que es un atrevido, ya que escribir a un obispo sedevacantista con ese pensamiento no se le ocurre a nadie.

    Pero en fin, todo intento para que los obispos tomen conciencia de que se debe proceder a la elección de un Papa por la Iglesia – no por los herejes cardenales-, sea bienvenido, aunque el suyo, desgraciadamente, tiene todas las condiciones para no ser atendido. De todas las maneras, entre su pensamiento y el de Fray Eusebio no hay nada en común. Fray Eusebio está de acuerdo con Homero Johas en lo esencial, según me parece evidente, pero usted insultaba hace una pocas horas a Homero Johas porque es un clarísimo defensor del “conclavismo” que usted denuesta lanzando contra él improperios (relea lo que ha escrito). Están en las antípodas usted y Fray Eusebio, No sé a qué viene su simulación, salvo que haya habido una metanoía de usted en las últimas horas, que me alegraría, o una estrategia de la sinagoga para perder almas.
    Sofronio

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  7. Me adhiero al fondo del artículo del Dr. Homero Joas, gran apostol de lo que se ha mal denominado “conclavismo”. La postestad de la Iglesia para elegir un Papa la defienden todos los canonistas de nota que han comentado el CIC.
    Mi particular opinión, es sólo sólo opinión, es que la elección la deben hacer los obispos sedevacantistas, que a mi modesto parecer, son los electores activos, habiendo caído todos los cardenales y el clero suburbario en la herejía, por lo que están fuera de la Iglesia.
    Lo que sigue, ya no es opinión, sino doctrina de la Iglesia: están excluidos del cuerpo elector todos los obispos que sostienen que un hereje puede ser papa ( FSSPX, Resitencia falsa de Mons. williamnson), porque ellos mismos son herejes; excluidos también aquellos obispos para la tesis (¡cosa absurda, nunca vista!) que sostienen que si bien no hay un papa formal hay un medio papa- material- y una medio jerarquía material a la que se aplicaría la visibilidad de la Iglesia y que serían los electores legítimos (o esta o no está embarazada, pues no puede estar medio embarazada), es dicir dicen que las nostas de la Iglesia por la que ésta es visible permanece en los herejes; también, en este caso auto excluidos, aquellos que contumazmente se nieguen a cumplir el deber gravísimo ( San Pío X) de elegir un papa ( es de fe definida que debe haber papas perpetuamente), salvo que quisieran participar en la elección. por ellos hay que rezar y tratar de hacerles ver su grave responsabilidad, para que la acepten.
    En cuanto a la aceptación pacífica del elegido, debe ser aceptado por todos los que han participado representativamente como electores.
    No dejará de ser Papa- pues Dios le dará la autoridad- por el hecho de que no sea aceptado por Luteranos, ortodoxos cismáticos, lefebvrianos, seguidores de la “tesis” rabínica llamada de Cassiciacum, anglicanos, modernistas, valdenses, veterocatolicos, metodistas, o cualquier otra secta, ya que ellos están fuera de la Iglesia por diversas herejías, según cada caso, y lo que digan los herejes, apóstatas e infieles sobre la legitimidad de una elección de la Iglesia, no tiene ningún valor ante nuestro Señor Jesucristo.
    Este servidor se sometería de inmediato al Papa así electo que acepte la elección, porque sin sujeción al Papa nadie se salva. Es necesario guardar la fe y la unidad con el sucesor de San Pedro para salvarse.
    Las elecciones de papas, de las que se habla por aquí, no son elecciones válidas pues no responden a la doctrina mal llamada conclavista, que trata de cumplir con el graviímo deber de la elección. Como siempre quien lanza la piedra esconde la mano y no da datos de forma exuberante para que el lector se percate de la validez o invalidez de su opinión.; pues, según se puede aproximadamente concluir, se está narrando de la existencia de un papa nacido del conclavismo, cuando en la actualidad no hay nadie elegido por los que defienden esta postura católica que haya aceptado y actuado como Papa. Hubo, sí, un intento fallido con Lino II. Se está rabínicamente engañando señalando a cierto personaje que dice que es papa elegido por Jesucristo, como si hubiera sido fruto de un concilio irregular o de un cónclave, cuando no es cierto. eso supone o ignorancia, o lo que es peor, mala fe:
    Que la elección de Lino II no se pudiera hacer efectiva, no derrumba la doctrina católica de que hay obligación en la Iglesia de elegir a un Papa en sede vacante.En la historia hubo muchos cónclaves fallidos por diversas vicisitudes, y eso no impidió que se sostuviera la doctrina católica y la obligación moral de elegir un Papa, hasta que se logró en cada caso.
    Desfigurar la Constitución divina de la Iglesia, en quien reside pasivamente la capacidad de elección del Papa, es un herejía, y con ella no se podrían explicar los primeros siglos de la Iglesia, ni parte de la Alta y Baja edad media.

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  8. Si decimos que estamos “en los últimos tiempos” (según todas las profecías), ¿tiene sentido intentar elegir papa?
    ¿Tiene sentido elegir papa sin un poder terrenal? Recordemos lo que les pasaba a los últimos papas, que no podían salir del Vaticano (creo), o las muertes sospechosas de Ngo Thuc o Carmona.

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    • 1. Lo seguro es que el Señor vendrá. Pero la Escritura enseña que nadie sabe el día ni la hora (cfr. Mc 13,33-37). Cristo reveló lo que era necesario y conveniente; y a la vez quiso mantener la incertidumbre acerca del momento preciso en que acontecerá la Parusía.

      2.- Cristo enseñó que para entrar en la vida eterna hay que cumplir los Mandamientos (Mt 19,16-17). De ningún modo dijo que ante la inminencia de la Parusía algunos cristianos estarían dispensados de cumplir los Mandamientos y de practicar las virtudes. Por el contrario, se deben cumplir todos los Mandamientos; entre otros, proveer al gravísimo deber de la elección de un Papa. ¿Acaso, porque se suponga que está próxima la Venida de Nuestro Señor, he de dejar de cumplir el deber cristiano de educar católicamente a mis hijos, o no no restituir los préstamos, o no cumplir con los deberes de estado? No es lícita la parálisis moral en ninguna materia. ¿ Qué general dejará su obligación en la guerra, entregando sus soldados a los ataques del enemigo, ante la afirmación de unos soldados sin ciencia de que es inmanente la paz?

      San Pablo tuvo que enfrentarse con este modo particular de parálisis moral (cfr. cf. 1 Tes 5:14; 2 Tes, 3:6-15). Vea un comentario bíblico acertado respecto a estos versículos:
      …ante la persuasión de una próxima parusía, descuidaban el trabajo, con los consiguientes trastornos para la vida de la comunidad…”.

      “…la preocupación escatológica de los tesalonicenses, quienes andaban agitados y algunos ni trabajaban, pensando en que todo iba a terminar muy pronto.”

