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CONTRA LA FALSA INTERPRETACIÓN MODERNISTA DEL CANON DE LA INFALIBILIDAD DEL CONCILIO VATICANO


[Ante un comentario que considero erróneo sobre el alcance del canon de la infalibilidad del Concilio Vaticano, traigo este post de catholique-sedevacantiste, seguido de algunas propias consideraciones y citas.
El comentario en cuestión que exige la explicitación de las condiciones de la infalibilidad que enuncia el canon, es el siguiente:

Es infalible cuando:
“…cuando habla ex cathedra, esto es, cuando, ejerciendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, en virtud de su Suprema Autoridad Apostólica, define una doctrina de Fe o Costumbres y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia […] De esta manera, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de contradecir ésta, nuestra definición, sea anatema” (pastor aeternus)

Esta claro que DEBE enseñar (es decir hacer explicito) que esa doctrina particular tendrá que ser obligatoriamente creída por toda la Iglesia. En eso consiste la definición, no es cualquier declaración sino que se emite con la fuerza de obligar, y eso tiene que quedar meridianamente claro para la Iglesia.

Por ejemplo en el caso del dogma de la Asunción, Pio XII expresa:
“… proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen…”

Es evidente el contraste en la intención con que se expresa una definicion dogmática y otra declaración cualquiera.

Por otro lado, sobran argumentos para llegar a la conclusión de que son Antipapas, sin necesidad de forzar el alcance de la infalibilidad]

La infalibilidad del papa explicada por un padre del Concilio Vaticano I

Publicado en por Clément LECUYER

Luigi FILIPPI (1810-1881), franciscano, arzobispo de Aquila, padre del Concilio Vaticano I:

“Pero, por una parte, la Iglesia no puede perecer; en segundo lugar, es la Iglesia de Jesucristo porque está fundada sobre Pedro . Y Pedro como fundamento de la Iglesia no puede fallar. Si el Romano Pontífice pudiera enseñar el error, podría suceder o la Iglesia lo seguiría, y entonces dejaría de ser la Iglesia de Jesucristo, porque se separaría de la fe de Cristo, que es su alimento vital, y del vínculo necesario entre todos los miembros del cuerpo místico, de los cuales Jesucristo es la cabeza invisible, y el Romano Pontífice la cabeza visible: o bien ella no lo seguiría, y luego ya no reposaría sobre el fundamento de la Roca  sobre la cual Jesucristo la ha establecido, por lo que perdería el carácter de la verdadera Iglesia de Jesucristo, ya que no sería más que una masa de miembros separados y sin cabeza que los mantuvieran en la unidad. Ahora bien, ambas hipótesis son contrarias a las promesas de Cristo.

[Añado a esta bella declaración los siguiente:

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Dice San Roberto Belarmino

El  Pontífice, sea que pueda ser hereje [se entiende en cuanto hombre particular] sea que no,  no puede de ninguna manera definir algo herético que deba ser creído por toda la Iglesia. Ésta es la la sentencia comunísima  casi de todos los católicos; como la de B. Thomae 2, 2 questio. I. art. 10.; la de Thomas Waldensis lib. II doctr. Fid. cap. 47 y 48; la de Johannis Turrecremata lib. II Sum. cap. 109 et sequ.; la de Johanis Driedonis lib. IV De Ecles. dogm. cap. 3, part. 3; la de Cajetani in opus. de potest. Papae, et Conc. cap. 9; la de Hossius lib. II cont. Brentium, qui est de legit. judic.; la de Joannis Eckii lib I.  de Prim. Petri, cap. 18; la de Joannis a Lovanio lib. de perpet. catho. Petri protect. et firmit. cap. 11; la de Petrus a Soto in Apol. sua part. I, cap. 83, 84 y 85; y la de Melchioris Cani lib. IV. cap. 7 de locis.

puede de ninguna manera definir algo herético que deba ser creído por toda la Iglesia. Ésta es la la sentencia comunísima  casi de todos los católicos; como la de B. Thomae 2, 2 questio. I. art. 10.; la de Thomas Waldensis lib. II doctr. Fid. cap. 47 y 48; la de Johannis Turrecremata lib. II Sum. cap. 109 et sequ.; la de Johanis Driedonis lib. IV De Ecles. dogm. cap. 3, part. 3; la de Cajetani in opus. de potest. Papae, et Conc. cap. 9; la de Hossius lib. II cont. Brentium, qui est de legit. judic.; la de Joannis Eckii lib I.  de Prim. Petri, cap. 18; la de Joannis a Lovanio lib. de perpet. catho. Petri protect. et firmit. cap. 11; la de Petrus a Soto in Apol. sua part. I, cap. 83, 84 y 85; y la de Melchioris Cani lib. IV. cap. 7 de locis.

San Alfonso María de Ligorio escribió, en referencia a lo dicho por el propio Belarmino:

“Si el Papa, como persona privada, cayese en la herejía”, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia….”

