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CARDENAL MANNING: CUANDO ROMA HAYA CAÍDO EN LA FE, SÓLO DIOS PUEDE SALVARNOS


¡ANTICRISTO!

CARDENAL MANNING: CUANDO ROMA HAYA CAÍDO EN LA FE, SÓLO DIOS PUEDE SALVARNOS

por | 28 de noviembre de 2019

 Y decía a las turbas: “ Cuando veis que una nube se levanta por el poniente enseguida decís : ‘Se acerca la lluvia, y así sucede: y cuando veis que sopla el viento del sur, decís ‘ Habrá calor ‘, y se cumple. ¡Hipócritas! Sabéis averiguar el estado  del cielo y de la tierra, pero ¿cómo es que no conocéis las cosas de nuestro tiempo    ? ”(Lucas 12: 54-56)

“Una generación perversa y adúltera busca una señal, y no se le dará señal alguna más que la señal del profeta Jonás. Y los dejó y se fue. ”(Mateo 16: 4)

“Y ahora os lo digo antes de que suceda; para que cuando suceda, creáis “(Juan 14: 29)

La mayoría de los tradicionalistas creen que a pesar de la devastación que estamos viendo,en Roma y a nuestro alrededor, todo está bien con ‘el remanente’ [lo que llaman la iglesia remanente] y podremos  cuando se vaya Francisco esperar e intentar  la instalación de un nuevo papa que restaure la Iglesia a su antigua gloria. Las citas bíblicas anteriores muestran la locura de ese pensamiento fantasioso, promovido por esos gurús que se hacen llamar sacerdotes católicos y esos líderes laicos que ignoran el reinado de la abominación de la desolación y retrasan los Últimos Tiempos a un momento posterior que les parezca más aceptable.  Quieren hacernos creer que el sucesor del “papa” Siri,  quien fue un cardenal hereje según los propios relatos de Giuffre, que se “rajó” en el momento de la prueba, ¡es nuestra mejor esperanza para salvar a la Iglesia Católica! Bueno, prestemos atención a las fatídicas palabras de un verdadero cardenal y defensor de la fe, el cardenal Henry Manning, y abandonemos una falsa imitación por la auténtica  mercancía. Entonces sabremos qué vendrá después de las señales que estamos viendo, para evitar que nos condene Nuestro Señor como hipócritas . Una vez que Roma ha renegado de la Fe, no vendrán ya tiempos dichosos para la Iglesia hasta que las grandes y terribles consecuencias de esta apostasía hayan cumplido su curso. Escuche lo que dijo el Cardenal Manning sobre el destino de Roma en nuestros días:

Los escritores eclesiásticos nos dicen que en los últimos días la ciudad de Roma probablemente se convertirá en apóstata renegando de la Iglesia y del Vicario de Jesucristo; y que Roma será nuevamente castigada, porque ella renegará de ello y el juicio de Dios caerá sobre el lugar “desde el que una vez reinó sobre las naciones del mundo”. Porque, ¿qué es lo que hace a Roma sagrada, sino la presencia del Vicario de Jesucristo? ¿Qué es lo que Dios había querido para ella, sino la presencia del Vicario de su Hijo? Si la Iglesia de Cristo abandona Roma, ​Roma será a los ojos de Dios como la antigua Jerusalén. Jerusalén, la Ciudad Santa, elegida por Dios, fue destruida y consumida por el fuego, porque crucificó al Señor de la Gloria; y la ciudad de Roma, que ha sido la sede del Vicario de Jesucristo durante mil ochocientos años, si se vuelve apóstata, como la Jerusalén de antaño, sufrirá una condena similar. Por ello, los escritores de la Iglesia nos dicen que para la ciudad de Roma no habrá excepciones, a menos que el Vicario de Cristo esté allí; y si ella se vuelve infiel, los mismos juicios [castigos],que cayeron sobre Jerusalén, que había sido santificada por la presencia del Hijo de Dios, el Maestro, y no un mero discípulo, caerán igualmente sobre Roma “.(Las crisis actuales de la Santa Sede probadas por la profecía , p. 87-88).