      3 La indeterminación del momento temporal de la Segunda Venida no debe ser obstáculo para una vida cristiana auténtica, ni fuente de desasosiego, ni excusa para no cumplir con el deber. Como lo hizo notar San Atanasio:

      “No conocer cuándo será el fin ni cuándo será el día del fin es útil a los hombres. Si lo conocieran, despreciarían el tiempo intermedio, aguardando los días próximos a la consumación. En efecto, sólo entonces alegarían motivos para pensar en ellos mismos. Por esto guardó silencio sobre la consumación de la muerte de cada uno para que los hombres no se enorgullecieran con tal conocimiento y no comenzaran a pasar la mayor parte del tiempo irreflexivamente. Ambas cosas, la consumación de todo y el final de cada uno, nos lo ocultó el Verbo (pues en la consumación de todo se halla la consumación de cada uno y en la de cada uno se contiene la del todo) para que siendo incierto y siempre esperado, cada día avancemos como llamados, tendiendo hacia lo que está delante de nosotros y olvidando lo que está detrás (Flp 3, 13)” (Contra Arrianos 3,49).

      En resumen, la mirada parusiaca no justifica un quietismo apocalíptico, ni tampoco debe causar en la fiebre desordenada por una fuga del mundo – que es propio de la vocación religiosa-, y mucho menos un argumento para dejar de cumplir con las obligaciones morales, entre ellas, el precepto de San Pío X de elegir un Papa, y con mayor razón porque, aunque el Señor vendrá, nadie sabe ni el momento ni la hora. Muchos católicos esperaban ese momento de forma ansiosa, en las distintas crisis en la Iglesia y se equivocaron, y ta en el siglo I, como hemos visto, los tesalonicenses cayeron en eso; no digamos nada sobre el resurgir del milenarismo carnal o mitigado a lo largo de los siglos, ambos finalmente desaprobados por la Iglesia.

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  9. Sofronio:

    Usted ha dicho: «… para la mayoría de los fieles, sacerdotes y obispos sedevacantistas, Squetino es un obispo válidamente consagrado…».

    No es mi intención iniciar ningún debate con usted, Sofronio. Sólo quiero señalar que, según mi limitada experiencia personal, su afirmación anterior sobre Squetino no se ajusta a la realidad. Existen obispos y sacerdotes católicos relevantes, yo diría que los principales en cuanto a excelencia de apostolado y frutos, que no reconocen la validez del episcopado de Squetino.

    Personalmente contacté en el pasado con Mons. Dávila, de la Sociedad Sacerdotal Trento, y con el Seminario Most Holy Trinity de Mons. Dolan y Mons. Sanborn. En ambos casos la respuesta que recibí fue que la validez del episcopado de Squetino es dudosa, y por tanto su consagración es considerada inválida en la práctica (palabras textuales). Al parecer no hay evidencias seguras (certificados, testimonios, fotografías) de que la línea de Squetino provenga de Mons. Thuc (es la línea Datessen → Sallé → Mamistra → López Gastón → Urbina → Squetino). Mons. Dávila también me comunicó que Mons. Pivarunas, de la CMRI, tampoco reconoce a Squetino como obispo.

    Los clérigos anteriores forman parte de las principales congregaciones sedevacantistas. Quien lo desee puede contactar con ellos, para que le confirmen lo que acabo de escribir.

    Sobre Mons. Dolan y la validez de sus órdenes, puede consultarse el excelente trabajo del Padre Cekada, titulado The Validity of Ordination Conferred with One Hand, donde se demuestra que Daniel Dolan es verdadero obispo (fue consagrado por Mons. Pivarunas). El trabajo de Cekada puede descargarse aquí:

    http://www.traditionalmass.org/images/articles/Ord1-Hand.pdf

    Un saludo.

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  10. Señor Sofronio:

    Ya Juan V. P le dió más razones sobre Squettino, yo mismo cité en el otro post como fuente a la revista Einsicht, cuyo editor (doctor Heller) conoce bien las andanzas de López Gastón (“abuelo” episcopal de Squettino), quien lamentablemente si fue ordenado por Monseñor Carmona a pesar de ser casado (hay dos fotos en internet, de público acceso, donde se les muestra a ambos juntos, en una con traje tipo clergyman, en otra figura monseñor Carmona en hábito coral y López Gastón con sotana negra y cota). No hay pruebas de que Monseñor Thuc consagrase, siquiera de modo “express” a Christian Datessen (lo único que se sabe a ciencia cierta de él es que fue seminarista en Ecône durante uno o dos años) ni a Jean Laborie. Francamente encuentro curioso que siendo usted más perito en las ciencias teológicas tenga a este señor por obispo válido, (de lo cual hay más argumentos en contra que a favor), y aún su “apostolado” por lícito, cuando todos los que le conocen a él y a su obra tanto en Argentina como en México le pueden dar testimonio del circo que ha montado, lo cual dista mucho de alguien que pueda dar sacramentos lícitos cada día en las presentes circunstancias. Se afirma que monseñor Thuc habría consagrado a Datessen el 1982, cuando en ese año estuvo rodeado de los sedevacantistas “oficiales” todo el tiempo (Barbará, Hiller, Heller, etc), ¿no cree que más de alguien se hubiera dado cuenta? Monseñor Thuc le dió “testum” a sus consagrados y ordenados aunque la propia ceremonia se realizara en secreto, ¿por qué no a Datessen? Me extraña de su implacable lógica, con todo la propia línea no ha sido capaz de decir qué veterocatólicos consagraron a Datessen, como para afirmar la validez al menos por el lado veterocatólico. Una vez más me extraña que si ya leyó los trabajos del P. Cekada y conoce mucho a Santo Tomás, así como la pura y tradicional teología dogmática y sacramental diga que esa línea es muy sana, cuando está plagada de toda clase de graves dudas. A propósito, los otros obispos y líneas que usted cita en cambio si pueden demostrar la validez de su línea y el hecho de “descender” en todo grado de obispos católicos reconocidos.

    Yo no represento a nadie, Sofronio, más que a mí mismo, y a nadie debo hoy por hoy “demostraciones” de mi Fe. Hablando de rabinismos y de la sinagoga, viniendo de usted me extraña que en su implacable lógica, una vez más piense que los illuminati perderían su tiempo en mandar a alguien a comentar a un blog sedevacantista, “para confundir almas sencillas” cuando si quisieran bien podrían exterminarnos a todos de un solo golpe, ya que se imaginará que nuestras actividades e identidades pueden ser fácilmente rastreadas con solo apretar unas teclas en una computadora con conexión a internet y el debido software, y menos de 50,000 almas entre 7 mil millones entenderá que difícilmente nos extrañarían.

    Usted dice que mi postura decididamente anti-conclavista no se condice ni tantito con el pensamiento de fray Eusebio, en cambio yo puse claramente después del encabezado mío que usted cita “junto a sus otros comentarios sobre el tema del conclavismo”, y así lo puede usted ver en el post “Una enmienda al conclavismo”, y en el comentario al post “Quienes pueden ser electores papales en las actuales circunstancias”: el fraile aunque acepta la doctrina citada por los conclavistas no así la conclusión que extraen, en uno el fraile dice que no hay condiciones para un concilio imperfecto, y en otro definitivamente la rechaza, por falta de jurisdicción ordinaria en los electores. Eso no es contradecirse, una cosa es que la doctrina citada este muy bien y otra que sus conclusiones -las de Homero Johas- lo estén.