“Que algunos papas hayan caído en la herejía, algunos han tratado de probarlo, pero no lo han probado, ni nunca lo probarán; nosotros  vamos a probar claramente lo contrario en el capítulo X. Pero además, si Dios permitiese que un Papa fuese hereje notorio y contumaz, éste dejaría de ser Papa, y la sede quedaría vacante. Mas si fuera hereje oculto, y  no propusiese a la Iglesia ningún dogma falso, entonces no causaría ningún daño a la Iglesia, pero nosotros tenemos   que presumir  con justicia, como dice el cardenal Belarmino, que Dios no permitirá jamás que ningún Pontífice romano,  ni siquiera como hombre particular, llegue a ser hereje notorio ni siquiera  oculto “ .

OEUVRES COMPLÉTES DE SAN ALPHONSE DE LIGUORI, Docteur de l’Église. Oeuvres dogmatiques, t. IX: Traités sur le Pape et le Concile: “Défense du pouvoir supréme du Souverain Pontifice contre Justin Fébronlus” 1881; réimpressiom 1975, Gent, Belgium).Sigue el Santo doctor a “apud Bellarmino: de Romano Pontífice, liber 4, cap. 3)».

El Catecismo de la Doctrina Cristiana, publicado en 1912 con carta del mismo papa con su aprobación dice en el número 116:

N° 116. El Papa, por sí solo, (da solo) NO PUEDE ERRAR cuando enseña verdades reveladas por Dios, o sea es infalible cuando como Pastor y Maestro de todos los cristianos define doctrinas acerca de la fe y de las costumbres.

Vėase el post
Infalibilidad Pontificia, en el que se detallan y refutan los errores sobre la infalibilidad.

Véase este extracto del post cuya lectura íntegra recomiendo:
¿Puede un papa enseñar el error?

Retengamos bien esto: Vaticano I no dice de ninguna manera que el papa sería “SOLAMENTE” infalible en sus definiciones solemnes. ¿Por qué? Y bien,
¡simplemente porque el papa es TAMBIÉN infalible en su enseñanza de todos los días! Esto surge netamente de una puntualización de Mons. D’Avanzo, el relator de la Diputación de la Fe de Vaticano I: “La Iglesia es Infalible en su magisterio ordinario, que es ejercido cotidianamente principalmente por el papa, y por los obispos unidos a él, que por esta razón son, como él, infalibles de la infalibilidad de la Iglesia, que es asistida por el Espíritu Santo todos los días (…)

Pregunta: ¿Luego a quién pertenece el cada día en que Dios hace:
1. declarar las verdades implícitamente contenidas en la revelación?
2. definir las verdades explícitas?
3. vengar las verdades atacadas?

Respuesta: Al papa, sea en concilio, sea fuera de concilio. El papa es, en efecto, el Pastor de los pastores y el Doctor de los doctores”(Mons. D’Avanzo), relator de la Diputación de la Fe del primer concilio del Vaticano: “Status questionis” (“estado de la cuestión de la infalibilidad”), comienzos de julio de 1870; documento histórico nº 565 del apéndice B de las actas del concilio, in: Gerardus Schneemann (ed.): Acta et decreta sacrosanti oecumenici concilii Vaticani cum permultis aliis documentis ejusque historiam spectantibus, Freiburg 1892, col. 1714).

He aquí todavía otra intervención, del mismo relator de la Diputación de la Fe. “Hay, en la Iglesia, un doble modo de infalibilidad: el primero se ejerce por el magisterio eordinario. (…) Es porque, lo mismo que el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad permanece todos los días en la Iglesia, la Iglesia también enseña todos los días las verdades de la fe, con la asistencia del Espíritu Santo. Ella enseña todas las verdades, sea ya definidas, sea explícitamente contenidas en el depósito de la revelación, pero no definidas todavía, sea, en fin, aquéllas que son el objeto de una fe implícita. Estas verdades, la Iglesia las enseña COTIDIANAMENTE, TANTO PRINCIPALMENTE POR EL PAPA, como por cada uno de los obispos en comunión con él. Todos, el papa y los obispos, en esta enseñanza ordinaria, son infalibles con la infalibilidad misma de la Iglesia. Ellos difieren solamente en esto: los obispos no son infalibles por ellos mismos, sino que tienen necesidad de la comunión con el papa que los confirma, pero EL PAPA, ÉL NO TIENE NECESIDAD DE OTRO QUE DE LA ASISTENCIA DEL ESPÍRITU SANTO, QUE LE HA SIDO PROMETIDA. Así, el enseña y no es enseñado, él confirma y no es confirmado” (Intervención oficial de Mons. D’Avanzo, relator de la Diputación de la Fe, ante los Padres del Vaticano, in: Dom Paul Nau “Le magistère pontifical ordinaire, lieu théologique. Essai sur l’autorité des enseignements du souverain pontife”, in Revue thomiste, 1956, p. 389 – 412 extraído por Neubourg 1962, p. 15).

Creo que el comentario que niega la infalibilidad de las declaraciones del papa enseñando a la iglesia, y que exige la enunciación o explicitación  de la obligatoriedad para que la enseñanza sea infalible, es erróneo como se deduce de los textos anteriores que por otra parte es lo que la Iglesia SIEMPRE ha creído y enseñado, por boca de ella o de sus doctores.

3 replies »

  1. Raúl:
    Bergoglio no es legitimo papa, luego nada de lo que diga ha de creerse como nacido de la infalibilidad. Y lo que se afirma sobre Betgoglio, se aplica también a Roncalli, Montini, Wojtyla y Ratzinger.

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