Manning no se disculpa con sus lectores, ni disimula sus predicciones, por ser el portador de malas noticias que hace fundándose en las enseñanzas de la Iglesia, incluidos los escritores y teólogos aprobados de su época. Él no se anda con paños calientes, sino que apunta directamente a los tradicionalistas que ignoraron la enseñanza papal durante décadas. En su El poder temporal del vicario de Jesucristo, les dice a sus lectores:

Estoy pronto a reconocer las desgracias. Si esto es más que saludable para el sujeto y o éste tiempo, reconozco también los fallos, y confío en que puedan ser pequeñas.  Pero no me excuso ni me siento culpable… En realidad, debería lamentarme por escribir estas líneas que podrían entristecer a los  fieles sencillos, pero lo haría si al hacerlo pudiera purificar nuestra confianza puesta en las palabras de tono bajo, humano, irracional, no iluminado y casi jactancioso y desafiante que se escucha con demasiada frecuencia. Que nadie diga, entonces, que estas conferencias tienen un tono desalentador. Tono triste si, lo admito; pero abatido, no… Sé que estáis tristes, lo sé; y quién puede estar más que triste, cuando ve el caos de la infidelidad y la anarquía … Es un  dolor que todo católico debería tener; y si no lo tuviera, debe examinarse cuidadosamente para encontrar la razón de no tener este dolor que parece inseparable del amor a la santa Iglesia católica y romana. No sé cómo alguien puede pensar de  las desgracias de la Santa Sede como si fuesen una abstracción .

La Iglesia católica no puede callar; no puede mantenerse en silencio; no puede dejar de predicar las doctrinas de la Revelación, no solo de la Trinidad y de la Encarnación, sino también de los Siete Sacramentos, y de la infalibilidad de la Iglesia de Dios, y de la necesidad de la unidad y de la obediencia a la Santa Sede como principio soberano de la verdad : y como no va a permanecer  en silencio, no admitirá compromisos ni obedecerá a nadie en contra de los asuntos que son de la propia prerrogativa Divina, por lo tanto, ella está sola en el mundo; porque no hay otra Iglesia, ni ninguna comunidad que profese estar en la Iglesia, que se someta, obedezca, o se mantenga en paz, cuando los gobernadores civiles del mundo estén mandando.

“Nos gusta imaginar triunfos y glorias para la Iglesia en la tierra, que el Evangelio deba ser predicado a todas las naciones, y el mundo se convierta, y que los enemigos se sometan y no sé qué más, hasta el punto que algunos oídos se impacientan al escuchar, que vaya a venir a la Iglesia momentos de terrible prueba : por eso  hacemos como los judíos de antaño, que esperaban un conquistador, un rey que les diera prosperidad; y cuando su Mesías llegó con humildad y anunciando la pasión, no lo reconocieron. Igualmente, me temo, muchos de nosotros han intoxicado sus  mentes con visiones de éxito y victoria, y no podemos soportar la idea de que vendrá un tiempo de persecución para la Iglesia de Dios.

Comentario : Bueno, todos conocemos el resto; sin obedecer al Magisterio [de los papas], desean establecer uno que sea de su agrado y les exonere de culpa . De hecho, buscan un rey como los mundanos que les quite la vergüenza actual de su existencia, un signo vivo de que Dios no los ha abandonado. Sufren el odio de los judíos como una insignia de honor, como un chivo expiatorio de sus propios pecados, mientras están  en contra de las enseñanzas de los pontífices romanos. Pero, irónicamente, han caído en los mismos errores  de aquéllos que desprecian, negándose a comprender las antiguas profecías bíblicas en el sentido que fueron hechas, y anhelando en cambio que les den la razón.

Manning continúa con este mismo trabajo:

La inspiración de nuestros corazones naturales, cuando escuchamos los sufrimientos de aquéllos a quienes amamos, es rebelarnos con un dolor impaciente; como Pedro, cuando Jesús tomó aparte a Sus discípulos y les dijo que el Hijo del Hombre ‘debe sufrir muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos y por los sumos sacerdotes y los Escribas, y ser muerto y después de tres días  resucitar. Y pronunció estas palabras abiertamente; pero Pedro, tomándolo aparte,  comenzó a reprenderlo ‘(San Marcos viii. 31). Nosotros también estamos listos para decir: ‘Lejos  de ti esto, Señor; no será así  contigo'(San Marcos viii. 33). Sin embargo, Jesús no aceptó esta manifestación de un amor demasiado natural. Sus palabras de reprensión tienen una energía divina, destinada a enseñarnos a no confiar en nuestros afectos humanos al juzgar sus palabras  sobrenaturales. ‘Retírate de mí, Satanás,