    Fíjese usted además que en la carta que envié a los obispos sedevacantistas incluso excluí específicamente estar llamando a un cónclave, que rechazan en general. La idea de un “sínodo pastoral” sedevacantista no es mía, ni soy el primero que hace un llamado así, distintas personas y entidades lo han intentado antes, (el blogger Raúl Miguel lo hizo hace mucho: y la Sociedad Sacerdotal Trento hizo una cumbre incluso, a la que solo asistieron ellos y los clérigos de CMRI -Conferencia por la unidad católica, creo que se llamó). Los destinatarios últimos no han respondido, ni lo harán, pero me dió mucho consuelo que 10 seglares me apoyaron moralmente, de igual modo 4 sacerdotes uno de los cuales tuvo la caridad de darsela a su obispo ordenante, al menos vi que no estoy loco, ni mucho menos que soy un atrevido, como quienes llaman sectarios, herejes y cismáticos a quienes no aprobamos los delirios conclavistas, con anatema incluido, haciendo gala del mayor terrorismo teológico que pueda haber.

    Y acabo con el mismo pedido que en el anterior post: que los escandalizados, perplejos, y pobres almas sencillas católicas salgan y manifiesten su molestia para con mis comentarios, que es preferible que lo esté yo a que se escandalicen de verdad cuando los conclavistas con toda su ciencia avergüencen a la Iglesia con otro ridículo antipapa al igual que con Víctor Von Pentz, que tuvo de Papa lo que yo de astrofísico, razón por la cual no funcionó y acabó en desastre.

    N. B: A propósito de la tesis de G. Des Lauriers y de los “materialiter”, señor Sofronio ¿por qué en vez de darle lata a un sedevacantista con el tema no toma un tren y se lo dice a Ricossa en su cara? El sitio donde vive se llama Verrua di Saboya, me parece.

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  11. El Señor Dolán intentó recibir la consagración, pero presumiblemente no era sacerdote, ya que mon.s Lefbvre le ordenó con una sola mano, como denunciaron 9 sacerdotes testigos de su intento de ordenación. La validez de las ordenaciones con una sola mano esta en discusión entre los teólogos, porque si no lo fueran tendría que aceptarse la recepción del sacramento per saltum, cosa muy discutida; por lo tanto, a efecto prácticos, y hasta que la Iglesia se pronuncie, se debe ser tuciorista y no recibir los sacramentos de un “obispo” dudoso. Por lo tanto, los “sacerdotes” que él ordenó y los obispos que proceden de su “linaje” son dudosos.
    No es cierto que Gerard des Lauriers tenga testimoniales de Thuc – el cual, por cierto,, engaño a Thuc ( Vease Einsih, en el que el dr. Heller, que fue quien buscó a Thuc y un candidato al episcopado, confiesa ese engaño, y la “rabia” de Thuc al verse visto engañado por clemente Domínguez del Palmar, y luego por Gerard des Lauriers), ni tampoco Carmona, lo que no hace invalida su consagración, pues esa prueba no esencial para la validez de la confección de la plenitud del sacramento. Al menos nunca las mostraron, teniendo muchas oportunidades en los sucesivos debates sobre la validez de su consagración que llevó al paroxismo mons. Clarence James Kelly. Veáse la defensa sobre la validez de estas consagraciones hecha por cercanos a Heller, en este mismo blog, en el que jamás se hace referencias a testimoniales algunas. Y que que se le concede al embustero Gerard ¿ Por qué no ha de concedérsele a Datassen? No he visto a ningún obispo consagrado por Thuc mostrar testimoniales. Gerard y Carmona, ni fotos, ni vídeos.
    Supongo que el sr. Sofronio, el cual sólo suele hablar con pruebas, le mostrará aquellas que acreditan sin ninguna duda la congración de Thuc a Mons. Datessen. No le aconsejo, no obstante que viaje a Verrua, a visitar al sostenedor de la herejía conocida como tesis Cassiciacum o del medio papa, porque Ricossa es un hereje contumaz; más le vale al Sr. Sofronio dedicar ese tiempo a escribir, y dar el dinero de ese viaje a los necesitados. ¿ Como se podría discutir con locos que yerran en los principios metáfisicos? Es imposible el debate con chiflados que no aceptan el sentido comón de que la forma y la meteria sólo se dan en el compuesto, y jamás ( dice Santo Tomás de Aquino) por separado. No se puede debatir sobre una deuda con quien no acepta que 2+2=4; son una secta peligrosísima que embauca a las almas sencillas, alejados de la metafísica tomista, y además algunos dudosamente obispos, ya que recibieron la consagración “per saltum”, sobre cuya validez aún no se ha pronunciado la Iglesia, aunque sí sobre su absoluta ilicitud, castigada por el CIC con la pérdida de oficios y beneficios, entre otras penas más graves.

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  12. Por cierto, prácticamente todas las informaciones sobre listas de consagrados por Mons. Thuc, incluso las de aquellos que niegan la lucidez de éste y por tanto la invalidez de sus consagraciones, como Méramo, Gloria Tv, infocaotica, infocatolica, tradidiquodaccep, etc., incluyen la consagración episcopal de Monseñor Datessen, no obstante critican a Monseñor Thuc. Luego hasta los enemigos del sedevacantismo, afirman la consagración de forma implícita.

    No hace falta citar todas las inagotables fuentes sedevacantistas que dan por seguro la consagración episcopal de Datessen, el cual por otra parte era ya obispo, y se le consagró por mons. Thuc subconditione como obispo: Cuba Católica, incluso un mapa elaborado por sacerdotes de la CMRI, que se puede encontrar en este mismo blog. Miles Christi, el blog del P. Hernan Bergara, el integrista mexicano, sededelasabiduria, forocatólico, La congregación de S. Luis Rey de Francia, y decenas más, aparte, por supuesto, de su amplio fruto de obispos, sacerdotes y miles de fieles, nacido de su linaje.

    Por lo tanto, es indudable moralmente la consagración episcopal de Datessen, porque prácticamente todas las informaciones la confirman- los enemigos de Thuc para criticarla, los sedevacantistas con teología para admitir su validez-, sin olvidar que fue consagrado subconditione, porque ya era obispo del linaje de Del linaje de Vilatte y Mathew.

    El linaje veterocátolico de Vilatte y Mathew, el cual poseía ya Datessen, pues era obispo antes de ser consagrado subconditione por Thuc, es un linaje absolutamente válido como pocos, y con reconocimiento expreso de Roma, porque aconsejado en París – Vilatte- que visitara Roma y tras un retiro en el monasterio benedictino en Ligugé, Vilatte dio personalmente su aceptación a la petición del papa a los prelados orientales para la unión con la Santa Sede; y recibió , cito textualmente: “solemne reconocimiento de su carácter episcopal por el Santo Oficio”, siendo Vicario de Cristo Pío XI.

    Ergo, linaje absolutamente válido, con más garantías que ningún otro de los obispos citados por los comentaristas. El arzobispo Vilatte murió en la fe católica, pues habiendo sido encargado el padre Eugène Prévost por Pío XI de obtener la abjuración de Vilatte, lo consiguió rápidamente . El 1 de junio de 1925 hizo voto solemne de abjuración ante el arzobispo Bonaventura Cerretti, nuncio apostólico en Francia, por entonces, con esta declaración, cito literalmente:

    ‘Yo, Réné Joseph Villatte, declaro que expreso mi más sincero pesar por haber enseñado muchos errores y por haber atacado y presentado bajo una falsa luz a la Iglesia católica romana. Sin reservas me retracto de tal enseñanza. Creo y profeso en la Iglesia católica romana y me someto entera e incondicionalmente a su autoridad, reconociendo y confesando que es la única Iglesia verdadera de Cristo, fuera de la cual no hay salvación”. La declaración sigue, pero sea suficiente esta muestra.