Comentario Y los tradicionalistas dicen: “esto no es para nosotros y para la Iglesia de estos tiempos”. Nunca se han despojado de la falsa caridad liberal que ya prevalecía antes del Vaticano 2. Su idea mundana de la Iglesia queda demostrada por la Tesis de Siri, que no tiene relación alguna con la constitución infalible del Papa Pío XII  [se refiere a Vacantis Apostolicae Sedis] que rige las elecciones papales. Se creen tan favorecidos por Dios que no tendrán que sufrir las persecuciones de quienes dieron sus vidas por la fe detrás del Telón de Acero, o durante la Reforma Protestante. No, en cambio, oímos cómo  proclaman que Dios nunca les quitaría su Misa a pesar de que Él predijo tal evento a través de Su profeta Daniel, como lo confirmaron los primeros Padres de la Iglesia. Creen que Dios jamás los dejaría sin un papa a pesar de que San Pablo avisó a la Iglesia de que esto sucedería así y Ia misma Iglesia siempre lo ha reconocido.

En su The Temporal Power …, Manning, citando a Donoso Cortes, predice exactamente lo que estamos experimentando en estos tiempos:

Al renunciar al imperio de la Fe como si hubiese periclitado, y al proclamar la independencia de la razón y de la voluntad del hombre, la sociedad ha hecho del mal algo absoluto, universal y necesario siendo  así que el mal es solo relativo, excepcional y contingente. Este período de retroceso rápido comenzó en Europa con la restauración del paganismo: filosófico, religioso y político. En estos días nuestros,  el mundo está en vísperas de la última de sus restauraciones, la restauración del paganismo socialista (!) … La sociedad está muriendo … Está muriendo porque el error la está matando, y porque la sociedad ahora está fundada en el error. Sabe que todo lo que tiene como incontrovertible es falso. ”

Pero aunque no reconocen el deterioro absoluto del orden espiritual, los tradicionalistas no son capaces de ver lo que ahora sucede como consecuencia natural de ese deterioro.

Luego, Manning procede a explicar a sus lectores exactamente qué hay que esperar en este tiempo de juicio. En la Conferencia, en uno de los trabajos recién citados, escribe:

Tenemos aquí una profecía de cuatro grandes hechos: primero, de una revuelta , que precederá a la segunda venida de nuestro Señor; en segundo lugar, de la manifestación de quien se llama ” el impío”; en tercer lugar, de un obstáculo que frena su manifestación; y, por último, del período de poder y persecución, por parte de quien será su autor. La revuelta ya comenzó  en los días de los Apóstoles. Como nos dice San Pablo: “ El Misterio de Iniquidad ya está funcionando” Manning describe su progreso a través de los tiempos, recordando las muchas herejías y cismas que culminaron en la llegada  del   Racionalismo y el  Panteismo. Él identifica justamente al inicuo como el Anticristo señalando que los Padres antiguos enseñan que es un hombre no un sistema. Él dice que el obstáculo [katejon] es lo que San Pablo refiere tanto a una persona como a una cosa,  o sea la Sede de San Pedro y quien la ocupe en aquel tiempo. Sin embargo tenemos que explicar el poder y la  persecución porque la estamos viviendo.  

Luego, Manning señala:

Esto claramente nos conduce a las notas que el profeta [Daniel] da de la persecución de los últimos días. Ahora bien, hay tres cosas que hay que resaltar . La primera, que el sacrificio perpetuo será abolido ; la siguiente, que el santuario será ocupado por la abominación desoladora ; la tercera, que ‘la fuerza’ y ‘los astros’, como él dice, serán derribados. Estas son las tres únicas notas “.

Con respecto al cese del sacrificio continuo, Manning comenta:

Los Santos Padres que han escrito sobre el tema del Anticristo, y han interpretado estas profecías de Daniel, dicen que sobre el final del mundo, durante el reinado del Anticristo, cesará la ofrenda pública del Santo Sacrificio, pero será  por un tiempo,

Comentario: Así pues, , tenemos dos conjuntos de profecías, una de San Pablo, la otra de Daniel, que no dejan lugar a dudas sobre qué esperar en estos tiempos. Tenemos la gran revuelta, que comenzó con las primeras herejías en los tiempos de los Apóstoles, que culminó en la Reforma Protestante, la Revolución Francesa y el abandono de los católicos de la iglesia de Novus Ordo en las décadas de 1960 y 1970. Tenemos la llegada del inicuo, que Manning dice que es el Anticristo, después del reinado del que lo retenía. El malvado ayuda a removerlo quitándolo de en medio, para finalmente ponerse en su lugar (la traición de Montini al Papa Pío XII). Roncalli comienza a quitar gradualmente el sacrificio continuo con sus adiciones a la liturgia y el uso de “para todos” en las misalitos de los fieles.  Luego está el ascenso de Montini al poder, el cese oficial del sacrificio perpetuo  y la desolación abominable de todo lo católico. La fuerza, que es el papado, y las estrellas que son los obispos y otras jerarquías son derribadas simultáneamente. Aquéllos que desean permanecer fieles son denostados y perseguidos, y sus intentos de salvar la Misa y los Sacramentos son inútiles.

La ocupación del santuario por la abominación desoladora es descrita por Manning tal como él lo presenció en su día:

 “¿Cuál es el gran diluvio de infidelidad,revolución y anarquía, que ahora está minando los cimientos de la sociedad cristiana, no solo en Francia, sino en Italia, con Roma, el centro y santuario de la Iglesia católica, sino la abominación de la desolación en  el santuario y el cese del sacrificio perpetuo? Hace mucho tiempo, las sociedades secretas han debilitado y echado en la ruina  a la sociedad cristiana de Europa, y en este momento están luchando mirando a Roma, el centro de todo orden cristiano en el mundo … [Esto es] el derribo del ‘Principio de la Fuerza’; es decir, la autoridad divina de la Iglesia y especialmente de aquél  en cuya persona se encarna, el Vicario de Jesucristo. Dios lo ha investido con soberanía y le ha dado un lugar  y un patrimonio en la tierra. El mundo está en armas para deponerlo y no dejarle ningún lugar para recostar su cabeza. Roma y los Estados romanos son la herencia de la Encarnación. El mundo está resuelto a expulsar a su Encarnación de la tierra. No sufrirá que posea algo en donde ponga la planta del pie. Esta es la verdadera interpretación del movimiento anticatólico de Italia e Inglaterra: ” Tolle hunc de terra “. El destronamiento del Vicario de Cristo es el destronamiento de la jerarquía de la Iglesia universal y el rechazo público de la Presencia y el Reino de Jesús. . “

Comentario : Note que la abominación debe venir primero, como lo ordena el orden de la Sagrada Escritura, antes de que se quite el Sacrificio. Y, sin embargo, los tradicionalistas, que hablan sobre la abolición  de la misa latina, que hasta ahora nunca había sucedido universalmente en la historia de la Iglesia, no  reconocen  su causa última: el reinado del Anticristo como la abominación! ¡Pretenden que esta monstruosidad puede ser casi- legitimada [¿restaurada estableciendo nuevas misas?]en contradicción directa con la enseñanza papal e incluso pueda ser  “convertida” [contrapesada]. Para satisfacer sus propios deseos y necesidades, están dispuestos, increíblemente, a ignorar incluso las claras señales dadas a los fieles por Nuestro Señor, ganándose así su merecido epíteto de hipócritas. Además, se niegan a reconocer que derrocar al papado es derrocar igualmente a toda la jerarquía: cardenales, obispos y sacerdotes. Rechazan el reinado de los vicarios de Cristo en su propio lugar como rey, mientras [pretenden] promover el reinado de Cristo [con nuevas jerarquías]

Y de nuevo de El poder temporal de Manning …

El profeta Daniel, en el capítulo doce, dice que en el tiempo del fin ‘muchos serán elegidos y purificados , y  juzgados con fuego; y los malvados serán tratados malamente, y ninguno de los malvados comprenderá, pero los sapientes  [en la Escritura], comprenderán ‘. es decir, muchos que han conocido  la Fe, la abandonarán, por apostasía. “Algunos de los sapientes  caerán”, es decir, caerán de su fidelidad a Dios. ¿Y cómo sucederá esto? En parte por miedo, en parte por engaño, en parte por cobardía; en parte porque no pueden soportar la verdad impopular frente a la falsedad popular; en parte porque la  opinión pública que   desprecia … somete y atemoriza tanto a los católicos que no se atreven a reconocer sus principios y, finalmente, no se atreven a sostenerlos ”.