    Moseñor Matew recibió el episcopado del arzobispo Vilatte, ergo episcopado válido. De ese linaje recibió el episcopado Monseñor Datassen.

    Dataseen recibió la consagración episcopal el 10 de septiembre de 1981. Luego ya era obispo antes de ser consagrado por Mons. Thuc en 25 de septiembre de 1982 en Castelsarrasin, Francia. Luego, hay seguridad absoluta, moral, de la validez de su consagración, que hasta los enemigos de Thuc aceptan. Cuantos aún viven,y le conocieron, la mayoría franceses, aún hoy hablan de la sólida Fe Católica tradicional que profesaba.

    De este linaje viene el episcopado Squetino- Villate- Metheu -Thuc, si bien fue ordenado sacerdote por Carmona un mes y medio antes de su muerte. Ergo, ni siquiera su consagraciónes fue per saltum, como algunos de los obispos que se citan en los comentarios. Luego, Squetino, es, con seguridad moral absoluta obispo válido, y además, uno de entre varios que defiende, con prudencia, la necesidad de que la Iglesia elija a un papa, razón principal por la que despierta el odio de los corazones.Insultado, pues, a causa del Nombre de Cristo. ¿ Que puede haber cometido errores y pecados? :”Guíen esté libre de culpa que lance la primera piedra”. ¿Qué teología de bárbaros incivilizados es la que esgrime que el pecado impide la gracia del sacramento del orden, la cual es ex opere operato? ¿De dónde renace tanto donatista moderno? Seguramente de que no hay Papa, razón añadida a la obligación que tiene la Iglesia para la elección de un Papa. De lo contrario, la filosofía seguirá hundiéndose, la gnoseología será cada vez más subjetiva- modernismo difrazado con sotanas-, y la teología y el sentido común naufragarán casi totalmente. No quieren un Papa porque cada cual quiere seguir siendo papa de capilla, de su casa, de sus lectores, o de si mismo. No aceptan la verdad extrínsica, sino el fenómeno- como kant, el subjetivismo de Descartes, o la evolución de la verdad de Hegel. No entienden, porque aman más sus opiniones, que los dictados de la Iglesia. ” Es deber gravísimo elegir un Papa en sede vacante” (San Pío X). Y si es deber gravísimo, la omisión es pecado gravísimo, a poco que se sepa de los fundamentos y principios de la Teología Moral.

    Quienes no actúan teniendo la responsabilidad, quienes colaboran con la acefalia permanente difundiendo libelos, injurias, falsos argumentos, para impedir la elección, pecan, según el grado de responsabilidad, en su intento de impedir la obligación primaria de la Iglesia. Hablan con la lengua de una Iglesia jerárquica, pero su corazón los contradice, porque la única jerarquía que quieren es la ellos mismos, jamás la del Papa que debe elegir la Iglesia, y no los herejes cardenales y clero suburbicario. ” Con la lengua bendicen, con el corazón maldicen”. Saben con certeza que esos “cardenales” nunca elijarán a un verdadero Papa ¿A qué viene tanta tenacidad, entonces, en la omisión de cumplir con el deber de elegir a un Papa? Sirven, lo sepan o no, al Otro. Claro que el servidor del Otro, no va a confesar aquí eso, porque si lo hiciera sería descubierto. Y toda su estrategia es permanecer como un infiltrado, negará que sirva a tal o cual enemigo de la Iglesia.

    Desearía la misma adjudicación de errores y herejías en Sanborn, el lefebrista Ricossa, los Cassiciacum, lefrebvistas en general, y de los acéfalos, que la que hizo Monseñor Vilatte.

    Para los que aman la Verdad, ésto será más que suficiente, para los que no la aman, no tengo argumentos alguno.

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  13. Máximo:

    Ni la CMRI ni la Sociedad Sacerdotal Trento reconocen el episcopado de Squetino. Y al parecer tienen razones graves para ello. Cualquier interesado puede informarse contactando directamente con ellos.

    Pareciera que usted no ha leído el estudio de Cekada sobre la validez de la ordenación de Mons. Dolan. En él se citan teólogos reconocidos que afirman que las ordenaciones con una sola mano son válidas. En uno de los manuales citados por Cekada, incluso se atestigua que el Santo Oficio se ha pronunciado muchas veces reconociendo la validez de las ordenaciones realizadas con una sola mano. El Santo Oficio es el tribunal de la Iglesia encargado de juzgar sobre esos casos.

    Después usted dice que ni Mons. Carmona ni Mons. Guérard des Lauriers tienen certificados expedidos por Mons. Thuc. Es más, usted dice que no hay fotografías de las consagraciones, y que en los debates que se produjeron sobre esta cuestión, nunca se mostraron esas pruebas.

    Le contesto poniendo un enlace aquí del estudio de Mario Derksen, titulado An Open Letter to Bishop Clarence Kelly on the “Thuc Bishops” and the Errors in The Sacred and the Profane. Este trabajo forma parte de los debates que usted menciona. En él aparecen las fotografías de las consagraciones de Mons. Carmona, Mons. Zamora y Mons. Guérard des Lauriers. También aparece una fotografía del certificado de consagración de Mons. Carmona. Puede usted descargarlo aquí (las fotografías están en las páginas 95-97):

    http://www.thucbishops.com/Open_Letter_to_%20Bp_Kelly_FULL.pdf

    Debería usted informarse mejor antes de escribir esos comentarios.

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  14. Estimado, Juan V. P.:
    Tres cosas:
    1.- No recordaba las fotografías, aunque las había visto. Sin embargo no hay ninguna de ellas que muestre la imposición de las dos manos ¡lástima!. Más yo no he negado la validez de la consagración de Gerard en ningún momento, a pesar de ser un hereje con su novedad de la tesis Cassiciacum. Sólo dije que no había testimonios; disculpe el lapsus de memoria. Tampoco niego la validez de la consagración de Carmona. En efecto, hay un certificado de Thuc ¡ Es muy extraño y hasta sospechoso que no tenga su escudo episcopal., como ordinariamente se hace este tipo de documentos. Pero no me hace falta tal certificado, ya que personalmente tengo otros testimonios más valiosos que confirman la consagración válida de Carmora. De Gerard ¿ Ni siquiera existe una certificación?. Por supuesto, las fotos no muestran una secuencia, ni siquiera quien es el receptor. Puede ser una Misa, o la confección del orden sacerdotal a alguien, al cual no se le ve la cara. Pero, como ya le digo, no me hacen falta pruebas pues reconozco y nunca negué la validez de las consagraciones de los dos; a la vez, que mantengo la ilicitud de acudir a los sacrmentos confeccionados por herejes: todos los que mantienen la novedad teológica del papa materialiter, y otros, por supuesto.
    2. No niego la validez de la consagración episcopal de Dolan, afirmo que es dudosa, por lo cual los católicos deben de abstenerse de recibir los sacramentos de sus manos, y de los obispos y sacerdotes que haya intentado consagrar, porque la Iglesia siempre ha mandado ser tuciorista – lo que niega Cekada, ¡insólito!, en su estudio sobre la validez de la consagración de Dolan- en materia sacramental para evitar el sacrilegio y la idolatría ( Por ejemplo, San Alfonso María Ligorio en su Teología Moral), porque, según los principios más elementales de la teología, que usted conoce, quien actúa en la duda peca.

    Y lo más importante:

    3. Sobre ese panfleto de Cekada defendiendo la consagración de Dolan por Lefbre con una mano- lo que supone la aceptación de que fue con una mano-, lo leí en parte, hace tiempo, y lo dejé de leer por sus conclusiones falsas, además de su traducción interesada del latín. Personalmente admiro a Cekada, pero este panfleto es su peor trabajo con diferencia. Lo cual me obliga a no “endiosar” a Cekada y leer con muchísima atención sus otros escritos. ¡Es teología para negros, con perdón de los negros, que diría el P. Méramo! Y lo demostramos:
    Pero veamos la cuestión y respondamos a las falacias de Cekada, sus silencios y mentiras en este borrador en defensa de Dolan.
    Un poco de sentido común como preámbulo a la larga cuestión.
    Si Dolan sabía sin sombra de dudas que había sido ordenado con dos manos, entonces por derecho natural y en justicia natural tenía el deber moral de negar inmediata, vigorosa e inequívocamente la afirmación de los nueve sacerdotes de que su “ordenación fue hecha con una mano”. Dolan replicó el 5 de octubre de 1990, y meramente afirmó que no notó “solamente una mano”. Luego afirmó que Cekada, “sentado en el órgano, a 20 pies de distancia”[2] no notó nada “relacionado con una mano”. Tal afirmación no es una negación categórica en la cual alguien pueda confiar. Antes que nada, su cabeza estaría inclinada hacia abajo, y es lo más probable que, siendo un ordenando, estaría preocupado con muchas otras cosas en ese momento. Además, Cekada, “siguiendo el texto y las rúbricas de la ceremonia en un cuadernillo latino-inglés”, fácilmente pudo haberse perdido la imposición por estar ocupado leyendo o pudo no haber podido ver claramente a tal distancia, habiendo tantas personas en el santuario. Además, probablemente estaba más preocupado con sus obligaciones como organista y así pudo no haber prestado demasiada atención al rito puesto que en aquellos días todos creían que todo lo que hacía el Arzobispo estaba bien. La respuesta de Dolan nos da otra indicación indirecta de no haber estado realmente convencido que el Arzobispo había usado las dos manos. Dolan afirmó que ni él ni Cekada tenían tiempo para preparar “una monografía de 30 páginas” y “gastar precioso tiempo produciendo estudios de investigación”. Sin embargo en el 2000, con la aparición de la monografía de Cekada de 28 páginas “The Validity of Ordination Conferred with One Hand”, Dolan, de hecho, cumplió los requisitos de los nueve sacerdotes que le urgían “diligentemente a investigar el problema y a que nos haga saber cualquier descubrimiento que arroje luz sobre este tema”. Por medio de una negación fuerte, categórica y pública de su ordenación con una mano, Dolan hubiera desplazado la carga de la prueba a los nueve sacerdotes que elevaron la acusación en primer lugar, pero nunca lo hizo; asumió en su defensa que los nueve sacerdotes tanían razón respecto a que se le había impuesto sólo una mano.
    ¿Cuál es la falta más importante en la defensa que hace Cekada de la ordenación con una mano?
    El peor error es la mala traducción que hizo Cekada (junto con algunos agregados ilícitos) de la enseñanza papal infalible de la Constitución Apostólica de 1947. De hecho su traducción es perversamente errónea. El texto en cuestión dice: “(declaramus, etc) Sacrorum Ordinum Diaconatus, Presbyteratus, et Episcopatus materiam eamque unam esse manuum impositionem, que Cekada tradujo erróneamente como: “La materia de las Sagradas Órdenes de Diaconado, Presbiterado y Episcopado es una y la misma, y esa en efecto es la imposición de manos”[3] (Énfasis de Cekada). ¿ Sabe latín, Cekada? Supuestamente mucho, luego hay intención perversa en la mala traducción.
    Ninguna traducción respetable concuerda con la versión de Cekada. Una traducción muy literal es: “(Declaramos… que…) la materia de las Sagradas Órdenes del Diaconado, Presbiterado y Episcopado, y la única materia (o incluso “la única y sola materia”, puesto que Pío XII está dejando en claro que la materia es única) es la imposición de las manos”. Esta traducción está corroborada por las siguientes traducciones publicadas en diversas lenguas:

    • “… el asunto de las órdenes sagradas del diaconado, el sacerdocio y el episcopado, y solo esto, es la imposición de las manos” .

    • “… el asunto, y el único asunto , de las Ordenes Sagradas del Diaconado, el Sacerdocio y el Episcopado es la imposición de manos” .
    “… la única cuestión de los sagrados órdenes de la diaconado, el sacerdocio, y el obispado es la imposición de las manos” .

    • “… el asunto de las órdenes santas de diaconado, sacerdocio y episcopado, es la imposición de manos, y solo eso” .

    • “… el asunto, y el único , de las órdenes sagradas del diaconado, el presbiterio y el episcopado es la imposición de manos” .

    • “… el asunto de las Ordenes Sagradas del Diaconado, Presbiterados y Episcopados , y el único, es la imposición de manos” .

    •”… la materia única de las sagradas órdenes del diaconado, presbiterado y episcopado es la imposición de las manos”.

    De hecho, la traducción de Cekada es completamente bizarra.Ninguna autoridad confiable tradujo jamás el latín de Pío XII como “es una y la misma”. En la constitución apostólicaeamque unam no significa y no puede significar “una y la misma” (y tampoco es un predicado).

    ¿Además del grave error de traducir “eamque unam” como “una y la misma”, qué otro error hay en la traducción de Cekada, en especial con su agregado de palabras injustificadas al texto del Papa?

    n su errónea traducción, a saber: “La materia de las Sagradas Órdenes de Diaconado, Presbiterado y Episcopado es una y la misma, y esa en efecto es la imposición de manos”, 1) Cekada separó e invirtió el orden sintáctico y semántico de eamque yunam (a saber “una y la misma, y esa en efecto es la imposición de manos); 2) suplió un esse adicional en la afirmación indirecta donde no se justifica (a saber, “La materia… es una y la misma, y esa en efecto es la imposición de manos”), 3) gratuitamente agregó en efecto donde el latín no tiene partícula o adverbio expreso que justifiquen la inclusión de esa palabra. En consecuencia, el lector puede inferir el siguiente texto latino detrás de su traducción:
    …Sacrorum Ordinum Diaconatus, Presbyteratus et Episcopatus materiam esse unam {atque eamdem} eamque profecto esse manuum impositionem.

    Definitivamente eso no es lo que Pío XII escribió, y ninguna apelación especial a la licencia del traductor puede justificarlo. Al cortar unam de eamque malentendió la sintaxis y la intención del autor.

    Cekada cita ejemplos donde a veces los teólogos usan el singular “imposición de la mano” y a veces el plural “imposición de manos” ¿Puede ser que eso quiera decir que no hay diferencia? ¿Los teólogos que escribieron sobre la constitución de 1947 dieron algún indicio que se requerían las dos manos para la validez de la ordenación sacerdotal?