Comentario: En otras palabras, los tradicionalistas, que no pueden soportar la posibilidad de haber perdido su Misa  y vivir en los tiempos del Anticristo porque serían  ridiculizados por estas creencias, pagarán su cobardía perdiendo la fe. Aceptarán y aprobarán  las opiniones populares basadas en el pragmatismo (que llaman sentido común o incluso católico), un sistema de filosofía condenado por la Iglesia, y abandonaron los principios de la teología escolástica. Aceptan lo que creen que tiene “sentido” para ellos, porque “todo ese lenguaje doctrinal complicado es muy difícil de entender”. (Pero muchos de ellos no tienen problemas para comprender la codificación por computadora o las teorías científicas complicadas). Pero el lenguaje del Papa San Pío X en su juramento contra los errores del modernismo no es en absoluto difícil de descifrar para la inteligencia de todas las edades y hombres, incluso de estos tiempos ”(DZ 2145). Sin embargo, nadie puede leer los signos de estos tiempos y discernir las profecías sobre el Anticristo.

El Cardenal Manning concluye la Conferencia  2 de su El poder temporal … con lo siguiente:

“… El Anticristo, y el movimiento anticristiano, tiene estas marcas: primero, el cisma de la Iglesia de Dios ; segundo, negación de su voz divina e infalible ; y tercero, negación de la Encarnación . Es, por lo tanto, el enemigo directo y mortal de la Santa Iglesia Católica y Romana, perdiendo la unidad suya de la cual está hecho todo cisma; el único órgano de la voz Divina del Espíritu de Dios; el santuario y santuario de la Encarnación y del sacrificio continuo “.

Comentario : Es un cisma, sí; Los tradicionalistas no siguen a los pastores legítimos, que sólo pueden considerarse lícitos si son ordenados por obispos en comunión y personalmente aprobados para la consagración por el Romano Pontífice. Han establecido su propia iglesia como los vetero- católicos antes que ellos y hasta ahora, están muy felices de existir sin papa. Se ha señalado durante muchos años, en este sitio y en otros, que los tradicionalistas se niegan a obedecer las enseñanzas de los antiguos pontífices romanos y de los cánones sagrados. De este modo, niegan la Encarnación al negar la divinidad de Cristo, porque implícitamente niegan que la Iglesia no puede  equivocarse en las enseñanzas que le entrega Nuestro Señor a través del Vicario de Cristo, Su voz divina y viva en la tierra.

En la conferencia 3 de su libro El poder temporal del vicario de Jesucristo Manning escribe :

Unos treinta pontífices cayeron muertos. Con su sangre compraron la ciudad de Roma y la sostuvieron como propia. Todo el poder de diez persecuciones, y todas las legiones de Roma, y ​​todos los emperadores del mundo, no pudieron expulsar a los pontífices de la ciudad que tenían dad por  el Hijo de Dios. Es de ellos por conquista y por las leyes de la guerra. Les pertenece por derecho de resistencia, de paciencia y de coraje inflexible, para el cual el mundo no tiene igual … treinta papas fueron obligados a abandonar Roma; cuatro fueron encarcelados; cuatro no pudieron pisar Roma; siete reinaron en el exilio en Aviñón; haciendo en total cuarenta y cinco, y cinco en la línea de los Soberanos Pontífices. … Nueve veces la ciudad, en la que se encuentra el trono del Vicario de Jesucristo, cayó en manos de usurpadores;

Comentario : Y sin embargo, debemos creer que Siri, un cobarde que se negó a derramar su sangre por Cristo y su Iglesia, podría ser contado entre los verdaderos papas y acreditado  por su  “coraje inflexible”. Absurdo. Saquemos las conclusiones de la negativa de los tradicionalistas a reconocer al Anticristo y sus tiempos, porque esto contradice  sus pretensiones y demuestra lo absurdo de su posición. Reconocen que la Misa ha sido abolida por el Novus Ordo. No importa que la fórmula Novus Ordo  de la consagración del vino haya sido “restaurada” a su liturgia por Benedicto 16; no se pueden poner calcetines a un cerdo. No importa, tampoco, que los tradicionalistas crean que la misa no se ha eliminado porque es celebrada por sus “sacerdotes”. Como enseñan Manning y los pontífices romanos, no  puede  darse sin la Iglesia, sin jerarquía jurisdiccional , sin el Romano Pontífice. Los tradicionalistas simplemente crean una ilusión similar a la que se impuso a los miembros de la iglesia de Novus Ordo que les encanta denigrar.