    En primer lugar, el argumento de Cekada basado en el uso indistinto de mano/manos entre los autores es irrelevante a la luz de la explícita indicación de la constitución Sacramentum Ordinis de Pío XII, que es el único texto que cuenta en la discusión. Además, algunos de los usos aparentemente indistintos del plural y del singular por parte de los autores pueden explicarse en términos lingüísticos.

    Impositio manus no tiene que ser traducido “imposición deuna mano”, donde el artículo indefinido se entiende usualmente como individualizando al sustantivo. En lugar de leer manus como un singular, se lo puede leer como lo que Otto Jespersen llamaba el número genérico. Podemos, pues, traducir la frase por medio del artículo definido con fuerza general: “imposición de la mano”, que es algo bastante diferente de “imposición de una mano”. Esta frase es parecida a la inglesa “hand-imposition,” un uso característico donde dos substantivos pueden formar una amalgama. En este caso, la individualización del singular se vuelve semánticamente menos importante que la idea que representa. Como ejemplo podemos citar el triste lupus stabulis de Virgilio, “El (y no un) lobo (es) una cosa maligna para los rediles”, lo cual es una afirmación genérica sobre toda una clase y no sobre un individuo.

    En cuanto al uso de los teólogos que escribieron sobre la constitución, no hace falta ir más allá del Jesuita Heinrich Lennerz quien, después de la publicación de la constitución apostólica de Pío XII, escribió una monografía titulada De Sacramento Ordinis (“Sobre el Sacramento del Orden”). Cuando escribió sobre los defectos de la ordenación sacerdotal (p. 131 de la edición de 1953) específicamente identificó el plural manos (in impositione manuum); luego, al discutir los defectos de la ordenación diaconal, usó el singular mano (in impositione manus). Además, cuando afirmó categóricamente el rito esencial de la ordenación sacerdotal (p. 125), usó el plural: Sola impositio manuum cum invocatione Spiritus sancti est et semper erat ritus essentialis ordinationis sacramentalis (“la sola imposición de las manos con la invocación del Espíritu Santo es y siempre ha sido el rito esencial de la ordenación sacerdotal”).

    ¿La liturgia es específica con respecto al uso de mano/manos?

    Las rúbricas del Pontifical Romano (Pontificale Romanum, De Ordinatione Presbyteri), el libro litúrgico oficial de la Iglesia que contiene el rito de ordenación, manda al obispo imponerlas dos manos sobre la cabeza de cada uno de los candidatos al sacerdocio.
    ¿Qué hay de la anécdota de Cekada sobre la “decisión” del Santo Oficio que supuestamente dictamina la validez de la ordenación con una mano?

    Visto de cerca, el argumento más débil a favor de la validez de la ordenación conferida con una mano es lo que Cekada malinterpreta como una “decisión” del Santo Oficio. La palabra “decisión” connota un juicio o más precisamente una conclusión 1) basada en una cuidadosa consideración de todos los argumentos y 2) dada solemnemente por un cuerpo competente después de consultas con expertos en la materia. Además, esperaríamos que una decisión del Santo Oficiofuera dada en forma escrita.

    No existe tal documento. Lo que Cekada intenta pasar como una “decisión” es en realidad un testimonio de segunda mano(hearsay). Estos son los simples hechos. Un teólogo (Regatillo) difunde una anécdota de un obispo al que no identifica, sobre 1) una consulta en algún lugar en el Santo Oficio con respecto a la ordenación sacerdotal con una mano y 2) la recepción de una respuesta que afirmaba la validez de las órdenes conferidas de esa manera. El teólogo no escuchó personalmente la respuesta. Simplemente reportó que este obispo obtuvo unarespuesta[13]. Regatillo no usó la palabra “decisión”.

    Una manifestación no identificada de un Obispo de haber recibido una respuesta presumiblemente oral por parte deuna fuente anónima en el Santo Oficio definitivamente no es una decisión formal del Santo Oficio. Notar que más allá del relato narrado escasamente, Regatillo no suministró detalles concretos: no hay nombre del obispo, fecha de la visita al Santo Oficio, descripción de las circunstancias que rodearon el encuentro, nombre o título del/de los oficial/es que dieron la respuesta, fecha de la ordenación defectuosa, etc. Todo lo que tenemos es un relato minimalista. No estamos diciendo que Regatillo o que este Obispo mintieron. Como está, la anécdota es una pieza de información que pertenece al estudio del problema de la ordenación sacerdotal con una mano. De todas formas, de ninguna manera puede ser elevada a la dignidad de una decisión del Santo Oficio, con toda la fuerza coercitiva que tiene tal pronunciamiento.

    Ciertamente, es posible que la réplica pueda haber venido de parte de uno de los oficiales menores de la Congregación, uno que puede haber estado hablando off the record a un individuo privado.

    Tal vez ni siquiera había tenido un informe para ofrecer una opinión sobre el tema, sino que aventuró una de manera informal, a la ligera, en aquella ocasión. Nunca lo sabremos. Pero una cosa es cierta: sin detalles y conocimiento concretos, colaterales, sobre la identidad del declarante como así también del funcionario que respondió la consulta, no podemos estimar el valor de la réplica: ciertamente no es irrelevante, pero tampoco lo confirma.

    En todo caso, el reporte es de segunda mano y por lo tanto debe ser considerado como un testimonio de oídas (hearsay), lo cual es inherentemente débil. No podemos formar un juicio sobre la competencia, confianza, veracidad o precisión de las partes directamente involucradas. Para el crédulo, la exigua anécdota puede ser persuasiva, pero para pensadores más profundos sin intenciones ocultas o intereses particulares, el reporte fracasa en remover la duda positiva de un hombre prudente. La enseñanza de Pío XII es simplemente muy específica: la imposición de las manos es la materia de la ordenación sacerdotal.

    Con el tiempo, una Iglesia restaurada, puede confirmar o no la verdad de la respuesta dada al obispo anónimo de Regatillo (quienquiera haya sido). Sólo entonces vamos a saber con certeza que la ordenación sacerdotal conferida con una mano es válida o no. Pero ese tiempo, si es que alguna vez viene, puede estar muy lejano. Mientras tanto, para salvaguardar la integridad del sacramento de las órdenes sacerdotales aquí y ahora, debemos descartar completamente el valor probatorio groseramente inflado que Cekada le asigna a esta narración de segunda mano, el cual caracteriza erróneamente como una “decisión del Santo Oficio”. Una generosa valoración es que la historia merece ser tenida en cuenta, pero su utilidad disminuye debido a la ausencia de documentación oficial, confirmatoria. Además, incluso si suponemos, sólo como hipótesis, que el obispo anónimo recibió tal réplica de alguien con autoridad en el Santo Oficio, es posible que la “respuesta” haya sido dada antes de la publicación del Sacramentum Ordinis; por lo tanto, puede haber sido válida antes de la promulgación de la constitución apostólica pero no después.

    XIV. Cekada cita varios teólogos muy conocidos en defensa de la validez de las ordenaciones con una mano. ¿No debemos presuponer siempre que los teólogos reconocidos están en lo cierto?

    Los teólogos, sin importar cuán eminentes sean, pueden estar equivocados, especialmente en temas disputados que la Iglesia no ha resuelto. No hay mejor ejemplo para ésto que la materia y forma de las órdenes sagradas; en efecto, todas las dudas que rodeaban las órdenes sagradas motivaron a Pío XII a promulgar su enseñanza definitiva. Un ejemplo concreto mostrará claramente nuestro punto.
    El Manual of Dogmatic Theology de Pohle-Preuss es una autoridad muy respetada y completa en materia de dogmas. En la cuarta edición del año 1924 encontramos esta discusión sobre la materia de las órdenes sacerdotales (énfasis nuestro):

    … el rito de ordenación para el sacerdocio parece contener nada menos que tres imposiciones diferentes. Primero, el obispo extiende, en silencio, ambas manos sobre la cabeza del ordenando. Lo mismo es hecho por todos los sacerdotes presentes. Luego el obispo y los sacerdotes extienden juntos su mano derecha… esta parte de la ceremonia es conocida como lamanuum extensio o χειροτονία… Después de la Comunión, el obispo impone sus manos sobre el candidato por tercera vez… Esta es la propia impositio manuum o χειροθεσία. La cuestión que surge es ¿cuál de estos tres ritos, con sus respectivas oraciones, es sacramental? La primera extensión de las manos no puede ser esencial, porque es llevada a cabo en silencio… La tercera y última impositio parece igualmente no ser esencial, porque el candidato ya ha ejercido el poder sacerdotal al co-consagrar el pan y el vino… De aquí… la conclusión inevitable es que la materia del Sacramento consiste en la segunda imposición – lamanuum extensio o χειροτονία, concebida como una continuación del contacto físico encarnado en la primera[14].

    Sin embargo, veintitrés años después, Pío XII enseñó infaliblemente en el párrafo 5 de Sacramentum Ordinis(énfasis nuestro):

    In Ordinatione Presbytertali materia est Episcopi prima manuum impositio quae silentio fit, non autemeiusdem impositionis per manus dexterae extensionem continuatio, nec ultima… (lit.) En la ordenación sacerdotal, la materia es la primera imposición de las manos del obispo, que es hecha en silencio, pero no la continuación de la misma imposición de la mano derecha, ni la última…

    Como se puede ver, a pesar del buen razonamiento, Pohle-Preuss estaba completamente equivocado en el tema de la materia de las órdenes sacerdotales. (Por lo tanto, Pohle-Preuss también se equivocó con respecto a la forma). Fue preciso un decreto infalible de la suprema autoridad doctrinal de la Iglesia para terminar de una vez y para siempre con el tema.

    Pohle-Preuss, y muchos otros teólogos, erraron sin falta. Al escribir antes de 1947, no pudieron conocer la mente de la Iglesia. De todas formas, los teólogos, incluso los más conocidos, pueden cometer errores inexcusables que atacan su credibilidad. Tal es la situación problemática que tenemos con De Jorio, uno de los teólogos que Cekada cita en su monografía. Escribiendo en defensa de la ordenación sacerdotal con una mano en 1958- 11 años después de la promulgación de Sacramentum Ordinis- De Jorio increíblemente afirmó “unius manus dexterae extensio habetur continuatio impositionis manuum”, (lit.) la extensión de la mano derecha se tiene como una continuación de la imposición de las manos (caso 341, vol. 2, pag. 287, 2°). Ahora bien, eso es exactamente lo contrario de lo que enseñó Pío XII. El Papa, como puede leerse en la cita inmediatamente dada arriba, excluyó absolutamente de la materia del sacramento la extensión de la mano derecha. Por lo tanto, los teólogos pueden equivocarse tantos en sus opiniones como en los hechos que afirman. Los católicos siempre deben sopesar las afirmaciones de los teólogos, recordando siempre que:

    Las opiniones teológicas son pareceres libres sobre aspectos de doctrina concerniente la fe y la moral, que no están ni claramente afirmados en la Revelación ni han sido decididos por el Magisterio de la Iglesia. Su valor depende de las razones aducidas en su favor (asociación con la doctrina de la Revelación, la actitud de la Iglesia, etc.)[15].

    Por definición, en una opinión, la mente asiente pero siempre con temor a equivocarse. De aquí que al dar una opinión sobre un tema discutido, un teólogo bien formado sabe que puede estar equivocado. El fiel también debe ser consciente de esta posibilidad.

    ¿Es posible que la enseñanza del Papa no esté claramente escrita y por lo tanto que esté sujeta a diferentes interpretaciones?

    Absolutamente no. Escribiendo por separado en 1948, dos comentadores franceses de la constitución, A. Michel y A. Delchard[16], independientemente alabaron la aguda precisión verbal y la claridad de las declaraciones de Sacramentum Ordinis. En ninguna parte esta exactitud lingüística es más evidente que cuando Pío XII deja bien en claro que la extensión de la mano derecha (que sucede ininterrumpidamente la primera imposición de manos) no es en modo alguno la materia. La materia de la ordenación sacerdotal, como lo enseñó clara e inequívocamente Pío XII y como se puede leer más arriba, “es la primera imposición de las manos del obispo, que se hace en silencio”.
    ¿Acaso no favorece el argumento de Cekada el uso de una mano en el rito de la confirmación?

    Las referencias de Cekada a la confirmación son notablementesin ningún valor porque: 1) como sacramento, la confirmación es numéricamente diferente de las órdenes y 2) los teólogos han estado divididos sobre lo que constituye la materia esencial.[17]

    Además de su perversa traducción ¿hay algún otro error serio en la comprensión de Cekada delSacramentum Ordinis?

    Cekada no sólo no entendió el latín de Pío XII sino que tampoco entendió el contexto histórico y jurídico de la constitución apostólica Sacramentum Ordinis. Si bien es cierto, como dice Billot, que la discusión antes de la publicación de la constitución era más teóricamente académica que otra cosa en cuanto que la Iglesia siempre optó por la vía más segura, sin embargo es fácil constatar, para quien haya leído cualquier tratado teológico sobre el Sacramento del Orden anterior a la constitución de Pío XII, que la discusión entre los teólogos era doble. La caul no viene al caso para no ampliar más de lo necesario este comentario.

    ¿Qué hay del argumento de Cekada sobre las ordenaciones papales y el Concilio de Cartago?

    La sección IV de la monografía de Cekada, “Consagraciones Papales y Ordenaciones” es un solemne testimonio de la falta de educación avanzada del autor. Cekada comienza apelando a la “práctica en los libros romanos usados paraordenaciones sacerdotales conferidas por el Papa” (énfasis de Cekada). Como fuente de estos libros “romanos” cita una compilación llevada a cabo por el benedictino francés Edmond Martène (como de costumbre Cekada no coloca el acento en el nombre).

    El principal problema con el así llamado argumento “romano” se encuentra en la desagradable verdad de que “losOrdines de Martène… representan usos antiguos de la Iglesia en las Galias”.[25] La finalidad de Martène era redescubrir, a través de los Ordines, “la auténtica liturgia romana antigua y seguir sus adaptaciones y transformaciones, especialmente en las Galias”.[26] Una somera inspección de los datos de Martène revela que varios de los Ordines que imprimió venían de lugares como Noyon, Jumiège, Compiègne, Soisson, Besançon, Le Bec, Cambrai, Pamier, and Mainz. Algunos documentos derivaban de fuentes inglesas. Los estudiosos han notado desde hace tiempo que los Ordines “romanos”, aunque pretenden describir cómo se llevaban a cabo en Roma las funciones litúrgicas, están lejos de ser homogéneos y contienen interpolaciones, omisiones, glosas, correcciones, y materialesno-Romanos. Pero, al leer a Cekada, uno creería que éstos eran los mismísimos textos que usaban los Romanos Pontífices.