No pueden negar que Pablo 6 abolió el sacrificio continuo, no solo al introducir el Novus Ordo, sino al reinar como un papa falso cuyas acciones son nulas y sin efecto. Su elección ha demostrado ser inválida  ya que todas las acciones de los usurpadores papales pasados ​​han sido declaradas nulas por [el magisterio de] la Iglesia. Su destrucción de la misa y los sacramentos y la modernización de las iglesias, el cambio de calendario y el ofrecimiento de amistad a los masones y a los comunistas deberían haber alertado a otros sobre el hecho de que no podía ser un papa válido. Porque nadie podría presentarse como un hereje y sentarse en la silla de Pedro. Pero eso no les importa a los tradicionalistas. Tampoco consideran a quién llamarán anticristo si Pablo 6 no es el hombre de pecado. ¿Quién queda en la Iglesia universal para rebelarse y dejarla? ¿Ellos? Eso ya ha ocurrido. ¿Qué obispos quedan para abandonarla? Ninguna enseñanza de la Iglesia puede respaldar su afirmación de que fueron hechos sacerdotes válidos, y mucho menos obispos válidos. ¿Qué papa verdadero ahora se podría quitar de en medio, para ponerse en su lugar el Inicuo? ¿Y qué futura abominación en Roma podría ser la desolación en  la Iglesia más de lo que ya se ha hecho?

Lo que los tradicionalistas buscan hacer es reconocer a su propio “papa” para escapar del cumplimiento de la profecía; para afirmar que Siri ha continuado la línea de papas en una sucesión ininterrumpida. Esto a pesar de cualquier compromiso que se vean obligados a hacer con respecto a su afiliación a la iglesia de Roma o cualquier desviación de la enseñanza papal y la ley, que consideren justificables. Si tienen éxito y son perseguidos por la Roma apóstata, afirmarán que están cumpliendo todas las profecías de la destrucción de la Iglesia. Pero nunca han sido la Iglesia. Están tratando de hacer lo que tan a menudo han acusado a otros de hacer: rescatar a la Iglesia, jugar al héroe, montar en el caballo blanco que el cardenal Manning dice que está reservado solo para Cristo. Manning escribe en su La crisis actual de la Santa Sede, probada por la profecía :

Pero hay un poder que destruirá a todos los antagonistas; hay una persona que (Dan. 11: 35) se destruirá y aventará  como al polvo de la era de verano a todos los enemigos de la Iglesia, porque es Él quien matará a sus enemigos con el aliento de su boca. , ‘y destruirá’ con el resplandor de su venida ‘. Parece como si el Hijo de Dios estuviera celoso de que nadie reinvindique su autoridad. Él ha reclamado el triunfo en la batalla para sí mismo; Él ha tomado el instrumento que ha sido arrojado contra Él; y la profecía es clara y explícita de que el último derrocamiento del mal será suyo; que nadie lo hará, sino el Hijo de Dios; para que todas las naciones del mundo sepan que Él, y sólo Él, es el Rey, y que Él, y solo Él, es Dios.

“Los eventos de cada día llevan a los hombres más y más adelante en la carrera en la que se metieron. Cada día los hombres se vuelven cada vez más divididos. Estos son tiempos de criba. Nuestro Divino Señor está de pie en la Iglesia, ‘Su hoz está en su mano, y limpiará a fondo su piso, y recogerá el grano en su granero, y quemará la paja con fuego incandescente’. Será un momento de prueba, cuando ‘algunos de los sapientes caerán’, y sólo los que se salven estarán firmes hasta el final ”.

Comentario: Esta es la prueba que los tradicionalistas no reconocen. Ellos son los sapientes que caen. Incluso aquéllos que esperan pacientemente la aparición  de Nuestro Señor en estos tiempos terribles están esperándolo  con temor y temblor, rezando para que no resbalar y caer en estos mismos errores. No tienen garantía de su salvación como algunos han acusado; cualquier católico que afirme esto sería un mentiroso. Pero al abstenerse de esas cosas que la Iglesia condena y los tradicionalistas aceptan, esperan al menos preservarla como fue siempre, de acuerdo con las enseñanzas de Cristo preservadas  por los pontífices romanos.

No tenemos parte en todo esto excepto en el  esperar  y mirar; Esto es lo que Nuestro Señor nos ordenó hacer. No podemos interferir con la voluntad de Dios; lo nuestro es  ser crucificados con Él y sufrir sin queja hasta el amargo final, así como Él sufrió en la Cruz. Entonces y sólo  entonces, después de nuestro tiempo en la oscuridad de la tumba, veremos a Su Iglesia levantarse una vez más; o, por la misericordia de Dios, ser llevada con gloria al cielo.

[Subrayados propios]