    Peor que este subterfugio verbal es la afirmación de Cekada que:

    Dos tercios de los libros romanos, pues, usados en varios lugares, por un período de varios cientos de años, prescriben que se imponga una mano para la ordenación sacerdotal. (Énfasis de Cekada.)

    ¿Pero qué pasaría si el origen de este texto “romano” fuera secundario? Cualquiera con una pizca de conocimiento de crítica textual descartaría la observación vergonzosamente ingenua de Cekada. El consejo del renombrado crítico textual del Nuevo Testamento Bruce Metzger es digno de tener en cuenta, incluso en este contexto: “La abundancia de testigos cuenta numéricamente como nada considerando el origen secundario del tipo textual (“text type”) como un todo”.

    ¿Qué hay del argumento basado en la práctica de la confección de las órdenes con una mano en los ritos Orientales, que la Iglesia considera válidos?

    es recordamos a todos que Pío XII en su constitución apostólica de 1947 (el único texto que cuenta en este tema), determinó jurídicamente para el rito Romano la materia y forma requerida para la validez de la ordenación en el futuro. La práctica anterior, dentro y fuera del rito romano como así también otra práctica de otro rito en vigencia no son de ningún valor. Como dice una de las fuentes de Cekada, Constitutio haec vim retroactivam non habet (“esta constitución no tiene fuerza retroactiva”).[28]

    Por lo tanto, a nuestro modo de ver este tema es muy sencillo: después del 28 de abril de 1948, la única materia válida para la ordenación sacerdotal en el rito romano es la imposición de las (dos) manos del obispo. No importa nada más, dado que el sr. Dolan intentó su consagración con esta constitución, y no el siglo XVII.

    ¿Hay ejemplos de re-ordenaciones llevadas a cabo por seguridad?

    Sí. Existe un famoso ejemplo donde, a pesar de la decisión de Pío VI en una controversia sobre la necesidad del contacto físico en la imposición de las manos para el episcopado, el Santo Oficio mantuvo su política de re-consagración condicional.

    el Santo Oficio decidió estar seguro incluso ante una decisión papal en un caso particular, entonces los tradicionalistas se deben aferrar aún mucho más tenazmente a la opción seguraante una enseñanza papal “próxima de fe” dirigida en general a toda la Iglesia latina.

    Finalmente, no niego la validez de la consagración episcopal de Dolan, afirmo que es dudosa, por lo cual los católicos deben de abtenerse de recibir los sacramentos de sus manos, y de los obispos y sacerdotes que hay intentado consagrar, porque la Iglesia siempre ha mandado ser tuciorista – lo que niega Cekada- en materia sacramental para evitar el sacrilegio y la idolatría ( Por ejemplo, San Alfonso María Ligorio en su Teología Moral).

    La solución es fácil, recibir las órdenes subconditione, por ser calramente dodusas y abtenerse entre tanto de confeccionar sacarmentos; tal vez Squitino estaría dispuesto a consagrare; pero para eso hace falta humildad y previamente, teología en esta gente. De esa manera tendría tanta seguridad de su consagración episcopal como la de Datassen y Villatte.

    No basta, pues, leer a Cekada, habrá que saber distinguir con la teología si yerra o no.- En este caso los errores son de verguenza. No obtanteotros trabajos suyos son impecables. Lo cortes no quita lo valiente: Cekada hizo una chapuza en su prejuicio de defender lo indefendible.

    Gratia y pax Christi tecum

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  15. Máximo:

    No he leído completamente su largo comentario anterior. Al ver que usted se hace eco de un lamentable “estudio”, publicado por una triste página web cuyo fin principal es arremeter contra los obispos sedevacantistas, he dejado de leer su comentario. Esa página web que niega las órdenes de Mons. Dolan, se dedica en exclusiva a denigrar a los obispos católicos, y poco de lo que ellos puedan escribir creo que merezca credibilidad.

    Leí ese “estudio” hace tiempo, y está muy lejos de refutar el trabajo del Padre Cekada. Lo escrito por Cekada no es en absoluto ningún panfleto como usted dice: en ese trabajo del Padre se demuestra claramente la validez de las órdenes de Mons. Dolan, citando tanto la teología sacramental, como la postura del Santo Oficio en relación con este tipo de ordenaciones. Si ustedes dan mayor credibilidad a páginas anticatólicas como la que produjo ese desgraciado texto, que a autores reconocidos como el Padre Regatillo S. J., cuya doctrina y argumentos reflejan la praxis llevada a cabo por el Santo Oficio antes de la muerte del Papa Pío XII, lo único que me queda por decir es que lamento profundamente su actitud, sobretodo al considerar el grave daño que pueden causar a las almas los sofismas esgrimidos aquí, especialmente a aquellas almas que desconocen la teología católica.

    Decir que los argumentos del teólogo Regatillo son afirmaciones sin verificar, o meros rumores (hearsays), deja en evidencia la escasa aptitud teológica del autor de ese escrito.

    Mons. Dolan no habría tenido dificultad alguna en obtener una ordenación sub conditione de Mons. Pivarunas, si hubiera creído que su sacerdocio era dudoso.

    Mons. Pivarunas, por su parte, consagró obispo a Dolan porque creía que éste era, sin lugar a dudas, verdadero sacerdote.

    Tengo entendido que actualmente la CMRI y la congregación de Mons. Dolan mantienen cierto vínculo en cuanto a tareas apostólicas.

    Por último, pongo aquí el enlace a un trabajo del Padre Cekada, titulado Ni instruidos ni tridentinos: Las Sagradas Órdenes y la ineptitud canónica, donde puede encontrarse información sobre la cuestión que hemos estado debatiendo en relación con la validez de las órdenes.

    https://drive.google.com/file/d/1Qw0o_01UtXukxaSTixpCk-wNYYtIf6jq/view?usp=sharing

    Viendo las ideas que usted mantiene, y los escritos de referencia de los que usted se sirve, me abstengo de escribir más comentarios.

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  16. La página sedevacantista Introibo Ad Altare Dei, hace unos años, publicó un conjunto extenso de artículos en defensa de las órdenes de Mons. Dolan, y del trabajo del Padre Cekada. Estos textos son una impugnación y refutación de la postura sostenida por Máximo. En ellos se demuestra la validez de la ordenación de Mons. Dolan.

    Pongo a continuación los enlaces, para que puedan ser consultados (están escritos en inglés, pero pueden ser traducidos automáticamente al español por medio de Google):

    1: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2013/04/an-underhanded-accusation.html

    2: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2013/06/when-theology-gets-out-of-hand.html

    3: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2013/06/when-theology-gets-out-of-hand-part-ii.html

    4: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2013/07/giving-clerics-and-arguments-even.html

    5: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2013/10/a-hands-on-application-of-sacramental.html

    6: http://introiboadaltaredei2.blogspot.com/2015/03/the-burden-of-proof.html

    Termino aquí mi intervención.

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